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[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 7 - Tango de la Sultana
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21-01-2025, 09:11 PM
Sasha se sorprendió ante la bronca que les había caído de Triana — Ji, ji, ji — se rió por lo bajo cuando señaló a Kenzo, por fin alguien más veía como de insufrible era el niñato bocazas. Pero enseguida la risa de la semioni cesó mirando a la capitana con el ceño fruncido y cuando acabó de decirle a Garnet que no se acercara hasta que se pusiera ropa – algo que agradeció la rubia desde lo profundo de su corazón – por lo que cuando acabó le habló entre dientes. — Yo puedo ser discreta si el niñato imbécil toca ovarios me deja tranquila — se quejó inflando los mofletes al recibir una advertencia por parte de la doctora de la tripulación de los Alas Negras. Fue entonces cuando Emerald contestó la pregunta de Garnet explicando así quienes eran los Tenryuubitos, en resumen unos gilipollas herederos de reyes que viven en la Red Line, la monarquía y sus cosas. Y para rematar, eran como niños pequeños que tenían que poner su nombre en todo, por lo que hacían una quemadura de hierro candente con la marca que habían visto en la piel de sus esclavos, siendo los peores los O’Heil, asco de gente. — Sabes muchas cosas de esa gentuza, menos mal que no te pusieron cadenas y te pudiste escapar ¿Desde cuando eres una esclava? — comentó Sasha de forma curiosa. La chica parecía saber mucho sobre ellos y si eran tan peligrosos estaría bien saber todo lo posible.
El momento de calma y discreción que había pedido Triana fue muy fugaz, puesto que Jolyne tenía hambre – cosa que no podía culparla – y no se le ocurrió otra cosa mejor que pedirle a la mujer con cicatrices que le diera la fruta, que tras un muy divertido forcejeo – donde también intervino la gallina – Triana decidió comerse la fruta que le había entregado Emerald para sorpresa de todos. Tobías fue el primero en reaccionar seguido del pesado de Kenzo, ambos haciendo preguntas al no conocer nadie el poder que tendría dicha akuma no mi. Por su parte Emerald parecía nerviosa ante la decisión así que Sasha solo se encogió de hombros, todos tenían una akuma y no les intentaban matar. — Que intenten matarla, nosotros no los dejaremos — contestó antes de mirar hacia la mujer con tatuajes. — ¡Va, Triana, intenta hacer algo a ver lo que pasa! — dijo con emoción esperando si pasaba algo y si era algo que molase. Garnet no se quedó atrás y empezó a decir que no iban a poder con la actual capitana de los Alas Negras. Sasha asentía a cada palabra que decía – totalmente de acuerdo – ya no era solo por Triana, en la tripulación eran muy fuertes y podían con cualquier cosa que se les cruzara por delante.
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22-01-2025, 12:22 AM
(Última modificación: 22-01-2025, 12:23 AM por Triana Tempesta.)
Durante un momento me planteé intentar escupir los restos de fruta de mi boca, pero algo me decía que no funcionaría. Tampoco entendía por qué todo el mundo se había vuelto tan loco. Como si el mundo no estuviese plagado de bichos raros con poderes antinaturales. Tal vez simplemente pudiese ignorarlo y vivir con ello, pero mis compañeros no parecían pensar lo mismo. Tobias dijo lo evidente, como si no supiera lo que me acababa de comer, para luego preguntar qué habilidad me gustaría tener. Kenzo no contuvo su entusiasmo y comenzó a avasallarme a preguntas absurdas. —¡Ya se lo que me he comido! ¡Y no pienso probar nada! Estoy bien. Normal—dije alterada al comprobar que mis acciones tenían consecuencias y estas iban a ser imposibles de evadir o ignorar. En ese mismo momento, la situación se volvió muy real y molesta. Para una vez que se estaban comportando, la tenía que liar.
