19-09-2023, 10:19 PM (Última modificación: 19-09-2023, 10:25 PM por Pandaman.)
Información previa al evento
El destino guía los pasos de los aventureros. Se extiende por un hilo enmarañado de la casualidad y causalidad y aboga por un futuro no tan distante pero realmente incierto, oculto entre las brumas del horizonte clamando por los nombres de los que podrán ser recordados como leyendas...
El Gobierno Mundial, guiado por unas intenciones ocultas e intereses propios, ha dado una orden clara y específica a sus agentes fronterizos ubicados en las inmediaciones de los sectores correspondientes a los Blues y al Grand Line: Se retoma el tráfico naval entre ambos enclaves. Dando permiso para permitir reflotar varios cargueros de pasajeros en los Blues y hacer que estos pasen hacia el Grand Line a través de la Red Line. De este modo, durante unos días concretos, el tráfico desde los Blues hasta la Grand Line será factible y una travesía realizable para quien quiera adentrarse en dicha aventura.
Dichos barcos tendrán permitido zarpar y partir un día concreto y desde un lugar en específico, siendo dos zonas muy concretas las habilitadas para ello: En las frías costas del North Blue, el día 30 de la Primavera del año 11, en el Archipiélago Notice, y paralelamente, en las tranquilas aguas del East Blue, el mismo día, en Loguetown.
El curso del mañana serán los próximos pasos que des en tu aventura, volviéndose cruciales y formarán los cimientos de la historia que el mundo contará de ti. La leyenda de tu nombre tiene un inicio, pero dependerá de ti que no comparta el mismo punto con su final.
Nota informativa: 1- El evento comenzará con dos temas simultáneos en cada Blue: Archipiélago Notice en el North Blue, y Loguetown en el East Blue, respectivamente. El primer post del narrador será el día 19 de Septiembre (martes). Todos los participantes deberán responder en su tema correspondiente. 2- El narrador posteará tras 48h exactas desde su último post. Todos los post de los participantes deberán estar comprendidos en esa franja, o se le saltará el turno. Si se te salta el turno 2 veces, quedarás fuera del evento. Si no posteas en la primera ronda a tiempo, se te dejará fuera del evento con una penalización por haberte apuntado y luego no aparecer (porque tocará restructurar los grupos por tu ausencia) Si estás en medio de una situación bélica, asumirías todo el daño como dicta la normativa y deberás atenerte a las consecuencias. En caso de requerir de tiempo extra por alguna causa justificada de fuerza mayor deberá notificarlo al staff vía MP. 3- Todos los participantes encontrarán una manera de hacerse con un barco (dependiendo de su facción será de una forma u otra) para realizar el viaje hacia la Red Line, donde se creará un tema conjunto en el que se desarrollará el evento en si. 4- Todos los participantes del evento recibirán un bono extra de la recompensa habitual, al tratarse de un tema especial, un premio genérico, y un "ticket" (mínimo de rango "Hierro") por persona dependiendo de su desempeño y protagonismo en el evento. 5- Recordad matizar en el registro que veréis a continuación si formáis parte de un grupo (o vais a formar parte de él aunque onrol aun no se haya dado la oportunidad, pero sea vuestra intención futura) para poder tenerlo en cuenta. 6- El evento se dividirá en dos grandes grupos que tendrán dos niveles de dificultad distintos. El primer grupo será para usuarios de nivel 1 al 4, y el segundo para usuarios de nivel 5 en adelante. 7- Tenéis desde hoy (09/09/2023) hasta finalizar el domingo de la próxima semana (17/09/2023) para apuntaros (hora española) 8- Es importante reseñar que el evento tendrá una duración estimada de aproximadamente 1 mes y ocupará vuestro "Presente Absoluto". 9- Todo el que no participe en el evento, no podrá formar parte del paso de los Blues al Grand Line, y su personaje se quedará en su respectivo Blue durante 1 mes offrol, que empezará a contar al terminar el evento. 10- Mucha suerte a todos. Esperamos que disfrutéis mucho el evento.
* Importante: En tu primer post en el evento debes registrar tus estadísticas con el comando [ personaje ] (sin espacios).
70 de Primavera. Año 11.
Loguetown, Isla Polestar, East Blue ~ 10:20 a.m.
El día comenzaba radiante con el astro rey gobernando los cielos bañando con su calidez los extensos e inalcanzables dominios de los océanos. Un cielo despejado, unos vientos suaves y el gentío habitual en la isla. Sus gentes, sus comercios, su chispa de siempre... Si deambulabais por las calles no encontraríais nada diferente de cualquier otro día del año, aunque el día de hoy fuera a ser recordado en toda la historia de los mares. Pero para eso aún quedaba un poco, y ninguno de vosotros, ni de los que os rodeaban, podían saberlo.
