[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 26 - Niebla de Guerra
#21
Tenía que preguntarle al doctor si se animaba a ayudar a un anciano, pero el oso me respondió que no, que ni que si fuera su padre, que solamente iba a ejercer si Ashura le daba permiso. Entiendo que era el capitán, pero vaya falta de iniciativa, ni qué decir de haberte sacado una carrera en el área de la salud (que barata no es) para solo ejercerla si te da permiso el capitán. En fin, ante su respuesta no pude sino encogerme de hombros mientras le miraba con mis labios apretados, como dándole a entender justamente lo que pensaba "Ni modo. ¿Qué le vamos a hacer?"

Krank estaba muy enfocado en la orden de Ashura y había tomado posición de alerta, y vaya que se lo había tomado en serio, porque creo que no escuchó mi pregunta sobre los aspirantes, aunque la respuesta a mi cuestionamiento no tardó en hacerse notar.

Keropi corrió a socorrer al anciano mientras que Kukulkan hacía lo propio, aunque con una actitud más protectora ahcia la pequeña rana, que aunque tenía katana, se notaba que era más joven. "Bien ahí" pensé "Trabajan en equipo", mientras el enmascarado aconsejaba a la ranita, y se adelantaba un poco a intentar mediar con la turba insurrecta de violentos rapaces que necesitaban venir de a veinte contra un anciano. El que ese hombre sobreviviera a tantos perseguidores a la vez,a pesar de su edad, solo denotaba que en él aún había espíritu de lucha y un propósito que le llevaba a incluso poner la vida en juego,  aunque no fuera lo que alguien pensaría de primeras.

Total que el tipo alado estaba allí de pie, cuando una bala de cañón vino volando hacia él. Por un momento pensé que se la comería para hacerse el rudo, pero entonces se movió a un lado y la bala, que iba apuntada claramente a su rostro, erró su objetivo, pero en ese mismo instante los demás sátrapas se arrojaron sobre el chico, atacando con todo lo que tenían.

Mi atención entonces se desvió a la ranita, pues el anciano zorro estaba llorando. Algo en mi pecho se arrugó al ver a ese señor en semejante estado. No podía dejar de pensar que si Alfred sufriera así, yo mataría a quien le hiciera sufrir. Entre sus sollozos, el señor le imploró a Keropi que le ayudara, que lo que llevaba en brazos se lo había ganado honestamente y que se lo querían quitar. La clásica maniobra de hurto de cualquier banda de poca monta. Fue entonces que mi oído se enfocó en las palabras del mink herido, pues mencionó que su hija estaba en manos de esclavistas y que la iban a vender en la... ¿Casa de Subastas? "No. No puede ser. Maldita sea. ¿Aquí también?" No es posible que se tratara de la misma red, ¿verdad?

Habían pasado ya dos años, pero no olvidaba. No olvidaba a Arion, aquel joven que rescaté del Bastión en Kuen, ni de cómo le llevé a su ciudad, donde me enfrenté al infeliz de Armitage Wilson, incendiando su establecimiento clandestino de trata de personas. No olvidaba cómo la maldita marina lo protegió, dejándole huir del incendio, mientras yo me quedaba allí, casi al borde de la asfixia. De aquel encuentro sin embargo había sacado una pista: El Nuvak y el nombre Frank Cortex; El Nuvak era un barco que había entrado al Grand Line, y el tal Cortex era, según había entendido, el jefe de Armitage. Siguiendo esa pista fue que entré a este mar, buscando acabar con el esclavismo que me arrebató a mi amigo. Si en este archipiélago había esclavistas, por mi vida que acabaría con ellos.

Maldito Armitage Wilson. Malditos esclavistas. Malditos nobles. Voy a matarlos a todos-Gin... - Decía para mi mismo, mientras sentía mi aliento caliente quemar mi pecho. La sangre me hervía y estaba a punto de correr hacia quién sabía donde en busca de la supuesta Casa de Subastas.

Ya estaba encabronado y embriagado de mi renacido rencor, cuando el zorro le puso la cereza al pastel: Los nobles iban a la casa de subastas a comprar personas. Nobles. Si algo me repugnaba más que los marines corruptos, eran los hijos de puta nobles, que creían que las personas eran sus posesiones y juguetes. La tenía más que clara ahora: La casa de subastas debía caer.

Un estruendo y muchos cuerpos volando me sacaron de mi trance, pues al parecer, Kukulkán había conseguido resistir la arremetida del grupo de bribones y estaba ahora lanzando un par de patadas giratorias que mandaron a más de uno por los aires "Nada mal. Le podría enseñar un truquito o dos, pero este tipo es un luchador nato. Capaz él me enseñe algo a mi incluso. Rahahaha" pensé, recuperando poco a poco la compostura.

