RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 47
#1
El poderoso vendaval del Almirante se extendió por todos los manglares adyacentes con una inmediatez apabullante, como si hubieran invocado un tornado en el mismo centro del archipiélago y este se hubiera encargado furiosamente de distribuir por capricho y fortuna - o infortunio - a los seres vivos del lugar. Tanto civiles como criminales fueron disueltos en el aire hacia uno u otro lugar y esparcidos por el lugar, alejándolos todos del manglar cincuenta que era donde se encontraba el Almirante y quien quería poner espacio en su área de combate para no acabar con nadie. Se encargó personalmente de que su huracán circular no lanzase a nadie fuera de la isla, y, aun sabiendo que esto movería a los soldados y sus tropas aleatoriamente confiaba ciegamente en los hombres y mujeres a su cargo, y sabía que sabrían obrar en cualquier situación, siguiendo sus órdenes principalmente y su criterio en segundo lugar.

En este caso, aun con sus poderosas alas Karlglass no pudo maniobrar ni prepararse en el aire y acabó cayendo de bruces contra el suelo del manglar cuarenta y siete. De la misma manera, el manco pistolero de los Alas Negras aterrizaba junto a unos escombros, y el médico de los Mushoku, Ben Power, vería iluminado su día por la bendición de poder ver a una de las estrellas que idolatraba: Uno de los Shogun Gari.
Un extraño encuentro a tres bandas que podría acabar de cualquiera de las maneras, ya que tanto Karlglass como Ben Power podrían reconocer a Tobías perfectamente, y este por su parte sólo a la Marine, a no ser que hubiera prestado atención a los wanteds...
¿Cuál sería el destino de los presentes?





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#2
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Mi plan fue bien acogido por mis compañeros, todos los que reaccionaron a mis palabras lo hicieron de forma positiva, incluso el gilipollas de James, al que decidí dar un break por el bien del equipo. 

Sin embargo, de la nada una especie de huracán me empujo pese a mi gran tamaño con una fuerza infernal, intente agarrar mis pies al suelo, sin éxito, pues el viento me llevo volando sin remedio. En el aire, viendo como el viento se llevaba todo, ruinas de edificios, marines, civiles que quedaban en la zona, todo, no pude ver hacia donde eran lanzados mis compañeros. Intente transformarme en mi forma híbrida, para aumentar mis fuerzas y volar contra corriente, pero lo único que conseguí con ello es que mis alas fueran hacia atrás y el viento arreciara más fuerte contra mí haciendo que casi me estrellara contra el suelo. 

Afortunadamente, pude coger tierra con mis garras evitando estamparme en el suelo, pero no tenía ni idea de donde había acabado. Miré a mi alrededor examinando el terreno, había caído en una especie de huerto, destrozando con mis garras una plantación de lo que parecían ser patatas o pimientos, a saber, no era agricultora para saberlo. Me sorprendía que en un lugar así, construido encima de árboles gigantescos, también se pudiera cultivar. La única estructura que se veía a lo lejos era una granja grande hecha de madera y con techos de paja a lo lejos, a unos 250 metros de mi posición delante de mi y el lugar tendría unos ciento cincuenta metros de ancho y trescientos de largo. 

El viento entonces dejó de arreciar y dos figuras cayeron del cielo delante de mí. A unos 15 metros de distancia, un gran oso se estampó en el suelo. A su derecha, un poco más atrasado, como a 20 metros de mí, cayó un humano, cerca de unos escombros de alguna antigua edificación, supongo. Active mi haki y me puse en guardia, aquel oso...me daba mala espina, me sonaba de algo, ¿pero de qué?

Tenía que volver con mis compañeros lo antes posible, así que pensé en abandonar el lugar, pero por alguna razón no lo hice. Ese oso me daba mala espina, no me gustaba, estaba segura de que le conocía de algo o que tenía que conocerle, algo en mí me decía que estaba buscándolo ¿Pero por qué?  

Desde la distancia y aun en mi forma hibrida, decidí comunicarme con los dos sujetos que habían caído junto a mí. Active mi Haki de observación y me dirigí a ellos: 

-Karlglass Firebirth, comodoro de la división, ¿veinticuatro? No, ya ahora es la... bueno, aquí Karlglass, comodoro de la marina. ¿Sois piratas o civiles? Este lugar es peligroso. Identificaos.

