Zorak
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13:00 de la mañana, día 18 de primavera, año 13
Base Revolucionaria, Báltigo, Enfermería.
Tras un largo paseo cargando a Don Bambú con la ayuda de Kisuke, logramos llegar a la enfermería de la base, la cara de la gente mientras nos veía pasar con nuestro compañero a cuestas era un poema, cuando algunos soldados se acercaron a preguntar por lo sucedido, simplemente di la orden de avisar a Nilats Sensei de que los toros negros lo esperaban en la enfermería, una vez dada la orden llegar a la enfermería fue cuestión de minutos, logremos colocar al mink en la cama con cierta dificultad por su gigantesco tamaño.
"Vale, siéntate ahí y déjame ver ese corte."
Dije mientras me dirigía hacia el armario donde se guardaban los enseres de medicina, sacando un par de guantes de plástico, aguja e hilos y llevándolos hacia una pequeña mesa metálica con ruedas, agarre una botella de alcohol etílico y me lavé las manos tras lo que llevé todo frente a Kisuke, me puse los guantes y esterilice la aguja con el alcohol, hice nacer un hilo de la punta de mi dedo índice derecho y con su ayuda pude pasar fácilmente el hilo de sutura en el agujero de la aguja, con el pie atraje una silla frente a Kisuke y me senté.
"Será solo un momento, no te muevas o te puede quedar una cicatriz."
Mientras estaba suturando el pecho de Kisuke, la puerta de la enfermería se abrió y Nilats apareció con el disgusto pintado en la cara, nos miró a ambos y luego vio a Don Bambú estirado en la cama, su cara estaba totalmente desencajada por la duda.
"Qué coño ha pasado aquí, será mejor que tengas una buena explicación para que tus compañeros estén en este estado Ideale!"
Suspire mientras miraba a Kisuke a los ojos por un momento antes de volver a poner mi atención sobre la sutura, dando los últimos puntos de esta y estirando el hilo con mi mano izquierda, para con la derecha llevar el hilo que había creado previamente con mi dedo índice de la mano derecha hacia el pulgar de la misma mano, usando el mismo para cortar el hilo y tras deshacer el hilo que había usado para cortar, hice un pequeño nudo para que la sutura no se deshiciera.
"Lo siento Nilats Sensei, quisimos entrenar un poco y se nos fue de las manos. Pero puedo asegurarle que ambos están fuera de peligro, Panda está descansando ahora mismo y Kisuke ya está como nuevo."
Dije mientras le daba una pequeña palmada en la herida recién suturada con una sonrisa en el rostro, me levanté y deje a Nilats hablando con Kisuke mientras me dirigía a la cafetera que tenía en esa habitación, dado que era donde normalmente estudiaba medicina. Sabía que el mink era un amante del café como yo, así que supuse que cuando despertase le gustaría tomarse una buena taza de café para despejarse un poco, por lo que puse la cafetera en el fuego y lo deje calentando mientras sopesaba si Nilats se enfadaría de más si encima me ponía a fumar en la habitación, pero dado que durante todo el camino no había podido hacerlo, me acerque a la ventana y la abrí, encendiéndome un cigarro y apoyándome en la ventana que daba al patio de entrenamiento para intentar que el humo no entrase de más en la habitación.
Zorak junto a Kisuke llevan a Don Bambú a la enfermería, Zorak cose el corte de Kisuke y Nilats llega a escena
Kisuke Kageyama
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El camino de regreso se les hizo eterno. Entre la herida del pecho y el peso de su gigantesco compañero el mink, un camino que como mucho era de veinte minutos, a Kisuke le parecieron tres horas. La herida no era muy grave, simplemente era aparatosa, pero no dejaba de sangrar en el trayecto hacia la enfermería del cuartel general.
Una vez llegaron, con un gruñido, ayudó a Zorak a colocar al panda en una cama, con lo que implicaba mover y colocar a un tipo del tamaño del mink, que al estar inconsciente era un peso muerto. Cuando ya dejaron a su compañero acomodado y durmiendo, Zorak le indicó que se sentase para suturarle la herida del pecho. Tras un breve vistazo llegó a la conclusión que el antiguo pescador intuía, no era profunda pero si aparatosa y tendría que suturarle.
