10-11-2023, 03:07 PM (Última modificación: 11-11-2023, 02:19 AM por Jolyne Jones.)
Miré a Aspros con ojos brillantes mientras estampaba su firma y nos alejamos para prepararnos para el rodeo. Mi queja por no haber encontrado ningún animal llamativo había desembocado en que Aspros sacara su ingenio y empezara a pintar dos de ellos sobre una de las paredes cerca del establo. Yo observaba a mi compañero con impaciencia, moviendo mis piernecitas de la emoción por ver en activo una de sus creaciones. ¿Había algo que no pudiera hacer bien? Se alejó unos pasos y, para cuando me quise dar cuenta, dos toros rosas gigantes, robustos y llenos de tatuajes aparecieron ante mí hechos por la mano maestra de Aspros.
- ¡Son impresionantes! Buena dentadura, buen aplomo, cornamenta bien formada, pelo limpio y brillante y unos músculos enormes - y hasta diría que con pestañas más peligrosas que sus propios cuernos. El toro ganaría cualquier concurso de belleza. Lástima no haberlo tenido conmigo hace unos años en aquella competición de ganado donde la estúpida de Helen se llevó el premio por el ternero de oro. Después de eso estuvo todo el mes restregándomelo por el hocico. -Podemos superar a la competencia, aunque no será muy difícil. El resto de los toros son bastante mediocres. Desde luego que nuestras bestias no pasarían desapercibidas, pero me seguía preguntando qué tipo de bestia podría traer Sasha.
El primer objetivo sería subirme a esa monstruosidad que había creado Aspros. -Por cierto, ¿esto se mueve como un toro de verdad? Me preocupaba el tema de que me pudiera aplastar un bicho musculoso de más de dos metros de altura, pero lo importante sería dar un buen espectáculo. Es por lo que la gente había venido, al fin y al cabo. Le di un par de toquecitos al toro para comprobar su resistencia y le miré fijamente. Se veía demasiado imponente incluso para mí, una amante de los animales y de sus múltiples usos, pero confiaba en Aspros al punto de dejar mi integridad física en sus manos. -Como sea, vamos a enseñar a todos los de esta isla cuál es el estilo de los de Villa Syrup. Cerré el puño con la rabia y la pasión que una joven puede mostrar cuando está a punto de lanzarse en un rodeo.
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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli
Aunque la mayor parte del tiempo considerase mi opinión como la más importante, haciendo que no necesitase los comentarios y alabanzas de los demás para darme el valor que me correspondía, reconocía que el visto bueno de Jolyne hacia mis creaciones me llenaba de orgullo; ella parecía una experta en ganado y rodeos, por lo que su crítica era crucial.
- Puede parecer que tienen consciencia, pero son totalmente controlados por mí -me aproximé a uno de los dos enormes toros rosa y le acaricié su piel artificial. El tacto me recordaba al de una hoja de papel, pero mi visión me engañaba, haciendo que a veces pensase que era la piel de un animal vivo- No tenemos que preocuparnos de que supongan una amenaza para nosotros.
Me acerqué a Jolyne y discutimos sobre la forma en la que debían moverse las criaturas. Yo era el marionetista, pero la pequeña granjera era la que sabía cómo se movían esas criaturas en el mundo real. Tras unos minutos deliberando la coreografía a seguir, acercamos a ambos toros a la zona de los establos para que los retuviesen allí hasta que fuese nuestro turno de participar. Me mantuve pegado a dicha zona cercada, haciendo que nuestras llamativas monturas se comportasen de forma irascible y agresora: la gente debía creer que eran criaturas muy peligrosas y que cualquiera que las montase estaba aceptando una invitación directa de la propia muerte. Coceaban y exhalaban potentes bocanadas de vapor por sus enormes hocicos, incluso el resto de monturas los observaban en la distancia; en sus ojos podía ver reflejada la confusión ante su pelaje y el miedo ante sus bramidos.
- Puedo controlar a los toros a cualquier distancia dentro del recinto, fuera de él no podré manejarlos del todo bien -le expliqué a Jolyne mientras esperábamos nuestro turno- Estaré atento a tus señas durante el concurso.