Mientras observaba la redoblona que el luchador le estaba propinando esos malvivientes, no podía sino preguntarme si Armitage Wilson estaría involucrado en esto, si su jefe estaría aquí, o si el "Nuvak", aquel barco que hacía años le había perdido el rastro se encontraba cerca. Quería respuestas, pero ahora mismo no estaba solo. Ahora pertenecía a una banda, y aunque me doliera perder este rastro luego de tanto tiempo, no abandonaría a los míos. No de nuevo.

Repetinamente, Krank saltó a la acción, tomando al anciano de brazos de la ranita y llevándole de vuelta con Ashura. Bien. Al menos estábamos dispuestos a salvar al señor. Escuché entonces las palabras del tontatta hacia el zorro de si a Ashura le apetecía cargarse a unos esclavistas. Era mi oportunidad de que mi objetivo se alineara con el de esta banda.

Demonio. No hay gloria ni temor que puedas causar al mundo matando a ese anciano-Gin. Pero si decides ir a la casa de subastas, vamos a matar a todos esos malditos esclavistas y a cabrear muchísimo a los hijos de recontramil putas de los nobles mundiales-Gin. Ese premio es más grande, y esta vez te juro que no me faltan ganas de echar abajo todo ese sitio- El fuego en mis ojos grises brillaba con una ira salvaje que traspasaba mi calma voz. Sabía que Ashura entendía que mi alma buscaba venganza y que mis manos me rogaban destruir. Destruir todo, y que el humo de los Mushoku bailar sobre los huesos de los nobles. ¿Qué dices-Gin?


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#22
Pude ver como lo que escondía el viejo era una akuma no mi, también mencionó que la había ganado limpiamente apostando y que la iba a usar para venderla y poder rescatar a su hija de las manos de unos esclavistas. ¿Acaso esos hombres no tenían corazón? 

Mi ímpetu ardía, son solo unos cobardes… Vi como comenzaban a atacar a Quetzalli sin apenas haber mediado palabra con él, me fijé en sus caras, llenas de rabia mientras trataban de agredir a mi compañero. No parecían ni seres humanos, eran más como bestias cegadas por su propia codicia. Este pareció recibir desde hasta una bala de cañón hasta palazos y mordeduras, pero adoptando una pose defensiva pareció mitigar bastante el daño, para acto seguido atacarles.

Yo por mi parte posé mi mano sobre el mango de mi katana, mis dedos crujieron de la rabia al hacer fuerza sobre este. Miré como de reojo el que parecía ser un miembro de los mushoku se encargaba del viejo. Este era un tontatta, la misma raza que el bambino de la mansión, solo que más calvo y más feo. Realmente esperaba que no fueran tan malas personas como lo estaban pintando, bueno tampoco pedía tanto, con que tuvieran el honor de no quitarle la fruta a la fuerza y rematarlo me bastaba. Si no soportaba algo de alguien es que se comportara como un cobarde. Si ibas a hacer algo, hazlo sin perder tu orgullo de guerrero.

No pude evitar sonreír mientras desenvainaba mi katana. -Cobardes… atacáis a un anciano por vuestra puta avaricia… -Iba diciendo mientras me acercaba a la horda. -Ahora pagaréis las consecuencias. Vosotros no mereceríais ni probar el acero de mi espada, pero os haré ese favor~gero.

Con un rápido movimiento cambié de dirección situándome en un lateral de la horda, más alejado de Tenoch para tener cuidado de no herirle. -Gyogin Kendo: Piraña slash. -Pronuncié mientras comencé a soltar un torrente de cortes con ambas manos sobre el mango de mi arma, uno tras otro barriendo con cualquiera de esos impresentables que se me pusiera por delante. Pese a salpicar mi rostro con sangre y vísceras a cada corte, sonreía de una forma perturbadora mientras uno tras otro iba cayendo delante de mí. 

Después de dejar un reguero de sangre a mi paso miré a Tenoch primero, comprobando si estaba bien, para después girarme de nuevo al grupo principal de piratas, estaba hecho un asco y mientras trataba de coger aire debido al reciente esfuerzo que era realizar esta técnica, con una mirada desafiante me dirigí al oni, al hombre que nos había mandado encargarnos nosotros. -¿TE HAS DIVERTIDO? ¿ERA ESTO LO QUE QUERÍAS?~GERO -Le grité mientras señalaba los cadáveres con mi espada. Realmente no buscaba recriminarle con estas palabras, realmente entendí que esto era lo que teníamos que hacer desde un principio, ya que unas personas tan deplorables no mecían siquiera la oportunidad de vivir. Así que más bien lo que buscaba con estas palabras era su aprobación.