-¿Cuánto hace que no ves unas tetas así, boca-sierra? Kuhahaha.
El mestizo le indicó que no se moviese o le quedaría cicatriz, algo que en realidad no le preocupaba a Kisuke pero se estuvo quieto, guiñando un ojo únicamente cada vez que sentía la aguja pasar por su piel para coserle la piel y cerrar la herida. Tendría que tener cuidado y mantenerla limpia, para evitar problemas.
Cuando estaban a mitad del proceso más o menos, entró Nilats como una exhalación exigiendo una explicación al estado en el que se encontraban. Kisuke no pudo evitar una sonrisa al pensar que aquel tipo era como un padre echando una reprimenda a sus hijos por pelearse entre ellos.
-No se preocupe mariscal, han sido unos navajazos entre compas, está todo bien... Kuhahaha.
Zorak terminó su tarea con la herida de Kisuke y le dio una palmada en el pecho para indicar al mariscal que todo estaba en orden. Kisuke hizo una ligera mueca y contempló como el mestizo se marchaba hacia la cafetera a preparar un poco de ese brebaje que adoraba.
-Menos mal que usé el lomo de las katanas si no lo mismo tendríamos que ir a la morgue...
Miró a Nilats sintiéndose un poco culpable, puesto que aquello no había querido decirlo, pero, como le pasaba a menudo, se puso a pensar en voz alta. Le extrañaba, no obstante que hubiese ido tan rápido hacia allí el viejo militar, teniendo en cuenta que no había pasado tanto tiempo desde su escaramuza, así que le resultaba curioso que ya estuviese allí.
-Por cierto, ¿qué le trae aquí Mariscal?
Zorak
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09-08-2024, 12:11 AM
(Última modificación: 09-08-2024, 12:12 AM por Zorak.)
Pude escuchar como Kisuke no se andaba con rodeos y le preguntaba a Nilats Sensei cuál era el motivo de su urgencia, me gire para mirarlos y la cara de Nilats estaba tensa, recordaba el tono de voz con el que me hablo por den den mushi para citarnos de nuevo en la base, mentiría si dijera que no me intrigaba lo que tenía que compartirnos. Me miro y giro su mirada hacia Don Bambú, mientras se acercaba al mink dormido, dándome la espalda.
"Es un tema delicado, Capitán Kageyama. Puede que tengamos un topo en el cuartel."
Dijo mientras posaba su mano sobre el pecho del mink, comprobando que este seguía respirando. Al comprobar que el pecho de Don Bambú subía y bajaba con una respiración profunda suspiro y se volvió a girar quedando a la vista de ambos.
"Cuanto tardará en despertar, Dr Ideale?"
Le di una última calada al cigarro mientras me acercaba a la cafetera para servirme un café. Comencé a hablar mientras me servia la taza.
"No debería tardar mucho en despertar" Le di un sorbo al café "Te adelanto ya, Nilats Sensei. Si es algún tipo de misión para los toros negros lo hablaremos con todos presentes y conscientes."
Nilats me aguantó la mirada durante unos instantes, casi como si buscase replicarme, pero cada uno trata los asuntos de su grupo a su manera y teniendo el mismo rango y siendo este por lo menos en nombre mi escuadrón, no se vio con corazón de negarme ese requerimiento, se llevó un dedo de la mano derecha hacia su bigote y jugueteo con él repeinando la punta.
"Vas a conseguir que me salgan más canas, listillo."
Dijo mientras se acercaba a la puerta y cerraba el pestillo, agarró una de las sillas y la movía hasta quedar al lado de Kisuke, se sentó y se sacó el paquete de tabaco, sacando uno con los dientes y ofreciéndole uno a Kisuke, mientras fumaba daba golpecitos con el pie derecho de manera nerviosa. Por un momento me pareció ver a Panda moverse mínimamente, así que me acerque a el con el café aun en la mano y con la otra dando pequeños golpecitos al aire para que el olor a café viajase por el aire camino a la nariz del mink. Nilats sacó un den den mushi de color blanco y lo accionó, no pasaron ni dos segundos para que la voz de Ninel contestase.
