[T4].[Aventura] Recuerdos del infierno (Presente Absoluto)
#11
Atributos Personaje


Tenía los pelos de punta.
El sonido de la puerta se acompañó, justo cuando nos ubicamos junto a la puerta, de una serie de inquietantes voces cuyo significado no lograba desencriptar en este momento. Una de ellas, quizá la de un niño, comenzaba negando algo y otra, mucho más grave, contestaba incitando al muchacho a romper algo para, según decía, poder hacer lo que quisiera. El muchacho volvía a cuestionar y decir que quería cambiar la realidad, a lo que, finalmente, la segunda voz contestaba algo relacionado con la anarquía. Las voces, que más que una conversación entre dos personas parecía una sesión de ventriloquía, finalizaba de manera bruta justo con el sonido característico de un Den Den Mushi y en ese preciso instante, la puerta del edificio paró. Casi como si el ente que habitara en la edificación hubiera terminado su fantasmagórica actuación. Arqueé mis cejas en señal de asombro mientras miraba a Joe totalmente incrédulo. De alguna manera estaba intrigado y quería saber qué ocurría. Quizás no era lo que me parecía y de verdad dentro estaba pasando algo con un mocoso que necesitaba ayuda o… quizás fuera un embuste para atraparnos. En cualquier caso, las deducciones debían esperar, ya que, desde nuestra espalda, una serie de pasos y risas rompieron la calma y soledad que nos acompañaba.
 
Tras volver la vista al camino por el que vinimos, observé a la turba de criminales que nos acechaban. Casi con total seguridad, los más de cincuenta individuos habían salido de las casas que tan alegremente habíamos decidido ignorar en nuestro afán de llegar a investigar la oficina del Sheriff. Estos se ubicaron en formación de flanqueo, a unos diez metros del edificio, intentando evitar que escapáramos, disponiendo sus filas en forma de media luna. Mire de nuevo a Joe y le guiñé el ojo izquierdo. - Empieza el calentamiento. - susurré a mi compañero. Tras esto, me coloqué erguido y giré hacia los bandidos encapotados que nos cercaban. - El pájaro tiene su nido, la araña su tela... - recitaba mientras volvía sobre mis pasos hacia la calle y sacaba de la saya a Shimei Kaeru, mostrando su oscuro filo y colocándolo hacia atrás, dispuesto a correr hacia la mitad derecha de los maleantes. - Primer principio... - Cuando me encontré a la distancia suficiente, utilicé un rápido giro de mi espada y golpeando al máximo número de ellos, impacté con el filo de mi arma a la altura de mis hombros y con la saya a la altura de las piernas. - Ikkyo. - reaccioné inmediatamente tras atacar, buscando a Joe con la mirada y posicionando mi espada frente a mí y el resto de criminales. Empieza la fiesta.
 
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#12
Atributos Personaje


Mantuvimos el silencio de aquel lugar para poder lograr escuchar algo, sobre todo si provenía de la oficina del Sheriff. Y sorpresa, algo escuchamos. Una voz de lo que parecía ser un niño pequeño, el cual hablaba perfectamente, por lo que tendría unos 8-10 años, el cual estaba lamentándose por ser de "alguna manera", y acto seguido, una mucho más grave, el cual le animaba a romper un cristal, y con ello, poder hacer cosas que no tenían sentido en mi cabeza. No entendía nada, pero la última frase de aquella grave voz fue lo que más confusión me dio: "Déjate lanzar por el pájaro correcto" - ¿Qué significa todo esto? - Pensé. No sé si era real o no, de si hablaban en algún tipo de lenguaje críptico. No podía dar con un razonamiento en concreto. De repente, un Den Den Mushi sonó en el interior y aquella puerta dejó de moverse - ¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué la puerta ha dejado de moverse? - Ahora mismo tenía la cabeza llena de variables y posibilidades, pero... parece ser que el pensar un razonamiento, iba a esperar un poco más.

De repente, aquel silencio característico del sitio desapareció. Empecé a escuchar a mi espalda, pisadas en la tierra conjunta a unas carcajadas. Giré mis ojos para ver a Viktor, el cual ya estaba mirando hacia atrás lo que estaba pasando. Él me respondió con un guiño de su ojo izquierdo. Estaba claro. Al final, de las dos variables posibles, la acertada era la peor: Era una trampa.