Ya con un gesto más calmado me acerqué a Quetzalli, apoyé mi mano sobre su hombro en señal de apoyo, mientras me dirigía con el resto de los mushoku. -Han sido ellos los que te han atacado sin siquiera intentar explicarse, no había otra opción~gero. -Le dije finalmente envainando mi katana de nuevo.

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#23
Seguíamos en posición defensiva, como un ejercito preparado para un ataque sorpresa enemigo de miles de hombres. Y creo que resistiríamos al menos un par de oleadas de ataques. Ante la negativa de ayudar a un viejo moribundo al que no le quedarían más de un par de años de vida, Rapax se encogió de hombros. No esperaba que me insistiera, pero tampoco que lo dejase pasar así como así. Ashura me miró y comentó algo de un cuento y de que somos piratas. No tengo ni puta idea de lo que quería decirme. Lo miré con cara extrañada - No se de que hablas, capitán. Ni lo que quieres decir con que somos piratas. A mi lo único que me interesa es navegar, robar y matar cuanto pueda hasta que alguien sea digno de acabar con esta locura. Bahaha. - Me había despistado por un momento con las palabras del demonio humeante, pero tampoco había perdido del todo la concentración, pues mis orejas estaban pendientes de cualquier sonido extraño que viniera de los alrededores. Enseguida volví a centrar toda mi atención en lo que había a mi alrededor. El capullo enmascarado intentó hablar con la turba. Estaban defendiendo al zorro. Menudo error. Pensé en ir yo mismo a por aquellos veinte hombres y matarlos yo mismo para, después ir a por el mink moribundo, quitarle la vida de un puñetazo y arrancarle lo que llevara en las manos. Y a punto estuve de hacerlo, pero miré a Ashura y pensé que me podría matar si no seguía defendiendo la retaguardia de los demás compañeros. 

Una bola de cañón casi acierta en Quetzalli Jr., y este respondió a los golpes que siguieron a la bola con un par de golpes. No es rápido, pero podría servirnos para algo. Los peones nunca vienen mal. Las ganas de acercarme y matar al viejo, que había empezado a llorar patéticamente, aumentaron cuando Korg lo acercó a Ashura. Al alcance ce mis garras. Hablaba de salvar no se a quien y de que Ashura podría ayudarla. No creo que accediera el capitán. Ashura dio un discurso sobre el honor y los esclavistas. Que prefería matar a gente importante, vamos. Para mí no había ninguna criatura más importante que otra, por lo que - Yo voto por matar a los esclavistas, a los putos nobles mundiales, al zorro y a su hija. ¿Por qué vamos a dejar vivo a un debilucho que no puede pelear por su vida? Lo que nos pueda pagar, lo cogemos y punto. - 


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#24
Leyenda


“Desde aquí arriba todo se me mucho mejor” Pensé mientras miraba a mi alrededor buscando algún tipo de amenaza diferente al grupo de veinte tipos que ahora mismo corrían hacía la rana y el otro tipo encapuchado. “Vaya… ese también tiene alas… pero son muy pequeñas… ¿A qué raza debe pertenecer?” Empecé a divagar en mis pensamientos al ver como el tipo que supuestamente se llamaba Quetzalli Jr se había quitado la capa que portaba dejando a la vista dos alas blancas a su espalda, para luego girarse a enfrentar el grupo de violentos que perseguían al Mink encapuchado.

Primero me pareció escuchar un disparo y luego ver como una bala se dirigía hacía Quetzalli Jr, el que no pude ver si la esquivaba o no, pero este no cayó ante aquel ataque y de repente una gran parte de los violentos se lanzaron encima suyo, golpeándolo con todo lo que podían, desde con su propio cuerpo dándole puñetazos, codazos, patadas, rodillazos, cabezazos e incluso mordiéndolo, hasta con palos de hierro y de madera. Desde mi posición Quetzalli Jr había desaparecido debajo de un gran grupo de personas que lo rodeaban y tapaban por completo. Hasta que de golpe todas estas salieron volando hacía atrás.

Al ver aquello una pequeña sonrisa se dibujo en mi cara, la cual seguía sin verse al estar tapada por mi mascara, la que, por cierto, junto a mis alas, las personas que pudieran verme en aquella altura, me confundirían con una simple ave que se encuentra posado en un tronco saliente de aquel enorme árbol. Pero volviendo a la pelea y porqué había sonreído levemente. Y la razón de esto, es que aquella situación me había recordado a cuando la marine vino a capturar a mi sensei, el cual en uno de los ataques se defendió igual que aquel tipo, pero en su caso con las dos katanas que el usaba para luchar y luego se los quito de encima girando sobre si mismo y provocando una especie de huracán, para hacer volar a todos lejos de él.

