[Pasado] - Snowball
#1
Día 41 del año 12, Invierno - 9:04 p.m.
Grand Line - Corriente Rakusei - Isla de Drum - Reino de Sakura

Era una mañana muy, pero que muy gélida de invierno. El sol, oculto entre los copos de nieve que bajaban del cielo, salía de su horizonte para dar luz a un nuevo día. Nuestro héroes, los PirateBusters, con nuevos objetivos y una nueva mentalidad, ya habían estado residiendo en una pequeña posada ubicada en el Reino de Sakura por casi tres semanas. Aquel reino, no, aquella isla no tenía nada que ver con lo que habían visto y sentido hasta ahora. Miraran por dónde miraran, un inmaculado manto níveo cubría las calles de la ciudad, que hacían un bello contraste con los cerezos en flor que decoraban cada rincón de la misma, como si de un milagro se trataba. Kevin estaba maravillado de poder estar pasando aquellos días con sus compis, Gideon y Suna, mientras recababan algo de información sobre algún posible malhechor que hubiera sido avistado en la isla. Lo cierto es que no tenían demasiado por dónde empezar, más allá de los nuevos wanteds que salieron en la última edición del periódico, pero aún así, no se darían por vencidos, ¡no señor!

En esa mañana, los tres cazadores habían decidido salir a dar un paseo y perderse por cada rincón de aquel pintoresco y hermoso lugar. Debido a las bajas temperaturas, a parte de su traje casual, el joven Fojobs había decidio equiparse con un abrigo de color gris que llegaba hasta las rodillas, además de unas orejeras naranjas, unas botas y unos guantes de color de naranja también. Obviamente, no podía faltar su fiel maletín, dejando el resto de sus armas y utensilios en la posada a buen recaudo. Estuvieron un buen rato dando transitando por las calles del Reino de Sakura hasta que, en cierto punto, casi a las afueras del reino, llegaron a un parque - o más bien una explanada - toda cubierta por una capa de nieve - que le llegaba hasta los tobillos - que era atravesada por los troncos de los múltiples árboles de cerezo que había plantados en el lugar. Kevin no se cansaba de esa visión. Simplemente era precioso.- He-hemos ido parar a un sitio la mar de bonito, ¿no es así, Gideon, Suna?- Preguntaba, entre suspiros el pluriempleado.

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#2
Era una mañana muy feliz, los Pirate Busters habían pasado tres semanas en la fría isla de Drum, y a Suna le pareció un lugar precioso, a pesar de lo difícil que le estaba resultando acostumbrarse al frío. Los paisajes eran hermosos y se respiraba una calma en el ambiente que le vino fenomenal al grupo. Además, ese día en concreto, salieron a dar una vuelta bien pronto. Tras pasar por varios cerezos que dejaban embobada a la joven Suna, llegaron a una explanada donde la nieve les cubría hasta los tobillos. Kevin se quedó maravillado y preguntó a sus compañeras si les parecía bonito el lugar también.

-¡Oye, oye! Sin duda es un lugar muy bonito. Jamás había visto un lugar así, pero no deja de sorprenderme en cada rincón que visitamos. - Miró hacia abajo y al ver tanta nieve se le ocurrió una idea increíble. Se arrodilló y empezó a manipular la nieve creando dos bolas, una más grande que la otra, pero que juntas no serían mucho más grandes que un conejo. Colocó la pequeña encima de la grande y luego usó piedrecitas para ponerle dos ojitos a esta pequeña criatura nívea que había creado.

-Jejeje, qué feo. - Volvió a coger otro montoncito de nieve para hacerle un bulto en la cabeza, así que empezó a moldearlo para hacer una bola, pero coger la nieve con las manos desnudas le estaba empezando a molestar. -Hmm, no quiero tener esto más en la mano, ¿qué hago? - En ese momento vio a Kevin de espaldas, distraído mirando el paisaje y volvió a venirle otra de sus grandes ideas. Sigilosamente se levantó, se acercó un poco a su querido compañero y amigo y le lanzó, con una fuerza contenida, la bola de nieve a su espalda, haciendo que al estallar le entrasen unos pequeños trocitos de nieve por dentro de la camisa y le cayeran por la espalda.

