[T4].[Aventura] Recuerdos del infierno (Presente Absoluto)
#21
Atributos Personaje


Con las manos atadas, tanto Viktor como yo, la jirafa nos condujo hacia el campanario. Mi pregunta no fue respondida, pero tampoco me extrañó, era algo que sabía que iba a suceder. Incluso el pato soltó un chiste, creo, algún tipo de rima que hizo que mi compañero soltara una leve carcajada. No logré entenderlo, la verdad, quizás porque no podía dejar de estar en alerta, pero le quité importancia. Realmente, esta situación empezaba a molestarme de verdad. Todos estos idiotas me crispaban con su comportamiento. Pero la situación era la situación, no podíamos hacer más que aceptarla y ver que pasaba.

Llegamos a la puerta de la iglesia. La chica voló para sostener la puerta a la jirafa, la cual educadamente nos pedía pasar y avanzar - Gracias... - Dije serio, sin quitar la mirada al frente. Simplemente analicé el lugar. 10 bancos, 5 a cada lado, un altar en la mitad, una mesa al fondo, puerta a la izquierda, escalera a la derecha y una cruz con un sol. No podía ver más allá. La jirafa nos invitó a ir hacia el altar. No sabía que iba a pasar, pero algo no olía bien. Había que estar atentos.

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#22
Una vez dentro de la iglesia, pudisteis escuchar como alguien daba dos campanazos de nuevo, y tras Sax recoger las gabardinas de todos, la puerta se cerraba tras él y Volcano, el dúo de la retaguardia que os custodiaba las espaldas de la peor manera posible. Hawk caminó despacio y en silencio, escuchándose el ruido de las espuelas de sus botas a cada paso y pronto vuestros pasos y los de los más menudos de altura se unieron a él, quien encabezaba la marcha hacia el altar al fondo de la estancia. Al pasar bordeando la mesa pudisteis ver que la puerta estaba entreabierta y se escuchaba el rumor del viento, posiblemente filtrándose por una ventana.

Una vez frente a la cruz, Hawks pareció ponerse de puntillas y estirarse tanto como podía para llegar con su hocico hacia el sol, pulsándolo, y dejando entrever que era una especie de botón. Tras esto, volvió a su postura inicial y os miró fijamente, colocándose el pañuelo en la cara mientras Sax se colocaba su gabardina y le daba la suya al mink jirafa — De calidad y barato — dijo volviéndose para encañonaros mientras Hawk se colocaba la prenda de ropa, a tiempo de escucharse un deslizamiento de una losa fortísima y muy pesada, bajo vuestros pies. Un pequeño temblor sacudió la zona y algo de polvo se filtró por los huecos de las piedras de las paredes con él. — No se preocupen — dijo Hawk sin quitaros ojo de encima, a tiempo que Volcano se colocaba su gabardina sorbiendo unos pocos mocos más, y os volvía a encañonar — Terminará en breve — matizó el mink.

Y así fue. Unos pocos segundos después el temblor cesó, y estando encañonados por un Volcano con gabardina puesta y pañuelo en la cara, y encañonados por un Sax con no sólo su gabardina puesta y el pañuelo en la cara, si no también la gabardina de Minaya en el brazo doblada, Hawk hincó rodilla para retirar una alfombra que había tras la mesa del altar, y mostrar unas escaleras descendentes: Un pasadizo. Así, con otro gesto amable de la mano os invitaba a descender — Detrás de mi, por favor — dijo mientras se adentraba en las escaleras, y Sax y Volcano os incitaban a seguirle apretando un poco sus cañones en vuestras espaldas, pero el mink jirafa se detuvo y os miró una ultima vez antes de descender por completo — Les advierto que tardaremos aun un poco en llegar, y hará calor — y con esas palabras, estiró su cuello por completo y lo introdujo en el pasadizo, caminando a cuatro patas - pues su altura le impedía ir erguido - entrando tras él, desplegando así su 'cuellobocacañón' y encendiendo una pequeña llama en la punta de este, en lo que sería el final de su lengua, revelando uno de los usos de la tecnología que modificaba su cuerpo: un lanzallamas.

