En busca y captura - (Evento Local) [Presente Absoluto]
#1
Día 25 de Otoño del año 11.
Pueblo Kakutasu - Zona central.
11:00 a.m.



Un nuevo día, y aparentemente una nueva bendición para las gentes de la isla de Toko. Los - o al menos así decían los periódicos - infames piratas Shogun Gari disfrutaban del fruto de sus actos en la taberna local de Kakutasu tras unos acontecimientos históricos para las buenas gentes de la localidad. Algunos mineros y cantineros celebraban su nueva situación en la taberna, alegres, junto a otra serie de civiles. Poca cosa, apenas un grupo de ocho personas en total si los juntabas todos. El tabernero, Baroja, un hombre de estatura media, rondando la cuarentena con el pelo corto y negro y unas gafas sin monturas, hablaba con una de esas personas mientras limpiaba una jarra diciéndole que tenía que leer un libro concreto - tratando de convencerle - titulado: Las Aventuras de Gustavo. El tono general era animado y distendido y el ambiente era apacible. La tripulación pirata gozaba de una parte apartada del establecimiento en el que poder degustar sus consumiciones tranquilos y podían reorganizarse para tratar de dictaminar sus siguientes movimientos: tenían que decidir si moverse ya, o hacer algo más por la gente de la isla.

A las afueras de la isla, a paso ligero y levantando algo de polvo del pavimento arenoso, una tropa de treinta soldados de la marina, dirigidos por otro más con al menos un rango por encima del básico que ostentaban los demás, se arremolinaban entorno a la puerta con presteza y cargando sus rifles en dirección a la puerta del establecimiento. Toda la tropa iba uniformada perfectamente, con gorras incluidas, pero de entre ellos destacaban sólo seis mujeres, y por sus peculiaridades un hombre manco que había perdido el brazo izquierdo hasta la mitad del biceps que portaba una pistola en su única mano, un hombre con la piel azul, tres personas más altas que el resto, rondando los 3 metros y medio aproximadamente cada uno, siendo solamente humanos más altos que los demás, y otro más que portaba un gran Den Den Mushi en la espalda, sobre la mochila, y usaba una especie de comunicador mientras sujetaba una serie de papeles en la mano y se subía nerviosamente las gafas. Su cabecilla era un hombre con un bigote clásico rizado y llevaba un sable en lugar del rifle del resto de sus compañeros, con el que apuntó hacia la puerta de la taberna con una pose teatralizada y exagerada.

— ¡Piratas Shogun Gari! — gritó con una voz aguda y desagradable — Por orden del Gobierno Mundial y por medio de la justicia del glorioso cuerpo de la Marina, yo, el Sargento Willybur L'Estimag os ordeno que salgáis pacíficamente y con las manos en alto rindiéndoos en este mismo instante o no dudaremos en usar la fuerza para acabar con vuestras patéticas vidas criminales — ordenó de forma pomposa el hombre a cargo de la tropa, alzando su espada al cielo y recibiendo como respuesta el sonido al unísono de toda la tropa cargando los pestillos de sus armas dispuestos a disparar y abrir fuego en cualquier momento.
Por su parte, las buenas gentes de la taberna quedaron en shock al escuchar aquellas palabras: Alguien había vendido a los piratas que habían revolucionado las minas. Permanecieron en silencio y se agacharon en la medida de lo posible, apartándose de los Shogun Gari y tratando de permanecer seguros y que no los confundieran con otro más de aquel infame grupo pirata. La Marina en la isla cambiaría muchas cosas y seguramente suplirían la carencia de autoridad que había dejado el desastroso atentado que otro ejerció sobre la oficina del Sheriff. Y esperaban que así fuera, pues sólo querían volver a tener una vida normal.