"Ninel, serías tan amable de acercarte a la enfermería? Tengo algo que hablar con los toros negros y no me gustaría tener oídos indiscretos."
Gire mi cabeza hacia Nilats y no le había visto una mirada tan severa jamás, estaba claro que el tema era realmente serio, así que me deje de tonterías al intentar despertar a mi compañero y me encamine hacia la silla que había usado anteriormente para suturar la herida de Kisuke.
Kisuke Kageyama
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Era evidente que, siendo una organización incipiente y que cada vez llamaba más la atención del Gobierno Mundial, las ratas empezarían a salir. Estaba claro que al final, la gente tiene un precio, y la integridad de cada uno es lo que marca el valor de ese precio.
-Si, mejor no decir más hasta que despierte Bambú y nos aseguremos que no hay oídos indiscretos.
Bien podía ser incluso que fuese información falsa para desestabilizar a la organización y sembrar la desconfianza entre los revolucionarios; pero el tema de la misión fallida en Akarui parecía una prueba evidente de que ciertamente se podría estar filtrando información. Además, Nilats estaba en contacto más directo con los mandos y su rictus de preocupación era una prueba evidente de que todo esto iba en serio.
Aceptó el cigarro que le ofrecían y se lo prendió, reflexionando mientras daba la primera calada. Pensándolo fríamente, era casi mejor para ellos para prepararse antes de ir a en dirección a Sabaody. No hacía mucho tiempo que estudiaba navegación y no se sentía listo para llegar hasta la mitad del Grand Line, además de que aún no habían conseguido despertar su haki, y, por lo que Don Bambú había insinuado, les iba a hacer falta, más aún teniendo en cuenta que el Archipiélago Sabaody era un punto neurálgico del Grand Line, muy cerca del Cuartel General de la Marina. Sin duda, estar tan cerca del centro del Gobierno Mundial, haría que el peligro aumentase exponencialmente y debían estar lo mejor preparados posible.
-Mariscal, disculpe... supongo que las órdenes previas quedan postpuestas, ¿cierto?
Viendo que Zorak se había sentado cerca de él, en la silla en la que lo había tratado, y la cara de su compaéro, era evidente que se trataba de algo importante, así que, sin duda, aún deberían seguir allí por un tiempo. Se preguntaba hasta que punto informaban a Zorak de estas cosas, puesto que él también era Mariscal, pero al ser el más nuevo de los mismos, dudaba mucho que estuviese al tanto de todo. Aún así sabía que Nilats confiaba en el mestizo, así que si les iban a asignar esta misión, no tenía duda de que era por la recomendación del bigotudo Mariscal.
Max D. Bambú
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El fuego en la mirada del panda se intensificó una vez su zarpa hendió la piel de Kisuke. Su sangre surcó a través de las afiladas uñas del panda como un pequeño manantial. Su aura no parecía más que crecer, como si no hubiera límite a la fuente de su poder. El panda abrió la boca para soltar una carcajada. Se contentaba con haber herido a su compañero al menos una vez, pero Kisuke fue tan rápido en su movimiento que sólo un quejumbroso suspiro logró salir de los pulmones del panda. Le había pegado con tanta fuerza que durante unos instantes su aura se desvaneció y el panda perdió la noción de dónde se encontraba. El inmenso dolor le impedía moverse, incluso aún cuando en su interior bramaba una fuerza de voluntad mucho más férrea de lo habitual. A duras penas se sostuvo en pie la enorme criatura, pero conforme iba recuperando el aliento y su espíritu volvía a centrarse en el combate todo se volvió negro.
