La Indestructible - (Evento local) [Presente Absoluto]
#51
La tensión se podía palpar en el ambiente de aquella curandería. Sin saber que había sido de su capitana y sus compañeros, lo único que podía hacer Sung en esa ocasión era rezar para que Nokia se diera cuenta de que sus vidas corrían peligro y se interpusiera para socorrerles. Siempre podía huir pero teniendo a su compañero Sam inconsciente y teniendo que cargar con él era una opción arriesgada.- ¿Tu superior? ¿Q-quién eres exactamente? ¿Eres compañero del chico pelirrojo al que escoltábamos? - Contestó ante la advertencia de Kisuke, observando como este se acercaba lentamente hacia ellos.- ¿C-crees que estoy en capacidades de usar un arma o den den sosteniendo con mis dos brazos a mi compañero? - Reprochó, con la voz temblorosa, dando un paso hacia atrás con lentitud e intentando ganar algo de tiempo por si su capitana aparecía. No podía dejar de quitar la mirada de encima de esa katana que llevaba y que posiblemente amenazaba con rebanarles.- Calma, Sung... Seguro que ya mismo llega Nokia para solventar esto... - Se intentó tranquilizar la marine. La siguiente respuesta del hombretón ayudó a que se calmara confirmando que, efectivamente, se trataba de un revolucionario, al igual que el pelirrojo que llevaban preso hasta hace poco.- ¿A-ayudar? - Preguntó, cerrando los párpados para así desprenderse de las lágrimas que aún restaban en sus ojos. Debía aprovechar que no se trataba de alguien agresivo ni desquiciado.- ¿Podrías asegurarme entonces que no le pasará nada a mi amigo? - Ante esta situación, decidió poner por encima al que había sido su fiel compañero desde que los dos entraron al cuerpo militar, su mejor amigo.

Pero en ese preciso momento, una enorme figura de casi cuatro metros entró en la habitación.- ¿Un mink oso? - Pensó, sintiendo pavor al ver la complexión de aquella bestia que irrumpía también en la curandería. No obstante, lo peor aún no llegaba pues, en el momento en el que el panda mencionó que su capitana había fallecido, Sung palideció por completo.- Que la capitana ha... - La pelirroja se hallaba incrédula. Para ella era imposible que existiera alguien más fuerte que ella. Para ella, Nokia era la mujer más fuerte que existía, una marine que, si no tenía un puesto más alto en el escalafón de la marina, era por su carácter y porque sus superiores tendían a infravalorarla. Pero si ella estaba muerta, el resto de sus compañeros probablemente habían sufrido el mismo destino. No había salvación para los dos.- ¿Qué no sois asesinos? - Preguntó, volviendo a llorar y dirigiéndose al espadachín, que estaba a 15 metros al igual que el que interpretaba que debía ser compañero suyo. Sung cayó sobre sus rodillas, dejando a Sam tendido en el suelo.- Y una polla... - Dijo, agarrando el cinturón por el que estaba sujeto su arma de fuego, con lentitud, para acabar lanzándolo al suelo, a 5 metros de ellos y a 10 metros de los dos revolucionarios, frente a ellos para, seguidamente, sacar de su bolsillo un Den Den Mushi que guardaba en su pantalón, tirándolo a la misma altura que su arma. Hizo lo mismo con el arma de Sam y su Den Den Mushi.

La frustración y pánico invadía a partes iguales el ser de Sung. Sin embargo, al menos, debía sacar con vida a su amigo Sam. Era lo que habría querido Nokia, y era lo que habría hecho Sam por ella de cambiarse los roles. De esta forma, Sung hizo acopio de todo el valor que podía tener para, a continuación, flexionar su tronco superior hacia delante, a modo de reverencia, posó sus manos y la frente de su cabeza en el suelo, cubriendo con su cuerpo al inconsciente Sam.- Estamos desarmados... Estamos incomunicados... Os podéis llevar el barco si queréis... - Sam apretó con fuerza sus manos, hasta el punto de clavarse sus uñas en sus palmas y teñírselas de sangre.- Así que dejadnos escapar... O al menos que lo haga mi amigo, Sam. - Ofreció, tragándose todo su orgullo, a los que habían acabado con la vida de su capitana.