Por suerte para todos era una llama estática y de inicio, no estaba exhalando fuego, si no más bien ejerciendo de antorcha en un callejón bastante estrecho. Apenas dos metros de alto, con suerte uno de ancho. Hawk en la delantera caminando a cuatro patas y con su cañón desplegado, obligado a caminar hacia delante y no poder obrar con libertado por la limitación de movimiento y la rigidez de su cuello. Sax caminaba tras el último de vosotros y su gordo cuerpo tapaba un poco la vista de Volcano, quien había guardado sus pistolas y gimoteaba agarrándose a la gabardina del ornitorrinco, farfullando cosas sobre la oscuridad, presa del miedo. Y así empezó una nueva caminata que demostraba que la jirafa no mentía: hacía mucho calor. El camino era recto, sin perdida, y no se apreciaba ninguna luz al fondo, siendo el único foco de esta el arma de Hawk.





Joe

Viktor

Resumen
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#D86700
#23
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Justo al entrar a la iglesia, analicé el entorno. Todo parecía completamente normal y sin ningún tipo de anomalía. Parecía haber solo dos salidas: La puerta por la que entramos, custodiados por la extraña banda, y una puerta que parecía dar al campanario. Tras entrar, dos campanazos consecutivos volvieron a sonar de manera ominosa y Hawk comenzó a caminar hacia el altar. El sonido de las espuelas de sus botas resonaban en la estancia y tras bordear la mesa, se alargó para pulsar lo que parecía ser un botón en el sol que adornaba la cruz. Al mismo tiempo, comenzó a ponerse un pañuelo en la boca mientras el ornitorrinco se enfundaba su gabardina y tras él, el hombre jirafa lo acompañó. Sospechoso.
 
Tras esto, un ruido de rocas moviéndose bajo nuestros pies comenzó a sonar y Hawk nos dijo que "terminaría pronto", refiriéndose al ruido. Miré arqueando una ceja al hombre jirafa y tras esto, a Joe, a quien indicaba que se tapara las vías respiratorias. Allá donde fueres... Por lo que, cuando todos observaban como Hawk levantaba una alfombra enorme para destapar la entrada a una cueva, usé mis manos atadas para tirar de la cremallera de mi abrigo hasta arriba, levantando así su cuello y acercándolo al máximo contra mi nariz, tapando así mi cara. Era notoria la ausencia de la mujer que nos maniató. Aunque era posible que siguiera oculta, dada su casi segura condición de usuaria de algún tipo de Zoan relacionada con algún insecto. Si se había transformado en su forma completa, sería casi imperceptible.
 
Tras esto, Hawk se agachó y estiró su cuello para sacar una especie de antorcha de su lengua e inició el camino al frente del grupo, al cual seguí, dejando a Joe detrás de mí. El pasadizo era estrecho, como de un metro de ancho por un par de alto y hacía bastante calor. Ya hacía un rato estaba empezando a cansarme del paseo y pensé en desatar mis ataduras y liarme a espadazos, pero... de cierta manera, me daba curiosidad, por lo que mantuve los brazos en reposando entre la cintura y mi Shimei Kaeru. - Dime, tío grande, ¿habrá algo de beber al final? Sería poco cortés por tu parte hacernos pasar este calor y aspirar polvo sin ofrecernos nada. - pregunté con tono alto e intercalando una tos seca por el polvo y la sequedad de mi garganta  - Cualquier diría que esa educación tuya es mera fachada. - finalicé mientras continuábamos el camino por el angosto túnel camino a lo desconocido.


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#24
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Aquella iglesia me daba escalofríos. Nunca he sido una persona creyente, y ver aquella cruz con ese símbolo solo me hacía tener pensamientos malos. Pero no era el momento de eso. La situación era complicada, y Viktor y yo no podíamos perder de vista a esta gente. De nuevo, sonó la campana de lo alto de la iglesia. De nuevo, dos campanazos ¿Qué significaba aquello? ¿Habría alguien allí arriba? Intentaba encontrar una respuesta lógica a toda esta situación, pero no había manera. Llevaba tanto tiempo estando en alerta que solo era capaz de pensar en cuando reaccionar ante el peligro. Esta gente estaba empezando a darme dolor de cabeza.

La jirafa pulsó lo que parecía ser una especie de botón, y a continuación, como si de un cuento se tratase, se abrió un pasadizo en el suelo de la iglesia, el cual estaba oculto tras la alfombra. Me percaté de que Viktor me hizo un gesto de taparme las vías respiratorias, supongo que algo notó que yo no, de momento estaba bien. De nuevo, el cuellilargo nos invitó a seguirle y advirtiendo de que haría calor. Para mí, ningún tipo de problema. Estoy acostumbrado a rodearme de altas temperaturas en los fogones. Pasó primero la jirafa, la cual entró por el pasadizo estrecho, tanto de alto como de ancho. Tenía un problema. En mi forma híbrida no podía avanzar - No quepo. Necesito volver a mi forma humana - Tras mis palabras, invertí la transformación, y el resultado de esto fue, que las cuerdas se me desataron de las manos al haber perdido tamaño y volumen.