Contenido Oculto


Narración


Localización
#2
Atributos Personaje


Con el sol alzándose más allá del horizonte, otro día daba inicio en las aventuras de los Shogun Gari, aunque aventuras más bien poco, pues, desde el saqueo y la liberación de los animales y trabajadores explotados en la mina, quienes los consideraban unos héroes, la banda pirata había decidido quedarse, algún par de días (que se acabaron convirtiendo en semanas) más a descansar en la árida isla. ¡Y qué narices! Siempre sentaba bien que te pararan por la calle y te vitorearan o te ofrecieran algún regalo, al menos eso pensaba Garnet. Con eso en mente, y tras tomar el rico desayuno preparado por Aurora, la banda pirata decidió ir a una taberna local de Pueblo Kakutasu a gozar del buen ambiente, una buena bebida y de la hospitalidad de sus habitantes. Como era habitual, el músico vestía su outfit característico que se compró en Toko, llevaba su Fallen Sound a la espalda, un zurrón con todos sus utensilios, y sus guantes equipados

Así pues, allí estaban. Sentados en una gran mesa redonda al fondo de la taberna, Garnet, estaba situado, a unos 6 metros de la entrada del local, dándole la espalda por completo. El local no estaba a abarrotar, ni mucho menos, pero la calidez de los consumidores y el buen rollo que se respiraba en el bar, acompañado de la hospitalidad del tabernero, cuyas pintas hacía creer a Garnet que podría hacer buenas migas con Gronn, hacía que el músico estuviera la mar de cómodo. Dio un buen trago a la jarra de cerveza que portaba en su diestra, y estampándola contra la mesa con fuerza, pero controlando de no romperla.-Agggh- Suspiraba de satisfacción tras beber de ese dorado néctar.-¡Está buena la puta cerveza! ¿Es o no es?- Miraba con una amplia sonrisa hacia sus compañeros para, seguidamente, pasar su brazo derecho alrededor del cuello de Tobías, quien se encontraba a su derecha.- Tobi, colegui, capitán ¿podemos quedarnos más días aquí de relax? PUAJAJAJA- El pelirrojo era consciente de que no podían quedarse toda su vida allí, tanto él como sus amigos tenían sueños que cumplir, cosa que no sucedería si permanecieran allí por la eternidad... ¡Pero se estaba tan a gusto allí!... O al menos hasta ese entonces.

El pelirrojo no lo sabía, pues si no salía su cara en portada pasaba de leerlo, pero la última edición del periódico hablaba de las "atrocidades" que habían cometido los piratas en el suceso de la mina. Esto, como era de esperar, iba a traer consecuencias, marines que irían en su busca para parar sus actos delictivos. Y al final, cuanto más tiempo estuvieran en el mismo lugar, mayor probabilidad había de que acabaran encontrándolos. Y eso fue lo que acabó ocurriendo. Un grito que mencionaba el nombre de la tripulación hizo, metafóricamente, sangrar las orejas de Garnet. El músico apartó su brazo del hombro de Tobías, para apoyarlo en el respaldo de la silla, girando su cuello y parte de su tórax, por su flanco derecho y sin llegar a levantarse, hacia la procedencia de la irritante voz. El emisor, que parecía situarse fuera de la taberna, justo detrás de la puerta de la misma, tras dejar claro que pertenecía a la marina, siguió gritando, que se rindieran, que salieran de allí pacíficamente o se lo llevarían por la fuerza.-Y tuvieron que venir los maderos a joder la marrana.- Dijo molesto, chasqueando la lengua porque le hubieran aguado la fiesta.

Al presenciar como los consumidores se apartaron y agacharon, presa del miedo, según la perspectiva de Garnet, el músico decidió levantarse de la silla, y avanzar un par de metros, quedándose a 4 de la puerta.- ¡EH! ¡PITUFOS! ¡QUÉ ESTÁIS ACOJONANDO A LA PEÑA!- Les vociferó, con cierta furia.- ¿OS HACE MOVER EL PANDERO Y HACER BIEN VUESTRO PUTO TRABAJO POR UNA PUÑETERA VEZ? ¡MOLESTÁIS!... ¿Es o no es?- Aquí había dos opciones, o los marines se amedrentaban y salían pitando de allí, o se liaban a hostias. Tenía pinta de que se iba a dar el segundo caso.

