Kisuke manejaba la espada de forma magistral. En aquel momento, mi realidad estaba envuelta en nubarrones, como si todo cuanto me rodeaba fuese un sueño. Pero sabía que era real por mi cuerpo dolorido y pesado como una maldita losa. Desde mi posición, vi cómo se llevaba unas cuantas hostias, pero aguantó, estoico, cada una de ellas. Kahn no tuvo tanta suerte, pues su rival hizo de él dos pedazos simétricos al partirlo por la mitad. Tras haber presenciado lo que había en el interior de la cámara sangrienta, aquella visión no me impresionó.
La cámara.
Miré en esa dirección y vi cómo Brenda salía con el cuerpo en llamas. No sabía cómo estaba Kisuke, pero yo apenas tenía ya fuerzas para levantarme y volver a confrontarla. Entonces, la lagarta gigante se desplomó contra el suelo, quieta, siendo el único sonido que emitía el crepitar del fuego en su carne. Empezaba a oler a cocina. Por detrás, el agujero de la pared mostraba un resplandor que indicaba que esa loca no era la única que se había incendiado. A la pestilencia se le añadió un potente aroma a quemado.
No vi a Kisuke acercarse a mí. Vaya imagen estaré dando, me reproché. Pensé que tenía que haber visto venir el movimiento de Brenda con la jeringuilla, todo habría sido muy distinto para mí.
Fui a ponerme en pie, pero las piernas me fallaron de forma estrepitosa. Conseguí agarrarme a tiempo al mueble con el que me había chocado al salir volando.
—Estoy bien —dije, aunque nadie me había preguntado. Era evidente que estaba mintiendo, pero mi terquedad se había adueñado de mis labios.
Hice fuerza con los brazos y logré que las piernas no parecieran que habían perdido los huesos. Caminé un par de pasos. Olía a fuego y a carne chamuscada, y no solo por la desgraciada de Brenda. Marqué como objetivo el látigo, MI látigo, y pretendí caminar hacia él. Trastabillé. Necesité apoyarme en Kisuke para no caer al suelo.
—Estoy bien —repetí.
Utilicé las pocas fuerzas que me quedaban para matar la distancia que me separaba del arma. Mefisto lo había dejado encima de la mesa cuadrada y, con dificultades, pude llegar hasta él. Lo cogí en cuanto estuve cerca. Lo acerqué a mi pecho, sintiendo sus pinchos atravesar mi ropa. Lo abracé. Aquella era mi recompensa por adentrarnos en aquel nido de locos.
Después, todo negro.
INFORMACIÓN
RESUMEN
Básicamente, Maeve, después de observar el buen desempeño de Kisuke con la katana, de ver cómo se carga a Kahn, y de darse cuenta de que Brenda cae al suelo muerta y presa del fuego, decide levantarse. Le cuesta muchísimo, pero intenta hacer ver que controla la situación. Va a buscar el látigo. Cuando lo consigue, cae inconsciente.
KARMAS RELEVANTES
Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti.
Seductor: Los personajes o NPC cuya orientación sexual te favorezca, te darán un trato más amable y sus karmas negativos que te afecten se verán mitigados (por ejemplo: racismo, homofobia, rivalidad...)
Voz temida: Tienes un tono de voz que tiende a intimidar ligeramente para que los NPCs se muestran amedrentados ante ti.
Colérico: Tiendes a adoptar una posición defensiva u ofensiva ante la mínima provocación verbal.
Exceso de confianza: Tienes una opinión exagerada e inamovible de tu propia valía y aptitudes aún en situaciones en las que corres el riesgo de ser derrotado, haciéndote inmune al amedrentamiento de cualquier tipo, excepto el Haki del Conquistador.
Infiltrado: Te resulta más fácil realizar actos en sigilo.
Animadversión: Hay algo que no toleras en los demás [...], por lo que no podrás relacionarte con él de manera amistosa - Tocarla cuando le hablan
Kisuke miraba con preocupación a Maeve y sus vanos intentos de aparentar que podía controlar su cuerpo. Al final, tras acercarse a recoger el látigo que había pedido en un principio a aquellos gilipollas, cayó sin sentido, aunque el pescador que se lo veía venir estaba cerca y paso su brazo derecho diligentemente y con delicadeza por la espalda de la joven albina para que no cayese al suelo.
"Y ahora, ¿qué hacemos? No podemos quedarnos en el East Ballywood, no es un sitio seguro"
No estaba seguro de que fuese lo más apropiado, pero no pensaba dejar a aquella joven inconsciente en un distrito como aquel. Así que con pragmatismo, la alzó en brazos y salió del local, tras atravesar los lóbregos pasillos llenos de mugre, y ante la mirada atónita de los parroquianos que le llegaron a decir:
-Vaya fiesta buena que te vas a pegar con ese bombón, ¿eh compadre?
El tipo que le dijo aquello era un grasiento que el único contacto físico que debía tener con las mujeres eran los bofetones que se llevaba por pasarse de listo. Kisuke lo miró con cara de pocos amigos y él tipo retrocedió intimidado:
-Lo siento capitán esmegma, pero no todos somos como tú.
Salió de aquel antro de mala muerte y empezó a caminar hacia Ballywood Beach. Maeve no pesaba tanto pero el trayecto hasta allí se hizo muy largo. Kisuke evitó las zonas con gente, aunque siendo de noche era sencillo, y sin ningún contratiempo más, acabaron llegando a la casita del pescador.
"Bueno, supongo que pensarás cosas raras de mi, Maeve, pero no tenía elección
Le dolía imaginar, que al despertar la joven, malinterpretase a Kisuke y perdiese su amistad con ella, pero no había más remedio. Con cuidado, la tumbó en la cama y la tapó con la manta, y se fue a la ventana a fumarse un cigarro mientras pensaba en la estrambótica aventura que habían vivido juntos.
"Al final me he venido sin lo que había ido a buscar, estaba más preocupado por qué hacer con Maeve que por cualquier otra cosa... Ya volveré en otra ocasión, pero esta vez compraré en una tienda."
Esperaba poder seguir hablando con Maeve cuando se despertase, pero eso era algo que ella debería decidir.
resumen de turno
Tras la refriega, Kisuke recoge a Maeve antes de que caiga al suelo, y decide llevársela a casa para que descanse.
karma
Honesto: te es imposible mentir.
Vicio: fumar.
Gruñón: tu primera interacción debe ser insultando.
inventario
Yamigiri
Creaciones propias
Meito
Especificaciones
Requisitos: 20 Fuerza / 30 Destreza
Resistencia: 3500
Daño: 100
Escalado: 0,8 Fuerza / 0,9 Destreza
Alcance: -
Unidades de peso: 2
Berries: 9999999
Descripción: La Katana Yamigiri es una espada de origen desconocido con la vaina y la empuñadura negras y la guarda con motivos dorados que también están presentes en la vaina en forma de dragón. La hoja presenta una ondulación regular en medio de la misma, con dos kanjis grabados a mano cerca de la guardia, 敵 en uno de ellos y 闇 en el otro. Le fue entregada a Kisuke tras la muerte de su madre y era un regalo que tenía su padre, también fallecido, preparado para su 18º cumpleaños, por lo que hay un estrecho vínculo entre la katana y Kisuke.