[Aventura T5] El ataque a la Base G-65
#71
La estabilidad de los piratas Mushou se desestabilizaba, al igual que la base de la marina.
Ya sin tiempo que perder y con todos dentro del ascensor, Rapax utilizó la llave robada de Sephirot para utilizarla en aquel enorme ascensor cuya voz femenina y robótica parecía estar también en las últimas "A---So . Autorizadouuu. Subiendo a Haall de entratratratratra". 

El ascensor entonces comenzó a subir a gran velocidad, con las luces parpadeando en el proceso, la luz que marcaba los pisos que marcaba el piso por donde estaba subiendo también se había vuelto loco como todo aquel lugar, pero aunque las luces parpadeaban yendo de un piso a otro si que se acababan fijando en el piso por el que iban los piratas dentro del mismo.

Piso 1,7,5,3 y se quedaba fijado en el nueve.
Piso 2,4,5,7,10 y lo mismo en el ocho.
Piso 1,4,4,7,6,10 y ya estaban por el siete.

El ascensor cada vez parecía menos estable, la única puerta con salida hacia el exterior ¿Conseguiría ese cacharro llegar arriba antes de que toda aquella base quedara reducida a escombros? La respuesta llego por el piso cinco y era negativa. El techo estaba comenzando a derruirse y arriba ya estaba todo en llamas, lo que provoco que un gran cascote impactara en el techo del ascensor haciendo temblar a sus ocupantes y provocando un crujido metálico y un descenso activando el freno de emergencia del aparato en ese momento y haciéndolo chirriar mientras descendía, afortunadamente no hacia las profundidades, sino un par de pisos solamente, hasta detenerse entre el piso siete y el seis. Si tenían bueno oído, los piratas podían oír como uno de los cables que sostenía aquel gran ascensor cedería de un momento a otro, si querían sobrevivir y no caer en el vacío, más les valía salir de aquella chatarra. 

Y por si eso no fuera poco, las luces se apagaron del todo, encendiendo unas lúgubres luces rojas de emergencia, haciendo que las puertas del piso 7 se abrieran misteriosamente al perder su cierre magnético. El ascensor había quedado entre el piso seis y el siete, dejando una abertura de unos 20 metros por la que se podía saltar al piso siete.

La base había perdido toda la electricidad principal y seguridad en la misma, el diseño de aquel lugar volvía a ser cuanto menos cuestionable, pues con la electricidad y fuerza magnética de las puertas desactivada, todas las puertas del lugar se abrieron, dejando libres a todos los presos de aquella base.

Pronto se empezaron a escuchar gritos "todo está lleno de cadáveres" º"vamos a morir todos"" que está pasando" "calmaos tos, aquí al fondo hay una trampilla" "cállate estúpido" "Libertaaad" "muertee" "aparta hijo de puta" "Vamos a morir todos" "Cállate puto imbécil" "Os voy a matar a todos" "aaaaaarg" "Ni te acerques a esa trampilla mamon, voy yo primero" "¿Quién ha matado a toda esta gente" "aaaarg todo está lleno de cadáveres" "alguien les ha dado su merecido a estos marines buhahahaha" "Yo me largo de aquí pringaos"" Te he dicho que voy yo primero" "el ascensor se ha ido a la mierda, estamos atrapados" "Por aquí hay una salida, al fondo en la última celda" o "Dejadme dormir cabrones"? No hacía falta tener buen oído para oír el caos.

En fin, una multitud confusa, llena de asesinos, ladrones, sujetos de prueba o pobres diablos inocentes, salían poco a poco al pasillo generando el caos. El pasillo era bien conocido por Rapax y Korg, pues ya habían estado allí, era un bloque de celdas enorme de 500 metros de longitud, ahora lleno de cadáveres y bajo solo unas luces de emergencia de color rojo, donde al fondo estaba la celda donde Korg había vivido un tiempo.

Todas las puertas y trampillas de la base estaban ahora abiertas, pero ¿Cómo iban a salir de allí? Tenían que darse prisa, pues el ascensor no era lo único que se iba a ir a la mierda, y entre ellos unos se interponían unos cincuenta desgraciados buscando de nuevo ser libres. El tiempo apremiaba, la base se desmoronaba sin remedio.

resumen

Narracion


[Imagen: 9GdOzk1.png]
#72
Observé a Rapax. Le vi llegar, dejé que su puño me impactará. Los estímulos recorrieron mi cuerpo pero era... Débil. "Cuando dejes de ser tan escurridizo" Esa frase era de débil y cobarde. Se giró. Podía matarlo en aquel mismo instante. ¿Por qué no hacerlo?

- Este será un problema Churrita - Dijo Nicolás desde su cintura - Un Dolor y está en el otro barrio ¿a que esperas? - Nicolás tenía razón.


La ira me alentaba a acabar con su vida, nada me lo impedía. Bueno sí, una última oportunidad.Mientras ben entraba en el ascensor giré el filo de la hoja del luto para golpear con su lomo. Rapax pulsó el botón.
- ¡Dolor! - Solo con mi mano diestra, y sin el filo que le cortase y acabase con su miserable vida la hoja recorrió la escasa distancia que nos separaba y le impactó. Noté como su voluntad se partía. Fue entonces cuando hablé.



