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[Presente absoluto] Noche flamenca
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14-12-2023, 12:45 PM
El recital de poesía estaba a punto de terminar cuando Kevin respondió a su pregunta. Gideon agradecía la amabilidad con la que le hablaba siempre Kevin, había hecho mucho más fácil que se acostumbrara a él, no sentía tanto la necesidad de escapar de situaciones sociales a su lado. Ciertamente Gideon no sabía lo que se venía aquella noche.
Justo cuando su compañero le preguntó por su opinión comenzó la siguiente actuación. Gideon no recordaba el nombre del artista, pero sabía que se trataba de un lugareño, recordaba haberlo visto anteriormente y lo que más recordaba era lo increíble que sonaba.
Fijó la vista en aquella figura llena de cicatrices y se deleitó con su voz, había escuchado pocas personas que pudiesen igualar su talento, superarlo si que era un imposible. Llegó a envidiarle, pese a no querer dedicarse a la música. Envidiaba la facilidad con la que podía presentarse frente a tantas personas y dar un espectáculo como ese. Deseaba un poco de lo que tenía.
Gideon se sentía en una nube después de escuchar esa hermosa voz y no pudo responder a la pregunta de su compañero Kevin, seguía embelesada. Fue entonces cuando el cantante se acercó a ellos, ¿qué iba a hacer? Ni de coña podría entablar una conversación. Su ansiedad social era mucho mayor a las ganas que tenía de darle la enhorabuena. No se concentró demasiado en la conversación rápida que Kevin tuvo con el artista pues lo que había escuchado detrás de ellos había llamado su atención.
¿Quién se creía que era esa pelirroja para llamar “perro” a Kevin? Se giró con cara de pocos amigos, pero aquella mujer ya ni siquiera les estaba prestando atención. Vio cómo Kevin intentaba apaciguarle con una mirada. No iba a empezar una pelea, al menos no sin mayores signos de violencia.
Gideon sonrió débilmente al artista y decidió atreverse a hablar.
— Ha sido una actuación formidable, espero poder disfrutar de nuevo de uno de tus conciertos.
El artista siguió su camino hacia la mesa de la mujer pelirroja y el fortachón a su lado. Esperaba de esa noche algo de tranquilidad, el poder deleitarse con una exhibición artística y tomarse una cerveza fresquita junto a un par de cigarrillos. Sin embargo, como nunca podía tener lo que quería, el universo le mandó algo peor.
Una mujer con el pelo azul se acababa de sentar estruendosamente en la mesa que ella y Kevin estaban ocupando. Si la idea de entablar una conversación con un desconocido hacía que quisiese que la tragase la tierra, el hecho de que una mujer se sentara colocando sus pies sobre la mesa que Gideon estaba ocupando lo único que generaba era que quisiera arrancarse la piel a tiras. El parpadeo excesivo de sus ojos salió a relucir y se giró a mirar a Kevin, que claramente no estaba teniendo la mejor noche de su vida. Vaya dos patas para un banco… ¿Se suponía que ellos eran cazadores de recompensas? Se iban a comer una mierda…
Al fin la camarera trajo las dos cervezas que habían pedido y Kevin, nada más agarrar la jarra, hizo un hidalgo. Esta noche iba a acabar fatal. Ella bebió un sorbo y con ambas manos ocupadas siguió fumando. La maleducada que se había sentado con ellos, si a eso se le podía llamar sentarse, le ordenó que dejara de fumar, refiriéndose a ella como “antenitas”.
Esta tía se estaba buscando una buena.
— ¿A quién llamas tú antenitas? —las palabras habían salido de su boca mucho antes de que su cerebro las procesara. Estaba segura de que la había cagado.
En ese momento todo se volvió un caos. La mujer pelirroja se había unido al brindis de la peliazul y con él había tirado su mesa hacia ellos. Kevin intentó apaciguar la situación colocando la mesa en su sitio e intentando ser agradable con todo el que le rodeaba, típico de Kevin. Gideon como era de costumbre entró en modo protector.
— ¿Todo bien Kevin? ¿Te has hecho daño? —preguntó colocando una mano en la espalda de su amigo. Además, se aseguró rápidamente de que Omi estuviera bien en el bolsillo interior de su chaqueta. Parecía dormir tranquilamente pese a los estruendos. Esperó a tener respuesta de su compañero para pedir otra jarra de cerveza, la iba a necesitar.
