[Presente Absoluto- Social] Curiosa Coincidencia
#11
In-teresante.
Justo cuando cuestioné a la pareja errante, Chloe me alcanzó y el muchacho de pelo negro fue el primero en contestar a la pregunta. Según él, llevaban largo tiempo deambulando por la costa, perdidos. Curiosamente, antes que pedir agua o comida, el joven solicitó la posibilidad de tomar algo de café. — ¿Café? ¿En serio? — pensaba mientras observaba a la pareja, con cierta incredulidad. La muchacha, por su parte, fue mucho más escueta y directa. Carmilla era su nombre y nada más salió por su boca, salvo para cuestionar quiénes éramos nosotros. Si bien era cierto que no era el lugar para andar confiando en desconocidos, su situación podía ser… peliaguda. Chloe se adelantó a mí y, posicionándose de lado para tenernos a todos en rango de visión, se presentó y los invitó a subir a bordo del Parabellum, ofreciendo hacer café para todos, para acto seguido mirándome buscando algún gesto de aprobación por mi parte. Aprovechando la distancia mucho más corta, analicé mucho mejor el aura de la pareja perdida. No parecía haber emociones negativas o insidiosas por su parte. Él parecía mucho más tranquilo y ella mucho más alerta, cosa hasta cierto punto lógica, pero no parecían buscar el mal. Quizá me equivoque, pero nadie que supiera de nuestra fuerza se atrevería a hacer nada en el Parabellum.

— Subir a bordo… Bueno, el jefe no está, podría ser un buen momento. — pensaba mientras echaba una ojeada al barco mientras peinaba mi cabello hacia arriba y volvía la mirada hacia Chloe. — Mi jefe prepara un té buenísimo… — dije mirando a mi compañera con una sonrisa burlona — Pero no está, así que, ¿por qué no? Café pues. — reafirmé a mi compañera para mirar a la dupla — Viktor. — y guiñando un ojo con complicidad para girar hacia el navío y acercarnos para subir. Avanzamos hacia la escala de subida, que normalmente no usábamos, aunque solo fuera por parecer más “civilizados”. Una vez arriba, supuse que Chloe se encargaría del café, por lo que opté por agarrar unas sillas y acercarlas a uno de los barriles de cubierta, a unos escasos metros de la baranda de estribor. Ubiqué estas en círculo, cuatro, enfrentándolas dos a dos. Con la diestra, tras soltar el Santoral sobre el respaldo de la silla que estaba más cerca de la baranda, di paso a nuestros inesperados invitados de manera cortés, extendiendo mi palma abierta en dirección a la improvisada zona de café. Acto seguido me acerqué a la baranda y dejé caer un poco el peso hacia atrás, apoyándome sobre ella y cruzando los brazos, mirando hacia la pareja de desconocidos. Me hubiera gustado saber su historia, aunque suponía que, aunque el muchacho parecía amigable, la chica no soltaría prenda hasta que nosotros diéramos motivos de confianza, por lo que procedí a introducirnos brevemente — Nosotros somos un gremio de cazadores de recompensas. Magna. — dije con un tono suave, para evitar el impacto si es que lo había. — Llevamos una temporada aquí, reorganizándonos, y preparándonos para partir hacia la siguiente isla. — continué mientras me encogía de hombros al mencionar que estábamos parados hace tanto allí. — Y vosotros, ¿cómo habéis llegado aquí? No es un destino turístico que digamos… — cuestioné a la pareja, haciendo un gesto con la cabeza hacia mi diestra, observando la zona con visible molestia, ansioso de saber más de ellos. Hasta ahora parecía que tenían un perfil interesante, ella muchísimo más a priori, pero quería saber si merecía la pena.