Por su parte, Emerald se mostró especialmente nerviosa por el hecho de que me hubiese comido aquella fruta. ¿No sería eso lo mejor? Seguía pensando que aquella bola amorfa y naranja era una maldición y que no debía estar en manos de nadie, mucho menos de los Tenryubitos. Ahora que ya no había fruta no debía preocuparse por que la siguieran, aunque, por lo que había contado de aquella familia de malnacidos, nunca se sabía. Si tan terribles eran, que seguramente lo fuesen, querrían atraparla para averiguar qué había hecho con la fruta robada y castigarla. La situación era una mierda. Solo nos quedaba confiar en que se olvidasen de ella y centrasen sus esfuerzos en la fruta. En lo que no había pensado al llevármela a la boca era que si descubrían que me la había comido intentarían matarme para recuperarla. No sabía exactamente cómo funcionaban, pero tampoco me importaba. Si querían venir a por mí que lo hiciesen. El grito de Garnet reflejó justo en lo que estaba pensando y que luego Sasha reafirmó, aunque de forma mucho más calmada. Parecía que los dos se habían intercambiado los papeles. Sasha no se mostraba tan entusiasmada como siempre y Garnet estaba bastante eufórico. En sus palabras se podía apreciar un claro odio y resentimiento hacia los Tenryubito. Realmente, ahora sí que estábamos en un buen lío. Solo esperaba no encontrarme a ninguno de los dragones celestiales. Veía perfectamente capaz a cualquiera de los miembros de la banda de arrearles un puñetazo, yo la primera, y eso solo nos traería más problemas de los que ya teníamos. Por el momento, estábamos atrapados en esta isla, sin barco, sin capitán, sin comida, sin ropa y casi sin dinero. Lo que nos faltaba era tener a todos los marines movilizados buscándonos. El sentido común me dictaba que hiciese caso a Emerald y tratásemos de no llamar la atención, pero el discurso de Garnet me removía por dentro y hacía emerger mis impulsos más coléricos hacia esa panda de hijos de puta. Para colmo, todos parecían mirarme como si fuese un mono de feria. Me alegraba su predisposición a luchar contra cualquiera por mí, yo también lo haría por ellos, pero me estaban poniendo negra. Aunque me rehusé a probar nada para no hacer el ridículo, en el fondo estaba tratando de sentir cualquier cosa. Incluso me miré el cuerpo discretamente para comprobar que todo estaba en su sitio. No notaba ni veía nada fuera de lo normal. —Que intenten venir, que se van a ir calentitos —contesté a Emerald para tranquilizarla. Confiaba bastante en mis capacidades y en las de mis compañeros, pero también sabía el poder que podían llegar a tener las familias nobles. No sabía qué ocurriría si venían a por mí. Probablemente no saldríamos muy bien parados. Aún así, no pensaba esconderme ni huir. Solo había una salida y era la lucha por nuestra vida. No pensaba permitir que tocasen ni un pelo de uno solo de mis compañeros. —Vamos a continuar. Tengo ganas de llegar y acabar con esto. Cuando estemos en los astilleros manteneos alerta.
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![]() ❝Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.
22-01-2025, 08:54 PM
Emerald hablaba con una voz llena de tristeza. Nos contaba la historia de los Tenryuubito, aquellas figuras arrogantes que se autoproclamaban dioses. Según ella, no era solo un título vacío, tenían el poder para creerse tales cosas ya que contaban con el poder de la Marina. Por mi parte, escuchaba con atención, pero no pude evitar que mi mirada se desviara hacia su pierna cuando la enseñó, mostrando su marca de esclava. Mis cejas se alzaron por completo, y sentí una mezcla de sorpresa e indignación arremolinarse en mi pecho.
Antes de que pudiera decir algo, Emerald giró hacia Triana, su voz alzándose con fuerza. Le gritó que aquello, esa revelación, la estaba poniendo en peligro mortal. Fue en ese momento que no pude contenerme. Una carcajada escapó de mis labios, sincera y resonante. -¿Peligro mortal? ¡SIEMPRE ESTAMOS EN PELIGRO MORTAL, EMERALD! ¡Somos piratas y los marines nos persiguen! ¡No hay problema con ello!- Dije, tratando de que estuviera más tranquila. Si algo definía a los Alas Negras, era precisamente que vivíamos con el peligro respirándonos en la nuca a cada momento. Cada día que pasaba con esta tripulación era una invitación constante al caos, y eso era exactamente lo que me encantaba de ellos. Por otro lado, no pasó mucho tiempo antes de que Garnet comenzara a reaccionar a las palabras de nuestra nueva amiga. Su voz era potente, encendida, y cada palabra que salía de su boca resonaba con una verdad que no podía ignorar. Me encontré asintiendo con entusiasmo, sintiendo que cada fibra de mi ser estaba de acuerdo con él. De repente, comencé a saltar, levantando el puño en el aire como si el mismo mundo estuviera observando. -¡QUE VENGAN SI QUIEREN, MALDITA SEA! ¡SOMOS LOS ALAS NEGRAS!- grité a todo pulmón, mi voz entrelazándose con la de Garnet en un canto que no pedía permiso para ser escuchado. Pero no todos compartían nuestro entusiasmo. Sasha, con su tono tan peculiar, intervino, pidiendo a Triana que intentara hacer algo, algo que aún no quedaba claro para mí. Mis ojos se movieron hacia ella, expectantes, esperando que ocurriera algo fuera de lo común. Sin embargo, antes de que cualquier cosa pudiera desarrollarse, Triana levantó la voz. Su tono autoritario cortó nuestra efervescencia como un cuchillo a través del aire. Nos regañó, exigiendo calma y orden. Quería que siguiéramos adelante, que nos enfocáramos en lo importante. Ese llamado a la razón fue como un jarro de agua fría, apagando mi efervescencia de golpe. Bajé la cabeza ligeramente, sintiéndome como un niño atrapado en medio de una travesura. Comencé a caminar de nuevo, pero si soy honesto, no tenía idea de hacia dónde nos dirigíamos. Apenas podía mantener mis propios pensamientos en orden, mucho menos concentrarme en algo tan complicado como nuestro destino. Así que simplemente me dejé llevar, siguiendo a mi grupo como un pez arrastrado por la corriente. Mientras avanzábamos, no pude evitar buscar la compañía de Emerald. Había algo en ella que siempre capturaba mi atención, una mezcla de fortaleza y vulnerabilidad que me intrigaba. Me acerqué, con una sonrisa juguetona en el rostro, buscando interactuar con ella. -Oye Emerald, ¿De donde eres? ¡Yo soy del North Blue! ¿Cual es tu comida favorita?- Comencé preguntando, deseando que aquel trayecto nos fuera lo más ameno posible.