Para mas inri, Jolyne y yo decidimos aproximarnos de nuevo al puesto de inscripciones para aclarar que íbamos a participar al mismo tiempo, ya que en solitario iba a ser algo aburrido. Ante la idea de ofrecer un espectáculo digno de ver, dos toros y dos montadores, el pequeño hombrecillo no pudo más que aceptar, lanzándonos estrellas y símbolos de berries por los ojos.
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¿Mi objetivo? Deslumbrar al mundo, ¿Mi bandera? El glamour querida, ¿Mi teléfono? Ya quisieras.
Sasha miró a todos los lados esperando ver salir al primer jinete que se estampara contra el suelo o ver si era el turno de Jolyne y Aspros para animarles, pero solo apareció el hombre de la caseta de inscripciones, recordando este para los presentes que quien quisiera se podía apuntar durante todo el rodeo por si alguien se animaba al último momento.
La semioni bufó porque parecía que tendrían que esperar unos minutos más, sin embargo pronto llegó Garnet corriendo imitando a una serpiente, al parecer de la joven, eso o tenía una bola de pelo en la garganta. Cuando el músico llegó al lado de Sasha, esta lo miró con la ceja izquierda ligeramente levantada, escuchando como el chico le decía de ganar ambos premios: el de la bestia más grande y el de mejor jinete del rodeo. A la rubia se le fue cambiando la cara a medida que escuchaba las palabras mostrando finalmente una picara sonrisa, si iban a hacer trampas no estaba mal ir a por todos los premios posibles. — ¡Me parece perfecto! Iré a saco con los demás jinetes para asegurarme que ganemos. — le dijo con complicidad la semioni mientras soltaba una suave carcajada de complicidad. — Entonces tienes que volver al puesto de inscripciones para poner la montura que has decidido. — añadió Sasha para que el pelirrojo fuera lo más rápido posible a apuntarse.
La joven hizo el amago de levantarse pero al recordar al hombre del puesto y las vueltas que daba se lo pensó mejor quedándose en su sitio. — Mejor te espero aquí, el viejo del puesto me mareaba con tantas vueltas. ¡Además no me quiero perder a Jolyne y a Aspros! O mejor dicho... ¡a Raspros! — dijo la rubia soltando una gran carcajada por como había llamado su compañero de tripulación al chico. La semioni enseguida paró de reír para buscar emocionada con la mirada a ambos piratas por si estaban cerca de los jinetes que se preparaban para salir con sus respectivas monturas al lado. Sasha también tenía que estar atenta por si la llamaban para participar, había puesto tanto los metros que medía en su forma completa como su peso, y aquello junto con que era un animal extremadamente raro, esperaba que fuera suficiente para llamar la atención de muchos jinetes y eliminarlos de forma fulminante.
14-11-2023, 11:06 AM (Última modificación: 14-11-2023, 11:20 AM por Garnet D. Matlock.)
La sonrisa llena de picardía de la semioni, mientras mencionaba como iría a "matar" hacia los demás participantes para asegurar la victoria, parecía indicar que le interesaba el plan. Garnet le siguió el rollo, esbozando otra sonrisa traviesa, mientras se ponía la mano delante de la boca.- Puejeje, es hora de partir la pana, ¿es o no es? - Sasha añadiría que, con este cambio de los acontecimientos, Garnet debería ir solo (ya que la grandullona prefería quedarse allí por si salían Jolyne y Raspros) a declarar el cambio de montura. No tenía muchas ganas de ver al señor girando, pero le debía una después del pollo de esta mañana.- Esta bien, colegui, déjamelo a mi.-
El pelirrojo se aproximó al puesto de las inscripciones y, conforme se acercaba, pudo a ver a los dos compis de Sasha acompañados - ¡Yeeeeei! ¡Jolyne, Raspros! ¿Qué? ¿Tenéis pensado que montura vais a usar? - Exclamó alzando su mano izquierda, a modo de saludo, mientras se quedaba a tres metros del puesto. La verdad que, ya montaran un caballo, un toro o un león, no podían hacer nada contra un lagarto gigante, era imposible que Garnet y Sasha perdiera. - Bah, hagáis lo que hagáis, espero que estéis preparados para morder el polvo, ¿es o no es? PUAJAJAJJA - Declaraba mientras se acercaba aún más al puesto, pasando por la izquierda de los dos participantes.- Tralaré tralarí tralará, ¿qué tenéis que a lo suyo pueda superar? - Y ahí estaba el señor, gira que te gira. Obviamente el encargado veía imposible que alguien superara a dos toros de 2.50 metros. Garnet miró de reojo tanto a Jolyne como a Raspros y les guiñó un ojo a ambos. Se acercó al señor y le empezó a susurrar a la oreja el espectáculo que iban a realizar. Tras escuchar lo que Garnet le dijo, sus ojos se transformaron en el símbolo de los berries y giró aún más rápido que nunca.- TRALARÍ TRALARÁ TRALARÉ, DE ORO LOS CUATRO ME VAIS A HACER.