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#3
Habían pasado tres semanas desde la llegada de Los Pirate Busters a la isla de Drum. Gideon se sentía maravillada con aquellas vistas de cuento, no podía esperar a ir ella sola a explorar las arboledas de cerezos, sin embargo, aquello tendría que esperar un poco más. Esa mañana los cazadores habían decido salir a dar un paseo matutino por la gélida isla y en ese preciso momento se encontraban, ataviados con sus abrigos, nuevos en un claro lleno de nieve.  Gideon había optado por dejar su katana en la posada y sólo llevaba con ella al pequeño Omi, al cual le había comprado una tela morada que usaba de bufanda. La skypiean se había puesto unos pantalones anchos negros y una camisa holgada, que cubría con su abrigo, además de sus habituales botas militares y una bufanda a juego con la de su mascota. Estaban preparados para aquel invierno helado.
Una vez en el claro Kevin les preguntó por las vistas a ambas.
—Sí, la verdad que no se parece en nada a Whisky Peak, es todo un alivio, parece de cuento —sonrió expulsando el humo del cigarrillo que se haba encendido hacía unos minutos.
Suna a su lado, después de responder, se arrodilló para formas dos bolas de nieve, formando una pequeña criatura a la que insultó.
— Chosososo, no seas cruel Suna —Gideon no podía contener la risa y la ternura que sentía hacia la rubia.
De pronto cogió otra bola de nieve y como si nada se levantó y lanzó la bola de nieve a Kevin, el pobre se iba a empapar y congelar a partes iguales si la chica seguía. Gideon, dio otra calada a su cigarrillo y pensó en que por qué no seguirle un poco el rollo. Con Gwen habría hecho una batalla campal de bolas de nieve, así que lo haría por ella. Aprovechando que Suna miraba a Kevin, Gideon cogió nieve y formó una esfera que rápidamente lanzó a Suna, intentando no ser demasiado bruta.
— ¿A qué esa no te la esperabas? —Gideon tenía ganas de divertirse, los últimos meses habían sido muy grises y había que hacer algo al respecto.


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#4
Tanto Gideon como Suna estaban encantadas con su nuevo y temporal hospedaje. Kevin, en cierto punto, mientras observaba el paisaje, se quedó completamente absorto en sus pensamientos.- S-será posible que... ¿Haya algún malhechor en un lugar tan tranquilo y bonito como este?- Si bien era cierto que los piratas no se iban a detener en saquear una isla por su mero aspecto, también era verdad que al joven Fojobs le costaba ver, aquel inmaculado y puro lugar, ser profanado por los viles actos de bandas y tripulaciones criminales. Si querían llevarse algo de comer a la boca, debían capturar a alguna persona con recompensa por su cabeza, pero sinceramente, deseaba que, al menos en esa isla, no se diera el caso.

Entonces, el impacto, de algo pequeño, casi del tamaño de un puño, le sacó de su pequeño trance, asustándose en el acto.- AYYYY, ¡P-PERO QUÉ!- Se dio media vuelta, viendo a Suna y sintiendo, de repente, como su espalda se enfriaba por debajo de su abrigo y traje, empezando a meterse con nerviosismo las manos por dentro, intentando sacarse aquello que le incordiaba. Podía sentir como su clásico tic aparecía, haciendo que su párpado izquierdo bailaran al son de una ametralladora gatling.- ¿H-has sido tú Suna?- La miraba con tristeza.- ¡D-después de todo lo que he hecho por- Antes de que acabara la frase, presenció como Suna recibía de lleno, en el lateral derecho de su cara, una bola de nieve, quedándose completamente el pluriempleado atónito y mirando hacia la dirección de la que había provenido la bola de nieve. Esta vez, pudo ver a Gideon, en posición de haber lanzado algo, mientras decía con sorna que esa no se la esperaba. - ¡O-os habéis vuelto locas!- Exclamaba sobresaltado Kevin, mientras retrocedía, sin dejar de mirarlas a las dos, 4 pasos.- S-sois...- Se agachó entonces, para hacer dos bolas de nieves, situando una en cada una de sus manos.- ¡S-sois unas bullies! ¡O-os vais a enterar!- Lanzó a la vez una bola en dirección a Suna y otra a Gideon. Una batalla campal de bolas de nieve había dado comienzo y, Kevin, estaba hiperventilando.

