Me esperaba la reacción de Yamamura y me alegró, pero lo que más me sorprendió fue la noticia que nos trajo Jolyne. Decía haber escuchado que el destino de aquellos barcos era el Grand Line. Aquello era muy poco habitual y explicaría todo el jaleo que había montado, si es que había escuchado bien. De ser así, nos había tocado la lotería. Sabía que tendríamos que llegar hasta allí, pero no había pensado cómo, me parecía un objetivo lejano, que todavía no estaba a nuestro alcance. Realmente nos había tocado la lotería.
Sin embargo, aquella sensación de júbilo no duró demasiado. Los gritos de la gente cada vez se escuchaban con más fuerza. Antes estaban desesperados, ahora, enfadados. Al parecer, alguien se había saltado la cola para embarcar, algún listo con prisas. No me extrañó demasiado, era bastante habitual encontrar caraduras por todas partes, pero cuando miré en la misma dirección que el resto de la gente vi a Peixe en medio de todo el follón. Sabía que tarde o temprano ese pulpo nos metería en problemas, pero no imaginé que en uno tan grande. La marabunta de gente comenzó a avanzar, arrastrándonos con ellos. Los marines del puesto no pudieron de ninguna forma retener a tal cantidad de personas ansiosas por embarcar.
Intentamos meternos en el barco de Peixe, al menos yo lo intenté para nos dispersarnos. Con esfuerzo pudimos conseguirlo, aunque la sensación era agridulce. Habíamos conseguido colarnos en el barco que nos llevaría a nuestro destino, pero no habíamos podido llevar a cabo lo que tenía en mente: robarlo. Tal vez así fuese mejor, nos habíamos quitado varios problemas de encima. Al menos eso era lo que creía hasta que comenzaron a llover periódicos. Cogí uno de ellos con bastante tranquilidad con la idea de conocer las últimas novedades para comenzar a prepararnos. Al ver la primera página, lo primero en lo que me fijé fue en las imágenes. A penas leí bien lo que había escrito, tan solo podía fijarme en que la cara de Yamamura estaba en medio de la hoja de papel. No sabía cómo había ocurrido, los marines tenían cada vez la piel más fina. Leí por encima lo más rápido que pude. Algo de un Almirante de la marina, un grupo radical y unos cazarrecompensas. Todos tenían una pinta imponente, de haber hecho grandes cosas. No entendía qué hacíamos ahí tan solo por unos robos y habernos defendido de unos marines. Si hubiésemos matado a unos civiles seguro que los muy hipócritas nos hubiesen ignorado. Estaba claro que no todas las vidas valían lo mismo.
Pasé las siguientes páginas para leer los titulares, ya lo releería con más calma. Cuando pensaba que nada podía sorprenderme más, llegué a la parte de los wanteds. ¿70 millones? ¿Pero qué había hecho este animal? Y eso no era todo. Todos teníamos recompensa. El wanted de Peixe era de lo más extraño, al igual que el de una especie de ornitorrinco. Cuando asimilé toda esa información presté atención a mi alrededor. Me había quedado absorta y no me había fijado en el tipo enorme que iba con nosotros en el barco. Estaba hablando con el resto de la banda y me resultaba claramente familiar. Era imposible olvidarse de alguien con esas características, pero ¿por qué parecía conocer a Peixe? Me acerqué a los demás para ver de qué estaban hablando y comprobar si eran conscientes de la situación. Ahora nuestras caras estaban repartidas por los barcos y tenían una recompensa, debíamos ser discretos, o al menos lo más discretos posibles. No sabía por qué me engañaba, era una tarea imposible.
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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.
Ah... qué aventuras más emocionantes e interesantes. El mundo fuera de vuestro alcance estaba más vivo que nunca y vosotros aun no podíais ni oler lo que se estaba cocinando. La inmensidad del mar se escapaba a vuestra comprensión y ese periódico no era si no una pequeña rendija por la que poder mirar hacia ese salvaje y desconocido mundo que otrora no pensabais ni que pudierais formar parte. Pues si, esos periódicos se estaban repartiendo por todo el mundo y a donde fuere que llegasen, cualesquiera que lo recibiesen, podrían saber sobre vosotros. Las cartas del sino estaban echadas.
Jolgorio y algarabía eran la esencia de la mañana entre los residentes, visitantes, y trabajadores abordo de los grandes corceles de madera que surcaban las olas del frío océano, así como de los polizones que, aparentemente ajenos a todo comenzaban a interactuar entre ellos. Leían la prensa, hablaban unos con otros, planeaban, argumentaban, protestaban, buscaban como corregir sus actos y enmendarlos, o poder ser presa de los mismos aceptándonos con orgullo y la cabeza alta. Pero eso al titiritero de vuestros caminos, honestamente no le importaba lo más mínimo.