Info
14-12-2023, 05:10 PM
Al bajar del escenario, Alzeid tuvo que ignorar a muchas de las personas del público porque llegaron a ser excesivamente pesadas. Que si podían quitarse una foto, que si le podía firmar la ropa interior... – Lo siento, pero de momento soy artista para todos los públicos, no sólo adultos. – Le guiñó un ojo al joven que se lo había pedido, mientras le firmaba el brazo. Ante todo, educación. Se sacó un par de fotos con otros grupos y algunas personas le estaban haciendo un vídeo sin pedirle permiso, así que posó para no salir mal. – Antes muerto que sencillo. – Y les mandó besos a las personas que lo estaban grabando. Al darse la vuelta, observó cómo Irina y Daryl estaban con personas completamente desconocidas y, antes de darse cuenta, ésta le había lanzado una copa a la cabeza, que rompió al entrar en contacto con la dureza de su cuerpo. No obstante, el líquido de su interior –alcohol, cómo no– empapó los cabellos de Alzeid, así que comenzó a sacudirlo de un lado a otro. Algunas y algunos de los fans abrieron la boca para disfrutar de ese momento en primera persona. Honestamente, fue grotesco. Cuando quiso responderle a Irina, vio cómo Daryl también le había lanzado otra copa, pero ésta sí la vio venir así que se apartó. – ¿Eeeeh? ¿No ves que un canino manco no puede tener precisión? – No le caía nada bien. Sabía que era incapaz de apreciar el arte que acababa de presenciar, pues su analfabetismo se lo impedía, pero emborrachar a Irina para conseguir lo que quería... Eso no se lo podía permitir. Quiso devolvérsela, pero no era el momento oportuno ya que sería considerado una ‘infantilada’, una revancha, así que esperó al momento más adecuado. Continuó acercándose y vio cómo Lillia le traía ya su zumo favorito. – Gracias, guapa. – Le dio un pico. – A ti, siempre. – Se lo devolvió. Se estaba aprovechando de la situación. En ese momento, las personas que estaban en la mesa de al lado respondieron a Alzeid y, como había supuesto, no se conocían. Pero le agradecieron la actuación y se mostraron bastante amables, aunque también un tanto nerviosas. Alzeid simplemente sonrió e hizo una pequeña reverencia en agradecimiento. Sabía que su magnífica presencia podría intimidar a cualquier. Su alma podía ser abrumadora.
Por si fuesen pocos, el bar comenzó a llenarse de gente. Probablemente habían escuchado el concierto que iba a dar Alzeid, aunque fue completamente repentino y de última hora, y nadie se lo quería perder. Las ovaciones después de finalizar aquel pequeño ‘debut’ habían sido tan grandes que no hicieron más que engrandecer el ego interior que el joven andrógino tenía. Ahora mismo, se creía Dios; más de lo que normalmente lo hacía. Intentó ignorar las nuevas presencias del lugar, pero las almas de estas personas eran demasiado extravagantes como para pasarlas por alto. Primero, una cría maleducada que paseaba sus armas a vista de todo el mundo como si fuesen animales de compañía. Comenzó a gritar y balbucear una serie de palabras que nada casaban con la personalidad de Alzeid que, por muy salvaje y cruel que pudiese ser, era ante todo un joven educado. Nadie parecía conocerla, así que simplemente se giró, le dio la espalda y la ignoró por completo... Antes de que algo malo pudiese suceder. Su vasija no estaba cumpliendo su tercer mandamiento, así que tarde o temprano tendría que saltar al quinto... Pero por ahora continuemos. Seguidamente, apareció un joven que parecía haber salido del hospital después de haber sido golpeado por un relámpago. Ambos se conocían, por lo que quizá tampoco fuese objeto de devoción de Alzeid. Sin embargo, las cicatrices... le llamaban la atención. Aunque no estaban en el lugar en el que más placer visual (y físico, claro) le producían, podría hacer la vista gorda si se sabía mover como corresponde. No quiso dar el paso por la persona con la que se encontraba, pero no podemos negar que lo primero que pensó fue... – Lamería esas cicatrices toda la noche... – Pero no quería en ese momento. Así que intentó que se fijase en él, buscándolo con la mirada, y le guiñó un ojo. Su alma no parecía resonar con la suya, pero... – Le podría dar un par de usos a esa vasija... – Sin palabras.
Pero lo mejor estaba todavía por llegar. Volvió la mirada hacia Irina y Daryl, que parecía haberlos ignorado todo este tiempo, y en cuestión de segundos Alzeid volvió a ser víctima de otro suceso. Esta vez, Irina le había lanzado una mesa, tanto a él como a las dos personas que previamente le habían mostrado gratitud al joven andrógino por su brillante atención. Fue uno de ellos, el trajeado sin alma, quien dio un paso al frente para colocar la mesa en su sitio e intentar ‘calmar las aguas’. Alzeid ignoró a los agentes y sonrió, centrándose en un nuevo objetivo. Se acercó al sujeto trajeado, por su espalda, y colocó su brazo derecho sobre su cuello, justo antes de que se sentara. – ¿Estás bien? A veces son un poco molestos. – Hacía círculos con su dedo índice en el pecho del hombre. – Me habías dicho que te gustaba la actuación, ¿no? – Mantenía la sonrisa. – Puedo ser señorita o señorito... – Se había referido a él como señorito, en tono interrogativo, así que quiso puntualizar esto. – Pero lo único cierto es que donde mejor actúo es fuera del escenario. – Se mordió el labio y se alejó un poco. El contacto con él le hizo ver que estaba temblando, quizá por miedo o quizá por nervios, y esto a Alzeid le excitaba más de lo normal, así que tenía que contenerse. Su alma estaba temblando de emoción. Siempre había pensado que las personas con aspecto de mosquita muerta eran las que más caña daban. Y quería comprobarlo... pero poco a poco. Tiempo al tiempo. – Seguro que después su alma se encuentra con la mía... – Pensó. Se mordió el dedo índice, con el que había estado jugando en su pecho.
