[Presente absoluto] Noche flamenca
#21
Atributos Personaje


Joder, esto parecía un puto circo, colega.
Me estaba hasta doliendo la cabeza con tanto imbécil haciendo el imbécil. La ojitos saltones literalmente por la puta cara, reventó la mejilla a un tío que estaba hablando con el de las cicatrices ¿Creo? Esto hizo que todo cristo se fuera del lugar corriendo asustado y tan solo quedarnos allí nosotros. Luego, el pelo arbusto se acercó al lugar pidiendo un poco de calma, y que el de las cicatrices actuara de nuevo para deleitarnos con su voz y apaciguar las aguas. Esto provocó que el grandullón se levantara y amenazase directamente a Chocho diciéndole que su amiguita estaba bien -¡IHAHAHA! - Solté una carcajada con sus palabras. Luego la antenitas era la única que estaba un poco cuerda en todo este puto circo, preocupándose por su amigo, el trajeado, el cual estaba definitivamente borracho perdido, y se puso a hacer un baile extrañísimo, pero, curiosamente, al hacerlo, me sentí bien, podría decirse que hasta más fuerte, no entendía que coño estaba pasando, pero a la mierda todo.

Estaba cansada, hasta el chocho, esta gente estaba mal de la puta cabeza, en el momento que esa energúmena le atravesó la con el tacón la mejilla, ya no me estaba divirtiendo - ¡aaah! - Suspiré y me levanté de la silla - Oe, pelo arbusto, vámonos de aquí, tenemos cosas que hacer mañana, y esta peña ya tiene suficiente fiesta - De pronto, una de las ventanas que daban al exterior se reventó, y allí apareció una mujer enorme y muy guapa, gritando unos nombres que desconocía totalmente, pero se estaba refiriendo a la ojitos, el grandullón y el de las cicatrices. El tío lamentable se llamaba Kevin, ya que lo dijo la antenitas, por descarte, y blanco en botella, tendrían que ser ellos. Grité a la mujer grandota poniéndome la mano izquierda al lado de la boca, haciendo que la voz se proyectase hacia ella como un altavoz - ¡Oye grandullona, si quieres entrar puedes sentarte aquí en mi sitio, que yo me las piro! - Le cedí el asiento, estaba hasta la polla. Me percaté que en la barra había un puto pescado tomándose una botella de agua, y estaba hablando, ¿solo? - Hostias, yo me piro de aquí, Chocho, pídele el número a tu amigo si quieres, o quédate, tú sabrás, pero yo me las piro, suficiente por aquí hoy ¡El que quiera que se beba mi jarra de cerveza, invita la peli azul! -

Pero antes de irme, miré al idiota trajeado que estaba bailando y haciendo el subnormal - *ZZUUPP* Le escupí en los pies - Eres un jodido imbécil, al final estás preocupando a tu amiga más de la cuenta - Miré a la antenitas fijamente - Yo que tú, le dejaba aquí, que se joda, tú sabrás - Me alejé a la entrada, pasando enfrente del pescado que estaba en la barra bebiendo sin decirle nada, miré hacia atrás y grité al pelo arbusto - ¡VAMOS, JODER, QUE TENGO SUEÑO! - Esperando que viniera para acá e irnos de este puto antro de mierda.