Volviendo al presente, el zorro encapuchado ahora se encontraba al lado del capitán y de Ben, y junto a ellos estaba también Korg, que se había encargado de alejar al viejo Mink de la zona critica, es decir de la zona donde estaban Quetzalli Jr, Gaeru y Rapax, estos dos últimos parecían meros espectadores, dejándole todo el marronazo al de las alas pequeñas. Hasta que Gaeru desenvaino su katana y se puso a caminar hacía los tipos que seguían en pie, no escuchaba nada de lo que decían desde aquella altura, pero seguro que se estaban amenazando o insultando unos a otros. De repente realizó un rápido movimiento para ponerse en el lateral del grupo de violentos y con la katana agarrada con las dos manos se incurso dentro del grupo soltando mandobles de un lado a otro, cortando a todo aquel que estuviese delante o cerca suyo. Brotes de sangre salían de los cuerpos de sus víctimas, impregnando el suelo de esta a la vez que los cuerpos golpeaban el suelo al caer, en un momento los dos tipos, Quetzalli Jr y Gaeru, habían acabado con aquellos tipos, dejando un reguero de sangre y cuerpos. Lo cual seguro había sido del gusto del capitán, el cual adoraba la sangre y la muerte por igual.

Aunque todo había acabado, por el momento preferí seguir en mi puesto, atento a cualquier imprevisto o aparición de alguien más. Así que me dispuse a seguir observando todo desde las alturas hasta que el capitán o algún compañero me indicase lo contrario por den den mushi.

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#25
Aquella aglomeración de personas furiosas se cernían sobre Quetzalli embravecidos y con la furia del mar más picado de la tormenta más cruenta, pero su fiel compañero y amigo el gyojin Gaeru se abalanzó sobre ellos con la espada en ristre y empezó a asestar tajos como un desquiciado contra todos los presentes, tratando de liberar a su amigo de la paliza de su vida. Tras eso, al haber acabado con trece de ellos, se giró hacia Ashura y le preguntó que si se estaba divirtiendo, dejando su espalda desprotegida de los siete malhechores que, tras haber perdido a sus compañeros sin comerlo ni beberlo, no dudaron en dejar a Quetzalli derribado en el suelo y lanzarse contra el gyojin para atacarle por la espalda, tratando de acabar con él con todas sus fuerzas.

Mientras tanto, Korg se había llevado al pobre diablo anciano a los pies de su capitán y le estaba haciendo una propuesta que en teoría no podría rechazar - No... ¡no puedo hacerlo! - dijo sollozando mirando al tontatta demicalvo - Necesito el dinero de esta fruta para comprar a mi hija, comprar unos pasajes para ambos y empezar una nueva vida - y comenzó a llorar, arrodillado ante Ashura agarrando la falda de su vestimenta con su única mano libre, mientras no soltaba el fardo - Por favor gran señor, tened piedad de un pobre anciano ¡sólo quiero salvarla! - añadió mirando en dirección a la cara del oni con lágrimas en sus ojos, cayendo como cascadas repletas de cauce. Entonces soltó la ropa del capitán y rebuscó entre sus ropas, para mostrar una caracola llena de agujeros, de color azul - ¡Puedo daros esto! - reconoció, con un brillo de esperanza en su mirada aun plagada de lágrimas - ¡Es poderoso! ¡Tiene fuerza de empuje y provee agua potable si lo cargas con ella! - matizó estirando aun más el brazo hacia el infame capitán pirata, para entonces escuchar las palabras de Rapax a sus espaldas, palideciendo y mostrando verdadero terror en su rostro.

- ¡NO LO HAGÁIS! - gritó preso de su propia preocupación y rabia - Si asaltáis la casa de subastas lo primero que harán será matar a todos los esclavos... ¡y eso lo controlan Tenryuubitos! ¿Sabéis qué pasará si le ponéis una mano encima a un Tenryuubito? ¡Toda este lugar estará condenado! ¡No podré rescatar a mi hija, y aunque pudiera no podríamos salir de este archipiélago! - explicó el anciano mink, jadeando y con una mezcla de ira, preocupación y llanto en sus palabras, asegurándole al de los cabellos plateados - con mechón azul - que era una pésima idea, volviendo a girarse hacia Ashura - Aceptad este pago, por favor, y dejadme vender la fruta para comprar la libertad de mi hija como un pujante más ¡ser discreto es la mejor forma de lograrlo! - aseveró completamente convencido de sus palabras, esperando que el capitán tomase una decisión sabia.

