[Aventura T4] Cuatro océanos
#61
El ego de un hombre es frágil. Y el corazón de un capitán es grande.
Al escuchar a Kosax, Triana se negó a seguir las indicaciones amables y poco sutiles del hotelero ladrón para encerrar al capitán. Ante la negativa de la espadachina, que no se inmutó ni un solo segundo por la orden, un terrible estruendo aconteció desde la bodega de carga. Yojimbo había atravesado la puerta de un puñetazo en dirección a Kosax. El golpe era rápido y, el ladrón no podría haberlo previsto. ¿Qué idiota dañaría su propio barco? ¿Qué tipo de relación los unía?

El impacto sobre la testa de Kosax fue tal que lo tambaleó, haciendo que soltara a sus prisioneras en el acto y fuera agarrado en la altura de la boca por la enorme mano de Yojimbo, asfixiándolo. Los compañeros no tardaron ni una milésima de segundo en reaccionar. El primero en impactar fue el disparo certero de Jolyne. Esta, de manera repentina, había desaparecido de la vista de Kosax y había disparado un proyectil directo a su pecho, haciendo que sangrara profusamente por la herida. La siguiente fue Triana, la espadachina, que se abalanzó sobre él y realizó un corte doble sobre su torso, generando que más líquido vital encharcara la escena, y dando un salto atrás que, para su desgracia, carecía de distancia, chocando con la pared y quedándose a un metro de Kosax. Sin embargo, incluso con la cara tapada y el dolor causado, Kosax no perdía el foco. Tras el aturdimiento momentáneo, reaccionó activando los engranajes de su cadera. Esta giró súbitamente a toda velocidad sobre sí mismo, aprovechando el agarre de Yojimbo sobre su cabeza, y dejando que sus piernas golpearan todo a su alrededor mientras giraban. Las patadas aterrizaron sobre Yojimbo, Aspros y Triana, que se encontraban justo al lado, justo cuando él mismo recibía un último golpe del actor de la noche, Aspros, que impactó en su hombro, recibiendo así también el ataque del ladrón.

Cuando el agarre del Lunarian se soltó, Kosax desquitó su ira contra la gallina, que se había interpuesto entre él y Aspros. – ¡Quita, pollo! – Bramó dando una patada al animal mientras se lanzaba hacia Aspros – Lo tienes tú, pedazo de looser. – saltando con una pierna extendida que se abalanzaba hacia el rostro de Aspros, impactando en su preciosa cara.

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#62
No sólo noté como mi puño había tenido el efecto que buscaba, es decir, el máximo dolor posible, sino que logré agarrar del cuello a aquel desgraciado. Tras el pistoletazo de salida todos comenzaron a actuar, era maravilloso ver a mi tripulación colaborar para derrotar a un enemigo común, de hecho esta era nuestra primera vez peleando todos juntos, codo con codo. Con gente como esta mi sueño, nuestro sueño, estaba cada vez más cerca. Sonreí al ver como todos mis nakamas se organizaban en medio del caos para destacar. Jolyne se transformó en un dinosaurio, desapareció y pegó un certero disparo, lo que era de esperar de la mejor tiradora del East Blue.

-¿¡QUÉ!? -grité, claramente asustado por lo que acababa de ver.

Parecía ser el único al que le había sorprendido aquello, pues al momento Triana cortó tan fuerte a aquel tipo que si llega a fallar el golpe y le da al barco estaba más que seguro de que lo hubiera partido por la mitad. ¿Cómo de poderosa era? ¿Estaba mostrando todo su poder o tenía más guardado? El ataque de Aspros, la Sombra Elegante, no tardó en hacer acto de presencia, tras unas piruetas pegó una terrible patada en el hombro de aquel desgraciado.

Cualquier persona normal ya habría muerto, o al menos estaría tan herida como para no poder, ni querer, continuar. Pero para nuestra desgracia y mala suerte, Kosax no era una persona normal, dudaba siquiera que fuera una persona. Su cadera giró sobre si misma y recibí una fuerte patada a la altura de torso. El golpe fue tan fuerte que retrocedí un paso y las manos se me abrieron, dirigiéndose casi de forma instantánea al lugar donde había recibido el golpe. -Mierda... -pensé. Lo había soltado y ahora atacaba tanto a Aspros como a la gallina, pero me volvía a dar la espalda.