Contenido Oculto
#22
Un detalle se había colado en el plan de Alzeid y lo había trastocado por completo: el estado de embriaguez de Irina. En ningún momento el peliblanco habría esperado una reacción como la que tuvo la agente, teniendo en cuenta que siempre mostraba coherencia, saber estar y templanza. De hecho, en numerosas ocasiones se acercaba al grupo, con cierto aire de superioridad, expresando que “a ver qué se podía esperar de ellos”, en un intento por ponerlos a prueba porque quizá, a sus ojos, no reuniesen los requisitos suficientes para ejercer las misiones del gobierno. Pues justamente esa persona estaba completamente ida, borracha, montando un numerito en un bar de la isla de Toroa. Y Alzeid no podía estar más contento de presenciar aquello. En una sucesión de imágenes, como sacadas de una película, Irina comenzó a moverse hacia uno de los fans y asestarle un par de golpes que de seguro crearon algún agujero adicional en su cuerpo. Algunos se habían referido a eso como “un piercing”, pero Alzeid lo había percibido como una manera de proteger a su presa. Llegados a este punto, no había ninguna duda: Daryl era la mascota de Irina, aunque por algún motivo decidió mantenerlo sin correa; darle cierta libertad. “Nadie va a tocar a mi perro”, decía. Seguramente, ladrar no era lo único que le hacía. Alzeid no pudo más que sonreír ante esta situación, hasta dejar escapar una serie de carcajadas que pudieron inundar el local. Daryl no se quedó atrás, sino que cual animal violentado por un enemigo se lanzó hacia otro de los fans y lo golpeó bruscamente, rompiendo en el acto la camisa que llevaba. La elegancia no era lo suyo, estaba claro. – ¿Alguien más quiere intentarlo? – Repetía con sorna. Alzeid no podía parar de reírse. Aquella situación le estaba excitando. – ¿Puedes intentar mejorar tu sentido de la moda? – Se limpió un par de lágrimas que caían de sus ojos. Era simplemente “un hombre”, un heterobásico de manual. Si Alzeid escribiese un libro sobre cómo el heteropatriarcado ejerce una presión sobre su vida por la androginia que le caracterizaba, Daryl sería la viva imagen y materialización de dicho sistema de opresión. ¿Quién utilizaba camisas de un tallaje más pequeño sólo para marcar sus músculos? Un heterobásico. Pero lo importante aquí no era esto, sino que Alzeid le recordaría toda la vida a la justa y responsable Irina cómo atacó a un civil en un estado de embriaguez máxima. Lillia estaba completamente horrorizada y no sabía qué hacer. Se acercó a Alzeid en un par de ocasiones, pero éste la ignoró por completo. – ¡Que sepas que estoy grabando todo! – Le reprochó. Pero vaya oportunidad, músico, actor y ahora podría ser director de cine con tremenda pieza audiovisual. 
 
Pero Alzeid no era el único que estaba disfrutando de aquella situación. Uno de los objetivos del joven andrógino, que ahora parecía haber desplegado un pequeño par de alas, también se lo estaba pasando bien. Muy bien. Lo particular de esta persona es que pensaba que aquello era una obra de teatro, “un segundo acto”. ¿Cuán engañado podía estar? Pero lo más importante de todo es que había dicho que Alzeid, además de cantar, era un actor de primer nivel. La excitación volvía a surgir dentro de él como un volcán a punto de erupcionar.  – En efecto, el arte corre por mis venas. Pero todavía no has visto nada de lo que soy capaz de hacer. – Volvió a guiñarle el ojo, a pesar de los fútiles intentos anteriores. Incluso le invitó a cantar otra canción, algo que le pareció muy buena idea. Así que, rápidamente, golpeó con su pierna derecha la mesa en la que se había apoyado previamente, cuando instó al grupo de fans a atacar a Daryl, y la lanzó hacia la puerta del local, en un intento por bloquear la salida para que todas y todos los presentes se quedasen allí. Un extraño pez, que hablaba completamente sólo, acababa de llegar unos minutos antes. – Las almas siguen llegando, así que todavía es muy pronto para irse, ¿no? Mi amigo quiere que cante. – Comenzó a aplaudir sin ningún motivo aparente.
 
Pero había tantos estímulos en aquel pequeño lugar, que Alzeid no sabía en qué centrarse. Otra de sus presas estaba completamente desbocada, seguramente como consecuencia del alcohol. Era el hombre trajeado, que se encontraba bailando con la corbata puesta en la cabeza. – Depende. – Le respondió mientras se acercaba a él. Con cada paso que daba, se sentía mucho más animado de lo habitual, más excitado, con más ganas de hacer cualquier cosa. Notaba como un soplo de fuerza, de vitalidad, como un impulso que le invitaba a desenfrenarse y despreocuparse de la cotidianidad. Así que, siguiendo sus instintos, agarró la corbata del trajeado, que se encontraba dando vueltas sobre su cabeza, y lo acercó para darle un beso. – ¿Cuánto me ofrecerías? – Sonrió, para después dar unos pasos hacia atrás y quitarse la chaqueta, dejando ver sus brazos, repletos de cicatrices, y parte de su abdomen, debido a la apertura de la camisa (y a que era de estilo cropped).
 
De fondo, los gritos de la joven maleducada, que no dejaban de interrumpir las conversaciones que los y las presentes intentaban tener, alertaron a Alzeid de la presencia de alguien más. De “una grandullona”. Alzeid se dio la vuelta sólo para comprobar que Jude estaba fuera del local, llamándolos por nombres completamente equivocados y con un tono de voz bastante triste por no poder entrar. ¿Pero quién dijo que no podía? – Lillia, ¡Lillia! – La llamó un par de veces, señalándole el extremo derecho de la barra y el techo, haciendo gestos que parecían indicar que “tenía que abrir algo”. Lillia parecía negarse en un principio por el enfado que tenía, pero acabó sucumbiendo a los encantos de Alzeid. – ¡Abre el techo, que viene una fan enorme! – Antes de que Lillia comprase aquel lugar, el local solía ser un circo para actuaciones de grupos ambulantes en donde él había tocado un par de veces años antes. Lillia no hizo una segunda planta, sino que puso un ‘falso techo’ para dar una impresión más acogedora del local. Pero en realidad era enorme, quizá unos treinta metros de altura. Todo el edificio que se podía ver desde fuera era aquel local. *RRRRR, RRRRR*, un extraño ruido inundó el lugar. El techo se estaba abriendo por completo, quedando completamente resguardado en los laterales y ampliando la altura del local. – ¡Jude! ¡Entra! – Le hacía señas desde la ventana, indicando que mirase al techo.
 