Por un momento pensé en aprovechar esto a mi favor, la jirafa estaba ya metida en el sitio, y detrás de él, Viktor. Tan solo tendría que encargarme de los dos enanos que estaban detrás de mí. Pero me di cuenta de una cosa. La chica insecto no estaba. No conseguía ubicarla en ningún lado. Así que me calmé y mantuve los nervios - Las cuerdas se me han caído debido al cambio de tamaño - Dije levantando las manos - Pero si me permitís, así puedo usar la ropa para taparme mi boca y mi nariz, como ustedes. No haré nada raro - Intenté sonar sosegado y tranquilo, dejando incluso que me siguieran apuntando los dos canijos de atrás. Aquella situación era insostenible para mí, no aguantaba más. Llevaba un buen rato sin poder hacer nada y me sentia completamente fuera del lugar. Así que nos dedicamos atravesar aquel sofocante y estrecho pasillo. Me preguntaba si al final de este, estaría ese tal Nimba.

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#25
Ante el movimiento de Joe tanto Sax como Volcano lo encañonaron con súbita presteza y seriedad, el primero en los testículos y el segundo en las rodillas desde atrás, parando la marcha de golpe. El ornitorrinco hizo un gesto con su aleta y Minaya volvió a aparecer tras un ligero zumbido, quedando delante del Marine con muy mala cara y de muy malas formas — ¡Se ha desatado! — gritó nerviosa recogiendo la soga, mientras Hawk ya en su cuadrúpeda caminata intentaba girarse con el cuello extendido, sin éxito, chocándose con la cabeza contra una de las paredes del muro — ¡INACEPTABLE! — gritó y trató de girar de nuevo hacia el otro lado, obteniendo el mismo resultado — ¡ESTO ES INACEPTABLE! — bramó de nuevo empezando a caminar hacia atrás, siguiendo estando a cuatro patas — ¡Maniatados! ¡maniatados y en silencio! — decía de forma errática acercando peligrosamente su trasero hacia el bueno de Viktor.
Minaya no tardó en agarrar las manos del marine con fuerza y disponerse a atarlas con sus otros brazos, haciendo nudos más fuertes y con más pasadas que antes — No te pases de listo Marine viejo y feo — dijo Minaya visiblemente enfadada — Si el Señor Leyos descubre que estás sin atar estarás muerto antes de poder frotarte las muñecas — advirtió, mientras Sax empujaba levemente con su arma contra la zona genital del Marine, dejando claro que el próximo movimiento de este estilo sería contestado con fuerza y sin sutilezas.

Tras eso, procedieron a caminar por el pasadizo todos en procesión, Hawk a la cabeza seguido de Viktor, quien trataba sin éxito de sacarle conversación, pues el mink estaba lo suficientemente molesto por el gesto de Joe de desatarse usando su transformación - y por hacerse dado dos golpes en la cabeza al intentar girarse - como para ignorar las cordialidades, que siempre era una opción mejor que ser un maleducado. Tras estos caminaba Joe que había vuelto a escuchar un zumbido cerca de él al desaparecer Minaya de nuevo, y detrás de este estaba Sax, seguido de Volcano. Dentro del túnel caminasteis por más de media hora y el calor se hacía altamente insoportable para todos los presentes. Los forajidos mantenían su temperatura como podían cubriéndose con sus abrigos y evitando exponer la piel al calor extremo del ambiente, y dado que Hawk y Sax eran Minks, no sudaban, pero Volcano por el contrario si, aunque era tan bajito y estaba tan atrás que era imposible para nadie verlo.