Giré mi cabeza hacia la única persona que podía ver y que no estaba siendo atacada, Triana. La miré con determinación y frunciendo el ceño asentí con la cabeza para que estuviera preparada. Este ataque sería el último, y nos tenía que salir bien. Pegué un pequeño salto teniendo extremo cuidado de no chocarme con el techo de la bodega donde estábamos y, poniendo mi cuerpo en horizontal, ocupando casi el ancho de la sala, giré sobre mi mismo y le propiné mi patada estrella.

-¡Huracán Cián! -grité mientras mi cuerpo giraba a toda velocidad y mis pies se hundían en su lumbar.

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#63
Todos fuimos a una, no nos quedaba más remedio si queríamos salir de esta con vida. Lo ideal sería que Yamamura pudiese mantenerle agarrado para que le pegásemos la paliza de su vida, un movimiento un tanto sucio y que nos proporcionaría muy poca diversión. Sin embargo, Kosax no era un tipo cualquiera que fuese a dejarse apalear tan fácilmente. Sabía pelear y era inteligente. Antes de que pudiésemos reaccionar y continuar atacando comenzó a mover las piernas a una gran velocidad girando de forma extraña. Con ese movimiento consiguió golpearnos a todos, excepto tal vez a Jolyne, a la cual no podía ver. No sabía cómo nos había podido golpear tan fuerte estando agarrado, de todos los golpes que me había llevado durante el día de hoy este era el que más me había jodido.

Consiguió librarse del agarre de Yamamura y no tardó en responder. Lanzó de una patada a la gallina y fue a por Aspros, el que tenía el diamante. Yamamura me miró y no fueron necesarias las palabras. Kosax estaba bastante malherido, sangraba por has heridas causadas por mi espada y la bala de Jolyne y los golpes de nuestro capitán y de Aspros, aunque no fuesen tan visibles, también tenían que haber hecho mella en él. Nada más ver que Yamamura se lanzaba a atacarle hice lo mismo. Pegó un salto para darle una potente patada situándose en posición horizontal y girando sobre sí mismo. Tuve cuidado para aproximarme justo después y no llevarme yo también un golpe de Yamamura. Nos separaba muy poca distancia, la pared había impedido que pudiese alejarme demasiado, así que solo debía reaccionar rápido con mis espadas. Cuando su patada impactó aproveché la confusión para impulsarme hacia adelante y, con mis katanas en posición horizontal, traté de realizarle un corte en el cuello con ambas. —Montecristo.

Tras esto, me situé junto a Yamamura, a un par de metros de Kosax, esperando a ver si había sido suficiente o había que volver a atacar.

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Bélico

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[Imagen: 8Rsjucn.png]

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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

#64
Todo ocurrió demasiado rápido, como un flash en la noche, cegador. Pude completar mi ataque con éxito, mas Kosax albergaba aún más sorpresas de las esperadas. La parte de su cuerpo comenzó a girar con independencia de la parte superior, ¿una fruta del diablo? ¿un implante? En aquel momento no estaba seguro, puesto que sentí un fuerte impacto en la zona del tronco que me hizo retroceder en el aire. Al caer al suelo, a un par de metros en dirección opuesta al golpe que había logrado propinarle, vi cómo se zafaba del agarre del capitán, buscándome con aquella irosa mirada. Instintivamente me encorvé para proteger aquel tesoro que portaba en el pecho y que perdía, a mi parecer, cada vez más y más valor. Gritos de una gallina, pisadas y un fuerte golpe en la cabeza: pensaríais que nada podía ser peor, pero el mayor daño lo provocó aquel “looser” injustificado. - ¿Más looser que tú, arruinado por tu propio plan? No lo creo.

Yojimbo y Triana se aseguraron de que aquel tipo recibiese un buen escarmiento por colarse en nuestro barco, intentar engañarnos y atacar a aquella gallina que se había interpuesto para protegerme: era mi nueva amiga, una nakama. Parecía que todo había acabado, pero no podía sentirme aliviado, no hasta que hubiésemos partido y dejado atrás aquella isla. Era una verdadera pena marcharse de allí sin disfrutar de los lujos de la costa dorada, de las bebidas exóticas, de un hotel en el que solo habíamos sembrado el caos. - Bueno, a la próxima intentaré sentarme en el regazo de un verdadero caballero. -pensé bromista mientras me incorporaba quejoso y me alzaba con la ayuda de la pared más cercana.