Sin pensármelo, me transformé en mi forma híbrida mientras me giraba, ni un segundo duró, cuando rápidamente pude ver a un buen grupo de gente, riéndose como energúmenos. Así que, mientras Viktor iba a su derecha, yo decidí ir a por los de la izquierda. A mi máxima velocidad, me adelanté al espadachín, y me planté directamente, a unos 3 metros de la multitud, para golpear con mi cola de manera horizontal y brutalmente propinarles a todos un golpe a la altura del pecho. Me desplacé unos metros atrás, analizando la situación mientras escuchaba la espada de Viktor desenvainarse y como cortaba el mismo aire - Limpio - Dije a Viktor. A los pocos segundos, me giré y vi como se puso detrás de mí, estando espalda con espalda, para tener juntos la visión total de la zona.

Yo me quedé mirando a la oficina del Sheriff, la cual estaba enfrente de mí. Esperando si todo este jaleo que se montó iba a tener alguna consecuencia.

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#13
Prestos como rayos el cazador y el marine se lanzaron a acabar con los enemigos que tenían delante abandonando la entrada y la vigilancia de la puerta de la cabaña del sheriff, su segundo error. Si bien era una opción, lanzarte al combate contra un tropel de desconocidos aparentemente poco más que chusma a nivel de combate, quizá no fuera la más acertada: Ahora no habría negociación, palabras, ni trucos que hicieran que esta situación tomase otro camino. Vosotros habíais decidido que así fuera y, aun sin saber si estabais atacando al grupo correcto o no, katana en mano y coletazo por delante acababais con las vidas de todos los presentes, uno por uno. Un rápido movimiento pulcro y definido en horizontal de Viktor acabaría con sus enemigos, haciéndoles gritar al unísono con el golpe. Un barrido con la cola de serpiente de Joe haría lo propio con los demás presentes del flanco contrario, y la orquesta de la agonía que brotaba de sus gargantas rompía el abrupto silencio del pueblo.

Entonces la puerta se abrió, y dos figuras de un metro cada una salieron del lugar. El primero de ambos, decidido y de malas formas, seguido de su compañero más temeroso, tembloroso y aun gimoteando en llanto.
— ¿Qué coño pasa aquí? — dijo el primero de todos, arrancándose la túnica y revelando su apariencia. Peludo, pequeño, con patas palmeadas y un grotesco pico. Bajo un sombrero la mar de intimidante un ornitorrinco que fumaba en pipa y cargaba un enorme cañón de mano apuntaba sin vacilar hacia Joe, el Marine — ¡Quie to todoel mundo! — dijo, como a trompicones — ¡Soy Sax el ornitorrinco! — vociferó y miró ligeramente por encima de su hombro, haciendo un gesto con la cabeza a su compañero, que sorbió fuertemente los mocos y se arrancó la túnica con mucha menos destreza y elegancia que su compañero, revelando su rostro y apariencia.
— ¡Estoysegurodequenopodéisverme porque mehandichoquesoyelmásrápido y puedogirarasílapistolaparahaceruntiroconefecto que osvaaimpactarporsorpresayvoyaganaros! — gritó de forma poco clara, mientras lloraba a cuajos. Era un muchacho de aproximadamente ocho años, pelirrojo, con gafas de sol opacas y empuñaba en cada mano un revolver y vestía un sombrero como su compañero — ¡Eso es Volcano! — dijo de nuevo el mink — ¡Lánzales tus huevos! No... ¡Échale huevos! — dijo tirando del percutor del cañón hacia atrás y exhalando una bocanada de humo desde su pico — Mucha Marina es siempre poca diversión... no tolero el orden establecido y nadie me dice qué hacer. ¡Te eme ese be! ¡Todos los marines son unos bastardos! — añadió dando un paso y alzando una de sus pequeñitas... "manitas" haciendo que Volcano encañonase con ambas armas a Viktor, temblando un poco y sin parar de llorar. Al mismo tiempo, la campana que estaba amarrada anteriormente... sonó dos veces.