Miraba atentamente a los dos sujetos, sin quitarles un ojo de encima y desconfiada. Sus auras eran demasiado fuertes para ser de civiles y no paraba de pensar en el tipo enorme, me recordaba a alguien, pero no sabía a quién. 

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#3
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El ataque de aquel malnacido de metal me había hecho una herida en el pecho que sería difícil de curar. Me había dejado en shock durante un buen rato, hasta que un vendaval fortísimo me llevó volando lejos de los demás piratas Mushoku. Volé metros y metros, pensando que iba a caer al agua, pero no fue así. Caí sobre el suelo, el cual no era tan duro como esperaba. Parecía una especie de plantación. Me levanté despacio hasta quedarme sentado. Aún me dolía el pecho por el ataque del metalbro de gimnasio. Aquella herida tardaría en cicatrizar, si es que lo hacía algún día. Quizá me marcase por siempre en el mismo lugar que el primer ataque (y el último) de Zarek en aquella playa de Kyodaina. Rebusqué entre mis cosas sentado con las piernas cruzadas y encontré el botiquín tamaño grande que me había dado la rana de brazo cercenado para curar al impulsivo peliblanco, y que muy inteligentemente me guardé para mí mismo. La apliqué con cuidado y una vez aplicado, miré al frente, examinando el terreno. Un hombre, seguramente el granjero que se ocupaba de esta tierra, estaba tirado en el suelo, a mi derecha. A 235 metros de mi, se erguía un edificio de madera con techos de paja, materiales ideales para prenderles fuego y que no quedara ni los cimientos. Podría ser divertido si ningún marine aparecía. El lugar tenía unos ciento cincuenta metros de ancho de lado a lado. Pero había algo más.

A mi derecha, el hombre que había visto de soslayo, no era el granjero de aquel lugar. - No me jodas. Pero si es el puto Tobías Murray, tirador de los Shog... Alas Negras. - Mi voz sonó profunda y tranquila, pero en mi pecho, a parte de la herida, mi corazón ardía de emoción. Este hombre era uno de mis objetivos cuando salí de Oykot. Aunque los acontecimientos habían cambiado mucho desde el momento que me embarqué, mis objetivos eran los mismos. En mi cara se dibujó una sonrisa. Lo primero que quería era pedirle que firmara el cartel de Wanted que tenia en... Mierda, me lo había dejado en el escritorio del Niebla de Guerra. Bueno, me firmaría la gabardina con su antigua bandera en la espalda. De repente oí una voz a mi espalda. Como podía ser tan estúpido, no había registrado mi espalda en todo este tiempo. Había bajado la guardia y un Marine se encontraba detrás de mi. Me levanté despacio, pero no me di la vuelta en ningún momento, pendiente con mi oído de los ruidos que podía producir el soldado tras de mí y preparado para cualquier cosa que pudiera pasar, en guardia y tensión, preparado para continuar la pelea.

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#4
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"Siempre ha podido volar el tiempo que le diese la gana, Tobi. Empieza a preocuparme tu facilidad por evadirte de la realidad. Tus compañeros te necesitan, igual que tu a ellos. No seas tan egoísta." Por suerte, Sasha le dio la vuelta a la idea, algo mucho mejor surgió de su imaginación. - ¡Es una idea fantástica! - Algo que la propulsara, como hacía ese robot gigante de la Marina. El carpintero ya estaba desarrollando la idea mentalmente, otra vez en su mundo de yupi, desatendiendo al mundo terrenal. No se dio ni cuenta de que al frio invernal se le había sumado una fuerte ventisca hasta que sus pies ya se habían separado cuatro palmos del suelo. Cuando quiso reaccionar, pues parecía simplemente estar levitando, aumentando la fuerza de la gravedad en él, ya era demasiado tarde. Una fuerte racha de viento lo sorprendió, empujándolo hacia arriba a gran velocidad. Solo pudo ver como Sasha también salía disparada en otra dirección después de él. Tobías estaba volando, dentro de ese inesperado caos, pudo disfrutar de ese vuelo, intentando ver (a duras penas) las vistas que solo los pájaros podían ver del archipiélago. Hasta el momento, el vaquero no había recibido ningún golpe, solo había invertido bastante energía en derribar, junto a sus compañeros, aquel numeroso pelotón de marines. Ese vuelo revitalizó al pirata, ayudándole a aunar fuerzas, inspirado por las vistas. Alcanzó a ver también a Jolyne y a Kenzo salir volando en una dirección similar entre ellos. El grupo se había disgregado, no solo Triana se había quedado sola, seguramente todos lo estarían. Tocaba reagruparse lo antes posible, la Marina no se estaba andando con chiquitas y solos serían blancos mucho más fáciles. 