Me escabullí de la zona de la bodega para salir al exterior, soltar amarres y preparar el barco para nuestro siguiente destino. Confiaba en que el resto de la banda supiese qué hacer con Kosax, no me preocupaba en absoluto, pero sí que lo hacia la posibilidad de que apareciese la marina o refuerzos de un momento a otro. - Tengo unos nakamas muy fuertes. - Volví a ubicar el log pose en mi muñeca derecha, sin tiempo siquiera de quitarme aquella peluca rubia, el ceñido vestido rojo o el enorme busto falso, el cual seguía albergando el motivo de toda esta aventura; ya tendría tiempo de todo eso una vez nos respaldase el mar y la distancia. - Aunque...podría acostumbrarme a esto- fantaseé, con una mano reorientando el timón y la otra palpando uno de los desproporcionados pechos.

Aquella había sido la primera vez que la banda actuaba de forma conjunta, por lo que me embriagaba una extraña sensación de felicidad y realización, una sensación que me demostraba que había escogido un camino complicado y tortuoso, pero el correcto. Ahora iba a ser famoso por otro tipo de cosas, no por cantar o actuar, ni siquiera por ser tan excesivamente hermoso, sino por creer fielmente en aquella libertad que portábamos como bandera.

- Y aún sigo sin beberme el maldito smoothie.

Resumen

Daños y gastos
[Imagen: rvCfBMF.png]

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¿Mi objetivo? Deslumbrar al mundo,
¿Mi bandera? El glamour querida, ¿Mi teléfono? Ya quisieras.



#65
Mi bala impactó en su pecho haciendo que comenzara a sangrar por la herida. Ya camuflada, logré alejarme unos tres metros y permanecí alerta por si encontraba un punto en el que poder disparar. Triana había sido la siguiente en atacar haciéndole un corte con sus dos katanas. Ser tiradora tenía sus dificultades; debía tener mucho cuidado para alcanzar a mi objetivo sin herir a mis compañeros en el acto. Además, yo tenía doble responsabilidad. Si no podían verme, tampoco estarían atentos a la dirección de mi disparo.

El tajo de Triana fue devastador, tanto que me asustó verlo. Menos mal que éramos mejores amigas, porque de un golpe como ese podía mandarme al otro barrio más rápido de lo que cantaba un gallo. El siguiente en actuar fue Aspros, pero justo cuando le asestó su patada maestra, Kosax empezó a girar la cadera sobre sí mismo, golpeando a los tres en un instante. - ¿¡Qué narices!? ¿¡Cómo ha hecho eso!? El tipo había conseguido soltarse del agarre y ahora iba a por Aspros. -Qué lío. ¡Qué lío! Era demasiado rápido para que pudiera captar sus movimientos y una bala perdida podría volverse en nuestra contra. La gallina, que estaba inocentemente en medio, se llevó una de las patadas de Kosax, y justo después le tocó a Aspros. Acto seguido Yojimbo respondió con otro ataque también giratorio. No entendía el porqué de tantos giros, pero supuse que sería una moda de ciudad.

Como si se hubiesen coordinado, Triana fue a por él de nuevo para hacerle esta vez un corte en el cuello. Me costaba aceptar que hubiese gente capaz de resistir esos ataques. Estaba claro que ese tío no era alguien corriente, pero Yojimbo y Triana tampoco se quedaban atrás.

Quité mi camuflaje y miré a la gallina medio moribunda. - ¿Por qué tanto dolor? – me lamenté dramáticamente. Esperaba que Triana pudiera curarla para que volviera a hacer sus pequeños truquitos de siempre. Imaginaba que a mí me tocaría reparar el destrozo de la puerta. Entre eso y la sangre en el suelo, Kosax nos había dejado el barco bonito. Ignoré deliberadamente el hecho de que Yojimbo había causado el daño principal porque me había liberado, pero tendría que ponerme a trabajar en ello cuanto antes. Por el momento, esperaba que Kosax dejara de ser un problema para nosotros.