- Si no me juras lealtad antes de que salgamos de aquí - Articulé frío y seco dirigiéndome a Rapax. Sentía que me estaba fallando a mi mismo, le estaba dando más de lo que se merecía - Según pisemos la calle voy a partirte por la mitad - Los ecos metálicos y el chirrido del mal funcionamiento del ascensor hicieron el coro de la frase. Ese hombre estaba siendo un cobarde, estaba asumiendo su debilidad y yo desteto a los débiles- Yo puedo matarte sin mis poderes, ¿tú a mi? - Continúe, esa frase no era una espada, pero era igual de cortante, cercenaba su orgullo. Le recordaba que era una simple mota de polvo, que si no fuera por sus peculiares características no seguiría vivo - Yo no voy a quedarme quieto como Zarek - ¿Qué había conseguido Rapax? ¿Matar a Zarek? ¿De echo como lo había matado? Zarek ni si quiera se había defendido. Además era el único al que la puta espadachínhabía utilizado como un trapo - Tú tiempo se acaba, decide -


- ¡IMBÉCIL! - Gritó entonces Nicolás - ¡MATÁLO! ¡MÁTALO! - Me costaba contenerme. Nicolás tenía razón, sentía que me estaba fallando, pero aún así, aún con toda la crueldad que se domina, aquel hombre había matado en mi nombre y a mi lado, que mínimo que darle una última oportunidad.


El ascensor falló, se tambaleó y chilló, todo aquello se estaba viniendo abajo. Teníamos que salir por patas, desvanecernos de aquel lugar. Presa del caos que había en aquella base, el ascensor había dejado una apertura para que escapáramos.
- ¿Yo puedo pelear sin mis poderes? ¿Y tú? - Sentencie, conocía muy bien lo orgulloso que era Rapax, sabía que aquellas palabras harían mella en él. Entonces con un potente estallido de humo, salí despedido hacia la apertura con las dos espadas en la mano, no necesitaba mis poderes para matar, pero si para moverme. Una vez había salvado la distancia mi vista se acomodo a los motivos rojizos de que aquella sala, el caos imperaba por doquier, había cadáveres en el suelo y se oían gritos, había un montón de mierdas corriendo por doquier, parecía que habíamos formado un revuelo tremendo.


- Tch - Chisté - Aquí todavía hay trabajo - Avancé la longitud del pasillo a toda la velocidad que me permitían mis habilidades, matando a todo aquel que se interponía en mi camino, mi espada partía y cercenaba a todo aquel que se ponía en mi paso o intentaba atacarme, todo aquello era un caos, a la multitud de marines muertos ahora se suman todos los pobres diablos que se interponían en mi camino o intentaban atacarme por culpa del frenesí que les invadía fruto de su prematura libertad, algunos de ellos no conocerían la luz del sol. Tenía que parar aquello.

- ¡CABRONES! - Grité con todas mis fuerzas, aunque allí hubiera cientos de imbéciles alguno podría ser de utilidad - ¡YO SOY ASHURA, LA CATÁSTOFRE! - Otro diablo me atacó dado que estaba llamando la atención, estaba manchado de sangre y el la luz ambiental roja me daba un aire aún mucho más macabro - ¡SEGUIDME Y OS LLEVARÉ A UN MUNDO DE MUERTE Y DOLOR! - Esperaba que alguno de aquellos retrasados se viniera conmigo, de echo, cualquiera que quisiera podría ponerse bajo mi mandato, era la última oportunidad para la gran mayoría de ellos. Aunque no les mataría a todos, dejar la ciudad infestada de maleantes y asesinos era un recompensa que no podía ignorar, una vez había recorrido todo el pasillo llegué a una trampilla en la que todos los presos se apelotonaban, empecé a quitarlos a espadazos abriéndome hueco y subí.

datos de interes


Bélico


ASHURA - INVENTARIO
[Imagen: 51pnN8x.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5287 - 217 = 5070
Energia: 1981 - 366 = 1615
Espiritu: 720 + 0 = 720
#73
Leyenda (Guía de color)


Estaba muy ocupado invitándoles a comer con la intención de calmar la tensión, cuando el tipo alto cuyo nombre no recuerdo o nunca he oído decidió cortar la tensión de un machetazo. Bueno, a decir verdad el machetazo fue para el tipo de pelo blanco, al cual amenazó con filetear si no le juraba lealtad. Por suerte para mí (en verdad no, pero posiblemente cualquier cosa sea mejor que estar encerrado en un sitio así con esa panda de locos), el ascensor comenzó a hacer cosas extrañas. Tras pensar que casi no lo contaba, la puerta nos mostró una salida de aquel ascensor de la muerte, quedando esta entreabierta.

La nube de humo salió volando por el hueco de la puerta y yo no perdí un instante. Salí corriendo, adelantando a la nube de humo.

