Una vez cerca del grupo, Legan me reconoció. No estaba segura de que fuese a recordarme, él tenía un aspecto mucho más peculiar que yo, era normal que no se me hubiese olvidado nuestro encuentro, pero dudaba que él todavía lo guardase en su memoria. Afortunadamente, no fue así y, al verme, me saludó de forma animada. Parecía que no había cambiado nada en este tiempo que llevábamos sin vernos. Además, para mi sorpresa no solo conocía a Peixe, sino también a Jolyne. No sabía cómo había podido darse tal casualidad. Tal y como me pareció en su momento, era un hombre de mundo y, casualmente, nuestros caminos habían vuelto a encontrarse.
Definitivamente, esto era una oportunidad única. No solo tenía que haber civiles en los barcos, seguramente se había colado algún que otro polizón aprovechando el caos, al igual que habíamos hecho nosotros y Legan. Le saludé con una sonrisa y asentí con la cabeza respondiendo a su pregunta para darle a entender que yo también le recordaba y me alegraba de verle, pero no quise intervenir demasiado para que pudiese también saludar a Jolyne y hablar con Yamamura. Ya tendríamos tiempo de hablar más adelante, porque tenía muchas preguntas en mente. Mientras tanto, volví a abrir el periódico para dedicarle algo más de atención que la primera vez. Las noticias eran interesantes, las tendría en cuenta, así como los wanteds. Debía recordar todas aquellas caras, más que nada porque el grupo terrorista parecía peligroso. Un tipo con cara de psicópata, una gyojin bastante mona y dos osos. Y yo pensaba que nuestro grupo era raro.
La situación era un poco caos y todo empezó a ir peor cuando llegamos al punto clave. Y el barco comenzó a acercarse a la Reverse Mountain. La gente estaba alterada, el peligro era evidente. Jolyne manifestó su preocupación por que pudiésemos morir y Yamamura le confirmó sus sospechas. —¡Aquí nadie va a morir! —dije indignada al ver que la mitad de la banda ya había asumido un final trágico. Aspros reaccionó rápidamente y fue hacia el timón para tomar las riendas. Menos mal que nos lo habíamos encontrado antes de llegar hasta aquí. A pesar del pesimismo, Jolyne reaccionó a una gran velocidad. Animó a Aspros y pidió que ayudásemos a la gente. Legan cogió su capa y se la extendió a Yamamura para, entre ambos, tratar de sostener al mayor número de personas posible. Gracias al peligro, habíamos conseguido coordinarnos para superar el problema. El capitán me mandó que guiase a más personas dentro del barco. No tuvo que decir nada más. —¡Sujetaos donde podáis! —grité para repetir las órdenes de Aspros y que todos lo oyesen. Tras eso, comencé a dirigirme hacia la puerta que llevaba al interior del barco. —¡Los niños y ancianos venid conmigo al interior!
Antes de que el barco quedase completamente girado teníamos que conseguir que todas las personas estuviesen a salvo. Aquello era una locura, ¿a quién se le ocurría llevar a civiles en un barco tan poco preparado para ello? Los que habían permitido todo este desastre eran los que tendrían que aparecer en los wanteds. No quise pensar demasiado en ello, lo principal era guiar a los más débiles al interior para que se agarrasen en un lugar más seguro en el que no pudiesen caer al mar. Abrí la puerta y dejé pasar a los que me habían seguido intentando poner algo de orden mientras me sujetaba con fuerza a la puerta y a la esquina de la pared para prepararme para lo que venía.
Resumen
Saludo a Legan, vuelvo a leer el periódico con más detenimiento y sigo las órdenes de Yamamura para llevar a las personas más débiles al interior del barco.
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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.
Pensaba que quizá todo ese ruido y la masa de gente quedarían atrás cuando nos subimos a ese barco, pero no había sido así. Si había algo peor que estar llenos de gente en ese barco, era que todos estuviesen interactuando con nosotros, o mejor dicho, con Legan. Era impresionante la capacidad que tenía este hombre de relacionarse con la gente, aunque desde luego no era una capacidad que envidiase, más bien al contrario, a mí que me dejen en paz.