El vuelo tan solo duro unos segundos, suficientes para echar un vistazo al mar desde las alturas, analizar la situación y recuperarse de lo hasta ahora acontecido. Después llegaría el aterrizaje, un buen revolcón por el suelo hasta toparse con unos maderos mal colocados en el suelo. Tobías hizo un balance rápido de daños, estaba bien, diría que de una pieza si no fuera por la ausencia de su brazo derecho. Después de sacudirse el polvo, se recolocó el sombrero y echó un ojo a su alrededor, parecía estar en una zona agrícola, por los huertos que lo rodeaban y la caseta de herramientas en ruinas que estaba en frente suyo. Todavía llevaba medio cigarro torcido en la boca y se lo encendió mientras iba girando lentamente sobre su eje en dirección horaria, identificando el terreno. A lo lejos, un edificio de madera que parecía un pajar o una granja. No estaba solo, lo que parecía un mink oso, blanco, se hallaba sentado con las piernas cruzadas mientras se curaba una tremenda herida en el pecho, a unos seis metros del vaquero. El aura del mink no era la de un cualquiera, era calmada pero muy intensa. Otra presencia, casi detrás del oso, llamó su atención. Era realmente poderosa y familiar, era aquella marine de más de cuatro metros con la que hizo equipo en los juegos de Skypiea. "No es el mejor momento para el reencuentro... Si ella está aquí, también debería estarlo Joe." Tobías tenía sentimientos encontrados, la misma situación en otro contexto hubiera sido agradable, aún siendo ella una marine, reconocía su fuerza y jamás le pareció una mala persona. 

Algo sorprendió realmente al carpintero de los Alas Negras, el mink lo conocía y no desde hace poco, pues media palabra delató que conocía su origen con los Shogun Gari. El oso albino parecía tranquilo y de verdad se había sorprendido al ver al vaquero, había visto su cara en los carteles de "se busca", era un pirata, su aura parecía más bien feliz de una manera amistosa, eso lo tranquilizó. A Tobías no le dio tiempo a contestar, pues se le adelantó la marine presentándose y pidiéndoles a ambos que se identificaran. El carpintero dio dos pasos lentos hacia delante, mientras recordaba la pelea que tuvieron Garnet y Karlglass en los juegos de Skypiea. Era muy rápida y el poder de su fruta era increíble. No era una buena idea cabrearla, Tobías apelaría a su efímero encuentro del pasado para empatizar con ella. Alzó su brazo izquierdo a modo de saludo. - ¡Karl! Soy Tobías Murray. Compartimos equipo en aquellos juegos de la isla del cielo. ¿No te acuerdas? - Todo aquello era cierto, omitir que era un pirata era, junto a la esperanza de que no supiera que lo era (por remota que fuera), su única baza para no comenzar una trifulca. - Si, soy Tobías. Un placer. - Saludó al mink levantando levemente su sombrero. No conocía a aquel oso, podían pasar tres cosas si se iniciaba un enfrentamiento: Que peleara solo contra Karl, si el oso abandonara la escena, lo cual podría provocar la segunda posibilidad, que Karl fuera tras de él. Por último, que la aparente alegría del oso por ver a Tobías los uniera en combate contra la marine. La más cómoda sería la segunda para el vaquero, pero no le hacía gracia librarse a cambio de que asumiera otra persona el problema. Quedaba entonces la tercera como la más favorable en caso de enfrentamiento, pero sin conocer en absoluto las aptitudes de su compañero. La situación era delicada, solo podía esperar a ver como reaccionaban, tanto la marine como el oso albino. No bajar la guardia y estar preparado para la peor de las situaciones.


