[Presente Absoluto] Transmitiendo el saber [Entrenamiento de Kenbunshoku]
#11
Al ser un entrenamiento tan diferente de lo que estaba acostumbrado, Kisuke no estaba seguro de si estaba avanzando o estaba haciendo algún tipo de progreso. De hecho no estaba seguro de si debía ser así pero en alguna ocasión durante las largas horas que estuvo meditando, sentía como una ausencia de todo, que bien podía ser incluso que se había quedado dormido, pero no estaba seguro, simplemente no tenía claro que tenía que sentir.

"Esto va a ser complicado, pero no pienso rendirme".

También era cierto que en el último rato podía percibir, aunque no sabía muy bien si era porque sabía en concreto por el sonido y porque los había visto a ambos cuando abría los ojos, donde estaban sus dos compañeros, tenía muy claro en la mente donde estaban pero, una vez más, no podía saber si se debía a que los había visto y podía oírlos, o a que había hecho algún tipo de progreso y empezaba a percibir algo extrasensorialmente.

Entonces en un momento, Don Bambú les dijo que deberían tomar un descanso. Kisuke abrió los ojos y miró al mink panda que les había preguntado como se sentían. En ese instante, el pescador fue consciente de que había pasado casi todo el día y el sol se estaba ocultando ya. Eso le hizo decaer un poco.

-Sinceramente no estoy seguro. No tengo claro si he sido capaz de hacer algún tipo de progreso o no. No se qué es lo que se supone que debo percibir, no tengo una referencia de esas sensaciones por lo que no se muy bien como va el entrenamiento.

Intentó no sonar muy frustrado pero lo cierto es que le gustaría saber si había avanzado algo, o quizá debería darle otro enfoque para poder ir progresando. No estaba seguro de que tal le habría ido a Zorak, pero estaba seguro, puesto que es algo que él había estado haciendo con Nilats, que le había ido mejor que a él.

-Quizá tú puedas decirnos algo sobre nuestro progreso o quizá darnos alguna indicación para ir avanzando.
  Responder
#12
Había perdido la noción del tiempo, aunque era algo que solía pasar cuando meditaba y al hacerlo en un lugar donde el fuerte viento no está presente me era mucho más sencillo mantenerme en un estado de tranquilidad total, no había llegado a percibir nada aún y tan solo lograba ver sucesiones de recuerdos pasar como hacía normalmente cuando meditaba. Como la última vez que medite en el torreón había entrado en un estado de concentración tal que todo a mi alrededor parecía no existir, mi cuerpo era uno con la nada.

Mientras me mantenía en ese estado, intentando que la frustración por no conseguir "sentir" nada pude escuchar un lejano susurro, este era diferente al de mi bestia interior que ahora yacía a mi lado encadenada, no pude distinguir bien que decía, intente ponerle atención, pero fue en vano, cuando el susurro desapareció dejando unos lejanos ecos, la voz de Don Bambú comentando que habían pasado casi todo el día meditando me sacó de la meditación. El mink pregunto sobre como nos sentíamos y tras Kisuke exponer su situación comente yo al respecto sobre mi experiencia meditando.

"Yo... creo haber escuchado una especie de susurro, pero no he logrado sentir nada más. Quizás fue solo mi imaginación, pero venía de tu dirección."

Dije señalando al mink con cierta duda en el rostro, la verdad es que no estaba seguro de si lo que había pasado era ese haki que comentaba Don Bambú o simplemente mi subconsciente haciéndome creer que había logrado mi objetivo. El concepto parecía sencillo, pero sin duda era todo lo contrario, me desperecé mientras me levantaba y estiraba el cuello a ambos lados, haciendo que crujiera, aunque había sido mucho más agradable que las meditaciones en el torreón, la postura en sí hacía que se me cargara el cuello de sobre manera, tras esto saque el paquete de tabaco y me llevé uno a la boca, encendiéndolo y ofreciendo el paquete a mis dos compañeros, esperando la respuesta del mink a la pregunta de Kisuke, pues yo también estaba intrigado por esa respuesta.

