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[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Solar Karma
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03-05-2025, 10:18 PM
Sasha miraba como la situación no estaba siendo nada favorable para los Alas Negras, aquella vieja se estaba comportando como si el Solar Karma fuera su parque de atracciones particular. El odio crecía dentro de la semioni, en aquellos momentos odiaba ponerse a pensar porque parecía que el universo rechazaba su razonamiento. Cuando la intrusa cambió su agarre al cuello se llevó ambas manos a la zona para intentar zafarse de ella, pero su fuerza no era suficiente. El miedo había desaparecido y solo le quedaba odio hacia la mujer. Que solo hizo que aumentar a medida que atacaba a sus compañeros — ¡Garnet! ¡Tobías! — no pudo evitar gritar la rubia consiguiendo que sus ojos ámbar se volvieran fuego. Había estado desde que empezó su viaje con ellos y eso no lo iba a olvidar, tenía que recordarla, su presencia, su cara. Su pura cobardía ante los piratas de los Alas Negras. Así que la joven siguió usando su haki de observación para recordarla, no quería olvidar al ser más cobarde con aires de superioridad que se había encontrado hasta ahora.
La semioni se encontró a cuatro patas y eso no lo iba a permitir, empezó a moverse queriendo ponerse de pie, pero el agarre era demasiado fuerte. Aunque siguió peleando mirándola a su ojo, haciendo evidente por su rostro todo el odio que le corría por dentro. Aún con todo lo que estaba haciendo buscaba respuestas y eso era lo que más la enfadaba, si ya había mostrado claros signos de sorpresa ante su respuesta no sabía qué esperaba más. Habían muchas chicas de su edad por el mundo y no era nada relevante. Pero siguió interesada en Sasha, buscando más información, esta vez interesada en su familia ¿Qué esperaba? ¿Hacerle una biografía? Tenía que terminar con ella de una vez para que no siguiera dejando ko a los demás — Mi madre era una oni revolucionaria y la pillaron unos gilipollas. Cuando se escapó fue al nuevo mundo y nací allí, luego nos encontramos a un tío y acabó siendo mi padre. Ella murió por culpa de otros gilipollas con trajes que nos siguieron cuando yo era pequeña — habló sintiendo más poder en su agarre pero peleando por levantarse y queriendo quitar la mano de su nuca — Y mis compañeros no son débiles, si Garnet y Tobías han terminado así no me quiero imaginar contra los que han peleado. Es muy fácil llamar a alguien inútil o débil cuando los pillas después de una pelea — añadió mirándola fijamente al ojo. No iba a dejar que hablaran mal de su tripulación y menos de las dos primeras personas que la habían abierto los abrazos y la habían cuidado como si fuera parte de su familia. Sasha quería transformarse en forma completa, sabía que así podría liberarse de ese agarre y había estado el suficiente tiempo en los astilleros para saber que un galeón podía aguantar muchísimas toneladas, pero no se fiaba de aquella mujer y de lo que pudiera hacerle a los demás.
información
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
831
+
93
=
924
Energia:
732
+
124
=
856
Espiritu:
307
+
25
=
332
04-05-2025, 11:05 AM
Cuando pensaba que el golpe de Garnet había sido el punto final, una contundente declaración de superioridad, el pistoletazo que pondría fin al incidente antes de que se convirtiera en un conflicto mayor, la realidad me abofeteó con violencia. Lo que vi a continuación me dejó helado. La intrusa, con un parche cubriéndole el ojo derecho giró con una fluidez letal, como si cada músculo de su cuerpo supiera perfectamente cuándo y cómo moverse. La patada que lanzó fue tan rápida que apenas si mis ojos pudieron seguirla. Un golpe seco, preciso, brutal. Garnet, nuestro bastión, la bestia indomable de los Alas Negras, cayó de espaldas como si le hubieran arrebatado el alma. Quedó inerte en el suelo, su cuerpo pesado vibrando levemente contra la cubierta del barco por el impacto. Un silencio incómodo se extendió como una sombra, arrancándome el aliento. Mi primera reacción fue quedarme quieto. No por parálisis, no por cobardía… sino por la cruda y fría comprensión de lo que acababa de pasar. Garnet no era fácil de vencer. De hecho, muchos lo habían intentado y habían terminado con más huesos rotos que dientes en la boca. Y esa mujer lo había tumbado de una sola patada, como si aplastara una lata vacía. Me sentí expuesto, como si, de pronto, estuviera desnudo frente a una tormenta que no comprendía. Si ella había podido leer y contrarrestar los movimientos de Garnet con tanta facilidad… ¿Qué diablos iba a poder hacer yo?