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Alas Negras
- Narro - Hablo -"Pienso" -
22-01-2025, 09:52 PM
Todos parecieron sorprenderse de lo que acababa de acontecer, hasta la propia Triana, la cual proyecto el enfado consigo misma hacia Kenzo y el vaquero. Bueno, Tobías lo interpretó así. Cuando el carpintero se comió su fruta, no era consciente de que estaba haciendo. Al ponerse en la piel de la capitana en funciones, imaginó las cientos de preguntas que se debía estar haciendo, siendo la primera ¿Por qué lo he hecho? Al fin y al cabo, ya no había vuelta atrás. Tobías iba animarla cuando Emerald se le adelantó corriendo hacia ella tratando de evitar lo que ya había sucedido. Estaba realmente preocupada por Triana, confirmando el valor de aquella fruta y el fuerte deseo de los O'Heil por recuperarla. No dudarían en matar a la rubia con tal de tener de vuelta aquel poder, no se podía esperar menos de unos caprichosos esclavistas respaldados por su título. La situación no era la más idónea para los Alas Negras, tenían una Tenryuubito afamada por su fuerza, con una cantidad ingente de marines a la espera del chasquido de sus dedos para saltar a la yugular de los piratas. Eso no los iba a amedrentar ni un ápice. Serían unos inconscientes, escandalosos y despreocupados piratas, pero nunca unos cobardes. Jamás permitirían que nadie hiciera daño a uno de los suyos sin poner su propia vida en riesgo para evitarlo. Eso era lo único en lo que estaban todos de acuerdo. Y así lo demostraron todos con sus palabras, ninguno de ellos iba a achantarse frente a ninguna amenaza.
Garnet estaba eufórico y realmente afectado por la descripción de los dragones celestiales que había dado Emerald. Sasha mostraba la templanza de una auténtica guerrera del mar. Triana parecía darle vueltas al asunto de la fruta, pero no mostró intranquilidad en ningún momento, solo remarcó a su grupo que siguiera organizado y sin llamar la atención. Kenzo estaba realmente motivado, sacando a relucir el niño que estaba dejando de ser físicamente. Tobías estaba orgullosísimo de sus hermanos y hermanas, jamás se había sentido tan parte de una familia. Los Alas Negras podrían con todo si seguían apreciándose tanto unos a otros, como estaban demostrando. - Ya lo ves, Emerald, somos incorregibles, jish jish jish jish. Puedes estar tranquila. - El vaquero le dedicó una sonrisa a la joven y pasó a mirar a Triana. - Tu también debes estar tranquila, aunque ya lo sepas, te lo recuerdo. Que vengan a por nosotros. - Otra sonrisa se dibujó en el rostro del joven barba naranja, tras reiterar las palabras de todos. El trayecto estaba siendo tranquilo, obviando a los llamativos piratas, pues no había nadie más transitando la zona. Cada paso estaban más cerca de los astilleros, no sabían que iban a encontrar allí, pero les daba igual, lo darían todo y más para seguir adelante, todos juntos. El carpintero, con una sonrisa que había decidido anclarse en su cara, no dejó de observar los alrededores, pendiente de cada movimiento y cada aura que pudiera aparecer, sin olvidar la descripción de la Tenryuubito. Fuera lo que fuera a pasar, por su parte iba a darlo todo, nadie, por muy fuerte que fuera, lo iba a acojonar. Había pasado grandes penurias que, aunque fuera poco a poco, lo habían hecho crecer, ser más fuerte y ser más útil para la tripulación. Ardía en ganas de volver a probarse a si mismo y si eso conllevaba convertirse en un enemigo visible para el gobierno mundial y los que lo regentan, así iba a ser. - Conoces bien el lugar, avísanos cuando estemos cerca de los astilleros, no estará de más que nos preparemos y organicemos antes de entrar en escena. - El vaquero se dirigió hacia su nueva acompañante, ansioso por llegar ya y descubrir que les deparaba el destino, pero sin dejar de ser precavido. Muchas preguntas, acerca de Emerald, se presentaban en la cabeza de Tobías, pero no quería importunarla y menos mostrar algo de duda frente a todo el grupo. Quizás solo eran preocupaciones fruto de la velocidad que había cogido la trama, así que dejó de darle vueltas y siguió con su propósito de vigilar la retaguardia y mentalizándose para el peor de los escenarios. "A darlo todo Tobi. Pase lo que pase, no dudes ni un instante."