Os encontrabais en las proximidades del puerto, lo suficientemente apartados como para poder estar mezclados aun entre la muchedumbre variopinta con el crisol de razas que danzaba en el lienzo del día, y no destacar entre dicha multitud. Tendríais que salir de dicha marabunta para encaminaros a los muelles y embarcaderos, si es lo que queríais, y recorrer aproximadamente cien metros hasta la zona de embarque, donde había seis barcos, carabelas todos ellos completamente sin supervisión pero todos con una bandera en la cofa, con forma de triángulo isósceles tumbado, de color azul oscuro con un punto blanco blanco en el centro exacto. Los barcos estaban aprovisionados de varias cajas de madera oscura, cubos perfectos cuyos lados medían un metro, que tenían todas el mismo símbolo pintado: Un círculo azul oscuro con otro círculo concéntrico de color blanco, emulando el mismo logo que la bandera que bailaba al viento en cada uno de ellos.
Algunos metros separados de los barcos había un pequeño puesto de control, compuesto por dos Marines muy novatos, seguramente post-adolescentes recién enrolados con más motivación que talento, que revisaban unas listas de forma torpe y caótica hablando con sendos comerciantes que esperaban frente a ellos, rigurosamente organizados en una fila. Los Marines estaban gestionando diversas divisas y tickets de estas personas, sin mucho éxito, escuchando los bramidos de disconformidad de aquellos mercantes y bramando por la calma, mirando nerviosos en derredor esperando la llegada de algún superior que pudiera ayudarles, quien sin duda, estaría por aparecer más pronto que tarde. Pero mientras tanto, si os acercabais lo suficiente para escuchar el tumulto, o si teníais un oído excepcional podríais escuchar que los mercaderes exigían embarcar cuanto antes para no perder la ruta comercial que los llevaría al Grand Line, mientras que los pobres Marines les pedían calma, tranquilidad y sosiego, avisando que los barcos no partirían sin ellos y que más tarde vendrían más para que los que aun no habían llegado o no tenían la documentación en regla, pudieran continuar con su travesía, asegurando que nadie se quedaría en tierra y que todos partirían hacia el Grand Line tal como el Gobierno había autorizado y estaba previsto. De igual modo, tras los comerciantes habían varios grupos de familias y personas de distinta índole y clase social, aunque nadie de alta cuna. Si tenías buena vista podrías discernir que, sobretodo aquellos que no parecieran viajar en familia, tenían un brazalete azul marino con un punto blanco en el medio, sujeto en el biceps del brazo derecho, y algunos iban cargados con fardos o pequeñas cajas con el mismo logotipo.
Aquellos barcos eran tu billete para salir de los herméticos y blindados Blues, y poder dirigirte a surcar el ancho mar en pos de labrarte un nombre, perseguir tus sueños, encontrar tu destino, o ser quien realmente estabas destinado a ser... ¿tomarías con tus manos la oportunidad? ¿de qué forma lo harías? Eso, lamentable o afortunadamente, sólo lo sabes tú.
35 FUE
21 RES
10 DES
9 PRE
77 AGI
63 REF
9 INT
9 VOL
0 CH
0 CA
Vitalidad: 345 / 443
Energía: 314 / 440
Espirítu: 9 / 27
Nivel: 3
No me gusta el ruido y la gente así de junta, me recuerda al pasado, un pasado no muy bonito, me decidí a salir de allí, casualmente el puerto estaba lleno de barcos, no veo muy bien de lejos pero juraría que en todos ponía "Peixe Camarondi Boquerone, gran amigo y mejor cocinero del mundo entero", si rimaba es que tenía que ser verdad.
Me acerqué a aquellos barcos, eran mi oportunidad de dar a conocer mis cualidades culinarias a otras islas y quién sabe, quizás hasta conseguía trabajo de verdad. Pude darme cuenta de que todo el mundo allí subía mercancía, dos pequeños hombrecillos con brazaletes azules guiaban, la suerte está conmigo, el color de mi ropa encaja casi a la perfección con el de sus brazaletes azulados, me decidí a subir y a hablar con ellos, quizás podía engañarles para hacerles creer que soy de los suyos... quizás un superior, quien sabe...
Hola, cuanto tiempo ¿os acordáis de mi chicos? o bueno, chicas, o lo que queráis, no me importa, como os habréis dado cuenta, soy vuestro superior, solo hay que ver el color que comparten vuestros brazaletes y mi vestimenta, ¿Por qué otro motivo serían así si no? Podéis descansar, os lo estáis currando sobremanera, gracias por el esfuerzo hombrecillos tristes, bueno, u hombrecillas, no discrimino.
Con este asunto zanjado me dispuse a acomodarme en el barco, ¿Qué podía salir mal?