Entre las personas que hablaban con Legan me llamó especial atención el tipo que antes habló con él, era aún más grande que Legan. Estando más cerca pude comprobar la gran diferencia entre nosotros, por lo menos en cuanto altura. Era más del triple de alto que yo, en un supuesto combate eso podría ser un serio problema, pero parecía simpático y amistoso con el cornudo. Aunque lo que realmente me inquietaba era el fuego que salía por su espalda, ¿Nadie pensaba decirle nada? Parecían darle tan poca importancia que no sería yo el que se preocupase de que pudiera quedarse frito ese tipo. Tampoco es que me importase lo más mínimo
Los tres interrogaban al otro pijo que ahí había, cuando finalmente no tengo que volver a ver al pijo de Terence, ahora me encuentro con otro, esto era un sinfín, tan solo esperaba que a este no le pidiera el demonio de cuernos que sigo que se viniera con nosotros. Por lo que pude escuchar se llamaba Aspros, pero en realidad me daba bastante igual, esperaba no volver a encontrarme con él cuando llegásemos a tierra.
Miré entonces por el vasto mar que nos rodeaba, definitivamente a estas alturas ya no había vuelta atrás, y peor aún, parecía que íbamos directos a unas montañas cuya corriente parecía ir hasta la cima. No estaba del todo convencido de que aquél fuera el camino correcto, aunque todos parecían bastante confiados. Algo me decía que era probable que nos volviésemos a encontrar con Terence en breve.
En medio de todo ese jaleo y griterío el barco se movía de lado a lado, le costaba navegar en esos mares y viendo a dónde nos estábamos dirigiendo estaba claro que la cosa iría a peor. Todos a nuestro alrededor entraron en pánico, gritos y voces, llantos, la desesperación humana una vez más volvía a hacer acto de presencia. La situación me daba mala espina, y parece que Legan decidió actuar en conjunto con el hombre pájaro que sigue en llamas. Reclamaba la colaboración de todos para salvar todas las vidas del barco, pero el otro tipo parecía tener más luces al indicar que fuesen a las bodegas. Seguramente no habría sitio para todos, pero sería más seguro.
Parecía que si se trataba de un buen tipo el tipo del fuego, por lo menos se preocupaba de que todo el mundo quedara a salvo dentro del navío, tal vez había sido demasiado precipitado al ponerme a la defensiva delante de él antes. Suspiré pensando que pronto me harían a ayudar, cuando una mujer que había allí llamó a las bodegas a todos los niños y ancianos, definitivamente tenía más cabeza que los otros dos juntos. Pero si había algo en mi mano que pudiera hacer, lo haría.
Mientras todos se movían, decidí quedarme en cubierta para asegurar a la gente alrededor del mástil. Observé como dos personas se habían resbalado y caído al suelo. Corrí hacia ellos, un par de niños que estuvieron a punto de caer por la borda, pensé que ya habían logrado entrar todos pero al parecer quedaban esos dos todavía por ahí. A uno lo cogí del cinturón del pantalón a tiempo, a otro conseguí atraparle directamente de la mano. Tal vez fuera demasiado brusco pero tiré de ellos rápidamente hacia el mástil, donde les extendí un cabo para que se sujetasen fuerte mientras alguien les ayudaba a volver a entrar a cubierta.
- Agarraos. – Dije en un tono de voz seco, al mismo tiempo que cogí me coloqué dentro de aquella capa para afianzar mi seguridad y de todos los que había allí dentro.
Estos dos tendrían las fuerzas suficientes para aguantar a todos, pero sus tamaños hacían que se les escapasen algunas personas que se resbalaban. Aguantando mi posición como pude hice todos mis esfuerzos para ayudarles a levantarse mientras tan solo deseaba que todo este tramo pasase rápido.
Miré de reojo al timón y allí estaba ese pijo, controlando el barco aparentemente, desde mi punto de vista solo parecía fardar dandole vueltas para un lado y para otro, no me terminaba de fiar de él, pero desgraciadamente parecía ser que todas nuestras vidas dependían de ese tipo. Ya me pasó con Terence, este era el segundo pijo que podía hacer cosas útiles quetal vez escapasen a mi control, no tengo ni la más remota idea de navegación, así como Terence sabía utilizar sus habilidades sociales de una forma que siempre me llegó a resultar bastante desquiciante.
Resumen
Observo como Legan se relaciona con varias personas y los analizo un poco. Después trato de ayudar a que nadie se caiga del barco durante el ascenso, fijando a la gente en el mástil.
La suerte era una aliada que no todo el mundo podía poner de su lado, y vosotros, en el día de hoy la teníais... pero no todos. Con Derya, Aspros, y Minato al timón los barcos se enderezaron y se mantuvieron firmes en la línea ascendente que formaban las aguas de aquella corriente, mientras que los barcos que os escoltaban por delante y por detrás, uno detrás de otro, iban perdiendo el control e iban chocando contra las paredes laterales que flanqueaban el río. El choque partía la madera, rompía las sogas, rajaba las velas y quebraba en dos los barcos, haciendo que todas las personas que los ocupaban murieran en el accidente en tan turbulentas aguas, fruto de ser una marabunta de personas sin preparación ni capacidad para sobrellevar dicha tarea, haciéndoos aun más afortunados: Érais los tres únicos barcos que aun se mantenían en pie.
Sin duda una tragedia, pero la vida en el mar no era un juego. Los que no murieron por los derrumbes y quiebros de los materiales de los barcos, lo hicieron saliendo despedidos por la agitación, o arrastrados por las olas que invadían el espacio a bordo, ahogados por las fuertes corrientes o muertos por una fuerte contusión al chocar contra las rocas. No sobrevivió ni uno.
El silencio se apoderó de vuestras embarcaciones, y sólo el ensordecedor sonido de las olas rompiendo contra el mascarón de proa se escuchaba, como una especie de aviso de la bravura y la fiereza del mar, dejando claro que este destino les aguardaba a quienes no lo tomaban en serio.
Tras unos cuantos metros más de desplazamiento por aquella mar picada, pudisteis alcanzar la cima del pico, observando por un leve instante el basto mundo frente a vosotros. Un montón de diminutos puntos en el horizonte que representaban los destinos que podríais alcanzar en el futuro, más próximo o distante dependiendo única y exclusivamente de vosotros y vuestras decisiones.
Pero no tuvisteis más que escasos segundos, sin llegar a la decena de ellos, cuando vuestro navío comenzó a descender abruptamente río abajo, recorriendo el lado contrario de la montaña y alcanzando una velocidad inigualable. Aquellos con menos entereza y capacidad de soportar estas condiciones de empuje salieron volando hacia la pared que separaba el acceso a los camarotes del resto de la cubierta, con suerte. Los que estaban en la zona superior, a excepción del bravo héroe o heroína que sujetaba el timón, cuyo agarre le daba una posición privilegiada para aguantar este envite. Los que impactaron contra la pared recibieron tal golpe por parte del viento que se originaba por el desplazamiento del barco que no podrían moverse, impidiéndoles también hablar a duras penas. Algunos civiles del barco salieron volando de la embarcación, presagiando sólo con su despedida que los peligros no habían hecho más que comenzar y que no se podía bajar la guardia en ningún momento.
Quedaban unos pocos metros para llegar a la desembocadura del río: los cabos gemelos. Y el problema sería ese, llegar. Había que estar preparado para el impacto del casco del barco contra el agua llana que brotaba del final del cauce de este improvisado río, o las consecuencias podrían ser letales.
Aclaraciones
"Yohohohoho"
¡Saludos! Soy el narrador oficial de Nakama no mi. ¡Declaro inaugurado el primer evento del foro: "Control de Acceso"!
Actualmente sólo se mantiene el pie el barco que ocupan los Revolucionarios, los Marines y los Cazadores, y los Piratas Alas Negras y la pareja añadida de Legan y Mihasy, gracias a los valientes que han tomado el control de los timones.
En el descenso todo el que no tenga 50 puntos de Resistencia o más sale volando de donde esté, sin importar ninguna otra condición y se estampa contra la pared que divide la cubierta de la zona techada, y sobre la cual está el puesto de mando con el timón. Si alguien con menos de 50 puntos de Resistencia está en la parte alta (donde el timón) y no es el navegante sale volando del barco, fuera de este, y caerá al mar.
De haberlos, su situación se aclarará en el siguiente post.
Tenéis hasta las 22:00 del Martes 26 de Septiembre para postear.
¡Suerte!
24-09-2023, 11:15 PM (Última modificación: 24-09-2023, 11:20 PM por Joe.)
Yo estaba a estribor del barco cuando me percaté de ello y me puse a ayudar a todos los civiles de esa zona a que estuvieran a salvo, priorizando los más jóvenes y mayores. Terminé de ponerlos de la manera menos peligrosa posible, mientras me percaté de que Minato cogió el timón del barco. No sabía que el joven supiera manejar estos trastos, pero confiaba en él a pesar de todo lo anterior. Volví a asegurarme de que los civiles estaban bien y entre ellos había una niña pequeña, no tendría más de 4 añitos. Estaba con su madre, la cual, agachada, intentaba aferrar a la niña a su pecho para que esta no pudiera apartarse de su lado, pero eso le impedía a la madre poder sujetarse bien. A lo que yo agarré a la pequeña con mi brazo derecho, sujetándola fuertemente contra mi pecho para que pudiera estar lo más firme posible y a la vez su madre pudiera agarrarse mejor y estar más segura - No se preocupe, usted sujétese bien, no la pasará nada conmigo - Le dije para que se tranquilizara.
El barco comenzó a subir por el río que la gran montaña que tenía enfrente mostraba. Para asegurarme mejor con la niña conmigo - la cual sujetaba con el brazo derecho y mi pecho - me agaché y con mi brazo izquierdo y de espaldas a la proa me agarré a un tipo de barandilla de hierro que había en los laterales del barco. Notaba como el barco subía, con dificultades, pero alcé la mirada un momento y vi al joven Minato en el timón, concentrado. Por lo que me sentí seguro. Al cabo de poco tiempo el barco se estabilizó, parecía que habíamos llegado a la cima, pero más pronto que tarde, de repente, este mismo comenzó a caer hacia abajo. Íbamos a caer a una gran velocidad. Y tenía a la niña conmigo, no podía jugármela, tenía que protegerla a cualquier coste.
Por lo que, en el momento que sentí que el barco ya estaba casi en posición completa para caer hacia abajo, me transformé en mi forma híbrida rápidamente y, con cada brazo en la misma posición, esta vez usé mi cola de serpiente para aferrarme todavía más a la barandilla e intentar obtener más fuerza de agarre. Apreté a la niña contra mi pecho - sin llegar a hacerla daño - y agachando mi cabeza sobre la suya para protegerla, a la vez que me sujetaba con fuerza.
Solo puedo esperar a estar abajo del todo y que no le pase nada a la niña.
