[Presente relativo] Poner el alma en el ruedo
#1
Día 79 de Primavera. Año 11.
Pueblo Kakutasu, Isla Toko, Corriente Daiya ~ 9:30 a.m.

 
El clima era agradable aquella mañana, de vez en cuando se podía notar una ligera brisa por la calle principal del pueblo, el cual estaba extrañamente agitado y feliz. Sasha paseaba por dicha calle junto con Garnet, la joven seguía llevando el sombrero vaquero y en esta ocasión tenía el pañuelo amarillo en su cuello. Gracias a sus cuatro metros de altura podía apreciar mejor como los habitantes parecían estar ocupados llevando caballos y toros en la misma dirección: las afueras del pueblo. La semioni miró a todos los lados intentando entender lo que sucedía, otra vez Gronn la había despertado pronto para hacer los recados que no cumplió el día anterior pero esta vez obligó al músico a ir con ella para asegurarse que los hiciera y no se pelease por ahí, también como el día anterior. La rubia siguió mirando emocionada todo el movimiento hasta que un tablón de anuncios llamó su atención y se acercó a leer. — Mira, Garnet. ¡Es un Rodeo! — gritó emocionada la chica mientras le señalaba el cartel. — Oye, vamos a ver si nos dejan participar. Tal vez hay buenos premios. — añadió la joven cuando se giró hacia el skypiean con su típica sonrisa cómplice de hacer una trastada. La semioni sabía que si alguien en su tripulación la podía seguir en una de sus locas ideas sería Garnet, y que por un día más ignorando sus obligaciones no pasaría nada, solo se llevaría otra bronca, pero esta vez no sería solo para ella.
 
A cincuenta metros del pueblo había una enorme cerca que tenía a su derecha una sencilla cuadra para los animales salvajes que iban a participar, principalmente caballos pero también algunos toros, y a la izquierda diferentes puestos de comida típica de la zona. Una parte del pueblo se encontraba allí animando a los valientes e insensatos que se atrevían a intentar domar a los animales salvajes. Sasha se acercó hasta apoyar sus manos en la valla, inclinando la espalda hacia delante, y miró justo cuando un joven de unos veinte años salía disparado de un caballo salvaje, cayendo dolorosamente de cara contra el suelo provocando la risa de la rubia. — ¡Tenemos que participar sí o sí! — dijo a semioni cuando dejó de reír mirando a Garnet emocionada y con los ojos brillantes esperando la confirmación del chico.
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#2
Atributos Personaje


Garnet se vio arrastrado a acompañar a Sasha a hacer una serie de recados a Pueblo Kakutasu, aunque realmente, decir que "se vio arrastrado", se aleja bastante de la realidad. Alrededor de un hora y media antes, el músico se encontraba en la cubierta del barco, bastante agitado. Después de la inolvidable noche que había pasado junto Aurora, algo ocurrió, algo que le carcomía por dentro. De esa forma, cuando Gronn le obligó a acompañar a la semioni, asintió sin pestañear. Necesitaba salir de allí y despejar su mente. Se vistió, rápidamente con la misma ropa que se compró ayer y salieron hacia el poblado.

Estando ya allí, hubo algo que llamó la atención de la joven, aunque Garnet no pudo entender de lo que se trataba hasta que observó un cartel que le señalaba la grandullona, se trataba de un rodeo. Sasha, con la emoción por la nubes y con su clásica sonrisa que gritaba "vamos a portarnos mal", le dijo, de manera indirecta, que participaran. No tenían nada mejor que hacer, salvo hacer un par de recados aburridísimos, y lo del rodeo sonaba muy pero que muy bien.- ¡Claro, colegui! Vamos a ver primero como furula el tema de la inscripción, ¿es o no es? PUAJAJAJA - Le dijo de brazos cruzados mientras reía al aire.