El encargado del rodeo, impaciente y babeando de pensar en la de dinero que iba a hacer, sacó una trompeta que tenía guardada en su puesto y sopló fuertemente. Aquel sonido daba inicio, al fin, ¡al Gran Rodeo de Kakutasu!
Siendo realistas, por más que la naturaleza de algunos animales me resultara familiar, lidiar con un toro de semejante envergadura no sería moco de pavo. Por suerte, podía contar con el control de Aspros sobre ellos, lo cual me dio la seguridad que necesitaba. Después de discutir un rato sobre los movimientos que harían los toros, Garnet se acercó a la caseta de inscripciones y nos preguntó por nuestras monturas. - ¡Pues claro que las tenemos! Y ya verás qué ejemplares - respondí con determinación. No podíamos achantarnos ahora que nuestra reputación estaba en juego, pero el joven seguía insistiendo en que ganarían la competición mientras se alejaba. -¡Eh!,eso todavía está por ver– dije señalándolo. Y, por si fuera poco, mientras se contaba secretitos con viejo, se giró para guiñarnos un ojo. -Su confianza me escama. Mi hocico me dice que algo se traen entre manos –le comenté a Aspros, recelosa, mientras me tocaba la nariz. – En fin, nosotros a lo nuestro. Como dice el dicho, río ajeno no riega nuestro huerto – concluí encogiéndome de hombros y esbozando una sonrisa a mi compañero.
Mientras tanto, volvimos a la cerca de las monturas por si llegaba nuestro turno. Me paseé con orgullo ante los demás participantes, que observaban asombrados a los dos toros imponentes presentes en el lugar y, cuando un altavoz anunció nuestro número de participante, nos dirigimos a la entrada al recinto. -Nos toca. Me subí a la valla para alcanzar el lomo del animal, me desaté la cuerda que usaba de cinturón y la até con firmeza a modo de lazo para el espectáculo.
Los vítores del público resonaban mientras esperaban impacientes a los siguientes participantes. Aspros y yo estábamos preparados en la salida. Me aferré con fuerza a la montura, apreté fuerte la mandíbula y tragué saliva. Sonó una trompeta y se abrieron las puertas de par en par. El toro, con los ojos enfurecidos y exhalando purpurina por la nariz, salió disparado al ruedo, deteniéndose en medio del recinto dando coces, dejando ver sus marcados músculos bajo el sol en una piel plagada de tatuajes. Mi cuerpo se balanceaba como un espantapájaros un día de tormenta, pero me mantenía enderezada gracias a los movimientos precisos del animal. Sentía cómo el público gritaba, por lo que levanté una mano como señal para mi compañero. Entre toda la gente pude ver a Sasha brevemente, que destacaba bastante entre la multitud. Cuando el toro frenó un poco, aproveché la oportunidad. -¡Sasha!, te lo dedico. Saqué el lazo improvisado y empecé a hacer movimientos circulares con este sobre mi cabeza mientras aquella bestia daba vueltas entre bramidos. -¡Yeeeeeehaw! Las sacudidas del toro estaban perfectamente coordinadas para que no saliera volando, pero los movimientos agitados hacían que me tambaleara de todos modos. Si me vieran los estúpidos del pueblo que se rieron de mí en aquel rodeo, se tragarían sus palabras.