resumen

Inventario
  Responder
#13
El panda escuchó en silencio lo que sus camaradas tenían que decir con respecto al entrenamiento. Kisuke había tenido serias dificultades en el ejercicio de meditación y no había podido percibir absolutamente nada. Era lo normal y el panda entendía perfectamente la frustración. Él mismo la había sentido el primer día de su entrenamiento en el cual no había logrado percibir nada tampoco. Zorak, por su parte, y como el panda había augurado, sí que había percibido algo. Un pequeño susurro en la dirección del panda. Eso sí era buena señal, pues el panda estaba seguro de no haber dicho nada en todo el proceso de meditación. Quizás el joven revolucionario se hubiera percatado de la presencia espiritual del panda durante su entrenamiento. Kisuke realizó una petición razonable. Quería un poco de feedback acerca de cómo les había visto en su entrenamiento. —A Zorak lo he percibido muy en calma. Posiblemente ese sea el motivo por el cual haya podido percibir ligeramente mi presencia espiritual. A ti, en cambio, te he notado ligeramente más alterado. La meditación es un ejercicio difícil, después de todo, pero no vas por mal camino. Lo importante es llegar, no cuán rápido se llega. Sin embargo, si quieres una indicación de cómo se siente te la daré. Veamos... —El panda en ese momento volvió a cerrar los ojos y adoptó una expresión de concentración. Estaba extendiendo su percepción a las salas de entrenamiento contiguas. En su cabeza comenzaron a dibujarse auras de diversas formas y colores. —Una vez desbloqueéis el haki podréis percibir, como lo estoy haciendo yo ahora mismo, a las otras trece personas que se encuentran entrenando en las salas de entrenamiento dos y cuatro. Los veo como si fueran siluetas de diversos colores, aunque no soy capaz de discernir sus movimientos exactos. Si percibís algo como eso es probable que vuestra cabeza os esté jugando una mala pasada. —Hizo una pausa en la que frunció el ceño ligeramente, como si estuviera intentando ver más allá. —Con un entrenamiento más avanzado podríais incluso percibir a los cuatro pacientes a los que da cobijo la enfermería. No tienen demasiadas fuerzas ahora mismo. La verdad... —Dejó de concentrarse en todo aquello y regresó a la realidad que tenía ante sus ojos. —Cuando empiezas a percibir a otras personas está bastante claro que es porque finalmente estás accediendo al poder espiritual del haki. Es una sensación única que a nada se parece. No conozco otra manera de aprenderlo que no sea a través de la pura meditación, cueste lo que cueste. —Concluyó.

Resumen
  Responder
#14
Kisuke quedó bastante impresionado de que el mink pudiese saber cuanta gente había en las salas contiguas incluso en la enfermería. Ciertamente aquel poder podía ser extremadamente útil, y estaba convencido de que a un nivel mayor podría tener muchas más aplicaciones. Pero eso era correr, no antes ya de andar, si no de gatear siquiera. El pescador se sentía como un bebé recién nacido que apenas se mueve cuando está incómodo y no se mantiene lo suficiente ni para gatear siquiera.

-Muchas gracias, Bambú-sensei. Reflexionaré sobre mi entrenamiento y estoy convencido de acabaré por lograrlo.

Estaba más decidido que nunca a conseguir despertar el haki de la visión, y si algo era el antiguo pescador era cabezota. Llevaba un rato pensando en que quizá el enfoque que tenía que darle era algo más personal. El tema de la imagen mental que le había dado Zorak, estaba muy bien pero solo le servía al espadachín como algo superficial, no lograba la paz mental a todos los niveles de su conciencia.

Miró un instante sus katanas, y se le ocurrió una idea. Desenvainó a Yamigiri y la contempló unos instantes mientras ponía en orden sus pensamientos. Quería plantearle su idea sin que Don Bambú pensase que estaba mal de la cabeza o algo por el estilo. Pero si la base más básica del entrenamiento era alcanzar la paz mental y un estado de concentración alto, en su caso lo alcanzaba centrando toda su mente en su espada; no en vano era un espadachín.