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#5
Kevin se giró nervioso y confuso, Suna se quedó embobada unos segundos fijándose en su tic, y le preguntó que cómo había sido capaz de hacerle eso, pregunta la cual obtendría una bizarra respuesta. 

-¡Sasasasasa! Oye, oye, malhechor, has tenido la mala suerte de toparte con la general Suna, ahora ríndete o tendré que detenerte, ¡y luego conquistaré el mundo! - Suna no se dio cuenta, pero esta frase no tenía ningún tipo de sentido, ya que empezó esta especie de roleo extraño tratando a Kevin de malhechor, lo cual implica que ella hace de un personaje bueno, pero se ríe de forma maléfica y acaba la frase diciendo que dominará el mundo, ¿qué diablos se supone que es, una heroína o una villana? No lo pensó demasiado, solo quería jugar.

Inmediatamente después, Suna recibió un ataque nevado por parte de Gideon, y lo exageró todo lanzándose al suelo. -¡Waaaah! Me han dado, me han dado, repito, ¡me han dado! ¡Soldado abatido! La venganza será inminente. - Se levantó lentamente moviendo sus extremidades imitando el comportamiento de un robot y haciendo ruidos de mecanismos con la boca. Había perdido completamente el sentido este juego, ¿ahora era un robot?

Cuando se levantó Kevin lanzó dos bolas esta vez para defenderse, una en dirección a Suna y la otra en dirección a Gideon. Suna se quedó inmóvil en la dirección a la que venía su bola, sin tratar de esquivarla. 
-¡OYE, OYE, BOLA DEMONÍACA, NO TE TENGO MIEDO, SOPORTARÉ TU- -La frase fue interrumpida porque evidentemente la bola impactó contra Suna, esta vez entrando algo de nieve por el cuello de su abrigo y llegando a su piel, de repente un escalofrío recorrió el cuerpo de la joven. -Uuuuyuyuyuyuyuyuyyyy, qué fresqui-.

Se sacudió un poco la ropa para que cayese la nieve y poder seguir luchando, se giró hacia Gideon.
-No creas que he olvidado tu ataque de antes... ¡Ahora verás! - Empezó a hacer una bola de nieve lo más grande posible, con muchísima cantidad de nieve, pero después no pudo levantarla bien y mucho menos lanzarla correctamente así que sencillamente se le cayó a sus propios pies.

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#6
El pobre Kevin intentaba sacarse la nieve que le había caído por dentro de su ropa y se quejaba con tristeza, justo antes del ataque de Gideon a Suna, el cual le desconcertó.
Suna todo este rato se había venido totalmente arriba y había empezado a hablar como si se tratase de la general de un temible ejército, el cual era inexistente. Gideon no pudo evitar sonreír ante tal imitación. Todo lo que soltaba era un tanto confuso, pues quería ser heroína y villana a partes iguales, o eso era lo que se podía interpretar.
Sin embargo, eso había sido solo su actitud ante Kevin, con el impacto de la bola que le había lanzado la skypiean decidió transformarse en un robot.
— Chososososos, no te aclaras ¿eh Suna? —Gideon se partía de risa.
Kevin no se quedó atrás y atacó a las dos chicas con bolas de nieve bien compactas. La bola de nieve le dio en el costado, obviamente en el contrario al que se encontraba Omi, el hombre trajeado siempre tenía en cuenta al chiquitín. Este miraba la pelea de bolas de nieve desde la comodidad de su bolsillo, no iba a salir con el frío que hacía.
Suna esta vez había optado por recibir directamente la bola y esta la había dejado helada. Esta chica era incorregible, qué bien se lo estaba pasando Gideon.
La rubia amenazó con atacarla y empezó a hacer una bola de nieve muy grande, pero era incapaz de levantarla. La skypiean decidió que era el momento de atacar, sus amigos la habían llenado de energía con todas esas risas.
Mientras Suna se entretenía con su bola de nieve, Gideon aprovechó para hacer como Kevin y llevarse consigo dos bolas de nieve, se movió hacia el montón que había quedado tras romperse la bola de Suna y se subió, quedando aún más por encima de la rubia. Estampó la primera bola de nieve sobre la cabeza de la chica y lanzó con precisión la otra hacia Kevin.
— Se acabó vuestro reinado del caos, Kevin, Suna, os declaro la guerra. Preparaos para morir —soltó casi gritando, no era propio de ella, pero este era un lado que había sacado de ella con los años su hermana pequeña. Omi emitió un gruñido de aprobación ante las palabras de su dueña y alzó un puño al aire.