En ese momento, dentro de la curandería, si alguien contaba con buen olfato podría ser capaz de que un olor a hollín y humo empezaba a impregnarse desde fuera. Zorak, que aún continuaba fuera en la cubierta, después de haber acabado de lootear los cuerpos inertes de los marines, podría observar como, a unos 14 metros de él, una gran columna de humo negro ascendía desde el costado de babor - siendo este el que daba a la isla -.

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INFO
#52
Panda se encamino hacia Kisuke y a medio camino me detuve, parecía que al final las palabras de Sam eran verdad, hasta el peor de los monstruos tiene algo de humanidad en el. Volví hacia donde se encontraba la marine que nos había dado una pelea expendida, colocando sus brazos sobre el pecho de la misma cruzando estos mismos, luego lleve mi mano hacia su maquillado rostro cerrando sus ojos con mis dedos y aunque sus compañeros no dieron la misma gloriosa pelea que la susodicha me entretuve haciendo lo mismo con el resto, pues para esa formidable rival estaba claro que eran gente de gran valor sentimental.

Me tomé mi tiempo con nada uno de ellos, mostrándoles respeto pues ya no eran marines, si no almas libres que debían descansar en paz, al fin y al cabo Vander me enseñó que los muertos siempre deben ser respetados independientemente del bando en el que se encontrasen.

Cuando acabe de colocar los cuerpos en una pose respetable, obviando al que le faltaba un brazo el cual me comí, me levanté para volver sobre mis pasos hacia donde había ido Panda, pero al girar sobre mi mismo algo llamó mi atención y menos mal que lo vi ya que mi sentido del olfato era nulo totalmente, una gran columna de humo negro se alzaba desde la parte del barco que daba a la isla, parecía que nuestros problemas no habían acabado por el momento.

"CHICOS, ALGO NO ANDA BIEN! SACAD AL PELO VERDE Y SALID A CUBIERTA!!"

Grité haciendo que una nueva bocanada de sangre subiera por mi garganta y escupiendo la misma para luego limpiar nuevamente mi rostro con el antebrazo, mientras lentamente me encaminaba hacia el borde del barco, aún me costaba muchísimo moverme bien y el trayecto hacia ese punto se me hacía eterno, el puto barco era gigantesco realmente, respiraba lentamente y intentaba llenar mis pulmones para de alguna manera recuperar algo de fuerzas, pues no estaba seguro de que me encontraría al llegar al borde, pero la cosa pintaba a que sería un nuevo problema, si alguien más aparecía que fuera mínimamente parecido a la gorila estaríamos en graves aprietos, no dejaba de repetirme eso mientras acortaba los metros que me separaban de la barandilla del barco, finalmente llegué hasta la misma, reposando en ella con los antebrazos y mirando por encima de esta, primero hacia la orilla y luego hacia el mismo barco, buscando que era lo que originaba esa columna de humo, rezando internamente por qué no fuera un enemigo o el posible fuego procediera de la selvática isla y no del navío.

Resumen

regeneración fuera de bélico

Inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1171 + 0 = 1171
Energia: 63 + 50 = 113
Espiritu: 654 + 0 = 654
#53
Como era der esperar, la aparición del enorme mink, hizo que la muchacha que parecía estar receptiva a las palabras de Kisuke, entró de nuevo en un estado mezcla de miedo, desesperanza y rabia. Al saber que habían acabado con la mujer-gorila, el llanto de la chiquilla se intensificó, y arrojó al suelo su arma y un den den mushi.

"No tiene ningún espíritu de lucha, creo que no intenta engañarnos."