Acto seguido, sin siquiera detenerse a saborear la victoria sobre Garnet, la intrusa se giró con una naturalidad que me resultó escalofriante. No había prisa en sus movimientos, pero sí una decisión absoluta, como si todo ya estuviera predicho, como si cada paso suyo fuera parte de un guion que solo ella conocía. Su mirada, la única visible, de un tono que no sabría describir con palabras, entre frío metal y fuego viejo, se posó en Tobías. Él apenas tuvo tiempo de reaccionar. Bastó un movimiento, una ráfaga de sombra y fuerza. Un instante. Tobías cayó al suelo como un muñeco roto, su cuerpo golpeando la madera con un sonido seco y hueco que me erizó la piel. Me quedé helado. Fue como ver un castillo de cartas derrumbarse por un suspiro. Todo pasó tan rápido que sentí que el tiempo se había roto. Mis pensamientos se agolpaban sin orden, como hojas arrastradas por un vendaval. Una parte de mí quería gritar, otra quería correr hacia Tobías y comprobar si respiraba, otra —la más impulsiva, la más Kenzo— quería lanzarse de frente contra ella, sin pensar, sin calcular. Pero por primera vez… me sentí fuera de lugar. Pequeño. Irrelevante. En cualquier otra ocasión, me habría arrojado al combate con una sonrisa temeraria, como si el peligro no fuera más que una parte del juego. Pero esto era distinto. Garnet había caído. Tobías también. Dos pilares, dos fuerzas de los Alas Negras, derribados como si fueran paja en una tormenta. ¿Y yo? ¿Qué podía hacer yo? ¿Realmente creía que tenía alguna oportunidad? ¿Y con esta mierda de poder quería yo salir en busca de Yojimbo? ¡Era un completo inutil! Mis puños estaban apretados. Sentía el cosquilleo del licor surgiendo en mi interior, ardiente y ansioso. Pero por más que mi cuerpo gritara pelea, mi mente titubeaba. Después de aquello, la escena dio un vuelco tan extraño como inquietante. La mujer, a la que a estas alturas no sabía si llamarla enemiga, bestia o simplemente fuerza de la naturaleza— se giró hacia Sasha, y con una facilidad que dolía mirar, la obligó a colocarse a cuatro patas, como si con ese gesto simbólico quisiera dejar claro quién dominaba la situación. Me pareció una imagen dura, casi humillante, y por un momento me quemó algo dentro del pecho. Pero Sasha… Sasha no gritó, no se quebró. La vi mantener la compostura dentro de lo posible, incluso cuando la mujer comenzó a interrogarla. Su tono no era agresivo, no al menos de forma evidente, pero sí tenía algo en la voz que perforaba, como una aguja que no corta, pero hiere. Le preguntaba sobre sus orígenes, sobre cosas que claramente importaban más de lo que parecía. Sasha le respondía como podía, con la voz entrecortada, pero firme. Me resultaba difícil saber si estaba asustada o simplemente confundida, pero su mirada me decía que intentaba aguantar el tipo. Aún así, no dejaba de ser grotesco. Ella, nuestra nakama, la fuerte Sasha, en esa posición tan vulnerable mientras aquella desconocida hablaba como si fuera la dueña del lugar. Y yo… yo solo miraba. Mis manos seguían tensas, el calor del alcohol seguía acumulándose en mi interior, pero no se traducía en acción. Había algo paralizante en todo aquello, no como un hechizo, sino como una incertidumbre pesada, que me ataba al suelo y me hacía dudar de cada movimiento. ¿Debía intervenir? ¿Podía hacerlo siquiera? Sentía que cualquier paso en falso haría estallar una tormenta que aún no entendía. Así que observé, impotente, atrapado entre el deseo de actuar y el miedo de hacerlo mal.
INFO
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Alas Negras
- Narro - Hablo -"Pienso" -
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
4629
+
0
=
4629
Energia:
2874
-
37
=
2837
Espiritu:
492
+
0
=
492
04-05-2025, 09:02 PM
Por un momento creí que podíamos salirnos con la nuestra, que aquella mujer nos ignoraría y seguiría con su camino, pero su obsesión por Sasha ya empezaba a preocuparme. De que nadie pudiese tocarla, se lanzó contra Garnet, que tenía una marcada actitud hostil hacia ella por cómo sujetaba a su compañera. Garnet podría ser un payaso, pero era bastante hábil en combate. También había que tener en cuenta que estaba muy desgastado debido a los últimos acontecimientos que habían sucedido en la isla, aun así, ni con todas sus fuerzas sabía si podría haber evitado el fatal golpe de aquella mujer. Era extremadamente rápida, pero no solo eso, también mostró una gran habilidad en combate. Su aura era muy poderosa y ahora habíamos podido ver de primera mano una pequeña muestra de a lo que nos enfrentaríamos si oponíamos resistencia. Y por si no nos había quedado claro su superioridad, también se lanzó a por Tobías, que aparentaba estar más calmado, pero, conociéndole, también tendría que estar muy nervioso por Sasha.