En adición a esto, en la relativa lejanía, siguiendo el camino de aquellos malhechores apareció otra persona más. Un pelirrojo con una cicatriz en la mejilla, ataviado con un manto y con una hilera de dientes afilados si es que se dignaba a abrir la boca. ¿Un nuevo desconocido? ¿un metomentodo más?



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Horda

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Tenoch
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#26
Me hallaba mirando a aquel oni, con convicción y determinación, pensaba que aquel golpe había sido suficiente,  pero estaba bastante alejado de la realidad, sentí un dolor en el costado izquierdo y cuando me quise enterar ya era tarde, la horda, o al menos aquellos que quedaban de ella se abalanzaron a por mí sin compasión. ¿Atacarme por la espalda? Estaba claro que no tenían honor, así que tendría que enseñarles otra lección a los pocos que quedaban.

De reojo pude observar como Quetzalli estaba derribado en el suelo, nunca pensé que esta situación fuese a complicarse tanto. Pero con determinación volví a agarrar mi katana con la mano derecha, y tras recibir una soberana somanta de golpes por parte de aquellos indeseables seres volví a arremeter contra ellos.

Los tenía encima, apenas a unos centímetros de mi por lo cual, en primera instancia tracé un corte horizontal en un ángulo de 180º tratando de herir a la mayor parte de esos tipos, para finalmente repetir el mismo golpe una segunda vez solo que hacia el sentido opuesto tratando de acabar con la vida de aquellos seres que trataban de agredirme con el menor número de golpes posibles. MORIROS DE UNA PUTA VEZ Y NO TENGÁIS LA DESHONRA DE ATACAR A UN AUTÉNTICO GUERRERO POR LA ESPALDA~GERO. -Grité de rabia mientras aún los últimos cuerpos caían. Debía aceptar que para ser tan solo veinte tipos habían dado más guerra de lo que esperaba. Pero esta vez si quedaba alguno vivo no me iba a pillar por sorpresa.

Comencé a golpear con rabia, preso del odio a los cadáveres de aquellos tipos. Mis ojos están inyectados en sangre haciendo que el rojo se mezclara con el amarillo. Volví a mirar al resto de piratas mientras seguía golpeando los cuerpos inhertes, algunos desmembrados después de la disputa. -Como me diga este cabrón de los cuernos que no podemos entrar después de esta carnicería le reviento~gero. -Le dije a tenoch mientras seguía atento a que ningún cadaver se levantara o a cualquier peligro que pudiera pasar. Esta isla me maravillaba pero su gente era horrible, no iba a dejar que le pasara nada más a Tenoch. Realmente esperaba salir con vida de esta isla, y esperaba también que al tipo con cuernos esté satisfecho con la actuación. -SEÑOR DE LOS CUERNOS, EL QUE PARECE EL CAPITÁN. ¿NECESITAS UNA MAYOR DEMOSTRACIÓN? ¿PODEMOS UNIRNOS A TU BANDA O NO? Y AVISO, SI EL TIPO DE LA MASCARA NO ENTRA YO TAMPOCO. VAMOS O LOS DOS O NINGINO~GERO.

 Grité que con rabia mientras seguía pisando con fuerza de forma continua uno de los cuerpos sin vida de aquellos agresores, seguí atento a cualquier peligro, aún sentía en mis carnes el dolor de la golpiza, entre mi propia sangre y la de los enemigos el color de mi piel tenía que se más rojo que verde en estos momentos. Ni siquiera miré al oni. Estaba tan cegado por la furia, que lo único que tenía en mi cabeza era mirar los alrededores atento de cualquier otro peligro que pudiera atacarnos a Tenoch o a mí.

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#27
El joven luchador había caído en las zarpas de aquellos malvivientes, y seguía recibiendo una redoblona junto con la ranita, cuando el anciano zorro se negró a darle el objeto a Krank y Ashura, y en su lugar le ofreció otro artilugio un tanto raro, que francamente no me interesó. Lo que sí captó mi oído fue cuando el mink mencionó que no debíamos ir a asaltar la casa de subastas, pues los Tenryuubitos matarían a todos los esclavos a la menor señal de liberación. Maldición... Debía haber alguna forma de ayudar a esas personas. Tenía mucho miedo en su voz, pero dijo que si tocábamos a un noble, todo este lugar estaría jodido, a tal punto que no podría salir de aquí con vida... ¿Qué carajos se supone que debo hacer? 