Sax

Volcano

Correcciones

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#D86700
#14
Atributos Personaje


El bueno de Joe corrió como una centella, casi sin esfuerzo, pasándome por el lado y alcanzando a la otra mitad del groso de bandidos que nos cercaron de repente. Tras asestar mi golpe y derribar hábilmente a todos los pobres desgraciados que nos estaban, de alguna manera, amenazando con su presencia, giré para buscar a mi compañero de aventura en guardia para encontrarle transformado en una especie de híbrido entre un hombre y una serpiente. Para mi sorpresa, el Marine tenía más secretos bajo la piel que bajo la barba y este era nada más y nada menos que un usuario de Akuma no mi. Uno del tipo Zoan y por lo visto, esto le hacía extremadamente rápido. De hecho, no pude evitar pensar que de haberse transformado en nuestro primer encuentro y no ser un Marine de buen corazón, habría acabado con mi vida en cuestión de segundos. Tal era mi frustración que no pude evitar morderme el labio y cortó de lleno mi "buen humor". 
 
Tras esto, nos colocamos espalda con espalda y aguardamos el próximo movimiento de los bandidos. Me coloqué defendiendo la calle por la que vinimos mientras que Joe estaba observando hacia la oficina del Sheriff. Tras unos segundos, las puertas de la oficina se abrieron de par en par para dar paso a dos figuras encapotadas que se destaparon uno a uno. Giré junto a Joe, a su izquierda, para observar al primero, que resultó ser un pato con un desproporcionado cañón en sus manos que nos amenazaba mientras fumaba de una pipa. Justo después, el otro se levantó la capa y reveló que se trataba de un mocoso de unos diez años, pelirrojo y que lloraba a mares mientras nos apuntaba con dos revólveres. Increíble y surrealista escena. Puede que el Marine tuviera otra idea, pero, yo, particularmente, no iba a bajar las armas contra un niño armado. - Baja eso, mocoso, que las carga el diablo. - dije al chaval con tono serio, que parecía bastante más aprensivo e intimidable que el pato del trabuco. "Por favor que no disparen..." pensaba intentando evitar mostrar mi frustración por enfrentarlos. En ese mismo instante, un sonido me sacó de mi pequeño trance en el que me estaba visualizando trinchando al pato: el sonido de la campana del pueblo que sonó dos veces de manera completamente audible. ¿Qué está pasando?


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Offrol
Gasto y daños
#15
Atributos Personaje


Todas aquellas personas que salieron de las casas de madera vieja fueron tumbadas. Tanto Viktor como yo nos repartimos el trabajo y fue un éxito. Estábamos espalda con espalda, yo mirando a la oficina del Sheriff. De repente, la puerta se abrió de par en par, y de allí salieron dos figuras bastantes... pequeñas. La primera de todas, que iba por delante, muy mal hablado. Se quitó la túnica que llevaba. Para mi sorpresa, era una especie de pato enano, el cual fumaba de una pipa y tenía un cañón con el cual me apuntaba. Yo simplemente me limité a quedarme quieto. Me estaba costando asumir esta situación ahora mismo. Además, la voz de aquel pato coincidía con la que escuchamos antes en la oficina, el cual decía no sé qué de un superguerrero.

A continuación, el que estaba detrás de él, se quitó su túnica, de una manera muy torpe. Era un niño pelirrojo que no paraba de llorar, estaba completamente nervioso, decía las palabras totalmente seguidas. Este empuñaba 2 revolver, uno en cada mano, y apuntó a Viktor, el cual estaba a mi izquierda. No estaba entendiendo esta situación mucho. Un niño llorón con dos putas pistolas, y un pato fumando con un cañón. Y para más colmo, de repente, la campana, la cual estaba sujeta de repente, sonó dos veces. No la miré, estaba fijamente mirando a aquellos que nos apuntaban sin perderles de vista, pero sí que puede escucharla sonar - ¿Qué está pasando? - Pensé. Viktor comentó al crío que bajase las armas, dejándole entender que eso no es un juguete. Si es cierto que, aunque parecían dos niños, iban armados, no podía jugármela. Así que, sin mover un solo músculo, solamente mirándolos fijamente, grité - ¡Tranquilos! ¡Solo queremos saber donde está el sheriff del pueblo! ¡Necesitamos hablar con él! - Bien alto para que pudieran escucharme.

