[Presente Relativo] La edad dorada
#1
38 de Verano. Año 11.
Pueblo Kakutasu, Isla Toko, Corriente Daiya - 09:00 a.m.


Los trámites para conseguir crear un gremio eran mucho - pero mucho - más lentos que lo que me suponía en un principio. No sólo el desembolso de dinero había sido descomunal y prácticamente todos los esfuerzos por negociar llevarme a Peixe, perseguirlo, pelear por capturarlo, matarlo y entregarlo se habían esfumado por un simple papel que ahora tenía en las manos. Si, cincuenta días después aproximadamente, por fin tenía en mis manos el documento que me acreditaba como un cazador reconocido, con licencia gubernamental para proceder y gestionar mis propios beneficios fruto de mis propias capturas: una licencia de gremio. Magna. Un nombre que tenía que empezar a hacer sonar por los mares si quería que otros cazadores interesados vinieran a unirse a las filas de mi creciente imperio, para así poder prosperar y crear un cimiento sobre el que despegar con mi gran plan.

Pareciera que el clima y el ambiente se habían tornado más áridos y cálidos si es que eso era posible en este tiempo. Veía los rayos de sol entrar por la ventana y en el fondo de mi, alguna vez añoraba sentir la calidez de los mismos, pero era un sentimiento que desaparecía rápidamente al sopesar el poder y el control sobre el mismo que había ganado. Aun habría de ser depurable, pero estaba confiado y ansioso. Confiado por el encuentro en el que finalmente capturé a aquel gyojin, no por él, si no por el control de la situación con los demás implicados. Ansioso por poder medir mi fuerza directamente contra un oponente fuerte, duro y capaz. Y hablaba de fuerza directamente, más allá del calor o las quemaduras que pudiera generar. Algo con lo que pudiera sentirme capaz de defender el nombre del gremio y competir contra los titanes y los colosos que ahora reinaban los mares con sus formaciones de pseudo-mercenarios.

Salí del lugar que me había ofrecido refugio y cobijo durante aquellos días, que me había permitido sanar y mejorar y terminar de recuperarme por completo mientras finalizaba los procesos de tramitación burocrática, y me dispuse a abandonar el pueblo en dirección al barco que me había traído hasta aquí. Cargaba el arma a la espalda, una bolsa con víveres, y los bolsillos repletos de distintas pesquisas necesarias para desempeñar mi cometido a bordo de aquel navío. A estas alturas poco me importaba si los Marines querían hacerlo suyo - o lo creían - pues sin mi ese barco no se iba a mover, y para viajar conmigo iban a tener que hacer mucho más que la comida.
Era el momento de partir hacia un nuevo lugar.
—
[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
  Responder
#2
Atributos Personaje
 
 
Sasha se acercó al pueblo de buena mañana para distraerse de la monotonía del barco, no era buena idea mantenerse allí encerrada si iban a partir en cualquier momento. La joven caminó de forma desinteresada aquella calurosa mañana de verano - calor que no le molestaba en exceso gracias al sombrero, que le cubría la cabeza, pero que estaba tan destrozado que asomaban sus cuernos por los lados, y unas gafas de sol puntiagudas que le protegían los ojos - con su nuevo kanabo descansando en la espalda de forma vertical.
 
La semioni pasó por delante de una modesta heladería casera y no pudo evitar que se le hiciera la boca agua, por lo que sin pensarlo mucho, entró para comprar un cucurucho de tres bolas con diferentes variedades de chocolate y virutas de colores por encima. La rubia siguió caminando por el pueblo pero esta vez con una gran sonrisa, había desayunado en el barco pero no se iba a privar de un capricho como aquel porque se lo merecía después de su aventura en la mina.
 
Sasha disfrutaba de su helado pero se quedó a medio camino de darle otro bocado cuando se fijó que a quince metros delante de ella había un hombre muy llamativo que le resultaba familiar, el cual llevaba un kanabo a su espalda y un llamativo casco. Enseguida lo recordó del incidente de los Cabos Gemelos - nunca olvidaría a alguien que usa un kanabo como ella - por lo que con una sonrisa quiso ir corriendo a saludar a un colega de armas, pero al dar el primer paso también se acordó como Joe le ayudó cuando estaba herido por lo que paró en seco y decidió esconderse a la izquierda entre dos casas de madera mientras seguía comiendo de forma seria a la vez que no perdía de vista al hombre, quien ahora se encontraba a veinte metros de ella. Sasha decidió seguirlo manteniendo siempre esa distancia actual porque aunque le llame mucho la atención por su arma, aquel hombre podría ser uno de los amigos que Joe le había mencionado o directamente otro marine.
 