En todo este jolgorio, Alzeid no había pasado por alto el gesto que había tenido la maleducada con su presa. Un alma que necesitaba de sus dotes de salvador. Poco a poco, fue acercándose a la cerveza que había dejado para que alguien se la bebiese y se la lanzó de vuelta. – Lillia trabaja demasiado como para que malgaste su tiempo en atender a gente como tú. Un alma completamente rota. – Rompió parte de su camisa para limpiar al hombre trajeado, aprovechando el momento para establecer todavía más contacto, y sin perder de vista a la maleducada. – Había dicho que nadie podía irse... ¿pero quién te necesita a ti? – Le desagradaba completamente. Cero sentido de la moda, un alma rota y un comportamiento infantil. La antítesis de Alzeid. 
 
Pero ahora ya estaban todas y todos allí. La fiesta no había hecho más que comenzar.
 
Resumen
Karmas
#23
Atributos Personaje

Irina estaba de pie sobre el cuerpo del muchacho, que aunque seguía respirando, dejó de moverse y prefirió aguantar el peso de la hembra completamente callado. Quizás esa había sido la mejor decisión de su vida. Daryl golpeó a otra persona, definitivamente la noche estaba entrando en un sálvese quien pueda. Uno de los personajes que se acercó, dijo algo sobre Irina, pero esta no le haría ni puñetero caso, tan solo la vería desplegar unas alas increíblemente hermosas. — ¡Daryl, tiene alas! — Se señaló. — ¡Las quiero! —  Gritó. — Arrancáselas ... —  Susurró. Kevin estaba completamente borracho, el tipo trajeado comenzó a desmelenarse, fue cuando decidió ir a por algo de beber que Irina se topó con el premio de la noche. Sus ojos amarillentos se abrieron de par en par. — Es un ... Pez ... —  El cuerpo de Irina desapareció, reapareciendo a los pies de Peteiro. — Bua, es enorme. —  Comentó agarrándole como pudo de una pierna e intentando zarandearlo. — ¿Cómo te llamas? —  Le dijo Irina mientras contraía el brazo para clavar sus uñas en el tobillo de la criatura.

— ¡Jude! —  Gritó, saltando de un tema a otro. Seguía sujetando la pierna derecha del gyojin, mientras tenía su otra extremidad clavada, con toda la mano dentro de su piel. Era tan grande e Irina tan pequeña ... — ¡Es casi igual de grande que tú! —  Ni siquiera esperó a que el Gyojin respondiera, ¿para qué? tenía el potencial de ser una mascota mucho mejor que Daryl, más llamativa, exótica. Como si nada extrajo su extremidad de la piel y al mismo tiempo le libreó la pierna. — Bueno da igual como te llames. Te bautizo como ... Darrryl dos. —  Algunas palabras bailaban en la boca de Irina. Su rostro estaba sonrojado debido al alcohol. Durante un instante todo el mundo perdió interés para ella. Al escuchar "Irisa" Irina volvió a explotar en carcajadas. Joder, se lo estaba pasando bien ¿así era perder la razón? ¿eso hacía Daryl todas las noches cuando iba a perder tiempo al bar? ¿Es lo que hacía Alzeid siempre que decía "Voy a bailar con almas"? ¿Mientras Irina dormía?

La muchacha, de cabello rosado y mal hablada de la puta leche, quería marchar. Lo dijo en varias ocasiones, no se la podía culpar, después de que la noche comenzase a despertar de aquella manera, de que Alzeid, Irina y Daryl comenzaran a desatar deseos que solían dormir tranquilos, hasta los más bravucones agachaban la cabeza. — ¡Que tiene sueño! — Repitió de nuevo. — Daryl si se va con su amigui, por lo menos traeme las alas ... porfi. —  Le lanzó un beso a su compañero, con la mano que estaba repleta de sangre. Sin querer, se manchó los labios de la sangre de Peteiro. Levantó la mirada para poder mirarle a la cara. Se relamió un dedo, limpiándolo y tragando el líquido de color carmesí. Cuál reacción sexual, como cuando palpita el suculento, el cuerpo de Irina fue cambiando poco a poco, tomando tamaño, forma y en definitiva, teniendo una transformación casi involuntaria, de lo cachonda que estaba.