Primero las cicatrices y después la mosquita muerte. La “antenitas” también le podría servir. Alzeid estaba tan excitado en ese momento que tenía que hacer algo para que su mente no entrase en modo 'caza de objetivos', así que retomó su idea inicial de venganza. En ese momento, una joven se acercó a él con una toalla –que probablemente había robado del baño– y se la entregó para poder secarse el pelo. – ¡Anda! Gracias, guapa. – Le respondió a la mujer, que estaba visiblemente sonrojada. Y pensó que no podía desaprovechar ese momento. – ¿Estás sola? – Le preguntó mientras se limpiaba. – N-no... Con un grupo de amigas... y amigos... – Señaló con su mano derecha la mesa en la que estaba sentada. Alzeid agarró esta mano y fue con ella en aquella dirección. Estaba temblando. – ¡Hola! ¿Os ha gustado la actuación? – Todas y todos asintieron. Les había encantado, por supuesto. Se sentó en la mesa. – Porque me gustaría pediros algo... – Se puso de rodillas en el suelo y apoyó ambos brazos en la mesa. – Aquel chico... el grandullón... me ha hecho cosas muy feas... – Señaló a Daryl sigilosamente. Bajó la mirada y se tocó las cicatrices de su cuello, de forma sensual pero dejando entrever que podría haber sido él el causante de ellas. – Necesitaría que le digáis... que se vaya... – Le cayó una lágrima. – Pero tocándolo... agarrándolo por esos brazos tan maquiávelicos que me hicieron esto... Que sienta lo mismo que yo... – Otra lágrima. Y, cual grupo de fans enfadados porque su artista los había ignorado o no había tocado su canción favorita, fueron hacia Daryl entre gritos. – ¡Maldito! ¡Fuera de aquí! – Se podía escuchar, mientras se acercaban a él. Daryl odiaba el contacto físico, así que lo mejor que podrían hacer era... manosearlo. – Adoro a mis fans. – Pensó. Irina seguro que se enfadaría, y más en su estado actual.
¿No querían llamar la atención? A quien no quiere una cucharada, hay que darle un tazón.
Resumen
Karmas
14-12-2023, 07:15 PM
Y la fiesta, empezó.
Parece ser mi gloriosa presencia alteró el lugar. Mi grito para beber dio resultado y la ojitos me siguió el juego gritando lo mismo que yo, pero parece ser que iba mamada hasta las trancas, riéndose antes como una energúmena, y el grandullón se lo estaba pasando bien, se notaba que ahí había tema pero vamos. Por otra parte, el de las cicatrices me dio la espalda, por lo que se escuchaba allí justo había cantado antes de que yo entrase al sitio. Joder, todos los famosos son iguales, se creen importantes y no prestan atención a los fans ¡Qué descortés! En el que sí se fijó fue en el pelo arbusto... vaya, aquí hay tema, pero vamos, otra vez, incluso le guiñó un ojito. Miré al pelo arbusto y levanté las cejas rápidamente en señal picaresca. Por otra parte, el trajeado amargado y la antenitas sí que se percataron de mi presencia, obviamente, una belleza como yo no pasa desapercibido, así como así, pobre, estaba nerviosito perdido, seguramente estaba pensando cosas guarras. Pero la única que fue capaz de decirme algo de más de dos palabras fue la antenitas, la cual preguntó que a quien me dirigía con ese mote ¿Acaso es tonta? Era la única con antenas en la cabeza y que estaba fumando. Fui a contestarla cuando, de repente, la mesa en la que estaban los otros 3 tíos salió volando hacia nuestra dirección justo cuando la ojitos gritó. Rápidamente, cogí el rifle que estaba a mi izquierda con una mano para posicionarlo para disparar y reventar aquella mesa, pero el trajeado se adelantó, super nervioso, para colocar la mesa, le faltaba pedir perdón como si fuera su puta culpa - ¿Pero qué cojones?... - Dije con cara confusa. La antenitas fue a ayudarle preguntando si estaba bien. Me estaba cabreando. - Pero qué cojones hacéis, vosotros no tenéis la culpa de esto, dejad de arrastraros como gusanos, y que se levanten ellos y pongan todo en orden ¡Joder! - Dije cabreada con el rifle en la mano izquierda y la cerveza en la derecha. Miré fijamente a la ojitos, dado a lo que dijo el del traje, parece ser que era la culpable de esto - ¿No crees, guapa? - Miré al grandullón de su lado, el cual estaba descojonándose por lo sucedido. Van de elegantes y pijos, pero eran peor que yo - Iba a reventar esa mesa, de un puto tiro, trajecitos, pero te has adelantado - Volví a dejar el rifle a mi izquierda, colgando de mi hombro izquierdo con la correa - No me seas cagón y ten un poquito más de cojones, o si no tu amiga la antenitas siempre va a estar preocupada por ti - Dije llevándome la jarra a la boca y pegándole un buen trago, dejándola así por la mitad. - ¡OE! ¡CHOCHO! - grité mirando al pelo arbusto - ¡Ven para acá, que hoy follas! ¡IAHAHAHAHA! - Estallé a reír.