 
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#5
Mis palabras fueron escuchadas por aquellos dos tipos. 
El primero de ellos empezó a curarse las heridas y dijo algo que al estar un poco lejos de ellos no pude escuchar bien y estaba de espaldas a mí, dirigido al humano que había caído cerca de él, pero me pareció escuchar "patas negras" o algo así. ¿Sería miembro de la tripulación que el almirante nos había ordenado capturar con vida? No debía tomar conclusiones precipitadas. 

El humano se levantó de los escombros y se acercó un par de metros, quedando prácticamente a la altura del Oso, un par de metros detrás de él, pero a su derecha y entonces, se identificó. Era Colillas y al parecer ya nos conocíamos, habíamos luchado juntos en las pruebas de los juegos, un vaquero algo callado que siempre andaba fumando. No me acordaba mucho de aquellos juegos, salvo porque entonces la división era completamente distinta a la de ahora y mi derrota contra Garcia Marcos, pero al identificarse me acordé de él, de momento, no sentí ninguna hostilidad con mi haki, pero sí algo de nerviosismo, no obstante, algo había cambiado en el, pues le faltaba un brazo. Tengo mala memoria, pero diría que cuando nos conocimos tenia dos. 

El oso tras mis palabras y aunque claramente le había dicho algo antes de preguntar yo, no contesto y su Haki mostraba también nerviosismo y que estaba dispuesto a pelear. Me puse en guardia, probablemente era uno de los objetivos de la redada.  

- Te recuerdo de la isla vaquera. Lástima que no pudiéramos ganar esos juegos, lo siento. 

Pero mi atención se centró en el oso y no en el vaquero, ya tendría tiempo de hablar con él.  Que sí que mostraba símbolos de hostilidad. Y sus pintas me seguían recordando a alguien. Estaba casi segura de que era un pirata de los que tenia que capturar y por su reacción a mis palabras no hacía más que confirmármelo. Grite hacia donde estaban ambos. 

- Tú, oso blanco, date la vuelta con las manos en alto e identifícate. ¿A qué grupo pirata perteneces? No intentes nada. Tengo mi Waki activo y te voy a ver venir. 

Una vez dirigí mis palabras al oso, me di cuenta de que mi excompañero de juego podría estar en peligro.

-Vaquero, ese oso que tienes delante es un pirata, aléjate de él, podría intentar hacerte daño. 

Afortunadamente, el vaquero no era un civil cualquiera, ni siquiera sabia en que lado estaba, pero el aura de aquel oso, aunque no tan fuerte como el mío, era poderoso. Dudaba mucho que se entregara sin más. Todas estas palabras las hice con mi vista fijada en ese oso mientras levantaba el vuelo un par de metros sobre el suelo, esperando su reacción a mis palabras,

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#6
Uno de los antiguos ídolos, el carpintero de aquel grupo de personas que me hicieron salir al mar se acercó a varios metros de mí. Mi corazón latía con fuerza con él más cerca. Pero no me habló a mí, si no a la marine que nos había hablado con tanta firmeza. Se notaba su experiencia en el cuerpo. Casi tanta como aquel pelirrojo de Neur. Parce que se conocían desde hacía tiempo. Incluso trabajaron juntos en alguna ocasión, por las palabras del vaquero pirata. Esto no me hacía ninguna gracia. Primero se unían a esos desgraciados de los Alas Negras y ahora me entero de que también colaboraban con los soldaditos de lo nobles. Despreciable. Aún así, ellos me habían empujado a embarcarme y eso no lo cambiaba nadie. Conoce a tus héroes y te decepcionarán, me decían en el barco mercante en mi adolescencia, cuando aún apenas sabía qué eran los piratas. Tras intercambiar las palabras con su, al parecer antigua compañera de juegos, sí se presentó ante mí. Pero la mujer (supongo, pues aún no me había girado a verla) uniformada, no me dejó decirle nada y habló antes que yo. Dijo que lo recordaba de no se que isla, y puso su foco de atención en mí. Dijo que me diera la vuelta despacio con las manos en alto y le dijese mi nombre. Debía ser cauto. Seguramente habría visto mi cara en los carteles, pero me parece excesivo mandar a un Comodoro como ella a por alguien con una recompensa tan baja como la mía. Debía buscar una forma de esquivar el conflicto y de que se confiase para dar yo el primer golpe. Me giré despacio, con ambas manos a la altura de mi cabeza y con las palmas extendidas hacia adelante. La miré. No puede ser. Otro enemigo volador. Es mi puta condena. ¿Es que no podía ser un topo? No. Otro con Alas. Si me reencarno algún día, espero que sea en periquito, por la osa que me parió.
 