 

Información
  Responder
#3
Atributos Personaje


Mis pasos me llevaron no sólo a cruzar el pueblo y a dejarlo atrás, esperando que fuera definitivo sin ninguna duda, si no a adentrarme en las ya incómodas y repetitivas arenas del lugar que tan tediosa estaban haciendo mi estancia aquí. Un yermo... no. Un páramo. Un lugar desolado en el que vivían cuatro paletos y tristes don nadies sin futuro. Que si una mina y no se qué, la única diversión que podían tener era un ir a un río o follarse a alguien tras las alpacas de las zonas donde concurrían con el ganado o los caballos. Desde luego que no les envidiaba lo mas mínimo, y aunque respetaba todo tipo de vidas, vivencias y costumbres, no era algo en lo que quisiera participar. Realmente, y tras tantos días inactivo y descansando, sólo tenía ganas de llegar al barco, desplegar las velas, levar el ancla y marcharme a la isla más próxima como alma que lleva el diablo, sin importar qué me deparase en la próxima tierra a pisar, fuera cual fuera, dudaba que fuera a tener tanta arena en los calzones como aquí y tan pocas cosas que hacer o querer como en este lugar.

Tras varias decenas de minutos mis pasos me condujeron hacia las explanadas exteriores, de los exteriores de la civilización, es decir al más puro paisaje desolado en el que tendrías suerte si la vida te sonriese cruzando otro organismo vivo en tu camino: no había ni un alma. Era un terreno amplio, basto y deshabitado. Más amplio de lo que podrían alcanzar los ojos. Todo tierra, arena y pequeños restos de vegetación seca y mustia que sobrevivía a duras penas con raíces sin duda más grandes y gruesas que las venas de un gigante. Los únicos sonidos que mi fuertemente desarrollado oído detectaba que habían por allí era mis pasos, y el viento... y el crujir de unas suelas algunos metros más atrás. Si no fuera porque el calor no podía hacerme ningún efecto, empezaría a sospechar que estaba teniendo un golpe del mismo fruto del sol y del ambiente. Pero no, alguien me estaba siguiendo.

— Oe oe... — dije parándome en seco, moviendo ligeramente el pie derecho para mirar por encima del mismo hombro hacia atrás — Me basta con una sombra — dije a quien fuera quien me estaba siguiendo, mirando en su dirección.





Info

Inventario
—
[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
  Responder
#4
Atributos Personaje
 
 
La semioni se acabó lo que le quedaba de helado justo cuando el hombre con kanabo salió del pueblo, y mientras se limpiaba la boca, se fijó en como se dirigía a una zona desolada sin apenas un lugar para esconderse si quería continuar siguiéndolo. Pero Sasha se determinó a mantener su idea inicial, le daba mucha curiosidad y aunque su fallecido padre le dijo en más de una ocasión que la curiosidad mató al gato ella no era Garnet, era una iguana con cuernos, por lo que - según la estúpida lógica de la joven - debería de estar bien para ver a qué llevaba aquella situación.
 
La rubia seguía manteniendo los veinte metros de distancia mientras caminaba estando en diagonal a la derecha del hombre, que se mantenía de espaldas a ella. Se estaban alejando demasiado y cada vez había menos vida, tanto vegetal como de personas y animales, por lo que la semioni no dudó en meter las manos en los bolsillos de su pantalón como si de un gesto desinteresado se tratara, pero en realidad era para envolver con su mano izquierda el Den Den Mushi que llevaba consigo por si acaso.
 
Las palabras del hombre con el kanabo hicieron sobresaltar a Sasha, haciéndola parar de forma inminente al escuchar como se dirigía verbalmente directamente a ella. La joven tragó saliva al verse descubierta tan pronto, pero pronto su cara cambió a una de emoción al escuchar como le había contestado, no solo llevaba la mejor arma del mundo - según ella misma - si no que encima contestaba de forma muy guay. La semioni decidió centrarse y responder — ¡Perdona! Solo me ha llamado la atención tu arma. — respondió con una sonrisa en un tono elevado y sin malas intenciones para que la pudiera escuchar por la distancia que los separaba. Mientras le contestaba se había llevado la mano derecha a la cabeza porque había sido muy obvia, depositó dicha mano en su propia coronilla, más abajo estaba la empuñadura de su kanabo. No sabía las intenciones que tenía el hombre pero si había aprendido algo después del incidente en los Cabos Gemelos era que tenía que ir con cuidado, podían atacarla en cualquier momento - sobre todo ahora que tenía su propio cartel de se busca - y además seguía sin saber si el hombre que la miraba por encima del hombro era un marine o no.
 
