[Aventura Tier 5] Enredados
#11
La curiosidad de Kevin llamaba a que siguiera a Dan para conocer que era lo que realmente pasaba con esos extravagantes carteles. Esta dispuesto a conocer la verdad, a sabiendas de que les podía caer alguna clase de trampa. Sin embargo, lo que no se esperaba para nada era que fuera el propio Dan el que había caído en una trampa.- ¿¡P-pero qué!? - Exclamó sobresaltado Kevin, tras comunicarle al señor su intención de conocer la verdad y presenciar la dantesca escena que se le había presentado, al encontrarse no a uno, ni a dos, ni a tres... Sino a veinte hombres fustigando o amenazando al novio de Mariah por alguna razón que, por supuesto se les escapaba y desconocían. El ojo izquierdo de Kevin comenzó a parpadear en exceso del nerviosismo al ver como, ese gran grupo de personas se giraban hacia su dirección con cara de disconformidad, justo antes de que el que parecía ser el cabecilla fuera interrumpido en propinar un puñetazo al apuesto hombre.- M-mierda, esto parece  u-una especie de ajuste de cuentas... - Kevin estaba aterrorizado, se habían metido en un lío muy gordo sin querer, ¿debían avisar a Mariah ahora que estaban a tiempo?

Efectivamente, no. Al irrumpir Gideon y posar su mano sobre su fiel katana, las palabras de Dan, refiriéndose a la skypiean, pareció avivar de mala manera la violencia y cólera de sus agresores, pasando a colgarlo el líder con una lanza de uno de sus compañeros en la pared izquierda de esa especie de callejón. Ir hacia Mariah y contarle lo que estaba sucediendo, sería una manera estúpida de poner en peligro a una mujer que, a priori, no debería tener forma de defenderse.- ¡M-mierda, vienen a por nosotros! - Pensó agitado Kevin, al ver como el grupillo se dirigían hacia ellos, a pesar de las palabras de Dan para que no les hicieran nada al dúo de cazarrecompensas.- C-calma, Kevin... I-igual hay alguna manera de lidiar con esto sin r-recurrir a la violencia... -Meditó el joven Fojobs, a la par que suspiraba para tranquilizar sus nervios y depositar su maletín en el suelo, dejando su siniestra libre. Debía encontrar una manera de solucionar aquel altercado, y de la manera menos sangrienta y llamativa posible.- C-caballeros creo que ha habido un mal entendido... - Incitó el pluriempleado a entrar en diplomacia y al diálogo.- S-seguro que hablando p-podemos resolver este entuerto, ¿n-no creéis,  señores? - Intentó apaciguar las revoltosas aguas, mientras se colocaba bien con ambas manos su corbata.- ¿P-por qué no bajáis a Dan y nos sentamos a t-tomar, no sé, una taza de té, un c-café o incluso una bebida p-presurizada y rica en alcohol y dialogamos? - Extendió sus manos hacia delante con suavidad, buscando que aquellas personas accedieran y aceptaran su oferta. Ojalá que le hubiera salido bien la jugada. Quién sabía, igual acababan todos en una taberna en mitad de un oasis y empezaban a cantar sobre las aspiraciones y sueños que tenían cada uno.- S-sería tan idílico... - Pensó, mientras no le quitaba ojo a la veintena, expectante por ver como reaccionarían y que harían frente a ellos.