No podía ser hostil, tiré por la vía del diálogo y ver si podía conseguir algo. Pero si uno de ellos apretaba el gatillo, no iba a andarme con tonterías. Ya me lo dijo Sephiroth: De bueno eres tonto, Joe.

Resumen
Gastos
#16
Sax el ornitorrinco y Volcano el super guerrero. Dos criminales buscados en cierta medida, hábiles en la batalla, diestros con el gatillo, muy capaces por sus cualidades... no convenía subestimarlos, sin duda, aunque sus apariencias indicasen lo contrario. Había sido una decisión acertada parar y no lanzarse al combate contra ellos tampoco, pues no eran como la chusma que acababais de pisotear y que yacía en el suelo... algunos muertos, y algunos sólo inconscientes. Los más afortunados, aunque tuvieran varios huesos rotos y una larga recuperación por delante, al menos podrían contar que una serpiente con bigote y un paliducho con abrigo en pleno desierto habían derrotado a ochenta personas en un parpadeo.

— Mierda, Jerry — dijo el mink mirando a uno de los cuerpos que yacía en el suelo con un tajo en el vientre y se desangraba — Me debía dos mil berries de whisky — añadió con desgana y volvió a mirar hacia la dupla justiciera, abriendo el pico para hablar — ¡Juntos podremos romper un iceberg! — le interrumpió Volcano — Si unimos nuestras manos y combatimos al mal que nos persigue... — añadió dudando ligeramente llevándose una bocanada de humo proveniente del pico del pato — Niño soldado... ¡simpático holgazán! ¡Es hora de entonar el vals del obrero! — gritó el mink dando un paso hacia delante — Fíjate, ni fu ni fa, están Romero el Madero, el Sargento Bolilla, y el Bufón, Juan sin tierra, bla bla bla, mestizaje, colores, ¡patriotadas! — y exhaló otra bocanada de humo de su pico — ¡Luz, fuego y destrucción! — gritó Volcano cerrando los ojos y estirando aun más los brazos hacia delante, temblando un poco, dispuesto a disparar.

— ¡Alto! — resonó en la cercanía, mientras la puerta del campanario se abría de par en par y el dúo de forajidos se quedaba mirando en esa dirección relativamente perplejos el sonido de unas espuelas acompañaba a unas pisadas que dieron lugar a una figura altísima. Prácticamente ocho metros de silueta, delgado y estilizado, salió al centro de la calle ante el silencio y la atenta mirada de ambos figurantes. Estaba completamente cubierto por una capa larga que sólo dejaba ver sus botas con espuelas. Un pañuelo rojo le tapaba la cara y también llevaba un sombrero como los demás — Ya veo... — dijo — Un Marine con cola de serpiente... y un albino con una espada negra... — estaba quieto, estático, justo detrás de vosotros haciendo un tope en el lado opuesto del ornitorrinco y el niño — No sois precisamente desconocidos a estas alturas... — añadió con un tono de voz constante y tranquilo — Mala suerte con el gremio, albino — dijo sin dar más importancia — Enhorabuena por su ascenso, Marine — añadió y asintió con la cabeza.
— Se han cargado a Jerry — dijo Sax — ¡A todos, a todos! ¡Tienen un poder por encima de nueve mil! — añadió Volcano abriendo los ojos sin dejar de temblar, recibiendo de respuesta un fuerte silbido por parte del nuevo miembro de la fiesta, que sólo se limitó a dar un paso en vuestra dirección cuando otra figura, de metro y medio más o menos y vestida igual que el, aterrizaría desde el cielo para ponerse a su lado — Haré lo que quiera y cuando quiera y como quiera y porque quiera — dijo, a tiempo que se arrancaba la túnica de un rápido movimiento, revelando su apariencia, era una mujer joven, con el pelo morado, un cuerpo voluptuoso y una pequeña peculiaridad: Tenía seis brazos, dos antenas, cuatro alas de insecto y una prolongación de su coxis que parecía a todas luces el aguijón de un insecto — Con este nuevo poder puedo volar y tener más manos y Nimda me ha dicho que mientras estén vivos podemos hacer lo que nos de la gana — dijo la mujer. Sax soltó una leve risotada, Volcano sorbió sus mocos y el aun cubierto individuo largo suspiró — De acuerdo Minaya, entonces se los llevamos a Nimda y listo — añadió y se arrancó la capa, revelando su apariencia. Un largo cuello y una piel moteada, que rumiaba la mandíbula mascando algo de hierba... era un mink jirafa que inclinó su cuello en vuestra dirección bajando su cabeza para ponerla a vuestra altura.
— Caballeros, están siendo ustedes secuestrados por la banda de los Dalton. Mi nombre es Hawk y ya conocen a mis compañeros... Por favor... — dijo abriendo un poco la boca y sacando un gran cañón de su interior en el lugar donde debía estar su lengua — ...No opongan resistencia — dijo, inexplicablemente pese a que tuviera saliendo de la boca un cañón que pareciera un rifle. Tras esas palabras, Minaya y Sax se rieron — ¡Átalos Minaya! — le dijo con ánimo — Qué orgulloso estoy de estar en el proletariado... — matizó mientras la joven comenzaba a caminar hacia vosotros sosteniendo unas cuerdas en sus manos, con la intención de ataros con mucha tranquilidad y sin brusquedades.



