[Pasado] - Camarero, una copa de Whiskey, Peak
#21
De repente Gideon se dio cuenta de que su amigo estaba muy nervioso y le hacía gestos, pasando su mano por el cuello, como diciendo que parase. El parpadeo extremo de Gideon estaba allí de nuevo con ella. ¿Qué estaba haciendo? Miró a su alrededor, buscando su error y se dio cuenta en seguida de que tenía un cigarrillo en la mano, dentro de un bar. ¿Cómo se había podido distraer tanto como para no caer que en sitios como aquel a veces no estaba permitido fumar? El estrés que llevaba acarreando le estaba pasando factura desde luego, no sólo se notaba en sus largas noches de insomnio y oscuras ojeras que tapaba con su maquillaje. Rápidamente apagó el cigarrillo en la suela de su zapato y se guardó la colilla en el bolsillo, ya apagada. En cuanto saliese por la puerta la tiraría. Menuda cabeza…
En ese momento, Suna pareció darse cuenta de que algo andaba mal con ella e intentó tranquilizarla con palabras amables. Además, se atrevía a decir que junto a ella todo iría sobre ruedas. Gideon se esforzó por no hacer ninguna mueca, pero estaba segura de que Suna no sería fácil de llevar siempre. Sin embargo, a cada minuto que pasaba a su lado, esa sensación de tener que proteger a sus amigos, envolvía la imagen de Suna. Poco a poco se estaba haciendo un huequito en el corazón de Gideon. La chica era enternecedora a la par que impresionante.
Suna agarró su mano y Gideon le sonrió con timidez, seguidamente le preguntó que cómo había conocido a Kevin, el cual llegaba con el desayuno. Seguro que se alegraría de ver que Gideon había dejado de fumar.
— Pues verás, todo empezó con un cartel, de hecho te lo puedo enseñar —la skyiean sacó un papel doblado de su bolsillo, lo llevaba con ella todo el rato pues era una de las pocas cosas que conservaban de Siri. Lo desplegó y se lo tendió a Suna—. Siri y yo éramos un equipo y nos publicitábamos para que nos contrataran como cazarrecompensas, entonces ella hizo este cartel y bueno Kevin pensó que era una oferta de trabajo. Así que se plantó hasta dónde estábamos para pedirnos trabajar para nosotras —Gideon miró a su amigo y ayudó a colocar el desayuno en la mesa—. Si quieres sigue tú con la historia —incitó al hombre trajeado.
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#22
Afortunadamente, Gideon pareció captar la señal de Kevin, quitándose y apagando el cigarrillo. El hombre encamisado respiró aliviado así que, con su destreza llevando platos tras algún que otro año ejerciendo como camarero para llevarse algo que comer a la boca, se dirigió con todo el desayuno hacia dónde estaban Gideon y Suna, saludándole esta última desde la mesa. Como tenía las manos ocupadas, se limitó a devolverle una tímida pero sincera sonrisa a la rubia.

Cuando llegó a la mesa, intuyó por el contexto y al ver que Gideon tenía el cartel de los PirateBusters que la skypiean le había contado sobre la historia de como se conocieron, pues le dijo que continuara con la historia.- E-espera, ¿le ha preguntado ya sobre Siri entonces?- Se preguntó algo extrañado mientras iba repartiendo los distintos desayunos a cada una, con ayuda de Gideon.- ¡D-diría que ya está todo colocado y listo para desayunar!- Exclamó mientras se sentaba y comenzaba a beber de su taza de café.- P-pues, intuyendo que has explicado hasta el momento que hicisteis el cartel...- Dio un sorbo.- P-pues resulta que, tras ver el poster, f-fui directo a Ciudad Murkhold, dónde Gideon y Siri se hospedaban, pensando en que ofrecían trabajo je je...- Otro sorbito más a su café.- E-entonces me presenté allí con todos mis currículos y me acabaron aceptando je je...- Ahora cogió la tostada y le dio un bocadito.- ¡G-gideon y yo llegamos a detener hasta un grupo de bandidos! ¿Recuerdas?- Miró emocionado Kevin a su amiga mientras masticaba el pan, hasta que puso una expresión algo más triste.- P-pero entonces... Siri desapareció por completo...- Miró ahora hacia Suna, mientras seguía comiendo su pan con aceite y tomate.- S-supongo que Gideon te ha hablado ya sobre Siri, ¿verdad?- Preguntó mientras le iba a dar un bocado a su desayuno cuando, sin querer, se le cayó un poco de tomate y aceite a su camisa.- ¡Q-QUÉ DESASTRE! ¡MI CAMISA!- Se puso de pie de inmediato ante la tragedia que acababa de suceder.