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![]() ❝Para. Respira. Ordena. Apuesta.
22-01-2025, 11:00 PM
(Última modificación: 22-01-2025, 11:26 PM por Jolyne Jones.)
Triana se resistía a mis intentos de robarle un mordisquito a esa fruta. La fruta prohibida que tanta felicidad me habría dado. Incluso me habría bastado con lamerla y poder saborear su jugo para apaciguar mi hambre, pero la espadachina era terca como una mula. Tanto era así, que prefirió quedársela toda para ella y no dejarme probar las mieles de la victoria y tener un pedacito de esa fruta en mi boca. Emerald fue la primera en sorprenderse y nos advirtió de que ahora querrían ir a por Triana. -¿Que ahora supondría un peligro para nosotros? Ni que Triana no fuera un peligro siempre - pensé, mientras los demás tampoco parecían darle importancia a que ahora nos quisieran perseguir por ello. Kenzo y Tobias estaban deseosos por saber qué tipo de poder le otorgaría aquella fruta, y no podía negar que era algo que también me causaba curiosidad.
- Tranquilos chicos. Seguro que está todo bien, no creo que ahora se vuelva un arma súper peligrosa e incontrolable, ¿verdad? Le di un codazo a la espadachina en el brazo, pero en el momento en el que fui a tocarla, no noté el contacto de su cuerpo. En su lugar, un calor infernal inundó mi brazo y unas llamaradas brotaron del de Triana. - YIIIIII YI YI YI - grité de dolor soltando a la gallina de golpe. - ¡Triana estás ardiendo! No... - paré un segundo para mirar las llamas de su brazo. - ¡Te estás quemando! ¡Rápido, hay que apagarla o arderá del todo! Con el brazo dolorido me quité la chaqueta rápidamente y sacudí a Triana con ella. Pero ante mi perplejidad, la chaqueta también acabó traspasando a la espadachina y volvió a quemarla dejando un rastro de fuego en el lugar. - ¿¡Pero que es esto!? ¿¡Alguien me puede decir qué demonios está pasando aquí!? ¡No entiendo nada! ¡Nada!- exclamé mientras Jimba corría en círculos asustada y yo tiraba mi chaqueta en llamas al suelo para apagarla.
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❝¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
3794
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254
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3540
Energia:
2725
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2725
Espiritu:
1215
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25-01-2025, 08:14 PM
El animado grupo de los Alas Negras continuó con su travesía y sus viaje con Emerald hacia los astilleros, consiguiendo pasar desapercibidos dada la constante ausencia de personas en aquel lugar. Tanto era así, que en los momentos en los que sus palabras llamaban al silencio, sólo se oían como un estruendo las pompas de las burbujas provenientes de las raíces de los manglares flotando y explotando. Una melodía relajante y tranquilizadora, cuya ausencia sólo determinaría problemas. Tras sus interacciones previas y su charla discontinua, el miembro del grupo con experiencia en la universidad de la vida arrojó a costa de la textura aterciopelada de sus codos, una pista al grupo para determinar el poder de su nueva capitana, pero debería depender de las propias capacidades y cualidades de los presentes, sumado a sus propias vivencias, lo que les terminaría de dar con la clave del asunto.