INFO
#12
Quizás seguir a un desconocido a un callejón no era lo más inteligente y, en efecto, no lo había sido. Cuando Gideon se situó junto a Kevin y habló hacia Dan se pudo dar cuenta del error que habían cometido. Un grupo de 20 hombres bastante fornidos habían atrapado al chaval. Lo tenían sujeto por completo, le era imposible zafarse de su agarre.
De entre esos 20 hombres destacaba uno que parecía ser el líder del grupo o algo por el estilo. Al escuchar a Dan responder con picardía a las palabras de Gideon había entendido que los cazadores estaban de parte de él y ahora eran dos enemigos más para el grupo. Acto seguido clavó de la tela de su ropa a Dan en la pared con una de las lanzas de sus compañeros. El susodicho intentó alejar al líder de los Piratebusters, alegando que sólo eran turistas, cosa que era cierta a medias. No podían negar que eran cazadores y concretamente unos que no sólo se dedicaban a acabar con la piratería. Ni a Gideon ni a Kevin les gustaban los ladrones o bandoleros, sobre todo cuando atacaban a gente inocente. No sabían si Dan entraba entre los inocentes, algo le decía a Gideon que no, pero siempre había que dar el beneficio de la duda. Además de que Dan se encontraba en una situación muy desfavorable.
El fortachón había ignorado por completo las palabras del muchacho y había decidido ir a por ellos. No les estaba dejando muchas opciones, Gideon tendría que utilizar a Blockbuster…
Kevin a su lado parecía nervioso y ella no lo estaba menos, sus ojos parpadeaban rápidos y con intensidad. La adrenalina seguía subiendo. Kevin soltó su maletín e intentó dialogar con el grupo. Gideon sin embargo estaba preparada para atacar, agarrando aún el mango de su katana mientras escuchaba a su fiel amigo.
El pobre de Kevin intentaba comprar un poco de tiempo o quizás incluso buscaba tener una conversación civilizada con aquel grupo. Lo sentía mucho por su compañero, pero Gideon no lo veía tan de color de rosa, así que decidió hacer lo que mejor se le daba.
Desenvainó a Blockbuster sin mediar palabra. Cuando estaban ella y su katana el mundo le resonaba de otra forma, se veía con fuerzas para hablar con confianza, pero en ese momento las palabras no eran necesarias. La ira del grupo se veía en sus ojos y ella no iba a permitir que su amigo corriese peligro, por mínimo que fuera. Decidió atacar al grupo de 20 al completo, sabía que realizando un corte en área podría alcanzarles. La adrenalina estaba alta, sus ojos vibraban y decidió que era el momento. Se adelantó y realizó el corte en área con su katana. En aquel momento Gideon se dio cuenta de lo mucho que echaba de menos enfrentarse a alguien, blandir su espada y los sentimientos que le recorrían en esos momentos.

RESUMEN

KARMAS

BÉLICO

INVENTARIO

OFF
#13
El grupo que había atrapado a Dan y que querían darle una buena paliza se dirigían de forma seria hacia los dos cazarrecompensas con ganas de acabar con ellos, si de verdad eran unos turistas, de esta forma sabrían que no se tenían que volver a meter donde no los llamaban. Hicieron caso omiso a las palabras de Kevin buscando una solución pacifica, la única respuesta fueron unas ligeras risas por su comentario resonando por el callejón, era tarde para ello ya que habían demostrado conocer al hombre que estaba sujeto por una lanza y que a cada momento que pasaba su prenda de ropa se estaba rasgando. Lo que no contaba el grupo de una veintena de personas era que Gideon estaba dispuesta a pelear contra ellos. La cineasta se adelantó hacia ellos sin pensarlo mucho dejando a todos ellos fuera de combate de un solo corte, el cual los había barrido a todos dejándolos inconscientes.
 
Dan no pudo evitar silbar ante el asombro de lo fuerte que era la chica cazadora, pero el silbido se cortó justo cuando la tela cedió por la lanza. El hombre cayó de culo, con una notoria cara de dolor mientras llevaba su mano justo al final de su espalda y el inicio de su  trasero. — Auch… Vaya golp… — Dan se calló de golpe y se levantó de forma rápida – recogiendo el perfume con olor a café que se había caído – para acabar con una pose desinteresada para intentar mantener el poco orgullo que le quedaba. Se aclaró la garganta antes de empezar a caminar hacia la pareja – sorteando los cuerpos noqueados de las personas que le habían atacado por sorpresa – y cuando estuvo delante de ambos sonrió de lado, una mueca con sus labios hacia la derecha de su cara. — ¡Muchas gracias por la ayuda! Eres más fuerte de lo que pensaba ¿Quién narices eres? — dijo Dan mirando a Gideon para, cuando acabó de hablar, guiñarle el ojo derecho a la chica. El chico de repente se puso serio y empezó a debatir mentalmente si les debería contar la verdad, si solo uno de ellos era así de fuerte tal vez podrían ayudarles a Mariah y a él. Cerró los ojos y suspiró de forma fuerte, un suspiró de pena por una situación que lo superaba. — He prometido que os diría todo así que aquí va. El hermano de Mariah no quiere que estemos juntos, lo que más quiere es a hermana y a Nanohana, por eso está decidido a proteger ambas. Estos rufianes trabajan para él, cuidan mucho a Mariah y la ciudad, así que apenas me puedo acercar a ella o pasear tranquilo. Además que le he devuelto sus persecuciones hacia mí con alguna que otra fechoría ¡Todo legal! — aclaró con las dos manos abiertas a la altura de su pecho y una sonrisa suave, sujetando el frasco de perfume únicamente con el pulgar de la mano derecha. —  Así que ha decidido poner carteles con mi cara por toda la ciudad, Mariah no sabe nada de todo esto, creo que sin quererlo todos hemos hecho un pacto de silencio para que ella no se viera metida en toda esta persecución. Mi suelo es estar con Mariah y poder ser felices juntos — finalizó la historia con una sonrisa triste antes de volver a mirar a ambos, primero a Gideon y después a Kevin, acercándose al pluriempleado alargando la mano derecha en forma de puño – con los dedos y la muñeca mirando al suelo – dentro tenía el perfume con olor a café, se había interesado por el producto así que era todo suyo.
 
