[Presente absoluto] [Tema de Salida] Sobrepeso
#1
Leyenda

Atributos Personaje


Otoño, Año 13
Sobre la cubierta de la Rémora Fatua, en la playa, isla Kyodaina, Gand Line
Día 17, 17:15h


Han pasado un año y cinco días desde aquel fatídico día. El día que lo cambió todo. A pesar de que ha pasado ya más de un año, mi pecho sigue doliendo como el primer día. ¿O tal vez debería decir pechuga ahora que soy un pollito gigante con cuernos?

Una leve pero amarga sonrisa se dibujó en mi rostro al recordar aquella noche de primavera, la fiesta de año nuevo. - Al final sí que me he convertido en un pollito, Maeve - pensé, mientras me agachaba levemente. Era extraño ver unas patas de pollo cada vez que agachaba la mirada, pero las palabras que mi amada amiga pronunció acerca de que los politos eran adorables.

Con gran dificultad separé los mechones carmesíes de mi pelo. No solo mis manos ahora eran alas (con las limitaciones que ello conlleva), si no que las plumas que las cubrían eran del mismo color de mi pelo, lo cual me complicaba más todavía el proceso. Como hacerme una trenza era un suplicio, me recogí el pelo en una coleta. Al fin y al cabo, no dejaba de ser un día especial, pues íbamos a abandonar esta isla del demonio.

- Es una idea de mierda - le dije a Ashura, quien se encontraba a mi lado - No vamos a caber todos en la Rémora. ¿Pero tú has visto esto? - señalé a la hoguera que había en la playa, a unos cinco metros de la Rémora, donde se encontraban todos los demás recogiendo las cosas después de la comida.

- Ya sabes, como alguien entre en la bodega mientras estoy durmiendo le parto las piernas - recordé lo que habíamos hablado la primera vez que mencionó lo de viajar todos juntos en la Rémora - Y como le pase algo al espejo les arranco el pellejo a tiras a todos - dije, con un intento de tono amenazante pero sin éxito, mirando a la playa - Como si tengo que hacerlo a mordiscos... - me quedé en silencio unos instantes - Bueno... a picotazos - me quedé pensativa unos instantes - Bueno, tú te encargas de que no tenga que picotear a nadie, supongo - pensaba en el trayecto hacia la próxima isla, mirando el preciado log pose que en su día le regalé a Maeve - Por cierto, todo el caos y destrucción que quieres generar... - miré al oni - Si fueras un panda podrías decir que vas a es un Pandamonium.

Info
#2
Atributos Personajes

Leyenda


Como el día que llegue a la isla de una forma extraña y peculiar, de la cual no recuerdo nada de nada, aquel era un día soleado y caluroso, pero a diferencia del día que llegue solo, ahora me encontraba junto a un grupo de personas, la cual más extraña y loca que la anterior, cosa que fuera de asustarme o preocuparme, me gustaba y me hacía sentirme uno más, realmente aun midiendo 9 metros de altura, no desentonaba al lado de esa gente, fuerte, loca y sobre todo muy peculiar.

Y allí me encontraba con una sonrisa en la boca junto al Oso hablador, el pececito y el peliblanco, recogiendo los bártulos que habíamos utilizado para acampar aquellos días en la costa de aquella extraña y peculiar isla. Por otro lado, tanto la joven Pollito pelirroja y el flagrante nuevo Capitán se encontraban en el barco esperándonos. Y si habéis leído bien, flagrante nuevo Capitán, después de aquel sangriento y duro encuentro, habíamos decidido unir todos nuestros caminos y crear una banda pirata, para ser exactos, una loca y destructiva banda pirata como no podía ser menos.

El pequeño Oni, se había auto propuesto como capitán, al fin y al cabo, no nos vamos a mentir, era el más fuerte de todos, sobre todo con ese poder humeante, el cual le hacía casi intocable. Por mi parte, no tenía problema, soy demasiado joven, y ser capitán de una banda, no me interesa mucho por el momento, mi único objetivo es hacerme mucho más fuerte y poderoso, y ahora mismo era un simple novato, que tenía mucho que aprender y mejorar.