Cuando terminasteis la caminata angosta por el estrecho túnel, llegasteis a una habitación cuadrada de cinco metros por lado y quince de alto. Frente a vosotros, una puerta de metal muy pesado, flanqueada por dos lámparas de gas pequeñas que alumbraban de forma muy tenue la estancia. Hawk fue el primero en entrar - al ser el primero de la travesía - y nada más salir estiró el cuello hacia el techo y desarmó su cañón, devolviéndole la flexibilidad del cuello y caminando hacia la puerta, sujetando la argolla que servía para tirar de ella y abrirla. Sax y Volcano se quedaron en la salida del túnel sin entrar en la habitación, mirándoos y sosteniendo sus armas. Hawk rompió el silencio — Vais a cruzar esta puerta y vais a permanecer completamente en silencio si no se os pregunta algo — dijo mirándoos directamente — Vais a manteneros a tres pasos de la puerta una vez que crucéis el umbral, y no vais a elevar vuestra vista del suelo a no ser que se os diga lo contrario — matizó — Si alguno de los dos no cumple cualquiera de esas exigencias, mataré al otro — dijo tirando de la puerta para que se abriese lentamente mientras una luz resplandeciente os impedía ver el interior, y se apartó dos pasos al lateral derecho para dejaros pasar.





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#D86700
#26
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Parece ser que Joe, por su tamaño transformado, volvió a su forma humana y esto hizo que las alarmas de toda la banda saltaran. Apareció la mujer abeja que, rápidamente, ató sus manos de nuevo y le amenazó con que si el que suponemos es su jefe lo ve suelto le haría. Tras esto y más amenazas para caminar, desapareció de nuevo para que todos avanzáramos. Ahora tenía más que claro que debía ser lo que había pensado, una Zoan del tipo insecto convirtiéndose en su forma completa. Inteligente. 
 
Tras un largo camino más, en silencio, llegamos a una sala con una puerta metálica que el hombre jirafa sostuvo de una argolla y sentenció que entráramos sin decir nada y sin alzar la vista con la amenaza de que en caso de no hacer caso a su orden, mataría al compañero. No proferí ni una palabra, no articulé ni una mueca. Así como durante todo el camino anduve delante de Joe, tomé la delantera del Marine y entré, manteniéndome a tres pasos de la puerta como Hawk ordenó, mirando cerca de mis pies y totalmente en silencio.


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Gasto y daños
#27
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Parece ser que no gustó nada lo que pasó con mi acción. Todos se pusieron muy nerviosos, como si el final del mundo estuviera aquí o algo. El ornitorrinco apareció directamente delante de mí apuntándome a... zonas sensibles. Cuando lo vi, lo único que quería hacer es pegarle un patadón en la boca para ver si se callaba de una maldita vez. Pero, llegados a este punto, no iba a tirar todo por la borda. La chica abeja apareció de nuevo para atarme las manos, diciendo no sé qué de mi suerte, pero ni la presté atención. Me limité a dejarme atar y seguir hacia delante.

Llegamos a una pequeña sala con una puerta metálica. La jirafa nos advirtió de que no moviéramos ni un músculo, ni una sola palabra, ni nada de absolutamente nada, y si alguno de nosotros no hacíamos esto, el otro moriría. Así que tal como nos dijo la jirafa, avanzamos, Viktor delante de mí llegó antes, me situé a su derecha, a 3 pasos de la puerta y mirando al suelo sin hacer nada de nada. A saber que nos encontraríamos ahora.

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#28
Tomasteis el camino correcto, ya puestos, y accedisteis a entrar en la instancia. Hawk os permitió pasar antes que él y pudisteis escuchar como una gruesa losa de piedra se arrastraba mientras las voces de Sax y Volcano se iban alejando cada vez más. Se habían marchado por donde habíais venido e iban charlando sobre sus cosas, cerrando tras de si una puerta que os impedía de nuevo el acceso al túnel que os llevaría de vuelta a la iglesia. Así pues, ellos formaban parte de vuestro pasado y actualmente tendríais que afrontar vuestro presente, ya que cuando entrasteis en la instancia una intensa luz brillante os cegó temporalmente, fruto del contraste de iluminación. No pudisteis apreciar sus dimensiones, pero eran de veinte metros de largo, por veinte de ancho en sus zonas más alejadas entre si.