Dan volvió a suspirar antes de mirar de forma triste a Kevin. — Tu amiga ha demostrado que es fuerte, por favor ayudadnos. El hermano de Mariah vive al final de esta calle, prácticamente al final de la ciudad. No entra en razón cuando le hablo y ha reforzado su casa pidiendo ayuda a una persona muy peligrosa, por lo que no puedo hacer nada por mí mismo. Cuando iba a ver a Mariah me colaba por la puerta trasera porque en la de delante siempre hay mucha gente  en la calle vigilando la entrada. Reconoceréis la casa porque es la más alta de toda la ciudad y tiene dos estatuas de piedra enormes en la puerta principal, una a cada lado de la puerta  — habló Dan intentando dar la información más precisa que podía por si decidían ayudarle así que esperó una respuesta por parte de la pareja de cazarrecompensas.
 
Ahora era decisión de Gideon y Kevin elegir si querían ayudarle acercándose a la imponente casa de trece metros de altura, toda construida con piedra color marrón, donde se apreciaban dos imponentes figuras de piedra de dos metros y medio de altura de color marrón oscuro excepto por los hombros, los ojos, el pecho derecho o izquierdo de cada una y a los lados de su cadera que eran de color más claro y la puerta – que estaba entre ambas estatuas – medía tres metros de altura y metro y medio de ancho. O si querían, también podían volver al mercado – donde todo seguía igual a excepción de que había más gente – para conseguir información si la creían necesaria.
 
 

información
#14
La remota posibilidad de dialogar amablemente para que ambas partes expusieran sus diferencias y llegar a un punto común se extinguieron cuando Kevin escuchó las risas de esos 20 rufianes. De esta manera, y como si Gideon supiera que los métodos de su amigo no resultarían eficaces, la skypiean avanzó hacia la veintena, desenvainando a Blockbuster en el proceso, y realizando un corte en área que mando a todos y cada uno de ellos hacia el suelo. Al presenciar esta escena, por un momento, Kevin se sobresaltó.- L-LOS HA MATADO... - Se quedó con los ojos en blanco y boquiabierto. Sin dudarlo, después de volver a agarrar su maletín con su siniestra, Kevin se aproximó hacia uno de ellos, el que parecía su líder para ser más concretos, se puso de cuclillas y comprobó el pulso poniendo sus dedos índice y corazón sobre dónde debía estar su arteria aorta.- Phew... A-aún vive... - Respiró aliviado al ver que tan sólo estaba inconsciente, levantándose seguidamente y quedando junto a Gideon, quién estaba frente a Dan, a quién no había visto ni escuchado aproximarse al estar pendiente de la salud de los noqueados.- E-espera si antes estabas ahí... - Matizó, señalando hacia la lanza que había clavada en el muro del callejón, pudiendo apreciar un trozo de tela arrancado.- N-no he dicho nada... - Se calló, bajando la mano, momento en el que Dan apreció la fuerza de Gideon, y haciendo algunos de sus jugueteos y coqueteos para, acto seguido, ponerse más serio y empezar a explicar la verdad sobre todo ese asunto.

Por lo visto, parecía ser cosa del hermano de Mariah, quién ante una clara obsesión por controlar la vida de su hermana y de la ciudad, intentaba protegerla de Dan quién, hasta el momento, más allá de alguien pícaro y pillo, no tenía pinta de ocultar ni un ápice de maldad. Cuando explicó que por esa misma razón habían colocado carteles de él, como no querían meterla entre medias y que su sueño era estar junto a Mariah y ser feliz junto a ella, Kevin confirmó esa suposición que tenía acerca de la integridad de Dan. - A-así que era eso... - Pensó Kevin, prestando atención en todo momento a las palabras del novio de la vendedora de perfumas, agarrando con firmeza su propio mentón con su diestra. En ese momento, Dan extendió su diestra, con el perfume entre su puño para cedérselo a Kevin.- ¡E-el perfume olor a café! - Se ilusionó al ver el tan ansiado objeto que le habían ofrecido anteriormente. Antes de coger el recipiente, volvió a dejar el maletín en el suelo, metiendo su mano izquierda en uno de sus bolsillos, para sacar una bolsa con monedas que, en total, sumaban 10.000 berries. Igual se había excedido con el precio pero, su alma caritativa, no le permitía darle menos después de haber escuchado aquella historia. En el momento en el que cogió con su derecha el bote de perfume, dejó el saquito en la misma mano con la que le había ofrecido.- P-para ti y la señorita Mariah,p-por favor, acéptalo. - Declaró con determinación el hombre trajeado.