Varias imágenes surcaron su mente mientras el panda permanecía inconsciente. Vio a sus padres en múltiples ocasiones y diversas escenas diferentes. Todas las facetas de su padre evocaban ira y todas las de su madre evocaban paz. Dos piezas completamente opuestas unidas en una sola entidad que era Don Bambú. Maximiliano D. Panda Jr., como en tiempos pasados se le había nombrado. Había heredado mucho más de lo que le hubiera gustado de su padre. El aspecto, su nombre, su legado, sus técnicas e incluso su voluntad, aunque esta última proyectada hacia horizontes muy distintos. La voluntad de hacer el mundo mejor. De alzar el puño y precipitarlo con furia sobre aquellos que en su camino a la gloria dejan un rastro de llamas y devastación. El panda se movió en sueños, sacudiendo ligeramente la camilla en la que se encontraba y que a duras penas podía contener el cuerpo del panda completamente estirado. Pequeñas perlas de sudor estaban empezaron a recorrer su rostro mientras un batallón de recuerdos de su infancia le atacaban. No tardó en despertar y erguirse repentinamente, como si acabase de escapar de alguna pesadilla especialmente terrorífica. —¿Dóndhgmjf? —Iba a hacer una pregunta sencilla, pero su cuerpo le recordó por qué se había quedado inconsciente aquel mismo día. Boqueó un poco por el repentino caudal de dolorosas sensaciones que recorrieron su cuerpo y se lo tomó con calma mientras intentaba darse cuenta de dónde estaba y con quién.
Zorak y Kisuke se encontraban en la habitación con él. El olor a café y tabaco le llegó inmediatamente, aunque probablemente llevara percibiéndolo un tiempo sin siquiera haberse dado cuenta de ello. Además de sus dos compañeros de escuadrón, los cuales parecían estar perfectamente después de aquel entrenamiento tan bestia, estaba entre ellos ni más ni menos que el mariscal Nilats. Ante su presencia y para desgracia de su maltrecho cuerpo el panda se cuadró inmediatamente. Ahogó un leve quejido en el interior de su garganta y habló con voz todavía falta del debido oxígeno. —Mariscal, disculpe mi momentánea falta de consciencia. Me temo que me he excedido en audacia a la hora de cargar de frente contra mis muy capaces compañeros. —Tras lo que consideró un adecuado saludo marcial, esperó instrucciones de su superior mientras trataba de evitar que sus heridas le obligasen a tumbarse de nuevo. Desvió la mirada, eso sí, hacia Kisuke para comprobar con alivio que no le había hecho demasiado daño. Lo cierto es que con el panda no se podía entrenar como tal, sólo combatir. Era por este motivo por el que siempre rechazaba el entrenar a jóvenes revolucionarios incapaces de soportar toda la fuerza del panda. Sencillamente no podía controlarse en el candor de la batalla.
Zorak
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C. de Haki
C. de Akuma
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El mink se levantó como un resorte balbuceando algo que no llegue a entender, cuando posó su mirada hacia nosotros se cuadró al ver a Nilats y pidió disculpas, me levante de la silla mientras soltaba media sonrisa y me acercaba a la cafetera, acabé el café que aún quedaba en mi taza y la dejé mi taza a un lado, agarrando otra taza y sirviendo café en esta.
"No hace falta cuadrarse Bambú, necesitas descansar. Esto te hará sentir mejor"
Me gire y me encamine hacia el mink, dejando una taza de café y una pastilla en la mesita metálica que había usado para tratar a Kisuke, sonriendo al mink me acerque para poder examinarle las pupilas, suspire al ver que todo estaba en orden, aunque recuperarse de un golpe como el que le propinó Kisuke era otra historia, estaba seguro de que le dolería el cuerpo durante un buen rato, conocía bien esa sensación. Le di un par da palmadas en el antebrazo, que es a donde llegaba, intentando confortar a mi compañero y me dirigí hacia la silla que había ocupado antes de levantarme. La puerta se abrió por un momento y asomo la cabeza del capitán Ninel, tras hacerle una señal de ok a Nilats la cabeza desapareció y la puerta se cerró.
"En efecto Capitán Kageyama, los necesito a los tres aquí por el momento, sin contar a Ninel no sé en quien más puedo confiar en este cuartel, hemos detectado una fuga de información deliberada por parte de alguno de nuestros miembros, aunque no sabemos quién, sospechamos que puede ser la misma persona que filtró la información de la misión que os di en Akarui."
Hizo una pausa, mientras posaba su mirada en los ojos de Kisuke y luego en los míos, así que al final resultaba que alguien había filtrado información sobre nuestra misión, teníamos un cáncer entre nuestras filas, un maldito traidor.