Con otra de las señales miré a Aspros, que ahora se encontraba frente a mí, como si fuera un duelo de forajidos en el que pasaba una planta rodadora por el medio. El toro empezó a rascar la tierra preparado para embestir a su compañero y, tal y como acordamos, se abalanzó hacia él con furia para acabar cruzándose entre ellos con un salto perfecto. Entre aplausos, el toro empezó a cocear de nuevo, pero ya habíamos ganado el control.
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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli
Con los brazos cruzados a la altura del pecho, observaba cómo Garnet se alejaba del puesto de inscripciones. Como una miss con demasiados aires de grandeza en un certamen de belleza, el roquerillo parecía estar muy seguro de su victoria en el rodeo.
- ¿Recuerdas el poder que Sasha mostró en los cabos gemelos? -dije a Jolyne mientras que esta recitaba otra de sus extrañas frases campestres sobre ser buena persona y tal. - Pues te puedes hacer una idea de lo que nos podemos encontrar en el rodeo.
Y es que, ¿tan importante era ganar aquella competición de una isla remota plagada de gente que vivía dentro de una película del oeste? Todo aquello me daba pereza, pero quería seguirle el ritmo a Jolyne, puesto que a ella sí que parecían importarle aquellas actividades pueblerinas; es lo que hacen los nakamas, ¿no? Nos aproximamos a la zona de las monturas, donde nuestros toros parecían haberse vuelto totalmente coléricos: propinaban fuertes coces a la parte trasera del pequeño cubículo que los retenía, astillando las paredes hasta dejarlas en su mínima expresión, y resoplaban cargados de determinación, con la vista puesta en el ruedo. Tan solo se calmaron cuando ambos jinetes nos propusimos montar sobre ellos. Estábamos listos para hacer lo mismo que hacía yo cuando quedaba con mi ex: actuar.
Jolyne se encontraba totalmente en su elemento. A pesar de ser una pantomima manejada por mi propio poder, al verla se me olvidaba completamente que era yo el que tenía el control sobre aquella bestia de pelaje rosa. Hacía que ambos toros se sacudiesen violentamente, o que al menos pareciese eso, que se desplazasen por todo el recinto emanando húmedas bocanadas de purpurina sobre la gente, que insuflaran temor en todos aquellos que osasen mirarlos directamente a los ojos. Poniendo toda la carne en el asador, realizamos una serie de acrobacias que consistían en un enfrentamiento entre ambas bestias, culminado con una pirueta aérea en la que ambos intercambiábamos nuestras monturas. El ensordecedor aplauso de la gente me transportaba a los escenarios, a los fans clamando mi nombre.
- Gracias, gracias -aferraba la soga con fuerza mientras que con mi diestra saludaba al público, sacudiendo mi hermoso pelo bajo los intensos rayos del sol. Sentía que el mundo a mi alrededor avanzaba a cámara lenta, y que el perlado sudor de mi frente eran lágrimas de ángeles caídos del cielo. Tras varios minutos de espectáculo, decidí que los toros comenzasen a sentirse fatigados hasta que, finalmente, cayesen sobre sus rodillas delanteras, “exhaustos”. Posicionado al lado de mi compañera, saludábamos a un bullicioso público que nos lanzaba vítores, silbidos e incluso alguna que otra prenda de ropa interior- Reconozco que no ha estado tan mal esto del rodeo -susurré a Jolyne.
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¿Mi objetivo? Deslumbrar al mundo, ¿Mi bandera? El glamour querida, ¿Mi teléfono? Ya quisieras.