Con cuidado se acercó a la muchacha que seguía sosteniendo a su compañero en brazos y con suavidad lo agarró él mismo echándose al muchacho inconsciente en su enorme hombro derecho, sujetándolo con la mano de ese mismo brazo mientras con la mano izquierda, la alzó apoyándola en la cabeza ensortijada y rojiza de la muchacha. Realmente le sabía mal haber causado tanta tristeza en otra persona, pero no había más remedio puesto que ellos eran marines, perros del gobierno, y él, un revolucionario que busca la liberación del yugo que el Gobierno Mundial tenía sobre el mundo.

-Lo siento, mocosa, pero la batalla es así. Os dejaremos libres en cuanto nos lo diga el Mariscal. No sufriréis ningún daño por nuestra parte, a partir de ahora.

Quizá sonaba demasiado duro o presuntuoso, más teniendo en cuenta su última batalla, pero, por eso mismo, conocía tanto el dulce sabor de la victoria, como el amargo regusto de la derrota. En la guerra y en la batalla no existían los empates. Era una triste realidad que posiblemente aquella muchacha desconocía, y simplemente se había enrolado en la marina para hacer justicia y que al estar en ese bando, tendría que ganar siempre, si o si, pero la realidad era muy cruel y despiadada.

"Aunque eso es relativo, la justicia siempre gana, porque el que gana la batalla es el que se convierte en la justicia, al menos hasta el siguiente conflicto."

Recordaba haber leído algo así alguna vez y era una realidad bastante triste; daba igual quien ganase una batalla, podía ser un tirano o un gobierno ecuánime y democrático, ese gobierno sería el que dictase las normas y estableciese qué es la justicia, por lo que por más malvado que fuese, sería justo. Era una línea de pensamiento demasiado complicada, y un grito de Zorak les alertó que algo no andaba del todo bien, por lo que tenían que darse prisa.

-Chiquilla, el mink te escoltará, tranquila, no te va hacer nada, te doy mi palabra. Yo llevaré a tu compañero. De prisa Bambú, parece que esto aún no ha terminado.

Dijo esto último mirando a su compañero y, sin más dilación, se encaminó hacia la cubierta con el muchacho inconsciente echado en su hombro y sujeto por su poderoso brazo derecho de las piernas. Al salir al pasillo notó un olor acre, como de humo, así que apretó el paso para llegar cuanto antes a la cubierta. No se imaginaba que podía estar pasando, si los estaban atacando o si Zorak, que ya había demostrado alguna tendencia a la piromanía, había hecho de las suyas, aunque no lo creía, puesto que desde su estancia en Báltigo, había visto un cambio en su amigo.

resumen de turno

Karma

gastos

inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2083 + 0 = 2083
Energia: 3363 + 48 = 3411
Espiritu: 1005 + 0 = 1005
#54
Su llegada, si bien excesivamente agresiva, fue recibida con la tranquilidad habitual de su camarada samurái, que parecía estar en perfecto estado (salvando las magulladuras resultantes del combate anterior con la capitana Nokia). Don Bambú se relajó inmediatamente, sabiendo que no había necesidad de ser demasiado duro con los supervivientes de aquella masacre que habían protagonizado. Evidentemente, la pequeña humana se alteró bastante con la llegada del panda, pero probablemente debido a que estaba completamente indefensa y a que la vida de su compañero traidor de clase dependía de ello, se mostró receptiva a las órdenes de Don Bambú y arrojó sus armas al suelo. Kisuke se encargó entonces de la situación, ya que tenía buena mano para tratar con prisioneros. —Lo siento, me dejé llevar. —Se disculpó y se quedó esperando cerca de la puerta, observando cómo Kisuke cargaba sobre su hombro al peliverde y se disculpaba con la muchacha. La batalla era así, en efecto. Sin embargo, ellos no eran monstruos. Dragones sí, quizás, aunque él era más panda que dragón, pero nunca monstruos.