Cuando acabe de preparar las bolsas cargadas con los bártulos que me habían encargado, las agarre con la mano izquierda, mientras con la derecha portaba a mi preciada Lucille. Cargando con todo me dirigí caminando hacía el navío, el cual me enteré hace unos días que tenía un nombre en concreto, pero no podía recordarlo. Al llegar al navío pegue un pequeño salto cayendo en la cubierta de este, notando como el suelo crujía bajo mis pies y el barco realizo un movimiento algo violento. “Upss… creo que me he pasado-ko…” pensé ya estando sin camiseta, la cual no recordaba tampoco cuando me la había quitado, y me sentaba en el suelo sin mirar a nadie, haciéndome el loco, como si no hubiese sido yo el culpable de aquel movimiento violento. Al sentarme suelto las bolsas a mi lado y apoyo a Lucille en mis piernas.

Off
#3
- Hmm - Asentí, Eaa tenía razón, no entrabamos, pero entrásemos o no en aquella pequeña embarcación íbamos a partir todos de allí. Observé a los rufianes que tenía por tripulación desde el lado de Eaa, iba a ser un viaje incomodo, todos eran enormes en comparación al tamaño del navío. Recogían sus aparejos cerca de la hoguera del campamento, como odiaba es puta hoguera, por esa puta hoguera había empezado aquel combate, si miraba la arena podía ver a Eaa saltar, a Zarek muerto... Por lo menos Eaa cocinaba bien, no como el puto Zarek y su lengua averiada. Miré por última vez la isla, aquella cárcel de barrotes de madera y techada de hojas, la iba a echar de menos. Eaa seguía recordándome todas las normas que debían cumplir aquella banda de maleantes... Esto iba a ser muy complicado. Cuándo solo éramos Ben, Zarek y yo era más sencillo, menos bocas que alimentar, menos egos que mantener... Observé a las nuevas incorporaciones, todos tenían habilidades raras y personalidades mucho más raras. Kenjo hablaba mucho menos que yo, pero tenía un gran espíritu de combate, Kazuya era algo extraño, me desconcertaba ver a un pez que nadaba en la tierra, pero tenía una mente prodigiosamente malvada, por otro lado... Rapax Gin parecía ser el más "normal" todavía no sabía como pillarlo bien, pero sería útil, lo que por ahora me era más que suficiente. Kenjo fue el primero en abordar, pegando un salto con el armatroste ese que usaba como arma, su peso y tamaño hizo que la embarcación se tambaleara. Miré a Eaa por el rabillo del ojo, vi en su cara tintes de una Eaa que desconocía, una Eaa preocupada y que no sonreía ante la idea de una muerte si es que un barco podía morir, supongo que le importaban más sus cosas que su vida, y aquel barco era el legado de Maeve, su antigua capitana... Me costaba adueñarme de él, no por que no quisiera o por que me importasen Eaa o Maeve, si no porque no lo sentía como mío. La rémora fatua era un nombre que no pegaba para nada conmigo y aquel negro... Me hacía muy visible, preferiría una embarcación más grande, blanca y con cañones, arpones y todo tipo de cosas que maten. Además necesitaba una mesa redonda para dar las ordenes bélicas, no sé si ellos estaban preparados, pero de ahora en adelante la muerte sería su alimento, la sangre su bebida y el saqueo su descanso. Su chiste de pandas me sacó de mis pensamientos. 

- HArHArHArHAr - Reí con fuerza ¿Por qué cojones me hacían tanta gracia esa mierdas de chistes? Siempre me hacía reír. Estaba hasta la polla de los pandas, pero...  Pandamonium - HArHAr - Se me escapó una segundo risotada al pensar nuevamente en la palabra. Sacudí la cabeza para sacar aquel chiste de ella y perdiendo el aspecto desenfadado en el que me hacía entrar - Tranquila - Mi voz gravé y áspera resonó en los doblones de la madera - Nadie entrará en la bodega - No me gustaba la idea de no poder ver a Mandarina, el hijodeputa se hacía querer, pero bueno, tampoco quería que ninguno se enterase de que le daba cariño al felino integrante de la tripulación - ¡VAMOS JODER! ¡¿QUERÉIS QUEDAROS EN ESTA PUTA ISLA PARA SIEMPRE O QUÉ?! - Les grité a los rezagados. Quería salir de allí cuanto antes.