Sasha vio como Garnet se dirigía hacia la caseta de inscripción por lo que volvió su mirada hacia donde sucedería el espectáculo de caídas. Al cabo de un rato una trompeta dio inicio, por fin, al turno de Jolyne y Aspros haciendo que la semioni se levantara de su asiento emocionada. — ¡Jolyne, Aspros, mucha suerte! — les animó la rubia con los ojos brillantes deseando verlos en acción. No pudo evitar fijarse en los toros tan llamativos que montaban pero no les dio importancia, cada isla tenía sus propios animales. El cuerpo de la pirata se balanceaba mucho y por un momento Sasha temió que se cayera. — ¡Tú puedes, Jolyne! — gritó para darle ánimos de nuevo y cuando ella dijo que le dedicaba su siguiente movimiento la semioni solo pudo admirarla más, definitivamente quería ser como ella y las otras mujeres que había visto en los wanteds. Aspros tampoco se quedó atrás por lo que también le animó muy emocionada. — ¡Vamos, Raspros! — suponía que no la escucharían pero los iba a apoyar todo lo posible y de paso molestar a uno de ellos en el proceso. La joven no pudo evitar reír a pleno pulmón al ver como los toros rosas rociaban purpurina sobre la gente, no tenía ningún sentido pero se lo estaba pasando genial y cuando ambos acabaron con una pirueta para cambiar la montura, Sasha aplaudió fascinada. — ¡Muy bien, chicos! — elevó todo lo que pudo la voz la rubia para que les pudieran escuchar entre la multitud.
Una vez finalizó, la semioni fue corriendo a buscar a Garnet porque su turno tenía que estar al caer por lo que se tenía que preparar donde no la pudieran ver. La adolescente no tardó en encontrarlo gracias a sus cuatro metros por lo que se acercó emocionada. — ¡Garnet! Ha sido una pasada el rodeo. Tenemos que hacerlo tan bien como ellos. — habló de forma rápida y con los ojos brillantes pero enseguida se acercó a él para susurrarle. — Vamos a un sitio apartado para que me pueda transformar que se acerca nuestro turno. — después de dar dos pasos se giró para hacerle un gesto al músico para que le siguiera y una vez detrás de los establos, Sasha se transformó en su forma completa de triceratops midiendo tres metros de altura y nueve metros de largo. — Tú marcas el ritmo y yo te sigo vaquero, no seré muy bestia. — le dijo la rubia entre risas antes de dirigirse a su puesto para salir al ruedo.
akuma
Ryu Ryu no mi: Modelo Triceratops
Zoan Prehistórica
3
La Ryu Ryu: Modelo Triceratops es una fruta del diablo que permite a su consumidor transformarse parcial o completamente en un triceratops.
Especificaciones
El triceratops en su forma completa mide nueve metros de largo y dos de ancho, alzándose un total de tres metros del suelo. Su peso será de cinco toneladas. En forma híbrida el usuario camina a dos patas, ve incrementada su altura un 75% más y aumentará su peso en un 75% de su peso habitual. La parte superior de su cabeza, hasta la nariz (incluida), será sustituida por la forma del animal, cambiando su morfología y sustituyendo su piel por la de un Triceratops a excepción de la mandíbula y la boca, el pecho y el vientre. Mantendrá un cuerno sobre la nariz y otros dos cuernos encima de los ojos, y detrás de dichos cuernos, obtendrá un voladizo óseo frontal de dos metros de ancho. Así mismo obtendrá uñas afiladas en todos los dedos. Le brotará una cola robusta de cuatro metros.
Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga 155 puntos en CA, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva solo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan 50 CA y para la completa 135 CA. La transformación cuesta 70 de energía y después, 20 de energía por turno.
Control de Akuma: 50 CA: Híbrida 135 CA: Completa 155 CA: Transformación inmediata
Ventajas: Te otorga 3 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +20 a la fuerza y +35 a la resistencia.
Tras la inscripción de la "Sashamontura" y de haber provocado a Jolyne y a Raspros afirmando que ellos la semioni y el skypeano se llevarían la victoria, Garnet se alejó del puesto del anciano cantarín y se dirigió hacia el recinto donde daría a lugar sus espectáculos. Se quedó apoyado en la barandilla observando la lamentable performance que estaban ofreciendo todos los participantes. O bien no tenían el aguante suficiente para resistir las embestidas de sus monturas, estampándose contra el barro del suelo, o se quedaban en unos paseos sosos sin ninguna clase de gracia. Menos mal que llegó el turno de Raspros y Jolyne.