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akuma
#24
Atributos Personaje




El tipo alado no respondió ante la pregunta de Daryl. Su sonrisa denotaba la victoria, al parecer le había acojonado lo suficiente como para callarle, como para borrar sus estúpidas insinuaciones sobre Irina y él. El espadachín habría dado el tema por finalizado en ese momento, pero... "Arrancáselas", ordenó Irina, refiriéndose a las alas del chaval. La sonrisa de Daryl se volvió sádica, su mirada pareció perdida por un instante. De fondo fueron sucediendo un montón de cosas: el tipo trajeado se subió a la mesa a bailar mientras su compañera intentaba calmarle, también entró en el local un pez enorme que captó la atención de Irina, luego Jude se puso a llamarles dando golpes a la ventana, a la peliazul de repente parecía que le entraban prisas por irse... ¿y a quién le importaba lo que hiciera Alzeid? Todo eso fue completamente omitido por Daryl, que solo estaba centrado en la órden que había recibido de Irina.

Agarró de la camiseta al tipo al que había golpeado en la cara, levantándolo bruscamente del suelo, con la nariz y la boca llenas de sangre. — Tráeme mi espada, del guardarropas. AHORA. — La sonrisa de Daryl era sanguinaria, era escalofriante, su voz profunda y su mirada penetrante. Tenía todos los ingredientes para resultar acojonante e intimidante, lo suficiente como para que el chaval, hecho un despojo, saliera corriendo hacia el guardarropas a buscar la espada del agente. Tras dejarle escapar, rodeó la mesa del alado y alargando su diestra agarró en un rápido movimiento al chaval por el ala izquierda. Era grande y suave, ahora entendía porqué Irina quería quedárselas. La apretó con fuerza. — Qué alas tan... curiosas. — La diferencia de tamaño y fuerza era algo descomunal, parecía un gigante al lado de su juguete. — Tienes dos, seguro que no te importa que te quite una. — Mientras decía estas palabras, en tono tranquilo pero amenazador, el chaval que había sido golpeado hacía su mayor esfuerzo por traerle la espada a Daryl. Era un mandoble enorme, por lo que lo estaba arrastrando por el suelo, le estaba costando horrores moverlo. — Tú no te muevas, lo haré rápido, un corte limpio. — Finalmente Ocissor llegó a su mano, a la izquierda, la metálica. "Qué bien me ha venido tener ahora las dos manos", pensó fugazmente, se había olvidado de lo útil que resultaba.

Dentro de la cabeza de Daryl había ocurrido algo muy curioso, pensaba mientras empuñaba su mandoble y lo dejaba caer sobre el ala del moreno. Y es que le era imposible negarse a los deseos de Irina. Quizás al estar medio borracho exageraba aquel deseo que sentía por satisfacer las necesidades y los caprichos de la pelirrosa... pero no podía obviar que hacerla feliz, también le hacía feliz a él. Realizó el corte, contundente y rápido, sin embargo no había conseguido arrancarla de una. — ¿Mmm? Qué extraño. — Susurró al ver que el ala seguía pegada a su cuerpo. — Tranquilo, la siguiente es la buena. — Estaba preparado para dar un segundo corte. Su mente ignoraba el dolor que pudiera estar ocasionándole al otro, en su cabeza solo visualizaba la sonrisa de Irina.



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Inventario
#25
La tajada que llevaba Kevin era tan soberana que, sin quererlo ni beberlo (bueno, justamente beberlo... Sí), su baile no dejó indiferente a nadie. Su compañera empezó a llamarle la atención repetidas veces, implorándole que se bajara de allí y se bajaran. Al escucharla, el borracho dejó de dar vueltas sobre sí mismo y se puso hiper contento, alzando sus brazos.-¡GIFRON! ¡MI JHEFA MI AMIGA TE QUERIRO MUCHO! *hic* - Gritaba Fojobs mientras daba tumbos encima de la mesa. Su aspecto era deplorable.- AUQNUE NO ESTYEMNSO GANANDO NI UN DURO ERES KLA MEJOR JEDA QUE JAMAS TENDRE *hic* -Finalmente Kevin lo había conseguido, a costa de perder su lucidez durante lo que quedaba de noche y que Gideon estuviera hasta los moños de él, había conseguido olvidar todas sus preocupaciones.