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ASHURA - INVENTARIO
[Imagen: 51pnN8x.png]
#4
Atributos Personaje


— ¡Muevan ese culo idiotas o verán como los hago apurarse a punta de lanzazos! —le dije a Rapax y a Ben que seguían comiendo alegremente sobre la arena—. Lo único que hacen es tragar, tragar y seguir tragando. Me han hecho ir a buscar todo a mí y se están confiando de que Kenjo puede cargar todo él solo. Como me hagan enojar no respondo.

Una vena latía con fuerza en mi frente. Ben y Rapax estaban de lo más tranquilos en su propio festín mientras que Eaa  y Ashura estaban haciendo que coño sobre La Rémora Fatua. Nos tenían a Kenjo y a mí trabajando como idiotas.

Sin embargo, aunque me quejara de la situación, la verdad es que me caía como anillo al dedo. La oportunidad de entrar a la piratería llegó a mí sin hacer ningún esfuerzo. Si mi padre o el viejo Gustave se enteraban de la situación en la que ahora me encontraba me arrancarían la cabeza. Ser un pirata era ir en contra de la naturaleza pacifica de un tritón. Me excitaba la idea de ir contra la norma.

Ashura parecía ser el mejor capitán para alcanzar mis objetivos. El deseo de conquista de Ashura era igual o superior al mío, él parecía carecer de una cuota de racionalidad que quizá a mí me sobraba. Esa falta de racionalidad era el impulso para demoler el mundo. Nuestro futuro sin duda sería una espada de doble filo interesante, nosotros definitivamente seriamos el lado más afilado de la espada. Ahora empezaría el verdadero camino hacia la conquista de la superficie.

Mientras yo aún arrastraba algunas cajas llenas de frutas, Kenjo saltó al barco y se sentó en él. Al comparar el tamaño de Kenjo con La Rémora Fatua no entendía cómo podríamos navegar tranquilos, era obvio que no soportaría cargar con tanta gente enorme. Pero no teníamos de otra, era irnos todos o decidir si sacrificar a alguien más.

Al detenerme cerca del barco con las cajas escuché a Ashura reír a carcajadas y una segunda vena brotó en mi frente. Y luego nos gritó que subiéramos al barco molestándome aun más

—¡Pues deja de andar coqueteando con la polla gigante y baja aquí a subir estas cajas! —le grité a Ashura—. !¿Acaso ves que tengo piernas para subir?!



off
#5
"... Y yo te iba a patear, pero Akuma se giró y me golpeó justo aquí-Gin!" Le dije a Ken, el oso parlanchín. Era un tipo agradable, aparte que era muy chistoso de ver. Así todo peludo y con gabardina " Luego me disparaste esos rayos y me quedé así aaaah!" dije mientras posaba como una estatua. "Rahahahahaha!"

Terminé de comer. Había algo con los jabalíes en esta isla que no sé, pero sabían delicioso. Arrojé el hueso al fuego y le hice señas a Ken para que me siguiera "Vamos muchacho. Hora de irnos-Gin Los demás esperan" Ese oso era gracioso y muy curioso, pero lo más interesante es que me recordaba mucho a Goopaw. Mientras caminaba, froté con mi pulgar y mi índice el colmillo que llevaba conmigo.

No tenía que cargar nada. Por suerte todas mis cosas estaban en la Rémora. Silbé y Knox vino volando a mi hombro Me gustaba que me hiciera compañía. Mientras Kenny saltaba a la cubierta del barco, miré a Eaa y me acerqué a ella y Akuma. Aún era raro verla así, pero tenía que confesar que el rojo le quedaba muy bien. "Capitana, les diré las reglas a los demás-Gin. No queremos desastres en casa, verdad?" Dije a la pelirroja, mientras le sonreía y le daba una palmada en el hombro. "Demonio?" Dije a Akuma, mientras le saludé con un gesto de mi cabeza y mi mano derecha con mis dedos índice y medio desde la sien. Aquel tipo podría ser el más fuerte de nosotros, y eso me hacía respetarle. Era alguien de quien podría aprender para ser el tipo de hombre que deseaba, pero Eaa siempre sería mi capitana. Cuando le expliqué los motivos, pareció entenderlo, así que comprendía que el respeto a los demás integrantes del grupo no era menor. El respeto que tenía por todos, se lo habían ganado. Sin embargo el cariño que tenía hacia Eaa era diferente. Con el tiempo veríamos quiénes serían dignos de ese honor.