— Con su permiso, señor Blackmore — dijo Hawk entrando tras vosotros y cerrando la puerta a sus espaldas, permaneciendo erguido y con los brazos cruzados en vuestra retaguardia, en completo silencio, un silencio que se volvió sepulcral cuando el sonido de la losa finalmente se detuvo, y en su lugar fue invadido por el sonido de una gota cayendo lentamente de un frasco de vidrio abombado hacia otro cónico. Parecía un experimento científico que llevaba un líquido verdoso de un recipiente a otro y emitía ligeramente algo de vapor. Dicho elemento estaba en una mesa lateral, a la derecha, en la estancia a la que acababais de entrar, que era octogonal y tenía una claraboya por techo, de vidrios templados y duros que estaban cubiertos por arena por el exterior, y se movían de cuando en cuando fruto de las oleadas del viento. La altura de la habitación y para llegar hasta el punto más bajo de dicho techo abovedado era de veinte metros. El punto más alto, el centro de esta cúpula, estaba a veinticinco. La iluminación provenía de todos los vértices del octógono del techo, una lámpara de fósforo que brillaba con intenta furia blanca, sin titilar ni un sólo milímetro el cuerpo de la llama.

Las paredes estaban decoradas con tapetes gruesos y tejidos coloridos, oscilando entre morados, rojos, y negros, a juego con una gran alfombra circular que no tocaba los vértices del suelo pero se aproximaba, cubriendo doce metros de radio desde su centro, donde se encontraba un escritorio de color caoba oscuro, con un fino mantel rojo que sólo tapaba su cubierta, y sobre el cual descansaban varias hojas, una pluma y un tintero. Carpetas y papeles amontonados junto a un Den Den Mushi apagado, visiblemente dormido. Tras ese escritorio había una figura sentada en una silla de similar confección que se levantó sin hacer ruido y caminó hasta estar en el flanco izquierdo - desde su perspectiva - de la mesa.

— Tú siempre tan correcto, mi querido Hawk — dijo aquella voz — Mmmpfpfpfpfpf — sorprendentemente, rio por lo bajo con un tono pomposo y desagradable — ¡Es cierto lo que ven mis ojos! — sentenció, y dio un leve golpe en la mesa sobre un papel, recogiendo este que resultó ser un periódico — ¡El mismísimo héroe de los Cabos Gemelos! — anunció, refiriéndose a Joe y comenzó a caminar hacia ellos, dando ligeras palmas como si fingiera un abrupto aplauso parándose primero frente a Viktor quien entró en vanguardia, apoyando su mano gentilmente sobre su hombro derecho — Permítame — dijo e instó por apartarte con suavidad un paso a un lado, llegando frente a Joe y tocándole en el fornido brazo — Está usted en buena forma Marine — dijo en un casi susurro — ¡Es perfecto! ¡Amo a los Marines! — matizó y se separó del dúo alzando las manos al aire y girando sobre si mismo, muy teatral — ¿Verdad que si Hawk? — le preguntó al mink sin mirarle — Los ama, señor — confirmó la jirafa — Los amo, si... — añadió y paró junto a su mesa, esta vez por delante de ella y mirándoos mientras apoyaba los brazos por detrás de su espalda en la madera a tiempo que apoyaba su trasero en la misma, permaneciendo en silencio unos pocos segundos.

— Veo que si un héroe de la Marina como usted puede aceptar trabajar con un cazador venido a menos como el señor que le acompaña, entenderá la sutileza de la negociación y la necesidad del comercio para un correcto equilibrio en le mundo ¿me equivoco, señor... Joe? — soltó una mueca de desagrado — Argh, disculpe mi falta de tacto, por algún motivo aun no conozco su apellido ¿sería tan amable? — preguntó mientras hacía un gesto con la mano a Hawk quien comenzó a andar hacia el lado opuesto de la habitación por el que habíais entrado, levantando uno de los tapetes y desapareciendo tras él.

— Hagamos negocios — dijo, más ordenándolo que sugiriéndolo, con un tono muy tranquilo y amable.




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#29
Atributos Personaje


En cuanto entramos a la sala, la luz ambiental colapsó mi visión. Habíamos pasado largo tiempo en el túnel y ahora al volver a la luz nuestras pupilas eran incapaz de filtrar todo lo necesario. Quise frotar mis ojos, pero me limité a apretarlos con fuerza, evitando hacer aspavientos, más por el miedo a que mi compañero sufrieran las consecuencias de cualquier gesto que se pudiera malinterpretar por parte de nuestros captores. 
 
