[Presente relativo] De excursión con la Tripulación
#1
Dia 38 de Otoño, Año 13
A las afueras de la ciudad de Lègance.
De camino a la montaña.

Leyenda

 
“Esto me recuerda a las excursiones que realizábamos en el orfanato de pequeño…” pensé mientras caminaba por la ciudad detrás de Rapax Gin, el hombre terremoto de pelo Blanquiazul, el Pececito, el cual no andaba, pero para sorpresa de todo el mundo podía nadar por la tierra, el Oso Polar hablante y portador de una gabardina, y del Humoso y malhumorado Capitán.
 
Este último fue el que, durante la cena del día anterior propuso realizar aquella excursión a la montaña, puesto que quería poner a prueba nuestras fuerzas otra vez, pero esta vez de una forma más amistosa. La idea me gusto gratamente desde un inicio, puesto que no había nada más que me agradase más que comer, beber y pelear. Así que aquella mañana me desperté pronto, el sol aún ni había empezado a salir por el Este, y me dirigí hacía la taberna más cercana, donde me gasté algo de berries en llenar por completo mi vasija y conseguir una bolsa grande llena de comida para la excursión.
 
Y allí me encontraba siguiendo a los demás, cargando a mi preciada Lucille al hombro, la cual parecía estar temblando de emoción o simplemente eran las propias vibraciones de mi propio corazón, el pequeño den den mushi en el bolsillo de los pantalones que usaba como pantacalzones, la vasija llena de Whisky colgando del cinturón por la parte izquierda, había decidido llenar la vasija de Whisky ya que este era mi alcohol favorito y por suerte en aquella isla tenían mucho, y por último, la gran bolsa repleta de comida colgando en el cinturón por el lado derecho.
 
Al partir pronto hacía la montaña, además de llegar aún de día a nuestro objetivo, nuestra salida paso bastante desapercibida por la gente, ya que mucha de ella aún ni se había despertado y menos aún estaban paseando por aquellas pedrajosas calles. No nos llevo más de 10 minutos cruzar la ciudad y salir de esta por una de las puertas de la gran muralla que envolvía la ciudad. Aún así toda la gente con la que nos cruzábamos, nos miraba con una extraña cara, una cara de entre miedo y asco, cosa que no me extrañaba para nada, la verdad que éramos un grupo realmente extravagante y eso, que la pollito pelirroja aun no había vuelto a unirse a nosotros.
 
En cuanto crucemos el lindar del bosque, los primeros rayos de sol empezaron a surgir en el horizonte y con ellos los primeros cacareos de los gallos empezaron a sonar a lo lejos en la ciudad. Aquello me hizo girarme y echarle un último vistazo a la ciudad antes de entrar en los paramos del bosque. “Que bonita…” pensé asombrado y maravillado al ver la ciudad de piedra brillando bajo los primeros rayos de sol, de aquel despejado y soleado día, o aquella era la sensación que me daba al ver el cielo tan despejado. Realmente ver la ciudad así, era una imagen espectacular, la cual podrías estar horas y horas mirando, pero en aquel momento no tenía tiempo que perder, ya que sabía que si me quedaba solo, me perdería y lo más seguro es que no encontraría de nuevo el grupo, así que me giré y volví a seguir al grupo sin parar.
 
Off
Inventario
Akuma no mi
 
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#2
El albor de un nuevo día nos acompañaba a medida que caminábamos y transitábamos las calles de aquella ciudad lujosos, la miraba con recelo, pues todavía no habíamos roto ninguna de sus piedras ni habíamos sesgado ninguna de sus vidas, pero claro, llevábamos escasas horas allí.

Tras haber estado en la taberna, llevé a los chicos a una zona de suburbios dónde se aposentaba la lacra y la mugre de la ciudad, tenía dinero para gastarlo en lujosas camas y habitaciones amplias, pero prefería que recordaran nuestro estatus. Todavía no habíamos conseguido nada. Además, mi predilección es este tipo de sitios, lugares donde la pena y el odio se esparcen como el mar, es en sitios así dónde me siento más cómodo, dónde mi naturaleza es más tranquila, pues siento a la muerte y el dolo acariciándome en la desdicha de los demás, recordándome cual es mi misión. 