Tras unos minutos de paseo, llegaron al lugar donde se llevaba a cabo el rodeo, a las afueras del pueblo. No sólo habían caballos, que es el primer animal que uno piensa cuando escucha la palabra "rodeo" sino que también había toros, había que tener cuidado con esos indomables bichos. Sasha fue a apoyarse a la valla y, después de ver como un pavo se pegaba el carambolo del siglo, era imperativo participar en aquel evento.- Puejeje, ¡déjaselo todo esto a tu hermano mayor! - Le dijo a Sasha, lleno de orgullo, mientras buscaba a alguien al que poder preguntarle sobre la inscripción. En la zona correspondiente a los puestos de comida, pudo atisbar una caseta con el cartel "INSCRIPCIONES", debía ser allí para apuntarse. Miró hacia Sasha y le gesticuló con la mano derecha que se acercara y le siguiera. Garnet se aproximó al puesto de las inscripciones, el cuál estaba regentado por un señor, aparentemente, muy mayor. Tenía un sombrero blanco de vaquero extremadamente grande, que no sería un problema, si no fuera porque el hombre era demasiado pequeño para llevar ese sombrero. Podía medir perfectamente 1,30 metros. Llevaba unas gafas con unas lentes tan grandes que parecía que el señor tenía unos ojos gigantescos y su bigote de color blanca nieve respaldaba la idea de que ese hombre tenía mucha calle en la escuela de la vida.- Hey, ¿qué pasa, viejo? ¿Es aquí dónde se inscribe la peña para el tema del rodeo? - Preguntó Garnet al anciano, el cual estuvo unos segundos callados, sin inmutarse ni moverse. Garnet empezaba a pensar que estaba muerto.

De repente y súbitamente, empezó a girar sobre sí mismo sobre una pierna, ¿pero qué narices? - ~Tralará tralarí para inscribirte al rodeo firma aquí~ - Canturreó, con una voz ronca, por lo menos, tres veces el señor sin parar de girar. El pelirrojo estaba a punto de perder la paciencia cuando, milagrosamente, paró en seco, orientándose frente al músico, mientras le extendía una hoja de papel, con muchos otros nombres inscritos en ella. Todo indicaba a que era ahí donde tenía que firmar. Cogió una pluma ubicada en la caseta y escribió su nombre ahí.- Sí lo que querías era un autógrafo, ¡haber empezao' por ahí, viejo! ¿Es o no es? PUAJAJAJAJA.- Giró su cabeza hasta mirar a Sasha al mismo tiempo que le señalaba el trozo de papel.- ¡Tienes que firmar ahí para participar, colegui! - Mientras tanto, el señor comenzó a canturrear y a girar, si acababa el día y no le zurraba, Garnet se había ganado un hueco en el cielo.
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#3
Esa mañana había salido con Aspros a dar una vuelta por la ciudad. Me encontraba hastiada, sin saber con qué actividad ocupar mi valioso tiempo libre ahora que Triana y Yojimbo estaban con sus cosas. Había mucho más movimiento de lo normal a las afueras del pueblo y, como buena chismosa que era, mi instinto me decía que debía ser por algo interesante. Empecé a seguir curiosa a un grupo de gente, que no dejaban de vociferar algo sobre hacer algunas apuestas y participar en algo. Miré a Aspros con una sonrisa, ¿habríamos encontrado una ocupación para el día de hoy? Me apresuré hasta encontrar al lado de un caballo perdido, uno de los carteles que anunciaban el evento. -No me lo puedo creer, ¡un rodeo! No participaba en uno desde que me fracturé tres huesos hace unos cuantos años – le comenté a Aspros con nostalgia. -¿Nos acercamos?