INFO
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
#3
Atributos Personaje


Gronn estaba sumamente incómodo, estaba sentado en la taberna de pueblo Kakutasu, de cara a la ventana del local, junto a sus compañeros de los Shogun Gari, tieso como una vara de roble, y mirando a cada poco a todos lados, con cierta paranoia. Sus deseos de salir de allí a más tardar de una semana tras lo ocurrido en la mina, se habían esfumado con el trato de héroes y salvadores que les habían dado los habitantes de la isla, lo que había hecho que remolonearan más de la cuenta, a pesar de las continuas, aunque cada vez menos frecuentes, advertencias del hombre-pez, que estaba empezando a desistir hasta que vio el artículo en el periódico en el que se les tachaba casi de terroristas.

-No me jodas Garnet, deberíamos habernos ido hace semanas de aquí-dijo el gyojin respondiendo a la petición de Garnet a Tobías.-Soy consciente de que estamos muy a gusto y nos tratan genial, pero somos gente buscada por el Gobierno Mundial, no podemos seguir demorando la partida.

Como si de una llamada del destino se tratase, a los pocos segundos de haber dicho eso, se generó un alboroto a la puerta del local que culminó con un anuncio de advertencia, poco natural y muy rimbombante, de un pelotón de la marina. Los estaban buscando y los habían encontrado. Gronn maldijo entre dientes mientras intentaba otear por la ventana del local situada a tres metros de la puerta, desde la que alcanzaba a ver a unas quince personas, pero suponía que habría más dada la perspectiva de su visión, entre los que alcanzó a destacar un hombre de unos tres metros, tres mujeres y un tipo manco que empuñaba una pistola en lugar del rifle de rigor, así como un tipo de aspecto nervioso que portaba un Den Den Mushi a su espalda del que salía un cable cuyo inicio no alcanzaba a ver y que seguramente tenía la persona que había lanzado la advertencia.

-Mierda, tarde o temprano tenía que pasar-dijo mientras Garnet a grito pelao los mandaba amablemente a paseo.-Escondeos detrás de la barra y debajo de las mesas, por favor.-añadió Gronn girándose hacia el resto de los parroquianos del establecimiento.-No os preocupéis, nos iremos lo más rápido posible.

Aquello en realidad entristecía a Gronn, puesto que sabía que si la marina estaba allí, el Gobierno Mundial había decidido intervenir en el gobierno de la isla y tomar el control, así que su aventura en la mina quedaría en el recuerdo y poco más. Apretando los puños, se puso en pie y tomó posición de guardia alejándose del campo de visión de la ventana y situándose en los tres metros entre la puerta y la ventana y avanzando hasta quedar a la altura de Garnet, a unos cuatro metros de la pared de la puerta. Comenzaban de nuevo los problemas, así que tocaba remangarse.

Turno 1
#4
Atributos Personaje


La taberna, con sus paredes de madera gastada y el distintivo aroma a especias y humo de tabaco, se convertía en un escenario lleno de vida y color. Aurora se sumergía en la animada celebración junto a los Shogun Gari. La música resonaba en el aire, mezclándose con las risas y los tintineos de las bebidas, creando una sinfonía embriagadora que envolvía a la tripulación.

Rodeada de la calidez del ambiente, Aurora compartía sueños de aventuras con Ariel y Sasha, procurando que la más joven se sintiera parte de la festividad compartiendo con ella un delicioso batido de chocolate en lugar de una bebida alcohólica. Los ojos de Aurora resplandecían con la emoción de estar entre su nueva familia, llena de expectativas y anhelos por las aventuras que les depararían.

"Bueno, parece que al final zarparemos. Me pregunto qué tipo de aventuras nos esperan el día de mañana" reflexionó Aurora con un brillo esperanzado en la mirada, compartiendo sus sueños con sus compañeras. El nerviosismo de explorar horizontes desconocidos y enfrentarse a nuevos desafíos llenaba su corazón de entusiasmo y valentía.

Sin embargo, la serenidad de la celebración se vio abruptamente interrumpida por una voz atronadora que resonó en la taberna, llamando a la tripulación a salir pacíficamente y rendirse. "Como si eso fuera a pasar" pensó Aurora, manteniendo su espíritu indomable.