De pronto, los gritos de Keropi me hicieron volver a lo que estaba: Evaluar el desempeño de los novatos. La ranita había recibido algunos golpes tras su arremetida inicial, pero ahora mismo estaba cubierta de sangre y llevado por los mil demonios, mientras picaba en cachitos algunos cuerpos a su alrededor. Le dijo a Ashura a los gritos que si queríamos reclutarle, debíamos aceptarlo a él y a Kukulkan juntos, o no había trato. Maldición, la ranita lo había hecho genial, y seguro que Ashura estaría encantado con su desempeño. Sin embargo debía hacer algo para que aceptara al otro, o mi idea de reclutar a dos novatos (uno siendo un supernova) quedaría como un fallo garrafal.

Volteé a ver al luchador, quien ahora estaba derribado en el suelo con algunos tipos aún sobre él, no sabía si vivos o muertos, y francamente, luego de dejarme en vergüenza, no me importaba. Corrí hacia él mientras decía "Abajo-Gin", como si el tipo pudiera levantarse, y de una patada rasante, mandé a volar los cuerpos que tenía amontonados sobre él. Si aún estaban vivos, seguro que ya no. El tipo estaba en el suelo. Vi que estaba consciente, aunque magullado y le dije "Tienes suerte de que tu amigo sí supiera dar la talla-Gin. Aunque admito que tienes un cuerpo resistente. Tal vez pueda enseñarte algunas cosas para que te merezcas estar con nosotros-Gin"

Me dirigí entonces a Ashura y con mi tono neutro decidí intercerder por Kukulkán. La verdad algo en el joven alado me recordaba a mis inicios "Entiendo que el pequeño espadachín pasó la prueba, y que los dos vienen en combo-Gin. Sé que este no te impresionó, Demonio, pero resistió golpes como un boxeador-Gin. Tiene potencial pero hay que sacárselo a golpes" Antes de que me respondiera le hice la propuesta "Te diré qué-Gin. Si los admites a ambos, yo entreno a este y lo enseñaré tanto a dar golpizas como a no morir cuando las reciba, y tú enseñas al de la espada a rebanar gente, aunque creo que ya sabe lo suyo. ¿Trato?"

 Mi apuesta era arriesgada, pero si el enmascarado se comprometía, tal vez podía darle a los Mushoku un excelente luchador para mejorar nuestras filas. Miré entonces al moreteado luchador y le dije con seriedad "A partir de ahora, si el capitán lo admite, serás mi pupilo-Gin. Tengo que pulirte pronto para que no te maten por error"



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#28
No sé qué sucedió conmigo, tal vez el hecho de ver a un mink, el cual me recordó a Doxxy, mi querido amigo Doxxy a quien no voy a negar seguía extrañando, mi pelea con el gato gigante había sido horrible, porque no hubo golpes de por medio, que tal fue fuera sido lo mejor, en su defecto hubo palabras, palabras hirientes, y el daño ocasionado por las palabras puede ser mucho peor que el que te ocasiona un puñetazo, las heridas sanan, las dagas clavadas por las palabras en el corazon, pueden nunca salir.


Tal vez fue el recuerdo de su voz seductora al mencionar mi nombre “Tenoch, Digamos que”, que me distrajo de la bola de cañon que venía hacia mí, recibí el impacto y luego la horda de personas que venían con ella me saltaron encima, a golpearme cual saco de boxeo, maldita sea pense, pude sentir los golpes, los mordiscos, las patadas, todo por mi descuido por pensar en Doxxy, por recordar nuestra pelea, la pelea que tuvimos por culpa del tipo de pelo verde, Koraz o como mierda se llamara el hijo de puta, por su culpa alli estaba yo, distraído y siendo golpeado, el era el culpable de esto, no Doxxy, EL KORAZ debe pagar por eso.

Cai al suelo, maldita sea. Que pasaba conmigo, tu no eres asi Tenoch, pero el recuerdo de Doxxy al ver al mink fue demasiado fuerte, pero como si de un salvador se tratase, pude ver como una katana que ya conocía, cortaba y manchaba de sangre parte de mi ser, Gero gero, mi querido pez lodo que parecía una rana gigante, había desenfundado su espada y en un ataque de ira, había saltado en mi ayuda, a pesar de los golpes no pude evitar sentirme agradecido con mi amigo, había hecho bien en reclutarlo esa noche en el North Blue.