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#12
¿Por qué todos eran tan simpáticos? La joven se había criado en un entorno muy hostil y siempre había dado por hecho que el resto del mundo sería igual, pero su primer destino parecía querer demostrarle todo lo contrario, que había personas agradables que no querían nada de ella a cambio de lo que ofrecían. Shoto parecía ser todo lo opuesto a la peliblanca, pues sin ningún tipo de reparo o desconfianza había preguntado directamente por algo de café, totalmente dispuesto a acompañar a la recién presentada pareja hasta su barco. ¿Y si eso era lo normal más allá de la Isla de Dawn? No, imposible, sabía de sobra lo desagradables e interesadas que eran la mayoría de personas, lo había sufrido en sus propias carnes. Debía andarse con ojo. Aún así, no le quedaba más remedio que seguirlos, pues tampoco tenía mucha alternativa. La mujer había dicho que su nombre era Chloe, mientras que el peliblanco se llamaba Viktor. Además de aceptar la sugerencia de Shoto e invitarles a café, ambos se habían limitado a presentarse de manera sencilla, sin añadir mucho más sobre ellos o sus intenciones. Se encogió de hombros y se dispuso a seguirlos hasta el navío. Aaah qué interesante. Quizás aquel encuentro imprevisto les ayudase a salir de aquella isla, quizás incluso cambiase sus destinos de forma radical.

No tardaron demasiado en llegar al velero, al que ascendieron a través de una sencilla escala. Viktor había mencionado algo sobre su jefe, lo que había hecho pensar a Carmilla que quizás fuesen alguna especie de mercaderes que andaban por allí para comerciar con los habitantes del castillo. Aquel pensamiento hizo que la peliblanca se relajara un poco. El atractivo joven se dispuso a preparar una modesta zona donde tomar café cómodamente, colocando varias sillas en torno a un barril que haría las veces de mesa. También dejó su látigo sobre uno de los asientos, parecía que no tenía ninguna intención de darle uso. Chloe, por su parte, se encargaría del café. Carmilla no se hizo de rogar, aceptó la invitación y se sentó en una de las sillas, frente a Viktor, que se hallaba apoyado en la baranda del barco. Cruzó los brazos y las piernas, dejando que sus pálidos muslos recibiesen un poco de sol mientras esperaba pacientemente ese café y sin decir mucho más. El peliblanco decidió romper un poco más el hielo, contándoles quiénes eran y qué hacían en aquel lugar. ¿Un gremio de cazarrecompensas? Alzó levemente las cejas. Tenía sentido, viendo cómo iban armados, pero aún así no se le había ocurrido pensar en ello tras un encuentro tan hospitalario. Carmilla había conocido a algún que otro cazador, nadie importante, y siempre le había parecido una forma un tanto complicada de ganarse la vida. Si bien era cierto que había recompensas muy jugosas, el precio a pagar podía ser muy alto. También parecía algo solitario, aunque ellos pertenecían a un gremio poca gente estaba dispuesta a compartir el dinero fruto de su trabajo. ¿Qué les habría llevado a juntarse? Sin embargo, a pesar de todas las desventajas que la muchacha le veía al oficio, de igual modo le parecía interesante viajar por todos lados y conocer gente de todo tipo. Había cosas mucho peores, sin duda.

— Simplemente cogí el primer barco que pude y llegué hasta este sitio alejado de la mano de dios. — Técnicamente, era cierto. Viktor había preguntado el cómo y no el por qué, esa respuesta se la iba a guardar para sí. — Me encontré a Shoto nada más pisar tierra firme, ¿a que si? — Estaba siendo un día plagado de extrañas casualidades.






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#13
Viktor pareció coincidir conmigo en dejarlos subir, lo cual me alegró más de lo que habría podido imaginar, al fin tendría la oportunidad de hablar con gente normal, después de tanto tiempo sola con Viktor y Sohem lo cierto era que necesitaba con urgencia una interacción social genuina, y esta curiosa pareja eran mi oportunidad de tenerla al fin. Antes de presentarse Viktor les comentó que nuestro jefe hace un té maravilloso, a lo que solo pude responder con una mueca de asco que traté de disimular girando mi cabeza en dirección al Parabellum, ocultando mi rostro de la vista de los visitantes, y con un escalofrío por recordar el horrible sabor de su té, seguía sin entender cómo alguien podía hacer algo así de fácil tan mal. Tras presentarse comenzamos a volver al barco, Sohem no estaba, así que quizá se librasen de conocerlo, según el tiempo que tuvieran pensado quedarse a bordo del Parabellum.