-Se me acaba de ocurrir... Si para alcanzar la paz mental para despertar el haki de la visión hay que meditar, y, por tanto, logra un estado de concentración máxima, ¿puedo centrar mi mente en la hoja de mi espada, en vez de una imagen mental como lo que hace Zorak? Pienso que eso me resultaría más fácil para lograr la concentración mínima que requiere el entrenamiento.

No las tenía todas consigo, pero le parecía lógico que siendo un espadachín, estuviese más acostumbrado en centrar su mente en la hoja de su espada, o sus espadas cuando usaba el nitoryuu, pero esperaba que el mink panda pudiese indicarle si su intuición era correcta y podría ayudarle a alcanzar ese nivel de concentración que requería el entrenamiento.

resumen de turno

inventario
  Responder
#15
Me quedé atónito al escuchar a Don Bambú tras su demostración del haki, podía saber el número de personas que estaban en las salas contiguas así como el estado de los de la enfermería, ese poder podría ser realmente útil para un tipo como yo que suele infiltrarse entre los enemigos, mi mirada se intensificó y por un instante mis pupilas se contrajeron de emoción, viéndose parecidas a las de un tiburón blanco. Don Bambú también comento que había sido capaz de percibir ligeramente su presencia, al final tendría que darle las gracias a Nilats por hacerme pasar por ese infierno de meditación suyo. Kisuke sacó su espaday me sacó de mis pensamientos, su idea a mi parecer era bastante buena, me di cuenta de un detalle que no recordaba, durante todo el viaje en el Mereoleona, Kisuke estuvo todo el camino pensativo mientras limpiaba a Yamigiri, aún podía recordar la cara de bobo que se le ponía cuando se ponía a ello, así que tras su discurso le comenté.

"Ahora que lo pienso..."

Dije mientras guardaba el paquete de tabaco que había quedado ignorado por mis dos compañeros.

"Cuando te pones a limpiar o lo que sea que haces para cuidar a Yamigiri, ¿no te pones más pensativo?"

Mire luego al panda, buscando su aprobación a la idea mencionada, sabía que Kisuke era inteligente, pero si algo no era tangible o leíble no lo entendería, era en definitiva el hombre más cabezón que había conocido en mi vida y eso que me había criado con Jerry, me surgió una duda sobre lo último que dijo el mink, que cuando empezabas a sentir significaba que estabas entrando en esa cosa mística que era el haki.

"Entonces ese susurro era tu energía espiritual? Solo lo noté una vez, justo antes de que hablaras. Cuando lo escuché era apenas un eco que no tenía sentido y para cuando quise enfocarme en ello, hablaste."

Esperaba ver que pensaba el mink al respecto, si esto significaba que había podido sentir algo por pequeño que fuera significaba que estaba en el camino correcto y podía hacerme mucho más fuerte. Los nervios me comían mientras esperaba la respuesta de mi compañero y maestro, así que juguetee con mi mechón de pelo para intentar tranquilizarme.