Había escuchado las palabras de algunos de los presos, los cuales decían que parecía haber una salida al fondo del pasillo. Sin duda se referían a la celda en la que había estado retenido. Algo hizo click en mi cabeza, pues justo recordé la trampilla por la que había caído aquel horrible tipo, antes de que todo este caos diera lugar. Mi nuevo objetivo estaba claro: Alcanzar aquella trampilla a como de lugar y salir por patas, escalando por ella.

Con eso en mente, corrí con todas mis fuerzas, apartando violentamente a todos los tipos que me encontraba, los cuales caían inconscientes uno tras otro - Lo siento - hablé, sin reducir un ápice la velocidad - No es que tenga nada personal contra vosotros, ni mucho menos, pero quedarme encerrado aquí no es que sea algo que ahora mismo quiera. Antes de que todo empezara a irse a la mierda no se estaba tan mal, pero la verdad es que tengo cosas que hacer más importantes que morirme en un agujero como este

Antes de darme cuenta siquiera, me encontraba de nuevo en aquella celda - Qué recuerdos - pensé, inspeccionando el techo, encontrando sin ninguna dificultad la que parecía la única salida. Recordé entonces a las únicas compañeras que había tenido en mi estancia en aquel lugar - Bueno, seguro que podrán salir sin problemas - pensé, antes de saltar hacia la trampilla, comenzando a escalar por esta


Info
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4148 + 0 = 4148
Energia: 2164 - 478 = 1686
Espiritu: 480 + 0 = 480
#74
Subimos. el ascensor se tambaleaba. Intentaba oír los cables que nos subían. Ashura metió un espadazo con el dorso a Rapax por mostrar debilidad. Más heridas no, como luego lo tuviera que curar me iba a costar horrores. Si no fuese nuestro compañero ya le habría apremiado a que lo matara antes incluso de salir de la base. Estaba seguro de que no aguantarían mucho ese estado de deterioro producido por el egoísmo del capitán ahora muerto. Seguimos subiendo. El tablero con números estaba loco y mis acompañantes no dejaban de hablar. - Capitán. Hazme el favor de call...- Un gran chasquido. El cable estaba a punto de quebrar. Caímos varios pisos hacia abajo y nos detuvimos en seco. Las puertas se abrieron y un montón de voces venían del pasillo. Hablaban de cadáveres y de una trampilla. Había otra salida. Teníamos que ir por allí. El ascensor ya no era una opción. Volvería a llevarnos al piso diez o incluso más abajo. Una humareda y Ashura salió volando del ascensor. Ese era nuestro capitán: El primero en abandonar el barco hacia la costa de la concordia. Era mi momento. Miré al más herido de nosotros y fruncí el ceño. Ya me ocuparía de él si salíamos de allí. Al fin y al cabo estaba así por ser demasiado confiado y saltar a lo loco contra enemigos sin conocerlos. Además de incomodar a Ashura. El milagro es que siguiera vivo.

Salí del ascensor y corrí hacia el final del pasillo, a la última celda, lanzando puñetazos a los que podía y cuerpos que se me ponían por delante. Casi todos los cuerpos que dejaba con vida Ashura los remataba yo. Gritaba su nombre como un poseso incitando a los sobrevivientes unirse a nosotros. No quería ocuparme de inútiles y cobardes. Puto demonio psicópata... Llegué al final del pasillo y pude observar una trampilla con las puertas abiertas justo delante de mí. Había que trepar por allí lo más rápido posible. - Capitán, ¿puedes ver si ese túnel está bien para trepar por él? No quiero más trampas de estos hijos de puta. - El sitio seguía viniéndose abajo. Pero aún había algo que me escamaba en aquel lugar. Seguía oyendo gente gritar. Supongo que serían marines a punto de ver el fin de sus vidas. ¿Acaso eliminarlos así era mejor que matarlos de un espadazo o de un tiro? Los altos rangos eran peores criminales que nosotros. Al ver a mi capitán ascender por el pasadizo vertical, lo seguí sin dudar un instante. Empezaba la salida de aquel inhóspito lugar. 

Información del turno
[Imagen: 6BbPnnH.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4333 + 0 = 4333
Energia: 1400 + 19 = 1419
Espiritu: 342 + 0 = 342
#75
Pensé que le iba a atravesar, como siempre, pero no. Sentí su huesuda cara y su mandíbula torciéndose bajo mi puño, pero no cedió. Al contrario, Ashura, como era de esperarse aguardó el momento y cuando pulsé el botón que finalmente cerró el ascensor, y vimos cómo este empezaba a subir, entre chispazos y fallos técnicos, me lanzó a traición un espadazo de su técnica dolor. 

Aquello se sintió como si me fueran a arrancar el brazo. De no ser porque vi de reojo que había volteado su hoja a propósito, lo habría pensado. Un corrientazo muy maldito tensó desde mi hombro derecho hasta mis dedos y estos se acalambraron de golpe. Entre las intermitentes luces del ascensor, el oni me exigió lealtad, como si responderle a su reto hubiera anulado el juramento que hicimos en Kyodaina. Me giré y entonces me dijo que sin sus poderes me podría matar. Había visto a Ashura combatir y ya lo había hecho contra mí antes. Me sacó de nuevo el tema de Zarek.