—¡Pues deja de andar coqueteando con la polla gigante y baja aquí a subir estas cajas! —le grité a Ashura—. !¿Acaso ves que tengo piernas para subir!? Daruma le respondió a Akuma. Me reí y volteando a ver a Akuma y Eaa, solté un pequeño "Rahahaha. Al demonio le gustan las pollas. Buena esa, amigo". Luego caminé hacia él y con una expresión más seria comencé a hablarle.

-Escucha, Daruma. No cualquiera se habría arriesgado como tú lo hiciste por proteger a Eaa. Entiendo que tendrías tus intereses-Gin, y lo respeto. Pero te agradezco haber salvado a mi capitana. Eres un guerrero honorable-Gin y nada me honraría más que el poder devolverte ese gesto algún día. Miré a los ojos a aquel tritón, que era frío y leal a partes iguales, mientras le extendí mi mano derecha y estreché la suya -Cuentas con un hermano en la superficie a partir de este día. Acto seguido, tomé las cajas que el tritón llevaba a cuestas y las puse sobre mis hombros.

Luego subí de un salto a la Rémora -Sí que se siente como llegar a casa- Pensé admirando el sitio. Dejé las cajas en el suelo del barco y me giré hacia la costa donde estaban todos, encepto Kenny, entrechoqué mis puños y les dije. -Muy bien. Sé que ya Eaa se los dijo, pero les repito las reglas de la Rémora. Escuchen bien, porque no me gusta andar repitiendo ni gritando-Gin

Primera: Mandarina es sagrado. Punto. Él manda.
Segundo: No se entra a la bodega mientras Eaa cocina. Y se llama antes de entrar si hay alguien durmiendo.
Tercero: Ni se les ocurra tocar el espejo de la habitación. Como le pase algo, pueden despedirse de sus cuellos.
Y Cuarto - Miré a Eaa. Sabía que aquella regla era la base que mantendría a este barco y a este grupo unido- la última, nada de peleas en la Rémora. No se pelea en casa, así de sencillo.

Dicho esto, giré a ver a Kenny, quien se hallaba a mi lado en la cubierta, y le saludé sonriendo. Luego subí al nido del mástil principal, donde estaba mi pequeña tienda de vigia, junto a Knox.

 


Resumen


Aclaración


Inventario


Karmas Positivos

Karmas Negativos
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#6
Atributos Personaje


-Bahahahaha y pensar que estuvimos a punto de mataros. Sois muy graciosos. Suerte que Ashura entrara en razón.- Le dije a Rapax mientras me acababa el jugoso trozo de jabalí que compartía con él. Tiró el hueso que le quedaba a la hoguera y seguí su ejemplo. Entonces se levantó y me invitó a acompañarlo al barco. Miré hacia allí y vi a Kenjo sentado en cubierta. No cabíamos todos. Seguro... Ashura tenía que haber matado a alguno de ellos, pero todos eran interesantes y útiles para los objetivos. Me levanté y tiré un montón de arena sobre el fuego para apagarlo. Era hora de irnos. Caminando tranquilamente me dirigí hacia la Rémora fetua, o así creo que habían llamado a aquel barco. Todas las cajas las había llevado amablemente Kazuya hasta el mismo, por lo que caminaba con las manos en el bolsillo de la gabardina. Hacía calor. Mucho para mi pelaje blanco y mi preferencia por climas más frescos. Quizá por mi condición de osos polar. El capitán reía mientras hablaba con Eaa.