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RESUMEN

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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli

#66
Así como el ladrón espera que todos sean de su condición, quien mata a un ladrón... bueno. Es un asesino.
Kosax había saltado hacia Aspros en un desesperado intento de alcanzar su diamante. El tesoro de su familia, sobre el que todo su imperio se había erigido. Quizás estaba dejando ir su legado y el de su familia, solo por la avaricia de abarcar un poco más de oro en el saco, un poco más de riquezas que jamás disfrutaría, pues sin completar sus objetivos, se sentía vacío. 
El regente del Saphire, que durante toda su vida se había dedicado al estudio pirata y económico, sabía que solo con el poder suficiente conseguiría llegar a cualquier lugar, gobernar sobre cualquier criatura viviente y por eso se vio forzado a incluir a los piratas en su plan. Sin embargo, su plan fue frustrado y su diamante, robado.
 
Justo cuando Aspros recibió la patada de Kosax, este recibió otra mucho más poderosa del capitán Yojimbo. El tremendo golpe de ninja volador lo desestabilizó y lanzó al suelo. Aunque pudo rodar y ponerse en pie, no pudo prever que la espadachina Triana Tempesta se abalanzaría sobre él para, con un certero corte hacia su cuello, seccionar la mitad de este. Kosax recibió el corte y se quedó inmóvil. Sus gafas de sol cayeron al suelo mostrando unos ojos enrojecidos, que comenzaban a emanar lágrimas mientras este llevaba sus manos al cuello lentamente, intentando cortar la mortal hemorragia. Sin embargo, poco pudo hacer más que sentir como su musculatura perdía la capacidad de mantener la cabeza en su sitio y, poco a poco, se fue cayendo hacia atrás, exponiendo la tráquea y arterias seccionadas por Triana. Tras unos segundos, Kosax cayó al suelo, de espaldas, impactando sobre su cabeza, muerto, en dirección a Aspros, al que extendía sus manos con un gesto que más recordaba a quien trataba de aferrarse a algo. Nadie en el barco sabrá nunca si esto que Kosax trataba de retener con tanto anhelo era el diamante o su propia vida.

Aspros salió disparado hacia el timón y, rápidamente, puso el Tanto de la Sultana en movimiento, abandonando la zona para evitar que los buscaran. Nadie sabía exactamente donde estaban, ni siquiera si era cierto que los infames Alas Negras fueran los verdaderos autores del robo del diamante de Icar y el asalto al Hotel Saphire, pero muchos los rumoreaban. Lo que estaba claro es que los cuatro cinco tripulantes del barco abandonaban la escena con un más que suculento botín y solo quedaba arrojar el cadáver a algún sitio. O meterlo en el congelador. Cualquier opción era buena para marchar de una vez del lugar.

Al día siguiente, 07:12 a.m.
Isla Elíseo, Hotel Saphire
 
— ¿Me está diciendo que una mujer le robó la llave mientras jugaba al póker, que un pirata destrozó a casi todos sus hombres mientras otra se infiltró en su complejo de seguridad y apagó las cámaras?... ¿Y que ha perdido un testículo porque una espadachina le ha apuñalado en el vestíbulo?... Y su jefe está desaparecido e ilocalizable... ¿Estoy en lo cierto? — cuestionaba el hombre a Phat Lette, jefe de seguridad del hotel. — Sí... tal y como usted lo ha contado. — se lamentaba el gordo jefe mientras intentaba levantarse de la silla de ruedas, sin éxito, en el vestíbulo del hotel. — Pues tengo lo necesario, voy a darme un paseo y a ver qué pillo. — concluyó mientras cerraba la libreta y la guardaba en un bolsillo interior de su enorme abrigo blanco y abandonaba la escena, ajustándose los calzoncillos a la altura de la cintura. — ¿Quién era, jefe?... ¿Y por qué iba sin pantalones? — preguntaba uno de los pocos subordinados de Phat que quedaban vivos. — Capitán de la Marina Ceorge Glooney. — sentenció Phat con tono intenso mientras el capitán abandonaba la escena y un denso silencio se hacía presente. 
 
— ¿Quién? —

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#67
Aventura Tier 4 Completada

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