[Pasado] El Alfa y el Omega
#11
Parece que Sohem estaba más solicitado de lo que yo esperaba. Una mujer de pelo morado, que parecía ser la artífice de todo el jolgorio de la taberna, se acercó a la conversación con bebidas para ambos, ofertándose como una integrante más del gremio. Argumentaba que tenía buen ojo para las inversiones y los negocios, cosa que, hablando claro, nunca está de más, pero el negocio aquí es matar… y si no eres capaz, tienes poco futuro. No obstante, me agradaba. Estaba claro que intentaba acercarse de manera cordial y usando su físico, pero, ¿a mí qué me importaba? No tenía que convencerme de absolutamente nada.

Sohem por su parte había sido tajante y definitivo: Él iba a liderar y yo sería su segundo al mando. Por un momento, mientras ofertaba a la muchacha tras hablar de mi situación, medité de forma rápida su oferta. Me volvía a colocar en una situación de sumisión ante un hombre que, me recordaba en cierta forma a Vinro. Solo quedaba descubrir si Sohem estaba hecho de la misma pasta que él. Por el momento, parecía un macarra con menos educación que mi anterior maestro de gremio, pero… solo el tiempo descubriría si su tallaje era mayor que el del asesino que me comandó tiempo atrás. Estaba reacio a aceptar órdenes, pero el enmascarado aseguró que mientras se le dejara en paz y fuera un apoyo, la cadena de mando era secundaria. Eso me reconfortaba en parte, tener cierta libertad, y, hablando claro, el porcentaje de recompensa era terriblemente bueno. ¿Un setenta por ciento de lo que cace para mí? Había sobrevivido años con un mísero quince por ciento en Ebony Shard. Por mis muertos, claro que aceptaba. Lo único que me dolía en el corazón era desprenderme de mi barco. Mierda, acababa de comprarlo y bautizarlo, me tocaba los cojones, pero… trabajo es trabajo. Sohem finalizó su oferta extendiendo su mano hacia mí esperando una respuesta. 

 
Suspiré de forma leve y me levanté apoyando una mano sobre la barra y empujando. — ¿Tres cientos mil, el barco y un setenta por ciento de lo que mate? Solo quiero saber el nombre del gremio que va a temer toda la Grand Line… jefe. — contesté con una sonrisa sincera mientras alargaba mi diestra para agarrar la suya y estrechar de forma firme su mano en símbolo de trato formal. — Viktor Evans, a vuestro servicio. — concluí mientras soltaba su mano y la volvía hacia mi nuevo batido, ofertado por la señorita y brindaba con él por lo que sería, con casi toda certeza, la formación del gremio más temido de todos los tiempos. Quizá era una decisión de la que me arrepintiera con el tiempo, pero situaciones desesperadas exigen medidas desesperadas. Yo no puedo salir de aquí sin él, y necesito un medio para ganar dinero. Si esta compañía casi improvisada de tres, suponiendo que la señorita acepte el trato ofertado por Sohem, me llevaba a ganar dinero y alcanzar presas más fuertes... estoy dentro.
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#12
Las primeras impresiones del tipo de la máscara no aguantaron bien el tipo, por su lenguaje corporal y el hecho de que fuera con la cara cubierta me lo habían presentado como alguien enigmático, receloso de los demás, pero su forma de hablar volcó todas mis presunciones sobre él, como él mismo dijo era un hombre sencillo, eso era bueno, significaba que no sería el tipo de jefe que no me convenía tener. Esperé pacientemente al final de su discurso y negociación con el otro cazador, aportando únicamente una sonrisa al momento en el que sentenció que entendía mi posición mejor que el hombre de azul.
 