15-12-2023, 08:06 AM
- ¿Está entrando en contacto conmigo? - Fue en lo único que pensó Irina. Su mano estaba tocando la siniestra de Daryl, aquella metálica. Tenía todo el sentido que pudiera, pues no era su cuerpo real entonces su problema no se manifestaba. Aquello encendió una siniestra sonrisa en la pelirroja, que ni siquiera prestaba atención a la que había liado tras levantar la mesa de una patada que tenía poco de involuntaria. Irina escuchó hablar al tipo trajeado, que levantó la madera del suelo, colocandola donde estaba. Su voz era relajante, típica de un hombre que era menos que un peligro, rozaba casi la amenaza de una piedra en mitad del bosque. Le gustaban esos. Irina se le quedó mirando muy fijamente. Cuando hacía eso los círculos de sus pupilas parecían bailar, cambiar ... Unos se volvían más grandes y otros más pequeños, pero era todo un efecto óptico que el propio iris se encargaba de mostrar. — Disculpa. — Le respondió al tiempo que hacía un cruce de piernas a lo instinto básico. Fue fugaz, demasiado quizás, pero al fijarse tanto en las facciones de aquel tipo comenzó a pensar cosas extrañas sobre el. Tenía las orejas pequeñas ... Piel pálida ... - Parece un bebé grande, sus huesos tienen que ser tan fáciles de romper ... - Alzeid estaba cerca, no la dejaba ensimismarse con su idea sobre los huesos de mantequilla que podría tener Kevin. - ¿Se romperán fácil de un mordisco? podría intentarlo sin utilizar mi akuma - Se topó con que la idea de comerse un ser humano sin necesidad de las mandíbulas que surgían de su forma hibrida, la encendía mucho.
Con disimulo se llevó una mano a la boca para tapar su sorpresa y otra a su zona íntima, notando la tormenta. Pero claro, ningún buen momento venía acompañado de otro del mismo nivel, siempre seguía uno malo. En este caso Irina no podría hacer caso omiso a lo que Alzeid decía. Estaba instigando a que sus seguidores, unos random que aparecieron por allí, molestaran a Daryl. ¿A su Daryl? ¿Su mascota? uno de los muchachos era un joven de unos veinte años. A diferencia de Kevin este sí parecía tener una constitución recia en sus huesos. El tipo era un hombre moreno, de barba pronunciada y sin un pelo en la cabeza. Cuando se acercó más de la cuenta Irina reaccionó. Se levantó, alzó tanto la pierna que pasó con creces su propia estatura y clavó su pie, que iba unido a su tacón, en el rostro del muchacho. El golpe pasó a ser un pisotón, ya que le arrastró la inercia hasta el suelo. El tacón le atravesó la mejilla derecha, perforando casi hasta la otra. — ¡NADIE VA A TOCAR A MI PERRO! — Gritó, desenganchando su tacón, sin miramientos, del rostro del muchacho. Para seguir hablando, subió encima de su cuerpo, tomando altura. — Alzeid ... — Le dijo, fijando su mirada en el hombre. Nadie sabía que eran agentes del gobierno, si se iba a liar, que parecía, lo mejor sería que no se supiera de momento. Cuando aquello sucedió, todos los presentes en el local lo abandonaron, quedando en el Daryl, Irina, Alzeid, Kevin, Gideon, Erika y Shoto. Se notaba que el alcohol estaba haciendo mella en Irina. Y eso que solo había tomado un par de copas.
info
16-12-2023, 12:35 AM
(Última modificación: 16-12-2023, 12:46 AM por Shoto Data.
Razón: Matizar la info de las alas
)
Antes de girarme y ver la escena completa, pensé en como el artista había clavado la mirada sutilmente sobre mí, tuve una sensación rara recorriéndome por el cuerpo, cálida en cierta manera, como si nos conociéramos de toda la vida. Mantuve la mirada hasta que me guiño el ojo, fue ahí cuando me gire a hablar con el camarero. Al notar el golpe me giré y ahí sí que sí vi una obra de teatro. - No sabía que había empezado el segundo acto e íbamos a ser actores de reparto. Mi incredulidad se palpaba, la dama había lanzado la mesa al artista, pero termino impactando a la pareja que se sentaba con mi compañera de viaje. Vi como una copa volaba hacia el cuerpo de nuestro protagonista, se la había lanzado el guardaespaldas. -¿Pero qué cojones estaba pasando aquí?
Antes de que fuera a más, parece que el tipo trajeado recoloco la mesa y recibió apoyo del artista y de su pareja. La reacción de Erika fue inmediata como si de un resorte se tratará, pero fue totalmente ignorada por la prima donna de la función. - Ahora voy pipiola. - Ignorando en cierta manera el comentario sexual, camine en dirección a la mesa de Erika mientras el maestro de ceremonias realizaba un discurso y una actuación perfecta, intentando provocar que el resto de fans del local se abalanzaran sobre el guardaespaldas. La capacidad de manipulación fue espectacular, como a escasos pasos de llegar a mi mesa un joven se acercó a la dama y literalmente esa persona se le hizo la oscuridad en sus ojos, cayó de una patada, el golpe fue impactante, pero más impactante era como le había atravesado la mejilla, toda esta mezcla de tensión acabo con un grito mencionando a su perro. Tratando al grandullón de la forma más ruin que podía haber. Todos los presentes del local en ese mismo instante desaparecieron en masa, no voy a negar que mis pulsaciones están aceleradas, la adrenalina me está recorriendo mi cuerpo, me armé de valor y quise demostrar aún más mi presencia en la sala, desplegué mis alas parcialmente necesitaba igualar la balanza de poder. Llegue a la mesa, coloque el taburete a la izquierda de Erika tapando su zurda con mi ala derecha sin quitarla la movilidad en el brazo. Empecé a aplaudir la función y con una risa jocosa -! Espectacular, Bravo! - Maestro es increíble, aparte de cantar, usted es un actor de primer nivel, ahora bien no sabía que ustedes dos también pertenecían al espectáculo. - Lo dije mientras barría con mi mirada a los tres. - Oye porque no nos relajamos todos y nos deleitamos con otra canción suya, así su amiga puede sentarse en la silla o mejor, si su amiga se encuentra mal, podría ir con su compañero a descansar. - Lo expresé con un tono de apaciguamiento, intentando mediar en la medida de lo posible.