Como si haber recibido dinero por misericordia fuera algo mano, Dan miró con tristeza a Kevin tras suspirar, empezando a rogar al dúo de cazarrecompensas, después de haber visto la fuerza de Gideon, en que les ayudara, informándoles que su hermano - del que recién había hablado - vivía al final de la calle, en una casa que, por la descripción que dio parecía ser bastante imponente. Para más inri, el susodicho, parecía haber contratado a alguien peligroso para deshacerse de Dan o no dejarse embaucar por él. Tras escuchar y haber procesado toda la información, Kevin miró hacia el suelo, recorriendo su mirada por todos los cuerpos inconscientes que Gideon había dejado tras de sí. Sumado a eso, las penurias del hombre y su situación con Mariah, le había llevado a pensar en qué quizás necesitaban ayudarles, ¿quién se iba a negar a tenderle una mano a una ciega, por mucho que no estuviera enterada del tema? Y, aunque mencionara que había alguien peligroso detrás de todo eso - cosa que aterraba un pelín a Kevin - ¿y si esa persona resultaba ser un pirata o un criminal con una recompensa por su cabeza? El pluriempleado, ante esa idea, tragó saliva y, tras mirar a Gideon en silencio, como muchas otras veces habían hecho, tan sólo se limitó a asentir. Debían aceptar esa especie de misión.- E-está bien... N-nosotros, los PirateBusters, i-intentaremos ayudarte todo lo posible, s-señorito Dan... - Pronunció, volviendo a coger su maletín, metiendo allí mismo el perfume de Mariah, y comenzando a caminar hacia el final de la calle, rumbo a esa mansión o enorme casa.

Tras no más de un par de minutos transitando aquella calle, avistaron el final, topándose con un enorme casoplón que podía rozar los 15 metros de altura, dónde predominaban piedras de color marrón en toda su construcción.- V-vaya... - Admiró las vistas Kevin, no pudiendo evitar centrar su mirada en las majestosas estatuas de piedra de unos tres metros que había a ambos lados de la enorme puerta que impedía la entrada a la vivienda.- D-dan nos dijo que fuéramos por la puerta trasera... - Comentó Kevin, estando a unos tres metros de la puerta principal, y mirando a Gideon.- ¿Q-qué prefieres hacer? - Preguntó el pluriempleado, dejando aquella decisión a manos de su amiga.

INFO
#15
Los hombres se habían reído de las palabras de su amigo Kevin, así que Gideon había hecho bien en pensar en atacar directamente. Con su corte había sido capaz de derribar a la veintena de hombres, sabía que era capaz, pero algo en ella siempre se iluminaba cuando conseguía una hazaña como esa. Su compañero trajeado se acercó a uno de los hombres con preocupación, probablemente pensando en que el corte había sido mortal.
Dan, por su parte, silbó asombrado por lo que acababa de hacer la espadachina y acto seguido su ropa se terminó de rasgar por lo que el muchacho acabó sentado en el suelo. Sin embargo, lo que Gideon identificaba como el ego del chico, no le permitió mostrarles que la caída le había dolido de verdad e intentó lucir lo más recompuesto posible. Gideon había conocido a chicos como él en Toroa, muchachos que se ganaban la vida con su labia y su cara bonita.
En efecto, Dan hizo uso de su carisma y le preguntó quién era mientras guiñaba un ojo.
— Gideon De Villiers, cineasta y espadachina de Toroa, illo deja los juegos y explícate —el peligro parecía haber acabado con aquella veintena de hombres, por lo que Gideon decidió sacar un pañuelo y limpiar su katana antes de guardarla en su funda. Odiaba manchar la vaina, pues era más difícil de limpiar que la propia hoja de la espada.
El chico se había puesto serio mucho antes de las palabras de la skypiean y había empezado a explicar su historia. El hermano de Mariah no era un gran fan de Dan, cosa que casi que podía entender Gideon, una persona tan carismática y con aspecto de saber burlar a las autoridades no era alguien que quisiera para su propia hermana. Sin embargo, sabía que no era algo en lo que un hermano tuviese palabra. La skypiean no entendía de amor romántico, pero sí de amor y sabía que pocas cosas podían interponerse y que al final del día si aquel amor era bueno y sano, nadie, ni siquiera un hermano podía arrebatártelo. Las palabras y la mirada de Dan parecían sinceras al hablar de Mariah, podía ver que verdaderamente el único sueño del chico era ser feliz junto a ella y eso no podía juzgarlo Gideon.
Dan aprovechó para seguir vendiéndole el perfume a Kevin. Sin duda era un pícaro y su amigo había caído, le ofreció una bolsa llena de monedas. El muchacho la aceptó y les pidió ayuda casi a la desesperada. Los carteles también habían sido idea del hermano de Mariah y Dan les pedía que hicieran algo al respecto. Gideon no sabía exactamente qué les pedía. ¿Quizás darle una lección? ¿Matarlo? Mientras ella se debatía entre si ayudar o no al muchacho, Kevin parecía también pensativo.
Dan les había dado información sobre dónde vivía aquel otro hombre y sobre el hecho de que había solicitado ayuda a alguien peligroso. Aquellas palabras resonaron en su cabeza, quizás sería algún criminal, quizás esto les llevaría hasta el éxito. Quizás aquella aventura les iba a ayudar a avanzar en su camino como cazadores… No estaba del todo segura hasta que Kevin la miró y asintió. El chico trajeado estaba dispuesto, así que ella tenía que estar a su lado en todo momento.
Acto seguido Kevin ofreció su ayuda y comenzó a caminar tras guardar su nueva adquisición en el maletín. Gideon le siguió con su mano apoyada en la empuñadura de Blockbuster. Transitaron la calle hasta llegar a la enorme construcción de piedra marrón, decorada con dos estatuas de tres metros completamente imponentes. Era perfecta para grabar algo allí, quizás una película de mafiosos, dos muchachos entrando en una mansión en la que se le ofrecería un encargo… la mente de Gideon siempre volaba en esas ocasiones, pero su amigo la sacó de sus pensamientos con una pregunta.
— Illo, quizás sí que sea más sensato entrar por detrás, ¿qué excusa pondríamos para querer visitar el edificio si no? No sabemos mucho más de este chico… —así que Gideon decidió encaminarse hasta la puerta trasera, por las dimensiones del edificio algo le decía que tampoco sería fácil entrar por allí.

