[Presente Absoluto] - La fiereza del Grand Line
#1
Día 71 del año 13, Verano - 6:04 p.m.
Grand Line - Corriente Rakusei - Cercanías a Arabasta

- ¡Q-qué desastre! ¡Q-QUÉ TRAGEDIA! ¿Q-qué este temporal? N-no puedo manejar bien el barco...- Exclamaba absolutamente atemorizado Kevin, quién estaba a manos del timón intentando llevar las riendas de su navío. Habían transcurrido varios días desde que salieron de la invernal isla de Drum y, aunque el principio de su navegación había sido apacible, desde hacía unas horas, la goleta había entrado en una tempestad que el barco no era capaz de soportar adecuadamente. Llovía a cántaros y los relámpagos se sucedían uno tras otro en un intervalo de pocos segundos. La ferocidad del huracanado viento y el bravo oleaje tampoco ayudaba a maniobrar bien al oficinista el navío. Kevin tenía que ejercer una fuerza sobrehumana para que su timón no virara en una dirección distinta a la que marcaba su Log Pose.

Por si fuera poco, uno de esos relámpagos impactó de llenó en el mástil, empezando a consumirse la madera en las llamas y partiéndolo en dos, a la par que dañaba severamente las velas del palo de mesana.- ¡R-rayos y retruécanos!- El pluriempleado observaba con terror el fuego crepitar por el mástil y la tela que, con suerte, la llovizna ayudaba a que no se extendiera más de lo debido. Su característico tic en el párpado izquierdo hacía, una vez más, acto de presencia.- ¡G-gideon! ¡S-suna! N-necesito vuestra ayuda, ¡por favor!- Gritó, fuera de sí, pero intentando hablar con el respecto que se merecía sus amigos.- Q-que alguien intente hacer amarrar como pueda el mástil para que no se caiga del todo, y q-que el otro intente a-apaciguar más el fuego, ¡p-por favor!- Ordenaba Kevin, haciendo uso de toda su fuerza para dirigir el barco a buen puerto. La bravura de esos mares, la fiereza del Grand Line, le había enseñado que, con sus conocimientos actuales y con un barco tan chico como el que poseían ahora mismo, los PirateBusters no durarían demasiado tiempo. Kevin necesitaba mejorar sus dotes como navegante y, además de eso, necesitaban conseguir el suficiente dinero como para adquirir un navío más cualificado para navegar por aquel terrorífico mar.

Además, se le pasó por la mente la idea de que alguno de que o Gideon o Suna cayeran al mar. Aunque aún no tenía muy claro si Suna era de verdad una usuaria o era una de sus muchas trolas, en caso de que lo fueran, si alguno de ellos se precipitaban al océano, ya no tendrían salvación al ser todos usuarios. El pluriempleado tragó saliva de solo imaginarse ese terrible escenario.- ¡C-cuidado de no caer al mar!...- Exclamó, asustado, habiendo sonado, esta vez, algo más borde de lo normal, presa del pánico.- ...¡P-por favor!- Reculó.
#2
Suna se encontraba aquella tarde en la bodega, teóricamente debía estar haciendo inventario pero se quedó embobada mirando el dibujo de una etiqueta en un bote de mermelada de fresa, pues había dibujada una fresa con una cara muy graciosa guiñando el ojo. La joven cazarrecompensas empezó a imitar la cara de la fresa mientras reía hasta que oyó un enorme relámpago que parecía haber impactado en el barco y seguidamente la voz de Kevin pidiendo su ayuda. Salió lo más rápido que pudo y se encontró un terrible panorama, Kevin tratando de llevar el barco a través de un mar en tormenta y un temible fuego provocado por el relámpago.

-¡Oye, oye, vamos a morir todos! - Exclamó Suna, gritando como una loca. Enseguida trató de calmarse y pensar en positivo para poder salir de aquella situación con vida, así que hizo caso a Kevin y entró corriendo a buscar un cubo. Salió a cubierta de nuevo y alzó el cubo con sus manos, el cual no tardó nada en llenarse de agua por la lluvia, para luego tirar el agua directamente al fuego intentando apagarlo. Siguió repitiendo el proceso un buen rato.

-Ayayayay... ¡N-no te preocupes, Kevin! Yo me encargo del fuego, hasta ahora ningún incendio me ha ganado... También es cierto que este es el primero al que me enfrento. -

Suna siguió echando agua y Kevin avisó tanto a ella como a Gideon de que tuviesen cuidado de no caer al mar. La muchacha rubia empezó a reflexionar, desde que le contó a sus compañeros que había comido una extraña fruta, estos le advirtieron que podía tratarse de una fruta del diablo, unas misteriosas frutas que otorgaban poderes a aquellos que se las comiesen a a cambio de no poder volver a nadar. Hasta ahora Suna no se había tomado muchos momentos para pensar en esto, pero la preocupación de Kevin le hizo pensar que si sobreviven a esta tormenta, tendrá que comenzar a investigar si realmente tiene algún poder especial o si solamente comió una fruta en mal estado.