Finalmente, después de los pertinentes minutos caminando, el grupo se aproximó a la zona exterior del astillero, la zona en la que los comerciantes, navegantes, timoneles, cartógrafos y carpinteros hacían su delicia en Sabaody. Un manglar completamente destinado a la construcción, reparación y flotación de navíos, dotado de lo suficiente como para no requerir de nada más del resto de la isla, pues tenía posadas, tabernas, comercios ambulantes sencillos e incluso una sucursal bancaria, del propio banco Red Natnas, del magnate Nitob Ilime, para facilitar los tratos entre los presentes y poder dar crédito a sus financiaciones. Lo único que no tenía esta zona... era presencia de la marina. Los Alas Negras se aproximaban hacia aquel reducto de civilización, yendo a pasar de la calma al tumulto absoluto, donde podrían perderse y separarse si no se andaban con cuidado. La tripulación debería pensar en qué hacer y cómo a partir de ahora, si querían obtener un nuevo barco, hospedarse mientras se construía uno a medida, investigar la isla o ayudar a Emerald a escapar.
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26-01-2025, 04:17 AM
Los corazones y mentes de la mayor parte de los Alas Negras vibraban al unísono, no solo profesando su deseo de proteger como fuere a Emerald y a Triana de los peligros que le acarreaban el haber ingerido un objeto de tan valor como lo era una Akuma no mi, sino también expresando su rechazo ante las injusticias sociales que imponía un grupo tan dominante a escala global como lo eran los tenryuubito. En pocas ocasiones, Garnet se había preguntado si para cumplir su sueño, si para llegar a ser una estrella musical de fama mundial, era necesario hacerse a la mar como un bravo y sensual bucanero. Pero era este tipo de situaciones - como si no fueran pocas - las que hacían al pelirrojo reafirmarse de que había tomado la decisión correcta. De que había escogido bien al irse con aquella pandilla de parias sociales como lo eran los Shogun Gari, y de que habían hecho bien al unirse e integrarse a la banda de los Alas Negras. Garnet no podía estar más orgulloso de tener a los que consideraba como su familia - y sí, incluyendo al mocoso de Kenzo -.
El músico, aún mirando de reojo hacia atrás, por si Triana manifestaba alguna clase de poder, observaba las interacciones del resto de la tripulación, a pesar del reciente cabreo que se había llevado al escuchar de que iban los Dragones Celestiales, con una sonrisa enternecedora. Esa sonrisa se borró de su rostro cuando vio que el codo de Jolyne, al darle con él a la vicecapitana, empezó a arder, de la misma forma que unas llamas aparecieron del cuerpo de Triana.- ¿HUUUUUH? - Garnet se quedó boquiabierto y pasmado, deteniendo su marcha y girándose hacia el percal que se había montado. Al ver las llamas consumir parte del cuerpo de la capitana en funciones y de la chaqueta de Jolyne, el músico empezó a pensar en lo peor. No sabía a que se debía aquella combustión espontánea, pero si ese fuego seguía propagándose, su fantasía más lasciva de estrujar alguna vez las perolas de Triana y/o Jolyne, se iría definitivamente al garete - si es que la probabilidad de que aquello pasara no eran ya nulas -. Ante este caos, Garnet rompió su formación, para velozmente dirigirse hacia las dos e intentar paliar aquella situación de alguna manera.- ¡LA PUTA MADRE QUE ESTÁIS ARDIENDO! - Se escandalizó, llevándose las manos a la cabeza una vez que retrocedió de su posición, quedando a unos dos metros de las dos.- ¿Estás bien, colegui? - Preguntó a la princesa del pueblo, quien ya había conseguido sofocar la quemadura de sus ropajes. En esos instantes, vio como la pelirrosa, en un intento por apagar las llamas de que rodeaban a la rubia, sacudía su chaqueta en ella, con el extraño resultado de que, su prenda, terminó por atravesar el cuerpo de la mujer, cubriéndose de una mayor cantidad de fuego.- ¿HUUUUUH? - Volvió a gritar, saliéndose sus ojos de las cuencas, ante la posibilidad de que el cuerpo de Triana se hubiera atrofiado y partido por las quemaduras. Pero una repentina idea se le ocurrió, ¿y si eso era justamente la manifestación de su fruta del diablo? ¿Y si ese fuego pertenecía al cuerpo de la espadachina? Recordó una de las lecciones que recibió de la propia Triana cuando aprendió el haki de armadura, de la misma forma que días más tarde enseñaría a su compitruena.