"Sabes que ambos nos terminaríamos matando mutuamente si pelearas sin poderes-Gin." Me acerqué a Ashura. Era más bajito que Eaa, pero su aura no le requería de estatura "Lo que dije en Kyodaina lo mantengo... Incluso si Eaa no está-Gin. Ella decidió que seríamos Mushoku y seré Mushoku como juré entonces" Su mirada se sostuvo con la mía por un instante en el que fuimos dos animales enfrentados "Aquel día te dije que me unía con Eaa como capitana, y aunque sigo bajo su mando... Si nos ha abandonado, supongo que tú eres el capitán-Gin" dije mientras la realidad me cayó como la roca que unos instantes más adelante caería sobre el techo del ascensor; Eaa ya no estaba... Qué clase de fracasado. No pude ayudarla a cuidar a Maeve. No cuidé a la Rémora. No la pude mantener a salvo. Seguí siendo débil, no podía cuidar a nadie. Seguía dependiendo de otros para ser fuerte y... por suerte (aún no decido si buena o mala) estaba rodeado de los más fuertes justo ahora.

 "Claro que estoy contigo-Gin" Guardé silencio unos segundos mientras me giraba a darle la cara a la puerta del elevador, pero luego me giré a mirar a Ashura una vez más, esta vez con una sonrisa llena de complicidad, como la que le mostré al encontrarnos arriba en las murallas del cuartel. "Pero no me culpes por intentarlo luego de abrir la posibilidad de ascenso así-Gin. Tú habrías hecho lo mismo. Rahahahaha!" dije finalmente y le iba a poner la mano en el hombro al demonio, pero entonces un fuerte estruendo cayó sobre nosotros y el techo del ascensor se llevó un enorme trozo de escombros por delante. La sacudida detuvo toda la conversación y nos encontramos en el medio de los niveles 6 y 7. Lo supe porque al instante que se abrieron las puertas, vi allí la multitud de marines hechos mierda por mis puños antes.

"Mierda. volvimos a las celdas-Gin" Salí del ascensor sin pensarlo y vi entonces cómo todas las celdas estaban ahora abiertas y la multitud de prisioneros corría libremente en caos, iluminados por la luz roja que indicaba la emergencia e inminente destrucción de la base. Ashura llamó a los presos a unirse y entonces se lanzó pasillo adentro, deduzco que por lo que había escuchado yo mismo, hacia la trampilla que ahora estaba abierta. Recordé entonces el ducto por el que caí a la celda donde estaba Kronk antes y emprendí la carrera.

Vi una pequeña mancha negra pasarme muy veloz por un lado y  luego los prisioneros frente a mi comenzaron a caer como moscas. Debía tratarse del pequeño tirador, pues solo él tenía ese tamaño y se movía con tal agilidad. Era un tipo curioso ese Kronk. La adrenalina del momento volvió a subir y rápidamente cubrí los cientos de metros del pasillo, esquivando marines y prisioneros muertos o desmayados de forma indistinta.  Entré de golpe a la celda de Kronk y vi en el techo el ducto por el que había caído ahora abierto. "Seguramente los seguros se desactivaron por la alarma" pensé. No había tiempo. Sin dudarlo ni un instante salté al agujero del techo y empecé a escalar como pude. Por suerte mi tamaño me permitía alcanzar las paredes opuestas, con lo que no me costó mucho abrir brazos y piernas y empezar a subir. Imaginé que algunos más estaba subiendo, espero que entre esos los muchachos, porque podía escuchar arriba y abajo ruido de otras personas tratando también de salvar la vida.



Resumen


bélico


Para el narrador
[Imagen: GGT7d9e.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3181 - 1184 = 1997
Energia: 1122 + 48 = 1170
Espiritu: 720 + 0 = 720
#76
Leyenda


Aunque los constantes gritos y lamentos de los demás presos me habían despertado hacía rato, la alarma fue lo que finalmente llamo mi atención e hizo que abriese los ojos y me pusiera de pie. Ya de pie, me acerqué tranquilamente hacía la puerta de la celda, colocando mi oreja en esta cuando estuve delante, con la intención de poder escuchar cualquier cosa que pasase detrás de esta. Pero lo único que pude escuchar, siguieron siendo los gritos de los demás presos, los que aumentaron consideradamente después de empezar a sonar la alarma.

"Esto es muy extraño, algo esta pasando" me dije con gran curiosidad ignorando por completo los gritos de los demás presos, ya que durante los diversos años que había estado en aquella celda encerrado nunca había sucedido nada parecido. Jamás había sonado esa alarma. "Bueno... ahora que ya me he levantado voy a aprovechar para entrenar un poco" me propuse, puesto que sabía que aunque aquello era extraño yo no podría hacer nada encerrado en aquella celda, así que decidí seguir con mis rutinas diarias me aparte de la puerta de la celda y después de hacer una pequeña sentadilla, me deje caer hacía delante, tumbándome en el suelo boca abajo, coloqué mis manos a la altura de mi pecho y empecé a realizar flexiones una detrás de la otra sin parar.