Aclaraciones
Resumen
Coloco a la gente de estribor a salvo, sujeto a la niña para protegerla. Cuando el barco empieza a caer me transformo en forma híbrida para tener mejor agarre y soportar la caida
Gasto de akuma
Gasto 30 de energía para transformarme en forma híbrida
En aquel momento me hubiera gustado creer en algún Dios, mientras estaba en la popa del barco en el lado de babor, la situación no estaba para nada salvada... mire hacia atrás y lo que vi fue desolador:
Civiles ahogándose, mástiles cayendo, un cráneo aplastado por una roca, lo veía todo a camara lenta, escuchaba gritos, gente pidiendo ayuda, gente a la que no podía salvar, para empezar porque era imposible que pudiera tocar el agua y para seguir porque esa corriente no había forma de vida terrestre que pudiera aguantarla, mire hacia delante, de repente delante de mí, un señor con bigote salió despedido hacia atrás, abriéndose la cabeza con un cabo del barco y cayendo al mar, por un momento pensé que Mou había muerto, me empezaron a pitar los oídos y empezaron a brotar lágrimas en mi cara, de repente se hizo el silencio, no escuchaba nada, no sentía nada, todo a mi alrededor era caos y muerte ¿así era la vida de un marinero? Miraba hacia todos lados, pero no podía ver a ninguno de mis compañeros, temía por sus vidas, también por la mía. De repente un golpe seco sobre mis piernas, una mujer humana muy pequeña y joven había salido volando y se había estampado contra mí, haciéndome perder un poco el equilibrio, casi me caigo, pero gracias a Dios o a la suerte, pude recuperarme sin problema del golpe, rápidamente bajé la mano intentando agarrar a la joven humana, pues estaba siendo disparada hacia atrás aún con la inercia del golpe, pero salió disparada por la borda, llegue a rozar su brazo, pero no pude agarrarla, otra víctima más, pero esta vez, de una mujer que debía haber podido proteger. Otro cuerpo, esta vez de un hombre, paso por mi lado, se golpeó la cabeza y quedo en la popa del barco con la cabeza abierta y sangrando de gravedad, tampoco había podido verlo y evitar el desastre, otro cuerpo más, esta vez de un niño, impacto contra mi pecho, era un cachorro humano que no debía de llegar a la década de vida, no paraba de llorar, le abrace con mi brazo izquierdo mientras que con el derecho me agarre a un cabo del barco, desde ahí alce la vista y vi al chico que antes era una avispa a los mandos del navío, volví a mirar al niño
"No llores, todo saldrá bien", intente decir, pero de mi boca no salían palabras, quien no paraba de sollozar era yo.
¿Cuándo acabaría este horrendo viaje? Este no es el mundo que yo quería ver.
resumen y aclaraciones
Mi resistencia es de +16 respecto a lo que pide el narrador para resistir, o sea resisto medianamente bien a la fuerza del viento y el oleaje que estamos sufriendo, sin embargo, al ser mis reflejos de 10, no puedo evitar la muerte de algunos civiles del barco, debido a mi fuerza, resistencia y a que soy "suertuda" si puedo soportar el impacto del niño en el pecho y protegerle y evitar caerme cuando me impactan en la pierna. En caso de haber interpretado mal algo de esto, por favor, señores del staff, escribirme, que estoy para aprender.
El resumen es que Karl está jodidísima viendo lo narrado, solo ve a Minato de navegante, no encuentra al resto de compañeros, ve perder la vida a 2 civiles a los que podía haber salvado y consigue salvar la vida un niño al que sostiene con un brazo, no puede articular ni palabra, no escucha ni ve bien lo que pasa a su alrededor y no puede parar de sollozar
Kovashi no pudo responder a nadie. Ni a Panda sobre el asunto interesante del periódico, ni a Enma para soltarle otro callabocas legendario y por supuesto tampoco a Derya, quién abandonaría aquel lugar para ir en busca del mando de la nave y enderezar la misma. Nuestro protagonista, agarraría el primer lugar que pudo encontrar, que resultó ser la madera de un lateral. Un mal movimiento y al agua, él siempre tan acertado. Desde allí podría sentir el ascenso. - Aquí va a morir mucha gente - Tras aquel pensamiento, algo cayó a peso muerto justo a su lado. Era un anciano, que pedía auxilio desesperadamente. Kovashi lo dejaría atrás ante el avance inminente del barco. Sintió una punzada en el pecho, pero así era la vida. Para lo que creía que estaba preparado, pero no fue así, era aquel estropicio. Barcos chocando, cayendo repleto de almas. Mientras la dirección era óptima, los cuerpos de las personas chocaban contra el casco del barco. Parecían rocas por el sonido, pero no lo eran.