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#3
Aquella tarde Gideon había dejado a Omi en la bodega, a sabiendas de que el tiempo no les iba a favorecer, las nubes de aquella mañana no vaticinaban nada bueno. Los gritos de Kevin inundaban los alrededores. El pobre muchacho no podía manejar bien el barco y al skypiean le sabía fatal, porque no tenía ni idea de qué podía hacer. Él de navegación no entendía ni papa, así que con su parpadeo excesivo característico miró a Kevin a la espera de alguna orden. Llovía con mucha intensidad y los rayos marcaban sus siluetas con cada caída. En ese momento uno de ellos cayó directamente sobre el mástil, Gideon pudo ver cómo se partía en dos, esto iba a ser difícil de reparar. Las llamas se comían la madera a la par que el agua se las comía a ellas. Era una imagen digna de una película y Gideon tuvo que frenar sus ansias por sacar la cámara, no era el momento.
Kevin dio la orden, debían ayudar con el mástil, el pánico que se reflejaba en la cara de su amigo no le dio tiempo a pensar en lo abatido emocionalmente que estaba. Esto era una situación de vida o muerte y con ello llegaba la adrenalina. Podía sentir cómo su corazón le palpitaba en las sienes, en las muñecas, todo su cuerpo vibraba. El Grand Line estaba siendo toda una prueba.
Suna salió de la bodega rápidamente, gritó que iban a morir todos y una parte de Gideon estuvo a punto de reírse por aquella sórdida aparición. De un momento a otro la chica ya no estaba y el skypiean entendió que había ido a por un cubo. Así que él aprovechó y cogió una de las cuerdas que tenían de repuesto en la cubierta. La dobló sobre sí misma para que fuera algo más resistente y la pasó para agarrar el mástil, tirando hacia el lado contrario al que este caía.
La rubia llegó con el cubo y lo lanzó sobre las llamas, repetía una y otras vez el proceso, mientras Gideon tiraba de la cuerda con toda su fuerza, la lluvia le caía por la cara y le dificultaba la visión, pero no pararía, no ahora. Llevó las cuerdas hasta un agarre que había sobre la cubierta, Gideon no sabía para qué era, pero serviría para atarlas con fuerza y comprobar que era suficiente. Hizo un nudo marinero bastante fuerte y comprobó que ayudaba, sin embargo no se apartó. El agua seguía cayendo, pero las llamas se habían extinguido. Se sentó en la cubierta, mirando con detenimiento hacia el mástil, ahora medio recompuesto.
— Illo, más nos vale que esa isla tenga buenos materiales, porque esto no pinta nada bien… —Gideon tenía unas ganas inmensas de fumar, pero con aquella lluvia era un sinsentido siquiera encenderse un cigarrillo.

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#4
Ante el grito de auxilio y lleno de pánico por parte del pluriempleado, Suna salió de su camarote, exclamando que iban a morir todos, comentario que, al pobre Kevin no ayudaba a calmarle los nervios. Sin embargo, no tardó en poner pies en polvorosa para ayudar a mantener con vida su navío, observando el oficinista como la rubia volvía a entrar para, en esta ocasión, salir con un cubo para ayudar a extinguir el fuego. Por otro lado, en cuánto al otro gran problema que les acaecía, que era nada más y nada menos que el mástil de la goleta a punto de estamparse contra la cubierta, fue Gideon la que se encargaría de la gran labor de evitar esa catástrofe, cogiendo una gran cuerda que tenían de repuesto de la cubierta.- G-gideo... S-suna... ¡Cu-cuento con vosotros!- Pensaba, esperanzado, mientras observaba a sus dos amigos, para terminar fijando su vista al frente.- D-dejadme a mi el timón, pro-prometo que os llevaré a buen puerto sanos y salvos...- Titubeaba mentalmente, pero agarraba con determinación las riendas del barco. No iba a dejar que las vidas de Gideon y Suna corrieran peligro por su inexperiencia como navegante.