Fue en el momento en el que nos fuimos a malgastar nuestro dinero en alcohol en el que les comenté que deberíamos entrenar, más probar sus fuerzas en una batalla igualada, que por que mejoraran. Era su deber aumentar su fuerza si querían seguir el ritmo de lo que estaba por venir y era el mío como su capitán saber sobre sus fortalezas y debilidades a la hora de explotarlos. Además quería saber un poco más de sus poderes, si quería atacar la ciudad debería escoger con meticulosidad la función de cada uno ellos. Tenía soldados con habilidades extraordinarias, pero tener un poder extraño no te hace fuerte, es la manera en la que peleas o te beneficias de tus debilidades o fortalezas lo que te hace superior.

Cuando quise darme cuenta estábamos llegando a los bosques exteriores de la isla, tras ellos unas inhóspitas colinas descansaban esperando los primeros rayos del sol. Las hojas de los arboles eran de colones marrones, dejando la vida y la bonanza de la primavera para empezar un nuevo ciclo y aguantar las durezas del invierno, era una gran referencia a lo que nos estaba pasando a nosotros.

Caminaba el primero de todos, pues mis sentidos para guiarme eran extremadamente fiables, aunque no conociera con exactitud un lugar siempre sabía muy bien como llegar hasta él, esto gracias a una infancia de dudable calidad en la que fui sometido a pruebas de todo tipo...

- A ver churrita - Nicolás estaba expectante, íbamos a probar las fuerzas de nuestro regimiento -  Yo creo que deberíamos empezar por la sardina y el bruto - Dijo en referencia a Kazuya y Kenjo - Ellos 2 contra ti y... Deberías dejar tu espada. Usa un palo o algo, no queremos que los mates - Puto Nicolás cuando quería era bastante inteligente - Además, deja que te puedan golpear, debes de sentir el peligro real, te estas acomodando a dejar que te peguen porque no te hacen daño - También tenía razón, no eran ellos los únicos que deberían poner a prueba sus capacidades, yo también debería - Empezaremos por ahí - Asentí dándole la razón mientras caminaba.

La relación entre Nicolás y yo había mejorado bastante. El poder hablar de Lily con Eaa me había liberado de una carga y me había dado un nuevo enfoque, además su mera existencia me suavizaba, ¿Qué estaría haciendo Eaa? Me era indiferente, el echo de haber renacido en aquel pollo la había convertido en un velocista sin igual, no necesitaba ponerla a prueba.

Pasamos el bosque entre senderos angostos, sonidos de alimañas y el piar de las aves. Creo que los chicos estaban ilusionados, es así como después de media hora de caminata desde nuestra partida llegamos a un claro prometedor. Era extenso y con diferentes puntos donde combatir, así que podríamos ponernos a prueba sobre diferentes terrenos.

- Bien - Dije, todavía no había pronunciado una palabra desde nuestra partida - Aquí debería de valer - Esperé a que todos llegarán, dejaran sus macutos e hicieran lo que creyeran conveniente. Clavé la espada en el suelo dónde dejaríamos todas nuestras cosas, no la iba a necesitar... Además sentía la hoja del luto más poderosa, más dañina, era un peligro usarla - ¿Alguno quiere probar su fuerza con alguien en especial? - Les pregunté sin miramientos - Yo quiero probaros a todos - Dije sereno y serio. Quería probarlos, pero en realidad empezaría por Kazuya y Kenjo, necesitaba que empezaran a pelear en equipo. 


datos de interes


ASHURA - INVENTARIO
[Imagen: 51pnN8x.png]
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#3
Joder, que pronto. No me gusta madrugar, y menos tras una noche como la anterior. Parecía que yo era el único con resaca. No se hasta que punto bebieron ellos, pero yo sobrepasé el mío, desde luego. Me acordaba perfectamente de todo, pese a ello. Las palabras de Ashura hablando sobre salir temprano a probar nuestra fuerza aún resonaban en mi cabeza. Aún no había salido el sol cuando los movimientos de Kenjo me despertaron. El capitán era un rácano. Teníamos Beris de sobra como para alojarnos en el palacio de la colina toda la tripulación, pero decidió que nos quedáramos en el peor sitio. De hecho, estoy seguro que si no fuese por a ingesta de cerveza la noche anterior, no habría podido dormir ni un minuto en aquel puto antro. Que remedio, Kenjo me había despertado sin querer y era hora de irse, por lo que me levanté y busqué un lugar donde lavarme la cara e hidratarme. Me senté y toqué la cicatriz, que mejoraba temporalmente, que me había dejado Zarek. Pronto desaparecería. No encontré dónde asearme, así que, con la cara más de mierda que puede tener un oso polar, me puse la camisa, los zapatos, me ajusté la gabardina y salí cual zombi detrás de mis compañeros.