No entendía bien el modelo de negocio que le planteaba, era un trato buenísimo, al menos desde la perspectiva de alguien que no estaba familiarizada con el sector, no conocía otros acuerdos ni tampoco entendía bien la verdadera dificultad que atañe a un puesto de trabajo como el que estos dos ostentaban. Finalmente llegó el momento en el que se formuló la propuesta dirigida hacia mí en calidad de socia menor; 400.000 berries por poder hacer de secretaria, mi oferta era algo que, aunque esperaba, resultó algo decepcionante, por otro lado un puesto como ese era realmente lo mejor para mi, alejada de la acción y pudiendo centrarme en un tipo de apoyo más intelectual y táctico, o incluso administrativo. Metí la siniestra en el bolso que colgaba de mi brazo derecho, haciendo una rápida cuenta con los dedos, llevaba encima cien mil berries que podría ofrecer de inmediato. Y así lo hice, saqué el dinero cogido con los dedos índice y corazón, dejándolos sobre el periódico que ya estaba en la barra, — Parece que entonces tenemos un trato, caballeros. — el que ofrecía el barco se presentó como Viktor, y era momento de hacer lo propio y darme a conocer a esta nueva sociedad que estaba naciendo. Tomé mi taza de té y acompañé el gesto de brindis — Chloe Dendro, estoy segura de que será un placer haber hecho negocios con ustedes. —, o eso esperaba, al menos.
 
Una cosa era clara, y es que esta era mi oportunidad para volver a una situación acomodada, un primer paso, al menos, y no parecía una mala asociación la que se me había presentado, más incluso si gracias a mi rol administrativo dentro de esta organización en ciernes conseguía que se me brindase de alguna manera la protección de esos dos hombres, en caso de llegar a necesitarla.
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#13
Asentí observando las reacciones de ambos: teníamos un trato. El tipo aceptó y pidió saber el nombre del gremio. La mujer dejó el dinero en la mesa. Yo alterné mi mirada de sus caras a sus manos, y finalmente al dinero, sonriendo ampliamente y dando un manotazo sobre el mismo — ¡JA! — grité, recogiendo el dinero y guardándomelo en el bolsillo bajo la solapa de la chaqueta — Tenemos un trato entonces — sentencié firmemente — Mi nombre es Sohem, y acabáis de entrar en el Gremio Magna. Los acuerdos por escrito los redactaré en los próximos días para poder tener un contrato con base en papel, nadie quiere sustos ni problemas... y yo no quiero que me toquen los cojones — y paré un segundo, mirando la postura de sus manos y sus intenciones de brindis, dudando ligeramente por unos instantes y chasqueando la lengua — No toméis mi falta de interés como una muestra de desprecio. Las palabras se las lleva el viento y los apretones de manos no sirven después del paso de los días. Cuando redacte los contratos tendremos una sociedad estable, mientras tanto... — guardé mis manos en los bolsillos — ...poned vuestras cosas a punto y despedíos de vuestros amoríos del puerto. Zarpamos mañana por la mañana, al alba. — sentencié girándome sobre mis propios pies, comenzando a salir del establecimiento — Nos veremos en el puerto — y finalmente abandoné el lugar, rumbo al hostal para poder recoger mi equipo, enlistar mis enseres y preparar dichos contratos que quería mantener con aquellos nuevos - y primeros - integrantes de mi imperio. El primer ladrillo de la torre.

El transcurso de las horas fue tranquilo mientras terminaba de cerrar todos los asuntos que me acaecían, y con tiempo más que de sobra, tirado en la cama con el rostro descubierto pensando en por donde empezar y qué hacer, acabé por perderme dentro de las hojas del periódico local y divagando entre la posibilidad de tomar aquellos juegos de skypiea como una oportunidad, o aprovechar la concentración de masas que se daría para avanzar hacia un lugar diferente y mejor, tratando de conseguir nuevos objetivos y metas en menos tiempo. Supongo que sería un destino a elegir con mis nuevos acompañantes, aunque esperaba que hubiera quedado claro que quien mandaba aquí era yo... y encima quien llevaba el barco. Poco podrían hacer salvo intentar traicionarme y quedar a la deriva. No obstante la posibilidad era real, así que habría de tener cuidado y esperar pacientemente hasta ir pudiendo ver sus intenciones... algo que en medio del mar, con mi propia ventaja como navegante, podría intentar sonsacar en un viaje lo suficientemente largo como para presionar la situación hacia un cauce favorable para mi. Sonreí de nuevo y cerré los ojos. Llegar pronto al puerto podría ahorrarme disgustos si se trataba de alguna trampa.
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[Imagen: mz3XEoL.png]
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#D86700
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