[P. Absoluto] Todo lo que sube...
#1
3 de Primavera, Año 13
Costa de Baltigo, Baltigo, 11:00 a.m.

Así lo dictan las leyes. No las escritas por el hombre, sino aquellas universales. Aquellas inexorables e imposibles de romper por el hombre corriente. Habían sido un viaje tranquilo desde Skypiea. El pulpo que amarraba firmemente al Parabellum nos dejaba caer con absoluta suavidad sobre el mar azul de nuevo y yo observaba apoyado en la baranda de cubierta el mar desde los cielos durante el descenso. Desde popa, con los codos sobre la baranda estribor, observaba como las aves comenzaban a aparecer con la cercanía al mar y pensaba en la futilidad de esforzarse por cambiar algunas cosas. “Todo lo que sube debe bajar”, pensaba mientras observaba como el casco del Parabellum finalmente se posaba sobre el mar para, acto seguido, lanzar una mirada de reojo hacia el jefe. Esto también le aplicaba a él. Su última pelea lo dejó al borde de la muerte y, quizá, si hubiéramos tardado un poco más nos hubieran alcanzado y dado caza. Incluso un hombre de su calibre, con un ascenso de poder meteórico, podía caer. Era consciente de eso y me hacía hervir la sangre no haber estado al lado de mi compañero. Pero la próxima vez no sería así. — La próxima vez… — dije girándome y apoyando el trasero sobre la baranda — Por ahora, toca pisar tierra firme. — continué para acto seguido percatarme de que las gaviotas que portaban los periódicos mundiales habían dado con nosotros y habían dejado caer algunos en la embarcación. Uno cayó justo frente a mí, haciendo que me agachara a cogerlo y volviera a la posición anterior para comenzar a leerlo. Parecía viejo y desgastado, por alguna razón, y las gaviotas, en vez de abandonar el lugar, se quedaron posadas en el barco descansando, como si llevaran eones buscando entregar este periódico de manera exhausta.

Parece que el Levely iba a volver, aunque no entendía muy bien la fecha, parte de ella se había borrado por el desgaste del papel. ¿Primavera del año 13? Faltaba demasiado para que esto fuera un anuncio ahora mismo… quizá fuera una errata, por lo que lo ignoré. Tras esto, la siguiente noticia hablaba sobre un gremio que había perdido a su líder, All Hunt, dejando a su hijo al mando y declarando la guerra a todo gremio de cazadores habido y por haber. — Esto puede ser un problema… — dije entre dientes mientras pasaba la página. Parece que el asunto de los patriotas estaba en marcha. No era un tema que me interesara demasiado. La siguiente foto retrataba a Joe. — Puf. — resoplé ignorando la noticia. Acababa de ver a mi viejo amigo Joe y no tenía ninguna gana de ver su última y heroica hazaña, seguramente por el vil acto que perpetré antes de salir de la biblioteca… 


Después se mencionó a dos revolucionarios que habían quemado una mansión y matado a unos CP8. — Interesante. — dije comenzando a moverme hacia el timón lentamente, sin despegar la vista del periódico que sostenía con ambas manos. — ¿Así que la criminalidad sube? El trabajo siempre es bueno. — dije con sorna mientras leía que se habían movilizado marines hacia Sabaody por la crecida de piratas y criminales. La última noticia, sobre la familia Tempesta posicionándose del lado de la paz, era irrelevante. Cuando estaba alcanzando el timón, decidí leer la noticia que ignoré, la de la División 21, y paré en seco cuando mis ojos pasaron por la primera frase. “Un año de la desaparición de los marines liderados por Joe”. Un año. — ¿Qué? — dije perplejo — Esto no tiene sentido…  — proseguí alzando la voz un poco más, intentando llamar la atención de mis compañeros. Tras esto volví a la primera página y revisé la fecha del Levely. ¿Y si no era una errata? ¿Y si la fecha estaba bien y estábamos más próximos de lo que creíamos? Pensaba incrédulo buscando con la mirada al cielo Skypiea, en un intento vago de entender por qué se hablaba de una desaparición de un año de la División 21.