La gente nos miraba al pasar con caras de miedo y rechazo. A cada uno que que me quedaba mirando le hacía una mueca amenazante y palidecían. Era bastante divertido, pero había poca gente aún en la calle. Bostecé con grandes aspavientos y poco a poco fuimos dejando la ciudad atrás para llegar a un lugar con un bosquecillo, nada que ver con la pedazo jungla de la isla Kyodaina, pero al menos los árboles ya marrones por la estación del año, nos protegerían mínimamente del sol.

No creo que Ashura quiera verme lu... Si, claro que me va a hacer luchar. Es un sádico y eso es una faceta que me encanta de mi capitán, pero por qué entre nosotros. Si se pasa tendré que curarlos. Qué pereza, necesitaba una motivación, algo que me despejase. Un soplo de aire fresco pasó entre los árboles, agitando las pocas hojas que quedaban en las copas y removiendo las del suelo cuando el oni humeante que nos había conducido hasta allí clavó la espada en el suelo. Había asentido con la cabeza mientras caminábamos, lo que hacía habitualmente. Siempre pensé que era una especie de tic nervioso, pero cada vez más me daba la sensación de que hablaba con alguien... Otro paciente de psicología además de Eaa. ¿Por qué no tenía que venir ella? Joder, que suerte ser un pollo rojo. Al fin habló, preguntando si teníamos alguna preferencia, pese a que dejó su espada, estaba seguro de que contra él en uno para uno era un suicidio para mí. Volví a bostezar y miré hacia Rapax, como si esperase una respuesta de su parte. Es siempre tan impulsivo que sabía que él se ofrecería a luchar. - Dale, Gin, seguro que tu quieres pegarte con alguien. Bahaha. - Mi voz, pese a la pereza que se apoderaba de mi alma como si se la quisiera llevar al mismo infierno, no variaba. Sin que pareciera una amenaza ni que me estuviera preparando para pelear, me enfundé los guantes de piel marrones, que aún llevaba en el bolsillo de la gabardina.

Información del turno
[Imagen: 6BbPnnH.png]
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#4
Habíamos caminado un largo trecho hacia las colinas. Me gustaba mucho esta ruta y me acordaba de cómo lo pasé de bien ayer, cuando concí a Rex y me hice el disque herrero. La ruta era tranquila y aunque atraíamos algunas miradas curiosas, poco a poco fueron desapareciendo con el pasar del tiempo y mientras más nos alejábamos de la tumultuosa ciudad.

Una vez llegamos a un claro, Ashura nos pidió detenernos aquí y nos explicó que nos quería poner a prueba. Estaba dispuesto a luchar o a que lucháramos entre nosotros. No era una mala idea. Algo podía aprender de estos monstruos que me acompañaban. Inmediatamente me di la vuelta hacia Kenjo, pues pensaba que derribar al tipo más grande sería lo más apropiado. Entrechoqué los puños y estaba a punto de hablar, cuando Ben (todavía me hacía mucha gracia ver a un oso con gabardina) me soltó un par de palabras con su voz profunda. La sonrisa de complicidad se la devolví, pues la paliza que se habría llevado en kyodaina la detuvo Ashura. De no ser por él, Ben también habría muerto aquel día. Hoy no tenía intenciones de matarle, después de todo habíamos compartido más d euna comida y nos habíamos vuelto compañeros. El propio Ben había curado mis heridas en la playa y no dudó en prestar su apoyo cuando salimos de Kyodaina. Era un buen sujeto. No sabía por qué no se había alejado de Ashura a la primera oportunidad, pero sin duda era alguien interesante.

-¿Seguro que quieres pelear conmigo, peluche? Esta vez Fantasmín no te va a salvar-Gin- Respondí sonriente al reto, mientras guardaba en mi bolsillo mi collar. Me sentía culpable pelear con un oso y que Goopaw se enterara. Luego solté el bolso con mis cosas y las dejé a buen recaudo con los chicos, no sin antes sacar un paquete envuelto y lanzárselo a Ashura -Por cierto. Esto es para ti, demonio. No vamos a dudar mucho si te pones a matar gente sin control-Gin. Además, Ben no va a poder atender a los heridos después de que le recalibre el hocico-Gin dije sonriente, mientras miraba a Ben y con un movimiento de mi mano le daba a entender que había aceptado su reto.

Finalmente volteé a mirar a Kenjo y Kazuya y les dije -Espero que le rompan el coco a Ashura-Gin. Pero este dije pegándome con el dedo índice en la sien.


Resumen


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