RESUMEN

KARMAS

INVENTARIO

OFF
#16
Dan no pudo evitar mostrar una gran sonrisa suave por la felicidad y la tranquilidad que sintió ante la afirmación de Kevin por ayudarlo. — ¡Muchas gracias! Y tened cuidado — habló en tono alto el hombre para que ambos cazadores le escucharan dada la lejanía al empezar a caminar hacia el destino que les había proporcionado. Era una casa muy peculiar – por llamarla de alguna manera – pero Dan confiaba que podía contar con ellos. Con eso en mente y con confianza plena en la pareja se marchó de vuelta al puesto de perfumes de Mariah, listo para vender más. El cazarrecompensas le había hecho un buen regalo que apreciaba mucho, pues no se esperaba que le diera dinero a cambio del perfume, pero no pensaba desaprovechar aquel regalo.
  
Tras unos minutos de paseo por parte de Gideon y Kevin se encontraron con la gran casa de los Lion, que a diferencia de las palabras de Dan, la entraba estaba totalmente desértica. No se podía apreciar ni una sola alma por la cercanía de la casa, pero aquella calma era inquietante. Como si la casa no fuera lo suficiente imponente por si sola que aquella nula presencia de vida no consiguiera hacerla todavía más llamativa y extraña. Las estatuas de dos metros y medios podían ser una advertencia para quien se atreviera a entrar, dos guardianes listos para atacar a quienes quisieran molestar al dueño del lugar en su propia torre celeste. El aire del desierto movía la arena siempre que este se dedicaba a soplar, pero no era molesto, el buen clima daba tregua a que no se formara ninguna tormenta de arena, como mucho se podían ver plantas rodaderas de vez en cuando añadiendo más elementos desérticos al paisaje de las afueras de la ciudad de Nanohana.
  
casa de los hermanos Lion
  
Gideon se encaminó por la parte trasera del edificio, encontrando por el camino la misma situación que la de delante: calma y sin ningún signo de vida. Hasta que empezaba a llegar a la entrada que podía escuchar un suave llanto, que a medida que la chica se acercaba a la puerta trasera – después de rodear el edificio y encontrar la puerta justo en el lado opuesto de la puerta principal – podía escuchar como el ruido se volvía más claro, reflejando un llanto infantil, y pudiendo observar al girar la esquina a una pequeña cría de animal que medía medio medio, la cual intentaba entrar al edificio por la parte trasera como la cazarrecompensas. El animal de pelaje azulado y desordenado, tenía dos grandes ojos con los iris de color negro e iba sobre dos patas, las cuales tenían un tono más rojizo. El pequeño ser, al escuchar a Gideon, sintió miedo decidiendo esconderse tras un arbusto seco que estaba situado cerca de la puerta – la cual se encontraba ligeramente abierta – temblando de miedo, buscando a su alrededor una posible salida por la que huir.
  