"Sé que puedo confiar en vosotros tres, puesto que la filtración que hemos interceptado mencionaba justamente a los toros negros y su misión en Sabaody. Dando descripciones de vuestra apariencia así como del Mereoleona a no sabemos bien quien, pero visto lo que sucedió en Akarui con el Chiper Pol... No me extrañaría que estuvieran filtrando directamente al gobierno mundial."
Un sudor frío comenzó a bajar por la frente de Nilats mientras apuraba su cigarro, entendía la gravedad de la situación a la perfección, sabía a ciencia cierta lo que era capaz de formar un traidor en un grupo unido, mi puño derecho se cerró con fuerza al traer recuerdos de años atrás, haciendo que las venas de mi brazo derecho se inflasen, un maldito traidor dentro del ejército que lucha por los desfavorecidos... mi cuerpo ardía en ira, la cual solo se reflejaba en mi mirada.
Kisuke Kageyama
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11-08-2024, 03:40 PM
(Última modificación: 11-08-2024, 03:53 PM por Kisuke Kageyama.)
Kisuke se sorprendió al ver a Don Bambú levantarse como un resorte. Sin duda era un tipo duro, porque el último ataque que le había hecho, no era algo de lo que pudieras recuperarte así como así, aunque hubiese sido con el lomo de sus katanas.
-Kuhahaha, tranquilo, Bambú, no te muevas mucho que debes estar molido. Aunque yo también, eres un tipo duro.
Ciertamente, aunque Zorak ya había suturado su herida, seguía quemándole en el pecho. Las afiladas garras del mink eran como dagas que cercenaban la carne como si de mantequilla se tratase, y el había podido comprobarlo de primera mano.
Fue entonces cuando Nilats comenzó a ponerles un poco en situación. Al parecer la fuga de información estaba ligada a ellos mismos. Sin duda habían causado una muy mala impresión en el Gobierno Mundial tras lo sucedido en Akarui con su escaramuza con el Cipher Pol y, por lo que contaba Nilats, estaban muy pendientes de sus movimientos. Y teniendo en cuenta de la reputación de Don Bambú, no le cabía duda de que iban a vigilar sus paso con mayor ahínco aún.
-Según lo que nos cuenta, Mariscal, pareciera como si su mayor interés fuesen los movimientos de nuestro escuadrón. Si eso es así, ¿no sería mejor que nos fuésemos de la isla para no comprometer otras operaciones?
No tenía muy claro lo de irse todavía, pero le pareció una duda razonable y por eso mismo se la planteó al bigotudo mariscal. Claro que también tendría que ver la opinión de sus compañeros, puesto que habían acordado que a pesar de tener rangos diferentes dentro de la jerarquía del Ejército Revolucionario, internamente en el escuadrón eran todos iguales y se tenía en cuenta la opinión de todos, aunque solo fuesen tres miembros.
-Visto lo visto, parece que nos hemos convertido en una prioridad para el Gobierno, si es que se trata de ellos realmente, a lo mejor no están relacionadas ambas filtraciones. Necesitamos más información.
Kisuke estaba algo impaciente por saber que era lo que tendrían que hacer, pero parecía evidente que el Mariscal Nilats, no iba a empezar a soltar información hasta que llegase Ninel, por lo que no le quedaba más remedio que esperar aunque odiase tener que hacerlo. Con el ceño fruncido se cruzó de brazos sentado en el taburete junto a la cama del mink y trató de controlar su respiración para que no le escociese más la herida. Estaba esperando a que sus compañeros dijesen algo sobre lo que acababa de contar Nilats que aunque era solo la punta del iceberg, era algo ante lo que no se podía estar indiferente.
El capitán Ninel llegó unos minutos después y se asomó un instante para luego cerrar la puerta y ponerse a hacer guardia. Se ve que lo que quería de él el Mariscal era que vigilase que nadie puidese escucharles. Así que parecía que por fin iban a entrar en materia y podrían fijar un objetivo y una nueva misión. El pescador estaba impaciente en verdad, quería volver a la acción de nuevo.