Después de un buen rato en el que Suna corría de un lado hacia otro con su cubo lleno de agua y en el que Gideon hacía uso de todas sus fuerzas para evitar que el palo de mesana se desplomara y que volviera a su posición, el caos en la cubierta del navío parecía que se iba apaciguando poco a poco, casi al mismo tiempo que la tormenta y el embravecido mar pintaba a que se comenzaba a tranquilizar.- ¿A-al fin?- Preguntó Kevin, quién estaba abatido física y mentalmente. El hombre trajeado se dispuso a mirar hacia el cielo, observando como las nubes de tormenta iban desapareciendo, dando paso a un cielo completamente azul y despejado.- A-al fin... ¡Parece que lo hemos conseguido!- Exclamó, soltando momentáneamente el timón y dirigiéndose hacia donde estaba Gideon sentado.- ¡B-buen trabajo, Gideon y Suna! ¡S-sin vosotros estaríamos muertísimos! Q-qué tragedia habría sido, ¿no? ¡De-dejad que al llegar a la siguiente isla os invite a algo!- Felicitó el esfuerzo de sus amigos para, seguidamente, llevarse su mano derecha hacia su frente, la cuál empezaba a gotear pero, no de agua de lluvia, sino de sudor. Una vez más, miró hacia arriba, viendo esta vez - con la mano de por medio tapando gran parte de su visión - el radiante y abrasador sol que se levantaba sobre sus cabezas.- ¿O-otra vez calor? A-así no podré hacer gala de mis mejores t-trajes...- Se lamentaba el joven Fojobs mientras al horizonte se comenzaba a otear una gran silueta al fondo. Una figura que prometía ser su siguiente isla y, por consiguiente, una página más en las aventuras de los PirateBusters.
#5
Tras un rato de sufrimiento en el que Kevin trataba de conducir el barco en las peores condiciones, Gideon evitaba que el mástil destrocase la cubierta, y la propia Suna iba de aquí para allá con su cubo de agua tratando de apagar el fuego, los problemas del trío de cazarrecompensas desaparecieron. 

- ¡Yuuuju! ¡Oye, oye, somos los mejores! - Celebró Suna llena de alegría dando saltos y haciendo un divertido baile de la victoria. Kevin incluso se ofreció a invitarles a algo en la próxima isla a modo de celebración por haber sobrevivido a la terrible tormenta, lo que hizo que a Suna se le iluminase la mirada.

-Uyuyuy, yo entonces voy a querer unas ensaimadas, un helado, unos gofres, una tarta de queso, unas galletas... - Suna se detuvo al ver que su compañero empezaba a sudar, en un inicio pensó que sería por la enorme cantidad de comida que estaba proponiendo la muchacha rubia pero rápidamente se dio cuenta de que estaba empezando a hacer más calor. Gracias a los esfuerzos de los Pirate Busters, no solo pasaron con éxito la tormenta, sino que se estaban aproximando a una isla nueva, en la que parecía hacer un clima caluroso que contrastaba con las bajas temperaturas y frío absoluto que hacía en Drum. Esto, obviamente, era algo que alegraba encarecidamente a la alocada Suna.

-¡Oye, oye, pero qué a gustito se está! Echaba tanto de menos sentir el calorcito... ¡Quedémonos a vivir en la próxima isla! ¡Sasasasa! - Suna rió y se quitó con alegría el abrigo rojo que compró en Drum para lucir de nuevo su vestimenta clásica y ligera, y observar con una sonrisa en el rostro la próxima isla en la que viviría nuevas aventuras junto a Gideon, Kevin y por supuesto el pequeño Omi.

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#6
Tras un buen rato luchando contra tormenta y marea, parecía que todo se controlaba y que podrían fiarse del agarre del mástil y de que este no se consumiera por las llamas. Todo bajo control, o eso parecía de momento. Gideon seguía sentado junto al nudo marinero que sostenía el mástil y aprovechó para encenderse un cigarrillo. Kevin parecía totalmente consumido por la situación y el skypiean estuvo a punto de ofrecer una calada, pero sabía que al trajeado no le iban esos vicios. Aún así, con alivio, anunció que lo habían conseguido, además estaba tan agradecido ante ambos que les pidió poder recompensarles con un regalo. ¿Cómo podía tener un corazón tan puro? Mientras tanto Suna saltaba de alegría y celebraba su pequeña victoria. La rubia se tomó muy en serio la invitación del oficinista y empezó a enumerar la lista de cosas que le pediría
— Illo, para el carro Suna, estás pidiéndole mucho al pobre Kevin, chososososo —a Gideon le subía siempre el ánimo ver las interacciones de sus amigos, eran tan distintos.
Entonces se dio cuenta de que el sol abrasador empezaba a calentar de más sus cuerpos y el pobre Kevin se lamentaba por no poder usar sus trajes. Sin embargo, Suna estaba la mar de contenta, se quitó el abrigo y pidió quedarse a vivir en la siguiente isla. A Gideon no le molestaban ni el frío ni el calor, siempre había sido una persona que se acostumbraba bien a los cambios climáticos, pero ni de broma se quedarían a vivir bajo aquel sol. El skypiean se levantó y expulsando el humo por la nariz, miró hacia el horizonte. No sabían con qué se encontrarían, pero estaba seguro que el cambio de aires le iba a venir bien a su mente y a su cuerpo. De pronto, notó algo subir por su chaqueta, Omi había salido de la bodega y se había enroscado en su cuello.
— Viviremos grandes aventuras aquí también, estoy seguro —declaró acariciando a Omi y viendo a sus amigos mirar hacia el horizonte con esperanza.

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#7
Este tema queda cerrado


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