 

Información
  Responder
#5
Atributos Personaje


— Mi arma... — musité sin moverme ni un ápice. Ante mi había una figura colosalmente grande e imponente, una mujer alta y ancha y... ¿acaso todo el puto mundo medía varios pares de metros o qué cojones pasaba en el Grand Line?. Era grande, vaya que si lo era, seguramente sería, eso, rondando los cuatro metros aproximadamente, pero sus facciones faciales no denotaban una madurez por más que me chocase que una niña tuviera ese tamaño... — ¿Una cría de gigante? — pensé arqueando una ceja bajo mi casco. No era loco pensar en eso si ya me había encontrado con un gigante pequeño llegando al pueblo. Quizá había malgastado mis días en aquel pueblo de mierda y si hubiera investigado o explorado un poco más la isla pudiera haberme encontrado una población de gigantes... eso habría estado interesante. La chica tenía una extensa melena rubia amarrada en la parte trasera del cráneo, y destacaba un mechón rojizo. De igual forma y en contra de lo visto con el anterior gigante, esta tenía cuernos. Dos cuernos grandes brotaban de su sien y se curvaban y alzaban lejos de sus límites craneales. Vestía una chaqueta negra - al igual que el pantalón y un par de guantes - y una prenda interior blanca, sin filigranas ni adornos de ningún tipo. Su estética era bastante básica. Efectivamente, llevaba consigo un kanabo a su espalda, de color azabache y realmente desgastada, sin protuberancias ni bultos o pinchos para maximizar el daño... una herramienta maltratada... ¿y le había 'llamado la atención' mi arma? Ein Hauch estaba en perfecto estado y cuidado, así que, ¿querría quitarmela?

— Te ha llamado la atención mi arma... — repetí sus palabras, y terminé de girarme para ponerme completamente de cara y frontal a ella, quedando a quince metros el uno del otro — Y viendo el deplorable estado de la basura que llevas contigo supongo que vas a pretender quitármela ¿no niñita? — dije mientras llevaba la zurda hacia atrás separando los pies a la altura de las caderas mientras blandía mi arma haciendo un giro de trescientos sesenta grados, paralelo a mi hombro izquierdo, llevando la otra mano a agarrarla y permaneciendo estático en posición de batear, con el kanabo apuntando al cielo y paralelo a mi casco.
— Ven a por ella — dije en un tono desagradable y fuerte, retándola a intentarlo, chasqueando la lengua dos veces al terminar manteniendo mi mirada fija en ella y notando el calor de mi corazón encenderse dispuesto a una nueva contienda. Esperaba que esta gigante, aun siendo una cría, supusiera un reto algo mayor que el calvo barbón de la última vez. Estaba dispuesto a mostrar algo más de brutalidad que con aquel tipo.





Contenido Oculto

Inventario

Gastos y daños
—
[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
  Responder
#6
Atributos Personaje
 
 
Sasha sonrió emocionada cuando el hombre del kanabo repitió sus palabras, tal vez podrían hablar de como cuidar el arma - porque ella no tenía ni idea - o practicar juntos. Pero a la joven no le dio tiempo a seguir con sus fantasías de colegas de arma cuando este se giró hacia ella, restando cinco metros de distancia entre ambos, añadiendo que el kanabo de la chica estaba en mal estado, lo que provocó que frunciera el ceño tras sus gafas de sol pero manteniendo la postura en todo su cuerpo. El hombre con el casco se puso en guardia con el kanabo en mano, aquella pose le recordaba mucho a su Star Run por lo no dudó en ponerse a la defensiva también. — ¿Para qué voy a querer quitarte tu arma si yo ya tengo una? — contestó bajando su mano derecha hasta la empuñadura de su kanabo y colocándolo delante de ella de forma recta y vertical para agarrarlo con ambas manos, mientras separaba ligeramente sus piernas para repartir el peso, definitivamente nunca conocería a un adulto normal. — Además tienes que hacerte más grandes esos agujeros, viejo. Mi kanabo es nuevo. — a Sasha no le había hecho gracia lo mal que se estaba portando con ella, había sido amable - como pocas veces en su vida - porque creía que, al igual que con Joe, podría hablar y aprender cosas de él, pero parecía que no iba a ser así.
 