Resumen

Aclaraciones

Físicos

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#D86700
#17
Atributos Personaje



El débil en valor, es fuerte en astucia. Supongo.
Tras la aparición de la dupla de pistoleros, tanto Joe como yo mismo intentamos calmar las aguas y apaciguar a los dos individuos. Estos, sin embargo, parecían hablar con frases inconexas sacadas de algún libro. ¿Pero quién soy yo para criticar eso? Justo en ese entonces, la puerta del campanario se abrió y de ella apareció una figura que ordeno detenerse a los presentes con un tono autoritario. El individuo, que debía medir cuatro o cinco veces lo que yo, caminó hasta nosotros para ubicarse detrás de nosotros. Parecía tener bastante información sobre nosotros, tanto sobre el "ascenso" de Joe como sobre mi gremio. Me parecía sumamente extraño que supiera algo de mi gremio, ya que nuestra pelea tuvo lugar en un barco en la mar, pero... quién sabe. Los secretos tienen las patas cortas, eso lo sabe todo el mundo, pero nadie sabe si tienen alas o si nadan. Tras una queja del ornitorrinco por haber derrotado a algún compañero suyo, una figura apareció del cielo y tras retirar sus vestimentas, que iban a juego con los demás de la banda, mostró ser una humana con varios brazos y alas. Posiblemente era una usuaria de Zoan como mi compañero, de algún modelo de Mushi Mushi, o no encontraba una explicación para su apariencia. Hizo mención de algo interesante: "con este nuevo poder". ¿Acaso eran neófitos en el uso de las frutas del diablo? Si esto era así, es posible que tuvieran más y eso... eso me interesaba.
El individuo gigante reveló su apariencia a la vez que determinaba que nos llevarían ante la presencia de Nimda y se presentaba como Hawk, aseverando que esto era un secuestro y que ellos eran la banda de los Dalton, todo esto mientras nos apuntaba con un cañón desde su lengua y el ornitorrinco ordenaba a la mujer maniatarnos. 
 
La situación era simple, más allá de lo que podía parecer. Se trataba de una puerta lógica de tipo "sí" o "no". Luchar o rendirse. Inferioridad numérica, total carencia de información sobre el enemigo (o si habría más escondidos) y posibilidad de que tuvieran más recursos. Fácil decisión. - Mientras me invitéis a un café, me sirve. - Dije enfundando a Shimei Kaeru den su saya y colocándola en el cinturón para, acto seguido, ofrecer mis manos hacia la mujer alada con una leve sonrisa y un guiño con mi ojo izquierdo. - No me las ates muy fuerte, tengo la piel sensible. - O nos coronamos o nos degüellan. Total... ¿Qué coño importa?