Garnet,  se acercó a la ventana para enfrentar a los intrusos, y Aurora, con una determinación inquebrantable, se plantó a su lado. "ESO, ESO IRSE A TOMAR VENDAVALES AL MONTE, ES O NO ES?", exclamó con una sonrisa, imitando el estilo de comentario que asociaba con Garnet. Aunque no comprendía del todo el significado conjunto de las palabras que acababa de soltar, estaba segura de que reflejaban la valentía característica del pelirrojo. Orgullosa por su "insulto" improvisado, permaneció firme junto a Garnet y a unos metros de Gronn, lista para proteger a su nueva familia y enfrentarse a cualquier desafío que se presentara.

Resumen

Inventario
#5
Atributos Personaje

Un día más la luz del sol me había despertado del sueño, bajo el mar había pasado la noche, como era de costumbre para mi, y tras secarme en cubierta compartí con todos los del grupo, del que ahora había pasado a formar parte, un desayuno delicioso cortesía de Aurora. Con una decisión prácticamente unánime todos habían decidido ir a una taberna, la gente nos reconoció por el camino como los que habían liberado a sus familiares y los animales que estaban siendo explotados en la mina a la que habíamos ido a robar, parece que por una vez mis acciones habían tenido repercusiones positivas en la gente, me gustaba esa sensación, y que la gente dijera lo mucho que habíamos ayudado, aunque dentro de mí no podía ignorar la realidad que solo yo conocía, estando en aquella mina hubo un momento en el que dejé que la ira se apoderase casi por completo de mí, de no haberme controlado habría acabado matando al tipo del bate, y no me habría podido coordinar con Sasha para acabar con el más grande, habría acabado siendo una carga en esa pelea, muy probablemente.
 
Cuando llegamos a la taberna me di cuenta de lo que era, había estado en una hacía años, cuando mi padre fue a hacer algo en ella, me ordenó esperar en la puerta, así que nunca supe qué entró a hacer. El señor del bar tuvo que traer una especie de butacas a la mesa, el tamaño de algunos de nosotros supera con creces el que tiende a tener su clientela más habitual. Algunos de mis compañeros pidieron alcohol, pero el olor de las bebidas me resultó desagradable y acabé pidiendo simplemente agua. El buen ambiente del local parecía agradable para la mayoría, para mi, en realidad, era casi todo ruido, solo se salvaba la voz de Aurora hablando de sus deseos futuros conmigo y Sasha; yo estaba sentada de brazos cruzados, con la puerta de frente, espalda pegada al respaldo del asiento que me había ofrecido el señor que regentaba el lugar y haciendo con mi pierna derecha algo de presión para levantar dos de las cuatro patas de la butaca, teniendo la izquierda cruzada sobre esta. El ruido del local fue quebrado por la irritable voz de un humano que nos pedía rendirnos desde fuera de la taberna, amenazándonos con usar la fuerza si no cooperábamos y salíamos de forma pacífica. Fue del todo inevitable que media sonrisa se dibujase en mi rostro, ¿De forma pacífica? Me encantaría verlos haciendo algo de esa forma.
 
Poco tardó Garnet en reaccionar a la petición del sargento que los esperaba en la puerta, se levantó y comenzó a gritarles, seguido de Aurora, que hizo lo mismo; casi por instinto yo me había levantado al escuchar como aquel marine gritaba el nombre de la banda, pensando que entraría y lista para defendernos en caso de ser necesario. Gronn empezó a dirigir a los clientes de la taberna, pidiendo que se escondieran y pusieran a cubierto. La mejor forma de ayudar que se me ocurrió fue, quizá, demasiado brusca, agarré la mesa que los Shogun Gari estábamos compartiendo y la giré para que pudiera servir como escudo para la gente, en el proceso haciendo que todo lo que hubiera encima acabase en el suelo. — ¡Poneos aquí! — ¿Sería acaso útil? No podía estar segura, fue lo único que se me ocurrió para ayudar después de ver a Gronn.