cría de animal
  
  

información
#17
Sorprendentemente, y a pesar de las anteriores indicaciones del apuesto mercader, en la entrada al edificio no había ni un alma, tan solo esas dos estatuas que no paraban de captar la atención del pluriempleado, como si en ellas se escondiera alguna clase de enigma por querer ser resuelto. Sin embargo, cuando preguntó y dejó en manos la decisión de como proceder a su amiga, Gideon declaró que, lo más sensato, debía ser ir hacia la puerta trasera pues no contaban con una argucia eficaz para pretender colarse por la puerta principal.- S-sí, creo que tienes razón... - Accedió a seguir el plan de la skypiean, mientras se cruzaba de brazos sin soltar su maletín.

Sin más dilación, la pelimorada se dispuso a caminar hacia dicha puerta, siguiendo Kevin sus pasos y, por tanto, eliminar su idea inicial de analizar con mayor profundidad las dos estatuas. Los dos cazadores rodearon el edificio, sin ninguna clase de percance pues, al igual que sucedía en la fachada, no había nadie vigilando la mansión.- Q-qué raro... Esto me da mala espina, G-gideon... - Confesó mientras miraba a su alrededor y algunas gotas de sudor descendían sobre su aterrorizado rostro.- Q-que después de lo que nos d-dijo el señorito Dan esté todo tan... - Se fijó, en ese momento en una planta rodadora que circuló por su lado.- D-desierto me parece un tanto desconcertante... - Expresaba su inquietud, volviendo a dirigir su mirada al frente. Que un edificio tan aparentemente importante tuviera tan poca protección no auguraba nada bueno, sin duda alguna.

Los PirateBusters siguieron caminando hasta la puerta trasera cuando, a escasos metros de ella, un sonido rompió la calma que podía preceder a la tormenta.- ¿E-escuchas eso, G-gideon? - Preguntó el joven Fojobs, entrando en un estado de alerta y mirando a su alrededor nuevamente.- E-es... ¿Un llanto? - Distinguió levemente la identidad del sonido, al escuchar como una especie de sollozos. Cuando se toparon con la puerta trasera - la cuál estaba entreabierta - pudieron observar a una pequeña cría de animal que, al ver a los cazadores, se metió rápidamente en un arbusto que había junto a la puerta haciendo que, para Kevin fuera imposible distinguir a que especie pertenecía.- E-es un animal... - Dijo, acercándose a su amiga y apoyando su mano derecha sobre su espalda.- C-creo que es cosa tuya, Gideon, tra-tratándose de ti, seguro que consigues calmar a la criatura, ¿n-no crees? He he - Sugirió a su amiga, cosa que no era necesaria ya que, el alma bondadosa de Gideon y su amor por los animales, ya le habría impulsado a calmar y ayudar a ese pequeño ser. En ese momento, Kevin giró su cabeza hacia la puerta que los separaba del interior del edificio. La puerta estaba abierta pero, ¿era seguro entrar así de buenas? ¿Y si había alguien custodiándola?  Esas preguntas encontraron respuesta cuando al fan número uno de ser explotado laboralmente se le ocurrió una idea.- C-cuando acabes con el animalito, ¿q-qué tal si envías uno de tus fantasmas para analizar el t-terreno? - Sugirió, señalando la puerta con su índice derecho.- L-la primera vez que usaste tu poder, e-en nuestro entrenamiento, f-fuiste capaz de saber dónde estaba gracias a él, ¿v-verdad? - Añadió. Realmente, Gideon contaba con un poder más que útil y versátil en cuanto a infiltración se trataba.