Tras dejar a ambos fuera de combate, expresó su deseo de que ninguno nos inmiscuyéramos de forma bastante despectiva. La mujer era guapa, pero si no fuese porque estaba en nuestro barco con todos los demás me habría lanzado por ella para cerrar su bocaza. Seguramente no saldría demasiado bien, pero al menos no me quedaría con las ganas de dejarla ciega del otro ojo. Miré a Sasha esperando su respuesta. Si pretendía atacar, no nos quedaba más remedio que seguirla, pero consiguió contenerse para responder a las preguntas de la mujer. No entendía nada. Se suponía que ella era la que iba en busca de la fruta y de Emerald, ¿que tenía que ver la vida Sasha y su madre en esto? Era posible que la estuviese con fundiendo con otra persona. Habló sobre su madre y no sabía si lo que estaba contando era cierto, pero parecía que sí. Si hubiese mentido podría haber omitido muy convenientemente que su madre era una revolucionaria. Para colmo, Sasha terminó su historia con una puya. Ahora que lo pensaba, si esa mujer vivía del esclavismo tal vez quisiera llevarse nuestra navegante por sus peculiaridades físicas. Si eso era lo que pretendía se iba a ir con las manos vacías, aunque acabásemos todos muertos en la cubierta del nuevo barco. Por suerte, Kenzo también se contuvo. Él y Sasha eran los más explosivos, así que era una buena señal que no se hubiesen puesto atacar como locos sin pensar. También me preocupaba Jolyne. Parecía una muchacha tranquila, pero su falta de conocimiento sobre el mundo la hacía también ser impulsiva. La veía bastante capaz de pegarle un tiro a esta mujer tan solo por lo que les había hecho a Tobías y a Garnet. Sasha ya le había dado lo que quería, información sobre su madre. No tenía ni idea de si lo que buscaba esta mujer era esclavizar a la semi oni o castigarla por algo que hubiese podido hacer su madre al tratarse de una revolucionaria, pero no me importaba. Quería que la situación acabase cuanto antes para poder largarnos. Si interrumpía sabía que corría el riesgo de enfadar a la mujer más todavía, pero no pensaba quedarme callada hasta que a ella le diese la gana dejarnos en paz. —Ya te ha contestado. Ahora lárgate.
Bélico
Inventario
![]() ❝Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
5927
+
0
=
5927
Energia:
2188
+
26
=
2214
Espiritu:
1599
+
0
=
1599
04-05-2025, 11:21 PM
Casi sin darme cuenta, aquella mujer se movió tan rápido que lo único que pude seguir fue el leve rastro que dejaba al agarrar a Sasha del cogote. Me recordó a los movimientos de aquel trilero que me estafó mis nueces con un burdo truco de manos en Isla Elíseo. Todavía recuerdo la impotencia al ver que la bolita no estaba debajo del vaso que yo había señalado. Aún estoy convencida de que se la escondió bajo la manga, el muy rata. Cuando me quise dar cuenta, Garnet cayó contra el suelo y, sin darme tiempo a pestañear, le siguió Tobías. Los dos se desplomaron en un instante que ni siquiera pude ver con claridad.
Vale que los dos ya venían heridos de antes, pero, aunque me costara reconocerlo, la velocidad de aquella individua estaba por encima de mis capacidades. No sé si podría decir lo mismo estando en una carrera de sacos —en las que, por cierto, era bicampeona— pero había que reconocer que era muy hábil. Yo tenía la pistola a tan solo un movimiento de muñeca y con balas de sobra como para dejar ciego a un bizco, pero no tenía ningún sentido sacarla si solo iba a empeorar las cosas. Poco podría hacer por todos si yo también caía inconsciente de uno de esos golpes. El por qué seguía empeñada en hablar con Sasha era todo un misterio y, tras responderle con su edad, se mostró interesada por saber más cosas acerca de su madre. Cuando la mujer mencionó que no quería que más moscas le molestasen, miré a nuestro alrededor. —¿Moscas? ¿Dónde? Inconscientemente, busqué rápidamente con la mirada por si veía alguno de esos ricos insectos por el barco, pero no había nada. Desde que yo me encargaba del control de plagas —puesto autoasignado y muy bien llevado—, apenas nos rondaban los bichos. Mientras tanto, Sasha empezó a soltarle cosas sobre su familia. Pensándolo bien, yo tampoco sabía nada de su pasado ni le había preguntado nunca, así que puse la oreja y escuché con atención lo que le contó. Me sorprendió la voluntad de aquella muchacha, que aún estando en la situación en la que que estaba, tenía la fuerza de seguir plantándole cara. Ojalá eso bastara. Ojalá, como dijo Triana, se largase por donde había venido. Porque en cuanto se largara, podríamos correr a ver si Garnet y Tobías estaban bien. No quería tener que imaginarme el peor de los casos. Esa mujer hacía que se me pusiera el pellejo de punta.