- El haki de armadura te permite tocar y joder a usuarios de frutas del demoño que no podrías de normal... - Meditó, acercándose aún más a la rubia, quedando frente a ella. Por un momento, pensó en tocarle las perolas por la ciencia y esas cosas, pero por muy marrano que fuera, hacer ese tipo de cochinadas sin el consentimiento y beneplácito de la otra persona, era algo que le daba muy mal rollo a Garnet.- Deja que el menda pruebe una cosa... - Bajo esa premisa, el skypiean aproximó su dedo índice derecho a la frente de la doctora, llegando a tocarla o, mejor dicho, a hundirse en un mar de llamas que se formó sobre esa parte de su rostro.- ¡QUE SE QUEMA EL MENDA, LEÑES! - Apartó rápidamente el dedo de la zona, agitándolo para apagar las ascuas que aún quedaban ahí y, seguidamente, volver a hacer lo mismo pero, esta vez, con el haki de armadura recubriendo el mismo dedo. El resultado, esta vez, fue que pudo tocarla con normalidad.- Y una polla, Triana, ¡es como lo que hicimos con el humo de tu puro! ¿Es o no es? - Dedujo pobremente, apartando el índice de su frente, para pasar a intercambiar miradas con Sasha y Tobías.- ¿Voy emporrado o esto se parece a lo que podía hacer Kuraku con su habilidad? - Preguntó, haciendo referencia al poder de la Magu Magu que, aunque desconocía abiertamente que tipo de fruta era, veía ciertas similitudes entre ambos poderes.- Me da que hasta que no controles el poder sólo el menda y Sasha te vamos a poder tocar, qué suerte, ¿es o no es? - Guiñó el ojo a la espadachina para, entonces, volver a su posición de guardia y protector personal de Emerald. Los minutos transcurrieron en los que se dirigían hacia los astilleros hasta que, finalmente, su destino llegó, junto al ruido de la muchedumbre y el gentío que contrastaba a la perfección con el sosegado trayecto que habían tenido todo este tiempo.- ¡Agarraos que vienen curvas! - Exclamó Garnet - al ver desde la parte exterior la inconmensurable cantidad de personas que circulaban por allí - al ir en la delantera, y quién redujo el ritmo para acercarse más al grupo - quedando a un metro de Triana, Kenzo y Emerald - viendo todo el tránsito que había. Si iban demasiado separados era bastante fácil que se perdieran. Antes de entrar en materia e introducirse de lleno en el área, quizás lo más importante era organizarse bien y planear que hacer.- Bueno, ¿y qué os hace hacer primero? - Preguntó, echando su vista atrás para tener contacto visual con sus amigos.- El menda diría de poner a salvo primero a Emerald y luego ir más a nuestra bola, pero cualquier opción que digáis esta bombísima, ¿es o no es? - Sugirió Garnet. Ahora que habían llegado a un sitio tan tumultuoso, también le habían entrado unas ganas irrefrenables de dar un pedazo concierto allí, pero debía aguantarse las ganas, al menos hasta que Emerald estuviera a buen recaudo.
INFO
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Cambios en estadísticas
Vitalidad:
8101
-
204
=
7897
Energia:
4441
+
0
=
4441
Espiritu:
1689
-
9
=
1680
26-01-2025, 08:06 PM
Tras la reacción de todos al suceso de Triana con la fruta, fue la de Jolyne la más esclarecedora, a la par que traumática. La joven rural se limitó a darle un codazo a la capitana en funciones, un simple gesto de complicidad con resultado llamas. Jolyne comenzó a gritar, llamando la atención de Tobías, el cual no había visto el gesto, solo el codo de la pelirrosa en llamas, al igual que el brazo de Triana. La sorpresa fue inmensa, trayendo diversas preguntas consigo. ¿De dónde había salido ese fuego? ¿Combustión espontánea? ¿Acaso estaban bajo el ataque de un enemigo? Barba naranja echó un ojo alrededor, viendo solamente vegetación y burbujas elevándose para estallar después. Al regresar la vista a la pareja de originales de los Alas Negras, Jolyne se había quitado su chaqueta con la intención de extinguir el fuego del brazo de su compañera con ella. Lo que vio el carpintero lo alteró y calmó a partes iguales. La chaqueta prendió fuego y la tiradora la lanzó al suelo para apagar las llamas, mientras Jimba corría en círculos, alteradísima. Por un lado no parecía que hubiera ningún ataque ajeno, por otro, aquel fuego debía provenir de la propia Triana, la cual no parecía afectada por éste. Era muy similar al poder de Kuraku, y eso era precisamente lo que preocupo, en cierta medida, al carpintero. Un poder tan grande, tan destructivo, podía resultar un arma de doble filo.