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#7
Al girarse Kevin y ver quién había sido su agresora, Suna - la agresora en cuestión - empezó a interpretar un papel que el joven Fojobs no llegó a entender del todo si trataba de ser una heroína o una villana, papel que cambió por completo cuando, al recibir el impacto de la bola de nieve de Gideon, la rubia comenzó a imitar el comportamiento de un robot, como si de un mechasuna se tratara. Mientras Kevin permanecía incrédulo ante la actitud tan espontánea y bizarra - en el sentido anglosajón de la palabra - de la joven Sharik, su amiga skypiean no podía evitar partirse de la risa. Fue justo entonces cuando el pluriempleado realizó su ofensiva, lanzando dos bolas de nieve simultáneas tanto a las dos cazadoras. Por un lado, Suna recibió una de ellas, no sin antes gritar que no le tenía miedo a esa "bola demoníaca", palabras que se quedaron a medias cuando le dio de lleno, notando el fresquito de la nieve entrando por debajo de su ropa, tal y como había pasado con Kevin anteriormente. Por otro lado, Gideon recibió, sin inmutarse, el proyectil níveo en el costado contrario al que se encontraba el pequeño hurón, habiendo tenido el oficinista sumo cuidado en no darle.

Seguidamente, la cazadora se volteó hacia Gideon, empezó a reunir una gran masa de nieve, que se transformó en un pelotón de nieve. Al ver el tamaño de esa bola, Kevin comenzó a "paniquear".- ¡Q-qué tragedia! ¡Qu-qué desastre! ¡Cuidado, Gideon!- Advirtió a la pelimorada, de forma algo hipócrita, como si no le hubiera atacado hace escasos momentos. Sin embargo, en el momento de alzar la gran bola de nieve para lanzarla contra Gideon, Suna falló estrepitosamente, no pudiendo llegar a levantarla bien y cayendo toda su nieve bajo sus pies. En ese momento, toda la falsa tensión que sentía Kevin se desvaneció, escapándosele una genuina risa.- P-pero AHAHHAHAHAHA, c-cuidado HAHAHAHHAHA, ¡c-cuidado Suna!- Dijo entre risas, llegando hasta el punto de llevarse su diestra a sus ojos para quitarse algunas lágrimas que se le habían saltado de la carcajada. ¿Cuándo era la última vez que Kevin se reía tanto? ¿Debía de relajarse y no pensar en el trabajo que tenían que hacer y dejarse llevar por la diversión del momento? - P-pensar ahora en si encontramos o no algún pirata con recompensa es inútil...- Pensó sonriendo, con la intención de, casi por primera vez, olvidar su deber, y centrarse en el querer.

Entonces, aprovechando el montón de nieve que había quedado a los pies de Suna, Gideon, se subió sobre ese pequeño montículo, con dos bolas de nieve que lanzó contra Kevin y la rubia, impactando en sus cabezas y sintiendo el pluriempleado un frescor en su cabeza que era, cuanto menos, reconfortante. Como si le siguiera el juego a la más novata del trío, la skypian declaró la guerra a los dos cazadores, augurando que se acabaría su reinado del terror y que se preparan para morir. Lejos de sentir un ataque de ansiedad ante el comportamiento de su amiga, el oficinista comenzó a sonreír, retrocediendo, tan rápido como pudo, hacia un árbol de cerezo, a cinco metros de las chicas y, ocultándose tras el tronco, comenzó a preparar, mientras observaba los movimientos de sus amigas, un gran arsenal de bolas de nieve.- ¡E-eso habrá que verlo! ¡D-desplegaré toda mi balística y furia en vosotras! ¡N-no podréis detenerme!... He he he...- Intentó poner un ápice de maldad Kevin a sus palabras, pero le era imposible no reírse y sonreir de la diversión. Se lo estaba pasando genuinamente bien, aunque pensaba ganar esa batalla campal que acababa de empezar. 