Nada más subir me encaminé a la cocina, me supo algo mal dejar a Viktor solo con los dos desconocidos porque no me parecía el tipo de persona que disfruta de eventos sociales, incluso si son a tan pequeña escala, pero alguien tenía que quedarse con ellos. Puse agua a hervir en la cafetera ya con el café en su sitio y mientras esperaba preparé en una bandeja de madera tres tazas con tres cucharillas, una para cada uno… No, eso no estaba bien. No éramos los tres de siempre, añadí una cuarta taza, con su respectiva cucharilla, y también sumé el azucarero, temiendo que la bandeja pesase demasiado para mi, con mi, además, prácticamente nula experiencia llevando bandejas con comida, con bebida en este caso. Añadí leche a la bandeja y empecé a levantar la bandeja, a ver si era demasiado pesada, por suerte para mi no lo era; pesaba, si, pero no era algo que no pudiera aguantar, me asomé a cubierta, Viktor había puesto cuatro sillas en torno a un barril y tanto él como la chica habían tomado asiento, no era mucha la distancia que tenía que recorrer para llegar hasta ellos, así que una vez tuve el café listo lo serví en las cuatro tazas y levanté la bandeja, dándome a mí misma unos segundos para acostumbrarme al peso, di un par de pasos para comprobar si el líquido sería fácilmente derramado o no, parecía que no había llenado tanto las tazas como para que eso fuera un problema que tener en cuenta, por suerte para mi.

Con todo listo y dispuesto empecé mi marcha hacia la improvisada mesa de centro que había preparado mi compañero, dejando con cuidado la bandeja en el centro y tomando asiento con Viktor a mi derecha y la nueva chica a mi izquierda, — No sé si queréis leche o azúcar, así que no os he servido para que os echéis al gusto. — intentaba sonar lo más cordial posible, para no espantar a la visita, y mientras les contaba eso fui la primera en adelantarse y echar dos cucharadas de azúcar a mi taza, dejando después el azucarero libre para que quien lo quisiera pudiera usarlo. No había podido escuchar nada de lo que habían hablado pues en el camino a la mesa -el barril- estaba demasiado centrada en no perder el equilibrio y que se cayera la bandeja que en oír lo que decían, pero si había escuchado a Carmilla decir que se había conocido con Shoto ese mismo día. — Oh, ¿No viajáis juntos? — era algo que había dado por hecho, pero parecía que la realidad era otra, eran tan desconocidos entre sí como para nosotros.

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#14
El pelo albino no estaba solo, sino que también le acompañaba una joven con una cara hermosa y bastante cortés, a lo que acepte la invitación a dicho café. - Si necesito un poco de café para activarme... - Pensarían que estoy loco, pero en situaciones que no suelo controlar una pizca de cafeína haría que mi apatía desapareciera. Comentaron algo de que su jefe prepara un té maravilloso, pero no es que sea un fanático de ese tipo de bebidas.. Ahora si me lo sirven de primeras no diré que no, ya que podrían tomárselo como una ofensa. Tras presentarse como Viktor y Chloe nos guiaron a subir por la escala preparada aunque no muy bien colocada. - Supongo que esta gente no necesita este tipo de cosas - Pensé mientras caminaba con cuidado para subir a su barco.

Una vez allí en la cubierta Viktor preparo una mesa informal en un barril junto a 4 sillas, la chica recibió la orden directa de ir a la cocina. - Uhmmm así que parece que hay una jerarquía marcada, un jefe desaparecido y el siguiente con galones es él. - Pensé mientras dejaba sus pertenecías en una de las sillas. - Bueno, si no os importa voy a seguir de pie hasta que estemos todos. -Mientas colocaba ambos brazos en forma de jarra sobre mis caderas. Carmilla por su lado, se sentó en una de las sillas de la mesa mientras esperábamos al café. No voy a negar que la situación era algo tensa, así que el joven decidió arrancar la conversación comentándonos brevemente que son un gremio de cazarrecompensas llamado Magna. - Mirus Acies Gradiens Noster Arma. Si no me falla la memoria... - Mientras Carmilla simplemente respondió la pregunta de que hacíamos ahí y dejo una contestación simple sin querer dar muchos detalles. - No sé donde estamos, es verdad que Carmilla y yo nos hemos encontrado en la playa - Mientras asentía con la cabeza. - Simplemente, recuerdo que un día amanecí en un barco... - Anteriormente, estaba en una isla y teníamos un taller... - No sé qué me ha pasado para haber acabado aquí...