- 290... 291... 292... 293... 294... 295... 296... 297... 298... 299... - iba contando en voz alta las flexiones que llevaba, pero de golpe toda la celda tambaleo, lo que me pillo desprevenido y me hizo caer hacía el lado. - ¿Qué narices esta pasando hoy en esta maldita y asquerosa cárcel? - exclamé entre asombrado y enfadado por aquella situación. "Algo muy raro esta pasando ahí fuera... no puedo quedarme aquí..." me dije al escuchar como los ruidos y gritos aumentaban fuera de aquellas cuatro paredes, me levanté del suelo y miré hacía la puerta. "Mierda... si al menos tuviese aquí mi espada... podría intentar cortar la puerta y salir de aquí..." proseguí melancólico mientras abría y cerraba mi mano derecha, intentando recordar la maravillosa sensación que había tenido la primera vez que empuñe una katana. 

El mero hecho de intentar recordar la primera vez que empuñe una espada, hizo que un montón de recuerdos llegasen a mi mente, en estos recuerdos pude observar a mis abuelos, el momento en el cual caía desde mi isla natal del cielo y llegaba a la isla Neur, algunos recuerdos sueltos de mis días sobreviviendo en las calles de la ciudad de Lègance, el día que conocí al viejo lobo de mar, los días entrenando con él y... de repente un ruido metálico me hizo volver en sí, miré hacía el frente y la puerta de la celda se estaba abriendo. "Ahí vienen" pensé mientras me ponía en guardia dispuesto a dar pelea a cualquier marine que entrase por la puerta, para llevarme a otro lado o intentar hacerme alguna otra prueba. "¿Qué coño?" me dije sorprendido al no haber nadie detrás de la puerta, sin bajar la guardia me dirigí hacía esta, primero asome la cabeza y luego salí hacía fuera.

En un principio, al asomarme por la puerta no vi a nadie, pero al mirar al suelo, pude ver un montón de cuerpos de marines muertos. "Vaya... parece que alguien le ha dado su merecido a estos desgraciados yohohoho" pensé divertido al ver los cuerpos. Luego salí tranquilamente de la celda y vi como los otros presos uno tras otro seguían mis pasos. Algunos entre asombrados y miedosos, otros salieron insultando y golpeando a diestro y siniestro, entre estos últimos, vi como algunos abrían unos cofres que se encontraban al lado de sus celdas y de estos sacaban diversas armas. Este suceso me hizo mirar hacía mi puerta y ver como allí había un cofre de gran tamaño, lo abrí sin pensarlo. "¡Si! ¡Cuánto te he echado de menos...!" pensé entusiasmado al ver de nuevo mi preciada katana, sin dudarlo saque a Chinamire no Hane y su vaina de su celda y me la coloqué en el cinturón.

Después de esta acción escuche como alguien gritaba que allí había un trampilla, por donde se podía salir. Este suceso llamó mi atención provocando que instintivamente mirase hacía el lugar de donde provenía aquel grito. Este provenía desde una puerta que se encontraba a unos 250 metros de mi posición. Sin pensarlo desplegué mis alas golpeando a varios presos y me elevé por encima de todos, ignorando sus miradas, insultos y amenazas empecé a volar hacía la puerta. Por debajo mío y en mi misma dirección varios presos empezaron a caer desplomados sin razón aparente. "Hoy es un día muy extraño, pero mientras pueda salir, este será un día extraordinario" pensé tranquilo mientras me dirigía hacía la puerta. Justo antes de llegar a esta, recogí mis alas para caer en picado, al llegar al suelo, di una voltereta para frenar el impacto contra este a la vez que pasaba a través de la puerta.

La velocidad que había cogido al caer en picado era tal, que la voltereta no fue suficiente para frenar y acabe estampándome contra la pared, cayendo al suelo de espaldas. "Auchh... creo que me he pasado" me dije mientras me tocaba la cabeza sin levantarme. "Esa debe ser la salida" dije sonriendo al mirar hacía el techo que tenía encima y ver una escotilla abierta y al final de esta una luz blanca. La escotilla era lo suficiente grande para caber por esta, pero no lo suficiente para abrir mis alas dentro de esta y salir volando de allí. "Debo espabilar por ahí no puedo subir volando..." proseguí pensando mientras me ponía en pie y después de dar un salto y entrar por la escotilla, empecé a escalar por esta sin pausa, pero sin prisas.

OFF
#77
Caos y destrucción 

Si había unas palabras que definieran la situación actual de la base G-65 en aquel momento eran esas Todo se iba a la mierda poco a poco mientras piratas y presos intentaban sobrevivir, en una base en la cual todo el marine que aún quedaba dentro ya estaba muerto y pronto iba a ser enterrado. Las familias de presos y víctimas de los piratas Mushoku tendrían que esperar mucho tiempo para poder enterrar a sus seres queridos, si es que alguna vez se encontraba su cuerpo entre los escombros, seguramente, quedarían siempre como "desaparecidos".