Resumen

Inventario
  Responder
#16
Su explicación del funcionamiento exacto del Kenbunshoku pareció llevar por el buen camino a sus alumnos. Kisuke parecía ligeramente más motivado a conseguir su objetivo y por la mirada de Zorak cualquiera diría que había despertado algún instinto primario en su interior sólo diciéndole que era capaz de saber cuánta gente había cerca de ellos. Un tipo intensito, el pelirrosa. Kisuke desenvainó una de sus espadas y la contempló en silencio, como si estuviera orientando sus pensamientos en una dirección concreta. Inmediatamente planteó una idea para concentrarse mejor empleando sus espadas. Don Bambú no era ajeno a esta práctica. Kovashi, en sus tiempos, llegó a desarrollar un vínculo emocional con su espada tan intenso que incluso mantenía conversaciones con ella. Aquellos que no son duchos en el arte del uso de armas no pueden imaginarse hasta qué punto un espadachín puede llegar a conectar espiritualmente con su espada. Lo que planteaba Kisuke era centrarse en la hoja de su espada. La verdad es que al panda no le importaba mucho el método que empleasen mientras encontrasen esa calma tan necesaria para que la obstrucción entre el espíritu y la percepción se diluyese por fin. Zorak, por otro lado, sugirió que Kisuke limpiase su espada, que al parecer hacía que se pusiera pensativo. —Cada uno se relaja y se concentra con actividades muy personales. Kovashi solía hablar con su espada. Cualquiera hubiera pensado que estaba loco, pero la conexión de un espadachín con sus espadas es única en muchos aspectos. —El panda asintió ante la idea. —Hazlo, veamos qué pasa. —Concedió. Aunque la verdad no es que hubiera nada que conceder. Ellos eran libres de entrenar como les placiera y Don Bambú estaba ahí sólo para guiarles en su camino.

—Es posible que lo sea. Habitualmente se conoce como "la voz" a la percepción de los demás que tienen los usuarios del haki de observación. Algo así me pareció escuchar por parte del maestro Kaelith, que fue el que me enseñó ambos hakis. —El panda adoptó un gesto pensativo. —No se me ocurre qué otra cosa podría ser. Yo te diría que siguieras por ese camino hasta que fueras capaz de percibir mi presencia claramente. El uso práctico de este poder lo trabajaremos más adelante con los poderes de mi fruta del diablo. —Sus camaradas tendrían que enterarse tarde o temprano de cuáles eran sus poderes. Sobre todo si en algún momento les destinan a una misión en conjunto por cualquier motivo. Sin embargo, el panda siempre tenía cuidado de no airear demasiado aquella información. Quién sabe quién podría estar escuchando, por muy seguro que pareciese el cuartel en aquel momento. —Si queréis descansar un momento, podéis hacerlo. Esperaré pacientemente para continuar con nuestro entrenamiento. —El panda volvió a sentarse en su sitio, adoptando la postura que llevaba manteniendo todo el día. Para él meditar durante tanto tiempo no le resultaba tan agotador, pues en Skypiea se hartó de hacerlo y cogió la costumbre de meditar a diario unas horas para no perder la práctica. El panda no cerró los ojos, sin embargo, pues estaba esperando a la decisión de sus alumnos sobre si descansar un rato y luego seguir o si continuar inmediatamente.

Resumen
  Responder
#17
Ante la respuesta de Don Bambú y la observación de Zorak sobre que parecía concentrarse mucho o algo por el estilo cuando cuidaba su katana, se olvidó de todo lo demás y se sentó con Yamigiri desenvainada apoyada en su regazo en la típica posición del loto para meditar.

Siguiendo los consejos que le había ido dando el mink, y los apuntes de Zorak sobre la meditación, cerró los ojos con una mano apoyada en la empuñadura de Yamigiri y la otra sobre la parte plana de la hoja de su katana. Al igual que cuando se ponía en guardia o se disponía a utilizar una técnica o a realizar un ataque, vacío su mente y extendió su mente hacia su querida katana.

En aquel momento lo entendió mejor, la explicación de Bambú y lo que le había comentado Zorak, sentía su mente completamente en calma, solo existía su espada, no había nada más. Habían desaparecido sus dudas, sus miedos, incluso sus objetivos, en ese instante, solo existía para blandir la katana. Así era como había conseguido dominar aquella parte de él que existe únicamente para combatir, y que había permitido dominar tanto el ittoryuu como el nitoryuu. Al final, la clave era seguir el camino de la espada, y esa era la manera que el antiguo pescador tenía para alcanzar su máxima concentración.