El pez humanoide parecía enfadado y frustrado por no poder subir. Rapax había subido de un salto como Kenjo, y empezó a berrear unas normas que debíamos cumplir a bordo. Miré a Kazuya, que le costaría subir sin piernas. Con su habilidad debería serle fácil nadar hacia abajo e impulsarse para lograr llegar a cubierta, pero no parecía por la labor después de cargar con toda la mercancía. Lo miré y miré al barco. Mi primer impulso fue agarrarlo con la boca como si fuese un cachorro y subirlo, pero iba a ser muy humillante para él y era demasiado grande como para colgar mientras subía. Además a mi no me gusta demasiado el pescado, así que opté por agarrarlo y colgarlo de mi hombro, con la cabeza mirando a mi espalda.

Al subir miré a todos y dejé caer al Giojin en cubierta. Mire a Rapax, que se había subido a la cofa y dije, con mi tono de voz tranquilo y profundo - Cumpliré las reglas porque el barco era de Eaa, pero recuerda que ahora tu capitán es Ashura. No te des tantos aires de líder.- No sabía si me había escuchado, pero dicho esto, miré de vuelta al rededor del barco y acabé con los ojos clavados en el capitán de aquel navío. - Estoy contento de salir de la isla, de tener nuevo barco y eso, pero... - Mis ojos lo decían todo. Las palabras sobraban y sabía que el oni lo había notado también. Lo dije realmente más para que viese que me había dado yo también cuenta más que para quejarme o reprochárselo. 

Resumen del turno
 
Inventario
Karmas
Akuma no mi
[Imagen: 6BbPnnH.png]
#7
Leyenda


Saqué la libreta y la pluma de mi abrigo, para ir anotando las cosas que iban subiendo y lo que faltaba por preparar. Entonces, vi por el rabillo del ojo como Kenjo, el otro oni, se preparaba para subir al barco de un salto. Saltó, sin ningún tipo de cuidado - ¿Acaso a este no le ha enseñado nadie a respetar las cosas de los demás? - me pregunté mientras comenzaba a caminar enfadada hacia este. Salté entonces, aprovechando que se había sentado. No tuve problemas para aterrizar en su hombro derecho, de pie. Presioné con fuerza la pluma contra su cuello, sin llegar a perforar su piel - ¿Acaso a ti no te ha enseñado nadie a tener cuidado? - pregunté, enormemente enfadada. Bastantes problemas había ya para meternos todos en el barco como para que encima se pusieran a hacer el tonto - Una más de esas y te juro que te tiro por la borda. Y me da igual que estemos en medio del mar - le amenacé. Esperaba que donde el sentido común parecía no hacer efecto, las amenazas sí que lo hicieran.

Bajé entonces de su hombro por la parte de su espalda, para continuar poniendo orden. Parecía que todos habían abordado ya. Gin había enumerado las normas de convivencia básicas de la Rémora antes de subirse a la cofia. Me hacía bastante gracia imaginarme la reacción de Ashura a esas palabras, y por gracia me refería a miedo de que se pusiera a dar espadazos a todo lo que encontrara por delante.

- ¡Vale, escuchadme todos! - grité, mirando brevemente las posiciones de los demás - Si queréis llegar a la próxima isla, vais a tener que hacer caso a lo que yo diga - hablé con tono serio - Ashura, tú quédate en la popa, que tenemos que mantener el peso equilibrado - señalé a la barandilla que había junto al timón, donde se encontraba sentado el pequeño Mandarina, observando todo desde aquella posición elevada - por favor - le pedí, pues había podido intuir que a este no le gustaba mucho que le dijeran qué hacer - Gin, Ben - llamé a los dos peliblancos. Aunque, ¿era correcto llamar peliblanco a un oso polar? A decir verdad, no era lo más importante en aquel momento - Desplegad las velas - miré a Kazuya, quien estaba algo desubicado. Yo también me encontraba bastante desubicada con él. No sabía muy bien qué podía hacer el tritón para ser de utilidad, por lo que opté por lo más sencillo - Tú no la líes - hablé mientras comenzaba a dirigirme hacia el timón. Me acordé entonces del otro oni, aquel al que había amenazado - Kenjo, tú no te muevas del sitio - ordené - Ah, y te quedas sin cenar, por no tener cuidado - rozaba con mi mano izquierda la suave y oscura barandilla de la Rémora. Cerré los ojos, mientras subía los escalones despacio. Aquel maravilloso tacto hacía que mi mente volara a tiempos pasados. Los volví a abrir cuando subí el último escalón - ¡Mirad por última vez a esta isla del demonio! Porque dentro de poco dejaremos de verla.