- Tranquila, Comodoro. No pretendo nada raro. Soy el Doctor Dekiru. Intentaba acercarme a ciertos piratas para aprender algunos primeros auxilios. Es conocido por todos que los doctores de a bordo tienen de los mejores remedios rápidos ya que son los que más heridos tienen en batallas por la gran labor de la Marina. Bahahaha. - Mi voz sonó tranquila y profunda, tal y como intentaba aparentar yo mismo. Aún así, no le quité la vista de encima a Karlglass y mis músculos tensos estaban preparados para la batalla, si es que se daba. Karlglass, como dijo que se llamaba la enorme mujer de alas brillantes, le dijo a Murray que no se me acercara, que podía ser peligroso, y no sabe cuanta razón tenía. También le avisó de que era un pirata. Eso significaba que ella desconocía la verdadera identidad del pistolero - ¿Pirata? Nada de eso. Me fascinan las aventuras de esos bravos bucaneros, no lo voy a negar, pero yo solo soy un simple doctor. ¿Podría bajar los brazos ya? Se me empiezan a dormir. -
 
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#7
El aura del oso se oscureció un tanto tras las palabras que Tobías lanzó a la comodoro. "Mierda, espero que no se ponga en mi contra ahora." El carpintero estaba en una situación bastante delicada. No era fácil caer bien a un pirata y a una marine en el mismo espacio y tiempo. Tenía que priorizar en la segunda, al fin y al cabo la ventaja la tenía ella, no solo por su tremendo potencial, también porque la marina parecía estar efectuando una operación contra los piratas a gran escala. Por suerte para el vaquero, Karlglass lo recordaba y no parecía mostrar hostilidad contra él, mantenía fijada su atención en el mink oso blanco. "¿Waki? Debe querer decir Haki." Si eso era así, Tobías debía mantener controlados sus nervios, aunque si la marine lo estuviera tomando por un civil, debía ser lógico que este lo estuviera en una situación tan tensa. La advertencia sobre que el oso era un pirata y la recomendación de que se alejara de él, le vinieron de perlas al vaquero para cambiar de posición libremente, sin levantar sospechas. 

- ¿Cómo? ¡¿Un pirata?! - Ahora ya podía liberar sus nervios. Comenzó a correr hacia delante, ligeramente hacia la derecha, hacia a la una del reloj. - Sígueme el rollo, oso. - Dijo en voz baja al pasar cerca del que comenzaba a girarse con los brazos en alto. Mientras se alejaba del mink, el carpintero pudo escuchar lo que decía, parecía seguir una estrategia similar a la suya, intentar evitar el conflicto. Eso le alivió, era el mejor de los casos, no pelear. En una situación de alarma como esa, tenía que reunirse de nuevo con sus hermanos cuanto antes, para reorganizarse y enfrentarse juntos a la marina. La sinergia que tenían juntos era mejor opción que tratar de entenderse con un oso al que acababa de conocer. Tras la carrera, quedó por detrás de la comodoro, a más de veinte metros de distancia de ella y a más de treinta con el oso. No quería pelear ahí, pero si no quedaba más remedio, era mejor no estar junto al oso, con el potencial de la marine, seguro que era capaz de derribar a ambos de un solo movimiento. Unos segundos jadeando exageradamente y el joven barba naranja se giró hacia Karl.

- Lo siento comodoro, no podré ayudarla en esta afrenta. Desde que me quede manco que solo soy una carga, un completo inútil. - No era del todo cierto, ni mucho menos, pero si que notaba esa falta de movilidad, sobre todo en el uso de sus pistolas. No era capaz de hacer lo mismo que antes y lo echaba de menos. La tensa situación se estaba estirando en el tiempo, Tobías esperaba con ansia que la marine creyera al mink y abandonara la zona en busca de piratas que capturar, pero eso no dependía de él. Seguía manteniendo su atención en los otros dos actores que estaban en la escena, tratando de mantener el papel que había adoptado, deseando que aquella marine de más de seis metros de altura y alas de fuego, aprovechara que ya estaba a dos metros del suelo para continuar su vuelo hacia otro lugar.


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#8

El cowboy parecía asustado ante la posibilidad de estar ante un pirata, aunque si participo en los juegos, es porque era fuerte. Igual lo que le paso en el brazo tenía algo que ver, no lo sé.

No obstante, el Oso, aunque de cara a la galería parecía tranquilo, intento mentirme en la cara, a pesar de que le había dicho que tenía el Waki activo y podía sentir sus intenciones. Notaba la iniquidad y malicia de su alma y también las mentiras que me intentaba hacer creer y viendole la cara, estaba casi segura de que habia visto algun wanted suyo. Odiaba a los mentirosos, como odiaba a Ikirami, mentía, estaba preparado para una ofensiva y además, era peligroso. Pero sobre todo, lo que era, era un cobarde, sentia como la energia se acumulaba en mi interior de rabia, seguro que esperaba a que tuviera la guardia baja para poder atacarme. No se lo permitirá, al darse la vuelta, con las manos en alto y una vez Totovias paso debajo de mí corriendo, mientras el Oso terminaba de mentir y preguntar si podía bajar las manos, fui con todo a por él, no podía perder tiempo aquí, ya que no sabia que habia pasado con mis compañeros despues de ese extraño golpe de viento que nos envio a todos por los aires.

Me encontraba cerca del objetivo, que media unos 3 metros y medio, estando yo a dos sobre el suelo, estando a la altura de su pecho, que iba a ser mi objetivo, concentre mi energía mientras decía se ultima mentira y me lance de cabeza hacia él, a 15 metros y me dirigí volando a gran velocidad hasta su pecho para impactar con todas mis fuerzas con mi técnica Pájaro Osado, acto y seguido y ya con mi energía cargada en mi cuerpo, aproveche la inercia para golpearle con Chicken Punch, realizando un rápido y único movimiento descendente con mi ala derecha,aprovechando el impacto anterior para golpear a mi enemigo también en el pecho. Me quedé enfrente de el sin moverme de aquella posicion y volando con el haki activado y le pregunte de nuevo:

- Por ultima vez, identificate, se que me estas mintiendo y eres peligroso. Pero hazme sencillo el trabajo y al menos permaneceras consciente. Solo dime tu nombre y tu banda. Nada mas o ya lo averiguran mis compañeros con metodos peores que los mios.


Seguí con mi Haki activo para detectar posibles mentiras en sus respuestas y detectar cualquier otra amenaza que pudiera venir.

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#9


Por suerte para el vaquero, su treta iba por buen camino y estaba en la posición perfecta por si la cosa se torcía, orientado hacia Karl a una distancia prudencial. La joven marine parecía no preocuparse por él, de momento. Con un poco más de suerte el mink también sería ignorado y al fin podría comenzar a buscar a sus compañeros para reorganizarse y seguir dándolo todo. Por lo visto el discurso del oso no estaba cumpliendo con lo esperado, pues el aura de la marine comenzó a vibrar con ferocidad, no iba a estirar más ese momento de aparente calma. El joven barba naranja estaba encarado hacia la semioni, no podía permitir que hiciera daño a su posible aliado, pues este ya estaba bastante malherido en el pecho. Él no iba a comenzar la pelea, pero como la marine se lanzara a por el oso, no le iba a quedar más remedio que intervenir. La comodoro Karlglass dio el pistoletazo de salida, lamentablemente para el carpintero, no había sido posible evitar el enfrentamiento. Cada jugador tenía sus cartas en la mano, ajenas a la vista de los contrincantes, ahora imperaba jugarlas con astucia. - Overdrive. - Sin pensarlo dos veces, el vaquero generó un campo gravitatorio a un metro por delante suyo, apuntándolo hacia un punto sobre la trayectoria entre la marine y el oso, a unos tres metros delante del mink. Karlglass era realmente rápida, pero si sus cálculos no fallaban, en cuanto pasara por ese punto se vería atraída irremediablemente por la fuerza de la gravedad. Medio segundo para aliviar la tensión, la marine cambió repentinamente de dirección, viéndose desplazada hacia donde se hallaba el vaquero. 

- You shall not pass. - En el momento que la onda gravitatoria se expandía desde el cuerpo del pirata manco, Karl debía encontrarse ya a unos veinticinco metros del vaquero. Como tanto el campo expansivo, como la marine se movían a la misma velocidad, el punto de encuentro fue a mitad de camino entre el vaquero y su ya, oficialmente, rival. Karl sufrió un segundo cambio de rumbo, esta vez algo más brusco, como si una pared hubiera chocado contra ella, empujándola de nuevo hacia la dirección de donde venía, a la misma velocidad con la que había llegado. 

- Los siento comodoro, pero es culpa tuya no haber reconocido del todo quien soy. - Tobías se recolocó el sombrero mientras daba seis pasos hacia delante y soltaba su frase. La dirección de la trayectoria de Karl pasaba por delante del oso, a unos tres metros por delante para ser exactos. - Mi intención no era pelear, no me has dejado más remedio. -  Definitivamente, la calma había abandonado la escena. Tobías rezaba por una buena conexión con el oso albino, si eso no sucedía, el destino de ambos piratas iba a ser del color antitético al del pelaje del mink. Barba naranja quería que el oso interpretara su acción bélica como una señal de alianza entre ambos piratas. La situación podía estar equilibrada si unían fuerzas contra la marine, a ver de que era capaz aquel simpático oso en gabardina. Tobías no dejaba de estar alerta, con su Haki a máximo rango, siempre cabía la posibilidad de que se unieran más jugadores a la partida, y si no, Karlglass era motivo suficiente.    


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#10
Las acciones que pasaron tras mi declaración fueron rápidas y extrañas, cuanto menos. Sabía que el pirata de barba anaranjada tenía una fruta del diablo, pero desconocía cual era. Aunque tras las acciones que comentaré a continuación, me dejaron muy claro que mis conocimientos sobre los poderes de estas frutas y su capacidad de uso eran como poco escasos. La marine alada no se creyó lo que dije y se abalanzó a por mí, dejando de lado a un reconocido bucanero miembro de los terribles Alas Negras.
 
Karlglass salió a toda velocidad hacia mí con toda la intención de dejarme fuera de combate cuanto antes, pues no se fiaba en lo absoluto de mí. Como si pudiera ver que realmente era pirata. Casi no me doy cuenta cuando, estando a tres metros de mí, cambió de dirección aparentemente sin voluntad de hacerlo, y se dirigió hacia Tobías. Pero en mitad del recorrido volvió a ir hacia mí, pero en línea recta. Di un paso, decidido a responder a sus preguntas con mis puños. En cuanto vi que volvía a menos velocidad que la primera vez, calculé la dirección, di un paso adelante con el puño derecho en mi costado, mirando al cielo y, como si de un reverso hacia el infierno se tratase, impacté con el brazo completamente estirado y los dedos mirando hacia el suelo en el cuerpo de la marine, la cual varió la dirección por la fuerza del impacto y, con la otra mano, exactamente a continuación del golpe propinado con la diestra, la zurda, con los dedos Corazón y anular pegados al pulgar y el meñique y el índice estirados, dejé salir un rayo Norama en la nueva dirección hacia donde se dirigía el nuevo rival de alas llameantes.
 
- Siento la decepción, pero no mentí ni en mi nombre ni en mi oficio. Soy el Dr. Halben Dekiru. Y soy médico de abordo en un gran navío. Mi intención es encontrarme a ciertos piratas, y si puedo, aprender más medicina para curar enfermos de manera rápida en situaciones de riesgo para sus vidas. -

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