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OffRoll
#18
Atributos Personaje


Me parecía increíble lo que estaba sucediendo.
Dos críos estaban apuntándonos con armas. Sinceramente, por un momento pensé en tirarme sobre ellos, coger al que lloraba del cuello para estrangularlo y que Viktor hiciera pato a la pequinesa con el otro. Pero... mente fría.

Ambos se pusieron a decir tonterías, o cosas sin sentido. Yo desde luego no las entendía. Simplemente, me quedé quieto, mirándolos fijamente por si tenía que actuar rápidamente. Viktor ya me había demostrado que puedo confiar en él, y me va a seguir si yo actúo primero, y viceversa. Pero ambos de momento estábamos tranquilos analizando todo esto. A decir verdad, esto parecía una guardería. Cuando el pelirrojo parece ser que iba a realizar un disparo, abrí los ojos y encogiendo mi cuerpo un poco, estaba decidido a hacerlo, iba a lanzarme contra el crío y destrozarlo. Pero de repente, una voz dio el alto. 

Del campanario salió... no lo sé, media muchísimo, diría que más que el doble que yo en mi forma híbrida. Ya no estaba entendiendo nada. Cuando me quise dar cuenta, mencionó lo de mi ascenso a comandante, y también algo relacionado con Viktor - ¿Quién es este tipo y porque sabe estás cosas? - Pensé mientras le miraba sin moverme. Para terminar con toda esta locura, aterrizó una niña con... forma... de avispa, y el pelo morado - ¿MINATO? - No... no era él. Era una chica. Pero, era muy parecida a Minato, además con esa forma de avispa, o abeja. Ya no sabía qué pensar ni que decir. La figura enorme se acercó a nosotros y reveló su identidad. Era una jirafa. Pero no como el fallecido Taka. Era una jirafa de verdad. Nunca había visto esta raza antes. A esto, se nos acercó y con un cañón qué salía de su boca nos apuntó y nos dijo que estábamos arrestados por la banda de los Dalton.

En esta situación, Viktor y yo estábamos en una situación totalmente inferior. No sabía qué estaba pasando, pero la realidad es que nos superaban en número. Escuché como mi compañero guardó su arma y hablaba a la mujer, realmente pensó lo mismo que yo, lo mejor era entregarse de momento. Tras atar las manos de Viktor, yo hice lo mismo. Las puse delante de la señorita para que me las atara sin oponer ningún tipo de resistencia.

Miré a la jirafa y solamente le pregunté una cosa - ¿Quién es Nimda? -

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Gastos
#19
Pareciera que todos habían entendido claramente la situación y mientras Sax encañonaba a Joe y Volcano a Viktor, Hawk no dejaba de apuntar con su 'cuellobocacañón' hacia donde estaba la pareja, mientras la mujer se acercaba despacio con unas sogas, aun con la aparente decisión pacífica de entregarse por parte de ambos nuevos invitados a la banda de los Dalton. Al recorrer esa escasa distancia, Minaya procedió a atar las manos de Viktor mientras este pareciera flirtear con ella con un guiño, ante lo cual la muchacha se sonrojó y llevó levemente la mejilla hacia su hombro balbuceando palabras inconexas en un tono prácticamente imperceptible... y lo único que pudo percibir el propio cazador sería algo sobre una sorpresa, quedarse solos y no se qué de meterla bien profundo. Entonces, tras una caricia en la mano del albino, cuando terminó de atarlo pasó al marine, completando los nudos en ambas muñecas pero sin denotar el mismo tipo de interés - ni mucho menos - realizando eso si, en ambas ocasiones, dos nudos perfectamente sólidos e imposibles de desarmar con habilidades naturales. De igual manera, la constante vigilancia de los dos más menudos evidenciaba una respuesta a cualquier tipo de reacción: Un tiro en la nuca.