Sus monturas sorprendieron por completo al pelirrojo, pues se trataban de dos toros enormes, de dos metros de altura, de color rosa. Garnet no tenía ni idea de que existían toros así, y aún menos de donde lo habían sacado, pero ya empezaba a entender como esos dos tenían tanta confianza también. Y no sólo se trataba de esos dos bicharracos, pues el show que ofreció al público era algo de otro mundo. Los dos decidieron actuar en conjunto y se notaba con creces que eran compañeros de tripulación, ya que era palpable la confianza que tenía el uno y en el otro, por no hablar de la coordinación que existía entre sus dos bestias y los jinetes. Acrobacias, cambios de monturas, purpurina saliendo de los toros, desde luego que esos dos estaban poniendo el listón por las nubes. En cierto momento del rodeo, Jolyne le dedicó uno de sus trucos a Sasha, cuando comenzó a hacer viguerías con su lazo. Garnet no pudo evitar emitir una tímida sonrisa pensando en la ilusión que le haría a la semioni que, una de sus admiradoras, le dedicara su número.
Una vez finalizaron, el lugar se inundó de aplausos y vítores, no era para menos. El pelirrojo se unió a ellos.- ¡EEEEH! ¡LO HABÉIS HECHO GENIAL! ME LO HE PASADO DE MIEDO VIENDOÓS ¿ES O NO ES? - Le gritaba desde fuera del recinto mientras les aplaudía con fuerza. Segundos más tarde, la voz de su amiga captó su atención, diciéndole emocionada que había sido una pasada y que tenían que estar a la altura.- ¡Ya te digo! ¡Y estaremos a la altura! Vamos a dejarlos sin habla puejejeje - Le dijo a Sasha con risa pícara mientras la semioni se acercaba para susurrarle que fueran a un sitio alejado de la multitud para que se pudiera transformar. Garnet, en silencio, le extendió el pulgar de su mano derecha, en señal de validación. Fueron detrás de los establos y, allí, la semioni se transformó en ese lagarto gigantesco. Creo que jamás se acostumbraría a verla en esa forma, si ya era grande de por si, el tamaño que ganaba con su fruta era otra cosa, mariposa. Sasha le dijo que él marcaría el ritmo mientras comenzaba a dirigirse hacia el recinto del rodeo.- Puedes volverte completamente salvaje colegui, yo podré con todo puejeje.- Declaró mientras sacaba el laúd de su funda, un buen espectáculo de ese calibre necesitaría algo de "música de ambiente".
Casualidad o destino, justo cuando llegaron al recinto, para esperar su turno, el altavoz anunció su número de participante.- ¡Eh! Ese es nuestro número, ¡nos toca colegui! - Se podía notar en el ambiente como todos los presentes estaban flipando ante la presencia de Sasha transformada. Garnet no hacía otra cosa que poner cara de orgullo. Cuando llegaron a la puerta del recinto, los organizadores del rodeo le entregaron a Garnet las riendas para su pequeño triceratops. A saber de donde sacarían unas de ese tamaño, pero le pareció repugnante ponérselas a su amiga, no quería ni pensar en como se sentiría la semioni, así que las tiró. En su lugar, cogió una larga soga y ató, cada uno de sus extremos, en sus dos cuernos. De esta forma, Garnet ya tenía un lugar al que aferrarse.- ¡Ahora sí que sí! Espero que estés cómoda con estos, colegui.- Le decía mientras le daba dos palmadas en su pierna delantera izquierda. De un salto, y con su laúd a su espalda, se subió encima del lagarto. Se sentó en su lomo y se aseguró que la soga que había atado estaba bien ajustada. Todo en orden.
Con el sonido de las trompetas, las puertas del recinto se abrieron y, con ello, su espectáculo comenzaba. Sasha empezó poniendo la carne en el asador, a sacudirse fuerte y violentamente. Parece que la semioni se había tomado en serio lo de "volverse completamente salvaje". Garnet, para poder aferrarse mejor a su soga, se transformó en su forma híbrida de tigre, ganando más masa y volumen muscular, llegando hasta los casi tres metros de altura.- SEGURO QUE JAMÁS - Las sacudidas de Sasha hacía que Garnet hablara de manera interrumpida.- HABEÍS VISTO A UNA BESTIA.- Esta había ido bastante fuerte.- MONTAR A OTRA, ¿ES O NO ES? .- Gritaba al público lo más alto que podía, pues no estaba seguro si con los aplausos y vítores del lugar llegarían sus palabras. Pero, estaba seguro de que lo siguiente que iba a suceder tampoco lo habían presenciado jamás. Garnet uso su cola de tigre para aferrarse fuertemente a la soga, de manera que, teniendo sus manos libres, podía tocar libremente su laúd. Se acordó del momento en el que Jolyne le dedicó su número a Sasha, así que le pareció apropiado hacer lo mismo. Buscó como pudo donde estaban situados sus dos rivales y cuando los divisó, les señaló con su índice derecho.- ¡ESTO VA PARA VOSOTROS! .