Un fuerte hedor a pescado podrido invadió la escena instantáneamente, haciendo que Kevin echara casi la pota. Sorprendentemente aguantó y pudo ver como en el bar entró, ¿un pez bípedo de más de 4 metros?- CREOQ UE HE BVEVBIDP DEMASDFIAP JAJAJA - La chica enérgica peliazul, entonces, le lanzó tremendo escupitajo a los pies del hombre trajeado, pidiéndole que dejara de preocupar a su amiga. Kevin se agachó y recogió el escupitajo con su diestra, extendiéndoselo a la mujer.- SÑORITA SE TE HAC ASDAIDO ESTO*hic*- Le iba a devolver el escupitajo que, en la mente profanada por el alcohol de Kevin, resultaba ser un fruto seco. Al ver como se alejaba hacia la salida, se encogió de hombros y se metió las babas de la chica en la boca.- Que tectrura nas rara... Siera una pasa *hic*- Dijo para si mismo mientras se bajaba de la mesa. Estaba agilipollao' perdio'. Pero esas babas no iban a ser las únicas que se iba a llevar a la boca esa noche, no, porque el artista que dio el concierto de antes, se acercó hacia él, lentamente, agarrándole de su corbata mientras le daba un beso. Kevin, más allá de ver aquel gesto como algo sexual, ya que a él no le interesan ese tipo de cosas, lo vio como un gesto cariñoso y de diversión. Cuando sus labios se separaron de los del peliazul, pudo "ver" como se quitaba su chaqueta, dejando a relucir un cuerpo lleno de cicatrices y preguntándole que cuánto le ofrecería por un "concierto" privado. Obviamente, el joven seguía sin saber que estaba hablando de sexo.- AHOTRA MNIS JEFAS SITI Y GIRDSON VAMOS FATAL DE DINERO JAJAJJA *hic*- Se metió ambas manos en sus bolsillos y los sacó hacia fuera, mostrando que estaban bajo mínimos.- PERO CUABDO TENGAMOS TE LLANMARENOS- Miro hacia Gideon, el cual estaba dos metros a su izquierda.- ¿A QUR SI? *hic* -

Por si eran pocos, el techo se abrió de repente y apareció una mujer enorme sobre ellos. Parecía que conocía al artista que le acababa de besar.- ¡GENIAL CUANTOS MAS MEJOR! - Levantó ambas manos, con su pulgar levantado, hacia la grandullona. Mientras tanto, en el local se estaba liando bastante. De repente, vio a una especie de monstruo anfibio agarrando de la pierna al enorme hombre pez y al fornido e imponente hombre asestándole un corte en una de las alas del que parecía compañero de la peliazul. Kevin se llevó las manos a la cabeza. Al darse cuenta de lo que estaba pasando, un pequeño ataque de ansiedad comenzó a manifestarse en el cuerpo terrenal de Fojobs que, sumado al alcohol, hizo que vomitará encima del suelo.- ESOT TO PERDI-BUAAAA.- Hincó ambas rodillas en el suelo, intentaba hablar como podía pero los vómitos saliendo por su boca no paraban de interrumpirle.- AYUDFA GIDE-BUAAAAAAA- Nunca seáis como Kevin.