Él, fuera quien fuera si es que había alguien, pareciera un niño soplando la vela de su barco de juguete en su bañera haciendo que las embarcaciones en las que os encontrabais comenzasen a adelantarse dejando la isla atrás, empequeñeciendo en la distancia y cobrando una diferencia de varias decenas, o incluso pocas centenas, de metros entre ellos. En este basto mundo, navegaríais en pos de un sueño surcando el ancho mar que se extendía frente a vosotros. El puerto del destino era el mañana, cada día más incierto. Ahora estabais todos en el mismo barco, relativamente, y vuestra bandera, era la libertad. El mar tiene tesoros increíbles y lo mejor en esta vida, era encontrarlos. Sabíais que vuestro camino os llevaría directos hacia allí, viviendo cada día con emoción esperando una nueva aventura. 'Bon voyage'. pareciera escucharse en el ambiente entre el crepitar de las olas y el crujir de las maderas, acompañadas por los golpes del viento en las velas y el chirriar de las sogas amarradas.
Los barcos tardarían pocos minutos en comenzar a usar la corriente ascendente de la Red Line, un río que ascendía desde del mar hacia la cumbre más alta de aquella impasible montaña, ganando más y más velocidad a cada palmo recorrido y precipitándose a un evento que, siendo sinceros, civiles de a pie y niños no eran capaces de sobrellevar y, dado el carácter informal al que habían subido a los barcos, seguramente necesitasen de algo de ayuda externa... ¿pero podrían encontrarla en vosotros? El tiempo apremiaba, las olas cada vez eran más fuertes y la marea no jugaba, porque esto no era un juego. De forma impertérrita e inenarrable vuestra embarcación comenzó a ascender por la corriente y a tambalearse de lado a lado, alguna incluso rozando contras las pedregosas paredes y dilucidando un muy mal destino para quien no tuviera a alguien competente al volante. La velocidad cada vez era mayor, y el peligro creía de forma exponencial. En pocos minutos, estaríais en la cima... si es que conseguíais llegar.
Información importante
Estáis subiendo la corriente ascendente.
Un navegante por barco debe tomar el control del mismo, o someterse a un chequeo para ver si el barco naufraga en la subida a la Red Line.
Postead libremente y que los navegantes hagan lo suyo. De no haberlo, la administración se pondrá en contacto con los implicados en cada caso para que realicen la tirada de salvación correspondiente cuando acabe el turno y le toque de nuevo al narrador.
Tenéis 24h para responder en esta ronda. ¡El tiempo apremia!
Por algún motivo el apuesto cartógrafo me increpó y gritó, la gente está algo ida de la cabeza, imagino que será del mareo del barco, quizás no soportase el sonido de los feos pajarillos voladores, lo que sea... mis compañeros comenzaron a mirar e imagino que leer papeles varios, en ese momento llegó alguien riéndose, lo que decía, todos locos.
Cita:¡Volvemos a encontrarnos, gyojin!
Y volvió a reír... ¡ERA LEGAN! Allí estaba, hacía tanto que... un momento ¿Quién es Legan? Su nombre me sonaba mucho, como si me lo acabase de decir, fue entonces cuando recordé que en efecto, me lo acababa de decir
¿Anterior vez? Ah tu eras uno de los que no quiso ayudarme en el navío hostelero, encantado de conocerte Legan, mi nombre es Peixe Camarondi Boquerone, hijo de Quenlla Camarondi y Chirli Boquerone, tengo 29 años y vengo de Ciudad Orange, soy cocinero y me gusta el agua salada...
Como si el chico cornudo ya hubiese oído mi discurso, no le prestó toda la atención que me gustaría y le hizo una pregunta a Aspros, yo seguí
y... ¡y la mantequilla! mi signo del zodiaco es cáncer, ya sabes, el cangrejo, dicen que soy un cabeza de chorlito y que soy un gyojin que llora con mucha facilidad, mi tipo de sangre es cero positivo, mi sueño es ser un conocido cocinero y a la pregunta, no se si somos amigos pero...
Antes siquiera de acabar oí como Mura me dirigía la palabra, no le escuché muy bien porque claro, estaba hablando y me tenía que escuchar a mi mismo para saber que estaba diciendo, pero me pareció entender algo de que salgo feo.
Pues que sepas que antes de salir siempre me pongo la cresta a punto, no se de que hablas
Mura se había quedado con la pregunta de Legan, el hombrecillo de los cuernos de oro (de forma figurada, claro) y la volvió a reformular, en ese momento me lo replantee... ¿Aspros era mi amigo... o mi enemigo? Rápidamente agarré un trozo de madera que parecía haberse desprendido de alguna caja o barril, si fuese más grande sería una viga y si fuese antiguo sería un escombro pero, la forma correcta de llamar a ese objeto era, sin dudarlo, palo, le señalé con él.
Empiezo a sospechar que eres algo más de lo que dices ser... - dije un poco más serio de lo normal - tu no eres un mero cartógrafo... ¿oye que hago con este trozo de madera en la mano? - la poca seriedad que había adquirido huyó de mi cuerpo,lancé el palo por la borda para deshacerme de él, quise ver su trayectoria y al mirar vi de lejos los otros barcos, no me molesté en observarlos demasiado.
(Bueno, si solo queda esperar a llegar a donde sea que vamos, voy a relajarme tumbado en el suelo ¿no?) - Pensé, después de unos minutos el barco comenzó a tener alguna que otra turbulencia, nada exagerado pero así no hay quien se tumbe en el suelo boca arriba, la nave no espacial empezó a subir una extraña corriente, no sabía que estaba pasando, me levanté, pero no pasa nada, al final todo sale bien siempre.
ACLARACIONES
RESUMEN
Legan viene a saludar, nuestro amigo pulpo al principio no le reconoce pero finalmente sabe quien es, Yojimbo habla sobre el wanted de Peixe pero este sigue sin enterarse de que tiene recompensa, Peixe confundido casi amenaza a Aspros para finalmente tirar su arma palo por la borda, el barco entra en la corriente y Peixe, que se había tumbado en el suelo a descansar, se levanta por las turbulencias.
POR SI ACASO
No estoy muy seguro del todo como funciona lo de las corrientes y estas cosas así que lo dejo bastante abierto, espero no haberla liado con las turbulencias
El ascenso a la Red Line era algo que se podía sentir en el agitado general del mobiliario. No es que fuera un terremoto, pero se hacía notar como una pequeña turbulencia en la embarcación. Los libros bailaban en los estantes y los adornos de encima de las mesas como las lamparas hacían sonar un leve tintineo generados por este efecto de tambalearse.
-Así que esto es lo que se siente al subir al centro del mundo, escalar la gran montaña roja...- pensé ilusionado, haciendo una imagen mental de como se debía de ver
Decidí postergar un rato el aprenderme los carteles de Se Busca. Total, tampoco es que fuera a acordar de todos y de cada cifra. Me guardé las hojas de nuevo y salí del cuarto para tener el recuerdo de la subida grabado a fuego en mi mente.
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El barco no es que fuera dando tumbos, pero no tenía ni idea de quien estaba a los mandos. Yo seguro no sería capaz de manejarlo, eso estaba claro. No obstante, la conducción inicial dejaba ver carencias y haría falta alguien experimentado o experto para no reventar contra la orilla de piedra.
-Si no recuerdo mal, Minato era diestro en navegación...- me detuve a cuestionar, pero dejé de lado ese pensamiento por el objetivo principal- Suda, voy a ver el paisaje aunque sea lo último que haga.
Salí disparado al exterior de la embarcación. No era un buque de guerra, pero tampoco un barquito de remos. Se dejaba ver una embarcación hermosa para llevar a varias personas sin dificultad.
Ya en cubierta, decidí acercarme a la amura de estribor, donde había una sujeción en forma de barandilla que rodeaba el barco. Lo más probable para que ningún torpe se dejara caer. Desde ahí pude presenciar lo hermoso del mundo y sentir lo pequeño que era en comparación a este.
La corriente arrastraba con fuerza de forma diagonal ascendente, mientras el carril lo delimita una paralela línea de roca carmesí. Sin duda era una imagen sacada de otro mundo, uno de fantasía y aventura. El Sol dominando la cúspide de la montaña y el viento enfrentando nuestro ascenso. Era bellísimo... Y para rematar el olor a sal y aventura.
En ese momento se me ocurrió la brillante idea de compartir el momento con alguno de mis compañeros. En ese momento supuse que quizá ya habrían dejado de discutir sobre si pelear con el alto negro aquel o no.
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Me dirigí a la zona donde me había separado del grupo. Fui acelerado y con ganas de estar con estos. Ya había pasado gran parte del viaje solo y quería tener más ratos de complicidad juntos.
A eso que, cruzando una esquina, en la altura más o menos de la aleta de estribor vi a... ¡¿Sohem?!
El cazador tenía enganchado a Minato por el brazo. Mi cuerpo instintivamente roto 180 grados sobre su eje y decidió salir de escena.
-Noup, ni de coña...- pensé mientras hacía la bomba de humo más rápida de la historia. Comencé a caminar en dirección opuesta a la que había tomado, regresando a la zona de la barandilla de la que había salido. Durante el trayecto seguí con mis observaciones. - ¿Que cojones hace este tío aquí?¿Viene solo o la jirafa viene con él?¿Los habrá llamado Joe?
Se vinieron preguntas y preguntas a mi mente, que trataban de conectar la historia y la razón de la aparición estelar de este tipo.
-¿Sabes que? Paso, no vale la pena darle más vueltas...- susurré al viento mientras me ajustaba las gafas. -Que sea lo que tenga que ser. Pero con este en la ecuación, la cosa cambia mucho... Y si están los dos, flipa... De buen grado espero que sean aliados o no interfieran. Esta vez no será como la última, eso es seguro.
Me quedé mirando al infinito, sintiendo la brisa marina y viendo pasar la línea de roca roja, que no acababa nunca. Esperaba que uno de los mios se dejara caer a mi lado, pero eso ya era cosa del azar. Al final, la soledad y la calma tampoco era malas compañías para un viaje como este.
24-09-2023, 08:22 AM (Última modificación: 24-09-2023, 08:25 AM por Kovashi Shimatsu.
Razón: Se me ha olvidado poner NEGRITA en los dialogos. Matadme
)
Kovashi sostenía su cartel de wanted con la diestra, mirando cada poco tiempo su propia imagen. No le emocionaba especialmente tener un cartel de "se busca" lo que le encantaba era ver las caras de sus compañeros al haber sido considerado el líder indiscutible de la nueva ola de revolucionario que asediaba los mares. Tener razón era como una pequeña adicción, la cual no se saciaba con facilidad. Sorprendentemente Derya apareció con muy buenas vibras, lo que Kovashi entendió como una aceptación de la hembra ante su nombrado liderazgo. Le hizo un regalito que el espadachín aceptó. Soltó el cartel para sujetar la pieza de madera. Un simple gesto que significaba mucho.
— Esto es increíble, Derya. — Respondió. Cuando alguien no está acostumbrado a recibir regalos, se nota. Kovashi era un tipo repleto de carencias afectivas, mejor que nadie abriese ese baúl. Guardó el regalito en el interior de su chaqueta. Lo que vino después fue toda una sorpresa, el peli blanco mostró una sonrisa en contestación a la sorpresa. Sí, era alcohol. En otro momento habría aceptado eufórico el regalo, pero llevaba dándole vueltas al asunto de la bebida unos días, el tema le hacía sentirse extraño. Le acarició ligeramente el rostro a la gyojin, dejando ver la conexión que se dibujaba entre ambos.
Pronto la poderosa voz de Panda invadiría el lugar. — Lo ha dicho el periódico, los marines, el mundo. Una respuesta a nuestra disputa. Bienvenido mi agradable siervo. — Agachó ligeramente el torso, en pos de la broma. — Edward Intha suele ser bastante amarillista, pero hay que reconocer que nos ha sacado bien ... — Miraba el periódico, todavía en sus manos, lo que ya no tenía encima eran los wanteds. — ¿Has leído lo de Yugu Dimípalo? — Comentó con más seriedad. A todo esto, el tipo al que había pisado la cara seguía bajo su pie derecho, no se movía. Leve dato.
— Cómo tiene que estar el mundo para que una de las mayores fuerzas del gobierno sea un joven que no tiene ni la mayoría de edad. — Golpeó el periódico con énfasis. — También parece que nuestros compis se están moviendo. — Mostró el periódico a Bambú, concretamente lo que quería que leyera, sobre los revolucionarios y un gran golpe que asestaron a una base marine. Algo parecido a lo que ellos ... Bueno, pero en mucha menor escala. Debido al ajetreo era más que posible que ni el mink ni los demás hubieran leído con atención. Joder ni él lo pudo hacer. Kovashi cayó enseguida en que tenía muy poca información de los revolucionarios, quizás ir en busca de esta sería de vital importancia una vez en el Grand Line. Pero claro ... Arabasta ... Momoiro ... Whisky Peak, muchos lugares que mencionaban en el dichoso periódico podrían ser zonas de donde sacar algo. Ya fueran fiestas, trabajo, misiones, lo que sea.
Khruner se acercó, señalando con su gracia natural lo de los wanteds y que él especialmente estaba muy atractivo en la fotografía. — Han captado tu belleza interior. — Le dijo con sorna, golpeando el brazo del oso pardo con su codo izquierdo. — También hay un tipo que me dobla la recompensa. — Volvió a golpear la información (el periódico). — Un tío de una raza legendaria que dice ser el próximo rey de los piratas y que encima, ataca marines a diestra y siniestra. — Bufó, como admirando al tipo. — Encima es guapo, podríamos reclutarlo para la revolución. — Esto lo comentaría mirando a Panda, quien tendría que estar ya hasta los cojones de escuchar a Kovashi proponer pretendientes para la revolución, como si ellos tuvieran la opción de decir a quién reclutar y a quién no.
La guinda del pastel sería ver llegar a Enma, siempre en un segundo plano, tan calladito y asustadizo, soltar bombas por la boca. En aquellos dos meses surgieron situaciones diversas, las cuales ayudaron a conocer la “personalidad” del muchacho. No era fácil de tratar para Kovashi, aunque muchas veces fuera gran admirador de su honestidad, como lo era con la de Khruner. En eso se parecían. — No vas a saber tú más que esta gente, que se dedica a esto. — Golpeó con el periódico la frente de Enma. — Si ellos creen que yo soy el líder, debe ser por mi porte. Mi familia está repleta de grandes hombres capaces de liderar ingentes cantidades de personas. Es algo que ha pasado a lo largo de la historia, no es de extrañar que crean que yo, claramente, soy tú líder y no tú el mío. — Le miró con intensidad, sentenciando. Kovashi tenía ego, era imposible negar aquello, pero siempre le rodeaba un aura de ironía abrumadora que imposibilitaba identificar cuando el ego le comía el personaje y cuando realmente era una broma. Casi siempre era una broma exagerada. Caminó un par de pasos para asomarse por un costado. De esta manera dejaría al pobre hombre en el suelo, dejar de pisarlo estaba bien, Kovashi estuvo todo el rato desnivelado, era raro.
Con la chorrada nadie parecía percatarse que el barco estaba lejos, muy lejos. Se seguía viendo el puerto, pero cada vez era más y más pequeño. Se acercaban al inevitable momento. En el barco se podía notar un ajetreo discontinuo. Por momentos habían partes del barco muy calmadas, pero cada pocos minutos saltaba la preocupación. ¿Había capitán de la nave? — Chicos, ¿quién lleva el barco? — Le invadió la preocupación. Es lo que tiene cuando unos salvajes abordan un barco, que igual el que debería estar para navegarlo, no había ni subido. Cómo identificarlo, si nadie le conocía. Las personas cercanas al espadachín propagaron el mensaje de alerta, lo que convirtió la cubierta del barco en otro momento de caos.
Cita:Karma positivo:Oratorio imperturbable
Resumen
Agradezco los regalos a Derya. Charlo con Panda de la información del periodico. Después me doy cuenta de que igual no tenemos a un tío que lleve el barco, debido a la avalancha de personajes que invadimos el mismo. Y se genera un poco el caos al transmitirse esta información.
La alegría de Derya era enorme cuando vio la reacción de Kovashi a su regal. Sus palabras fueron cortas, pero suficientes como para saber que le había hecho ilusión. Más ilusión le hacía a ella regalar cosas, aunque fueran pequeñas tonterías. — Me alegro de que te guste. — Y sonrió cuando notó la mano de Kovashi contra su rostro. Derya no se dio cuenta de cuándo había llegado Don Bambú, estaba perdida en sus propios pensamientos. El panda le saludó como cualquier cosa, como si se hubieran visto hace unas horas. En cambio, la gyojin se lanzó contra él en un estrecho abrazo. — ¡Don Bambú! ¿Cómo que "perdón, no te había visto"? Ya, ¡llevamos sin vernos como un mes! — Y le dio un pequeño golpe en el estómago, separándose de él. Desde luego, que tranquilito era siempre el oso. — Que sepas que estoy cuidando bien de tu libro, eh, aunque aún no lo he acabado. — Le dijo con una sonrisilla curvada. Kovashi empezó a hablar con él, sobre todo sobre la noticia del almirante adolescente, aunque también mencionó el acto de los revolucionarios, reventando una base marine. — Tenemos que conocer a esa gente, son la hostia. — La verdad es que ahora que podían hablarlo con un poco más de calma, había información interesantísima en el periódico que no le dio tiempo a la gyojin de leerlo detenidamente. Le llamaba mucho la atención el casino de Arabasta... En general, Arabasta le generaba curiosidad, aunque aquello debería de ser como el infierno para una gyojin como ella, sin ápice de agua, o muy poca, y aquel abrasador sol.
No mucho después apareció Khruner de nuevo, que rápidamente se puso a hablar con el grupo. Kovashi mencionó al tipo que le doblaba la recompensa, cartel en el que ella también se había fijado. Sin embargo, su nombre era rarísimo. — Y.L.C.Y.3, ¿esto es un nombre? ¿Y cómo se pronuncia? ¿Ieleceitres o Ilcitres? — Hablaba un poco bajo, estaba más bien divagando, no hablándole a nadie en concreto. — ¿Su madre le puso ese nombre? — Ya no podía dejar de pensar en ello. Y llegó Enma. Salió de su mente para escuchar lo que opinaba sobre el posible liderazgo de Kovashi y no pudo contener una gran risa. Era increíble la habilidad que tenía ese chico para soltar lo primero que se le pasaba por la cabeza. O sea, ella también pecaba de ser demasiado sincera, pero sabía contener algunos pensamientos, él no. Aquello provocó que Kovashi le respondiera con uno de sus discursos. No sabía porqué, pero siempre que hablaba así, se sentía como obligada a escuchar sin interrumpir. — Bueno, técnicamente el periódico menciona que nos lideraste tú... Pero no que seas capitán. — Se encogió de hombros, llevaba una sonrisilla en el rostro. — ¡Así que mi candidatura sigue abierta! Chicos, votadme. Encima, mirad. Ahora que tenemos un rato de calma y que estamos todos juntos. — Empezó a rebuscar en la mochila de nuevo. — Os doy vuestros regalos. Este para Enma, este para ti Khruner, y por último Don. — Fue dejando en las manos de cada uno una cosa diferente. A Enma le dio una figurita de madera tallada, como la que le había hecho a Kovashi, solo que esta figura era de un cuervo que se posaba en una roca. Derya conocía el gusto que tenía el chico por los cuervos, así que imaginó que le gustaría. A Khruner le dio un cuaderno con dibujos de plantas medicinales que había por el Grand Line. Apenas tenía palabras, pues Derya imaginaba que le costaba un poco leer, así que solo puso los nombres de las islas encima de cada planta. Y a Don le regaló un libro, cómo no. Pero no era un libro cualquiera, este le llamó la atención porque el título decía "Skypiea: mito o realidad", y por lo que había hablado un poco con Don Bambú anteriormente, sabía que la arqueología le llamaba la atención, sobre todo porque el libro mencionaba que era posible que allí arriba hubiera un poneglyph... Pero bueno, eso sería hacer spoiler del libro.
A todo esto, el barco ya había zarpado junto con el resto de los otros. Hasta el punto en el que habían comenzado a subir por la corriente de la Red Line. La gente empezó a sumirse en el caos, pues no, no había navegante, nadie estaba al mando de aquel navío. La embarcación se movía de un lado a otro, dando tumbos e incluso chocando con alguna que otra roca. Si nadie hacía algo pronto, se irían todos a dormir con los peces, cosa que a ella no le disgustaba, pero al resto sí, sobre todo a los usuarios de fruta que había allí presentes. Rápidamente Derya reaccionó y fue haciéndose paso entre la asustada multitud hasta llegar a su destino. — ¡Calma todo el mundo! — Agarró el timón con fuerza y enseguida se notó que el barco había dejado de ir de un lado a otro, el navío se estabilizó, siguiendo ahora un rumbo recto. La gente presente dejó de gritar para girarse y mirarla. — ¡Ya está aquí la navegante! — Gritó con una sonrisa. El barco seguía temblando, pues no dejaban de estar navegando sobre una corriente que ascendía de forma vertical, pero al menos ahora había un control. — ¡Agarraos bien! — Derya tuvo que usar toda su fuerza para sujetar aquel timón que luchaba por huir de su control, pero no lo dejó escapar, afianzó su agarre con ira y determinación: se lo estaba pasando pipa. En poco tiempo llegarían a la cima, y luego, la inevitable caída libre.
Resumen
Hablo con todos mis compis, les doy los regalos que les he hecho y cuando el barco empieza a subir la Red Line, saco mis dotes de navegante y me pongo a dirigir el barco.
Despegué la vista de mi hermoso wanted al escuchar como alguien, cuya voz no era capaz de reconocer, conversaba con Peixe. El tipo en cuestión, Legan hacía llamarse, era un pino semidesnudo con cuernos y marcas rojas surcando su vasta piel; vamos, alguien normal que no llamaba la atención entre la gente de a pié. ¿Era pirata? No podía saberlo porque, aunque su rostro no aparecía en los wanted de la última entrega matutina, conocía al gyojin, el cual ahora se había enganchado a hablar. Como colofón final, la incorporación estelar del capitán a la conversación cerraba el círculo de extraños especímenes de feria.
- Somos… -dudé, mientras intercalaba mi mirada entre los tres sujetos, considerablemente más altos que yo. Amigo, enemigo, ¿qué importaba? La verdadera pregunta era quién era ese tal Legan, porqué parecía procesar empatía hacia Peixe y porqué al gyojin le gustaba la mantequilla, con lo que engordaba. - Nakamas… supongo. ¿Por qué sois todos tan altos por aquí? -de pronto, dándome cuenta de lo estúpido de la pregunta del capitán, no pude evitar encararle y darle un leve golpe en la pierna con el dorso de la mano, a modo de toque de atención- ¿A QUÉ VIENE ESA PREGUNTA? ESTOY AQUÍ POR TU CULPA.
La retórica cuestión quedó en el aire, puesto que una alterada Jolyne hizo acto de presencia. Tal vez en comparación con el resto de carteles, el suyo no pareciese tener una suma elevada, pero era cierto que era una buena cantidad de berrys en términos de gente normal. Tras insinuar que el perfecto estado de mi pelo podía deberse a secreción bucal bovina, no pude evitar dedicarle una pesada mirada- Me parece increíble que vengamos de la misma isla.