La semioni le miró fijamente cuando el hombre pronunció que fuera a por su arma por lo que apretó su propio kanabo con fuerza, haciendo que sus nudillos se pusieran de color blanco por unos segundo. — No voy a quitarte el kanabo pero sí quieres pelea aquí me tienes. — contestó la joven mientras se inclinaba ligeramente hacia delante acabando de repartir el peso en todo su cuerpo y lista para dar guerra si eso era lo que quería. Miró fijamente al hombre sin perderle de vista y se mantuvo firme en la posición, parecía que era el momento de tener su primera pelea con alguien que también usaba un kanabo.
  Responder
#7
Atributos Personaje



Su lengua era mordaz. No parecía haberle gustado que me refiriese a su arma como una en mal estado ni que sugiriera que si quería obtener la mía tendría una situación complicada con la que lidiar, al punto de que optó por mostrar una actitud defensiva y adoptar una postura similar a la mía, salvando la distancia de que medía algo más del doble que yo mismo. Me quedé observando a aquella muchacha imitando mi postura, viendo la posición de sus pies, el ángulo de sus codos, la rigidez de sus hombros y la verticalidad de su kanabo. Los dos estáticos como estatuas guardianas de un templo, enfrentadas en la distancia entre si, con la misma posición... pero notaba a leguas que aunque tuviera actitud pese a ser una cría, y aunque los gigantes fueran denominados razas guerreras, ella era inexperta. Debía de confiar mucho en si misma para atreverse a oponerse a mi tan abiertamente, sin saber nada de mis habilidades y sin temer ni un poco por su suerte. Y era eso, o tenía una percepción propia enorme, o me menospreciaba.

Apreté los labios, el ceño y las manos en el mango del kanabo pero decidí ser más listo y no jugar un farol innecesariamente. Podía estarme confiando por haber derrotado a un gigante viejo, débil y cansado por el desierto, o por haberle jugado una mala pasada a aquella pareja amigos del pulpo... honestamente ni recordaba sus caras. Pero aquí, con esta niña delante de mi, algo me decía que la acometida frontal sin titubeos no iba a ser una buena opción. En todos mis enfrentamientos anteriores había pillado a mis enemigos por sorpresa, por eso había tenido la ventaja y por eso había podido llevar la pelea a mi terreno... pero aquí, lanzándome de cara a por ella no iba a conseguir eso. Tenía que ser más listo, tenía que buscar una oportunidad, y tenía que evitar cualquier conflicto si no sabía las habilidades de mi oponente o este se lanzaba a por mi desesperadamente... al final pelear contra cualquiera, aunque fuera una niña, iba a ser un dolor de huevos y un cansancio absurdo, si podía evitarlo.
De modo que suspiré sonoramente y relajé la postura, bajando mi arma hasta que esta dio con el extremo en el suelo tratando de calmar el fulgor de mi llama bélica que me urgía a destruirla — Estos orificios tienen el tamaño suficiente como para ver que no eres más que una niña jugando a ser una guerrera — dije mirándola directamente tras las aperturas de mi casco  — Hay un largo y polvoriento rastro de seres que me han subestimado — advertí, cargando de nuevo el kanabo al hombro  — Y lo reconozco, eres valiente — chasqueé la lengua con sonoridad — Pocos responden así ante una advertencia tan clara... pero el verdadero valor se encuentra entre la cobardía y la temeridad — añadí, apuntándola con el extremo de mi kanabo, extendiendo el brazo hacia ella  — ¿Donde te encuentras tú? ¿Eres valiente? ¿Eres una cobarde que se tira un farol? ¿Eres una temeraria que no valora las amenazas que se cruzan en su camino? — le pregunté, volviendo a bajar el arma y cargarla al hombro, dando unos segundos de silencio esperando por su reacción o sus palabras, mientras el viento del desierto agitó nuestras ropas yendo de la diestra a la contra desde mi perspectiva, en el sentido que se proyectaban nuestras sombras bajo el sol de la mañana.

— Te advierto que me encanta pelear... pero odio perder — volví a decir con solemnidad  — Cuando peleo, es para ganar — maticé, y extendí la mano libre, la diestra, mostrando la palma hacia el cielo y realizando una flexión de todos los dedos dos veces, instándola a venir a encontrar su final si era lo que ella quería. Podría ser interesante.