Info
#8
El tono de Kazuya me molestó en sobremanera. El humo empezó a salir levemente de mi como si pareciera que estaba quemando vapor, estaba a punto de bajar y subirlo al barco de una manera poco estilosa, pero Ben intercedió. Por otro lado, que Rapax tratase como capitana a Eaa me era indiferente, mientras Eaa me hiciera caso, el me lo haría, si quería ponerse un eslabón más abajo, no era de mi incumbencia. En algún momento debería aceptar su lugar, sería señor de una de mis brigadas, debería de aceptar su lugar como lo que era, uno de mis comandantes. El humo dejó de brotar de mi gracias a Ben, el cual, había puesto algo de orden entre las filas. Eaa estaba con los nervios de punta y la subida, poco delicada de nuestro armatroste personal la terminó de llevar a sus límites. En un grácil y rápido movimiento, se posiciono en el hombro del enorme oni, la visión de ella en su forma de pollo sobre aquel colosal ser me recordó a la visión de los piratas "clásicos" con un loro en el hombro. Le amenazó sobre el trato que le debía a la Rémora - Eso me gusta - Pensé. Entonces empezó a dar ordenes y distribuirnos - Bien... - Pensaba mientras la seguía con la mirada, necesitaba a alguien así de decidido para no tener que hacer ese tipo de cosas yo. Bufé ante su orden, que la pidiera con educación ayudo en sobremanera a que siguiera su designo. Pero antes me paré. Justo cuando Eaa acabó de organizar el peso del barco, lo cual me pareció muy inteligente, igual de aquella manera podríamos hacer que aquel pequeño navío soportara la carga, hablé.

- ¡CABRONES! - Vociferé con fuerza y con un tono grave que se acolchó en la tela de las velas y reverberó en los tablones de madera - Que vuestras putas mentes nunca olviden lo que jurasteis sobre esta arena - Ordené al humo que formaba mi ser a que actuase. Una hilera espesa empezó a emerger de mi espalda, entrelazándose como si fueran hilos - Moristeis y sangrasteis sobre esta arena, para renacer... - De mi boca emergía también humo tras cada palabra, en mi espalda las hileras iban tomando forma, generando algo parecido al textil, que se nutría con el humo resultante de cada palabra -  Como mis soldados - Proseguí, una pequeña bruma, fruto de mis poderes empezó a llenar en su totalidad el suelo del barco, dándole a la rémora un aspecto de barco naufragado, contrastando con sus colores negros, les sentía en mi bruma, sentía la distancia que nos separaba, las partes de su cuerpo que la tocaban - Vosotros seréis los primeros - Recordaba a Zarek, él se hubiera encargado de este discurso, pero lo habían matado - De uno de los más grandes ejércitos que pisará la tierra - La cadencia de mis palabras sonaba pesada, el humo era cada vez más espeso, aquella prenda que se formaba a base de él empezaba a tomar forma  - ¡NOSOTROS SOMOS LOS PIRATAS MUSHOKU! - Grité con fuerza - ¡NOS HAREMOS CON EL MUNDO O LO SUMIREMOS EN CENIZAS! - Agarré con fuerza mi katana, en pos de mi determinación, eso no se lo estaba diciendo a ellos, me lo estaba diciendo a mi - ¡NUESTRA BANDERA SERA TEMIDA, NUESTROS NOMBRES SERÁN LAS PESADILLAS DE LOS HOMBRES! Nacimos para morir... Y moriremos matando - La prenda que estaba creando con mi humo terminó de generarse tras esas palabras, y se aposentó en mis hombros, abierta y ondeando, era una casaca creada completamente por humo, su forma bailaba con la brisa marítima, danzaba para intentar perderse pero la volvía a llamar para que no se desvaneciera - Es hora de poner el mundo patas arriba - Finalicé mientras me giraba, dándoles la espalda, aquella prenda de humo, que reposaba en mi espalda me siguió, generando una estela de bruma. Caminé unos cuantos pasos hacía la posición que me había sugerido Eaa, llamé al humo que había inundado completamente el suelo y había generado una neblina sobre los tablones de Rémora, recogiéndolo en mi. Volví a mirar a la isla que me había apresado durante tanto tiempo, se había convertido en mi hogar, pero tenía que marchar. Miré el acantilado cercano, dónde un solitario árbol había sido grabado con mi espada, en él había puesto la frase que sería mi eslogan: 