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#26
Gideon iba a necesitar unas vacaciones después de aquella noche. Kevin seguía sin hacerle ni caso, pero es que además, el cantante le había besado y le había defendido de la peliazul, la cual le había escupido. Tras eso le había ordenado a Gideon que le dejara tirado. ¿Esta gente no tenía ningún tipo de decencia? ¿Cómo iba a dejar a Kevin allí solo con la que se estaba liando?
En ese mismo momento Gideon escuchó unos cristales rompiéndose, miró hacia donde venía el sonido y se percató de que los cristales de una de las ventanas del local habían estallado en pedazos. ¿A qué podía deberse eso? Nada más pensar aquello escuchó una voz gritando, pudo ver que una persona de un gran tamaño miraba a través de los cristales rotos. Joder, esto iba a peor. ¿Qué era esa persona? Era enorme.
— Venga, Kevin por favor, baja de ahí —Gideon hizo aspavientos con los brazos—. No voy a dejarle aquí, pero no me lo está poniendo fácil, joder.
Bueno pues el plan de salir de allí había sido totalmente chafado por el artista, el cual había lanzado una de las mesas contra la puerta principal antes de acercarse a su compañero. Kevin iba a flipar a la mañana siguiente si es que salían de esta con vida, porque estaba segura de que no se acordaría de absolutamente nada. Kevin balbuceaba y aunque se había bajado de la mesa por fin no dejaba de decir tonterías, seguía sin entender a qué se refería el cantante. Gideon no aguantaba más, sacó su cajetilla de tabaco y se encendió un cigarrillo con rapidez.
— Es que lo voy a coger de esa corbata suya y lo voy a arrastrar hasta la habitación… —decía entre dientes, dejando escapar el humo de su cigarro. Miró a su alrededor, en busca de rutas de escape y observando las armas que llevaban el resto. No podría con la mayoría de ellos, estaba segura… pero tenía que pensar en algo. El techo se estaba abriendo, por órdenes del cantante. Eso no era opción de escape. Se fijó en que la mujer pelirroja había estado riéndose a carcajadas, pero inmersa en Kevin y en buscar una salida no se había fijado lo suficiente. Cuando la observó con detenimiento quiso vomitar. Gideon se puso una mano en la boca reteniendo una arcada, al ver cómo lanzaba un beso y se manchaba la boca con sangre del hombre pez que había entrado al local. Le acababa de arrancar una extremidad y estaba tan contenta. Gideon sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Esa noche iban a morir si no se andaban con cuidado.
Si no era suficiente, la mujer pelirroja empezó a transformarse en una criatura extraña. Estaba aumentando de tamaño y cambiando de forma. Y como aquella noche no iba a ir a mejor, vio como el grandullón le cortaba una de sus alas al chico que había venido con la peliazul. Gideon tuvo que aguantarse una segunda arcada, mientras se ajustaba aún más la chaqueta. ¿Qué pasaría si vieran las suyas? Eran mucho más pequeñas, pero seguían siendo alas… Sus pensamientos fueron interrumpidos por Kevin, que no había sido tan fuerte como ella y se encontraba vomitando. Quizás esta era la suya, aprovecharía para llevárselo a la habitación con el pretexto de que lo llenaría todo de pota. Sí, ese era el plan, pirarse de ahí lo antes posible.
— Venga, ya está, suficiente —apagó su cigarrillo en el cenicero de la mesa a su lado y, aguantando otra arcada y un ataque de pánico, le echó un brazo por encima a Kevin que parecía haber soltado todo lo que tenía en el estómago—. Nos vamos, eh, muchas gracias por el espectáculo y tal, pero es momento de que nosotros nos vayamos.
Gideon se dispuso a salir del lugar. La ansiedad le pesaba en la garganta, una sola cosa más y potaría.

Resumen
#27
Antes de seguir


Atributos Personaje


Estaba empezando a cansarme de este puto circo.

Estaban pasando muchas cosas, demasiado retraso mental en la sala, y yo solo quería irme a la puta cama. Mirando todo el panorama, lo que más me percaté fue como el de las cicatrices tiró la mesa hacia mí, que estaba en la salida del local. Supongo que quería bloquear la puerta o algo, bastante patético. A una distancia de unos 10 metros vi venir la mesa volando claramente, así que saque a Shock de dentro de mi abrigo y le pegué un tiro, reventándola en el acto y evitando que llegara más lejos.

- Al menos lo has intentado - Aun con Shock en mis manos, la de los ojitos saltones, empezó a mencionar algo del pelo arbusto, dirigiéndose a su amigo, el grandote. Quería arrancarle las alas, así por qué sí, por la puta cara - ¿Pero qué cojones se creen que son estos idiotas? - Acto seguido, vino hacia el pescado que estaba en la barra, fascinada por lo raro que era y se quedó diciéndole que será Daryl dos, no entendía una puta mierda. De repente, el grandullón ordenó a una persona que le trajera el arma del ropero, el cual estaba situado a la entrada, al lado mía, puesto que estaba decidido a cortarle las alas a mi colega, agarrándole del ala con su mano derecha. Se me estaba empezando a hinchar el coño de una manera bestial. Apuntando al sujeto que obedecía la orden, no le perdí de vista, entrando al sitio y sacando una especia de espada grande. No lo iba a permitir, de ninguna manera.

Según salió del ropero, le puse la zancadilla, tropezando y cayendo junto a la espada. Le puse la pierna encima de su espalda - Tú aquí, quieto - Le dije muy seria. Volví a mirar al grandullón - Si quieres unas alas, te las vas a tener que buscar en otro lado - Escupí al suelo - Suéltale. - Dije de manera desafiante. De repente, a mi espalda, procedente de la calle, empecé a escuchar algo de jaleo. No me quise girar, no quería quitar el ojo de esta puta gente que se creían los dioses del mundo o algo similar, haciendo lo que les daba la gana. El jaleo se acercaba más y más, hasta que prácticamente se situó detrás de mí.