Info
16-12-2023, 01:58 AM
Atributos Personaje
La mesa voladora no tardó en ser recogida por el chaval trajeado. Su nerviosismo era evidente, cualquiera que se fijara un poco en él podría darse cuenta, parecía ser el tipo de persona que le gustaba calmar las aguas, apaciguar el ambiente y estar lo más tranquilo posible. Pues tendría que armarse de paciencia, porque aquella noche pintaba de todo menos relajada. La mirada que le echó Irina hablaba por sí sola. "Pobrecito, parece majo", pensó, asumiendo ya que la pelirroja acabaría matándolo tarde o temprano.
Tras la tirada de la mesa, Daryl se levantó del asiento, posición que mantuvo a pesar de que la mesa volvió a ser colocada en su sitio. Empezaba a entrarle un leve calor por el cuerpo, fruto del whisky, sentía como que se le aceleraba la sangre y se encontraba mejor de pie, más preparado ante cualquier cosa que pudiera pasar... que podían ser muchas. No se fijó demasiado en Alzeid, después haber sido mojado por la copa de Irina se apartó de la escena, dirigiéndose hacia otra mesa. Daryl ignoraba tanto su presencia que le dio absolutamente igual, de hecho lo agradeció. Mientras tanto, la peliazul estridente continuaba siendo... tremendamente estridente, se reía muy alto, gritaba y hablaba de forma burda y casi vulgar. En otra ocasión quizás le hubiera molestado, pero estaba medio borracho y le hacía incluso gracia. Pero cómo no, Alzeid no podía simplemente desaparecer y dejarles en paz, tenía que volver a intentar dar por el culo. No fue él directamente, sino un pequeño grupo de fans estúpidos que venían corriendo hacia él. No hacía falta ser demasiado listo como para darse cuenta de que buscaban molestarle, físicamente. Daryl no tenía su espada, la había dejado en el guardarropas... así que se giró hacia ellos esperando a que llegasen. Le daría un puñetazo a uno con su mano metálica, la mandíbula se le desencajaría, algún diente saltaría, la sangre empaparía su rostro, y el resto de la pequeña horda se acojonaría y saldría corriendo. Había visto la escena en su mente, estaba listo para ejecutarla, sin embargo no pudo preveer que Irina se adelantaría a él. No solo le dio una patada a uno de ellos que atravesó su mejilla, sino que además soltó un grito que retumbó por todo el local. "Nadie va a tocar a mi perro", fue lo que dijo. Daryl no pudo evitar dibujar una leve sonrisa, no sabía muy bien porqué. Aquella noche todo le resultaba gracioso. Otro de los fans de Alzeid se quedó paralizado en frente suya al ver a su compañero ensangrentado, así que Daryl aprovechó su shock para lanzarle un puñetazo con la izquierda en toda la cara. Cumpliéndose lo que imaginó en su mente, un diente voló, la sangre de la boca le salpicó encima, y su cuerpo cayó por incercia al suelo, al igual que su copa, que en aquel momento le daba bastante igual. Tras dar tremendo golpe, notó que la camisa negra que llevaba le tiraba por la parte del pecho, le estaba empezando a incomodar, no estaba acostumbrado a llevar ropa tan arreglada, así que de un tirón se abrió la camisa, rompiendo alguno de los botones que la cerraban. — ¿Alguno más quiere intentarlo? — Su torso estaba repleto de cicatrices, de todos los tamaños y formas, aunque la que más destacaba era una gran cicatriz en línea recta que atravesaba sus pectorales de manera horizontal, como si una gran espada hubiese atravesado profundamente aquella zona. El local pronto se quedó vacío, a excepción del grupo de recién llegados. Ante tal espectáculo, unos aplausos se alzaron por encima de todos los demás, acompañado de una risa. Daryl rápidamente centró su mirada en él. Identificó unas extrañas alas, en otro momento le habrían llamado la atención, pero ahora mismo no podía obviar las palabras con las que se estaba dirigiendo a ambos agentes. — Disculpa, ¿qué acabas de decir? — Dio un par de pasos hacia él, hacia la mesa. La sonrisa de Daryl, con el rostro salpicado en sangre, era de todo menos amable. — Mi compañera está perfectamente, ¿o es que tú la ves mal? — Preguntó con un tono amenazante que era imposible de obviar. El alcohol le estaba haciendo actuar de manera más susceptible y agresiva de lo normal, aquel puñetazo le había sentado genial... tenía ganas de divertirse un poco más.
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16-12-2023, 05:43 PM
(Última modificación: 16-12-2023, 05:57 PM por Kevin Fojobs.)