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#6
Atributos Personaje


Risas, comida y alegría es lo que se vivía en esa taberna y en cualquier sitio que los Shogun Gari regentasen últimamente. El hecho de haber salvado a tanta gente en las minas había resultado en que los habitantes de esa isla fueran muchísimo más amables y agradecidos con ellos. 
Kuraku nunca había sentido esa gratitud por haber hecho cosas "buenas". Resultó que esas sensaciones y agradecimientos le gustaron bastante, tanto, que le hacía dudar realmente si unos piratas merecían ese tipo de trato. Fuera o no lo adecuado, ellos hicieron lo que creían correcto y habían ayudado a gente, así que ahora solo estaba siendo recompensados por ello. 
Pero claro, todo lo que empieza, acaba. 
Y en este caso, acabó con una voz aguda y horrible desde fuera de la taberna que les pedía que se entregasen.
Kuraku había oído como se acercaban bastantes personas a paso ligero hacia la taberna, pero no pensaba que se trataria de algo así. 
Kuraku estaba pasando un rato muy a gusto con la tripulación, no solía hablar demasiado, pero esos ratos en compañía significaban mucho para él, después de una vida tan solitaria, tener esa familia era oro. 
Así que cuando la situación se jodió por culpa de los marines, no haría falta mucho más para cabrear al lunarian. 
<Marines tenían que ser... me cago en la puta.>
Garnet vociferó junto con Aurora a los marines, a lo cual Kuraku no dudó en apuntarse, pero a su manera. 
- Calma chicos, no hace falta encender más el ambiente - El lunarian se levantó de su silla, quedando ciertamente agachado, ya que el techo no era lo suficientemente alto para poder aguantar la envergadura del muchacho. Fue andando hacia la puerta a un ritmo no demasiado rápido, pasando por al lado de Gronn, Tobías y Aurora. - Porque a mí ya me tienen calentito - Ciertamente, la llama de su espalda se sentía más encendida de lo normal. El lunarian tuvo que agachar más la cabeza para cruzar por el umbral de la puerta, y una vez estuvo fuera, miró al grupo de marines que tenía en frente y abrió ligeramente las alas, intentando mostrarse más grande de lo que ya era. - ¿Venís buscando a los Shogun Gari? ¿Podría preguntar a qué se debe? - Miraba fijamente con una tez de enfado que era bastante notoria al que se apreciaba como el líder de ese grupo, esperando respuesta por su parte antes de que todo eso se fuera de madre. Se había quedado completamente de pie, de espaldas a la taberna. Tenía una mano apoyada encima de la empuñadura de su katana, sin ninguna señal de que fuera a desenvainarla. Su otro brazo quedaba pegado a su cuerpo sin ninguna señal agresiva que se pudiera apreciar. 

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[Imagen: I_wont_lose.png?ex=65c0cc45&is=65ae5745&...ee93b69aa&]
#7
Atributos Personaje


Otro día más con la tripulación pirata. Después del desayuno de Aurora decidieron ir a Kakutasu, a la taberna de Baroja, donde ya habíamos estado el capitán Tobías y yo cuando nos conocimos. Ciertamente era el mejor bar de la isla, pero por poco, pues el del pueblo Goruden también era excelente. Llegamos a la taberna y antes de sentamos juntos a beber saludé a Baroja y este me preguntó si me iría con aquella buena gente. Respondí afirmativamente y me deseó suerte. Cuando pedimos, iba a tomar como siempre una infusión, pero que demonios? Pedí una cerveza. No era habitual, y la cara del tabernero así lo reflejaba, pero me podría refrescar del calor de aquella isla en la que habíamos estado demasiado tiempo. Garnet comentó que le gustaría quedarse más tiempo en la isla, a lo que Gronn opinó de forma contraria y contundente. Se veía muy nervioso al gyojin con cuernos. - A ver, yo llevo demasiado en la isla y no me importa esperar un poco más, pero por Dhanna que me encantaría empezar a viajar con vosotros cuanto antes.- Di mi opinión, sintiéndome cada vez más parte del grupo.