Toda la batalla había sido graba y registrada en los servidores de la marina, los responsables seguramente serían identificados y después de esto, sus miserables vidas correrían un gran peligro. Se habían puesto una diana en la frente para qué la marina y el gobierno mundial hicieran "bull".

En el piso 7 las cosas no estaban bien, piratas y otros rufianes podrían haber sido liberados y comandados por el malvado Ashura, pero el pequeño Korg se aseguró de que ninguno lo hiciera, dejándolos inconscientes a gran velocidad, tras las disputas internas de la banda de piratas, todos habían corrido a escapar de aquella ratonera por el lugar por el que habia llegado Rapax a la misma. Solo un desconocido había podido alcanzar la rampa y subir antes que ellos, Artur, que de alguna manera consiguió empezar a subir antes de que Korg hiciera lo suyo. 

Aquella trampilla daba justo al Hall de la entrada, pero había que subir siete pisos para llegar a ella, ya no había gritos, ya no había caos, solo se podía escuchar el fuego y las rocas cayendo. Cuando los piratas terminaron de subir, justo cuando el último de ellos estaba llegando al Hall de entrada, se produjeron varias explosiones, desde abajo hasta arriba, y desde la falsa biblioteca y las habitaciones del falso hall. 

Más de la mitad de la base había volado por los aires, alguien o algo la había causado, eso estaba seguro, aunque los piratas ya estaban casi fuera, fueron afectados por esta última explosión. Aquel lugar que habían venido a echar abajo y destruir, aquella extraña base secreta de la marina parecía tener un orgullo propio como el ahora fallecido Capitán Héroe de los Cabos Gemelos que había caído junto a ella. Antes de que los piratas pudieran echarla abajo y escapar, se inmolaría con tal de que los invasores no salieran de ella. 

Fuera como fuese, todo había acabado.

Rapax Gin y Ben Power querían venganza contra la marina y destruir aquella base y el objetivo estaba cumplido.
Korg y Artur habían podido escapar de su cautiverio, aunque teniendo en cuenta su actual compañía, igual estaban más seguros en su celda que fuera de ella.
Ashura, sin embargo, seguía sin sentir el dolor que era capaz de infligir a los demás, una vez más nada ni nadie le había podido hacer un rasguño, ni aquel aguerrido guerrero con una larga melena roja. 

La pregunta ahora era clara ¿Qué pasaría a partir de aquí? ¿Le habría valido a Ashura la respuesta de Rapax en el ascensor o acabaría con él? ¿Cuáles serían las consecuencias de los actos cometidos por el grupo hoy en la apacible y pacifica Isla Neur? Algunas respuestas se responderían pronto, otras más tarde, pero esta aventura llena de odio, asesinatos, pelea, caótica y destructiva llegaba a su fin. 

resumen

NARRACIÓN


[Imagen: 9GdOzk1.png]
#78
Subí como mis fuerzas me permitían por aquel ducto. Mis dedos magullados casi resbalan en un par de ocasiones, pero por suerte mis piernas estaban en mejor condición para hacer el aguante desde abajo. Cada vez que mi brazo izquierdo se esforzaba, un chorro de sangre comenzaba a gotear por la herida del ataque de Sérpico. Solo espero que quien sea que esté debajo no le salpique mucho. Mis fuerzas flaqueaban de a ratos, mientras subíamos por aquel camino que se me hacía infinitamente eterno en comparación a la caída por el mismo hacía unos minutos.

El ruido de la alarma y el caos del nivel de celdas iba quedando atrás, mientras arriba solo podía ver extremidades aleatoriamente superpuestas de los demás que trataban de salvar su propio pellejo. En un breve momento de distracción, sentí cómo el coco que Ashura me había dado casi se escaba de su escondite, y al tratar de tomarlo, por poco perdí el balance. Por suerte no pasó de un susto y pude seguir mi tortuoso ascenso por ese estrecho lugar.

Luego de algunos minutos conseguí salir al vestíbulo por el que recordaba haber caído, y aunque quise detenerme a evaluar el lugar, el temblor del suelo y las explosiones de los niveles inferiores eran apremiantes, así que no perdí mas tiempo y salí del agujero, impulsándome con ambos brazos y corriendo con todo lo que mi agotamiento y daño sufrido me permitían. Cuando había terminado de cruza el umbral de la entrada del cuartel, una súbita explosión nos impulsó a todos por los aires, como si una bestia se hubiera cansado de masticar su cena y decidiera escupirla. Volé hacia adelante por el choque, pero por suerte pude caer bien, dando una voltereta hacia el frente y terminando con mi rodilla izquierda en el suelo, mi pie derecho apoyado y mi mano izquierda también. Otro pequeño brote de sangre. Apreté mis dientes y resistí el dolor.