"Quién no conoce a Ashura teme al ser equivocado" 

Era hora de partir, nos iríamos de aquel lugar para generar el terror, el dolor y el miedo. 

- Bien dicho, te has flipado un poco pero me ha gustado mucho la verdad churrita - Me dijo Nicolás.

Es cierto, el también vendría con nosotros, podría dejarlo en la isla, pero... Sería mucho más divertido que viera lo que íbamos a hacer, además todavía tenía que metérselo por el culo a alguien. 

- Gracias - Le susurré a la selva, aquel parón me había dado tiempo para entrenar y convertirme en un ser terrible con el arte de la espada y de mis poderes - Tú me has hecho peor de lo que era - Eso era todo lo que tenía que darle a la selva, no podía brindarle más segundos, era el momento de marchar... De destruir la siguiente parada. 

Me volví a girar de cara a mis tripulantes, Eaa se encontraba lista para hacernos zarpar, el viento ondeaba mi chaqueta humeante tras de mi. Era el momento de despedir a Kyoadaina. 



datos de interes


Bélico


ASHURA - INVENTARIO
[Imagen: 51pnN8x.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4197 + 0 = 4197
Energia: 2790 - 80 = 2710
Espiritu: 615 + 0 = 615
#9
Atributos Personaje


—Tsk… No me malinterpretes canoso. No arriesgue mi vida desinteresadamente. Desde un principio la necesitaba viva para poder subir a ese barco. Nunca dejaría que me arrebaten algo en lo que ya he puesto el ojo —le respondí a Rapax tomándole la mano y sonriendo maliciosamente—. Sin embargo, tomare tu ofrecimiento de devolverme el favor algún dia. Ya sabre yo cuando cobrarme ese favor. Jejejeje.

Tras decirle aquello Rapax se llebo las ultimas cajas que yo arrastraba por la arena y las subio de un salto a La Remora Fatua. Ahora solo me quedaba que alguno de esos idiotas me subiera hasta la cubierta.

Aun desde la playa escuché a Rapax mencionar las normas de La Rémora Fatua. Cinco normas de lo más extrañas pero que no eran difíciles de cumplir. Tras escuchar aquello Ben de repente me tomo y me llevo con el hasta cubierta. En ese momento agradecí que por lo menos uno de ellos se tomara la molestia de dignarse a subirme a bordo.

Incluso desde la playa la voz de Rapax se escuchaba claramente mientras enumeraba las excéntricas normas de La Rémora Fatua. Cinco reglas absurdas, pero sencillas de memorizar. Fue al oírlas cuando Ben, con una brusquedad que me tomó por sorpresa, me llevo con él hacia la cubierta. Agradecí que al menos Ben tuviera la decencia de subirme a La Rémora, pues ni siquiera Rapax después de su verborrea fue capaz de subirme.

Luego de estar todos en cubierta Eaa empezó a delegar funciones, no era difícil darse cuenta de que era una mujer sorprendentemente capaz e inteligente. Y según Rapax, probablemente Eaa fuese una de las mejores navegantes del mundo.

Escuché atentamente las indicaciones de Eaa y efectivamente lo mejor era ubicarse tal como ella indicaba. Comprender el equilibrio de las cargas es fundamental para evitar daños tomando en cuenta el exceso de peso que estaba soportando el barco. Pero según mi opinión, habia un problema además del de mantener la estructura intacta.

No era necesario saber mucho de física para saber el resultado de navegar con tanto peso, Eaa aunque no lo dijera probablemente lo sabía y aun así aceptó a todos a bordo. El exceso de peso disminuiría la velocidad, estabilidad y capacidad de maniobra de La Remora.