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#8
Gideon y Kevin se sumaron a este juego de interpretación extraño en el que todos eran enemigos de todos y se formaba una gran batalla campal de nieve, así que Suna no podía estar más contenta, con mucha ilusión siguió jugando. Además, vio cómo, antes de declarar ambos la guerra, sus dos compañeros rieron de forma genuina, incluso a Kevin se le escapó alguna lágrima, y eso llegó muy hondo al corazón de Suna. Tras unas semanas de viaje y varios días de estar en Drum, la joven ya había podido conocer algo mejor a Kevin y Gideon, sabía que eran personas que habían pasado por momentos duros, sin ir más lejos cuando la conocieron estaban angustiados buscando a su compañera Siri allá donde iban, es por eso que verlos ahora en un ambiente en el que no había ninguna preocupación, sino solamente risas y diversión, hizo que Suna sintiese una felicidad y una calidez enorme aun estando rodeados de nieve.

La muchacha rubia salió corriendo unos pocos metros alejada de Kevin y Gideon. -¡Oye, oye! Son dos enemigos muy poderosos, debemos retirarnos a la base y planear una nueva estrategia... ¡Entendido, capitana! ¡Retirada, repito, retirada! - Dijo, con dos voces distintas, imitando una conversación entre dos personas. A pesar de haber dicho que iría a retirarse a una supuesta base, simplemente corrió un poco, se quedó parada y volvió a hacer dos bolas de nieve, luego le lanzó una a Gideon y la otra a Kevin, obviamente apuntando a donde no se encontrase Omi.

-¡Sasasasa! ¿Qué os ha parecido eso? Y eso que todavía no lo habéis visto todo... tengo un as bajo mi manga... ¡Segunda transformación de Suna! - Suna volvió a hacer una bola de nieve más y la lanzó sin apuntar siquiera, dándole a la nada. Se rió como una auténtica villana y siguió moviéndose por la explanada, en un momento en concreto tuvo una idea graciosa, se agachó e hizo como si mirase algo en el suelo.

-¡Ooooh, qué interesante! ¡Oye, oye, acercaos aquí! Jejejeje, acercaos un momentito, jejeje.- Les dijo a sus compañeros, escapándosele alguna risita, algo sospechosa. 

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#9
Hacía meses que no veía a Kevin pasárselo genuinamente bien, desde luego había sido una sabia decisión relajarse un poco y, sobre todo, invitar al equipo a Suna. La rubia les estaba dando momentazos con su locura y espontaneidad, les había devuelto un poco las ganas de continuar hacia delante.
El hombre trajeado había amenazado con desplegar toda su balística, mientras se alejaba y se posicionaba detrás del tronco de uno de los cerezos allí cercanos. Gideon empezó a juntar nieve para hacerse una pequeña trinchera desde la que liderar sus ataques y Omi había salido a la fría nieve y ocultando su cuerpo había intentado lanzar una pequeña bola de nieve hacia Kevin, sin embargo, no tenía la fuerza suficiente como para alcanzarle. Gideon sonrió ante su fiel amigo.
Mientras tanto, Suna interpretaba cómo hablaba con su ejército y esta misma se contestaba, a pesar de anunciar una retirada la chica se había quedado quieta y lanzaba bolas a sus, ahora, enemigos, Gideon consiguió taparse con su montículo, pero la bola de nieve le dio a una de sus antenas, sintió el frío recorrer un poco su cuerpo.
Entonces Suna anunció su “segunda transformación” que a saber que era eso, así que Gideon se asomó por su montículo, Omi le siguió. Pudieron ver a la chica lanzar una bola a la nada y reír como una desquiciada.
— Chosososososo, ay no puedo más, qué chica tan divertida, Omi preparemos una estrategia —dijo mirando a su mascota. Omi asintió con firmeza.
Suna les pidió, después de mirar hacia el suelo y hacer como que hablaba con alguien, que se acercaran a ella. Gideon se haba preparado un par de bolas de nieve y Omi también, desde detrás de su montículo le habló. 
— ¡No nos fiamos de ti malvada general del ejército! No caeremos en tu trampa, illo. —Gideon sonreía, que gran día iban a echar. Quizás luego podrían irse a comer todos juntos como una pequeña y alocada familia. El ojo de Gideon parpadeaba excesivamente, probablemente pidiéndole un cigarrillo, pero no era momento de encendérselo. Las travesuras de Suna tenían demasiado ocupada y entretenida a la skypiean.