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#23
Suna contempló asombrada el cartel que usaron para publicitarse Siri y Gideon, era algo realmente emocionante para ella. -¡Oye, oye, me encantaría aparecer también en un cartel! Tiene que ser la bomba - Escuchó con atención como Gideon empezó a contar cómo conoció a su compañero. Entonces llegó Kevin, que mientras continuaba la historia empezó a repartir los desayunos, así que la alegría de Suna se multiplicó por mil al ver su zumo y su ensaimada. Le dio un trago al refrescante zumo y un pequeño mordisco a la ensaimada, estaban deliciosas ambas cosas, tanto que la joven se relamió los labios disfrutando el sabor de un rico desayuno con amigos.

-¡Así que pensabas que era una oferta de trabajo! ¡Menudo eres Kevin, no has cambiado nada, sasasasa! -Se rió, y dio otro pequeño bocado a la ensaimada mientras Kevin seguía contando. -¡Oye, oye, hasta detuvisteis a unos bandidos, eso es increíble!-

Kevin siguió hablando de Siri y se entristeció un poco, al igual que Gideon, y entonces preguntó a Suna si ya habían hablado de ella. -¡Sí! Gideon me ha preguntado por vuestra amiga, desgraciadamente no la he... -Antes de que terminase la frase, Kevin se manchó la camisa de aceite y tomate, y se levantó alarmado. Suna no era una persona muy sexual, sin embargo tenía cierto fetiche extraño relacionado con su faceta de cocinera. Cuando vio caer la comida en la camisa del cazarrecompensas, creando una mancha con una forma natural y asimétrica, dejando esa zona de la ropa totalmente húmeda, los ojos de Suna se clavaron en Kevin. Como si se tratase de un felino atacando a su presa, Suna se abalanzó sobre Kevin de un salto, tirándolo al suelo y quedando ella encima. Apoyó su mano derecha en el suelo, al lado de la cabeza de Kevin y le dio un par de lametones a la mancha de la camisa.

-¡Sasasasasa! ¡Esto... esto está aún más delicioso que comiéndolo en un plato! No te muevas, Kevin -Y siguió lamiendo la camisa hasta prácticamente limpiar la mancha, incluso dio un ligero mordisco, sin llegar a dañar la piel de Kevin.

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#24
Tras ayudar a Kevin con el desayuno, Gideon tomó su café y le dio un sorbo. Entre el pedido del grupo había una manzana, sabía que era para Omi, así que se dispuso a cortar un trozo de esta y disimuladamente se lo entregó al hurón, el que se asomaba por el bolsillo con cuidado. Gideon le sonrió. Al volver la vista a la mesa se dio cuenta de que Kevin relataba cómo habían llegado a juntarse y Suna charlaba tranquilamente con él.
— Sí, buah cuando acabamos con los Lirtom, esa fue una buena illo, hemos aprendido bastante desde aquello —Gideon estaba contenta, hacía mucho que no tenían un ambiente tan relajado con alguien más.
Kevin seguía hablando y al estar distraído no consiguió darle bien el bocado a su desayuno. Por lo que acabó manchándose de tomate y aceite. El pobre enseguida estaba gritando que aquello era una tragedia.
En ese momento, como si algo se hubiese apoderado de ella, Suna clavó su mirada en Kevin y se abalanzó sobre él, tirándolo al suelo y justo después de eso lamió la mancha que se había formado en la camisa de Kevin. Gideon se encontraba flipando, ella no sentía deseo sexual por nada ni nadie y aquella interacción le hacía sentir muy incómoda, no sólo por ese hecho, sino porque había sido bastante inesperado. Gideon decidió mirar hacia Omi, no quería ver aquella escena.
— Omi, estamos rodeados de locos… —el hurón le miró fijamente y asintió con la cabeza, cómo le entendía.
Decidió darse la vuelta y vio que Suna acababa de terminar de limpiar la mancha.
— Oye chicos… quizás es mejor que os volváis a sentar, no vaya a ser que nos echen de aquí —dio un sorbo a su café y un bocado a sus tostadas, ahora procuraría ser lo más meticulosa posible para no mancharse ni un poquito y provocar otro ataque de la rubia.