Fue entonces, justo en ese momento, que ante la pregunta de Joe todos miraron hacia Hawk, esperando que él diera la respuesta o que - al parecer - los autorizase para hablar. El hombre jirafa plegó su lengua cañón y alzó el cuello para erguirse de nuevo, y tras una breve pausa, emitió una clara negativa con la testa sentenciando su veredicto - o consejo - sobre el proceder en aquella situación. Algo que fue rápidamente acompasado por su congénere picudo quien rompió ese breve silencio — El que te la mete mientras brinda — dijo el ornitorrinco, exhalando otra bocanada de humo — Te falta calle... — susurró mirando hacia la lejanía y comenzando a caminar hacia ellos, acompañado en paralelo de Volcano, poniendo cada uno los respectivos cañones en la cadera de los nuevos prisioneros haciendo un gesto con la cabeza para que comenzaseis a caminar. Volcano parecía estar dejando de llorar, pero aun sorbía sus mocos con un ruido la mar de desagradable.

Tras esto, Minaya desapareció ante la vista de todos y un leve zumbido se aproximó a Hawk, hasta su sombrero, quien se dio la vuelta y procedió a caminar hacia el interior de la iglesia de la que había salido, sosteniendo la puerta al entrar — Caballeros, si me acompañan... — invitó acompañando sus palabras del gesto de su ¿pata? para que entraseis en el edificio en el cual, una vez en su interior, podríais apreciar una iglesia típica: cinco bancos a cada lado dispuestos en filas, un altar de oración en el medio de estas dos formaciones, al fondo, y con una gran mesa central, una gran cruz con un sol en medio y algunas velas y candelabros titilantes en el lugar. Al fondo a la derecha, unas escaleras que parecieran llevar al campanario, y al fondo a la izquierda, una puerta que daba a una habitación.

— Es por aquí — dijo Hawk, y terminó de entrar en el edificio caminando hacia el altar.





Aclaraciones
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#D86700
#20
Atributos Personaje


Joe pareció entender al igual que yo que, aunque los tipos parecían ridículos, no estábamos en posición de pelear. Quiero decir, éramos un albino y un hombre serpiente, pero... ¿Ellos? Un ornitorrinco que hablaba como un macarra fumando, un mocoso llorica que se creía Dios sabrá qué, una mujer insecto con más brazos que luces y una jirafa con más educación que mi compañero pelos en la barba, y que, además, por algún extraño y onírico motivo, me producía cierto efecto de rechazo. Sería el cañón, supongo. 
 
Tras ofrecer mis manos a la mujer, esta las anudó firmemente mientras se sonrojaba y me acariciaba levemente. Creo que farfulló algo, pero la dichosa arena del desértico pueblo se me metió en la nariz y me provocó dos estornudos que opacaron la posibilidad de oír lo que fuera. Tampoco importaría demasiado. Tras atar mis manos, ató las del Marine y tanto el mocoso como el ornitorrinco se acercaron para colocar sus armas amenazando nuestra integridad física. Joe trató de hacer lo que cualquier Marine con dos deditos de frente haría: sacar información. Preguntó quién era el tal Nimda, que parecía ser el líder de la banda de los Dalton. Todos los presentes observaron al hombre jirafa que, deshaciendo su transformación de cañón bucal, se colocó erguido y negó con la cabeza, impidiendo que los demás dieran información al respecto. Sin embargo, el ornitorrinco partió el desastroso silencio con una burla, el clásico "Rima y Sodomización", al Marine que, siendo honestos, provocó que me riera levemente. Tras esto, los Dalton nos "invitaron cordialmente" a seguirlos hasta la iglesia cercana, desde donde Hawk salió. Una vez allí, sostuvo la puerta haciendo extensa su invitación con los modales que parecían caracterizarle. El interior era una iglesia al uso: bancos, un altar, velas y decoración de los edificios sacros habitual. Una enorme mesa central sobre la que se erigía una cruz enorme con un sol adornando el centro y al fondo, a mi zurda, unas escaleras. No paraba de mirar de arriba a abajo sin mover mi cabeza, todo lo que mi campo de visión me permitía, intentando rebuscar entre los rincones, las columnas, muebles y ventanucos cualquier vía de escape, forma de liberarnos o atrincherarnos si la cosa se pone fea.
 
El hombre jirafa ingresó a la iglesia y tras indicar el camino, comenzó a andar hacia el altar. Miré a Joe y tras esto, comencé a andar detrás del cuellilargo. Quiero ver que nos quieres mostrar. Y quiero ver por qué me das tanto repelús. 

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Salto de foro:


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