El grito de Zorak hizo que las alarmas del panda saltasen al momento. Kisuke le dio una orden directa, así que no había que pensárselo dos veces. Se acercó a la muchacha dando zancadas y la invitó a proceder hacia la puerta. —Vámonos de aquí, corre. —No había tiempo para andarse con rodeos ni de buscar la comprensión de la que ahora era su prisionera. Debían salir de allí cuanto antes. Se encaminó hacia la puerta de nuevo, manteniendo siempre vigilada a la muchacha a través de su haki de observación, que estaba monitorizando también a Zorak, que se había quedado en la cubierta. Sin más dilación, salió del área de los habitáculos en la popa del barco hacia le exterior sobre la cubierta. Había una gran humareda en la distancia. ¿Qué querría decir esto?

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Bélico


Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2252 + 0 = 2252
Energia: 754 + 46 = 800
Espiritu: 666 - 2 = 664
#55
Una gran columna de humo negra como el tizón empezaba a ascender hacia el limpio y azulado cielo. La dantesca imagen alertó a un fatigado Zorak, quién fue corriendo como una exhalación hacia la barandilla del navío para salir de dudas de si, lo que estaba quemando, era el barco o algo cercano a este. Para su desgracia, en el momento en el que el mestizo se asomó para realizar tal comprobación pudo observar como, gran parte del costado del barco, estaba recubierto de un enorme mar llamas que avanzaba a gran velocidad y amenazaba con engullir el barco en el mismísimo infierno. Si bien podría haber sido un accidente o un incendio provocado, en las inmediaciones del buque y en la orilla no se percibía ni una sola alma, aunque con el humo de por medio, era complicado ver más allá.

Por otro lado, ante las palabras y actitudes de Sung, Kisuke se siguió mostrando firme, calmado y solemne, priorizando el deber a los sentimientos de la marine. La serenidad del revolucionario, sin duda, podría ser útil en este tipo de ocasiones. Sin embargo, en el momento en el que cogió a Sam y se lo echó en el hombro - aunque con delicadeza - como si nada, hizo que Sung se exaltara aún más.- ¡Déja..! - Quería gritar e implorar que lo volviera a dejar donde estaba, bajo su cuidado, pero que le posara la mano sobre su cabeza hizo que bajara la guardia. Kisuke siguió intentando tranquilizarla, prometiéndole que no sufrirían daño de su parte y que serían liberados según lo dictaminara el mariscal. Estando desarmada, y con la vida de su amigo pendiente de un hilo, no le quedaba otra.- Más te vale tener cuidado con Sam... - Dijo de mala gana, levantándose del suelo.- Está muy débil y casi no respira... - Apretó sus labios, de frustración e impotencia por no poder ayudar a su compañero.

En ese preciso momento, un grito inentendible proveniente de la cubierta entró en escena, alertando a todos los presentes y conscientes de la sala de medicina.- ¿Qué ha sido eso? - Preguntó la marine, empezando a avanzar lentamente hacia la puerta cortada, siguiendo tanto las indicaciones del mink como del espadachín. Conforme se encaminaban hacia la cubierta, quedando a 70 metros del palo mayor y a unos 15 metros de la barandilla del costado de babor, el calor bajo los pies de los tres revolucionarios y la marine consciente aumente considerablemente, empezando a ser visible también, varias hileras que se entrecolaban entre los tablones de madera que conformaban la superficie de la cubierta. Si esa información no era lo suficientemente reveladora, la columna de humo que ascendía desde el costado lo decía todo.- El barco está en llamas... ¿Q-qué ha pasado aquí? - Preguntó incrédula Sung, dando seguidamente un puñetazo al panda, inofensivo para el mink.- ¿¿Esto también es cosa vuestra?? - Se llevó las manos a la cabeza.- Hay que salir rápido de aquí. - Declaró, girando momentáneamente hacia la puerta donde estaban las habitaciones.- Me gustaría al menos poder coger mis objetos de valor, pero sería jugársela... - Pensó, dubitativa, entre ir o no a por sus objetos personales o incluso algún otro utensilio que pudiera tener alguno de sus perecidos compañeros... ¿Debía ir a alguna de las habitaciones o priorizar su vida?