En cuanto a las sensaciones que percibía Kisuke, durante los primeros minutos lo que sentía era simplemente la ligera brisa que tenía el cuarto de entrenamiento, la respiración de sus compañeros, pausada y uniforme y poco más; pero al estar centrado en su espada, no se despisto ni desesperó, siguió concentrado en su arma, que apaciguaba su espíritu más de lo que hubiera sospechado antes de aquel entrenamiento.

Tras lo que parecieron horas, pero no estaba seguro de cuanto tiempo había pasado, puesto que había perdido la noción del tiempo, empezó a sentir, como un ligero susurro a su izquierda y al frente, pero no era un sonido, era algo distinto. Era una sensación de vida, de una presencia, que, por el momento sentía como un susurro, aunque no lograba entender lo que decía, no lograba descifrarlo.

No debía perder la concentración, no era el momento, así que, volvió a centrarse en la espada, mientras seguía escuchando aquellos "murmullos" que eran poco a poco más intensos. No estaba seguro de si al final llegaría a entender aquellos "susurros", cuando en la negrura de su mente concentrada, se dibujo un puntito de luz, como una estrella brillante en el cielo nocturno despejado. Supuso que sería su maestro puesto que la percibía enfrente de él, y a su izquierda se dibujo otro puntito de luz, que debía ser Zorak. Lo estaba consiguiendo.

No pudiendo aguantar más abrió los ojos y respiro agitadamente. Con este avance y de manera inconsciente había estado aguantando la respiración y no se había percatado. Rompió a sudar al deshacer su concentración y miró a Don Bambú con una sonrisa.

-Ahora si creo que he avanzado, he sentido los murmullos de vuestro espíritu y al final se han dibujado dos puntitos de luz en vuestras posiciones.

No estaba seguro de por qué le había explicado aquello al mink pero necesitaba hacerlo, quería oírle al propio Don Bambú decírselo.

resumen de turno

inventario
  Responder
#18
Según comento el mink, era posible que ese susurro fuera en efecto la energía espiritual del susodicho, llevé mi mano hacia mi rostro, llevando el cigarro a mis labios y dando una calada, el humo salió por mis branquias mientras mi rostro se volvía cada vez más pensativo, tras la información ya no me sentía en el punto de arranque, pues había llegado a notar algo, aún pensativo me senté en el suelo y tras otra larga calada humedecí el pulgar y el índice izquierdo llevándolos tras esto hasta el cigarro para apagarlo y cerré los ojos, aparté los pensamientos sobre la akuma no mi que comentó mi peludo compañero, llegado el momento yo también debería revelarle el poder de mi fruta.

Volvía a estar rodeado por la oscuridad llena de pequeñas nubes grises que ya me eran familiares, no sé cuanto tiempo pasé en ese estado, pero ahora tenía un enfoque así que me concentré en intentar captar algún pequeño susurro como anteriormente, tardé en poder captarlo, pero al fin apareció, un tenue susurro al que comencé a poner atención, el susurro nacía justo frente a mí, así que debía de ser el mink. Por alguna razón solo podía notarlo a él, lentamente el susurro fue tomando forma dentro de mi cabeza, comenzó como una pequeña luz la cual comenzó a tomar forma antropomórfica, no era una imagen estable ni mucho menos, pero estaba claro que esta era la sensación que Don Bambú intento describirnos, un sentimiento de orgullo se abrió paso dentro de mí, lo había logrado.

Ahora que entendía a lo que se refería el mink me parecía aún más espectacular que fuera capaz de notar a gente a tanta distancia, seguí concentrándome mientras intentaba que la imagen no fuera tan difusa, cuando me di cuenta de un pequeño susurro a mi derecha, seguido del susurro una figura igual de difusa que la que se había formado delante de mí se hizo presente, por la posición de las manos que se dibujaban en mi mente estaba claro que era Kisuke, reconocía muy bien esa forma de agarrar la espada, era la misma que usaba mi compañero antes de sus ataques.