Tobías se acercó a ambas sacando uno de sus cigarros del bolsillo derecho de su camisa, a la vez que se acercaba Garnet preocupado por la quemadura de Jolyne. El vaquero se encendió su cigarro acercando su punta al hombro de la espadachín y calando. Lo hizo después de ver a al músico chamuscándose el índice derecho con la frente de la rubia. El siguiente movimiento del pelirrojo fue imbuir ese mismo dedo en Haki de armadura, logrando tocar la frente de Triana. Las sospechas del vaquero se confirmaban. - Bueno, parece que hemos salido de dudas. No te molestan esas llamas, ¿verdad, Triana? - El carpintero soltó el humo tras esa pregunta y le dio otra calada al cigarro. Se recolocó el sombrero y rio para adentro. Garnet había llegado a la misma conclusión que él. Ese era un poder realmente espectacular, más todavía bajo el control de su compañera de viaje. Cada paso que daban eran más fuertes que en el anterior, solo les faltaba recibir dones como ese para ser temidos, cada vez más, por los que controlaban el mundo. El camino fue sucediendo hasta llegar a las afueras de lo que parecía un distrito comercial bien concurrido. Hasta el momento habían estado solos, la calma había llegado a su fin. Se veían muchos comercios, barcos en construcción, otros siendo reparados, hospederías y restaurantes, todo eso sumado a una cantidad ingente de personas. Garnet recortó la distancia que los separaba antes de entrar en la zona, para preguntar cual sería su siguiente paso. - Coincido con el exhibicionista, lo primero es poner a salvo a Emerald. Con tanta gente, si nos atacan, no creo que lo hagan abiertamente. Lo peor sería separarnos. Hay que mantenerse unidos y atentos a todo lo que nos rodea. ¿Qué opinas tu, Triana? - El joven barba naranja analizaba los alrededores en busca de caras conocidas, ya fuera por que las había visto en persona o en algún cartel de se busca, sin olvidar la característica apariencia de la Tenryuubito y sin dejar de escudriñar los alrededores con su haki de observación. Habían llegado a su destino, pero la aventura no había hecho más que empezar.
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![]() ❝Para. Respira. Ordena. Apuesta.
26-01-2025, 09:04 PM
Todos ofrecieron la misma respuesta, no solo Sasha y Garnet exhibieron su valentía y mostraron una gran falta de preocupación por la advertencia de Emerald. También Kenzo, incluso Tobias, parecían haber asumido muy fácilmente el peligro en el que ahora nos encontrábamos. No había muchas más opciones. Las palabras del vaquero me tranquilizaron especialmente. Todos estaban demasiado exaltados, sabía que podía contar con ellos, pero tal vez necesitaba que alguien me dijera que estuviese tranquila, que todo saldría bien, y ese fue Tobias. Con aquella simple frase hizo que realmente me calmase. Parecía que por el momento la situación se había estabilizado, todos volvían a centrarse en Emerald, a la cual le siguieron haciendo preguntas. No entendía como aquella mujer no se había ya ha hartado de nosotros, aunque por lo que nos había contado sobre su vida seguro que tenía una paciencia infinita y que, en comparación con los que se creían sus dueños, éramos unos santos.
Cuando ya me había confiado y creía que lo peor había pasado, Jolyne me dio un codazo en el brazo, pero no pude sentirlo. Vi perfectamente. Como su codo. Se dirigía a mi brazo y, en lugar de sentir el contacto físico, no solo no noté absolutamente nada, sino que vi como esa zona de mi cuerpo parecía arder en llamas. Lo más extraño es que tampoco sentí calor. Me quedé quieta observando aquel fenómeno, más que estar quemándome con fuego me daba la impresión de que mi cuerpo estaba siendo sustituido por las llamas, como si fuese parte de ellas. Después de eso tampoco pude asimilar lo que ocurrió después. Jolyne, en un intento por apagar el fuego, se quitó su chaqueta para extinguirlo con ella, pero su prenda de ropa me atravesó y también se incendió. Lanzó la chaqueta al suelo para tratar de apagarla mientras la estúpida gallina no paraba de corretear asustada. Los gritos de Jolyne tampoco contribuían a la situación. Para colmo, Garnet se unió al caos pegando más berridos. Al igual que Jolyne, intentó tocarme, esta vez solo con un dedo por probar. Tal y como le había ocurrido a la tiradora, volvió a aparecer fuego en el lugar exacto en el que había posado su dedo. Tras agitarlo, lo intentó de nuevo, esta vez utilizando su haki. Cuando aprendí a controlarlo en Skypiea no sabía a qué se refería mi maestro cuando me explicó que gracias a él podría tocar lo intangible, a ciertas personas con habilidades especiales por su fruta del diablo, pero todo ahora comenzaba a tener sentido gracias al experimento de Garnet. Esta segunda vez sí que pude sentir su dedo. No tenía ni idea de quién era Kuraku ni cuál era su habilidad, pero gracias a ello Garnet parecía estar atando