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INFO
#56
Al llegar a la barandilla y asomarme el humo impedía que pudiera ver algo más allá de el y cuando volví mi mirada hacia el barco pude ver como este estaba ardiendo con un gran mar de llamas en su costado. Lo que nos faltaba, no sabía si Kisuke y Panda me habían escuchado o no, así que giré sobre mi mismo y salte hacia la entrada que daba al interior del barco, acortando los quince metros que me separaban de la misma, aterrizando frente a la puerta abierta.
Al mirar al interior pude ver a Kisuke cargando a Sam y a Panda con la chica pelirroja, la cual parecía resistirse a acompañar a mis compañeros, estaban a solo metro y medio de donde me encontraba, así que me acerque hasta la chica y agarre su pelo con mi mano derecha, sacándola a cubierta a la fuerza.

"El barco está en llamás y está vez no he sido yo. Nos vamos de inmediato. Panda, usa tú haki para buscar al responsable, no estamos como para tener otra pelea."

Tras lo que con la chica aún agarrada por el pelo volví a saltar hasta llegar a la plataforma que conectaba el barco con la orilla, caminando por está misma mientras arrastraba a la muchacha conmigo, recorriendo los metros que nos separaban de la orilla estirando de la marine en el proceso, me daba absolutamente igual si se quedaba calva, eso era infinitamente mejor que quemarse viva, una vez en la orilla lancé hacia delante de mi a la marine, la cual aterrizó de bruces en la arena de la selvática isla.

"Estate quieta y no te pasara nada Marine de mierda, parece que ahora mismo podríamos tener un enemigo en común."

Ahora que estábamos en la playa, adopte mi pose de pelea, con las piernas algo flexionadas y llevando mi mano derecha hacia la cintura y la izquierda frente a mi rostro, separando los dedos en forma de garras de dragón mientras ojeaba los alrededores, esto no me gustaba ni un pelo, pues estábamos demasiado desgastados para tener otra pelea, aunque por otra parte tendríamos que mirar por la seguridad de estos perros del gobierno, pues tenía en mente sacarles información acerca de la misión que nos entregó Nilats sensei, esta era una ocasión de oro para poder sacarles algo de información sobre porqué estaba la marina juntando sus fuerzas en la isla de Sabaody, así que aunque no me gustase, no me quedaba otra que hacer de niñera de los que hacía apenas minutos me tenían encerrado con intenciones de llevarme a Impel Down.

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inventario

regeneración de energía y aclaraciones
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1171 + 0 = 1171
Energia: 113 + 50 = 163
Espiritu: 654 + 0 = 654
#57
Cuando estaban a punto de salir a la cubierta irrumpió Zorak como un loco y agarró a la muchacha del pelo arrastrándola diciendo que el barco estaba ardiendo, lo que cuadraba con el olor a humo que impregnaba el ambiente y que, ahora que el mestizo lo había mencionado, la temperatura había subido notablemente. Realmente le molestó que Zorak fuese tan violento con la chiquilla pero no iba a desautorizar a a su superior frente a sus enemigos. Ya hablarían más tarde.

"No me gusta faltar a mi palabra."

Apretó el paso saliendo a cubierta lo más rápido que pudo cargando con el chiquillo, cavilando aún sobre lo que acababa de ocurrir. Suponía que el llevar tanto tiempo prisionero y la adrenalina de la batalla tenía a su amigo al límite, y, con los problemas de agresividad que había mostrado en el pasado, suponía que su lado salvaje había aflorado con más facilidad. Aún así tenía que hablarlo con él. Se giró hacia Panda y le dijo:

-Si estas usando tu Kenbunshoku, mantenlo activo y busca al causante, no creo que Zorak quiera dejarlo escapar.

Desde la cubierta bajó rápidamente hacia la playa y fue a reunirse con Zorak. Se acercó a la muchacha con cara de circunstancias y dejó a marine inconsciente a su lado con delicadeza sobre la arena blanca. No sabía que decir, era algo muy incómodo puesto que dos minutos después de que le diese su palabra que no iban a hacerle más daño, su compañero la había arrastrado muchísimos metros agarrada del pelo. Se acuclilló a su lado y le ofreció cinco mil berries de su bolsillo.