Max D. Bambú
Fuerza
Resistencia
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C. de Haki
C. de Akuma
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Zorak le indicó al panda que no era necesario cuadrarse, y aunque Don Bambú conocía de sobre la predilección de su compañero hacia la ausencia de formalismos, el panda sencillamente no podía evitar demostrar el debido respeto por sus superiores. Una taza de café y una pastilla fueron puestos a disposición del mink, que no dudó un instante en tomarse la pastilla y bajarla con un pequeño trago de café después de que Zorak hubiera terminado de examinarle las pupilas. Le faltaba algo para merendar y ya tenía el mediodía hecho. La cabeza del capitán Ninel asomó a través de la puerta de la enfermería, dando alguna especie de señal a Nilats para que supiera que podía hablar. ¿Se había perdido algo importante el panda? Sin dejar de lado su café, centró su atención en el mariscal y se quedó atónito al escuchar sus palabras. ¡Información filtrada! ¡Un traidor en la Revolución! Don Bambú no podía creer tal abominación. ¿Quién en su sano juicio vendería a la Revolución a otro bando y a qué precio? No tanto como acabaría pagando, desde luego. Ante aquella noticia Don Bambú permaneció en silencio. Se encontraba a medio camino entre no poder creérselo y estar elaborando planes en su mente para dar caza al traidor. Kisuke sugirió que se marchasen de la isla para no comprometer otras operaciones que pudieran estarse llevando a cabo. La idea no era mala. Si se iban y les estaban espiando específicamente a ellos, era probable que el espía los siguiera, aunque no seguro. —Si salimos ahora de la isla no creo que nadie nos siga, sería demasiado evidente. El espía o espías seguirían aquí, encubiertos. Intuyo que pasarían a espiar a otros escuadrones mientras reportan nuestra marcha al Gobierno Mundial. —El panda meditaba en voz alta, tratando de llegar a una conclusión acertada que les permitiera actuar acorde con la situación. —Quizás la mejor forma de atraparlos sea sencillamente pillarlos en pleno acto, aquí en la base. Sin embargo es sólo una idea, la verdad es que no sabría decir cuál es la forma de proceder más adecuada. —Concluyó el panda. Se recostó de nuevo en su camilla, que tenía la parte superior del colchón ligeramente elevada para poder mirar a la cara a sus compañeros y dio otro sorbo al café.
Podía sentir la presencia de Ninel en la entrada y de vez en cuando otras personas que iban y venían. La base revolucionaria era un lugar concurrido. Detectar al espía sencillamente a través de su haki no sería posible, pero podría ayudar en la búsqueda.
Zorak
Fuerza
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Tras escuchar a Kisuke y Don Bambú, Nilats suspiró angustiado y volvió a llevarse un cigarro a la boca, por mi parte sopesaba los puntos de vista de mis compañeros era plausible que nosotros fuéramos el principal objetivo como sugería Kisuke, aunque el punto del mink tampoco era malo, el tema era cómo podríamos desenmascarar al traidor, mi mente invadida por la rabia de sabernos traicionados por un hermano de la revolución trabajaba a mil por hora, cuando una idea llego a mi mente, había una manera de poder descubrir quien era el traidor. Me levanté casi inconscientemente, con el puño derecho aún apretado en rabia.
OST
"Si realmente somos su objetivo deberíamos marcharnos para no poner a nuestros compañeros en peligro, eso sería lo más lógico sin duda; sin embargo, creo tener una manera de poder reducir nuestra búsqueda. Ya que informaron de nuestra partida, podríamos difundir información falta entre los otros escuadrones, con la misma base pero con diferente desenlace. Si aún no se han dado cuenta de que están pinchados, solo tendríamos que esperar a ver cuál de todas las informaciones falsas se filtra"
Mire a mis dos amigos, primero al mink el cual estaba por fin descansando y luego a Kisuke, esperando la confirmación de ambos mientras alzaba el puño derecho y me giraba hacia Nilats Sensei.
"Aunque nosotros no seamos el único escuadrón del que se filtre información, este ejército se formó para pelear por el desfavorecido, para luchar por aquellos que no tienen la fuerza suficiente para hacer frente a las precarias condiciones en las que nos llevan a vivir los malnacidos del gobierno mundial, para acabar con la esclavitud de la que hacen gala los malditos tenryubittos y liberar el mundo para las siguientes generaciones, que alguien traicione una noble causa como esa me produce asco. Te advierto Nilats que no voy a contenerme con escoria como esa y estoy seguro de que mis dos hermanos aquí presentes piensan de la misma manera."