Una vez vi a Chloe salir con una bandeja, me senté en la silla que estaba al lado de Carmilla para facilitarla la llegada. Esperé a que se sirvieran todos y simplemente cogí la taza de café con ambas manos mirando fijamente al líquido y como si fuera un chupito me lo bebí del tirón. Dejé en la mesa con mi diestra la taza de café suavemente y empecé a recobrar algo más las ganas de vivir. - De momento no viajamos juntos - Haciendo un gesto de lado a lado con el dedo índice de mi siniestra señalando a Carmilla. - Pero quién sabe, al menos por mi parte, no puedo quedarme solo...- Hice una pequeña pausa para tomar algo de aire. - Asi que un gremio de cazarrecompensas, ¿no? - Si tenéis herramientas os puedo ser de gran ayuda. - Señalando con los dedos índice y corazón de mi zurda la sien.

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#15
Carmilla fue la primera en pronunciarse. Al parecer que ambos estuvieron en aquella isla era una sencilla casualidad del destino. La joven de pelo blanco relataba como se montó en un barco y terminó en esta isla sin saber muy bien por qué, donde cuando pisó tierra, se encontró al joven Shoto y comenzaron a caminar juntos. Sin embargo, y pese a que la pareja parecía no viajar juntos, el hecho de encontrarlos a la vez se me hacía una preciosa coincidencia. El discurso de la joven de pelo blanco se interrumpió por Chloe, quien por fin volvió con los cafés, dejando todas las tazas en el barril y añadiendo que no había puesto azúcar por si no queríamos. No pude evitar pensar que si tuviera el mismo esfuerzo invertido en sus peleas que en los detalles de cortesía sería una magnífica guerrera. Ella también se sorprendió de que no fueran compañeros de viaje.

Shoto, por su parte, tardó un poco más en pronunciarse. El joven se quedó de pie hasta que Chloe acudió con los cafés y fue entonces cuando nos relató que antes tenía un taller. — Interesante. — pensaba mientras el joven de pelo negro relataba su experiencia. También aseveró que al menos él no podía valerse por sí mismo y necesitaba algún tipo de compañía o protección. Además, fue el mismo que dijo que si teníamos herramientas podría sernos de utilidad. — De hecho — dije mientras me levantaba de la baranda y me acercaba a la silla más cercana — de eso quería hablar. — me mantuve de pie junto a la silla — Nosotros tenemos idea de dejar la isla dentro de poco. Veréis normalmente no estamos metidos en muchos problemas, pero de vez en cuando tenemos que ganarnos la vida, y nos vendría muy bien añadir a nuestras filas más gente con habilidades interesantes. — giré la silla, sentándome sobre ella y poniéndole los antebrazos en el respaldo — Deduzco que tú eres algún tipo de inventor o mecánico, cosa que nos vendría ampliamente bien, dado que yo sé fabricar armas. No importa si no sabes combatir porque por suerte tenemos fuerza suficiente. — dije mirando al joven Shoto. — Y tú, deduzco que ocultas habilidades pues, aunque creo que eres consciente de la situación en la que estás, no has desvelado absolutamente nada. Lo respeto y me gusta. — volví mi mirada hacia Carmilla, la cual no era capaz de leer claramente con mi Haki de observación y me causaba una intriga especial. — Este es el trato. Hay una cuota de entrada del medio millón de berries. Con eso pasáis a formar parte del que se convertirá en el más grande gremio de cazadores de recompensas. Protección y viaje. Comida y techo. Siempre que tengáis algo que aportar. — propuse a la pareja sin demorarme más. — Es posible que conociendo al jefe tenga algún detalle más por comentar, pero grosso modo, esto es lo que hay. — dije cogiendo mi café. — Nos tomamos el café y nos separamos, o cogéis el mejor barco posible. — dije esperando para dar un trago.
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Propuesta
#16
Mientras continuaban con la distendida conversación, Chloe irrumpió en la cubierta portando una bandeja cargada de cafés, la cual dejó con cuidado sobre el barril. Sirvió las cuatro tazas y dejó que cada uno usase el azúcar y la leche al gusto. Shoto agarró su taza con entusiasmo y se bebió el café como si de un vaso de agua se tratase. Carmilla, por su parte, se sirvió algo de leche y azúcar y se puso a remover el café con delicadeza, esperando que todo se mezclase bien. La mujer de pelo morado parecía ligeramente sorprendida por el hecho de que Shoto y ella no viajasen juntos, lo cual suponía que tenía sentido, dado que se los habían encontrado a los dos dando tumbos por el borde de la isla sin saber ninguno dónde estaban ni qué hacer, igual de perdidos. Aún así, los motivos que les habían llevado hasta allí eran completamente distintos y la peliblanca no pudo evitar fruncir ligeramente el ceño ante la respuesta que Shoto le había dado a Viktor, no solo por el hecho de que no recordase cómo había llegado hasta aquella isla desierta, si no porque también conocía el gremio al que pertenecían Chloe y el peliblanco. ¿Acaso se trataba de unos cazarrecompensas famosos? Carmilla había vivido alejada de todo lo que había más allá de la Isla de Dawn y lo poco que sabía del mundo exterior lo había aprendido de aquellos viajeros que pasaban por el burdel para relajarse tras un largo viaje. A ella nunca le había interesado si eran piratas, marines u otra cosa, hacía lo que tenía que hacer y punto. Sin embargo, en aquellas circunstancias y con la idea que tenía en mente de alzar su fama como artista, el hecho de conocer a personas con cierta reputación y notoriedad le podía beneficiar.