Seguí caminando hasta encontrar una zona con puestos de comida. Recogí del suelo un muslo de pollo al que todavía le quedaba carne y empecé a comérmelo como si nada. Siempre me había sorprendido la cantidad de cosas que tiraba la gente aun estando en buen estado. Justo a nuestro lado había una cerca enorme y un poco más lejos, la cuadra con los animales. - ¿A que es emocionante? – le pregunté a Aspros regocijándome de esa estampa tan familiar. – ¿No te trae recuerdos de nuestro pueblo natal? Aunque Aspros hubiera volado del nido muy joven, no dejaba de ser de mi misma tierra. Me apoyé en la valla justo cuando uno de los participantes se disponía a intentar domar a un caballo. El pobre muchacho se zarandeaba como si fuera un muñeco de paja sobre el animal salvaje, que luchaba por quitarse de encima a su intento de jinete. – Pero, ¿qué hace? Si se agarra así se caerá -dije hablando para mí misma, sujetándome la gorra con la mano. Y, como si fuera una premonición, el joven acabó cayendo de bruces, provocándome un pequeño sobresalto además de un gesto de negación con el cabeza totalmente involuntario. Era una pena que Triana y Yojimbo no estuvieran, seguro que disfrutaban mucho en este ambiente. Levanté la mirada para observar al resto de asistentes y, para mi asombro, pude ver por la zona a la chica semioni que conocimos hace un tiempo.

– ¿Esa no es Sasha? Su atuendo era diferente, pero su altura y su cara eran bastante reconocibles. No la veía desde nuestra pequeña aventura en los Cabos Gemelos donde consiguió el wanted que tanto deseaba. Parecía que iba acompañada de un muchacho de cabellos rojos algo estrafalario para mi gusto. Pero como solía decir, no era quién para juzgar a nadie. -Mira, y ese parece tan raro como tú – le dije a Aspros señalando al que suponía que era el acompañante de Sasha. Estaban por la caseta de inscripciones y, mientras comía lo que quedaba de mi muslo de pollo, me acerqué a ellos.

– Dichosos los ojos. ¡Me alegro de verte, Sasha! ¿Qué haces por aquí? No me digas que vas a participar en el rodeo. Miré detenidamente al joven cuyas características me resultaban familiares y me presenté. -Imagino que vas con ella. Yo soy Jolyne, encantada. De fondo se podían oír los canturreos del viejo senil de la caseta, que me estaban empezando a resultar hasta graciosos. -Pues no es por presumir, pero se me dan bastante bien los animales. ¿Y si nos apuntamos? -le pregunté a Aspros.

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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli

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#4
- ¿Un rodeo? -respondí con energético asombro ante la propuesta de Jolyne- Será la situación ideal para lucir mi nuevo modelito.- Y es que aquella mañana, ante la idea de ser terriblemente larga y aburrida, Jolyne y yo habíamos decidido salir a conocer un poco más el pueblo de Kakutasu. A pesar de su tamaño, la pequeña población contaba con algunas tiendas de ropa que valía la pena visitar. Fue en una de ellas donde me enamoré de un conjunto estilo country, perfecto para llevar en aquellos lares. Ahora, caminaba junto a la granjera con un top vaquero rosa, pantalones acampanados de igual color, un pañuelo rosa anudado al cuello y un sombrero de tachuelas… ¿adivináis el color? Exacto, blanco.


La gente parecía estar animada por algún tipo de actividad que iba a llevarse a cabo a las afueras del lugar, por lo que decidimos seguir a la gente hasta llegar a lo que parecía un concurso de rodeo. Como era de esperar, Jolyne contaba con un conocimiento demasiado específico sobre los rodeos y de cómo agarrarse a las riendas para no acabar de bruces contra el suelo. Si bien era cierto que gran parte de mi infancia me la pasé encerrado en la mansión Kudo, había algo en aquel ambiente que me hacía rememorar momentos en nuestra villa natal. Lo que sí me pilló un poco por sorpresa es que se comiese un trozo de pollo que había encontrado en el suelo. Ante la promesa de explicarle que aquello era una soberana marranada y que debía dejar de hacerlo, nos topamos con Sasha, la niña demonio de desmesurado tamaño, gracias a dios acompañada por alguien que no era aquel tipo gyojin difícil de mirar.

- ¿Tan raro como yo? -contesté a mi compañera mientras le golpeaba el hombro suavemente con mi diestra- Lo dice la que habla con las vacas.