Pude ver ligeramente como la figura de Kisuke se distorsionaba en formas extrañas y su voz me trajo de vuelta de la meditación, según comentaba el también lo había logrado, abrí los ojos lentamente y tras que Kisuke comentara sus avances, yo hice lo mismo.

"Yo he sido capaz de sentiros a ambos, comenzó con un susurro y luego este tomó forma en mi cabeza, aunque no era capaz de que fueran nítidas"

Resumen

Inventario
  Responder
#19
El panda recibió con una grata sonrisa que sus alumnos habían decidido volver inmediatamente a la meditación sin descanso alguno de por medio. Ni siquiera se molestaron en responder a su pregunta. Parecía ser que ante un ejercicio de gran dificultad aquellos revolucionarios se ponían las pilas de tal modo que sólo el esfuerzo constante era satisfactorio. Por su parte, el panda se dejó llevar por su propia meditación, lejos de todos los malos pensamientos. Allí, en su pequeño refugio de paz mental, se sentía libre de las tristezas y los agobios del mundo real. El tiempo transcurrió como si los minutos fueran segundos. El cielo ligeramente anaranjado del atardecer se convirtió en un dorado oscuro, señalando que la noche se iba acercando cada vez más. La voz de Kisuke sacó al panda del ensueño de la meditación. Al parecer había progresado con su nuevo planteamiento de la meditación. El panda escuchó atentamente lo que su compañero le estaba contando. La descripción que estaba dando de sus sensaciones se correspondían perfectamente con el despertar del haki de observación. Al menos así como lo había experimentado el panda en su momento. Por su parte, Zorak había logrado el mismo avance. El panda sonrió satisfecho. —Bien. Parece que habéis despertado con éxito el haki. A partir de ahora os resultará más fácil acceder a él. Al menos para mí fue así. Pero que lo hayáis despertado no quiere decir que vuestro dominio del mismo sea siquiera elemental. Debéis profundizar en esta sensación nueva y tratar de explotarla en vuestro beneficio. Por suerte, tengo en mente el ejercicio perfecto para lograrlo. —El panda entonces fue corriendo a un lateral de la sala de entrenamiento donde había convenientemente colocados algunos utensilios propios de un gimnasio para los ejercicios matutinos de los reclutas. Lo que el panda buscaba era, concretamente, un par de aros y un par de pañuelos de tela gruesos (estos últimos ya los había traído él). Volvió a donde estaban los revolucionarios y dejó ambos aros más o menos en el centro de la estancia, separados entre sí por dos metros de distancia. Después, le dio un pañuelo a cada uno. —Cada uno en un aro y cubríos los ojos. Espero que no tengáis un oído excepcional. El ejercicio es simple. Voy a alejarme de vosotros y voy a empezar a moverme. Emplead vuestro haki para encontrarme y señaladme. Seguidme con el dedo hasta que diga basta. No es lo más emocionante, pero es importante saber localizar a alguien en tiempo real. —Dicho esto, el panda procedió a alejarse de los muchachos en dirección a la entrada. Cuando se alejó por lo menos cinco metros, esperó pacientemente a que los revolucionarios se pusieran los pañuelos para comenzar a moverse sin hacer ruido.

En un primer momento, empezó a moverse hacia su derecha, trazando una circunferencia en cuyo centro se encontraban Kisuke y Zorak, pero cuando llevaba unos cuantos metros, cambió repentinamente de dirección y ritmo, moviéndose ligeramente más deprisa, pero lo suficiente como para no montar un estruendo con sus pisadas. Después se quedó quieto unos instantes y procedió a moverse hacia atrás antes de retomar de nuevo su camino hacia la izquierda, trazando de nuevo esta circunferencia solo que esta vez con una amplitud mayor. Cuando consideró que había sido suficiente movimiento lateral, se alejó de nuevo, esta vez llegando a la pared oeste de la sala de entrenamiento. Tratando de no perder de vista lo que hacían sus alumnos, empezó a trepar por la pared con sus enormes zarpas de oso, con las que era capaz de sujetarse con sorprendente facilidad a la pared para trepar por ella al mismo ritmo al que caminaba. Continuó su recorrido por la pared en dirección a la zona opuesta a la entrada de la sala y cuando estuvo situado en el lado contrario a donde había empezado su trayecto (solo que en la pared), empezó a descender de nuevo hasta el suelo y aterrizó con la mayor suavidad posible.