En ese momento, coincidiendo con el último trago a la jarra de cerveza bien fresca, se oyó una voz aguda desde el exterior del local, convocando a la tripulación e "invitando" a estos a entregarse pacíficamente. Poco llevaba con ellos, pero ya tenía claro que eso no iba a pasar en ninguna circunstancia. El primero en saltar fue el músico alado, que se encaró desde dentro con los marines que habían venido a por nosotros. -Cada vez que vas a un bar te enfrentas con algún marine, Murray?- Lo miré y sonreí recordando la pelea con Viktor en nuestra primera toma de contacto. Gronn tomó ciertamente otro camino, preocupándose junto a Ariel de los civiles que se habían escondido y apartado de nosotros. La gyojin pelirroja volcó la mesa, tirando vasos al suelo para ocultar a la gente inocente. Aurora había ido a increpar a los Marines al lado de Garnet, pero Kuraku se levantó con calma y salió del local sin aparentes ánimos de pelea. Yo agarré mi lanza nueva que había dejado apoyada en la pared y me ajusté la capucha de la túnica marrón que siempre llevaba. No nos íbamos a rendir, desde luego, pero el día erra demasiado agradable y tranquilo para pelearme. Había entrenado mucho para hacerlo en caso de necesidad desde lo ocurrido en la mina, pero la verdad es que aún no creía poder enfrentarme a un autentico soldado de la marina.

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#8
Atributos Personaje
 
 
La celebración en la taberna estaba siendo muy agradable para Sasha, después de un delicioso desayuno por parte de Aurora habían decidido ir al pueblo todos juntos, y ahí se había dado aquel improvisado momento. La semioni disfrutaba de su segundo zumo de naranja de la mañana, ver a Garnet con una cerveza hizo que la joven quisiera acompañarlo con una bebida de un color ligeramente similar pero apta para menores. La adolescente se encontraba sentada en el suelo - justo delante de Ariel - para intentar restar un poco la diferencia de altura con sus compañeros. Sasha saboreaba su zumo mientras escuchaba a Aurora hablar sobre sus sueños de aventuras impregnándose de ese espíritu y buscando vivir ella de nuevas en una nueva isla. Por lo que cuando escuchó al pelirrojo hablar sobre dejar la isla, separó el vaso de su boca y se lamió los labios antes de hablar. — Yo me quiero ir ya. Estoy harta, no hay nada más para hacer aquí. — dijo haciéndole un puchero a Tobías esperando tener su aprobación.
 
De repente el buen ambiente fue cortado de raíz ante las ordenes de un sargento de la marina, Sasha frunció el ceño dándose la vuelta para ver la puerta. — Está de coña el viejo ese, ¿no? — preguntó de forma irónica la semioni cambiando su cara por una una ligera sonrisa. Pero los Shogun Gari parecían muy nerviosos ante la situación: Garnet y Aurora gritando a los marines a pocos metros de la entrada, Gronn dando ordenes, Ariel tirando una mesa y la pobre gente que había tenido la desdicha de encontrarse en el local, pasando el rato, se agacharon mientras se quedaban en silencio y se apartaban de los piratas. — La que estáis liando por un mierdas intentando ser un héroe. — dijo la semioni acabando de beber su zumo y dejando el vaso en el suelo, apartado. La rubia se levantó - doblando ligeramente la espalda hacia delante dado el tamaño del techo - y cogió su kanabo con ambas manos apoyándolo sobre su hombro derecho, la chica dio dos pasos hacia la puerta pero paró en seco cuando escuchó las palabras Kuraku. — Pues si te tienen calentitos dale una paliza a esos gilipollas. — lo animó esperando justo delante de la mesa que había tirado Ariel, por si necesitaban que Sasha entrara en acción.
 