Sasha venía acompañaba de un tipo de lo más variopinto y, al fin, de un tamaño normal para un ser humano. Dejando de lado su origen skypieano, llamaba poderosamente mi atención que, al igual que yo, no viviese bajo los constructos de la sociedad y se maquillase. - 10 puntos para el pelirrojo con antenas- pensé. Frente a frente, miré hacia arriba para encarar el joven rostro de la niña semioni. Me aliviaba en gran parte ver que estaba bien y que había podido escapar de los cabos gemelos con el resto de su banda, pero expresar sentimientos era de feos. - ¿Qué tal Sasha? Supongo que me alegra ver que estás bien.

Participar en actividades como aquella, tan sucias y potencialmente denigrantes, no me llamaban la atención, pero el ambiente festivo, la ilusión de mi compañera y la posibilidad de exhibir mi nuevo modelito hicieron que respondiese de forma afirmativa a Jolyne. - Muy bien, apúntanos -dije mientras señalaba una caseta donde un pequeño señor con sombrero blanco parecía encargarse de aquella labor.
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¿Mi objetivo? Deslumbrar al mundo,
¿Mi bandera? El glamour querida, ¿Mi teléfono? Ya quisieras.



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#5
Sasha siguió a Garnet hasta la caseta de inscripciones, la cual administraba un señor muy peculiar, pero la semioni no le hizo caso porque lo único en lo que podía pensar era en apuntarse en aquel rodeo. Una vez el músico firmó el papel de inscripción que le dio el hombre mayor, la adolescente cogió la pluma que había dejado el pelirrojo y justo cuando estaba apunto de firmar, la voz de Jolyne llamó su atención haciéndola parar en seco. — ¡Jolyne! — Sasha se giró con una gran sonrisa en la cara, pero mayor fue su sorpresa al ver que Aspro también estaba con ella, nunca lo habría dicho del chico, y este también añadió que se alegraba de verla. — Yo también me alegro de veros a los dos bien. ¡Que ilusión que hayamos acabado en la misma corriente! — la rubia se alegraba de verlos, les había cogido mucho aprecio a ambos, y se quedó tranquila cuando los vio con sus compañeros en las plataformas justo antes de irse. — Por supuesto que vamos a participar, Garnet y yo tenemos pensado ganar. — respondió la semioni con confianza antes de que la joven añadiera que se le daban bastante bien los animales  -  algo que llamó la atención de la rubia  -  para justo después Jolyne le preguntara a Aspros si se apuntaban, respondiendo él afirmativamente. — ¡Así se habla, viejo! — dijo Sasha animada y con una sonrisa socarrona por como había llamado a Aspros, posiblemente era de las pocas personas que tenía el permiso  -  no verbal  -  de llamarla niña así que le picaría siempre que le fuera posible.
 
La rubia se giró hacia la caseta dispuesta a firmar la inscripción pero el hombre se puso muy nervioso, balbuceaba mientras giraba mucho más rápido. — Tralará tralarí tú no puedes participar en un rodeo así — Sasha paró en seco cuando le dijo eso y frunció el ceño intentando entender sin éxito lo que quería decir, cosa que empezó a enfadar a la chica. — ¿Por qué no puedo? — exigió saber antes de empezar a romper el puesto con un golpe de su kanabo. — Tralará tralarí eres demasiado grande para los animales de aquí — respondió el hombre sin dejar de dar vueltas cada vez más rápidas, como no se mareaba era un autentico misterio. — ¡¿Qué?! — gritó Sasha dejando la pluma en la mesa de un golpe, estaba harta de que todo fuera pensado para los humanos y su tamaño de bolsillo. Justo por su lado pasó un grupo de cinco personas intentando llevar un toro hasta el recinto vallado. — Eso no es un problema, mira. — la semioni paró al grupo y sin pedir permiso se subió sobre el pobre animal, el cual quedó aplastado contra el suelo y parecía que los ojos se le saldrían de las cuencas ante el peso inesperado. — Uy... — fue lo único que pudo decir la joven al ver que en efecto aquellos animales no podían con su tamaño.
 