INFO
#18
Dan parecía totalmente agradecido con ellos una vez se dispusieron a caminar hacia la casa, el chico les daba las gracias y les pedía tener cuidado. Desde luego se habían dirigido a la casa de alguien a quién, al menos Dan, temía.
La mansión era extraña, pero estaba desértica, lo que aún así no dejó a Gideon tranquila, la zona trasera siempre era una mejor opción y por ello había ofrecido a su compañero que tomaran ese desvío. Kevin aceptó fielmente.
El ambiente era cálido, como todos los días en aquella isla, sin embargo, parecía que no se levantaría una tormenta de arena, buena señal. Siguieron caminando, rodeando el extraño edificio y todo parecía tranquilo, demasiado en calma para un sitio que le habían prometido ser peligroso.
Kevin notó exactamente lo mismo que ella, le expresó su inquietud al respecto de lo que estaban encontrando, la nada absoluta.
— Sí, no nos separemos, illo no me gusta un pelo que no se escuche ni veamos a nadie…
Todos los sentidos de Gideon estaban alerta, sus párpados se abrían y cerraban a gran velocidad y el cuerpo le pedía sacar uno de sus cigarrillos, pero no era buena idea, el humo los delataría; si no lo hacía ya el olor a tabaco que ella desprendía de por sí.
Empezaron a acercarse a la parte trasera y, como si le hubiesen escuchado, comenzó a oír un llanto. Al seguir acercándose se podía distinguir que se trataba de un infante. Al girar Gideon se encontró con una cría de un animal que no había visto en su vida. Su pelaje era azul y parecía enredarse entre sí, iba a dos patas e intentaba entrar por la puerta trasera, la cual estaba ligeramente abierta.
La criatura vio a Gideon con sus grandes ojos grises y se escondió temblando en un arbusto seco cercano. A Gideon le podían todas las criaturas del planeta, tenía mucha curiosidad, no sólo por saber qué animal era, si no por qué le pasaba. Podía ser una trampa, pero como le había dicho Kevin, los animales eran cosa suya. Decidió fiarse de la criatura.
— Sí, quizás sea capaz de conseguirlo…—Gideon se acercó con cuidado hacia el arbusto, el pequeño animal temblaba de miedo y el corazón de la espadachina se encogía con cada temblor y con una sonrisa y su voz más tranquilizadora le habló— Chiquitín, no te preocupes, no te haremos daño, prometido.
Esperaba poder conseguir que el animalillo se relajase y dejara de temblar y lloriquear.
Kevin mientras tanto parecía estar inspeccionando la puerta y le sugirió que era una buena idea utilizar a uno de sus fantasmas. Gideon se giró para mirarle y asintió con una sonrisa.
— Illo, eres un coquito eh.
Recordó aquella vez en la que utilizó a uno de sus fantasmas para encontrar a Kevin al otro lado de un árbol. Levantó una de sus manos y cómo había hecho esa vez, pensó en el movimiento del fantasma a través de su palma, de sus dedos, era mínimo pero podía sentir cómo se desprendía de su mano. El pequeño fantasma salió y le miró burlón, a Gideon le encantaban sus fantasmas, sobre todo, el hecho de que tuvieran una especie de personalidad y que no casara con los típicos fantasmas de las películas.
— Vamos, pequeñín, echa un vistazo por la zona y me traes toda la información que puedas conseguir—le indicó la puerta entreabierta que tenía delante.
El fantasma dio una voltereta y con una pequeña risita traspasó la puerta sin pensárselo dos veces, tuvieron que esperar un rato. A los minutos su fantasma volvió y con otra voltereta atravesó a Gideon, dándole toda la información que había podido recopilar.

RESUMEN

KARMAS

USO DE AKUMA

INVENTARIO

OFF
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3014 + 0 = 3014
Energia: 2278 - 10 = 2268
Espiritu: 354 + 0 = 354
#19
El animal no pudo evitar temblar más al ver que no había solo una persona, sino dos, se puso nervioso buscando una salida mientras de sus dos grandes ojos brotaban lagrimas como si fueran dos cascadas. El indefenso animal se estaba sintiendo acorralado por dos seres que eran más grandes que él. Así que de los nervios se enredó en el arbusto – justo después de que Gideon enviara a su fantasma a explorar dentro de la casa – haciendo una misión imposible que saliera de ahí por sí mismo. Los gemidos de tristeza por el llanto solo hicieron que aumentar junto con sus intentos de pataleo para escapar del lío en el que se había metido sin quererlo, a cada momento la cría se estaba poniendo más nerviosa y retorcía su cuerpo con más fuerza consiguiendo que le salieran pequeños rasguños que sangraban ligeramente por todo su cuerpo, como en la frente, sus mejillas, sus abdomen y sus patitas. Gracias al forcejeó se podía ver que tenía dos manos muy pequeñitas que también estaban ganando rasguños por momentos, haciendo que el pobre animal se quejara más por el daño.
 