-Siento lo de mi compañero, no esperaba que hiciese algo así. Te doy esto para que puedas arreglarte el pelo cuando llegues a alguna ciudad. Tienes un pelo muy bonito, y es una lástima.

Sin esperar respuesta alguna, se levantó y se puso a la derecha de Zorak con una mano en la empuñadura de Sode no Shirayuki. Su camarada estaba en posición de combate preparado para cualquier cosa que pudiese acontecer y mirando en todas direcciones buscando al culpable de aquel incendio. Kisuke achinó los ojos y le imitó mirando a todos lados, buscando al pirómano y dispuesto a partirle por la mitad si fuese necesario.

-Vamos, pirómano cabrón, da la cara. Te vamos a convertir en brochetas.

resumen de turno

karma

gastos

off

inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2083 + 0 = 2083
Energia: 3411 + 21 = 3432
Espiritu: 1005 + 0 = 1005
#58
Al salir a la cubierta el panda pudo ver de qué iba el asunto. Una gran humareda negra se estaba alzando por uno de los laterales del mismo. No había que ser un genio de ninguna clase para saber que se trataba de un incendio. Debía de ser accidental, porque el panda no percibía a ninguna persona que pudiera ser la responsable en las inmediaciones. También pudiera ser que dicha persona hubiera pasado desapercibida hasta el momento. Cómo y por qué eran cuestiones que tendrían que esperar. Ignorando por completo el golpecito que la marine proyectó contra su cuerpo, el mink centró su atención en Zorak, que le estaba hablando de usar su haki. —Lo siento, mariscal, pero no percibo nada. El responsable, si es que lo hay, ha debido de actuar durante la pelea, cuando estábamos centrados en la mujer gorila y no en nuestros alrededores. —Concluyó el mink dejando que Zorak se encargase de la marine. No le agradaba tratar así a los prisioneros, pero Zorak seguía siendo su superior, así que no cuestionaría sus métodos y menos en aquel momento. Como la tónica del asunto parecía orientarse a abandonar el navío, Don Bambú no dudó en saltar de la cubierta del mismo hacia la orilla, aterrizando al lado de la muchacha pelirroja sobre la arena, flexionando sus rodillas con el aterrizaje para amortiguar su caída e irguiéndose al momento. —Bueno, allá van el barco y los materiales que pudiéramos extraer del mismo. ¿Había algo interesante guardado dentro? —Esta vez el panda le habló directamente a su prisionera. No había en su voz el menor todo de amenaza, sino genuina curiosidad por lo que se estaban perdiendo. Por el tamaño de la humareda bien pudiera ser que el incendio no tardase en engullir todo el navío en sus llamas, de modo que era probable que no dispusieran de tiempo para volver al interior del barco a por lo que fuera que la muchacha revelase que poseían.

Como no percibía a ningún enemigo en las inmediaciones, Don Bambú sacó de su bolsillo una cajetilla de tabaco y se prendió un cigarro, ofreciéndole otro a Zorak. —Tome camarada, que lleva aguantándoselo demasiado tiempo por lo que he podido apreciar en la batalla. No detecto a nadie cerca... de momento. —No había bajado la guardia, eso desde luego. —A ti no te doy, que me caes mal. —Le espetó a la marine. —Y eres una sirvienta del estado opresor y tal, pero además no me caes bien.—

Resumen


Bélico
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2252 + 0 = 2252
Energia: 800 + 46 = 846
Espiritu: 664 - 2 = 662
#59
Con el tiempo en su contra, el escuadrón revolucionario de los Toros Negros debía actuar rápido o, de lo contrario, acabarían siendo pasto del mar de llamas que amenazaba con devorar el barco. Ante la posibilidad de inspeccionar el navío, por si se dejaban algo de valor dentro, la imposición de Zorak, quién agarró con fuerza y agresividad a Sung de su cabello, no dio lugar a dudas, debían darle prioridad a su seguridad y concentrarse ante el ataque de un posible enemigo que, según el radar de Don Bambú, se hallaba en paradero desconocido.