Sasha volvió con un mohín en la cara hasta donde se encontraban el resto de sus amigos pero rápidamente cambió la cara cuando vio que detrás del anciano estaban las categorías que se llevarían un premio: incluyendo la de la bestia más grande y pesada. Con una sonrisa pícara le dio un leve codazo a Garnet para que viera lo mismo que ella y con una actitud diferente le dirigió la palabra al hombre. — ¿Si te traigo un animal muy grande y raro podría participar en esa categoría? — dijo señalando la que había llamado su atención. — Tralará tralarí entonces la respuesta es sí — Sasha sonreía mientras firmaba el formulario, poniendo la categoría en el papel. — ¡Vamos a divertirnos! — añadió para los tres presentes una vez acabó de poner su nombre y pasándoles la pluma a Jolyne y Aspros.
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#6
Sasha estaba a punto de echarle una firmita a la inscripción cuando, de repente, giró su cabeza emocionada a grito de "Jolyne".- ¿Jolyne? ¡Espera! No me digas que... - Garnet realizó el mismo movimiento de cabeza que la semioni, y pudo observar a una cara que reconocía muy bien, ya que guardaba su wanted, a buen recaudo (o eso hacía antes de que Sasha se lo quitara de sus manos), y otra que no tanto, aunque le sonaba mucho. Por la forma en la que hablaba la grandullona con el acompañante de la pelirrosa, aquel individuo debía ser la otra persona que coincidió con ella y Gronn. Empezó a mirarle de arriba a abajo, encima de fuerte, el tío tenía un estilo envidiable.

Sasha se acercó a hablar con ellos super ilusionada, y que gusto daba verla así. Mientras tanto, Garnet se lamió la palma de su mano y empezó a pasársela por su cabello, peinándoselo hacia atrás, salvo sus dos antenas. Jolyne se dirigió a Garnet, presentándose y, el pelirrojo, como no podía ser de otra forma, iba a dirigirse a hacer de las suyas. Pero cuando iba a soltar alguna de sus muchas y fallidas frases de ligoteo, un escalofrío recorrió su cuerpo y se le vino a la cabeza la imagen de Aurora, ¿por qué tenía que pasarle eso ahora? Sus ganas de intentar camelar a la chica se desvanecieron por completo, el día anterior aún seguía reciente.- En-encantado, chata... Y-yo soy Garnet Matlock, pueje... - Se llevó la mano derecha a la cabeza y comenzó a rascársela con fuerza y nerviosismo. Se dirigió entonces a su acompañante, del cuál les habló hace un par días tanto Sasha como Gronn.- Y tú... .- Se llevó la mano derecha a su barbilla, cerrando sus ojos mientras intentaba hacer memoria. Chasqueó los dedos conforme recordaba su nombre - Tú debes ser Raspos, ¿es o no es? - Acto seguido inclinó su cuerpo hacia los dos piratas, les debía un fuerte agradecimiento por salvar a sus amigos.- Gracias por ayudar a mi hermana pequeña y al viejo Gronn en los Cabos, ¡sois unos fieras! 

Jolyne declaró que iban a participar en la competición del rodeo, respondiéndole Sasha que tanto el músico como ella iban a ser los ganadores. Garnet se limitó a expulsar aire, fuertemente por sus fosas nasales mientras estaba cruzado de brazos. Mientras la semioni fue a terminar de inscribirse a la competición, el pelirrojo se quedó mirando fijamente a Jolyne. Por su cabeza comenzó a circular la conversación que tuvieron Sasha y él el otro día, sobre el posible dial que poseía, cabiendo la posibilidad de que fuera de la misma raza que él. Pensó en preguntarle, necesitaba salir de dudas, pero quizás no era el momento. Acababa de conocerla y podía ser incómodo (aunque hablamos de la misma persona que se pone a ligar con cualquier mujer a la primera de cambio, en fin). El bramido de un toro siendo completamente aplastado por Sasha hizo volver a la realidad al músico. Al ver la escena se le escapó la risa.-  Pero mira que eres bruta, colegui PUAJAJAJAJ .- Entonces, la semioni le dio un codazo a Garnet. Al principio pensaba que era por reírse de ella, pero al ver su clásica cara llena de picaresca y a su posterior pregunta al señor de los giros, el pelirrojo sabía en lo que estaba pensando la rubia.- Colegui, encárgate de ganar el premio a la bestia más grande, que yo voy a dominar el de rodeo, ¿es o no es? - Le extendió su puño a Sasha esperando que se lo chocara, no iban a perder frente a los dos piratas ni frente a nadie.
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#7
Sasha también se alegró al vernos y reafirmó no solo su participación en el rodeo, sino también que lo ganarían. Esta competitividad me recordaba a los concursos de mi pueblo en los que tenía que pelearme contra el resto de personas por conseguir el primer puesto en el derribo de botellas. El muchacho que iba con ella se presentó como Garnet. Me sorprendió lo tímido y nervioso que parecía pese a su estrambótica apariencia, pero no me gustaba juzgar. No dejé pasar el detalle de sus antenas de bicho igual que las mías. Si no fuera por sus alas, que se parecían en color a las de Yojimbo, cualquiera diría que éramos de la misma especie. Es más, por su color oscuro diría que él era más cucaracha que yo. En el fondo, me alegraba de encontrar a alguien con quien compartir características. –  Fue muy divertido coincidir con ellos, ya temía que no volviéramos a vernos más.  Me lamenté por no poder ver a Gronn de nuevo, pero si su banda estaba por aquí, sería muy probable que nos acabáramos encontrando más pronto que tarde.