cabos. A mí lo único que me había quedado claro era que ahora nadie podría tocarme si no era haciendo uso del haki, o sea, tan solo serían capaces Garnet y Sasha. Vaya consuelo. Tobías no parecía demasiado sorprendido y aprovechó para encenderse un cigarro con el fuego de mi cuerpo. —¡Oye! Que no soy un mechero —le espeté cayendo en la cuenta de lo bien que me iba a venir aquel poder. Podría encenderme fácilmente mis puros, incluso tal vez podría cocinar comida cruda donde fuese. El problema era que no me sentía nada capaz de controlarlo a mi antojo. —Y no. No me molestan las llamas —le contesté a Tobías. No quería retrasar más aquel paseo hasta el astillero, así que continuamos caminando para no perder más tiempo. Durante el camino intenté lanzar fuego con la mente o transformarme de manera discreta para que nadie se percatase. No sabía qué se suponía que podría hacer con ello, pero nada funcionó. No tardamos demasiado en llegar a nuestro destino. Esperaba nuestra llegada algo diferente, marcada por el caos al intentar ocultarnos de los marines, pero, para mi sorpresa, no había ninguno a la vista. Con no llamar demasiado la atención a ojos de los civiles sería suficiente. Garnet propuso poner a salvo a Emerald y luego realizar nuestras tareas. Tobias estuvo de acuerdo y añadió que lo mejor sería no separarnos. Por fin había algo de sentido común. —Claro. Lo primero es intentar subir a Emerald al primer barco que zarpe. Luego ya nos aprovisionaremos, buscaremos un lugar donde pasar la noche y trataremos de hacernos con un buen medio de transporte.
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![]() ❝Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.
27-01-2025, 12:33 AM
Sasha dio un pequeño saltito ante el grito de Jolyne, no se había esperado para nada lo que vieron sus ojos, la granjera no solo no había podido tocar el cuerpo de la actual capitana de los Alas Negras sino que además se había quemado ¡Kuraku! Si Triana Tempesta ya molaba mucho ahora lo iba a hacer muchísimo más, por la mente de la semioni empezaron a aparecer miles de imágenes de la doctora llegando de forma épica a cualquier lugar y peleando con fuego alrededor de todo su cuerpo. Pero los ojos de la rubia se hicieron más grandes al darse cuenta que aquella era la oportunidad perfecta para comprobar si funcionaba el haki de armamento que había aprendido con el traumático entrenamiento con Garnet. Un escalofrío recorrió todo el cuerpo de la joven recordando porque se acabó catalogando aquel inocente entrenamiento en uno traumático y que le cambió la vida por completo. Aunque el skypiean fue más rápido y probó primero el haki de armadura en la espadachina consiguiendo tocarla. Los ojos de Sasha brillaron de emoción al ver que de verdad funcionaba lo que le había enseñado, además que no pudo evitar asentir con las mismas estrellitas en los ojos cuando escuchó al músico decir que era como lo que hacía Kuraku. Era una habilidad que molaba mucho y que se alegraba de volver a tenerla en la tripulación, le hacía tener al lunarian un poco más presente entre ellos.
La semioni siguió caminando con normalidad, una aburrida normalidad. — ¿Faltaaaa muchoooo…? — se quejó ante el tedioso camino mientras llevaba ambas manos a su nuca y bufaba mirando hacia arriba. — Vaya mierda de sitio peligroso, no hay nadie y solo se escuchan las burbujas esas raras que petan — dijo a los Alas Negras y a Emerald con los mofletes inflados y sacando ligeramente los labios poniendo morritos. Volvió su vista al grupo para comprobar si estaban todos y si alguien se unía a sus quejas, las cuales cesaron ante lo que por fin podía ver justo delante de ella. El aburrimiento se esfumó cuando pudo ver por fin los astilleros, consiguiendo que los ojos de la rubia volvieran a brillar. — ¡Mira este sitio Tobías! — habló emocionada la rubia a su compañero que podía entender lo que era aquel sitio. Sasha aprovechó su altura para ver lo que había en el lugar, pero sobre todo lo que no había, no se veía ni un marine y esa era la mejor noticia que podían tener en aquel momento. Iban a poder estar tranquilos ayudando a Emerald sin que nadie les molestara. El tumulto no ayudaba en el hecho de permanecer todos juntos por lo que tenia que vigilar mucho más que nadie se separase del grupo. Garnet, Tobías y Triana estuvieron de acuerdo en poner a Emerald a salvo antes de cualquier cosa, además de que la mujer añadió que después tendrían que buscar provisiones, también un lugar donde pasar la noche y, por último, conseguir un barco. La semioni simplemente asintió de acuerdo con todos, era su momento de saber más sobre su siguiente destino mientras – amenazaba – regateaba precios. Pero lo más importante era seguir con su haki de observación activado con tanta gente por si había alguien que quisiera atacar a Emerald
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