Contenido Oculto

Inventario

Gastos y daños
—
[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
  Responder
#8
Atributos Personaje
 
 
Sasha miró con el ceño fruncido ante la incomprensión de ver como el hombre bajaba el arma, pero enseguida le enervó la sangre cuando le dijo que era una niña jugando a ser una guerrera. La cosa no se quedó ahí porque además añadió que muchos le habían subestimado y mientras la apuntaba con el kanabo le preguntó si era valiente, una cobarde que se tira un farol o una temeraria. La semioni apretó con fuerza la mandíbula enseñando su dentadura y sujetó con más fuerza el kanabo con sus dos manos, aquel imbécil la estaba sacando mucho de quicio. — ¿Me vas a decir tú lo que es que alguien te subestime? Tengo quince años, viejo bocazas. — dijo con un tono muy enfadado mientras caminaba de forma lenta pisando fuerte y su cuerpo empezaba a crecer, hasta llegar a los siete metros, y convirtiendo su piel en escamas verdes. Dos cuernos le salieron de la frente y uno más pequeño de la punta de su nariz, además de un collar en la nuca. — Soy más fuerte de lo que crees y ahora sí que vamos a pelear. — sentenció con el kanabo delante, en la misma posición que había adoptado estando a la defensiva momentos atrás, pero acortando la distancia a once metros. Porque si aquel hombre estaba tan seguro de si mismo debía ser precavida para no repetir lo que le pasó en los Cabos Gemelos, por lo que decidió esconder la cola detrás, pegada a su espalda para que el hombre no la viera. — Así que deja el monologo y que empiece la fiesta. — le provocó la rubia para ver de lo que era capaz.
 
El hombre le dijo que le encantaba pelear y que odiaba perder por lo que cuando lo hacía era para ganar. — Pues ya somos dos. — contestó mirándolo directamente sin perder detalle de lo que hacía. Gronn no estaba ahí para pararla y obligarla a pensar así que era su momento de tener un mínimo de cabeza. — Veremos como te vas a quedar cuando esta niña te reviente a kanabazos. — dijo para finalizar con un tono serio y lista para pelear.
 
 

Bélico
  Responder
#9
Atributos Personaje



Y ahí saltó la chispa. Era temperamental, como yo... y por desgracia para ella, yo sabría provocarme perfectamente a mi mismo. Comenzó diciendo que tenía quince años, lo cual me confirmaba prácticamente que tenía que ser una cría de gigante, y cuando comenzó a caminar hacia mi comenzó a crecer mutando su apariencia y su tamaño — Oe oe — dije alzando la mirada viendo su nueva e imponente forma que había ganado más que un par de metros de altura, dos largos cuernos nuevos, uno más pequeño, y un collar extraño además de una piel escamosa, haciendo retumbar el suelo a cada paso que daba — ¿Un puto lagarto? — me pregunté — ¿Una gigante con una fruta Zoan? —recordé a Joe y su habilidad de transformarse en un reptil. Esto iba a ser la hostia. Sonreí tras mi casco mientras la veía acercarse y reducir tímidamente la distancia, pues aunque era enorme y presumiblemente muy fuerte, parecía no estar dispuesta a dar ningún paso en falso en la pelea... ¿tendría experiencia en combate?. Como fuera, sus respuestas fueron exactamente lo que esperaba de ella.

— ¡¡WRYYY HA HA HA HA!! — reí gritando a todo volumen, realmente emocionado — ¡Eso que acabas de hacer es la hostia! — la elogié admirando su nueva forma ¡por fin un oponente que parecía que me supondría problemas! El fuego dentro de mi ardía con tal intensidad que ya no podría contenerlo aun más, y con un suspiro que relajó todos mi cuerpo, lo dejé salir — ¡¡ H O T   S P O T !! — y mientras mi piel - apenas visible salvo el cuello y parte de los antebrazos - se volvía brillante y anaranjada, sentí la calidez en todos y cada uno de mis músculos. Sentí como la sangre hervía en mi. Sentí como tenía la disposición de mi alta temperatura gritaba que diera rienda suelta a mis instintos y me emplease sin limitaciones a aquella bestia.