La joven alzó la voz al viejo de la caseta y se fue hacia uno de los animales. Su altura y su peso sobrepasaban los de un humano, por lo que sería un problema en el rodeo. En ese momento, note cómo Garnet empezó a mirarme sin decir nada, seguramente por su timidez. -Pobrecito- pensé. Si él fuera una vaca todo sería mucho más fácil. Me acercaría y le susurraría que no pasaba nada y que todo estaría bien, pero ya me habían enseñado que ese comportamiento aplicado a personas era raro, así que me dediqué a morder el muslo de pollo del que ya solo quedaban huesos. Estaba demasiado duro para mis dientes, por lo que, con resignación, lo tiré al suelo para que completara su ciclo sirviendo de alimento para otro animal. La joven aplastó a uno de los animales contra el suelo, provocándome una carcajada. -Los animales de por aquí tienen mucha energía, pero no tanta.

Me acerqué tranquilamente a uno de los toros que había atados cerca de la valla y lo miré curiosa rascándome la nariz mientras lo inspeccionaba; era bastante robusto, y me miraba sereno pero vacilante. No es que estuvieran mal los animales de allí, pero tampoco eran nada del otro mundo. Al marcharme de mi isla esperaba poder encontrarme con animales raros y especiales, pero suponía que para un rodeo servirían. En la caseta de inscripciones vi a Sasha y a Garnet muy animados. Al parecer, Sasha tendía que participar en una categoría especial debido a sus medidas. Era tan cabezota que no se había dado por vencida todavía, aunque ver a un animal así de grande en acción sería digno de ver. -¿Has oído, Aspros? Un animal raro – dije con énfasis para llamar su atención. La muchacha firmó y me pasó la pluma con su enorme mano. La agarré con firmeza y me acerqué a la hoja. -Vaya, Garnet. Me gusta tu actitud de ganador. Pero nosotros tampoco nos vamos a quedar atrás, ¿verdad? - dije dedicándole una sonrisa de complicidad a Aspros. Rellené el formulario y le pasé la pluma a mi compañero para que hiciera lo mismo. - ¡Que empiece el rodeo!

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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli

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#8
¿Raspos? A pesar de su imponente apariencia, Garnet parecía ser alguien tímido con dificultades en el habla. Es por ello que, cuando desordenó las letras de mi nombre, solo fui capaz de sonreír y saludar de forma afirmativa, no queriendo generar una situación de mal rollo con el compañero de la niña demonio; no podía existir otro motivo por el cual no conociese mi nombre, era imposible.

- Espera, ¿cómo que viejo? -espeté a Sasha, sumergida en su pícara sonrisa de gigantona traviesa. Saqué rápidamente un pequeño espejo de mano del bolsillo trasero de mi pantalón y escruté el contorno de mis ojos esmeralda- Ya quisieras tú tener este impecable cutis, niña cornuda. Te recomiendo la baba de caracol bicéfalo, va de perlas. - añadí. Era consciente de que a Sasha le molestaba que me metiese con su edad, pero ahora, lejos de intentar insultarla, solo buscaba chinchar a aquella niña rubia a la que le había cogido un cariño especial. Dirigí mi atención de nuevo a Garnet- Fue un placer colaborar para sobrevivir en los cabos gemelos, y es placer aún mayor que no os acompañe vuestro compañero gyojin. - Recordar su rostro hacía que mi cuerpo se tensase, como si una fina gota de sudor frio comenzase a lamer mi espalda hasta la rabadilla.

Tras el breve circo montado por Sasha, la ahora renombrada aplasta-bovinos, al menos en mi imaginario, y apuntarse en otra categoría del rodeo, Jolyne parecía estar interesada en un reto mayor que el que ofrecían las criaturas de allí. Sus ojos me mandaban un mensaje claro, ¿quién era yo para negarle algo a mi fiel compañera granjera? - Bien, imagino que no habrá problema en presentar unas monturas traídas del otro lado del mundo, ¿no? -comenté al encargado del registro mientras Sasha escribía con una caligrafía digna de un sistema de educación infantil deficiente- Venimos de muy lejos, y nuestras criaturas son dignas de ver.

- ¡Tralará tralaré tus monturas puedes traer, tralaré tralarí siempre que al público hagan aplaudir!
- Tralar… digo vale, sí.

Tras firmar la hoja de registro y quedar con Sasha y Garnet en vernos durante el rodeo, fui en busca de un rincón tranquilo junto con Jolyne, apartado del bullicio de la zona. Detrás de la zona de establos, donde las diferentes monturas clamaban con impaciencia por su libertad, encontré un poco de paz entre montones de paja y la cerca de madera que separaba el exterior de la zona de la plaza del concurso. - Creo que esto me servirá- De uno de mis bolsillos saqué un pequeño estuche de maquillaje, el más fiel complemento de una dama, y extraje de él el pincel con el que dibujaba cada mañana el delineado de mi mirada felina. Unos momentos de concentración dieron pie al inicio de mi obra. La tinta chorreaba a borbotones de la punta del pequeño pincel, con el que plasmaba mi imaginación sobre los astillados tablones de madera desgastados por el tiempo y el calor. Mi imaginación volaba, queriendo crear algo fiel a la realidad, pero desde mi propio punto de vista, tal y como yo, Aspros, contemplaba el mundo. Una vez finalizada mi obra, me alejé un par de pasos y la contemplé como una madre contempla a su recién nacido dormido en una cuna.

- ¿No son maravillosos? -comenté a Jolyne.

La madera exhibía sendas criaturas gemelas, dos toros de considerable tamaño y mirada al rojo vivo. Sus dilatadas fosas nasales y lo arrugado de su expresión clamaban ira y poderío. Su piel era de un rosa intenso, surcada por cientos de tatuajes con diferentes motivos, y que culminaba en unos poderosos cuernos curvados en forma de corazón. Sus pestañas parecían kilométricas y sus morros, ocultos tras enormes anillos dorados que colgaban de sus narices, lucían un tono rojo pasión envidiable. En un pestañeo, sendas criaturas comenzaron a brotar de la pared, cobrando vida frente a nuestros ojos. Como pegatinas, se despegaban de la pared de madera hasta ser completamente reales frente a nosotros, impasibles. Sus enormes hocicos exhalaban purpurina y determinación, su tamaño podía acongojar al más bravo.

- ¿Qué te parecen? No me lo digas, no me lo digas, ¡TE ENCANTAN!

Off
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¿Mi objetivo? Deslumbrar al mundo,
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#9
Sasha no pudo evitar mostrar una cara de completo asco ante la recomendación de Aspros sobre la baba de caracol bicéfalo. — ¿Quién se comería algo tan asqueroso? — pero la semioni no le quiso dar más vueltas a tal aberración culinaria y siguió a lo suyo ignorando que la llamase niña. La rubia le chocó el puño a Garnet con sorna cuando este se lo ofreció por la idea, obviamente se encargaría de ganar por su parte, ya que se había llevado un gran chasco al no poder participar en el rodeo con la ilusión que le hacía. Jolyne interrumpió diciendo que ellos tampoco se quedarían atrás y con el grito que dio contagió su espíritu a la más joven del grupo. — ¡Así se habla! — respondió Sasha con la misma emoción.
 