Decidí entonces tomarme aquella conversación con más calma, ya que el estrés es el mejor amigo de las arrugas y, por ende, de la gente fea. Parecía mentira que, a esas alturas, buscase una argumentación lógica por parte de esas personas de las que me había convertido en nakama; cada vez les tenía más cariño, pero les faltaba un verano y tres cuartos. Para poder tranquilizarme, paré a uno de los múltiples personajes secundarios que deambulaban por la cubierta como pollo sin cabeza para pedirle un smoothie y algún complemento vitamínico a base de vitamina D.
- Y que la fruta no sea congelada, uno nota esas co… tsss, silencio -mandé callar al ya mudo personaje secundario, colocando mi dedo índice sobre sus labios. - El oleaje ha cambiado.
Poco a poco, el barco había ido aproximándose a una zona de mar embravecido, donde la madera del mismo se quejaba, apesadumbrada, frente a su destino fatal. Ante mis ojos, una corriente ascendente comenzaba a arrastrar a la embarcación a través de una pasarela rocosa que conocía muy bien de los libros: nos dirigíamos hacia la Red Line. Bello en punta y sonrisa desenvainada, mi corazón latía a mil. ¿Era esta la emoción que sentía uno cuando se aproximaba a un sueño? Llevaba mucho sin sentirme de aquella manera. Con la mayor velocidad que me permitían mis piernas, me separé del grupo y me abalancé hacia el puesto de mando, donde un asustado marinerito se aferraba al timón como si del seno de su madre se tratase.
- Eh tú, ¿cómo te lla…? Da igual, eres Samantha -el tiempo apremiaba y era consciente de que un segundo perdido podía significar la muerte en el mar. Tal vez el capitán pudiese largarse de allí sin más, incluso yo si usaba mi fruta o el gyojin, ¿pero y el resto de gente que había embarcado con nosotros? Menudo lastre el ser buena persona- Samantha, tienes que…- Samantha no me hacía caso. Samantha era menos que un simple muñeco de trapo. La presión había hecho que su cuerpo de atenazase y temblase sin control, dedicándome una mirada de resignación ante su inminente muerte. Le propiné un tortazo, en pos de hacerle volver a sus cabales- ¡SAMANTHA ESPABILA! -le empujé y me apoderé del timón que, bajo mi control, había dejado de virar como loco. Lo agarraba con toda la fuerza que me permitían mis brazos. Sentía en mis manos la fría madera de la bestia descontrolada, que chocaba contra algunas de las filosas rocas del ascenso. Aunque hubiese indicado a Samantha y al resto de personal del barco que se encargasen de la estabilidad de las velas y de los amarres, solo quedaba rezar para que aquel barco no se convirtiera en un bonito ataúd grupal. - Vente conmigo, vámonos ya... -tarareé, buscando en mí la confianza necesaria para afrontar aquella situación- Señores pasajeros...¡AGARRAOS DÓNDE PODÁIS!
Resumen
Tras interacturar con Legan y la banda, me percato de que el barco se ha introducido en la corriente ascendente, por lo que decido tomar las riendas de la situación para no acabar todos hechos astillas.
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¿Mi objetivo? Deslumbrar al mundo, ¿Mi bandera? El glamour querida, ¿Mi teléfono? Ya quisieras.
Antes de que Minato pudiese contestarme una mano, le sujeto evitando que este pudiese comenzar el vuelo, si es aun hubiese sido su intención. Llevaba una máscara blanca con agujeros, acababa de ver ese "rostro" en el periódico, se trataba del otro cazarrecompensas Sohem. Este para hacer entrar a mi compañero en razón le pidió que pensara con la cabeza y analizase que podría pasar realmente antes de alcanzar a su objetivo, ya que a los piratas no se les enfrenta, se les cazaba. Al parecer las dos nuevas promesas del East estaban en nuestro barco y aunque me diera rabia que los focos se centrasen en dos individuos que se saltaban las leyes cuáles piratas, sin que tuviesen castigo alguno, contando también que iban con aires de prepotencia tratándonos como a niños a su lado, les tenía que agradecer que en esta ocasión consiguieran calmar a mis dos histéricos amigos.