Mientras la semioni reptiliana seguía dando lo mejor de sí misma, dando saltos, sacudiendo e intentando tirar al pelirrojo de su lomo, Garnet comenzó a tocar su instrumento algo de música frenética que acompañaba al ritmo de Sasha.- PEÑA DEL RODEO, ¡ESPERO QUE JAMÁS OLVIDÉIS ESTE ESPÉCTACULO! - El pelirrojo, que se encontraba sentado hasta entonces, se puso de pie, sin soltar su cola de la soga, al mismo tiempo que sus dedos seguían deslizándose a gran velocidad por las cuerdas de su laúd. No pudo evitar acordarse de Aurora y de su concierto de anoche, pero ahora mismo no había cabida para esos pensamientos, ¡Sasha y él debían ganar aquel concurso! Y si el público, Jolyne y Raspros se creían que eso era todo lo que tenían, ¡se iban a enterar! Era hora de su verdadera arma secreta.- ADELANTE COLEGUI, ¡HASTA EL INFINITO Y MÁS ALLÁ! - Garnet estaba seguro de que ella entendería su mensaje, estaban apunto de ofrecer su número definitivo a todos los presentes.
AKUMA
Neko Neko No Mi: Modelo Tigre
Zoan
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Permite al usuario convertirse en un Tigre y en un híbrido de este.
Especificaciones
El tigre, en su forma completa, mide aproximadamente dos metros y medio de largo y pesa unos doscientos kilogramos. En su firma híbrida el usuario ve aumentado su tamaño un 1/2 y doblará su peso. La parte superior de su cabeza, hasta la nariz, será sustituida por la forma del animal, cambiando su morfología y sustituyendo su piel por la de un tigre a excepción de la mandíbula y la boca, el pecho y el vientre. Mantendrá los colmillos de depredador y obtendrá garras afiladas en todos los dedos, de manos y pies. Le brotará una pequeña cola de hasta sesenta centímetros.
Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga 60 puntos en CA, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva sólo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan 20 CA y para la completa 30 CA. La transformación cuesta 30 puntos de energía y, después, 10 de energía por turno.
Control de Akuma: 20 CA: Híbrida | 30 CA: Completa | 60 CA: Transformación inmediata
Ventajas: Te otorga 2 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +20 a la agilidad, +10 a la fuerza y +10 a la resistencia.
Los recuerdos vinieron a mi cabeza. Aunque no parecían querer colaborar en esa locura al no moverse ni un ápice, lo que empezó una tarde practicando con mis vacas, acabó en un rodeo imprevisto en una isla lejana. Miré la cara sudorosa de Aspros mientras saludaba al público tras dar un espectáculo fantástico. Por el contrario, yo me limitaba a tocar mi gorra sin quitármela. Como siempre, él parecía tener el don para estar perfecto mientras que yo acabé desgreñada como si me hubiese pelado contra una bandada de pájaros por tanta sacudida. Sabía que no se podría comparar con sus mejores momentos sobre el escenario, pero se le veía cómodo rodeado de tanta gente. Aunque Aspros hubiese dejado ese mundillo antes de unirse a la banda, me preguntaba si todavía echaba de menos el tener un público delante. -Pues claro que te ha gustado - le dije entre risas. Al fin y al cabo, yo seguía empeñada en que nos unían nuestros orígenes. Por otra parte, me alegré de que Sasha y Garnet disfrutaran también durante todo el espectáculo. - ¡GRACIAS! ¡ESPERAREMOS IMPACIENTES VUESTRO TURNO! Estaba ansiosa por ver lo que tenían por ofrecer con su gran bestia.