—Sera un viaje peligroso —pensé mientras me acercaba a una de las barandillas de La Rémora y observaba el agua del mar—. Que tentación el querer lanzarme al mar, y no poder. Maldita sea.

Mientras observaba el mar, Ashura empezó un discurso que llamó totalmente mi atención y me hizo sonreír. Ese maldito estaba loco y desquiciado. Me agradaba, era un verdadero pirata.

— Pensé que usted solo sabia ladrar, capitán. Pero con esas palabras ha cautivado a mi lanza. Conquistar la superficie es mi objetivo, si tu espada tiene la misma ambición, cuenta conmigo —le dije a Ashura mientras golpeaba con el extremo romo de mi lanza el suelo de La Rémora, en señal de respeto.



off
#10
En mi nido me recosté mientras los demás terminaban de abordar, y aproveché de alimentar a Knox con un poco de carne que me había guardado de aquel jugoso almuerzo. El pobre iba a extrañar tanto como yo aquellos jabalíes. El pequeño se dio un festín con aquellos restos y luego se subió a mi hombro y comenzó a picarme un mechón de mi cabello. Entonces recordé las palabras del tritón. Había cometido un error garrafal. El tritón estaba en un error gravísimo.

Salí de inmediato y en cuanto bajé le busqué por la cubierta. Lo encontré junto a Ken (Ken y Kenny en un mismo barco. qué casualidad. Igual que tener a 3 cornudos) Y caminé hacia el tritón.

-Daruma, hace un momento has dicho algo y tengo que decirte que-- Comencé a hablar, pero entonces Eaa, haciendo gala de su liderazgo nos explicó el plan para no hundirnos en nuestro intento de zarpar. Su voz de mando era increíble. Nadie podría oponerse a una líder con tal determinación. Aunque ella no lo quisiera admitir, era una pirata tan aguerrida como lo había sido Maeve... Allí parada en el hombro de Kenny se veía majestuosa, como un ave fenix que se para sobre los hombros de un gigante para alcanzar el sol y doblegarlo a su voluntad. Eaa es energía pura.

Sin chistar obedecí y desplegué las velas. Luego volví al nido esperé cualquier indicación que hiciera falta. Tras todos tomar posición, Eaa se dispuso a sacarnos de aquella isla. Fue entonces cuando Akuma hizo gala de sus (escasos, he de confesar) dotes de oratoria, en los que con un show de humo escenificó sus emociones y les dió forma de una manera que al menos a mi me dejó sorprendido. El tipo no solo era un guerrero poderoso, sino que se le daba bien motivar al grupo. Creo que entiendo lo que Eaa vió en él al momento de aceptar esta alianza. Si este tipo nos dirigía con tal decisión, seguro demostraría mi fuerza al mundo, y así estaría un paso más cerca de ser el pirata que quiero.

-Un buen discurso, demonio. Puedes contar con mi apoyo-Gin - Le dije, mientras desde el nido le mostraba sonriente mi antebrazo, para que viera cómo se me había puesto la piel de gallina. - Se ve que tú también quieres alimentar al dios de la sangre ese, no?- Le dije finalmente mientras me recostaba en el suelo del nido, con mis brazos detrás de la cabeza. -...Khorne el dios de la sangre... Me da curiosidad saber de él-Gin. Suena como alguien que aprecia a un buen guerrero- Pensé para mi mismo en voz alta, recordando las palabras del Zorak falso cuando luchamos en la playa. Claro que por mi tono de voz, seguro nadie allí abajo me escuchó.

Luego volví a recordar a Daruma y su error. Debía avisarle, o podría volver a equivocarse. Sobresaltado me volví a asomar desde el nido y con mi tono neutro le dije.

-Eh, Daruma. Te has equivocado antes, hermano. Yo no soy canoso-Gin. Le dije, mientras le enseñaba con mi mano izquierda el mechón que colgaba de mi frente - ¿Ves esto? Yo tengo el pelo azulado- Dije mientras le mostraba las puntas de mis cabellos.



Resumen


Aclaraciones


Inventario



Karmas Positivos

Karmas Negativos
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