60 FUE
66 RES
10 DES
10 PRE
16 AGI
10 REF
13 INT
23 VOL
0 CH
115 CA
Vitalidad: 267 / 822
Energía: 252 / 793
Espirítu: 13 / 69
Nivel: 3
Empiezo a pensar que no sirvo para esto... Hoy tenemos una misión superimportante, secretudamente alto, top secret, como en los comics de espías que me gusta leer, aunque creo que midiendo 4 metros y medio, es difícil ser un espía, la verdad, no tengo ni idea de que trata esta misión y a un soldado raso como yo tampoco le cuentan mucho. Hacía un calor de la hostia, no había dormido nada de los nervios, todo estaba abarrotado de gente, pase por un mercado que se sentía vivo, olía a comida y a pescado fresco, me sentía bien y por primera vez en mucho tiempo, una Oni de 4 metros y medio como yo pasaba desapercibida... tan desapercibida que... había perdido a mi pelotón.
Definitivamente, Karl, eres la mujer más torpe sobre la faz de la tierra... era más alta que la mayoría y podía ver por encima del resto, empecé a buscar uniformes, pero me daba vergüenza gritar en alto, ya bastante la había liado, con suerte, seguiría pasando desapercibida hasta que encontrara al resto del pelotón 34, vi a un tío con un el pelo largo y una espada enorme... pero al no ser que Pepinoth se hubiera teñido el pelo de gris y se hubiera vuelto guapo de repente, no era mi compañero, me pareció ver los bigotes de Jon e intente abrirme paso entre la multitud para llegar a ellos, pero al dar la vuelta a la esquina, era solo la peluda cola de una vaca y sin fijarme además, pise tremendo tordo fresco que acababa de echar el animal.
Mire a mi alrededor y solo veía familias con sus hijos y caras largas y de alguna forma me di cuenta de que había una tensión en el ambiente, me calme y deje de buscar, si no recordaba mal las órdenes eran ir a los muelles y alli presentarse a 2 marines que estarían esperándonos y nos dirían que hacer tras identificarnos, muy bien, a los muelles entonces, era facil
¿¿¿¡¡¡PERO DONDE ESTÁN LOS MUELLEEEEEEES'!!!???
Me calmé y me fije en que había un montón de familias con una especie de brazalete caminando en la misma dirección, mire para allí y divise la costa... estaba prácticamente al lado del punto de reunión, a menos de 100 metros del punto de control al que debía ir, pero aún no había encontrado a mis compañeros, espero que no se hayan olvidado de mí.
27 FUE
74 RES
20 DES
80 PRE
30 AGI
95 REF
33 INT
46 VOL
12 CH
60 CA
Vitalidad: 731 / 820
Energía: 648 / 908
Espirítu: 50 / 174
Nivel: 6
El calor pegaba duro, la gente cruzaba de un lado a otro y el uniforme no ayudaba en este combo. A pesar de la primavera, el ambiente estaba bien caldeado y la temperatura advertía de un verano sofocante.
No obstante, ese día destacaba por algo más relevante y, bajo mi punto de vista, algo que cambiaría mi vida y la de mis compañeros: La División 34 partía a la Gran Line, juntos, en un mismo barco, para crecer como marines y poder luchar en las grandes ligas contra la piratería y el crimen. Sin duda, un sueño para mi.
~~~~~~~~~~~~
Habíamos quedado en la zona portuaria, en uno de los muelles. No tenía recuerdo de cual era la razón exacta de esto, pero cuando Joe me informó de todo este movimiento, estaba más pensando en la emoción de la aventura que en los detalles precisos del "plan". Solo sabía que nos debíamos reunir en los muelles.
Allí me dirigí con ganas, en Loguetown, bajando del hotel donde me había instalado en solitario, pues habíamos decidido, por una razón que aún no entendía, llegar lo más discretamente posible y sin llamar la atención:
-Total,- pensé- si somos la ley, no deberíamos ser los que se esconden...
Igualmente, como siempre, fui obediente con las órdenes y exacto con el plan.
Saliendo del hotel, a 3 calles de los muelles, fue cuando percibí el calor y la densidad de población que se movía entre los rincones de la ciudad. Comercio, turismo y servicios de toda índole en estado puro. Era la segunda vez que estaba en este lugar y volvía a apreciar la magnitud de personas que se han de cuidar y proteger.
- Que diferencia con Shells Town... Voy a añorar mi base y mi pueblecillo...
Recorrí las calles colindantes hasta llegar al muelle. Sin duda un lugar donde perderse fácilmente. Las calles poco señalizadas y los callejones perpendiculares cada dos manzanas dificultan por mucho el poder circular por la zona si no habías estado previamente. Por suerte, no era mi primera vez. Y esta ventaja me iba a sorprender gratamente.
A largos metros de llegar a mi objetivo, ya viendo la costa y el mar, mi vista se quedó clavada en una persona más que destacable: 4 metros, orejas puntiagudas y una espalda que parecía dibujar la cara del diablo en sus músculos a pesar del uniforme. Karglass estaba presente.