Eran un grupo de mujeres, unas 6, con un crío de no más de 4 años, que decía que tenía hambre, y 2 bebes llorando sin parar. De repente, una de las mujeres habló - ¡Disculpa! ¿Hay mesas disponibles para cenar? Sé que es tarde, pero tenemos hambre hi hi - Dijo una señora con voz muy refinada. Yo, todavía sin girarme y prestando atención a la sala, la respondí - Pues no sabría qué decirle, señorita. No hay camareros, pero quizás aquel artista pueda indicarle algo, ya que está currando aquí, y tendrá más idea que yo - Dije señalando con la cabeza al de las cicatrices.

Mientras tanto, el de traje y corbata seguía a su puta bola haciendo el payaso - Y besándose con él tio de las cicatrices - y su amiga todavía se preocupaba pon él. Realmente la antenitas me daba pena, estaba en medio de todo este jaleo intentando ayudar al imbécil de su amigo. La ojitos saltones se transformó en una especie de lagarto muy raro mientras no paraba de prestar atención al pescado. Y la gigantona seguía fuera, mirando todo desde la ventana, aunque resulta que el techo de aquel sitio se abrió para que pudiera pasar, una idea cojonuda el meter al sitio a una persona gigantesca, sí.

Yo estaba hasta el coño - ¡Chocho! - Grité - ¡Vámonos de una puta vez, dejemos que esta gente haga lo que quiera aquí, joder! - Dije mientras seguía observando la sala - Y señoritas, me temo que si van a querer cenar aquí juntas con los críos, pueden que tengan que llamar a los guardas, esto no parece muy seguro ahora - Aconsejé al grupo que tenía a mi espalda. Me estaba empezando a cansar de todo esto, y yo solo quería irme a la puta cama.

Toda la información
#28
Solo prestaba atención al descamisado mostrando como su cuerpo estaba lleno de cicatrices y como su miembro había desaparecido y había sido sustituido por uno de metal. No es que tenga una supercapacidad para parar el tiempo, pero sí pude prestar la atención necesaria a mi compañera y al resto de personas. La pava que estaba animada durante toda la noche, la que ha provocado todo esto, se convirtió en un lagarto y apareció a los pies de un gyogin, en la misma secuencia de actos una gigante apareció por una ventana y encima recolocaron el techo para que pudiera entrar, en estos momentos sí que estaba flipando porque esto se había convertido literalmente en un circo.
 
Pero lo más surrealista fue lo del artista, el artista le lanzo una mesa a Erika y a continuación se liaron el trajeado que iba pasadísimo de alcohol y él, no estaba dando crédito. Yo vine buscando una noche tranquila y pensar en mis cosas y estoy delante de un pavo con tono amenazante siendo el esclavo de esa puta niñata, me quejaba de Erika, pero es que esta tía está todavía peor de la puta cabeza.
 
Mi cabeza estaba empezando literalmente a implosionar, estaba solo y en problemas, y así fue, el llamado Perro mando a por el civil que previamente había mandado al suelo de un golpe a por su espada, gire mi cabeza para ver como iba corriendo cuando noté como tiraban completamente de mí desde mi ala izquierda. La orden había sido clara, quería mis alas y no iba a escapar de ahí.
 
-Mis alas, mis alas... Mis alas serán un símbolo en el futuro, puto pirado. ¡SUÉLTAME YA DE UNA PUTA VEZ!! - Lo dije mientras me zarandeaba como podía de su mano derecha. - Que pasa que no sabes actuar por cuenta propia, eres el típico matón que lo ha pasado mal de chico o que. ¡Deberías mirarte lo que tienes encima de tus hombros!!! - Había perdido totalmente los nervios. Agarrándole y arañándole su brazo derecho intenté que me soltara, incluso llevando mi mano derecha al pecho para poder hacer más fuerza, aun así seguía siendo demasiado fuerte para mí, y no era capaz de librarme.
 
De repente escuché como sonaba un PAFFFFF, sabía que era Erika y esa mesa había salido volando por los aires. - !ERIKAAAAA AYÚDAME!!!!!!! - La grité a todo lo que daban mis pulmones.
 

 
Belico

Karmas

Contenido Oculto
#29
Mucho ruido y mucha mierda que no me importaba, problemas por un lado, problemas por el otro, yo solo tenía un objetivo y era partirle la cara al gilipollas bailarín, entonces comencé a avanzar hacia él, en ese instante algo me golpeó con una fuerza desmesurada, era un dolor muy satisfactorio, un sentimiento que desde hace bastante estaba buscando sentir, miré hacia abajo y vi, agarrada como una lapa a mi, a una ¿mujer? con los pelos de colores.