Sin más preámbulos, y sin dejar que el fuego atentara contra sus vidas, los tres revolucionarios cargando - cada uno a su manera - con los dos marines supervivientes, saltaron de la cubierta del buque hasta la orilla de la playa. Mientras Sung se quejaba de dolor, por ser arrastrada de sus rizados pelos, pudo observar, antes de abandonar el que era prácticamente su hogar, los cuerpos sin vida de sus compañeros a punto de ser cremados por las altas temperaturas que se estaban empezando a caldear.- Monstruos... - Pensó, llena de rabia ante la dantesca escena que se había presentado ante ella. En ese tipo de situación, hasta se alegraba que Sam estuviera inconsciente para no tener que ver algo así.

Al aterrizar en la arenosa orilla, Sung fue lanzada hacia el suelo, quedando frente al mariscal, agarrando con frustración un puñado de arena con ambas manos.- ¿Enemigo común? ¿No ha sido entonces cosa suya el incendio? - Se preguntó la marine, quedándose en el sitio, y viendo como, el espadachín que mejor le había tratado de ese trío dejaba con cuidado a su amigo reposar sobre la arena. No pudo evitar aproximarse hacia Sam para poner su oído izquierdo sobre su pecho.- Aún tiene pulso... - Respiró aliviada, pero no demasiado al percatarse de lo débil que estaba. En ese momento, el hombre musculoso, le dio algo de dinero para que se pudiera arreglar el pelo, disculpándose en nombre de su compañero por el trato que había recibido. Sung no pudo evitar sonrojarse al recibir el halago por su pelo, pero rápidamente volvió a se semblante lleno de enfado.- Este dinero no traerá de vuelta de vida a mis compañeros. - Reprochó, mirándole a Kisuke a los ojos con enfado. Aunque una parte de ella le decía que justamente el espadachín, por mucho que estuviera con esas dos bestias, no había tenido nada que ver con la masacre.- Pero gracias... - Añadió, desviando su mirada hacia su somnoliento compañero.

- En todo caso todo lo que quedaba de valor era más sentimental que otra cosa. - Respondió seca al panda, ahora dirigiendo su mirada hacia el barco, que ya estaba prácticamente consumido por las llamas.- Aunque ni sabrás lo que son los sentimientos - Susurró, mientras cerraba sus ojos con las lágrimas saltadas y juntaba sus manos a modo de rezo, para velar por sus compañeros caídos. En cierto modo, era como si estuvieran recibiendo, en esos instantes, un funeral vikingo. Tal fue su trance, implorando que las almas de sus amigos llegaran sanas y salvas al más allá, que no hizo ningún caso a lo siguiente que le dijo el panda.

Sin sentir ninguna presencia en las inmediaciones, parecía que todo había acabado para los tres revolucionarios. Pero sería incorrecto declarar tal afirmación cuando, en el radio de acción del Kenbunshoku de Don Bambú, apareció un aura - reconocible para el Panda -, que transmitía terror, pánico y un estado de alteración indescriptible, un aura que se dirigía hacia la orilla dónde estaban los supervivientes a tal incidente. Conforme esa aura se acercaba, el sonido de los matorrales y plantas más próximas a la playa empezaban a resonar y sacudirse tomando varios segundos - que se os harían eternos - para que la figura - atada al espíritu que detectaba el mink - entrara en vuestro campo de visión, mostrando a un hombre la mar de excéntrico. Camisa de flores llamativa, pantalones rosa, pelo rubio con un mechón rosado y esas gafas de sol moradas... No cabía duda de que se trataba de, nada más y nada menos, el explorador y botánico Peony.