Según íbamos acercándonos a la entrada a la Grand Line el oleaje se intensificaba poco a poco, tampoco es que estuviese muy violento, pero muchas de las personas que se encontraban en cubierta, asomaban sus cabezas por la borda para echar todo lo que hubiesen ingerido esta mañana. Era una estampa normal en personas que no acostumbraban a viajar en barco, o que nunca habían sufrido de oleajes fuertes en sus viajes, a todo se acostumbraba el cuerpo. Aún seguíamos acompañados de los cazarrecompensas, cuando llegamos a la entrada de la Reverse Mountain no podía dejar de contemplar la belleza natural de algo, que no tenía explicación posible y desafiaba a todo lo conocido, La entrada se encontraba en una pequeña apertura en una pared de roca tan grande que no se veía la cima, resguardada con marcos de piedra decorados con dibujos extraños que seguían el cauce de un "río", que subía la montaña en vez de bajarla. Esto era la corriente ascendente, un fenómeno único en el mundo. El navío comenzó a subir la corriente, pero esta era tan fuerte, que el barco se chocaba contra las paredes. -¡Sepárense de la borda! Grité con la esperanza de que todos los que estuviesen en cubierta me escuchasen.Miré a mis compañeros y los dos individuos que se nos habían unido y les dije. No es momento de seguir con esto. Necesitamos de un alguien que sepa controlar el barco en esta corriente, un navegante que evite que sigamos chocando contra las paredes y que el barco acabe hundido o moriremos todos en el acto ¿Hay alguno entre nosotros? Pregunté con la esperanza de que hubiese alguno entre nosotros. Mientras necesitaré de la ayuda de los demás para evitar que las personas de abordo resulten heridas.Y corriendo me separé del grupo para salvar a dos niños que jugaban en cubierta, a los cuales se les precipitaba una roca, que se había desprendido de la montaña por el roce del barco con esta.
24-09-2023, 11:14 AM (Última modificación: 24-09-2023, 11:21 AM por Joe.)
No sé cómo ni cuando, lo que parecía una lectura de periódico normal, paso a ser una jaula de grillos completamente. Karl empezó a actuar de manera muy impulsiva con el tema del pirata que estaba en los carteles de se busca, actuó otra vez como el día que la conocí, como si de una niña pequeña se tratase, incluso me empezó a agarrar de la barba. Sé que no lo hacía aposta, pero llegaba a doler un poco, al fin y al cabo media 4 metros y medio - ¡KARL, TRANQUILIZATE! - La grité para ver si volvía a sus cabales. Pero era inútil. Por otro lado, Minato. Lo que le dije de que no era el momento de meternos en una pelea con piratas con la cantidad de civiles que había, le entró por un oído y le salió por otro. Decidió convertirse en su Zoan para salir volando al barco donde estaba 3. Sé que no era nadie para dar órdenes, pero mis intenciones eran aconsejar lo mejor posible, pero no servía de nada. Se comportaban como críos de 5 años. Me estaba desesperando, hasta el punto de cabrearme de verdad - con la paciencia que yo tengo - Estuve a nada de estallar. Sephiroth intentó echarme una mano con Karl diciéndole algunas palabras, pero tampoco surtió efecto. Y Vulkan no sé donde se encontraba. Le había perdido de vista. Iba a perder los papeles.
Pero de repente, Taka y Sohem aparecieron a nuestro lado. El grandullón agarró a Karl para intentar frenarla, y Sohem por su parte a Minato para frenarle el vuelo. Ambos diciéndoles cosas coherentes y con sentido, o a resumidas cuentas, que no fueran estúpidos. Me sentía avergonzado como marine. No estábamos dando ejemplo de nada delante de todas aquellas personas. ¿Cómo se ve desde fuera que dos personas totalmente ajenas a la organización fueran las que pusieran orden? Desde luego algo bonito no tendría que ser.
- Gr... Gracias - Dije con la cabeza baja, sin ser capaz de mirar a Taka y Sohem a la cara - A ver si a vosotros os hacen más caso - Tras esto, me aparté un poco y me acerqué al costado del barco, a estribor yo solo, para respirar y tranquilizarme. Necesitaba coger algo de aire fresco. Cuando mirando a mi izquierda me percaté de lo que se nos venía encima. Un río que subía por una montaña, era algo impresionante - ¿Cómo vamos a subir esa cosa? ¿Están los encargados de este viaje preparados y cualificados para esto? - Pensé.
Me reuní de nuevo con el grupo y Sephiroth estaba dando algunas órdenes para proteger a los civiles a la vez que preguntaba si alguien era capaz de tomar el control del barco. Dejé al joven que se encargase de ello buscando ayuda, mientras que yo prioricé proteger al número máximo de civiles del barco para que estuvieran a salvo. El pánico estaba cundiendo y había que ser rápidos en prepararse para subir aquella imponente montaña.
Aclaraciones
Resumen
Joe tiene una crisis existencial del caos que se está formando y que nadie le haga caso. Se avergüenza y se da cuenta del río que sube la montaña. Intenta poner a salvo a la gente en lo que su compañero encuentra un navegante
Karma
Memoria Eidética= Se acuerda perfectamente de Sohem y Taka