El pánico iba aumentando conforme seguían ascendiendo. Una mujer entrada encarnes se precipitó cubierta abajo, pasando justo por el lado de Kovashi. Este se agarraría fuerte con ambos pies a la madera, dejando la mitad de arriba de su cuerpo libre. Gracias a ello lograría sujetar con ambas manos a la señora, chocando por el peso con la espalda en dicha madera. Un acto imprudente que además le hizo imposible ayudar a Enma. — ¡Enma! — Gritó al ver pasar su cuerpo. Apenas podía aguantar el peso de la señora, le era imposible más movimiento, como aquello supusiera la muerte de un compañero ... Por idiota que fuera. Se lo estaría recordando a si mismo durante mucho tiempo. Por suerte alcanzaría a ver como Panda y Caló se agarraron fuerte para no caerse.
Dado el momento, el barco alcanzó la cima de la extensa montaña, estabilizándose al fin. Pudo dejar de abrazar a la señora, que en un tenue y francamente simple “gracias” corrió con todo su alma hacia la dirección de donde venía en la caída. Por qué claro, quedaría un descenso.
Como cuando ves estrellas en el firmamento, eso es lo que veía Kovashi en la profundidad que ofrecían las vistas desde tan arriba. Islas que se disgregaban, formando una separación natural encantadora. — ¡QUE VIENE! — Vociferó con toda su alma. Fue sentir un mínimo traqueteo antes de descender a toda prisa e instintivamente sonrió. El barco se precipitó hacia la nada. Mucha habilidad tendría que tener Derya a los mandos de la nave para hacer que no se destruyera en el camino, más incluso al caer. Por suerte todos confiabamos en ella.
Gritos lejanos se perdían por entre las brumosas aguas de aquel bravo ascenso. Desde mi posición, con la vista puesta al frente y atenazado por el miedo de sufrir su mismo destino, podía discernir acrobáticos fragmentos de otras embarcaciones que no habían corrido la misma suerte que nosotros; la astilla y el silencio reinaban en el ambiente. ¿Cuántas vidas se habrían perdido en tan pocos segundos? ¿Cuántos barcos habrían perecido? El mar no era nuestro amigo, no era confiable, no era amable. Y la gente que no se percataba de ello, era la misma que encontraría descanso eterno en su lecho. O en las rocas de la orilla, porque la gente volaba a nuestro alrededor como palomitas, como muñecos de trapo.
Tal vez el ascenso hubiese durado unos segundos, pero a mis brazos se les asemejó eterno. El pequeño lapso, la pequeña curva de descanso entre el ascenso y el descenso, me permitió comprobar con la mirada que mis compañeros seguían ahí y que no habían sido arrastrados por el empuje inicial. Todos se habían preocupado de agarrar a civiles para evitar que saliesen despedidos, lo cual me llenó de asombro y duda, ¿acaso los piratas no eran seres egoístas y déspotas? En aquella situación de vida o muerte, habían arriesgado su integridad para salvar la vida de una panda de desconocidos. Tal vez hubiese sido una tontería o una estupidez, pero no pude evitar sentirme más cerca de ellos y esbozar una ligera sonrisa; ser pirata no te hacía necesariamente malo, ¿no?
- Señores pasajeros, se les informa que deben ¡¡SEGUIR AGARRADOS, VIENE EL DESCENSO!!