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#2
Las sombras que se sobreponían a la cubierta del barco y los ocasionales graznidos de las gaviotas que volaban en círculos sobre el Parabellum me sacaron del mar de mis pensamientos. Desde los últimos y duros momentos de Skypiea algo había estado zumbando en mi cabeza, una idea molesta que no se iba ni en mis tiempos de relax ni en el momento previo al sueño y me acompañaba desde que despertaba, resonaban en mi cabeza las palabras de mis compañeros, el jefe diciendo que ahora que era un miembro de pleno derecho, con la responsabilidad que ello conlleva, y la fría reacción de Viktor cuando intenté aligerar su carga para que se centrase en ayudar a nuestro, en ese momento muy herido, líder en la misión de dirigir el barco nubes abajo. Aislada en mis pensamientos poco iba a hacer, si quería quitarme de en medio esa horrible y pesada sensación tenía que hacer algo, me puse en pie, abandonando la baranda de babor que me había servido para reposar la espalda mientras iba sentada sobre un barril. Hablar con Viktor me resultaba más sencillo que hacerlo con Sohem, y por eso es que decidí acercarme a él mientras estaba mirando el periódico, pero algo de lo que leyó debió hacerle querer comentar la noticia con nuestro timonel, pues estando yo a medio camino, a la altura del mástil, comenzó a andar en dirección al timón, — ¿Qué remedio? — pensé, me tocaba seguirle.
 
Aceleré un poco mi paso, prefería hablar con él antes de que llegase a estar demasiado cerca del timón, pero paró en seco para decir que aquello que estuviera leyendo no tenía sentido. — ¿El qué? — pregunté desde detrás de él, poniéndome de puntillas y apoyando mi mano en su hombro para tener un apoyo más firme que mis delicados pies. Ojeé por encima las noticias, el Levely se acercaba, la muerte de alguien, la desaparición de otro, un atentado... y detuve mi mirada. — ¿Ese no es..? — no era una desaparición cualquiera la que se mencionaba en el periódico, era el marine al que intenté seducir durante el combate de Karl, — No tiene sentido eso. — repetí con un tono serio, dejando libre a Viktor por si quería moverse. — Yo estuve con él durante los juegos, ¿Cómo va a estar desaparecido? Solo hace unos días que lo vimos... — en ese momento dos posibilidades se me ocurrieron, o estuvimos con un farsante que se hacía pasar por él o algo en esa noticia estaba mal.
 
Giré alrededor de Viktor hasta acabar frente a frente con él, estaba visiblemente sorprendido por la noticia, algo parecía preocuparle. — Tu lo conoces, ¿No? — recordaba algo al respecto, aunque no sabía la profundidad de su vinculo, debían ser buenos amigos si estaba tan nervioso por el suceso.

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#3
No sabía con exactitud el tiempo que había transcurrido. Perdí la consciencia en el descenso de Skypiea mientras aquellos tentáculos se aferraban al casco de la embarcación, sabiendo que estando allí Viktor podría descansar a salvo, suponiendo que él terminaría con cualquier amenaza que nos acechase y presuponiendo que la suerte estaría de nuestro lado para descender. Afortunadamente, por lo que comenzaba a ver conforme abrí los ojos, sentado apoyando la espalda en la baranda que había junto al timón, el barco navegaba ahora las aguas del mar azul y el sonido de las molestas gaviotas imperaba de nuevo sobre nuestras testas. De hecho, mi mano se dirigió hacia esta palpando con mis dedos en las nuevas marcas que la adornaban, sin saber realmente si esto dejaría una cicatriz nueva o no... trayendo la hilación de sucesos de nuevo a mi mente mientras mi vista comenzaba a enfocar. Abandoné el palacio seguido de Triana y... la subestimé. Era fuerte como un rinoceronte, resistente como un asno y capaz como un mono. Una oponente bastante competente, y por fin, alguien que había conseguido darme una sensación de peligro. Recordaba que la había visto otras veces antes... en la emboscada de los Cabos Gemelos, en la isla Toko con Mesié Papagondi... y entendía el fruto de su ira y odio hacia mi. No podía culparla. De hecho, sonreí ligeramente agradecido de haberme topado con una piedra así. Una oponente capaz de llevarme tan al límite no era algo sencillo de encontrar ¿quizá Viktor pudiera?. Como fuera. Desde luego no podía culpar a mi falta de previsión o mi bajada de guardia por el resultado de aquel combate ¡si recordaba dejarla inconsciente en el suelo! ¡había ganado! ¡y había sobrevivido usando mi propio poder! Si que es cierto que habría quedado expuesto en el suelo, tendido a merced de una posible represalia o un perseguidor incansable, pero por algo había reclutado... contratado... lo que fuera, a estos dos.
Quité mi mano del rostro y miré en derredor.