-¡Ehh, Karglass, aquí!- empecé a llamarla a voces en mitad de la marabunta, agitando la mano alzada por encima de las cabezas de la gente - ¡¿Te parece ir a los muelles juntos?!
Era una belleza, sin duda. Pero era una soldado, y una soldado ejemplar. Tocaba trabajar juntos y dejar ese tipo de trivialidades de lado... Al menos todo lo posible...
Cuando la vi parecía algo perdida, así que no dudé en ayudarla. Debíamos ir llegando sin generar problemas ni destacar de más, y una mujer de 4 metros con cuernos y aparentemente desorientada, no entraba en mi concepto de discreción.
Cuando logré dar con ella y juntarnos, extendí mi puño en señal amistosa, para generar un choque.
-Desde nuestra reunión hace un par de días apenas he sabido nada de ti. Espero que podamos trabajar juntos de ahora en adelante y guardarnos las espaldas JAJAJAJA-
70 FUE
69 RES
62 DES
25 PRE
56 AGI
70 REF
42 INT
52 VOL
5 CH
90 CA
Vitalidad: 1180 / 1205
Energía: 747 / 1106
Espirítu: 42 / 171
Nivel: 7
Logue Town tenía mucho que ofrecer, tanto que casi dos meses allí daban para mucho. Cada calle habitada por mujeres de mala muerte, locales escondidos del público y drogas de diseño que circulaban por el bajo mundo, ya habían pasado por el cuerpo de Kovashi. Algunas de ellas tan solo por ciertas partes de su anatomía. Aunque parezca mentira, el espadachín incluso estuvo entrenando sus habilidades, algo que no hacía desde que era casi adolescente. ¿Para qué iba a entrenar alguien como el? con un poco de suerte podría engañar a algun mendrugo que luchase en su nombre. Una forma de ver la vida que posiblemente ninguno de sus compañeros compartiría. ¿Donde estaban? En aquel tiempo allí, pudo conocer un poco más a Enma, el joven muchacho del barril, apodo que ya no se quitaría de encima jamás. Hacer migas con Don Bambú, al que seguía sin soportar ciertos aspectos de su forma de ser, como lo de su buenismo, pero con el que ya tenía compartidas noches de juerga ... La virgen como cambia el oso con cuatro copas y una mujer bonita perreandole encima. Khruner era su amigo, su hermano, lo conocía de sobra, no necesitaba más tiempo a su lado para sacar más conclusiones, algo diferente sería Derya. La diferencia entre ellos y la gyojin es que la mujer no paraba nunca, ¿había estado entrenando un mes entero? desde hace varias semanas que Kovashi dejó de contar los días. Desaparecía, volvía llena de moratones y volvía a desaparecer.
Más allá de eso, allí estaba el peli blanco. Sentado en una silla de madera esperando a sus compañeros. Vestía un pantalón de color negruzco con motas verdes a juego con su camisa interior de tirantes y una chaqueta negra de mangas largas que, por supuesto, iba en conjunto. Todo del mismo color. Lo único que ensuciaba la figura eran aquellos zapatos marrones y su mochila blanca. Shuisui y Dīpukatto estaban en su espalda, siguiendo la línea de su columna, por supuesto, tapadas por el chaquetón. Más abrigado de lo que debería, por suerte el venía de tierras con altas temperaturas, no le suponía un problema algo de calor, además aunque pareciera coña, en aquel lugar se dejaban ver personajes con más ropa que él. Frente a sus ojos una multitud de personas se arremolinaban, parecía un zoo, cuantas especies diferentes. -Si padre viera esto, se le caería la baba de la emoción- Había mucho dinero ahí metido, para cualquier esclavista o persona dedicada al tráfico de tratas, esto era un manjar. Para su padre por ejemplo, era pensar en el y ahí estaba el dolor de estómago, nunca fallaba. Al levantar el trasero de su asiento, se llevó la diestra al estómago.
— Panda y Enma llegan tarde. — No mencionó a Khruner, porque probablemente el oso ya estuviera perdido por ahí. — Tampoco veo a Derya. — Increíble que él fuera el único en llegar a tiempo. Sacó su petaca de debajo de la chaqueta. En el interior de aquel abrigo se dibujaban varias cremalleras metálicas que escondían ciertas cosas, una de ellas era su sagrada bebida. Le daría un buen trago para después guardarla. En seguida, cualquier posible nervio desapareció. — Que les den ... — Musitó entre dientes, comenzando a caminar hacia la masa. Cuál gesto característico inspiró con fuerza un par de veces. Era complicado detectar algo conocido con tanta mezcla de fuertes olores. De todos modos no tardó en marcar a Khruner. No estaba muy lejos de él, podría ser cualquiera, un hombre que por desgracia tuviera el mismo olor corporal, algo poco probable pero que podía ser. Eso no evitaría que Kovashi confiara en su mayor cualidad natural, el olor sería el de Khruner hasta que algo demostrara lo contrario.