Lentamente me puse de pie, para ver cómo el edificio se derrumbaba sobre sus cimientos. Aquel marine endemoniado prefirió mandar toda la instalación al carajo con tal de acabar con nuestras vidas y aún así habíamos conseguido salir con vida... Aunque yo estaba ahora mismo más muerto que vivo. Mirá a mi alrededor y pude ver las cara de mis compañeros Ben y Ashura, También vi a Kronk, quien al parecer había sido más ágil que yo, ya que se le veía sin un rasguño. Sonreí al ver que había ayudado a alguien a obtener su libertad. Esto es para lo que me quería hacer más fuerte.

Si necesitad una prueba de lealtad, aquí la tienes-Gin, dije a Ashura, mientras tomaba el coco y lo ponía en sus manos- Lo tuve que buscar entre cientos de marines muertos en mi descenso, y en el ducto casi caigo al vacío por recuperarlo-Gin -Le miré a lo ojos - Sé que para ti no es solo un coco y no lo dejaría jamás sabiendo lo importante que es-Gin. Finalmente viendo su cara, recordé que de peleas mucho, pero no era el lapiz más afilado del estuche, así que tenía que dejárselo claro, porque las acciones no las iba a entender - Si todavía te quedan dudas de mi lealtad, puedes descartarlas. Soy leal y soy un Mushoku. Siempre que tengas un lugar para mi en la banda, puedes estar seguro que allí estaré-Gin.

Mi postura firme se rompió y me tambaleé un poco. Entonces me giré a Ben y le dije- Perdona Doc, pero ¿podrías ayudarme con esto-Gin? No me queda mucha sangre, amigo.

Mientras aguardaba la respuesta del enorme oso polar, vi entonces a un tipo que estaba parado entre nosotros, era un poco más alto que yo, pero más bajo que Ashura y estaba armado con una katana. Pero lo más curioso eran aquellas enormes alas negras que tenía. Era un ser sumamente extraño, y nos estaba mirando. -¿Y ese quién mierdas es-Gin? Dije mientras señalaba al tipo y mis energías menguaban...


Resumen


bélico


off
[Imagen: GGT7d9e.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1997 - 50 = 1947
Energia: 1170 + 48 = 1218
Espiritu: 720 + 0 = 720
#79
Llegamos al final. Una luz se colaba cuando el que iba delante de mí salió por donde Rapado había caído a la llegada a la mansión que ocultaba aquella curiosa base subterránea. La experiencia había sido de todo menos cómoda, pero al menos habíamos salido y la misión estaba cumplida. Más o menos. Al final la base se había auto inmolado y había muerto un montón de marines. La isla tranquila de Neur empezaría ahora a convertirse en una isla de pillaje y delito sin ningún hombre de justicia impuesta que lo evitara. Seguramente no hiciera falta destruir el resto. En cuanto tuviéramos un barco saldríamos hacia el mar. Nuestros objetivos en aquel sitio estaban hechos. 

Habíamos perdido mucho: Eaa, Kenjo y Kazuya se habían ido. Ni siquiera había intentado compartir algo con ellos. No me dolía su marcha, al fin y al cabo, solo un amigo te puede traicionar, y ellos no lo eran. Pensándolo bien, ni siquiera los conocía a fondo. Por otro lado, parece que el pequeño señor Korg, sorprendentemente más joven que yo mismo, aunque no lo pareciera, se iba a unir a nuestras filas. Además de alguno de los presos que saliera de la base por el mismo agujero que nosotros, tras las palabras de Asegura. Eso sí, tendría que dar la talla. Si no moriría a nuestras propias manos.

Salí y di un par de pasos, alejándome un metro de la puerta de entrada. Una explosión sacudió el lugar y me lanzó hacia adelante, cayendo de bruces. Que puta vergüenza. Después de matar al capitan no poder soportar una simple explosión. Me había pillado desprevenido. Me di la vuelta aún en el suelo quedando con el hocico mirando al cielo nocturno lleno de estrellas y con una bola perfectamente redonda y blanca junto a ellas. Mierda, hay luna llena. Y mierda, no me di cuenta y la observé directamente. Noté como la sangre se aceleraba en mis venas. Mis músculos se tensaban y una rabia incontenible se hacía con mi mente. Me levanté a medio transformar y poco a poco, el suelo se alejaba de mi cabeza, la que se coronó con una melena. Mis dientes crecieron afilados y mis garras negras aumentaron su letalidad como cinco cuchillas en cada mano. Mis ojos rojos buscaban que destruir, pero solo el muro quedaba en pie. Me lanzé y metí un puñetazo con toda mi fuerza al muro cerca de donde habíamos entrado, dejando otro agujero.

Información del turno
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#80
¿Cuántos putos metros tiene esta mierda? El puto túnel de mis santos cojones humeantes no acababa. Para más inri, el puto enano de mierda había noqueado a todos en la salida. Había perdido un puto ejercito por culpa de ese enano. Una explosión final.