Salí de allí recolocándome mi pelo revoltoso para que no me molestara en la cara, todavía eufórica por el trote de aquellos toros. Había sido una experiencia alucinante y empecé a divagar sobre los múltiples entretenimientos que nos podría ofrecer la habilidad de mi compañero, capaz de dar vida a tantas creaciones. Tal vez incluso podría montar la granja de mis sueños con todo tipo de animales extraños, pero no estaba segura de si mi compañero se prestaría a ello.
Una vez fuera, me apresuré en tomar una buena posición para ver de cerca a Sasha y a Garnet, que imaginaba que no tardarían en salir. -Podemos estar tranquilos -miré a Aspros. -Nos ha salido genial. Era humilde y no me gustaba intercambiar la piel del oso antes de cazarlo, pero el resto tampoco lo tendría fácil para ganar. Me quedé hablando con Aspros en lo que esperábamos entre la multitud hasta que de pronto, apareció. Era un lagarto enorme, de por lo menos seis vacas de largo. -¡SASHA! -grité. Las palabras de mi compañero se hicieron realidad y llevaba a Garnet como su jinete. Entre la gente de mi alrededor se notaba una mezcla de miedo y asombro completamente entendible. Se abrieron las puertas y entre las sacudidas de Sasha, el joven alado se transformó en un tigre enorme. -Aspros, ¿¡estás viendo lo mismo que yo!? – dije completamente perpleja.
No sabía si estábamos viendo un rodeo o un circo. Los dos conceptos se fusionaron como aquella calabaza con un pepino formando la pepinaza, que ganaría el concurso de hortalizas de mi pueblo. No contento con eso, Garnet sacó un instrumento que empezó a tocar con bastante soltura incluso poniéndose de pie. El público se volvió eufórico y yo empecé a vitorear -¡Así se hace! Cuando nos dedicó su actuación, me llevé las manos al pecho emocionada. No podía creer lo que veían mis ojos, los Shogun Gari también sabían gastárselas.
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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli
- Sí que parece un circo, sí -comenté divertido a Jolyne, mientras no despegaba los ojos de Sashaurio y el recién descubierto Gatornet.
Tras nuestra llegada al Grand Line me había percatado de la enorme cantidad de usuarios de fruta del diablo que existían. Durante mi infancia y adolescencia no había tenido la oportunidad de conocer a demasiados, ya fuese por su escasez o por su recelo a mostrar sus capacidades. Sin embargo, aquí la gente mostraba todas sus cartas sin ningún tipo de preocupación. Por mi parte prefería mantener esa información bajo llave por el momento, conociendo mis capacidades tan solo los miembros de la tripulación de los Alas Negras.
Tanto la actuación de Sasha y Garnet como la mía junto a Jolyne, habían hecho que el público se revolucionase hasta límites insospechados, nada acostumbrados a esa variedad de rodeo que le habíamos ofrecido desde tierras lejanas. Mientras el espectáculo circense continuaba, miraba a mis creaciones resguardadas en el establo, aún furiosas y con ese semblante poco amigable que mantenía alejadas al resto de monturas. Mi mente se despegó de aquella visión y posó su pensamiento sobre Triana y Yojimbo, preguntándose dónde estarían o qué estarían haciendo. Jolyne parecía muy entretenida por el espectáculo que se estaba ofreciendo en el rodeo, pero a mí comenzaba a gobernarme una extraña sensación de inquietud. Intenté dejarla de lado mientras la diversión continuase, pero en cuanto aquello se acabara, instaría a Jolyne para que nos reuniésemos con el capitán y Triana.
- ¡Bien, bien! – dije animando a Sasha y Garnet mientras aplaudía a su melodiosa actuación. Estaba convencido de que si hacían eso en las calles del pueblo serían capaces de recolectar un par de monedas de los transeúntes. Tras extraer mi pequeño espejo de mano y acomodarme el pelo, me dirigí hacia Jolyne- ¿Y qué se supone que se gana en estos concursos? ¿Una vaca? -comenté mientras apartaba a un borracho con un ligero empujón. En aquel sitio la gente comenzaba a aglomararse más y más, y eso solo significaba una cosa: gente fea y sudada.
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¿Mi objetivo? Deslumbrar al mundo, ¿Mi bandera? El glamour querida, ¿Mi teléfono? Ya quisieras.