Se mezcló como uno más entre el tumulto, se le daba bien eso. Fue chocando con personas varias a las que les iba metiendo la mano en bolsillos, sacando algunas cosillas de valor. Como siempre, no tenía mucho dinero y aquella foto, un lugar repleto de personas manifestando sus propios problemas, era la zona perfecta para ir recolectando. A uno le chocó el hombro por detrás, lo que le hizo darse la vuelta, pero ya no había nadie. Al volver a su posición le faltaba su gorra negra, que yacía ya incorporada al outfit del Shimatsu. Después del jaleo en Dawn, no es que fuera muy buscado, ni él ni los suyos, aunque de vez en cuando tenían encontronazos que cada vez parecían menos casuales, no era mala idea intentar pasar desapercibido.
Tenían un objetivo, eso era lo importante. Según el plan de Panda, en los muelles se verían con Derya, así juntos podrían emprender el viaje que todos quería recorrer, uno que podría ser fácilmente el último. Kovashi, con sus prácticamente dos metros de altura, chocó contra la cadera de uno de los monstruos allí presentes. Ni siquiera sabía quién era, no chocarse con la gente era un trabajo arduo. (el personaje con el que choco es Karlglass). La fémina parecía estar hablando con otro muchacho muy entusiasmado, de cabello anaranjado y gafas molonas. - Donde dejé las mías ... - Alcanzó a pensar antes de desaparecer de sus radares para abandonar el gran grupo de seres.
Carabelas sin apenas protección cerca de las demás, al fin podía alcanzar a ver algo de lo que habló Don Bambú, hacia allí se dirigiría el peliblanco.
20-09-2023, 04:46 PM (Última modificación: 20-09-2023, 04:47 PM por Joe.)
Atributos Personaje
Estadísticas de Joe:
90 FUE
56 RES
36 DES
31 PRE
83 AGI
90 REF
31 INT
48 VOL
1 CH
70 CA
Vitalidad: 1142 / 1196
Energía: 675 / 1091
Espirítu: 30 / 147
Nivel: 7
Recibimos un mensaje de nuestros superiores estando todavía en Shells Town. La división 34 - O sea, Vulkan, Sephiroth, Minato, Karl y yo - debíamos partir hacia la isla Polestar, situada en el East Blue. Una vez allí, tenemos que buscar por la zona del puerto un barco que nos llevaría directos a la Grand Line. Querían que creciéramos como marines, que entrenásemos nuestras aptitudes de combate y hacernos más fuertes. Supongo que quedaba otra que acatar las órdenes e ir allí. Así que salimos todos desde Shells Town, y viajamos a Polestar en un barco mercantil que transportaba todo tipo de cosas, desde alimentos, materiales de artesanía... El viaje en barco fue agradable. Estuvimos hablando con los mercaderes de todo tipo de cosas. Se pasó volando y llegamos a nuestro destino.
Había que ir al puerto de Loguetown y hablar con dos marines que nos esperarían allí y nos darían órdenes. Parece algo fácil, pero mis compañeros lo hicieron difícil. Nos separamos, no sé cómo, pero cuando llegué al puerto solo había una marabunta de gente. Empecé a alzar la mirada para ver si podía encontrar a los demás, no obtuve un buen resultado, salvo por un pequeño detalle; es imposible no ver a Karl. Conseguí avistarla y fui a donde se encontraba, metiéndome en medio de toda la gente, pidiendo paso amablemente. Para mi sorpresa, Vulkan estaba con ella, así que bien - No sé cómo narices nos hemos separado, pero tenemos que encontrar a los demás. Tengo una idea, seguirme - Nos adentramos hasta el puerto y pude ver a los dos marines con los que nos ordenaron hablar. Conversé con ello amablemente, comentándoles que dos de nuestros compañeros faltaban por llegar y que tenía un plan para encontrarles fácilmente. Asintieron y nos dejaron pasar a los 3.
Una vez allí arriba, teníamos mejor visión de todo el puerto, pero lo más importante, a Karl, se la veía muy bien, incluso desde muy lejos - Abrid bien los ojos, tenemos que encontrar a Sephiroth y Minato. Karl, si los ves o te ven, dales la señal para que suban inmediatamente al barco - Minato y Sephiroth eran jóvenes muy altos. Así que no debería de haber problema en encontrarles y que nos vieran. Una vez allí arriba saqué un cigarrillo de mi caja metálica y lo encendí con mi zippo. Esperando que todos estuviéramos reunidos y fuéramos al Grand Line. No sabía lo que nos iba a deparar este viaje, pero desde luego, era una oportunidad para poder crecer como grupo y como marines.
20-09-2023, 07:34 PM (Última modificación: 20-09-2023, 07:38 PM por Yojimbo.)