Sin fijarse en vosotros, y ocupando toda su atención el barco en llamas, Peony - quedando a cinco metros de vosotros - se cayó sobre sus rodillas, llevándose sus manos a la cabeza agitado.- ¡¡¡¿PERO QUÉ HA PASADO AQUÍ?!! - Gritó muy alterado y fijándose - ahora sí - en los revolucionarios.- Vi toda esa humareda desde mi tienda de campaña y tuve que venir para que estaba ocurriendo.. Ha sido cosa vuestra, ¡¿A QUE SÍ?! - Dijo muy indignado, ajustándose con su diestra el guante que portaba en su mano izquierda.- Primero el bosque en llamas y ahora esto... No gano para disgustos... - Se puso a cuatro patas, mirando hacia la arena.- ¡Lo llego a saber y no os mando aquella nota! - Exclamó, indignado, mientras se ponía de pie y se cruzaba de brazos.- Tengo que comprar otro cuaderno negro cuando salga de esta isla... - Pensó. El biólogo estaba completamente alterado y, gracias al haki de Don Bambú, era posible sentir que su reacción era genuina y no una actuación.

Contenido Oculto


INFO
#60
Kisuke llegó con Sam y lo dejo en la arena junto a Sung, disculpándose por mis acciones mientras Panda llegaba de igual manera y me ofrecía un cigarro tras confirmar que no notaba ninguna presencia cerca, lo acepté mientras suspiraba y lo encendí, por un momento mi corazón se detuvo al pensar que mis cosas seguían en el barco, los puños americanos y los zapatos de combate me daban completamente igual pero había algo que no, lleve mi mano a los bolsillos notablemente nervioso, rebuscando en ellos con la cara desencajada hasta que para mí alivio noté el aterciopelado tacto del mechón de pelo de la mujer que amaba, sacándolo del bolsillo mientras suspiraba de alivio.

"Menos mal, Maeve me mataría si le pasase algo a su regalo"

Dije sin darme cuenta de que hablaba en voz alta, tras besar el cabello con sumo cuidado volví a guardarlo en el bolsillo y me encamine hacia Sam.

"Seguid atentos a lo que nos rodea, tengo que asegurarme de que el chico esté bien"

Me arrodille al lado de Sam, posando los dedos índice y anular en el cuello del mismo, tenía pulso pero era débil, tendría que hacerle una maniobra para que si corazón volviera a latir con fuerza, no estaba dispuesto a que ese chico muriera, pues me había demostrado que merecía luchar por los desamparados sin importar el bando que hubiera escogido, trayendo inconscientemente la imagen de Apolo a mi mente.

"Tú" dije mirando a la marine. "Voy a necesitar que le hagas boca a boca cuando te indique."

Sin esperar la confirmación de su compañera lleve mis manos hacia la zona de corazón del chico, cruzando mis dedos y cerrando los mismos en un puño para comenzar a bombear el corazón de Sam, tras cinco acometidas asentí hacia la marine, indicándole que debía darle oxígeno al chico, tras repetir varias veces el proceso, volví a tomar el pulso del joven marine, el cual había mejorado notablemente.

"Ahora solo necesita descansar, es un chico fuerte, saldrá de esta."

Le comenté a su compañera mientras me levantaba.

"No tienes que preocuparte por su vida, el merece piedad, pues mostró piedad ante alguien sediento, aunque este fuera su enemigo. Por tu parte, dependerá de cuánto colabores, así que dime. Porque está la marina reuniendo sus fuerzas en la isla de Sabaody?"

Pregunté mientras una voz conocida nos recriminaba sobre el barco, giré mi cabeza para ver a Peony de rodillas y visiblemente enfadado, no contesté, si se trataba de el era mejor que hablase Panda a mí parecer, parecía que era el que mejor le cayó de nosotros, así que simplemente llame a Kisuke.

"Decidiste dejarla con vida, así que será tu responsabilidad. Si para mañana no ha hablado..."

No hacia falta que acabase la frase, Kisuke me conocía mejor que nadie y sabía que no era un farol, necesitábamos esa información y no teníamos recursos suficientes como para alimentar a alguien que no coopera.

Resumen

regeneración

Inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1171 + 0 = 1171
Energia: 163 + 50 = 213
Espiritu: 654 + 0 = 654


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