Todo lo que sube, baja, y aquella bajada iba a ser digna de ser capturada, impresa y colgada en un bonito marco en mi salón. Podía notar como la fuerza de empuje tiraba brutalmente de mí, aferrado al timón como si me fuese, que me iba, la vida en ello. No quería ni podía despegar mi vista del frente, ya que era vital mantener el barco enderezado dentro del fino sendero, del tobogán de agua que nos llevaría hasta nuestro destino, pero sucesivos golpes en la zona baja del barco me perturbaban. Aquel impulso había sido más fuerte que el anterior y, sin ninguna duda, mucha gente habría salido despedida ante tal acometida. De pronto, por mi flanco derecho, pude ver como el cuerpo del personaje secundario Samantha volaba por encima de la cubierta para acabar en las tempestivas aguas del mar.
- ¡SAMANTHAAAAAAAAAAAAAA! -pude a duras penas proferir, puesto que el fuerte viento ahogaba mi voz- ¡MI SMOOTHIEEEEEEEEEEEEE!
Después de aquello, tenía la sensación de que solo existíamos yo y el barco. La caída poco a poco tocaba su fin, y nos esperaba un fuerte impacto angular contra la masa de agua inferior. Quería sobrevivir, debía hacerlo. Y ellos también, los que me acompañarían en mi sueño de crear un mapa del mundo tal cual yo lo veía.
- Ni se os ocurra… morir, circo… ambulante -apresadas, las palabras se habían convertido en un filo hilo de voz que pasaba a duras penas por entre mis dientes, apretados a más no poder.
Resumen
Sigo manejando el barco, tanto en el ascenso como en el descenso. Exijo mi smoothie.
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¿Mi objetivo? Deslumbrar al mundo, ¿Mi bandera? El glamour querida, ¿Mi teléfono? Ya quisieras.
25-09-2023, 12:52 PM (Última modificación: 25-09-2023, 12:54 PM por Legan.
Razón: Que se me había olvidado el resumen, mi arma
)
Habíamos montado en el barco adecuado, no sólo por la coincidencia de reencontrarme con Jolyne, Triana, o incluso a Peixe, sino por la bondad que hay en sus corazones. Muchas veces he escuchado como recriminaban mi visión de la piratería, diciendo que los verdaderos piratas saquean sin miramientos, asesinan, y cometen atrocidades. Era la imagen que el mundo entero tenía de los piratas, pero yo sabía muy bien que esos no eran todos los piratas que navegaban los mares, que realmente existían piratas de buenos corazones que su único fin era viajar y correr aventuras todos juntos, persiguiendo sus sueños. Los piratas de Yojimbo parecían ser de esta última clase, y no podía sentirme más orgulloso de ellos. De haber sido otra clase de piratas era muy probable que terminásemos en una batalla a muerte allí mismo.
Yojimbo había acogido muy bien mi idea, colaborando entre los dos de seguro que no se nos escapaba nadie. Sin embargo lanzó una orden a Triana que yo ni había pensado, resguardar a civiles en camarotes y bodegas. Se había vuelto a ganar mi respeto con ello, era un capitán digno de su banda, tengo que aprender cosas de él sin duda. - ¡Aguantad! ¡Sólo será un poco más! – Grité para lanzar ánimos a los civiles que a duras penas resistían este tramo del viaje.
Triana también aportó una buena idea llevándose consigo a niños y ancianos como prioridad. Serían los que menos resistencia tendrían, con lo cual sus indicaciones completaban las de Yojimbo. Miré a Mihasy y pude observar como rescataba a algunos que se caían de la zona que estábamos protegiendo. - Yo también tengo una persona muy confiable. – Pensé mientras sonreía casi sin darme cuenta. – Terence… ojalá hubiésemos compartido más parte de este gran viaje juntos…
Me era inevitable recordarle, pero no era el momento de lamentar su perdida. Continué resistiendo las complicaciones del viaje cuando en un instante todo parecía haberse calmado. No había a penas movimiento, lo cual era extraño. Miré desde mi posición al exterior y pode contemplar dónde estábamos, literalmente en el aire.
-¡¡SEGUIR AGARRADOS, VIENE EL DESCENSO!! – Escuché gritar al navegante, Aspros.