Atributos Personaje
Estadísticas de Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura 3º:
80 FUE
85 RES
30 DES
20 PRE
95 AGI
76 REF
20 INT
45 VOL
1 CH
60 CA
Vitalidad: 1103 / 1309
Energía: 636 / 1131
Espirítu: 47 / 138
Nivel: 6
Ya llevábamos unos días en Logetown, aún no me hacía a esta gigantesca ciudad llena de cosas para hacer, gente agobiada que corría de un lado a otro para trabajar o para hacer sus quehaceres, ruido, bullicio y sobre todo marines. Lo último que habíamos hecho mi tripulación y yo fue liarla en la isla Isshin y luego salimos huyendo de ahí en un barco mercante. Casi todo lo que robamos nos tocó venderlo en las tiendas locales para poder sobrevivir esos días, sobre todo lo gastamos en verdura… en verdura para mí más concretamente. Nos hospedábamos en un sótano a menos de diez minutos de la plaza del patíbulo. El lugar era lo suficientemente amplio como para que yo cupiera con comodidad, y aunque era oscuro las llamas de mi espalda iluminaban y daban calidez a la estancia. El aislamiento acústico era horrible, y desde ahí abajo se podían escuchar los cotilleos de los pisos superiores. Durante esa semana se hablaba mucho de algo que iba a pasar en el puerto comercial así que mi tripulación y yo decidimos ir a ver qué era lo que estaba ocurriendo.
Era por la mañana, temprano, y nos encontrábamos en el puerto comercial esperando a ver si pasaba algo interesante. Lo curioso era que estábamos todos menos Peixe, que había decidido adelantarse a nuestros movimientos… quizá para recabar información, este Peixe, genio y figura. Caminé entre la multitud y, por curioso que pareciera, nadie se sorprendía de mi forma física… quizá fuera que en las ciudades grandes como estas estaban más acostumbrados a gente como yo, o al menos, a gente de lo más variopinta. No pude evitar fijarme en los barcos que estaban amarrados, sin supervisión, como si estuvieran esperando a que alguien los tomara como suyos… alguien como…
-¿Peixe? -susurré, al ver lo que estaba haciendo. -¡Eh mirad es Peixe! -grité, esperando que los de mi tripulación pudieran escucharme y estuvieran viendo lo mismo que yo.
Por lo visto Peixe se estaba haciendo pasar por a saber quién, no entendía qué era lo que estaba haciendo pero seguro que era parte de un plan para beneficiarnos.
-¡Vamos Peixe! ¡Tu puedes! -le animé, a diez metros de distancia mientras alzaba mis brazos hacia el cielo y los movía enérgicamente.
95 FUE
105 RES
25 DES
25 PRE
55 AGI
49 REF
45 INT
46 VOL
0 CH
80 CA
Vitalidad: 1447 / 1519
Energía: 930 / 1320
Espirítu: 46 / 138
Nivel: 7
Habían transcurrido dos meses desde que llegaron a aquella ciudad. Lo que en un principio iba a ser una parada rápida antes de iniciar el gran viaje se convirtió en una estancia larga al darse cuenta el grupo de las dificultades que suponía el viaje en sí. No era sólo el barco lo necesario para iniciarlo, sino medios para pasar controles, herramientas para superar con eficacia la corriente ascendente... Iba a ser un calvario si sencillamente compraban (o robaban) un barco para hacerlo por sí mismos. Estuvieron un par de semanas sin saber qué hacer, si contactar con la revolución o buscarse la vida ellos mismos hasta que Don Bambú se topó con una información de valor incalculable. El día 70 de Primavera daría inicio una travesía autorizada por el gobierno para llevar a una lista de civiles hacia el Grand Line. Inmediatamente el panda se lo transmitió al grupo y hubo un consenso general con la idea de que era la única forma aceptable de llegar todos de una pieza al paraíso. Se llegó a trazar un plan para meter a todos en el barco, pero con el paso del tiempo hasta la llegada del día señalado, el grupo fue distanciándose poco a poco y como el plan no se repasaba con asiduidad, el panda resolvió que lo mejor era que cada uno se buscase la vida para colarse en los barcos como pudiera y ya se vería qué hacer. Don Bambú no dudaba de que sus compañeros lo lograrían y se dedicó a estudiar el terreno y a idear formas de colarse en un barco midiendo casi cuatro metros de altura. En estas últimas tres semanas, Don Bambú supo poco de algunos de sus compañeros. Derya se involucró en una especie de entrenamiento secreto y ninguno supo más de ella. Enma resultó ser un joven bastante introvertido con el que mantener conversaciones era difícil. Khruner había pasado a ser un fiel compañero del panda, aunque a veces era como tratar con un niño grande y no se veían tan a menudo. Finalmente, con Kovashi el panda había tenido las noches más locas de fiesta al mismo tiempo que los enfrentamientos más duros y frustrantes. A estas alturas el panda ya lo consideraba un camarada, pero no dudaba en que el único camino que llevaría a ambos a la comprensión mutua sería el de darse de hostias hasta la inconsciencia. A pesar de todo esto, acordaron reunirse todos en el puerto el día señalado para iniciar la travesía juntos.