Si bien su ataque fue certero, no toda la veintena de tipos que se me habían abalanzado había caído, los que lograron seguir en pie, no detuvieron en ningún momento su ataque hacia mí. Yo seguía alli en el piso, intentando cubrirme como podía, pero volvi a ver el destello de la katana de mi amigo, una vez mas Gero Gero habia arremetido contra los enemigos, parecía que había acabado con todos y pude escucharlo preguntarle a un tipo con cuernos, si esto era suficiente para unirnos a la banda, que, si lo aceptaban a él, tenían que aceptarme a mi tambien, maldita sea, estropee las cosas pense. Fue en ese momento que los cuerpos inertes que tenia amontonados sobre mí, salieron volando y pude ver al tipo enorme de cabello blanco con mechones azulados, diciéndome que tenia suerte de que mi amigo supiera dar la talla y si, no lo podía negar, tenía toda la razon.

Me incorpore, y me mire el cuerpo, estaba bastante magullado, pero seguía vivo, que era lo importante, mire a Gero Gero y le dije.

-Lo siento Gero Gero, sinceramente te pido disculpas, no se que me paso… por un momento me distraje… lo siento, y gracias por salvarme.

Mire para ver como el gigante pelo blanco, se acercaba a la banda y alli los pude apreciar, el tipo de los cuernos, un oso blanco (Otro Mink),con ellos estaba lo que parecía era un tontatta y el viejo zorro mink, acto seguido pude escuchar como este tipo, le decia al de los cuernos, que Gero Gero habia cumplido y con creces la verdad pero que el estaba dispuesto a entrenarme si nos aceptaban a los 2 en la banda, luego se volteo a mirarme y me dijo que a partir de ahora, si el capitan, es decir el de los cuernos lo acepta, sería su pupilo, sonreí debajo de la máscara, pero entendi que en este momento lo mejor era simplemente callar y asentí con la cabeza para que el peliblanco me viera y entendiera que estaba dispuesto a aceptar su propuesta.

Si el capitan aceptaba, tendría que esforzarme mas que todos para que realmente entendiera que no era una carga, que claramente no lo soy, pero eso ellos no lo saben, decidi mirar al capitan a los ojos esperando su respuesta.



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#29
Leyenda


- Mierda, creo que el recuerdo de mi sensei me hizo imaginar cosas – Me dije al ver como el enmascarado de Quetzilla Jr. no había realizado la técnica que me había imaginado y no se había podido quitar el grupo de enemigos de encima, los cuales le estaban dando con todo lo que tenían. “Realmente esos tipos son unos bestias…” Pensé al ver como ni viendo como muchos de ellos caían bajo la espada de Gaeru, habían dejado de patear y golpear al enmascarado.

Por su parte, Gaeru pensando que había acabado con todos los enemigos y sin darse cuenta que varios de estos seguían golpeando a su supuesto compañero, ya que estos aparecieron juntos o eso pensaba, ya que no los vi llegar, cuando me di cuenta de su presencia estos ya estaban hablando con Rapax Gin. Pero bueno volviendo al presente, Gaeru estaba de espalda a varios cuerpos, mirando en dirección a Ashura, Korg, Ben y el viejo mink, que estaban a unos diez metros de distancia de su posición, cuando varios de los cuerpos se levantaron y aprovechando que la rana se encontraba distraída y demasiado confiada la atacaron por la espalda con sus armas, realizándole varios golpes y cortes, de los cuales no se pudo defender.

Pero por suerte, estos ataques que recibió Gaeru no fueron mortales o muy dañinos, ya que este se giro y blandiendo de nuevo su katana empezó a lanzar cortes a diestro y siniestro, haciendo que los tipos que lo golpeaban cayesen muertos y desmembrados al suelo, para luego subirse encima de uno de los cuerpos y volver a mirar hacía el capitán.

Por otro lado, Rapax Gin desobedeciendo las órdenes del capitán y seguramente harto de esperar, ayudo al enmascarado, al quitarle a todos los tipos que tenía encima con una fuerte patada, lanzándolos hacía atrás, para luego acercarse caminando hacía la posición del capitán mientras el enmascarado se levantaba. “Que sorpresa... sigue vivo y coleando. Lo de dar golpes parece no dominarlo, pero recibir y aguantar golpes parece hacerlo muy bien” Pensé al ver como Quetzalli Jr. se ponía en pie después de recibir tal paliza.

Al dejar de mirar la pelea y las situaciones que sucedían debajo de mí, decidí mirar a mi alrededor, volviendo a mi principal tarea. Primero miré detrás del barco, al otro lado del rio, donde no vi nada ni nadie cerca o particularmente llamativo, luego volví a pasear mi vista hacía delante y en ese momento es cuando divisé una silueta, otro ser encapuchado, el cual venía de la misma dirección por donde habían aparecido el viejo Mink y la horda de persecutores.