El hombre trajeado comenzaba a tambalearse y, su cabeza, a darle vueltas. Haberse bebido tan deprisa una jarra entera de cerveza había que se le subiera el alcohol demasiado rápido. La hermosa pelirroja vestida de rojo se disculpó ante Kevin mientras lo miraba fijamente. De verdad que daba demasiado miedo, si las miradas mataran de verdad, la suya estaría en el ranking de mayores asesinos de la historia de la humanidad, pero ahora mismo a Kevin no le importaba. Gideon, preocupada, fue hacia él, preguntando si estaba bien. Se giró para decirle que no tenía ninguna herida ni contusión, pero, alguien, le rodeó con su brazo el cuello de Kevin. Era el artista de antes. Comenzó a toquetear el pecho del joven mientras le preguntaba, al igual que Gideon, por su estado, añadiendo que podía ser tanto señorita como señorito y que, donde mejor actuaba, era fuera del escenario, antes de alejarse de él.- An-anda entonces *hic*, ¿tú también eres como Gideon? Qué fuerte, ¿no? Guijiji - Quizás no debería haber contado que su jefa también se identificaba, según el día, con un género u otro, pero ahora mismo Kevin no tenía filtro.- Y que-que guay eso de hagas conciertos en privado, ¿te pagan bien? *Hic*. - El muy idiota no tenía ni idea de que Alzeid estaba coqueteando con él y que, posiblemente, se lo quería llevar al catre.
La maleducada de antes, super cabreada, intervino, recriminándole a Kevin lo miedica que estaba siendo, después de disculparse por el asunto de la mesa cuando no era su culpa. Por muchas malas formas que tuviera, lo cierto era que la chica tenía razón, aún más en la parte de que no podía seguir haciendo preocupar a Gideon o, de lo contrario, podría llegar a ponerla hasta en peligro por su ineptitud.- Sabes que te digo chica *hic* que voy a ir a por otra jarra de cerveza y luego les voy a cantar las cuarenta *hic*.- Se recolocó la corbata, con extrema dificultad, dado su embriaguez y, cogió una jarra de cerveza, solitaria y desamparada, de una mesa totalmente ajena.-Aquí está, mi cerveza *hic*.- Comenzó a frotarse el recipiente por su mejilla, como quién abraza a un gatito.-¿Qué haría yo ahora sin ti? *hic*. - Y, de otro trago, se bebió el refrigerio cachondo y, cuando se giró de nuevo hacia sus "problemáticos acompañantes", pudo ver como la intimidante pelirroja había perforado la mejilla de otro espectador de un taconazo y, pudo ver en directo, a su fornido compañero propinar tremendo puñetazo a otro señor que se le había acercado. De hecho, ahora que se fijaba, su brazo izquierdo era de metal y todo su cuerpo estaba lleno de cicatrices, ¿¿quiénes eran esos tipos?? Kevin se llevó las dos manos a la cabeza, para luego, señalar con su diestra al hombre que tenía bajo su pie la pelirroja y empezar a descojonarse.- VAYA PIERCING LE ACBAFA DE HACER LA TÍA JAJAJAJA *hic*- Gideon tenía que estar flipando, jamás había visto a su compañero de esta manera. Era imposible saber si había sucumbido frente al alcohol o frente al inútil intento de salir de allí con vida. Con todo este "espectáculo", toda la muchedumbre abandonó el local, salvo los causantes del barullo y, una última persona que se uniría a la ecuación, abogando por la paz y pidiendo que se relajaran. Kevin se quedó flipando porque sus alas gigantescas, simplemente era majestuoso, como si de un ángel se tratara. Sin embargo, el hombretón parecía habérselo tomado fatal. Era cuestión de tiempo de que estallará una batalla campal en el bar, y Kevin no podía permitir eso, no mientras estuviera en su fase de borracho contento-¡EOS ESO! VAMOS A PSARNOSLO BIEN *hic* - Dijo el que, hace cosa de un minuto, mencionó que iba a cantarle las cuarenta a la pelirroja. Se desnudó la corbata (malpensados) hasta quitársela del cuello y atársela en su cabeza, como si fuera un cinta. Se subió a una de las mesas que había al lado del grupo.-ES LA HORA DEL SGIW DE EJVIN *hic*- adoptó una pose ridícula y comenzó a girar sobre si mismo. Los que estuvierais siendo testigos de la lamentable actuación de Kevin, podíais sentir pura vergüenza ajena. Sin embargo, instantáneamente, parecía que, con cada vuelta que daba, os sentíais cada vez más inspirados y motivados.-¡QUÉ NO DECAIFA LA FIESTA!