— ¡Vamos allá! — dije, separando los pies a la altura de las caderas y haciendo una equis delante de mi blandiendo a Ein Hauch para colocarlo hacia atrás, por la siniestra, apuntando con el extremo a polvorosa...
— ¡¡ H E A T   B E A T !! —
Grité de nuevo haciendo que una oleada de calor brutal asolara la zona con la potencia de un infierno y sacudiera su enorme cuerpo tratando de tostar su piel y esas escamas de apariencia tan dura, en un cuerpo monstruoso y colosal que me tenía fascinado y me hacía sonreír como un niño, refugiado bajo el anonimato y la intimidad de mi casco, sin poder salir de mi asombro: Una cría de gigante que se transforma en un lagarto enorme y cornudo, que pelea con un kanabo, ¡y sin miedo a combatir contra mi! ¡pudiendo liberar mi poder sin miramientos! Qué más daba que fuera una niña... posiblemente podría partirle el cuello con esas pedazo de manos a todos los hombres del pueblo del que venía como el que parte un pedazo de pan. Era un monstruo. Era perfecta.
Y si superaba mi primera prueba, el Heat Beat, comenzaría la pelea de verdad.





Hides

Daño

Inventario

Gastos y daños
—
[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
  Responder
#10
Atributos Personaje
 
 
La semioni se quedó algo descolocada al escuchar como se reía de forma tan ruidosa y la elogiaba, se suponía que iban a pelear no a tirarse flores después de las cosas tan feas que le había dicho. No parecía que fuera una burla por lo que no supo como reaccionar ante ese comentario, era muy raro aquel hombre y Sasha ya empezaba a desistir en entender definitivamente a los adultos, ella procuraría ser alguien más normal cuando creciera.
 
De pronto, el hombre gritó haciendo que la piel de las partes del cuerpo que podía ver - que no tapaba su uniforme militar verde oliva oscuro - se volviera brillante y de un color anaranjada. La rubia frunció el ceño y se puso a la defensiva esperando cualquier tipo de ataque pero la oleada de calor que le llegó no la vio venir para nada, justo después de que gritara por tercera vez mientras hacía una equis delante de si mismo. Aquel calor ocasionó que sintiera un temblor, que le provocó una quemadura que creía que había aguantado bien, o eso pensó erróneamente, de repente volvió a su forma de semioni sin quererlo y se encogió levemente mientras cerraba el ojo derecho por el daño recibido.
 
Sasha se miró las manos, de forma borrosa vio como ya no tenía garras bajo sus guantes o tenía su piel escamosa de color verde, y lo que provocaba esa visión borrosa era que sus gafas de sol estaban empañadas. La rubia se llevó la mano izquierda a la frente para limpiarse el sudor y de paso quitarse las gafas, no tenía el sol de frente por lo que las podía guardar en el bolsillo interior izquierdo de la chaqueta. — Vaya, sí que hace calor hoy. — fue lo único que pronunció mirando fijamente con sus ojos color ámbar al hombre. Definitivamente él era un peligro y la quemadura en su abdomen provocándole pequeñas punzadas de dolor solo hacía que reforzar que debía enfocar aquella pelea de otra manera.
 
La joven volvió a coger su kanabo con ambas manos recuperando la postura defensiva y con los dos ojos fijos en el hombre. Debía pensar en sus peleas anteriores, en los Cabos Gemelos provocaron a Ginni hasta tenerla donde querían y así atacar, ¿Dónde quería a aquel hombre? Sasha pensó en la oleada de calor, tenía que hacer para que dejara de utilizarla y acercarse más a él, porque aquel poder podía ser muy peligroso a largo plazo para la rubia. Entonces se fijó en el kanabo del hombre con el casco, había dado por hecho que el suyo estaba hecho polvo y que le había llamado la atención el que llevaba con la intención de quitárselo, tal vez la semioni podía usar eso en su contra, por lo que elevando la parte izquierda de su boca en una sonrisa empezó a hablar. — Dices que te encanta pelear y parece que sientes orgullo de tu arma pero solo atacas desde lejos y con ¿una akuma? ¡vaya decepción! — comentó la joven con sorna, ella necesitaba provocarlo para que dejara de usar aquella fruta - si es que lo era porque no lo sabía - y llevarlo a su terreno, no le beneficiaba pelear de aquella manera, debía provocarlo lo suficiente para empezar una pelea física.
 
Con determinación volvió a transformarse una vez más, la forma híbrida de su fruta le daba más poder y lo sabía, por lo que si la atacaba otra vez resistiría más daño que solo como semioni. — Deja de ser una estufa y vamos a pelearnos a kanabazo limpio. ¿O tienes miedo de una niña? — acabó de provocar enfatizando la palabra “niña”, la cual había usado él mismo. Mientras, Sasha se mantenía en su sitio, no había ni avanzado ni retrocedido, estaba esperando que su fuera a por ella y dejara de usar su modo calefacción.
 
 

Bélico
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: