Zorak
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C. de Haki
C. de Akuma
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26-08-2024, 01:22 AM
(Última modificación: 26-08-2024, 01:24 AM por Zorak.)
Día 76 de Verano, Año 13
12:45 h Cerca de Isla Chisi
El viaje había sido realmente movido, Kisuke había demostrado un temple impresionante navegando y me quedaba bastante claro todo lo que había avanzado en su conocimiento de la navegación en el año que habíamos pasado en Báltico. Si no hubiera sido por su rápida toma de decisiones las velas no sería lo único que se hubiera destrozado del barco, pero Krano tenía razón sobre el Saint Fermín era un barco tan duro que el toro negro que coronaba la proa le hacía justicia.
Me encontraba sentado encima de la cabeza de toro que tenía tallada la proa con las piernas cruzadas, ya hacía rato que habíamos pasado la gran tormenta y según Kisuke debíamos estar cerca de la isla, pues el clima se había estabilizado o eso había entendido yo. Esperaba que Panda fuera lo suficientemente diestro para poder reparar las velas, aunque si era cuestión de coser quizás pudiera ayudarle con el poder de mi fruta. Me llevé un cigarro a la boca y me lo encendí mientras oteaba el horizonte desde mi nueva posición favorita del barco, sentarse sobre la cabeza del toro era casi como si yo mismo volviera a nadar a grandes velocidades por el agua salada que tanto extrañaba. Más pronto que tarde, mientras jugueteaba con el mechón que caía sobre mi frente pude ver como poco a poco una forma se estaba formando frente a nosotros, cada vez más grande y dejando ver una gran tonalidad de colores boscosos.
"¡¡PANDA, KISUKE!! ¡¡CHICOS!!! ¡LA VEO, TIERRA A LA VISTA!!"
Grandes árboles se alzaban en la isla, más grandes que ninguno que hubiera visto jamás, ya que de donde provenía la vegetación no era muy grande que digamos, por no decir inexistente. Tan solo podía ver árboles y árboles, ¿era la puta isla entera un puto bosque gigante? Estoy seguro de que a Powder le hubiera encantado un lugar como este. Descendí de la cabeza del toro para encaminarme hacia el centro de la cubierta, esperando las órdenes que normalmente daba Kisuke cuando nos acercábamos a una isla.
"Cuanto dices que tarda la cosa esa para navegar en cargarse?"
Le pregunte a Kisuke mientras señalaba la pulsera que portaba a modo de brújula.
Kisuke Kageyama
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Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
251
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280
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Después de un viaje que podría haberse catalogado como de bastante duro, parecía que el clima tenía clemencia y llevaba estable varias horas, lo cual era un buen indicativo de que estaban aproximándose a la costa, por lo que había pedido hacía un rato a Zorak que vigilase para cuando avistase la isla Chisi. Se encontraba bastante agotado de estar tanto tiempo alerta y en tensión buscando y tratando de evitar todas las trampas pudiese ponerles el mar del Grand Line.
"No creo que tardemos mucho en llegar."
Y fue cuando, unos cinco minutos después, el grito clásico de avistamiento que había leído, y escuchado también ya en su travesía, hizo que Kisuke se relajase un tanto. Sin duda alguna, la travesía había sido complicada y dura, pero la calidad de su nuevo barco, así como la mejora en sus habilidades de navegación habían resultado únicamente en desgarros en las velas y pequeños daños menores. Resultaba evidente que de haber partido antes y con el Mereoleona habrían acabado en el fondo del mar.
-¡¡Bueno chavales!!¡¡Ya la tenemos ahí, arriad las velas mediana y mayor, con el viento de cola que llevamos con la latina es más que suficiente.
Se asomó por la borda de babor buscando alguna pequeña corriente costera que les llevase hacia la costa, y no tardó más de veinte segundos en localizar una, así que virando el timón ligeramente en esa dirección, el barco se deslizó suavemente sobre las aguas. Encendió un cigarro pensando en las dificultades que habían tenido a lo largo de su travesía desde Báltigo, de hecho habían tardado más de lo previsto puesto que una tormenta con viento en contra les había retrasado, de ahí que las velas fuesen las que más hubiesen sufrido.
Ya teniendo bien definido el curso del barco, encarando una zona costera situada en la parte occidental de la isla, entre dos pequeños cabos, una cala bastante oculta, encendió un cigarro para terminar de relajarse. Estaba seguro que podría tirarse un día entero durmiendo, pero no sabría cuanto podría descansar en aquel lugar. Vista desde lejos, solo era capaz de ver vegetación, una exuberante y variopinta vegetación.
-Bueno, la isla parece una selva virgen, pero más nos vale andarnos con cuidado no sea que nos llevemos alguna sorpresita... kuhahahaha
Estaban a unas dos millas náuticas de la costa así que terminó de arriar la vela latina y simplemente la inercia de la corriente costera les llevaría hacia los bajíos de aquella ensenada que había vislumbrado más a lo lejos. Pronto podrían desembarcar.
Max D. Bambú
Fuerza
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C. de Haki
C. de Akuma
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67
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El viaje resultó ser una odisea que los jóvenes revolucionarios resistieron lo mejor que pudieron. Kisuke hizo la mayor parte del trabajo, pues fue el encargado de llevar el barco hacia su destino pese a todo. El tiempo no ayudó en nada. Una fuerte tormenta azotó al barco de camino a la siguiente isla, dañándolo visiblemente de formas que el panda no era capaz de arreglar correctamente. Don Bambú fue poniendo parches aquí y a allá. Más o menos donde creía que podían ser justos y necesarios. Sin embargo notaba que su carencia de habilidades en el arte de la carpintería le impedía realizar apaños realmente útiles. El mayor de los problemas iban a ser velas, que se habían desgarrado con el fuerte viento del temporal y estaban ralentizando mucho la marcha del grupo. Se contentó con no haber roto nada de importancia durante sus intentos de reparación del resto del barco y se dedicó a intentar leer algún capítulo especialmente revelador en torno a la reparación de velas en carabelas o barcos similares.
El panda se encontraba leyendo en su camarote cuando la voz de Zorak le alertó de que se había avistado tierra. Rápidamente dejó el libro tirado sobre la cama y se dirigió a cubierta y entonces la vio. En el horizonte se alzaba majestuosa una isla cubierta de un denso y enorme bosque. Sus árboles eran gigantescos, o al menos lo parecían desde la distancia desde la que estaban mirando la isla. Quién sabe quién estaría habitando aquella isla en aquel momento y qué animales se encontrarían en su camino. Le recordó ligeramente a Little Garden, lo cual hizo que el panda se pusiera en guardia nada más verla. Para despejar su mente, el panda se centró en las órdenes que estaba vociferando Kisuke. Arrió las velas tal y como le indicó y se puso en posición para soltar el ancla cuando el navegante diese la orden. Conforme el barco se acercaba más y más a la isla la enormidad de la espesura silvestre se hizo evidente. —Hemos de tener cuidado. He tenido malas experiencias con islas salvajes antes. —Advirtió el panda con seriedad.
Zorak
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C. de Haki
C. de Akuma
262
153
110
106
281
276
93
183
20
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Panda apareció en cubierta mientras Kisuke vociferaba las órdenes sobre navegación, me complacía verle tan seguro de sí mismo, así que no perdí el tiempo y junto a Bambú nos pusimos manos a la obra con las velas, la isla cada vez se veía más cerca la vegetación de la misma se alzaba poderosa frente a nosotros. Jamás había visto tanta vegetación junta en mi vida, Kisuke menciono que debía ser una jungla, cosa que hizo que Panda comentase sobre su mala experiencia en islas salvajes como esta, le mire con comprensión en el rostro, intuía a lo que se estaba refiriendo así que le posé mi mano derecha en su abductor buscando apoyar a mi compañero.
"Tendremos cuidado, te lo prometo."
Parecía que Kisuke había logrado enfocar el barco hacia la isla la cual estaba cada vez más y más cerca, estaba nervioso por saber que podríamos encontrarnos en esta salvaje isla, tan nervioso que sin darme cuenta lleve la misma mano que hacía unos segundos tenía en el abductor de mi compañero hacia mi bolsillo derecho, sacando del mismo un mechón de pelo blanco trenzado y lo acariciaba con el pulgar mientras mantenía la vista puesta en la isla que no debía de estar a más de una milla ya.
Sin duda alguna cuando llegásemos deberíamos buscar materiales para reparar de manera eficiente el barco, aunque Panda ayudo a que los daños fueran mínimos con los parches que había estado haciendo durante gran parte del trayecto, estaba seguro de que una vez en tierra firme sería más sencillo para el reparar el Saint Fermín.
"Kisuke, si no me necesitas aquí iré a preparar el equipo médico, nunca se sabe cuando se va a necesitar y mejor ir preparados."
Guardé el mechón en el bolsillo derecho y me dirigí hacia el camarote que compartía con Kisuke, agarre la bolsa que estaba a la derecha de mi cama y me senté en la silla dejando la bolsa en la mesa, la abrí y comencé a hacer recuento del equipo médico del que disponíamos, lo que más me preocupaba era el hecho de haber leído que la gran cantidad de venenos vienen de plantas y animales, así que comprobé los antídotos de los que disponíamos, como todo parecía estar en orden me levante y llevé mi mochila a la espalda, colgándola sobre mi hombro derecho y me encamine hacia cubierta, con el corazón bombeando con fuerza por la promesa de una nueva aventura.
Kisuke Kageyama
Fuerza
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C. de Haki
C. de Akuma
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Como era lógico, a Don Bambú le debieron venir recuerdos de Vietnam, de su estancia en aquella isla donde perdió a sus amigos, su anterior grupo. Y no pudo reprocharle, él se sentiría igual, y, de hecho, él también tenía la sensación de que había que estar con mil ojos, en aquel lugar. Cuando llegas a una isla con ciudades, suburbios y demás sabes lo que vas a encontrar; en una selva, podrías encontrarte desde animales o monstruos, hasta quizá bandidos o piratas que hubiesen hecho de aquel lugar un escondite o base secreta. Mejor ser prudentes.
-No te preocupes, Bambú, en sitios salvajes es mejor ir con mil ojos.
Habían entrado ya en la ensenada y faltaban pocas varas para que fondease el Saint Fermin con lo que, con el mink y el propio Kisuke era más que suficiente y era importante que Zorak preparase los atavíos médicos para anticiparse a cualquier inconveniente que pudiese surgir.
-Perfecto, Zorak, ya nos encargamos nosotros de aparcar el barco.
En lo que su amigo se metió en el camarote para dejar listo los útiles medicinales, el barco llegó al punto clave para lanzar el ancla y girando el barco para poner la proa en posición de salida de la isla por si había que hacer algún escape de emergencia de aquella misteriosa selva. Cuando terminó de hacer esa maniobra le hizo una señal a Don Bambú para que anclase el barco y se giró para preparar el bote para acercarse a la orilla de la playa.
-Ya puedes echar el ancla, hermano.
Una vez estuvo listo el bote, comprobó que tenía bien ceñidas las katanas, Yamigiri y Sode no shirayuki, su nueva espada, obsequio de Nilats, el log pose estaba en proceso de registrar la isla, así que tendrían que esperar si o sí en aquel lugar, y por si acaso, seguía llevando su Denden Mushi, que aunque no era de los seguros, al menos podría serle útil en alguna emergencia.
-Pues ya hemos llegado, os apuesto 10000k berries a que hay bichos para cazar más grandes que Don Bambú... kuhahaha.
Tenía ganas de llegar a tierra así que saltó al bote, y llamó a sus amigos para embarcarse en la aventura de esta misteriosa isla. Kisuke no sabía que les depararía su estancia en aquel lugar pero no tenía dudas de que debían aprovechar su estancia allí. El pescador seguía preocupado por el tema del haki y le gustaría volver a intentarlo así que le pediría una vez más a Bambú si podía enseñarle, aunque esta vez preferiría empezar por el Bushoushoku, creía que sería más sencillo para él, algo más concreto y simple a su modo de ver que el de la visión, quizá si lograba despertar el bushoushoku, pudiese después despertar el kenbunshoku.
Max D. Bambú
Fuerza
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C. de Haki
C. de Akuma
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El panda aceptó los ánimos que sus nuevos compañeros le estaban brindando. Asintió solemnemente con la cabeza ante la promesa de Zorak y esperó pacientemente a que la orden de soltar el ancla fuese dada. Zorak se fue a preparar los suministros médicos, lo cual podría catalogarse como una tarea de la más alta importancia. Don Bambú debería pensar en ir a recoger madera en cuanto tocasen tierra, ya que aquel barco necesitaba reparaciones urgentes. Las velas podrían coserse con la habilidad de Zorak sin lugar a dudas, pero el resto de los daños... El panda tenía que ponerse a estudiar inmediatamente o si no no sería capaz de aportar el apoyo necesario para reparar la embarcación. Kisuke maniobró el barco con precisión para prepararlo por si era necesario hacer un escape de emergencia de la isla y le dio la señal al panda. Don Bambú liberó el mecanismo que enrollaba el ancla y el gran peso de metal descendió hasta el suelo submarino, bloqueando los movimientos del barco y haciendo crujir ligeramente la madera. —Listo. El barco no debería moverse hasta que levantemos el ancla y nos vayamos. —Confirmó el panda. Se subió al bote con Kisuke y se encendió un cigarrillo para celebrar su llegada a aquella isla. El panda no fumaba tan habitualmente como pudiera parecer, pero de vez en cuando sí que tenía el gusanillo. Sonrió ante la idea de Kisuke. —Después de lo que he visto en Little Garden me parece que me mantendré fuera de esta apuesta. —En cuanto el bote estuvo lo suficientemente cerca de tierra, el panda agarró el cabo con el que se amarraba el bote habitualmente a tierra, saltó a tierra firme y buscó algún árbol cercano a la orilla donde sujetar la pequeña embarcación. Una vez hizo un nudo lo bastante competente se sacudió las manos. —No debería haber problemas con el bote. —Con aquel asunto zanjado, Don Bambú se acercó a sus compañeros. —Bueno, tenemos un tiempo hasta que se cargue de nuevo la brújula, ¿no? ¿Cuál es el plan?—
Zorak
Fuerza
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C. de Haki
C. de Akuma
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Para cuando llegue a cubierta, Kisuke y Panda estaban ya montados en el bote así que me di prisa para subirme en el justo cuando comenzaban a descender, había perdido la noción del tiempo en la tormenta que encontremos de camino a Chisi así que mientras llegábamos a nivel del agua saque el pequeño calendario que tenía en el bolsillo pequeño de la bolsa y tras hacer un par de cálculos en lo que tardábamos en llegar a la orilla me di cuenta de qué día era.
"76 de verano eh..."
Dije casi en un susurro, mientras desembarcaba junto a mis compañeros sin escuchar lo que decían, pues mi mente volaba hacia el east ballywood, hacia una época donde no podía verlo, pero era realmente feliz, una época donde Powder aún seguía viva.
"Chicos necesito un momento a solas, iré a dar una vuelta y ver que tenemos por aquí."
Dije con voz melancólica mientras comenzaba a caminar por la playa sin mirar a ninguno de los dos, aprovecharía la vuelta de reconocimiento para recoger algunas flores y poder hacerle un regalo de cumpleaños a Powder, pero no había olvidado lo que le había dicho a Panda hacía unos minutos, así que levante la mano derecha mientras seguía caminando con mis compañeros a mi espalda.
"Descuida Panda, iré con cuidado"
Los árboles que quedaban a mi izquierda mientras caminaba por la playa se veían gigantescos, jamás había visto ningún árbol así de grande y mucho menos con esa gamma de colores tan espectaculares de las que hacían gala, pero ahora mismo solo quería pasear un rato por la playa y rememorar viejos recuerdos, la tristeza reinaba con puño férreo en mi corazón sobre todo cuando me preguntaba a mí mismo que hubiera pasado si hubiera sido más fuerte en aquel entonces, podría haberme abierto paso antes hasta ella? Podría haber llegado a tiempo? Acaso hubiera podido derrotar a Ridel? Cuantísimas cosas habrían cambiado de no haber sido un debilucho, era algo que a fin de cuentas nunca podría saber.
Kisuke Kageyama
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
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Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
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Mientras remaban con calma hacia la orilla, Kisuke notó que Zorak estaba taciturno, con el gesto sombrío, y, conociéndolo, suponía que había algo relacionado con su pasado que había venido a su memoria, lo que le confirmó que al bajarse del bote, dijese que se iba a explorar un poco por las cercanías, que necesitaba estar solo. Kisuke sacó un cigarro y se lo prendió.
-No te preocupes amigo, tómate tu tiempo.
Suponía que Don Bambú estaría un tanto desconcertado así que le dio una breve explicación a su nuevo compañero, puesto que, de vez en cuando, Zorak hacía cosas así. Mejor que supiese que era preferible dejarle a solas en momentos como aquel.
-Es algo que ocurre de vez en cuando. A veces su oscuro pasado le visita y necesita desconectar y hacer introspección. No te preocupes, estará bien pronto.
Había vivido situaciones similares con anterioridad pero aún así esperaba que no se metiese en problemas estando solo, aunque era muy capaz de apañarse solo en circunstancias más o menos normales. Cuando se Zorak estaba ya en la lejanía, se giró a su compañero y le preguntó:
-Oye Bambú, ¿crees que podríamos retomar mientras nuestro entrenamiento del haki?Aunque había pensado que quizá sería más sencillo para mi empezar por el haki de armamento, ya que me parece algo más real y concreto que el de la visión. Así puede que se facilite aprender después el de la visión.¿Qué me dices? ¿Serás de nuevo Bambú-sensei?
Mientras le dijo eso le tendió el paquete de tabaco con una sonrisa.
-Y, por supuesto, esta vez será un éxito.
Estaba resuelto a aprender a usar el haki antes de salir de aquella isla, era lo que se había fijado como objetivo mientras se cargaba el log pose.
Max D. Bambú
Fuerza
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Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
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Para la sorpresa del panda, Zorak decidió irse por su cuenta a dar un paseo, quizás para despejar su mente o para estar un poco consigo mismo. Parpadeó un par de veces, tratando de ni dejar que las viejas historias le atormentasen y decidió, tras las palabras de Kisuke, dejarlo estar y dejarle a su aire. Él tampoco era la madre de nadie y ellos eran tres perfectos revolucionarios. Uno sólo se bastaba para enfrentarse a un batallón. Probablemente Zorak estuviera bien en su pequeña aventura en solitario. —Está bien. A veces uno tiene que hablar consigo mismo un poco. —Dijo el panda para quitarle importancia. En cuanto a Kisuke, parecía que tenía un plan para invertir el tiempo en la isla. Su proposición no le pilló por sorpresa, pero sí que le resultó agradable. Era importante no rendirse en el arte de aprender a dominar el haki. Aceptó un cigarrillo más de su compañero y lo encendió, dedicándole unos segundos a meditar aquella idea. —Ciertamente el haki armadura es el más físico de los dos. El haki de observación requiere de una espiritualidad bastante profunda en la cual es bastante complicado sumergirse. Pero el armadura tampoco es sencillo. Si estás determinado a acometer esta ardua tarea estaré encantado de ser tu guía en el proceso. —Le dedicó una amable sonrisa a su camarada y se encaminó hacia el interior de la isla. —Quizás podamos encontrar algún remanso de paz entre toda esta flora para llevar a cabo el entrenamiento. Un río para echar un trago de vez en cuando nos vendría bien también. ¿Vamos? —Y sin realmente esperar una confirmación el panda se aventuró hacia el interior de la isla. Tanta vegetación requería un buen montón de agua, así que debía de haber o manantiales subterráneos o fuentes de agua abundantes de las que beber y cerca de las cuales establecer un pequeño campamento. Contactarían con Zorak algo después de llegar, claro. Había que mantenerse localizados en todo momento. Sobre todo en territorio desconocido.
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