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#10
Una vez salvaguardado detrás de su pequeña y arbórea protección, Kevin pudo divisar como Suna, empezaba a rolear una conversación entre una especie de comando de batallón y la propia capitana de escuadrón, comunicando que debían retirarse ante la presencia de unos enemigos tan formidables como los eran Kevin y Gideon. Por otro lado, la skypiean, rápidamente, comenzó a juntar un montón de nieve frente a ella para construir una trinchera dónde protegerse tanto Gideon como el pequeño Omi, el cuál lanzó, con no demasiada fuerza, una bola de nieve que no llegó a ningún lado pero que a Kevin, le pareció extremadamente adorable.

Seguidamente, Suna, siguiendo sus propias directrices y órdenes, al no pie de la letra, se quedó casi parada en el sitio, lanzando tanto una bola de nieve hacia Gideon y otra hacia el pluriempleado, impactando este último proyectil en el tronco del cerezo, llegándole al oficinista tan solo unos pequeños copos de nieve. Justo después, la rubia, comenzó a gritar como mostraría su segunda transformación, siendo esta unas segunda transformación, que hizo que Kevin se girara emocionado.- ¿S-segunda transformación? ¿E-es posible que Suna todo este tiempo fuera usuaria de una Akuma no Mi?- Para decepción del joven Fojobs, la transformación a la que se refería la chica rubia consistía en, de forma sumamente aleatoria, arrojar una bola de nieve - que no llegó a ningún lado - y comenzar a reírse como una villana. A pesar de la decepción, al escuchar a Gideon soltar una pequeña carcajada, Kevin hizo lo mismo, riéndose ante la actuación de su amiga. Acto seguido, puedo vislumbrar como Suna, se quedaba parada en el sitio, y mirando hacia abajo, comenzando a gritar, entre risas sospechosas, que había encontrado algo interesante, y que fueran a verlo. Gideon, entonces, le exclamó que no se fiaría de ella - la malvada general del ejército del mal - y que no caerían en su trampa.- E-eso, ¡malvada Suna!, no es como si hasta hace un segundo me hubiera creído tu argucia...- Dijo, volviéndose a esconder Kevin tras el árbol pues, durante un par de segundos, iba a ir a mirar que era lo que había encontrado la cazadora.

- S-son más duras de lo que pensé que serían... ¿Q-qué puedo hacer?- Aún oculto tras el árbol, volteó su cara, observando las posiciones de Suna y Gideon.- Hmmm... G-gideon está a unos 5 metros, a las 2:00, y Suna a 5 metros también, pero a las 11:00... V-va a estar complicado...- Miró todas sus bolas de nieve.- T-tengo un buen arsenal, pero tengo que aprovecharlo de alguna manera...- No paraba de meditar ni de idear alguna estrategia para hacerse el claro vencedor de esa batalla campal. Entonces, dos pequeños conejos de las nieve se acercaron a él, con cuidado y amistosamente, haciendo que a Kevin se le encendiera una bombilla. El hombre trajeado, se quitó rápidamente la corbata con su diestra que había bajo su abrigo y traje para, de la forma menos cantosa posible, agitarla hacia los pequeños animales.- H-hola pequeñines... Os animo a que cojáis cada uno una bola de nieve para que se la lancéis a esa chica rubia y la del pelo morado... ¡S-si queréis claro! He he...- Ordenó, suavemente, a los dos conejitos, los cuáles, con una expresión llena de decisión, cogieron una bola cada uno y se adentraron en el campo de batalla. Kevin se había convertido en un monstruo.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2699 + 0 = 2699
Energia: 1641 - 4 = 1637
Espiritu: 219 + 0 = 219


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