Una vez todos firmaron su participación, Aspros y Jolyne se despidieron de ellos. — ¡Nos vemos durante el rodeo, suerte! — gritó la semioni antes de que se alejaran mucho ambos piratas. Garnet y ella pasearon por el recinto del evento mirando los diferentes animales, Sasha no prestaba real atención al no poder participar y porque nadie se estaba llevando un buen golpe en ese momento, era como pasear por una feria de animales. — Mira, Garnet, allí hay sitio. — comentó la rubia al rato de estar dando vueltas y ya harta de estar de pie sin mirar nada interesante. Fue hasta la valla y se sentó en el suelo con las piernas cruzadas, el codo del brazo derecho apoyado en la rodilla derecha y la cabeza descansando en la palma de su mano. — Yo también quería participar... — se quejó una vez más  -  en esta ocasión en voz alta  -  poniendo morros para transmitirle a Garnet su malestar al ver arruinado su plan inicial, pero se encargaría de lanzar por los aires a cualquiera que subiera sobre ella en su forma de triceratops. — Ya se pueden pegar unas buenas hostias para compensar que no puedo participar. — le comentó a su compañero mientras se reía por lo bajo. — ¡O las puedo provocar yo! — completó Sasha aumentando el tono de su carcajada. La semioni no tuvo tiempo para hacer más bromas al respecto porque ya se estaba escuchando el anuncio de que empezaba el rodeo, con una cara que mostraba su emoción apoyó las manos en la valla, por fin empezaba el tan ansiado momento.
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#10
Que tanto Jolyne como Raspos dijeran el placer y la diversión que supuso compartir plataforma con Sasha y Gronn, aunque el modelo vestido de rosa, por alguna razón, se alegraba de que no hubiera venido.- Hmmm, igual le comió demasiado el tarro con sus charlas sindicalistas, será eso -.

Una vez separados ambos grupos para prepararse para el rodeo, Sasha y Garnet fueron a ver los animales disponibles para montar.- Uno, dos y ¡tres! Ufff - El zopenco de Garnet saltó la valla teniendo la puerta justo al lado, abierta. Garnet pudo notar el descontento que tenía la semioni, no poder participar debió ser un palo bastante duro.- No te sulfures, colegui, piensa en el pedazo premio que nos vamos a llevar gracias a ti! ¿Es o no es? - Era una lástima que Sasha no pudiera participar, pero ya que estaban allí debían llevarse algo. La semioni, en cierto momento, se cansó de seguir deambulando, sentándose cerca de la valla refunfuñada. Garnet, mientras , iba mirando, uno por uno, los posibles animales que pudiera montar, pero ni uno solo le convencía. Probó algún que otro toro y búfalo, que se suponía que eran los más desafiantes, pero nanai.- ¿Y la peña se cae por esto? Tch, que jortos.

De repente comenzó a sonar el anuncio que daría inicio, en cuestión de escasos minutos, al rodeo, y Garnet no contaba ni con montura, ¿qué iba a hacer? Entonces, gracias al comentario que hizo la rubia sobre provocar unas hostias a los jinetes, a Garnet se le encendió la bombilla y fue corriendo hacia Sasha, ¿y si era él precisamente el que se llevaba esas hostias?- SASAH SAHSA SHASA .- Estaba tan acelerado que no conseguía decir bien su nombre.- ¿Y si nos hacemos con los dos premios a la vez? Tú como el del bicharraco más grandote y...  Y yo, subiéndome encima tuya, podría ganar el de mejor jinete, ¿es o no es? - Miraba emocionado a la grandullona. Era un plan de un millón de berries, alguien que fuera a montar un lagarto gigante era imposible que no fuera a ganar ambos premios.
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