KEVIN EN SU FORMA FINAL
INFO
16-12-2023, 06:21 PM
Atributos Personaje
Las sucias calles de mierda city seguían siendo igual de tristes, a estas horas apenas había comercios abiertos, me estaba empezando a replantear volver al callejón del que salí a echarme a dormir, es un plan con el que hasta Balban estaría de acuerdo, entonces varias personas salieron de golpe de un edificio. Mira Balban, el Black Friday inverso. Deja de decir gilipolleces, acércate a ver que pasa. - me cortó Balban, el pequeño diablillo de mi hombro. ¿Al tumulto de gente? Estoy muy cansado Balban, me gustaría irme a dormir ya ¿me entiendes? ¿Desde cuándo es esto una democracia? Tira para allá de inmediato. Y eso hice, me acerqué, parecía ser una especie de bar, algo ocurría, pues no era normal que la gente saliese de estos sitios a estas horas, a esta gente le gusta más el ocio que a... alguien de esta ciudad el ocio. Entra - dijo el amable amigo de azufre, si el lo decía no se por qué no lo iba a hacer, me dispuse a entrar, Peteiro Gorgullo, con un aspecto deplorable y un bonito traje mal puesto y con manchas de sangre y barro. Parecía que el origen del rápido desalojo del establecimiento era una trifulca entre gente de lo más variopinta y un imbécil bailarín, me estaban dando ganas de meterle una hostia en la cara a ver si así paraba de bailar, pero de momento podía controlarme. A este último le oí decir algo sobre no querer que la fiesta terminase, supongo que los brutos como ellos festejan así, me acerqué a la barra. Bueno, al menos me puedo tomar algo... ¡Oye patético camarero! Ponme una cerveza, tengo sed ¿me entiendes? Y para ti un agua. Y para mi un agua, dese prisa - miré hacia mi hombro y murmuré - oye Balban que la cerveza era para mi. Una mierda para ti, no puedo dejar que bebas alcohol, podría sentarte mal, podrías tener visiones y no quiero compañía. El camarero nos sirvió la mierda y le di el sucio dinero correspondiente, me giré a mirar el espectáculo mientras me bebía mi increíble vaso de agüita fresquita del manantial, solo de ver el jaleo y el baile me estaban dando ganas de, reitero, meterle un puñetazo en la cara a aquel chaval. ¿Tu también estás pensando en meterle un puñetazo al hombrecillo bailarín? No contestes, me da igual. Te doy 5 segundos para acercarte a ellos. Bajo una amenaza tan aterradora eso hice, agarré mi vasito de agüita fresquita del manantial, dejé la cerveza en la barra, la cual por algún motivo Balban no agarró y me acerqué hasta el lugar de la trifulca, no muy cerca pero lo suficiente como para que al haberme quedado de pie mirando con un vaso en la mano pareciese que estoy de fiesta y no se como entrarle a una mujer pez payaso.
Resumen
Karmas usados
Aclaraciones
17-12-2023, 02:03 PM
Estaba siendo una noche de locos. Kevin le había respondido que estaba bien, pero acto seguido empezó el desenfreno. El artista había intentado ligar con Kevin, el cual no se enteraba de nada. Gideon se encontraba tensísimo y notaba que sus antenas vibraban un poco. No daba crédito a todo lo que estaba pasando. Pensó en llevarse de allí a su compañero, dar por finalizada la noche y que mañana fuese otro día. Sin embargo, Kevin decidió ir a por otra cerveza, que a saber quién había dejado en la otra punta del bar,
— ¡Kevin, espera!
El chico ignoró completamente su llamada y volvió con ella y empezó su espectáculo. Gideon se echó las manos a la cabeza… Y mira que Kevin parecía muy formalito… de eso nada.
Si no fuera poco, Erika estaba totalmente dispuesta a ponerse a pegar tiros con su rifle y Alzeid estaba buscando una presa a la que llevarse a la cama. Lo intentó con un chico, que por cómo le había hablado Erika supuso que sería su compañero, este se sentó con ellos y Gideon no pudo no percatarse de su aspecto. Tenía unas alas enormes y preciosas, eran una versión exagerada de las suyas, las cuales nunca mostraba por miedo a que las toquetearan o quisieran arrancárselas.
Pero es que la noche no se quedaba en estos dos, el artista había enviado a su séquito a por el grandullón y la pelirroja había perforado la cara de uno de los chavales con su tacón, mientras que el grandullón le propinaba un puñetazo a otro de los seguidores del cantante. Gideon llevaba en su cinturón, algo escondida por su abrigo largo a Blockbuster, cerró la mano en la empuñadura de su katana y se preparó para defender a Kevin a muerte si era necesario.
Su compañero tenía otros planes. Gideon no sabía si rebanar la cabeza de alguno de los asistentes o directamente la de su compañero, iba a causarle un infarto aquella noche. Kevin se había subido a una de las mesas del bar y se había colocado su corbata en la cabeza y giraba sin ton ni son sobre sí mismo. Él no pudo hacer otra cosa que acercarse a su compañero y colocar los brazos extendidos por si se caía de allí arriba. Sintió cómo Omi salía de su bolsillo y se colocaba en su cuello, haciendo pequeños ruidos como llamando a Kevin.
— Kevin por el amor de dios baja de ahí o te bajo de una patada —Gideon no sabía si bajarlo de allí o dejarlo a sus anchas y centrarse en defenderle de la que se iba a liar. Además, al rodear a su compañero, el que no dejaba de girar con la corbata al aire, podía sentir cómo su espíritu se preparaba aún más para una posible trifulca, tenía una motivación clara y palpitante en su pecho.
Estaba seguro de que el grandullón y la pelirroja no iban a quedarse en apalizar a esos dos. Se les veía en la cara la sed de sangre. ¿Eran piratas? Iban vestidos demasiado elegantes, pero eso no era identificativo de nada.
De repente entró un gyojin al bar y tras pedir algo en la barra se acercó a ellos, mirándolos a todos fijamente. ¿Podía dejar de entrar gente rara al bar? Gideon estaba hasta las narices, se colocó esta vez delante de Kevin y ordenó a Omi que se metiera en su bolsillo.