“Será mejor que avisé al capitán, aunque es solo un tipo puede que este sea otro enemigo” Me dije mientras miraba al tipo, del cual no podía distinguir nada ya que portaba una capa cubriendo su cara. Metí mi mano en uno de los bolsillos del cinturón y saqué mi pequeño den den mushi. – Capitán, aquí Águila vigilante, ¿Se me escucha? ¿Me recibe, Capitán? – Empecé a preguntar por el den den mushi. – Tenéis un individuo encapuchado delante vuestra, esta a unos veinte metros de vuestra ubicación actual – Proseguí informando sin dejar que nadie contestase a mis primeras preguntas, decidí dejar de hablar en ese momento y ver que sucedía, realmente no sabía si aquel tipo era un enemigo o una simple persona que se paseaba por aquel lugar, pero lo mejor era avisar y que el capitán decidiese, y eso fue lo que hice.

El tipo encapuchado se encontraba a unos diez metros de la posición de Rapax Gin, el cual había vuelto al lado de el enmascarado, Gaeru y Quetzalli Jr., y por tanto, a unos veinte metros de la posición de Ashura, Korg, Ben y el Mink viejo, el cual ahora mismo me fijaba, que sostenía en sus manos un artilugio de color azul marino. Sin preocuparme mucho por ese artilugio, el cual parecía un dial ni bajar la guardia, empecé a vigilar al encapuchado y mis alrededores, intentando que nada me pasase por alto y así poder tener avisada a la tripulación de cualquier otro evento o visita.

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#30
Atributos Personaje


El volumen de gente era agobiante y no podía dar dos pasos seguidos sin que la gente me empujase como si fuera una pelota de lado a lado, poco tarde en acabar totalmente desorientado mientras buscaba a Kisuke, de donde coño había salido tanta gente y cuanto llevaba dando tumbos entre la marabunta de personas era un misterio para mí, al igual que la ubicación de mi compañero espadachín, la vena de mi frente comenzaba a inflarse por la impotencia de avanzar como quería, pero tenía que calmarme pues hasta donde yo sabía todos los que me rodeaban eran civiles así que no podía liarme a hostias con todo lo que me rodeaba y no era por falta de ganas la verdad, la marea de gente por fin me escupió y pude respirar tranquilo, intenté buscar en los árboles a ver en qué zona estaba y me quedé a cuadros cuando vi el número veintiséis pintado en uno de ellos, me había separado demasiado.

Mientras ojeaba mis alrededores pude ver un grupo de gente peleando y lo que parecía una rana gigante masacrando a gente, por lo visto había estallado una pelea, me quedé mirando como se desarrollaba la misma hasta que escuché a una persona suplicando, acaso los que estaban masacrando eran civiles? Comencé a avanzar lentamente hacia el grupo del que provenían las súplicas, estás venían desde detrás de la rana y lo que parecía un hombre alado enmascarado, un mink zorro suplicaba a los pies de un Oni parecido a los de la tribu Sardana, este estaba junto a un mink oso y un enano con rifle, apenas pude escuchar del todo la súplicas del hombre entre sus sollozos, parecía herido y los dioses saben que quería seguir con un perfil bajo, pero era incapaz de ignorar el llanto de un civil desvalido, lo siento Kisuke y Panda, pero debo intervenir en esta locura.

Mi cuerpo se movió casi por si mismo, mi tren inferior se tensó y salí disparado como un resorte haciendo que mi capucha se desprendiese hacia mi espalda mientras pasaba como un rayo entre la rana y el alado, dejando ver mi cabello de color rojo y frenando al lado del viejo en apuros, ignorando al oso y al enano mientras miraba directamente a los ojos del Oni que ahora reconocía como Ashura, el tipo que tenía un wanted parecido al mío en cuanto a cifra.

"Ashura... Pensaba que los Mushoku se centraban en masacrar marines, no civiles."

Dije extendiendo mi mano izquierda frente al viejo Mink solloza queriendo darle la tranquilidad de que la ayuda había llegado. Como mariscal de la revolución veía con buenos ojos que hicieran lo que querían con la marina, pero los civiles eran otro cantar, así tuviera que enfrentarme yo solo contra toda la tripulación de este Oni.

"No sé que os ha hecho este viejo, pero no voy a permitir que se le ponga la mano encima a un civil que súplica por su vida, como Mariscal de la revolución y como que le llamo Zorak Ideale."

Dije aún mirando al Oni desafiante, maldito sentido de la justicia, pero ya estaba hecho, en caso de comenzar una pelea por lo menos le daría tiempo al hombre a escapar, esto es lo correcto verdad Nilats Sensei?.

Resumen

Inventario

Karmas

Bélico
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