Antes de poder dar algo de voz a sus pensamientos, Shoto se le adelantó, ofreciendo su ayuda al gremio. Carmilla sonrió. Era curioso como a pesar de ser tan diferentes parecía que sus ideas eran muy similares. Viktor recibió su propuesta con agrado, pues ese era el motivo por el que se habían acercado a ellos, para reclutarles. El peliblanco tenía buen ojo para la gente pues aunque ella no había soltado prenda, parecía ver más allá, de alguna forma sabía que la joven ocultaba algo.

— Chico listo. — Dijo con una sonrisa pícara. La joven prestó atención a lo que Viktor les ofrecía. Viajes y comida junto al gremio más grande...Si bien la cuota superaba los ahorros que llevaba consigo, podía permitirse pagar al menos la mitad y estaba segura de que no tardaría en reunir el resto. Los beneficios, por otro lado, eran más que suficientes para la situación en la que se encontraba. No tenía medio de transporte propio, no conocía el mundo y, por poco que le gustase, no había alcanzado ni la mitad de la fama que ansiaba conseguir. Aquella era una oportunidad única que no podía dejar pasar.

— Está bien, acepto el trato. — Respondió tras pensarlo unos segundos y dar un sorbo a su café. — La fuerza bruta no es lo mío, aunque puedo defenderme sola si es necesario. — Añadió mientras agarraba el látigo que llevaba anudado a la cintura y se lo enseñaba a los cazadores. — Digamos que mis habilidades son más...del tipo persuasivo — Entendía que debía aportar algo al grupo además del dinero, pero no quería revelar todos sus secretos en un primer encuentro, aún no se fiaba tanto de ellos. Si debía hablar con alguien, lo lógico sería hacerlo con el jefe del gremio. — Puedo conseguir todo tipo de información de muchas formas, algunas poco convencionales. — Esperaba que aquello fuese suficiente. — Incluso quizás pueda ayudarte a recordar cómo terminaste aquí. — Dijo mientras se giraba directamente hacia Shoto. Aún no había usado demasiado el poder que le había proporcionado la fruta, pero si podía ver los recuerdos de la gente quizás podía averiguar qué le había pasado al muchacho alado. — Esto puede ser interesante, ¿a que si? — Dijo volviendo la vista de nuevo hacia Viktor y Chloe y dando un último sorbo a su bebida, colocando la taza con cuidado sobre el barril pero guardando la cucharilla de plata en el bolsillo de su americana.






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#17
Tan pronto como tomé asiento, mientras preparaba mi propio trago de café, el chico con alas se adelantó al resto, tomando su taza y bebiéndose el contenido de un trago, como si estuviéramos compitiendo por ser más rápidos que los demás, — ¿Estás bien..? — fue la reacción más honesta que me nació, el café estaba aún caliente, quizá no tanto como para quemarle la garganta a él, la gente con alas era un misterio para mí aún, o tal vez se moría de sed, a saber cuánto tiempo estuvieron deambulando por la costa los dos. Tras el rápido trago confirmó que, efectivamente, no viajaban juntos, simplemente se habían encontrado en la isla, y más tarde con nosotros. Shoto añadió que no podía quedarse solo, esto me hizo fruncir levemente el ceño, ¿No podía o no quería? Debió ser una mala elección de palabras, aunque sin saber nada de él sonaba como si tuviera que escapar de alguien y no pudiera defenderse él solo… Algo en lo que nos parecíamos, por desgracia.