Viktor leía el periódico cerca del timón e Chloe interactuaba con él. No había seguido el hilo de la conversación así que no podía saber exactamente a qué se referían, pero tampoco me importaba especialmente — Oe oe — dije con la voz raspada y provocándome toser un par de veces — ¿Me relajo un rato y me dejáis tirado en la puta cubierta? — pregunté de forma retórica — Wryyy ha ha ha ha... — reí suavemente, sin mi característica potencia, volví a toser, suspiré y chasqueé la lengua dos veces, inclinándome hacia delante doblando la pierna izquierda, apoyando la mano en mi rodilla para ayudarme a incorporarme, quedando erguido de nuevo. Seguía estando desnudo de torso para arriba y no tenía el casco, lo cual me hacía sentir casi más desnudo que carecer de indumentaria en el tren superior, pero había algo con lo que estaba especialmente incómodo. Miré mi mano izquierda y abrí y cerré el puño un par de veces mientras caminaba el par de pasos que me separaban del timón, para agarrar este con la otra mano. Entonces miré hacia Chloe — Recogisteis mi arma ¿no? — pregunté, extendiendo la mano en su dirección reclamando mi herramienta de trabajo y alternando la vista a Viktor un instante. Leía, como siempre. Ya me lo contaría después. Mis ojos continuaron su trayectoria hacia la isla que teníamos frente a nosotros — ¿Donde cojones estamos? — pregunté prácticamente al aire, pues dudaba que nadie supiera qué rumbo llevábamos si yo - que era el navegante y timonel del barco - no tenía ni idea. Ciertamente no sabía cómo navegar un barco, simplemente lo hacía por puro instinto y hasta ahora... había salido bien — Dejad los cotilleos para más tarde, vamos a tomar tierra en unos minutos — ordené a ambos — Agua, mi arma, y algo para taparme un poco los ojos — dije mientras fruncía un poco el ceño, mostrando algo de molestia — Demasiada luz... — añadí en un susurro, quejándome notando la falta de mi yelmo. Ahora tendría que hacerme otro.





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#D86700
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#4
Cuando me paré en seco por el impacto de la noticia de la supuesta desaparición de la División 21 de Joe, Chloe apareció por el lado para cotillear. Tras apoyarse sobre mi hombro, llegó a la misma conclusión que yo: no era posible. No solo acabábamos de estar con él y su equipo hace unos días, sino que en ningún momento ha pasado un año. Chloe preguntó si lo conocía. — Es un buen amigo. No descarto contactarlo por Den Den Mushi para aclarar todo est… — dije siendo interrumpido por el jefe. Este, aun sin casco y sin su característico abrigo, se dirigió hacia nosotros bromeando y riéndose para hacer ver que aún no estaba plenamente recuperado. Tras ver como el jefe del gremio se erguía de nuevo tras toser, volví mi mirada al periódico y comencé a pasar las páginas para buscar los nuevos carteles de Se Busca. Si estábamos en tierra hábil de nuevo había que comenzar a cazar o las deudas nos iban a cazar a nosotros. Sohem cuestionó si habíamos recogido su arma. Sin levantar la mirada de los carteles, solté estos de mi mano derecha y con el pulgar apunté a Chloe haciendo dos movimientos de muñeca suaves, indicando quién se había encargado de Ein Hauch.
 
El enmascarado, ahora sin su casco, ordenó concentrarse en atracar para tomar tierra, además de requerir su arma, agua y algo que le ayudara a tapar sus ojos. Mire hacia Chloe, por primera vez, creo, desde que abandonamos la isla del cielo y asentí guardando el periódico en mi bolsillo interno del abrigo. Me dirigí hacia la zona donde almacenábamos la comida, y digo zona porque esto no podía considerarse una cocina en condiciones, mientras el jefe se preparaba para atracar en Dios sabrá qué isla. Agarré un vaso grande y generé un pequeño bloque de hielo con la diestra para introducirlo en él. Volví con paso lento a la cubierta, dirigiéndome al timón donde suponía el jefe iría para ejecutar la maniobra. Miré hacia el cielo mientras caminaba por cubierta. Estaba despejado y soleado, con un calor ambiental inusualmente alto para un invierno como el que estábamos pasando en Skypiea. Desde luego, algo había pasado, aunque no sabíamos el qué. — Jefe. — dije llamando su atención y dejando el vaso con el hielo que poco a poco se estaba derritiendo sobre un barril a su lado. — Me pongo a preparar todo. Quiero poder revisar bien los carteles de búsqueda antes de tomar tierra. — expliqué mientras comenzaba a atar los cabos que habitualmente Sohem ordenaba atar cuando llegábamos a una isla nueva. ¿Qué sitio de mierda era este? Parecía rocoso y desolado… ¿Qué alma en pena querría vivir aquí?