Resumen


Técnicas
  Responder
#20
Zorak parecía que también había logrado avanzar en su meditación, incluso había conseguido definir difusamente las siluetas de ambos en su mente. Sonrió al ver que su amigo parecía complacido ante ese hecho y saber que su entrenamiento con Nilats había sido una buena base para este. Kisuke no había llegado aún a ese punto de definir siluetas, solo "veía" puntos de luz pero estaba contento con su progreso también.

Don Bambú se dirigió de nuevo a ellos, satisfecho con el progreso de sus dos pupilos, y les planteó un ejercicio para ir empezando a pulir su percepción e ir desarrollando ese recién nacido haki de la visión. Parecía un ejercicio simple, localizar al panda mientras este se movía sin usar sus sentidos mundanos, simplemente con su mente, pero aquello entrañaba la dificultad de que el mink iba a estar moviéndose y eso dificultaba las cosas. Siempre es más sencillo visualizar algo estático que algo que se desplaza.

Así que el maestro les entregó unas tiras de tela que ataron a su cabeza cubriendo sus ojos. La negrura envolvió de nuevo a Kisuke mientras se concentraba y vislumbró el punto de luz de Don Bambú y de Zorak, aunque el de este lo ignoró y se centró en el del mink, que se movía sigilosamente hacia su izquierda, no muy deprisa, pero si era capaz de ver como se desplazaba la lucecita que marcaba su posición, hasta que, de repente, dejó de verla por unos instantes y apareció a la derecha de la última posición en la que había notado su presencia, moviéndose más rápido. Ahí estaba la dificultad, ante cambios de dirección, parecía que se complicaba detectar la presencia del mink, por lo que su movimiento señalándolo se retardó unos instantes ante ese cambio. Pero, algo bueno fue que a medida que iba utilizando más su percepción, la silueta del mink se iba formando poco a poco, hasta hacerse identificable, aunque evidentemente se veía un tanto distorsionada y algo más como la imagen que tenía el propio Kisuke en su mente de su compañero que una imagen cien por cien real y estable del mink panda.

A continuación, ocurrió algo diferente, la presencia de Don Bambú se quedó estática, pero se iba haciendo más pequeña, lo que en un principio desconcertó a Kisuke, pero luego supuso que estaba retrocediendo. Y siguió desplazándose lateralmente unos minutos más.

Kisuke pensaba que estaba siguiendo, más o menos bien al mink, pero tenía la sensación de que iba con un poco de delay, que no lograba todavía fijar en tiempo real su posición, sobre todo cuando hacía cambios bruscos de dirección o cuando se alejaba y su presencia se "debilitaba". Ahí residía el objetivo de ese entrenamiento, en pulir su percepción en esos momentos donde se complicaba.

Al final notó algo extraño, y fue como si Don Bambú hubiese ascendido unos metros, lo cual era un poco desconcertante, pero no había duda de ello y que se estaba desplazando en esa posición. Ante aquello tan extraño su brazo dudó ligeramente y se desplazaba un poco más lento señalando al mink pero pudo "verlo" hasta el final de su trayecto en el que notó como descendía de nuevo.

-¿Cómo ha estado, maestro? La verdad es que yo he sentido que me ha costado seguirle en sus cambios de dirección, así que imagino que ahí es donde está la dificultad del ejercicio, ¿me equivoco?

Quería saber también que era lo que había costado más a Zorak, y así poder trabajar juntos en pulir su recién adquirida habilidad y desarrollarla hasta que fuese de utilidad en combate o en las misiones. Iban progresando, podrían hacerse mucho más fuertes.

resumen de turno

inventario
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)