Por primera vez estaba hablándole a Nilats de igual a igual sin darme cuenta al seguir preso de la rabia, la cual se podía fácilmente notar en el tono de mi voz, algo más grave de lo normal, alcé mi puño derecho llevándolo hacia la zona del pecho donde se encuentra el corazón. El ejército revolucionario era el primer lugar al que podía llamar hogar desde no recordaba cuanto tiempo, sin contar cuando estaba junto a mi amada Maeve. No volvería a peder mi hogar por culpa de traidores.
"Entiendo tu punto de vista, Mariscal Ideale. Aunque no soy partidario de asesinar a la gente, dejaré el destino de los traidores en vuestras competentes manos."
Dijo mientras se levantaba con las facciones del rostro algo más relajadas, como si se hubiera quitado un gran peso de encima.
"Entonces como tú mismo dijiste, si todos los toros negros están de acuerdo con intervenir en este asunto, lo dejaré totalmente en vuestras manos. Necesitaré que os pongáis en contacto conmigo de forma segura, así que os dejaré este den den mushi blanco, tiene la pequeña cualidad de que es extremadamente difícil pinchar una llamada si se usa uno de estos, mantenedme informado y por ahora seguid haciendo vuestras rutinas según vuestro rango, cuando decidáis que hacer llamadme usando el den den blanco."
Tras acercarse a Don Bambú y darle un par de golpes en el hombro, hizo lo mismo con Kisuke y luego conmigo, se encaminó hacia la puerta y se marchó, dejándonos a los tres en la enfermería, era hora de decidir que plan deberían seguir
Este post lo uso para "comprar" el den den mushi blanco, el cual con el descuento de comerciante 2, serían 80.000 berries.
Kisuke Kageyama
Fuerza
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Kisuke escuchó atentamente las palabras de su compañero Zorak atentamente. Le gustaba lo que proponía y además les permitiría echarle el guante a esa gente que estaba poniendo en peligro la integridad del Ejército Revolucionario filtrando la información que manejaban así como la posición de los Toros Negros, si no filtraban las de otros escudarones, claro. Aunque eso no lo habían descubierto aún.
-Bien, por mi parte, no hay problema. Haremos todo lo que esté en nuestra mano para resolver esta situación.
Por otro lado, también quería resolver aquello porque no quería que ningún compañero pasase por lo que pasaron ellos en aquella misión fallida, ya tiempo atrás en Akarui. A pesar de que aquella experiencia supuso un crecimiento evidente tanto para él como para Zorak, aquel suceso había sido hasta cierto punto algo traumático para ambos y algo que no deseaban que se repitiese ni para ellos, ni para sus compañeros revolucionarios.
Le sorprendió escuchar el tono en el que hablaba Zorak con Nilats; era evidente que, aunque el mestizo respetaba y apreciaba al bigotudo mariscal, el joven había asimilado su posición como Mariscal y se sentía al mismo nivel que el viejo militar. Sonrió al pensar que Zorak entró después que él en la Revolución pero estaba más considerado por los altos mandos que él mismo; aquello no le importaba, la posición jerárquica le importaba una mierda al pescador, pero era curioso ver como el mestizo se había ganado la consideración de los superiores del Ejército Revolucionario.
-Entiendo pues que esta misión es de prioridad y de cumplimiento más inmediato, ¿verdad?
Observó que el Mariscal Nilats, entregaba a Zorak un Den Den Mushi blanco, que al parecer, eran muchísimo más seguros para comunicarse que los normales, por lo que Kisuke dedujo que quizá también sospechaban de sus comunicaciones, puesto que no tenían ningún Den den de ese tipo. Le parecía una medida necesaria. El bigotudo militar entregó el den den a Zorak y se despidió paternalmente tanto de Don Bambú como de Kisuke y se marchó de la habitación.
-Bueno, pues en cuanto terminemos de descansar nos ponemos con este trabajito de sacar la basura, ¿verdad? Kuhahaha.
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