- Vamos coño - Suspiré entre dientes, acababa de conseguir una espada nueva, no iba a perderla. Con una fuerte explosión de humo salí del conducto que nos llevo a la libertad, sentí a la otra explosión empujarme mucho más fuerte que la mía propia. Transformé mis pies en su forma natural, que a decir verdad ya no sé si natural es la palabra para identificarlos, pues pasaba más tiempo transformado en humo que como un ser normal, y la gravilla presa de mi velocidad y peso se levantó bajo mis pies  - Quieeeto moreno - Dije derrapando mientras paraba el movimiento y me recomponía. Ben y Rapax estaban ya arriba - El enano - Dije mirando para todos los lados - ¿Dónde está ese puto insecto? - Oteé con la mirada en busca de él, pero en ese momento me di cuenta de una cosa mucho más importante, Ben se había transformado en algo aterrador, la bestia que ahora componía su estructura aterraba con solo mirarla, su melena había crecido, pareciendo un león, sus garras habían triplicado su tamaño, sus ojos... Sus ojos miraban con la misma destrucción como pupilas. Me encantaba - ¡¿POR QUÉ COJONES NO HAS HECHO ESO AHÍ ABAJO?! - Le grité furioso - Ahh - Suspiré algo cansado - Estos hijos de puta van a conseguir que nos maten... - Dije negando con la cabeza y atónito mientras Ben rompía un muro. La verdad que casi consiguió que me riera. 


Rapax se acercó, devolviéndome a Nicolás. Escuché sus palabras con atención, agradaron mi alma, sinceramente Rapax era verdaderamente fuerte, necesitaba saber que no me generaría problemas en el futuro, que su fuerza sería la de mis manos. Cogí el coco mientras le miraba a los ojos. 

- Así me gusta - Dije mirándole fijamente, sin osadía ni confrontación. Simplemente respeto - Pero la próxima no te pongas a dar un puto paseo mientras se nos cae un puto edificio encima. A mi me suda los putos cojones que se me caiga una montaña encima, pero tu eres de carne y hueso, pedazo de imbécil - Dije con rudeza - De todos modos - Aparté la mirada mientras seguía buscando al puto enano ¿Dónde cojones se había metido? - Buen trabajo-gin - Terminé la frase utilizando su misma muletilla. Igual debía de dejar de ser tan duro. 

- LOS COJONES - Dijo Nicolás llamando mi atención. Entonces me fijé en él. 

- ¿Pero qué COÑO? - Respondí sorprendido. Habían pintado a Nicolás - Pero HArHArHAr - No podía aguantar la risa - ¿QUE ERES AHORA? ¿UNA PUTA? HArHArHArHAr - No podía pararme de reír. 

- ¿Qué tengo? - Entonces Nicolás se dio cuenta, como si viera por mis propios ojos - Oh no, no, no, no, no. ¡QUÍTAMELO! ¡QUÍTAMELO! -  las lagrimas escapaban de mis ojos, la visión era terrible. 

- ¿Qué pasa? HArHArHAr - Dije sin poder parar de reírme - ¿Quieres que te dejemos en un cabaret? Eh ¿Nicolina? HArHArHAr - No podía parar - ¿Nicolina? o ¿Nicolasa? ¿Qué prefieres? - paré de reírme preguntando dubitativo - Bueno da igual HArHAr - Reí por última vez mientras me recomponía y volvía a atar a Nicolina o Nicolasa o Nicolás o como cojones quisiera llamarse ahora en su sitio. 

- NICO-LA ZORRA DE TU MADRE TENÍA QUE HABERTE TRAGADO HIJO DE LA GRAN PUTA ¡QUÉ ME LO BORRES JODER! - Nunca había visto a Nicolás tan enfadado - PUTO TERREMOTOS, DE ESTA TE VAS A ACORDAR, HIJO DE PUTA ¿ME OYES?, TE VOY A ARRANCAR EL CUELLO HIJO DE PUTA -

- ¿Con qué manos? HArHArHAr - No podía parar de reírme. 

- Qué os follen - Y con esa frase sentí a Nicolás alejarse, siendo la primera vez en mucho tiempo que me dejaba tranquilo. 

Di un fuerte silbido llamando a Ben. 

- Nos vamos - Dije serio - Cagando hostias - Seguía sin ver al enano - ¿Dónde coño está ese puto enano? Rata escurridiza -  Entonces levanté el mentón y miré al cielo, soltando una potente bocanada de humo que poco a poco tomo la forma de una calavera sobre las ruinas de la Base G-65 de la isla Neur. Nuestra estancia estaba a punto de terminar en aquella isla, ahora solo necesitaba un barco - El que quiera, que se venga - Comenté arqueando una ceja, seguramente aquella pequeña rata escurridiza andaba por ahí - Los Piratas Mushoku acaban de completar con éxito su primera misión - Terminé poniendo la espada de la zorra espadachín en mi hombro y observándola, era un bonito trofeo. 

En ese momento todos los piratas Mushoku, TODOS al completo, nos marchamos de aquella ruinosa base. La calavera, de 20x20 aguantó allí toda la noche hasta que la llamé, en señal de conquista y victoria, pues nosotros, somos el humo que bailará sobre vuestras cenizas. 



datos de interes


Bélico


PARA NUESTRO NARRADOR


ASHURA - INVENTARIO
[Imagen: 51pnN8x.png]


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