Le di un sorbo a mi taza tras un suave suspiro. Viktor dejó caer la idea de reclutarlos, haciendo gala de su perceptibilidad analizó tanto a Shoto como a Carmilla, señalando los que él creía que eran los puntos fuertes de cada uno. Ambos notamos lo mismo acerca de la chica, y es que no estaba aportando apenas información sobre ella, desde que yo me había sentado con ellos solo había preparado su taza para disfrutar del café, pero no había dicho absolutamente nada hasta que Viktor puso las cartas sobre la mesa con una propuesta definitiva para unirse bajo el manto de Magna y navegar con nosotros. Ella aceptó con reticencia, añadiendo a su afirmativa que lo suyo no era la fuerza, como en mi caso, si no que era más útil en el ámbito persuasivo, consiguiendo información, de nuevo, como yo, pero más joven, por suerte llevaba consigo un látigo, de haber sido un arma de fuego me habría preocupado por estar conociendo a mi sustituta.

Di un último trago a mi taza y la dejé de nuevo en la bandeja con la cucharilla dentro de esta, escuchando a la de ojos azules decirle al de los ojos rojos que podía ayudarlo a recordar; ayudarlo a recordar, ¿Cómo? Había mencionado también que su método para obtener información no era lo que podría considerarse ortodoxo, ¿Su especialidad era el hipnotismo, tal vez? Ya habría tiempo de aprender más de ambos, si también Shoto decidía unirse.

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#18
- Sisi estoy bien, de hecho mejor que nunca -Conteste con una sonrisa a Chloe tras haber posado la taza sobre la mesa. A continuación Viktor nos introdujo la forma en la que se ganaban el pan, nada diferente de lo que estaba acostumbrado con Erika, bueno, más bien siempre nos venían los problemas de frente. Además, nos hizo una lectura tanto a Carmilla como a mí, en cierta manera no es que fuera un inventor o mecánico, sabía los conocimientos técnicos para hacer pequeñas cosas, pero no había tenido casi tiempo para desarrollar esas dotes desde que salí de Ohara, incluso con Erika no he llegado a tener tiempo a hacer su mirilla telescópica para uno de sus rifles. Ostia puta, los papeles de la investigación no los tengo yo, ahora que me doy cuenta, se quedaron en aquel taller. Jooderrrrr hay estaba toda la investigación de ese tarado, además de los hallazgos que pude sacar por aquel paseo por el campo de amapolas... Bueno, Shoto toca volver a empezar.


Tras eso giré mi cabeza hacia mi "nueva" compañera, ya que es verdad que desde que nos hemos encontrado con esta pareja no me he planteado quién era Carmilla, pero sí que me sorprendió al intentar echarme una mano con el tema de como recuperar los recuerdos de como llegue aquí. - Gracias. Pero de momento preferiría intentar resolver el enigma por mí mismo. - Comentaba mientras alzaba los hombros y los brazos en señal de duda. En ese instante recordé brevemente las palabras que justamente había mencionado técnicas de persuasión, métodos no convencionales, eso en mi cabeza resonó a una forma de resistir en la vida bastante dura a pesar de tener una cara inocente. - Oye Carmi ¿Qué tipo de habilidades estamos hablando? Bueno, no he dicho nada mejor, ya las veré en acción - Solté con una sonrisa picarona.

- Bueno, ahora que nos habéis comentado la entrada a este maravilloso grupo, os soltaré la pasta, solo voy a pedir una pequeña cosa a cambio, si consigo inventar cosas que no acaben a manos de gente que quiera dominar el mundo. - Ya tuve una pequeña aventura hace tiempo y me encontré a cierto científico tocado de la puta cabeza.... - Mientras me cruzaba los brazos. Justo a continuación me puse pensativo con mi mano izquierda sobre el mentón. - Chloe, Viktor, si vosotros no estáis al mando ¿Quién es y donde está? No veo a nadie más por aquí.

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#19
TEMA CERRADO


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