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#25
Cuando Kevin mencionó que confundió el panfleto de los PirateBusters con una oferta de trabajo, Suna se rió, comentando como no había cambiado nada, como si se conocieran de toda la vida, cosa que hizo por un momento dudar al joven Fojobs.- E-espera... ¿L-la conoceré de antes?... I-imposible, ne acordaría sin dudas de alguien así... Sí...- Se aclaraba la posibilidad de conocer con anterioridad a la chica rubia. Por otro lado, Gideon comentaba, con cierta nostalgia lo que habían aprendido desde aquel entonces, y tenía mucha razón. Ya solo el hecho de hacerse navegante y descubrir el poder de su fruta, había hecho que el trayecto del hombre encamisado avanzara a pasos agigantados.

Reinaba la calma en ese acogedor barecito, hasta que Kevin se manchó la ropa y Suna, con un carácter que el joven jamás se lo vio venir, se lanzó a por el oficinista como si una depredadora fuera, interrumpiendo por completo su explicación de que Gideon ya le había hablado sobre Siri. Estampado entre el suelo y la chica rubia, como quien te intimida en un callejón, Suna empezó a lamer, e incluso dar pequeños mordiscos, a la ropa de Kevin - concretamente a la zona donde estaba situada la mancha -. Al presenciar esto, el joven Fojobs se puso rojo como un tomate y empezó a titubear más de la cuenta y a ponerse aún más nervioso.- ¿¿¿P-P-P-P-P-P-PERO SEÑORITA SUNA??? ¿¿Q-Q-Q-Q-QUÉ ESTÁS HACIENDO? ¡E-E-ES-ES-ESTO NO ES PROPIO DE TI!- Exclamaba y gritaba Kevin, mientras se le saltaban las lágrimas de lo incómoda que era la situación. No quería ser borde que la chica ni quería empujarla... Pero esa clase de rollos no le molaban nada al pobre desgraciado.- ¡A-A-AAYUDA GIDEON!- Pedía auxilio Kevin, a la par que el tabernero, John Tony se salía de la barra y se dirigía hacia ellos.- ¡Gym Tony! ¿Pero que está pasando aquí?- Se quedó plantado de brazos cruzados con el ceño fruncido, la cosa pintaba mal para nuestros héroes. 

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#26
Suna estaba tan perdida en sus pensamientos fetichistas que no pudo ni escuchar los gritos de auxilio de Kevin, siguió lamiendo la mancha durante unos pocos segundos hasta hacerla desaparecer y cuando terminó volvió a la normalidad de golpe. Con una sonrisa de satisfacción dio un suspiro de alegría preguntó, sin levantarse aún.

-¡Oye, oye, Kevin! ¿Estás bien? Tenías una manchita, por suerte ya te la he quitado! - La personalidad lasciva y alocada de Suna volvió a convertirse en su clásica inocencia, casi ignorancia, y sonrió a Kevin como si le hubiese hecho un gran favor.

Levantó la cabeza y se encontró al tabernero, John Tony, frente a ellos, parecía bastante enfadado. Suna se levantó y le tendió la mano a Kevin para ayudarle a levantarse también. 

-¡Perdone señor tabernero! Mi amigo tenía una mancha, pero ya está todo arreglado.

-Ni perdón ni "perdán", no toleraré este tipo de conductas en mi taberna: Gym Tony. Así que me veo obligado a pediros que os marchéis.

-Se me ocurre que se lo podría compensar de alguna forma- Dijo Suna metiéndose la mano en el bolsillo. John Tony miró ojiplático a la joven creyendo que iba a recibir una recompensa monetaria, lo cual, sería una buena forma de solucionar este conflicto y por lo menos quedar en buenos términos. Sin embargo, lo que Suna sacó del bolsillo era arena de playa.

-Fíjese que esta arena la recogí ayer, está deliciosa y su color dorado la convierte en un objeto de decoración maravilloso. Creo que con esto podemos estar en paz. -Suna, con toda su buena fe, realmente creyó que le iba a hacer genuina ilusión al tabernero, sin embargo éste reaccionó todavía de forma más arisca y prácticamente terminó echando a patadas al trío de cazarrecompensas, realmente ofendido. Una vez fuera, Suna miró a Gideon y Kevin.

-Oye, oye, habrá tenido un mal día... ¡Bueno! Supongo que es hora de ponernos en marcha! ¡Sasasasa!

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