Resumen
Info
inventario
❝¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
3794
+
0
=
3794
Energia:
2186
+
23
=
2209
Espiritu:
1365
+
0
=
1365
05-05-2025, 01:56 PM
Una vorágine de ira, impotencia y miedo se arremolinaban en los espíritus de los cuatro individuos que quedaban en pie en el barco que me había colado. Si mi anterior despliegue del Haoshoku no había dejado clara mi clara y obvia superioridad, esperaba que la aplastante y fácil derrota de sus compañeros le hubieran devuelto a la realidad. En tan sólo un chasquido, era capaz de eliminar a todos los que estaban a bordo de los tres navíos o convertirlos en carne de cañón para cualquier prepotente noble que quisiera tener a su disposición un buen séquito de esclavos. Pero, mi interés estaba en la cría de cuernos carmesíes.
Para fortuna de todos los presentes, en esta ocasión nadie se dignó a molestar o interrumpir. Si bien podía notar y percibir movimiento, ajetreo en los otros dos barcos - y algún que otro sentimiento de ansiedad y frustración -, no era algo relevante y que supusiera mi tiempo, y aún menos con lo que la oni de cabellos rubios tenía que decirme. Con la mirada llena de odio, con unas pupilas ardientes como el sol, la chica declaró que su madre era una oni revolucionaria que, en algún momento fue capturada y, en otro distinto, se fugó hacia el Nuevo Mundo. Me quedé perpleja al escuchar que fue en ese momento dónde nació y que, al hombre al que siempre denominó como “padre”, nunca resultó ser su verdadero progenitor. Reí nasalmente y negué con la cabeza cuando se refirió a ese desdichado hombre como su padre. Era fútil y una pérdida de tiempo aparentar ser familia de alguien con el que no compartes lazos sanguíneos. Una soberana estupidez. No obstante, aquel sentimentalismo era bastante revelador, o mejor dicho, ayudaba a esclarecer aún más el misterio detrás de particular y familiar aura. Su madre fue capturada, esta chica nació al fugarse y el padre que conoció en vida no es el biológico. Repetía una y otra vez en mi cabeza para que no se me olvidara ninguno de estos detalles que debía seguir investigando. Estaba segura de que entre los registros de compra y venta de esclavos, podría acabar de dar con la tecla. Fechas, nombres, edades, descripciones físicas… Y lo más importante, saber a ciencia cierta si hubo algún esclavo que se llegó a fugar en Tierra Santa hace aproximadamente 20 años. Sí, una vez corrobore esos datos, con lo que ya sé y lo que me ha dicho la niña, ahí ya podré afirmar rotundamente mi suposición. Noté en ese momento como mi bolsillo derecho empezaba a vibrar, al mismo tiempo que mi Den Den Mushi empezaba a sonar. Alguien me estaba llamando y, seguramente, por las circunstancias actuales, debía tratarse de Wammy. Si no era capaz de encargarse de la Casa de Subastas él sólo, ¿para qué que quería un sirviente? Hice una mueca, demostrando desagrado, a la par que deshacía el haki de armamento de mi pierna izquierda y apartaba mi diestra de su cuello, dejándola al fin libre, llevando mi mano derecha al bolsillo del pantalón para colgar el caracolófono. Ya contestaría más tarde. Con ello debería entender Wammy que estaba ocupada. En ese momento, fue cuando la oni o semioni me soltó un discurso sentimentaloide y sin lógica aparente referente a los compañeros que acababan de morder el polvo. - ¿Y qué si sus enemigos eran más fuertes? - Pregunté, retóricamente, mientras miraba a mi espalda a los dos debiluchos atumbarrados en el suelo, fijándome en que junto al cuerpo del pelirrojo, había un Den Den Mushi blanco sonando levemente en el suelo. Fruncí el ceño, caminando hasta él.- ¿Y qué si se enfrentaban a mí estando debilitados? - Reiteré, quedando próximo al objeto de comunicación, levantando mi pierna derecha.- A la hora de la batalla… - Añadí, comenzando a descender dicha pierna a gran velocidad, hasta acabar pisoteando el caracol con suma violencia, matando al animal y destrozando el aparato al instante.- Eso que dices no son más que meras excusas. Ganar o perder. Vivir o morir. Sólo existen esos dos resultados. - Sentencié rotundamente, con suma seriedad, meneando mi pie derecho, con la intención de apartarme los restos digitales y orgánicos del Den Den Mushi. Había dejado en su cubierta un charco de sesos y sangre por el animal. Una pena que no tengan sirviente. Me volví a girar hacia la ahora semioni, mirándola dubitativa y pensando en qué hacer con ella, ¿debería informar primero a padre? ¿Sería mejor llevármela en contra de su voluntad y que me facilitara la investigación para pillar su adn? ¿O mejor matarla aquí mismo junto al resto de su estúpida banda? Honestamente, me divertía y llamaba la atención más la última de ellas. Era la más eficiente y encima podría entretenerme un poco más, además de que habían conseguido sacarme de quicio después de tanto tiempo. Cuatro o cinco moscas menos en el mundo no iban a notarse lo más mínimo. Miles de maneras de realizar el asesinato circularon por mi mente hasta que, nuevamente, el Den Den Mushi volvió a sonar.- Puto Wammy…. - Susurré, frunciendo el ceño. Mi sirviente se tenía que estar empezando a impacientar. Mas, era cierto que, si estuviera ocurriendo algo de extrema urgencia, no me seguiría llamando. Habría entendido que después de colgarle la primera vez, debía dejar de insistir. Además, teniendo en cuenta que Sabaody estaba bajo un continuo asalto por parte de una gran fuerza mayor… Chasqueé la lengua al interiorizar que la diversión se había acabado. Con cara de pocos amigos, me puse las manos detrás de mi cabeza, y empecé a caminar lentamente hacia la barandilla que daba hacia la pasarela del muelle. Procedía a abandonar el barco pero, no habían pasado desapercibidas las palabras poco amistosas de la mujer con las tetas casi al aire, y menos aún el tono tan altivo con el que me había hablado. Fue por ello que, quedando ella a mi izquierda, caminé hacia la barandilla hasta que quedamos costado a costado, separándonos un metro de distancia. En ese momento, en ese radio de acción, y sin que le diera a nadie más, hice uso de un poder más intenso de mi Haoshoku Haki, obligando a aquella despampanante mujer a desmayarse.- Que sea la última vez que te diriges de esa forma hacia mí, sucia escoria. - Ordené tras lo cual, me puse encima de su barandilla y, flexionando las piernas, dí un salto y desaparecí inmediatamente de su vista, saliendo del barco hacia la isla y produciendo una leve agitación en su burbuja al traspasarla con gran velocidad. Era hora de poner rumbo otra vez hacia la Hells Paradise. Estando ya de camino, y habiendo abandonado ya el manglar 0 de Sabaody, me dispuse a volver a llamar a Wammy, agarrando el aparato con mi diestra mientras metía la mano izquierda en el bolsillo de mi pantalón.- A ver que es lo que ocurre… - Esperé a que el caracolófono contestara, escuchando como se descolgaba al otro lado.- Soy yo, Wammy. - Contesté, antes de que dijera nada siquiera.- ¿Qué quieres? - Pregunté directamente.- Es agradable volver a oírle señorita Verus, llamaba para hacerle saber que la situación en la Hells Paradise ya está controlada y listo para abandonar el Archipiélago, señorita Verus. - Respondió con solemnidad y tranquilidad. Había dudado de la capacidad de mi fiel sirviente para nada. Me imagino que me habría insistido tanto para salir de aquí cuanto antes y no perder el género. - Excelente. Nos volvemos entonces a Tierra Santa, Wammy, voy a por ti. - Contesté con la sequedad que me caracterizaba.- He conseguido algo de información que a padre le puede resultar de lo más valiosa. - Sentencié. Era hora de volver a Mary Geoise, de ascender a la tierra dónde residen los dioses después de tanto tiempo en el mundo terrenal.
INFORMACIÓN
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
13442
+
0
=
13442
Energia:
5845
+
0
=
5845
Espiritu:
1341
-
59
=
1282
06-05-2025, 10:57 AM
(Última modificación: 06-05-2025, 10:58 AM por Kenzo D. Fujiwara.)
Cuando la mujer del parche, que a esas alturas ya era imposible no fijarse en ese ojo derecho cubierto, como si ocultara no solo una herida sino también un pasado que ninguno de nosotros habría podido imaginar, terminó de hablar con Sasha, el ambiente se volvió aún más espeso, como si el aire mismo se negara a moverse. La tensión, que hasta entonces había sido como un trueno lejano, retumbó de pronto con una intensidad eléctrica, aunque nadie alzó la voz. Fue entonces cuando Triana, firme como siempre, dio un paso al frente y, con la autoridad que sólo ella sabía imponer, le ordenó que se marchara. Su voz fue seca, tajante, como una puerta que se cierra de golpe. Pero la intrusa no reaccionó con sorpresa. No bufó, no discutió, ni siquiera se mostró ofendida. En lugar de eso, se situó junto a Triana, y allí, sin necesidad de hacer un solo gesto violento, dejó caer todo el peso de su presencia sobre ella. No sabría cómo explicarlo, pero pude sentirlo, como una marea invisible que empujaba con fuerza desde dentro. Era como si hubiese dejado de ser humana por un segundo, como si algo inmenso y sin forma se manifestara en esa breve proximidad. Y entonces, sin más, Triana cayó. No gritó, no se resistió, solo se desmayó, su cuerpo desplomándose en silencio sobre la cubierta como una flor que se marchita de golpe. Mis ojos se abrieron de par en par, y aunque mis músculos se tensaron por instinto, ya era tarde. La mujer se giró con la misma calma con la que había llegado y, sin mirar atrás, comenzó a alejarse, como si su paso por nuestro barco no hubiera sido más que un suspiro. Pero para mí, fue un huracán.
Una vez que esa mujer desapareció entre las sombras, como si el viento mismo la hubiera reclamado para llevársela lejos, sentí que algo dentro de mí se desataba. No sabría decir si fue miedo escapando por fin de mi pecho o el coraje que hasta entonces había permanecido encadenado por la incertidumbre. Lo cierto es que, en cuanto su presencia dejó de oprimirnos, recuperé el control sobre mis piernas, sobre mis actos… sobre mí mismo. Sin pensarlo dos veces, salí corriendo hacia Triana, aún tendida sobre las tablas del barco. El crujir de mis pasos sobre la madera se mezclaba con el latido ensordecedor en mis oídos, como un tambor tribal que marcaba el ritmo de mi angustia. Me arrodillé junto a ella, temiendo encontrar su cuerpo frío, su rostro vacío… pero no. Estaba viva. Su pecho se alzaba con lentitud, su respiración era débil pero constante. Sentí un alivio que casi me hizo caer hacia delante, como si mis fuerzas, tras sostenerme todo este tiempo por pura tensión, finalmente se quebraran. Le tomé el rostro entre mis manos con torpeza, repitiendo su nombre en voz baja, una y otra vez, como si al nombrarla pudiera arrastrarla de vuelta a la conciencia. -Triana… Triana, estás bien… estás bien, ¿verdad?- Pero ella no respondía. Y mientras la sujetaba, no pude evitar que mi mente se deslizara hacia lo inevitable: ¿qué hubiera pasado si me hubiese enfrentado a esa mujer? ¿Habría acabado como Garnet y Tobías, o peor? ¿Habría sido capaz de resistir siquiera un segundo? No lo creía. No después de lo que vi. Esa mujer no peleaba, dominaba. Jugaba con nosotros como piezas mal colocadas en un tablero que ya le pertenecía. Con Triana aún entre mis brazos, su cuerpo blando como un trapo mojado, el silencio que nos dejó aquella mujer se sentía como un vacío que nadie quería llenar. La brisa marina seguía golpeando mi rostro, llevándose consigo el último rastro de ese aura opresiva, pero el peso de lo que había pasado seguía allí, aferrado a mi pecho como un ancla. El murmullo de las olas y el mar era algo lejano. No podíamos quedarnos así. No podíamos darnos el lujo de lamentarnos. No ahora. No cuando estábamos al borde de la derrota total. Cerré los ojos solo un segundo y respiré hondo. La sal, el sudor y un leve aroma a mi licor me dieron el coraje que me faltaba. -¡Sasha!- Grité, alzando la voz por encima de todo, con Triana aún entre mis brazos, sin atreverme a moverla más de la cuenta. -¡Jolyne y yo nos encargaremos de meter a los tres en sus camas! ¡Te necesitamos para huir! ¿Te parece bien?- No era una orden, era una súplica disfrazada de determinación. Porque, en el fondo, lo que sentía era desesperación. Nos habían hecho papilla, sí, pero no podíamos dejar que eso nos rompiera del todo. Ya habíamos preparado todo: las velas listas, la pólvora asegurada, los víveres cargados. Solo faltaba dar la orden y zarpar. Huir de allí antes de que el destino decidiera cobrarse otra víctima. Sabía que, si no escapábamos ahora, si nos quedábamos un segundo más, podía aparecer otra figura en la niebla. Otra prueba. Otro abismo. Teníamos que irnos. Sin esperar una respuesta, sin detenerme a mirar atrás, me cargué a Triana al hombro con tanto cuidado como me lo permitía la urgencia. Su cuerpo se sentía frágil, pequeño incluso, como si en ese breve instante toda su fuerza se hubiese desvanecido, dejándome solo con el peso de su responsabilidad. El pasillo hacia las habitaciones me pareció más largo que nunca, cada paso retumbando en el suelo de madera como un eco de mi propia impotencia. El corazón me latía con una mezcla extraña de prisa y desasosiego, como si el tiempo estuviera a punto de vencerse y yo solo pudiera correr detrás de él. Abrí la puerta de su camarote empujándola con el pie y la deposité con suavidad sobre la cama, dejándola boca arriba. Su rostro seguía pálido, la respiración apenas perceptible, pero al menos… viva. La cubrí con una manta, como si aquel gesto simbólico pudiera protegerla del daño que ya le habían infligido. “Lo has hecho bien”. Murmuré sin voz, y entonces giré sobre mis talones. Subí de nuevo, esta vez por Garnet y Tobías. Uno a cada hombro. No me importaba que mis músculos ardieran, que mis piernas temblaran; solo quería que estuvieran a salvo. Bajé con torpeza, tratando de no golpearlos contra los marcos de las puertas, y los llevé a mi habitación. Allí los dejé, tendidos uno al lado del otro sobre mi cama. Era un caos, sí, pero por ahora era nuestro refugio. Finalmente volví a la cubierta. Sasha estaba allí, así que me posicioné a su lado, dejando que la brisa me enfriara el sudor del rostro. -Sasha…- Dije, tendiendole mi mano derecha. -No sé cómo te encontrarás, pero estoy a tu lado. Dime qué hay que hacer, y lo haré.-
INFO
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Alas Negras
- Narro - Hablo -"Pienso" -
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
4629
+
0
=
4629
Energia:
2837
-
37
=
2800
Espiritu:
492
+
0
=
492
06-05-2025, 01:27 PM
Sasha no sabía si se había acordado de un chiste o qué le pasaba para reír cuando le explicó lo que ella le había pedido, pero había una opción más cercana a lo que pasaba por su mente al verla tras todo lo que había pasado: estaba loca. Solo una persona loca aparecería de la nada y se pondría a pegar a la gente mientras preguntaba por la familia de una chica de diecinueve años. La intrusa contestó a su respuesta defendiendo a Garnet y Tobías, pero no paraba de decir puras tonterías. Definitivamente estaba mal de la cabeza. Pero ya estaba harta, si no le preguntaba nada no iba a gastar saliva en contestarle, era mejor que se fuera de una vez, así que nada más la soltó se puso de pie mirándola fijamente para no perder detalle de lo que hacía. Tras destrozar el Den Den Mushi de Garnet y mirar a la semioni de forma dubitativa durante unos segundo eternos de silencio, el Den Den Mushi – esta vez de la mujer – volvió a sonar de nuevo, esperando la rubia que fuera importante, por la insistencia, para que se fuera del Solar Karma.
La joven empezó a relajarse cuando se dio cuenta que parecía que por fin se marchaba, aunque no harta de molestar hizo que Triana se desmayara antes de dar un salto y marcharse — ¡Triana! Mierda, será gilipollas la idiota esta. Un poco más y se nos queda de okupa — gritó preocupada el nombre de la capitana – acercándose a la vez que Kenzo – y se quejaba por el tiempo que había estado con ellos. La miró con preocupación pero gracias a su haki de observación sabía que seguía viva, así que suspiró de alivio. Definitivamente debían irse. El más joven de la tripulación parecía que tenía claro cómo ayudar y así dejarla a ella con el barco — Vamos a pirarnos de aquí — pronunció dirigiéndose a elevar el ancla. No fue una tarea muy difícil gracias a su fuerza, por lo que enseguida estuvo lista y se dirigió a su lugar junto al timón — ¡Jolyne! Necesito que subas al carajo y nos vayas guiando desde arriba. Nunca he navegado bajo el mar y me vendría bien tener a alguien con buena vista para vigilar el camino — pidió con una sonrisa de complicidad, era el momento que el trío glotón-caótico demostrara que podían apañárselas solos, o no destrozar en exceso el barco durante el proceso. Así que una vez en el timón, la semioni puso rumbo hacia la isla gyojin, y fue entonces que Kenzo se acercó a ella diciéndole que estaba a su lado y que le dijera lo que había que hacer — Solo quiero pirarme de una vez de aquí. Necesito que te encargues de las velas, no sé lo que veremos allí abajo pero solo estáis Jolyne y tú para ayudarme con el Solar Karma. Confío en vosotros. Vamos a hacer que el resto flipen — lo ánimo con una sonrisa determinada, no les quedaba otra, tenían que ayudarse entre los tres para llegar y por suerte también contaban con el haki de observación de la rubia para notar cualquier peligro que se acercara. Con todo eso en mente el galeón de los Alas Negras zarpó hacia su próximo destino: la isla Gyojin.
información
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
924
+
93
=
1017
Energia:
856
+
124
=
980
Espiritu:
332
+
25
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07-05-2025, 02:25 AM
(Última modificación: 07-05-2025, 02:28 AM por Jolyne Jones.)
El ambiente era tan tenso que me daba miedo hasta respirar. Solo quería que esa mujer se diera media vuelta y se largara por donde había venido. Pero el comentario de Sasha no le sentó nada bien, y la intrusa lo acabó pagando con el pobre caracol de Garnet. Lo aplastó sin miramientos, como si fuera una cucaracha. Al ver la escena, solo pude tragar saliva al imaginar que cualquiera de nosotros podía acabar igual. Con toda esta presión en el cuerpo, casi ni me había dado cuenta de que alguien la estaba llamando desde hacía rato. La mujer se acercó a la barandilla como si por fin se fuera, pero cuando todo parecía que iba a terminar por fin, hizo que, de alguna forma, Triana se desplomara contra el suelo. No le hizo falta tener que tocarla igual que pasó en nuestra pelea contra el mono, lo que me hizo rumiar una vez más. ¿Qué clase de monstruo era capaz de hacer algo así?
Tras esto, la mujer se fue tal y como había llegado. Volvió a subir a la barandilla y en un abrir y cerrar de ojos, desapareció de mi vista. Kenzo y Sasha fueron enseguida con Triana mientras yo me ponía la mano en el pecho sintiendo que, al fin, podía volver a respirar de nuevo. — ¡Eso! ¡Corre todo lo que puedas! Por esta vez te has librado… — dije al ver que parecía haberse ido definitivamente. — Por el amor de mis cabras… decidme que no la han palmado — añadí, intentando recomponerme como podía. La cara de alivio de Sasha me tranquilizó un poco al intuir que no sería nada muy grave. — Pero bueno… ¿se puede saber de qué iba esa mujer? Ahora que la intrusa se había machado, lo primero era poner a todos a salvo y salir de allí por patas. Kenzo cargó con Triana y me pidió que ayudara a meterlos en sus camas. Mientras él se llevaba a la espadachina hacia adentro, yo me ocupé de Garnet. Le agarré del pie y empecé a tirar de él con todas mis fuerzas, igual que hacía con los sacos de garbanzos en mi granja, pero por muchos gruñidos que soltara con mi esfuerzo, no lograba que se moviera ni un centímetro. — Fiuu... Pesan como demonios, mejor que se los lleve Kenzo — susurré secándome la frente con la manga, volviendo a dejar su pie en el suelo con delicadeza, y rematando con dos palmaditas en la pierna a modo de disculpa. Por suerte, no tardé en tener otra tarea, y es que Sasha necesitaba de mi prodigiosa vista de águila para sacar el barco de allí. — ¡Ah, bueno, eso ya es otra cosa! Yo me encargo. ¿Sabías que en mi pueblo guiaba rebaños de cabras de dos en dos incluso en tormenta? Era como una reina para ellas — dije con orgullo. — Vigilar el camino será pan mascado — añadí. Justo antes de subir por el mástil, miré el Den Den Mushi de Garnet que la intrusa había aplastado con el pie. — Qué lástima, con lo que me gustaba a mí ese caracol... Será mejor que Jimba no lo vea o va a estar picoteándolo durante semanas — mascullé. Una vez que Kenzo metió a todos dentro del barco, ya estábamos listos para ayudar a Sasha a poner rumbo hacia la próxima isla.
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❝¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli
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