Esta se suponía que iba a ser una noche sin pena ni gloria, se suponía que se iba a ir a dormir tranquilamente y a seguir con su aburrida vida. Cómo envidiaba a su compañera Siri que estaba durmiendo plácidamente en su habitación.
Karmas
Stats actuales
17-12-2023, 06:50 PM
(Última modificación: 17-12-2023, 07:40 PM por Jude Rigby.)
Atributos Personaje
Jude se despertó de su larguísima siesta de siete horas, debían ser más de las diez de la noche. Estaba sola en la habitación del albergue, sus compañeros habían comentado que saldrían a dar una vuelta por aquella ciudad y ella había decidido descansar un rato antes de aquel programado paseo. Al ver que Irina, Daryl y Alzeid no la habían despertado y se habían ido sin ella se enfureció un tanto. No es que le hubiera gustado la idea de ir a un local de ocio, no era muy sociable y la gente solía mirarla atemorizada debido a su tamaño, eso le molestaba en gran medida, pero el hecho de que la hubieran abandonado allí le irritó. Tomó una larga ducha y se vistió con su típico traje negro, aunque decidió ponerse una camisa gris claro, corbata negra, parte de su nueva colección de alhajas y su cara de mala leche. Cogió también a Lucy, nunca iba sin ella. Salió a la calle para dar un paseo, despejarse un poco y ver si se encontraba con sus compañeros para recriminarles haberla dejado durmiendo en la habitación.
Outfit de Jude
Hacía una noche espléndida de verano, aun habiendo luna llena y el exceso de contaminación lumínica que ejercía la cargada de vida nocturna de la ciudad, el cielo despejado dejaba ver gran parte de las estrellas. La gigante comenzó a relajar su expresión y eso que la población se apartaba al verla pasar. Vio una parada callejera donde servían comida y paró para comprar algo. Había takoyakis, dangos, udon y ramen, todo hacía una pinta increíble, el problema era el diminuto tamaño de las raciones con respecto a la agente del CP. También tenían botellas de sake, chupitos para Jude. El cocinero era un anciano el cual estaba aterrorizado por la presencia de la gigante y no tenía valor de mirarla a la cara. - ¡Diablos! Todo tiene muy buena pinta, quiero un poco de cada viejo verde, deja de mirarme las tetas o te presento a Lucy. Ponme veinte bolas de esas y otras veinte de esas otras, esa olla de allí me la llevo entera y también ocho botellas de sake. ¿No será un problema verdad, pervertido cabrón? - El anciano hizo un gesto de negación con la cabeza sin mediar palabra para indicar que no había objeción con la demanda, al pobre señor le temblaban las piernas. Jude comenzó a devorar ahí mismo lo que había pedido, se terminó la olla de un solo sorbo y la depositó de nuevo en el mostrador, agarró los dangos y se los metió en la boca, los takoyakis se los llevó en una bandeja y cogió también las ocho botellas, guardándose cuatro en cada bolsillo. Antes de seguir su paso soltó dos billetes de mil berries sobre la cabeza del propietario del puesto. - Muchas gracias pervertido, está todo delicioso, te has ganado mi respeto. Cuando encuentre a mis colegas los traeré para que disfruten de tus manjares. - El anciano hizo un gesto con las manos indicando que no era necesario, seguía sin atreverse a hablar. La gigante siguió caminando por las concurridas calles mientras se zampaba los takoyakis y se bebía una de las botellas de sake. A Jude no le sentaba muy bien el alcohol, la volvía más irascible, si cabía, pero de momento estaba contenta. ¿A quién no le alegra una deliciosa comida? Tras varias calles vio a un tipo peculiar entrando a un garito en el que parecía cocerse un buen sarao. El sujeto era un pez humanoide con el pelo verde, ataviado con un traje blanco y camisa azul, el cual iba hablando solo antes de desaparecer tras la puerta. Una pena que el local no estuviera adaptado para gente tan alta como la agente. Jude se detuvo frente a una de las ventanas y se puso de cuclillas para beberse otra de las botellas de un trago y sacar su tabaco para liarse un cigarrillo mientras revisaba el interior para ver que estaba sucediendo allí. Se encendió el cigarro y al fin vio a Irina, Daryl y Alzeid compartiendo palabras con otros tres tipos. Parecía haber tensión en el ambiente, una mesa volcada le hizo pensar eso, bueno y que se había vaciado el local tras una estampida de humanos también. - ¡Joder! Que injusto, yo también quiero jarana. Bueno, que remedio, espero que la fiesta se mueva al exterior gishi gishi gishi. tendré que esperar aquí sentada... - Jude se sentó con las piernas cruzadas sin dejar de mirar al interior del establecimiento. Sus compañeros estaban de espaldas a esa ventana, no podían verla. Tomo una tercera botella y siguió fumando mientras contemplaba la escena. Al no ser la paciencia una de sus virtudes, golpeó la ventana para llamar la atención de sus compañeros rompiendo el cristal con el primer golpe. Sin inmutarse por lo sucedido, comenzó a llamarlos gritando. - ¡Ey! ¡Irisa, David, Alfred! ¡Sois unos cabrones, me habéis abandonado en la habitación y encima os lo estáis pasando genial sin mi! Ya os vale...
Resumen
Karmas
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