 

información
#9
Atributos Personaje


Tobías ya se había despedido de isla Toko la noche anterior, por él no hubiera hecho falta volver a pisarla, pero durante el desayuno, la alegría inundó a los Shogun Gari (lo que anima un buen banquete por la mañana) y decidieron celebrar su partida. La decisión de ir a Kakutasu fue fruto de la escasez de alcohol, la noche anterior habían ya festejado por las aventuras en esa isla y secaron la bodega. Así pues por decisión unánime, se dirigieron hacia el pueblo para una última juerga en Toko. El carpintero decidió dejar a Pascal a cargo del velero, en una especie de terrario chiquitín que había improvisado, tenía que descansar para reponerse de la herida que había tratado Ariel.

El joven barba naranja cargaba con una buena resaca y que la gente del pueblo estuviera constantemente parándolos para agradecerles por lo de la mina, no le hacía sentir especialmente cómodo. No le gustaba ser el centro de atención, pero estaba feliz por haber hecho justicia y ver a los habitantes de aquella isla tan contentos.

Se decidieron por un pequeño saloon a las afueras del pueblo, solo había un par más, pero fueron al que aun estaba siendo reconstruido tras la fatídica pelea con Viktor. Tobías no se sentía orgulloso de ello y había estado ayudando en su reparación, pero aún quedaba trabajo para dejarlo como estaba. Hubiera ido más veces si el exceso de aventuras no se lo hubiera impedido. El local era como los típicos de la zona, mucha madera, una pianola, buena comida, buena bebida y sus parroquianos reglamentarios. Una pena que no estuvieran jugando ninguna partida de cartas, Tobías decidió entonces que, durante la travesía a la siguiente isla, les enseñaría a jugar a quienes quisieran aprender. Las risas estaban aseguradas con el mus.

Se sentaron todos en una mesa que estaba al fondo y pidieron de beber. Tobías pidió una cerveza por inercia, aunque la verdad es que no le apetecía mucho, sentado entre Gronn y Ariel, quedándole la puerta a sus once. Todos comenzaron a decir que preferían hacer de allí en adelante. La mayoría estaba de acuerdo con partir pronto hacia el siguiente destino, aunque Garnet parecía disfrutar de los constantes elogios y agradecimientos hacia ellos. 

- ¿Partimos mañana chicos? Ya va siendo hora de ver que isla nos espera, tengo muchísimas ganas de más aventuras. Quiero seguir llenando el diario y aquí parece estar todo el pescado vendido, Jish jish jish. - 

Antes lo decía que se oyó al que parecía un marine berreando tras la puerta, indicando que ellos eran su objetivo, que salieran pacíficamente o lo lamentarían. Pobre desgraciado, con menudos se había ido a topar. La resignación no era una de las características de la tripulación pirata, su libertad estaba por encima de todo. La tensión aumentó en el ambiente y todos tomaron posiciones.

- Putos marines metomentodo... Calma chicos, no tienen nada que hacer contra nosotros. Enfrentémoslos con cabeza. - La cooperación si era una virtud de los Shogun Gari, si jugaban bien sus cartas no resultaría un gran desafío, pero la impulsividad si podía convertirse en un lastre. Tobías se levantó de su asiento y se posicionó tras la mesa que había volcado Ariel, aunque a ella solo le cubría hasta medio muslo, al carpintero si le hacía algo más de cobertura. Lo que más sorprendió a Tobías fue ver a Kuraku salir del local y situarse frente a los marines. Al abrir la puerta había podido ver que eran unos cuantos, aunque no parecían especialmente peligrosos, el número era considerable. El joven barba naranja se recolocó bien el sombrero y se preparó para lo que pudiera ocurrir en adelante. Tenía al que parecía el cabecilla a tiro, justo delante de Kuraku, pero un poco desplazado a la izquierda de éste. 