— Ahora tienes dos enemigos, deshazte de esta imbécil y ve a por el cara plana.
— EH TU IMBÉCIL - dije mirando a mi atacante - ¿Qué haces ahí abajo? Quita del medio - intenté seguir avanzando pero entonces me dio un pequeño mareo y me caí de bruces contra el suelo, boca abajo.

Más dolor, más sentimiento de confort absoluto, es altamente posible que me hubiese partido un diente de la caída, no usé mis manos siquiera para pararla y mi boca tenía un pequeño pero notable sabor a sangre, estoy seguro de que eso le iba a gustar a Balban. Ante la incapacidad para hacer nada más y totalmente tirado en el suelo, me regocijé en el dolor y no intenté siquiera zafarme de el.

Aclaraciones
#30
Atributos Personaje


El caos aumentaba exponencialmente en aquel garito, demasiada gente incompatible por metro cuadrado. Jude ya iba por la cuarta botella de sake, no es que le entusiasmara el sabor, pero le estaba agradando el efecto que provocaba en ella. Primero vino la euforia, la cual aumento al ver que Alzeid le pedía al personal del lugar que abrieran el techo para que ella pudiera formar parte de la fiesta. 

- ¡UAAAH! ¡Gracias colega! ¡Te quiero un montón! Me estaba aburriendo de la hostia aquí fuera. He estado a punto de arrancar yo misma el techo, pero mejor así, menos esfuerzo. - 

¿Jude agradeciendo algo? El efecto del alcohol sobre la semigigante era completamente aleatorio cada vez. Era como tirar un dado, cada número representaba un estado y parecía que había tocado el del buen rollo. 

Apoyó la punta de su pie derecho en un contenedor del callejón quedándose de puntillas y levantó la pierna izquierda todo lo que pudo antes de avanzarla hacia el interior, procurando no tocar la pared. Poco antes de apoyar su pie izquierdo en el suelo del interior, el contenedor colapsó, provocando eso un abrupto descenso de un metro y medio por parte de la agente. Sus partes íntimas chocaron con la superficie de la pared donde se apoyaba el techo del local.  

- ¡SU PUTA MADRE! - El dolor debió ser tremendo pues el golpe lo había sido. Había temblado tanto la pared que la mayoría de botellas y menaje, situados tras la barra, se precipitaron al suelo. Tanto tembló todo, que incluso el dado del alcohol rotó y el número cambió al de la ira desmedida. Jude cogió a Lucy y reventó parte de la pared del local para terminar de pasar dentro. Ya liberada de esa dolorosa a la par que embarazosa situación volvió a sonreír mientras cogía la quinta botella de sake y se la pimplaba de un sorbo. Se volvió a encender el cigarrillo y antes de ir a reunirse con sus compañeros echó un vistazo al interior. Todo había cambiado dentro, Irina no estaba allí, sino en la barra junto al pescado que yacía bocabajo en el suelo, era mucho más grande de lo que le había parecido cuando lo vio entrando en el local. Daryl estaba cogiéndole un ala al muchacho del pelo de punta y la peliazul le pisaba la espalda a un tipo que parecía custodiar la gran espada del agente del CP. El entrajado estaba vomitando y la del pelo morado apunto. ¿Qué debía haber pasado en ese corto lapso de tiempo desde que se había abierto el techo hasta que Jude había logrado entrar? 

Finalmente llegó hasta donde estaban Alzeid y Daryl junto con el tipo del traje, la de los curiosos moños morados y el joven alado. Se sentó en el suelo con las piernas cruzadas y sacó la sexta botella de sake. 

- Aún me quedan dos, tomad mamones. - Sacó de su bolsillo las otras dos botellas que le quedaban y se las ofreció a sus colegas. - Indira que se traiga una bebida de la barra, no me queda más... ¡EEEY! ¡INDIRAAA CABRONA! ¡VEN CON ALGO PARA BEBER! ¡VAMOS A BRINDAR LOS CUATRO! - Era increíble lo ajena que era a todo lo que estaba sucediendo en el lugar. Con el rabillo del ojo vio a la chica del pelo azul y el arma que sostenía, parecía que quería irse ya de aquel lugar. 

- ¡HALA! ¡Que puta pistola más chula! Pero es enana... ¡Diablos! Me encantaría probarla. ¡PIU PIU PIU! Pero con estas manazas no podría apretar el gatillo. - Jude le acercó la mano a Erika mostrándole la palma, medía la mitad de la altura total de la muchacha. -  ¡Chócala! Gishi gishi gishi. Dispárala tu anda que quiero ver que ruido hace. - Lo acababa de oír hacia un minuto pero no había sido consciente de ello. 


resumen

karmas


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