Y llegó el día. Don Bambú se presentó a la escena con la cara descubierta, pero con una capa que cubría todo su cuerpo desde el cuello hasta los tobillos. De prendas, lo único que se podía apreciar eran los zapatos negros y elegantes que calzaba. Su expresión facial no daba pistas acerca de lo que pensaba, pero miraba con interés a uno de los civiles que tenía pinta de que iba a coger uno de los barcos y que se había apartado a fumar. Decidió que ese era su momento y se acercó a él con un cigarrillo en la mano. —Buenos días, ¿no tendrá usted fuego? —Y educadamente le tendió el cigarrillo, pues evidentemente aquel sujeto tenía fuego. Lo hizo sacando su brazo de debajo de la capa e inclinándose ligeramente sobre el ciudadano, debía de medir sobre un metro setenta. Aprovechando su posición ahora más cercana, le habló con voz baja, como si le estuviera confiando un secreto. —Honestamente, sois muy valientes al embarcaros en esta aventura hacia el Grand Line. No sé si sois conscientes de los peligros que allí acechan. Incluso el camino es letal para los que no están preparados... —El panda dirigió su atención a los marines que estaban repasando la lista, parecían recién sacados del instituto. —...Y yo diría que ellos no lo están, no sé si me entiendes. —El tono del panda era grave, y pretendía impregnar al sujeto al que hablaba con un miedo irracional hacia la situación en general. —Además, es un poco sospechoso que el gobierno haya autorizado el viaje de repente. ¿No habían cerrado la ruta por los inenarrables peligros que acechaban en la ruta al Grand Line? No sé... Es un poco raro. —Sembrar la semilla de la duda sobre el gobierno en aquel sujeto era su mejor baza. —Y aun así yo querría ir. Tuve la mala suerte de no comprar un billete a tiempo... Yo sí podría aguantar el viaje. ¿No sabrás de alguien que quisiera vender su forma de entrar al barco, verdad? —Y se acercó un poco más a él. —Alguien que no desee la irremediable muerte. —Y sonrió. Dos filas de afilados colmillos adornaron la cara del panda. Si aquel civil reunía fuerzas para no mearse encima y le vendía su billete, el día habría empezado muy bien.
Resumen
Llego a escena y me aproximo a un civil que está fumando apartado. Le intento intimidar mencionándole las inseguridades del viaje y la fragilidad de la vida humana a ver si me vende su billete porque el panda no ha identificado que las pulseras son el billete.
95 FUE
63 RES
33 DES
33 PRE
77 AGI
70 REF
45 INT
60 VOL
13 CH
0 CA
Vitalidad: 1168 / 1277
Energía: 725 / 1103
Espirítu: 86 / 219
Nivel: 7
Finalmente el grupo pasó más tiempo en Logue Town que lo que habían planeado en un inicio. Cosa que estaba bien, pues realmente se dieron cuenta de que todos tenían muchas cosas que hacer antes de envolverse en un viaje como el que tenían planeado. El Grand Line no era moco de pavo, tenían que estar bien preparados antes de hacer esa travesía, pues a saber cuando iban a volver al East Blue, probablemente no en mucho mucho tiempo. Durante aquellos días se había ido viendo ocasionalmente con el resto de su grupo, aunque menos de lo que le hubiese gustado, honestamente, pero es que la joven gyojin tenía demasiadas cosas en mente que quería hacer antes de abandonar la isla. Fue un tiempo más que productivo para ella. Conoció a su maestro, un gyojin tortuga marina de tres metros que le enseñó una técnica física poderosísima. Siempre recordaría el momento en el que se reencontró con su grupo después de aquel entrenamiento, con todos los brazos morados, nudillos sangrando y una sonrisa de oreja a oreja. Vaya borrachera se pillaron esa noche. Luego tuvo que estar dos semanas descansando con todos los brazos vendados hasta los codos y sintiéndose prácticamente manca. Pero nada más se recompuso de nuevo, volvió a desaparecer, esta vez durante más tiempo, para aprender otra técnica nueva que estaba deseando enseñarles.
El caso es que hacía que no se veía con sus compañeros bastantes días ya. Tenía unas ganas tremendas de encontrárselos de nuevo, de ponerse al día con ellos y contarse todo lo que habían estado haciendo. Aunque alguna que otra vez habían hablado gracias a los den den mushis que todos se compraron. Con unas cuantas llamadas, todos quedaron en que el plan sería encontrarse el día 70 en los muelles, con el fin de colarse en un barco que el gobierno proporcionaría para dejar viajar a los civiles hacia el Grand Line. Era un buen plan. Ahora lo que quedaba era cruzar los dedos, deseando que saliera bien.