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- No os precipitéis, yo cubro a Kuraku, si le atacan apoyadme. -   


resumen

Karmas

Inventario
[Imagen: l47Ucve.png]

❝

Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
#10
Desde el exterior de la taberna lo que los Marines veían era lo más parecido a un perro pequeño ladrando tras una reja: Cobardes que lanzaban bravuconería por la boca estando abrigados por la falsa sensación de protección al atrincherarse en un edificio con rehenes. Pero ninguno con el coraje para dar la cara verdaderamente y enfrentar las consecuencias de sus actos con dignidad, o ayudar a sus compañeros dando una ruta de escape.
El primer grito de Garnet hizo retroceder un paso a los más débiles de voluntad y espíritu, y provocó que la persona con los wanted en una mano y el receptor de sonido del Den Den en la otra, confirmase - al haberles respondido - que los Shogun Gari estaban en esa taberna, y comenzase las comunicaciones alertando a las tropas que patrullaban distintas zonas del pueblo y las proximidades, detallando el lugar en el que los tenían arrinconados. Su tono era frenético y rápido, profesional, con las palabras justas y exactas para transmitir mensajes cortos, precisos y certeros: "Confirmado, Taberna Kakutasu, Refuerzos". La respuesta no se hizo esperar y mientras veían a una mujer de pelo rubio y corto vociferar sola en la ventana, sin darle importancia al no reconocerla entre los wanteds que habían memorizado, varias voces respondieron en cadena a través del comunicador un "en camino" que levantó la moral de los soldados al saber que sus compañeros vendrían en su ayuda, eliminando el amedrantamiento de Garnet.

Se oyó un ruido en la taberna, el alboroto de algunas voces quejicosas y nerviosa fruto de los civiles obedeciendo las órdenes de Gronn prácticamente tumbándose en el suelo, temblorosos y llenos de terror. Baroja el tabernero farfullaba algo de un eclipse mientras se abrazaba las rodillas escondido bajo su barra: No quería volver a pasar por un tiroteo. Entonces Kuraku tomó la iniciativa y siendo el único en demostrar algo de valor, salió fuera desplegando un poco sus alas y cubriendo la puerta, que se cerraba a sus espaldas, mientras preguntaba que por qué los estaban buscando.
Su aparición hizo que los pocos curiosos civiles que estaban observando la intervención de los Marines se metieran rápidamente en sus casas, desde las ancianas que observaban en su ventana en el edificio de la calle de enfrente, pasando por el padre con tres niños que se apresuraba a hacerlos entrar en la casa de al lado de esta, hasta un joven de piel azulada que se refugió en el edificio de al lado de la taberna. Pero todos tenían algo en común: Observaban desde los resquicios de las ventanas. Y es que la aparición de "ese" hombre era algo que todo el pueblo temía. De hecho, los marines murmullaron entre ellos y se podía escuchar el repliqueteo de sus armas al agitarse. Por su parte, el Sargento Willybur abrió la boca de par en par dejando caer su brazo con el sable por un instante.

— E... es... es... — balbuceó, y tragó saliva mirando a su compañero del Den Den, quien asentía arrugando los Wanted de la mano y de nuevo comenzó a establecer comunicaciones. De entre los edificios otra tropa de treina y un marines se aglutinó conjunto a la otra y encañonaron todos a Kuraku, mientras el Sargento Willybur armándose de valor alzó de nuevo su arma — ¡Es Ylcy! — gritó sembrando un potente silencio — El infame asesino se ha aliado con esa panda de criminales ¡bayonetas preparadas! — gritó de nuevo con furia, rojo de ira, escupiendo en las bocanadas que daba con sus palabras y ajeno a que alguno de sus hombres había retrocedido unos pasos al pronunciar aquel nombre — ¡Centren su fuego en él, soldados! — ordenó, y se escucharon los cerrojos que aun faltaban por prepararse en las armas de los recién llegados — ¡Última oportunidad! ¡Ríndete o acabaremos con todos vosotros! — sentenció y avisó el sargento directamente hablando hacia Kuraku, esperando dejar clara su postura y su respuesta y contando con el apoyo de más de sesenta soldados a sus espaldas, dispuestos en un semicírculo que abarcaba desde las dos esquinas frontales de la taberna y cuya línea frontal se mantenía a siete metros de la puerta y por tanto de Kuraku, en todas las direcciones del mismo. Estaban dispuestos a abrir fuego en cualquier momento y sólo era cuestión de tiempo para recibir aun más refuerzos.





Contenido Oculto


Aclaraciones

Narración


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