Tras entrar, Hawk pasó y saludó al que supuse su jefe: Blackmore. Debía ser alguien distinto, pues, hasta donde nos habían mencionado, nos dirigíamos a ver a un tal Nimda. Al mismo tiempo, la puerta tras nosotros se cerró y tras eso un silencio que tan solo se rompía por un sonido de goteo dominó la escena. Tras unos segundos, un nuevo interlocutor inició la conversación refiriéndose a Hawk como educado. Debía ser Blackmore, pero no era capaz de distinguir absolutamente nada. Se dirigió a Joe como el héroe de los Cabos Gemelos, por lo que estaba plenamente consciente de todos los sucesos. La voz se acercó a nosotros y por un segundo pensé que era el momento idóneo, pero no era capaz de ver, y atacar a ciegas es mala idea. 
 
El jefe pasó por mi lado para apartarme tocando en mi hombro derecho y siguió hablando con Joe, ignorándome por completo, salvo para llamarme "cazador venido a menos". Cabroncete pedante, tiene la lengua afilada, el hijo de puta. Hasta que finalmente preguntó por su apellido y tras alejarse de nuevo hacia la dirección de la que vino y ordenó a Joe negociar. - ¿Negociar el qué? - pensé. No entendía que podía querer un matón de tres al cuarto de Joe y que pensara que éste le concedería. Tenía unas ganas terribles de reírme de la cara del payaso de Blackmore, pero preferí agarrar mi lengua viperina. Ya teníamos suficiente con la de Joe. Solo esperaba que supiera manejar la situación como podía esperarse de un Marine de su rango. Quizás mi vida estuviera en sus manos... otra vez.

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Gasto y daños
#30
Atributos Personaje


Y de repente, nada más entrar en aquella sala, como si de un fogonazo, como si el sol estuviera enfrente nuestra, me dejó totalmente con la vista en blanco, no podía ver nada, no sabía en qué sitio me encontraba, lo único que hice fue agachar un poco la cabeza con los ojos cerrados para no cegarme aún más e intentar recuperarme de aquel destello. Aunque los oídos, por suerte, me seguían funcionando, y escuché claramente como aquella jirafa pidió permiso a un tal Blackmore - Vaya, parece ser que no veremos al tal Nimda - Pensé. Como no podía ver nada, simplemente me limité a esperar que mi vista volviera a la normalidad. Lo que me preocupaba es que no podía ver a Viktor, aunque supongo que estará a mi lado.

Otra voz comenzó a hablar, una nueva, supongo que sería el tal Blackmore. Entre una risa de tono bajo y sorpresa, comentó algo de "el héroe de los cabos gemelos" mientras escuchaba como se iba acercando - ¿Se refiere a mí? Viktor no estuvo allí - Pensé de manera estúpida. Aquella voz estaba prácticamente a mi lado, y pidiendo permiso, me tocó el brazo, supongo que sería él. Intenté identificar algún olor de esta persona para ver si podía sacar algo en claro. Parece ser que sabía que era Marine, así que no cabe duda de que leyó el periódico, alardeando de que ama nuestra facción y diciendo que estaba en forma. Giré la cabeza hacia el otro lado - derecho - intentando absurdamente que aquel fogonazo se fuera de una vez. Tras esto, se escuchó como una madera crujió y unos segundos de silencio para, de repente, volver a la carga y hablar. En resumidas cuentas, en un tono sarcástico le preocupaba que un marine como yo trabajase con un cazador como Viktor, que eso rompía el equilibrio del mundo. Para mi desgracia, se acordaba de mi nombre, maldito periódico. Pero a su vez, me preguntó por mi apellido, ya que lo desconocía. Parece ser que lo necesitaba para hacer "negocios".

- No tengo apellido - Le dije mientras, con los ojos cerrados aún por la ceguera, puse mi cabeza mirando a la dirección de donde provenía la voz, enfrente de mí - Joe es el nombre que mi padre adoptivo me dio cuando me encontró en la calle, con solo eso puede hablar sin problema conmigo, no se preocupe - Le dije con sinceridad. Puede que siempre tenga buenos modales y seriedad a la hora de hablar, pero para mí, Joe es más que suficiente como para que sea quien sea se dirija hacia mí - Bien, caballero. Dígame cuál es su problema y qué negocios quiere hacer, le escuchamos atentamente - Dije metiendo a Viktor en el saco, puede que Blackmore me hablase a mí, pero al fin y al cabo, tenía a mi lado a un compañero y hasta el final teníamos que contar el uno con el otro.

Poco a poco iba recuperando la visión de aquel fogonazo, estaba deseando ver donde estábamos y quién teníamos delante, así que me puse recto y "mirando" delante de donde provenía la voz de Blackmore.

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