Y así caminaba Derya por las calles de la ciudad, las cuales ya empezaba a conocerlas bastante bien. Vestía con un top corto de color naranja y rayas rosas, unos shorts vaqueros y por encima se había puesto una camisa abierta que llevaba un estampado de tiburoncitos amarillos sobre un fondo azul marino. Iba descalza, como siempre, y a la espalda se había echado una mochila con su den den mushi, su loge pose recién comprado, el libro que Don Bambú le había prestado -aún no se lo había acabado, estaba en ello- y algo de ropa. Todo lo que necesitaba para viajar. Con sus grandes pasos y su buen ritmo tardó muy poco en llegar al puerto. Estaba lleno de gente, entre los que parecía no llamar mucho la atención gracias a la gran variedad que sus ojos alcanzaban a ver. La zona se había llenado de todo tipo de personas, deseando subirse a aquellos barcos gubernamentales y comenzar una nueva vida. Echó un buen vistazo a su alrededor. Seguro que alguno de sus compañeros ya andaba por allí, no podía ser ella la primera, ¿verdad?
Entonces le vio. No muy lejos de ella se encontraba Kovashi. Estaba hasta arriba de ropa, parecía que intentase pasar desapercibido, pero Derya ya le conocía demasiado bien, al menos su forma de andar y sus movimientos. Su presencia para ella era inconfundible. Sobre todo después de haberse pegado muchos días sin verle, le había echado bastante de menos. Corrió hacia él y le abrazó con fuerza. Llevaba una especie de chaquetón puesto, por lo que era bastante blandito y agradable aferrarse a él. Hundió la cabeza en su pecho unos segundos. — ¡Kovashi! — Al cabo de un rato le soltó, pero sin alejarse físicamente de él. — ¿Qué tal, cómo has estado? Llevábamos sin vernos un montón de tiempo. — Su sonrisa era enorme. Le costaba camuflar su emoción, de hecho, pocas veces lo hacía. — ¿Has visto a alguno de estos? — Le preguntó, refiriendose a Don Bambú, Enma o Khruner.
85 FUE
78 RES
32 DES
32 PRE
42 AGI
39 REF
15 INT
40 VOL
0 CH
50 CA
Vitalidad: 1125 / 1194
Energía: 597 / 1010
Espirítu: 40 / 120
Nivel: 5
Estábamos todavía de vacaciones, buscando y comprando todo lo que necesitábamos. ¿Qué es realmente lo que necesitamos?, no lo sé, lo cierto es que ya teníamos dos meses ahí, y si antes éramos dos grupos, uno de dos y otro de tres. El de Kova y Bambú no sé cómo habrá ido, pero el del chico nuevo y el de la chica, pues ni fue en cuanto entre en la primera tienda para comprar un arma, se trataba ni más ni menos de una lanza, y no era una cualquiera, su mango era de madera bien larga y fuerte con un filo que cortaba bastante.
La cuestión es que cuando yo pensaba, que al salir estaban los compañeros, ahí no estaba ni el tato, - será verdad, otra vez me han abandonado-. El trozo de atún seguía en mi hombro, ya empezaba hacer olor cito extraño, un olor que si pasabas por el lado, te hacía marearte, comencé a caminar y seguí viendo tiendas y más tiendas, buscando a la chica y al chico del grupo, miraba a la izquierda, y nada, miraba a la derecha y nada, -bueno ya me rindo iré por libre.
En unas de las tiendas había muchas prendas, entre ellas se encontraba una que me chiflaba, me enamore, era un poncho, un pocho artesano de color verde bosque, con una capucha, era la primera vez en lo que llevo de viaje, que había una talla como la mía. Entre a la tienda con el atún al hombro, -Hola muy buenas, me gustaría probarme el poncho artesanal, color verde bosque-, la señora, ya de una edad avanzada, - si claro adelante-, acto seguido cogí él pongo y me lo coloque, - a su mamá, qué guapo-, la verdad es que me quedaba que ni pintado, -lo compró-, la señora me miró, y dijo -muy bien son 100 monedas-. -Perfecto, ahí tiene - me lo deje puesto, y me fui hacia las afueras de la ciudad, a mi hábitat , para despejarme y hacer mi día a día.
Pasaron dos meses, y el atún, bueno, el atún ya no quedaba nada, lo había hecho a la brasa, y la verdad quedo bien rico, ya era el momento de ir hacia el pueblo y quedar con los otros compañeros, a todas horas estaba pensando en mi hermanito, que estará haciendo. Me coloqué el poncho y la capucha, cogí mi bolsa y mis lanzas, fui bajando por el pueblo y empecé a ver por el fondo, una aglomeración de gente en un punto en concreto, -Que será lo que está pasando ahí?-, iré a ver que ocurre allí, la verdad es que desde que tengo puesto el poncho la gente no se me queda mirando raro, ni siquiera me estaban mirando por lo supuestamente feo que resultaba ser, iba llegando y la locura de gente que había, no lo podía entender por qué, pero bueno es momento de buscar a los demás.