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#5
Saber que aquel marine era un buen amigo de Viktor, me hizo preguntarme hasta qué punto sería necesario que yo me lo ganase, siendo que ya existía una simpatía entre nuestro grupo y su división de marines. No le pude dar muchas vueltas al tema, pues la voz áspera de Sohem intervino en nuestra conversación, hizo una broma y tosió un poco, no estaba aún recuperado, y se notaba. — Es bueno ver que no has perdido el sentido del humor. — Comenzó entonces a levantarse, con dificultad, hasta acabar finalmente en pie y erguido. Se me hacía raro ver su rostro directamente, y especialmente su cabello, pero resultaba también gratificante, ver que trabajaba, al fin y al cabo, para un ser humano, uno que mirándonos a ambos preguntó primero si tenía su arma, a lo cual asentí con fuerza, la había dejado donde no hubiera riesgo de que se cayese, guardada junto al oro que Viktor había robado de aquel barco durante la apresurada huida de la isla celestial; también preguntó dónde estábamos, cosa que me preocupó un poco, él era el que debía saber ese tipo de cosas. 
 
Fui a intentar decirle que, al menos yo, no tenía ni idea de dónde estábamos o a dónde íbamos, pero para la fortuna de todos había vuelto el jefe, nos ordenó dejar de cotillear, y pidió agua, su arma y algo para proteger sus ojos de la cegadora luz del sol. Viktor y yo nos pusimos en marcha al momento, yo fui a dónde había dejado el arma de Sohem, Ein Hauch, para cogerla con dificultad, apoyarla sobre uno de mis hombros como él solía hacer cuando la cargaba y comenzar a andar hacia donde estábamos los tres antes de las ordenes, dejando el pesado kanabo junto a su dueño. A mi llegada Viktor había dejado un vaso con hielo sobre un barril y se encontraba ahora con las cuerdas del barco, atándolas para que las velas hicieran un trabajo óptimo, — ¿Necesitas ayuda? — pregunté acercándome al espadachín con una pregunta retórica, no era un trabajo difícil el que estaba haciendo, pero necesitaba una excusa para empezar a hablar con él.
 
Me adelanté a la posición en la que estaba para atar los cabos que le quedaban, sin esperar su respuesta, y lo encaré una vez acabada mi parte. — Escúchame. — dije, apretando los puños, más por nervios que por otra cosa. — Tu sabes pelear. Sohem sabe pelear. Yo no sé, tengo buena puntería y soy buena con las armas de fuego, pero no sé defenderme. — confesé con un tono acelerado, tras una breve pausa para recuperar el aliento volví a hablar. — ¿Me podrías ayudar a mejorar en ese aspecto? — acabé por decir, y con eso ya pude respirar con más tranquilidad.

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#6
Mientras el oleaje sacudía el casco del Parabellum y yo asía el timón con fuerzas en aumento renovadas, fue tiempo suficiente para que Viktor se acercase, llamando mi atención refiriéndose a mi como debía, acercándome un vaso que tenía unos cubos de hielo. Lo miré, miré el vaso de arriba a abajo y acerqué la cara a él. No había agua. Volví a mirarle. Si estaba esperando que calentase los hielos para bebérmelo iba de cojones. No podía regular mi temperatura como para sólo derretirlos sin llevar a hervir ese agua, y no quería beberme agua caliente — Trae — dije mientras extendía la mano para sujetar el vaso y llevarlo con un rápido movimiento hacia mi boca, lanzando los hielos al interior de la misma y comenzando a morderlos sonoramente, a tiempo que Chloe aparecía también dejando mi arma a mi lado — ¡Afsi ehstá! — dije masticando los hielos alegrándome por ver de nuevo mi confiable amigo metálico, sonriendo mientras algunos pedazos de hielo caían de mi boca al suelo, dando un golpe al timón para que girase por completo y el barco empezase a virar hacia la izquierda, rumbo a la costa más próxima.

La isla frente a nosotros era pedregosa y extensa y parecía vasta. Un terreno en apariencia fácilmente explorable o sin mucho interés. Había que averiguar si habría alguna ciudad o conjunto civilizado para poder aprovisionarnos y contemplar las posibilidades antes de partir y continuar con nuestro viaje. Giré el hombro derecho notando la tensión en el pecho fruto de los cortes de aquella espadachina — Tem-pes-ta — me repetí a mi mismo, recordando el apellido de la mujer, y alcé la vista de nuevo hacia la isla — ¡Tomamos tierra! — grité avisando a mis compañeros que debían estar haciendo las pesquisas necesarias para plegar las velas y preparar el ancla. Era una nueva oportunidad para poder corregir nuestro camino y orientarnos hacia el futuro que vislumbraba en mis sueños. El futuro en mis manos. Y entonces una luz proveniente de un reflejo me cegó haciéndome cerrar los ojos.
— ¡Me sigue molestando la puta luz! — bramé molesto.





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#D86700
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#7
Cita:
Resultado del viaje:

Zona:
- Paraíso Post-Skypiea : 8

Navegante:
- Sohem (Timonel 2): -5

Barco:
- Velero (1): -3

Riesgo total: 0
- No hay daños ni peligro -



Cierro petición y tema.
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