Mientras la criatura estaba forcejeando por su libertad, el fantasma se paseaba por toda la planta baja del edificio. Nada más cruzó la puerta trasera no vio a nadie cerca, pero pudo ver unas escaleras a su izquierda que daban acceso al piso superior. La paredes de piedra se mantenían también dentro de la casa, con un color ligeramente más vivo ya que no se desgastaba con el fuerte sol característico de la isla, ni impactaba la arena contra los ladrillos por el viento. La decoración de la casa era bastante acorde al estilo que los dos cazarrecompensas habían visto en la ciudad de Nanohana, una alfombra de colores blancos, beis y marrón se extendía por todo el suelo y subía por las escaleras, un jarrón de color marrón claro de medio metros estaba situado a la derecha de la puerta. El fantasma siguió avanzando encontrando una entrada en forma de arco que dividía la planta baja en dos, bajo el arco había una cortina hecha de cuerdas con bolas y finos palos de madera. Una vez pasó por ahí se encontró con más de cien personas, algunas acabando de desayunar, otras charlando de forma animada y otros afilando armas como espadas y lanzas. — ¿Qué cojones es eso? — dijo uno llamando la atención del resto que dejaban lo que estaban haciendo al verlo. El fantasma volvió entonces hasta Gideon, pero no solo el espectro fue hacia ellos, una parte del grupo fue traes él y el restante salieron por la entrada principal rodeando la casa. A los pocos segundo de que el fantasma regresara, la puerta trasera se abrió de golpe mostrando a una parte del grupo que salió bloqueando la entrada. Por ambos lados de la casa también apareció más gente, haciendo que Gideon y Kevin se encontraran con una gran muchedumbre lista para atacarles, la pareja de cazadores se encontraba totalmente acorralado en medio de ellos. — ¡Acabad con los intrusos! — ordenó un hombre alto que medía cerca de los dos metros, todos los guardias de la casa portaban un pañuelo en la cabeza y sus prendas eran de colores que rondaban la gama del gris o de un azul muy apagado. El grupo se iba acercando al humano y a la skypieana, buscando menguar la distancia de tres metros en la que estaban actualmente, listos para darles una paliza y sacarles información. Los llantos y el forcejeó del animal se seguían escuchando, incluso siendo peores al ver como  en un momento había llegado todavía más gente que era mayor que la criatura y que la asustaban más todavía.
 
 

información
#20
El intento de Gideon por intentar consolar y apaciguar a la pequeña criatura que se ocultaba dentro del matorral fueron en vano. A pesar de la increíble mano que tenía con los animales, la cría de grandes ojos se puso nerviosa, quizás ante la presencia de Kevin, quién empezó a llorar y sollozar de forma desconsolada a la vez que se quedaba cada vez y cada vez más atrapado en el arbusto dentro del cuál se hallaba, haciendo que el propio cazarrecompensas se pusiera nervioso.- ¡C-cáspita! H-hay que hacer algo G-gideon, el pobre animal se está haciendo d-daño el solito... - Dijo lo evidente, retrocediendo un par de pasos para alejarse de la criatura que tal vez, y ante la presencia de Kevin, había conseguido ponerse más alterado. Quizás si solo la skypiean estaba en su campo visual, conseguía calmarse y salir de aquella trampa natural.

Sin embargo, por si no fuera poco, después de que Gideon mandara a su pequeño fantasma a investigar el interior de la casa, la creación fantasmagórica de la cazarrecompensas volvió.- M-mira ya h-ha vuelto t-tu... - Pero no estaba solo, por desgracia para los PirateBusters. La puerta trasera se abrió de sopetón, haciendo que un montón de gente saliera de allí, y no solo de allí, sino que también rodearon la casa hasta llegar hasta donde ellos y rodearles por completo. El pluriempleado, al ver como un montón de posibles guardias con pañuelos y vestimentas de colores azul y gris, y armados hasta las trancas, no pudo evitar sobresaltarse. Al gritar uno de ellos, un grandullón que medía cerca de dos metros, que acabaran con ellos, Kevin entendió que no entrarían en razón y que no atenderían razones.- M-miércoles... - Musitó, con el párpado de su ojo izquierdo a punto de estallar y desenfundando, con extrema rapidez, tanto su pistola - con la diestra -, como su martillo, - con la siniestra -. En primer lugar, y buscando apuntar en un punto no vital, disparó hacia la muchedumbre que se acumulaba en la puerta una bala que, al estar tan amontonados, acabo por atravesar a cuatro guardias, derribándolos en el acto.- P-perdonad... - Se disculpó para, acto seguido, guardarse su pistola rápidamente en su funda para, con esa misma mano, extraer su otro martillo y dirigirse hacia el grupo que estaba en esa misma puerta, quedando a unos tres metros de la pelimorada. Con ambos martillos llevándolos previamente hacia su flanco derecho, Kevin los abanicó, realizando un arco que, nuevamente, al estar todos tan agrupados, impactó - mientras los dos martillos seguían su curso y trayectoria - en varios de los guardias que se encontraban rodeándoles, noqueando a todos los que estuvieran en su campo de acción. - ¡S-son demasiados, Gideon! - Exclamaba alterado Kevin viendo que aún quedaban algo más de la mitad por derrotar. Aún así había conseguido despejar de guardias la parte que llevaba hacia la puerta trasera. Confiaba en que Gideon sería capaz de hacer el resto.

INFO
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3681 + 0 = 3681
Energia: 2748 - 93 = 2655
Espiritu: 429 + 0 = 429


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