Una indicación perfecta, yo mismo me sentí relajado durante unos instantes, y ese era el mayor error que se podía cometer. Miré a los ojos a Yojimbo y sonriendo asentí con la cabeza, indicando que estaba preparado para lo que se venía.
Caída libre en picado, sentía como mi propio corazón subía al mismo tiempo que todo mi cuerpo pesaba más. Mis piernas tuvieron que sostener el peso de todo mi cuerpo por sorpresa, algo que pude resistir con esfuerzo. Nunca había vivido algo así, y todas esas sensaciones me habían pillado de sorpresa, no pienso volver a repetir esto en mi vida. - Por favor, que termine ya. – Pensé con todo mi cuerpo en tensión pero sin soltar ni un centímetro a nadie.
Resumen
Básicamente aguanto como un campeón toda la situación sin dejar escapar a ningún civil.
Lo que en un principio iba a ser un ascenso accidentado se convirtió en... Bueno, en nada, fue un ascenso accidentado. La percepción premonitoria de su naturaleza fue acertada. Lo que quizás fue imprevisto, aunque Don Bambú había hecho una buena jugada, fue que la corriente ascendente fuese tan fuerte. Los libros que había leído no se acercaban a describir con precisión cuán poderosa era aquella corriente que llevaba los barcos por encima del Red Line y luego los precipitaba hacia el vacío, desembocando inevitablemente en el paraíso que era la primera mitad del Grand Line. Entre el caos que se formó, no se escapó de la vista del panda que el barco que iba delante de todos los barcos de pasajeros se estaba escorando hacia un lateral, impactando finalmente contra una de las paredes del Red Line y resquebrajándose su madera, rompiéndose sus sogas y desajustando sus velas. El barco deceleró rápidamente quedándose atrás y encontrándose al final de su camino con el barco que más atrasado iba, que corrió el mismo destino que el primero. ¿Cuántas vidas se habían perdido en un instante? Don Bambú no se atrevió a aventurar una cifra. No sabía si tendría estómago para soportarlo sin flaquear. Y necesitaba no flaquear, porque protegidos contra su cuerpo por su brazo izquierdo y parte del derecho, que era el que agarraba fuertemente el mástil central del barco como si fuera abrazadera, se encontraban seis civiles, aquellos que el panda había visto más flojos y que sabía que no podrían soportar el ascenso que él se imaginaba. Eran 3 niños, 1 señor mayor además de un hombre y una mujer que estaban particularmente flacuchos. Cubiertos por la enorme masa corporal del panda y sujetos gracias a su hercúlea fuerza, aquellos sujetos podrían aguantar el ascenso sin salir despedidos. Otra historia fue Enma. El pobre chaval decidió agarrarse al cuello del panda como si fuera un niño yendo a caballito, y aunque el panda no le dio importancia, esa postura no era la más segura para el descenso tan poderoso del que pronto iban a ser víctimas. El barco alcanzó la cúspide del Red Line y el mundo se abrió ante ellos como si fuera un mapa en tamaño real. Por unos instantes, la calma reinó en el navío. Todo permaneció más o menos inmóvil, aunque el panda notaba los temblores de los sujetos que tenía entre su brazo y su torso. Sin embargo, pronto comenzó el brutal descenso.
Cuando la hora de la verdad llegó, numerosísimos civiles salieron despedidos y se chocaron contra paredes, contra mástiles, contra barriles o incluso, quizás lo peor de todo, precipitándose hacia el vacío y sufriendo una muerte segura. En esta tragedia, sin embargo, no solo los civiles fueron víctimas. El panda pudo cómo el abrazo del muchacho se iba haciendo más y más débil, pero no podía liberar ninguno de sus brazos para sujetarlo bien, porque eso significaría perder múltiples vidas civiles que dependían de él. El panda intentó en vano gritar, pero finalmente las manos del muchacho se desprendieron de su cuello y éste salió volando hacia un destino incierto. —ENMAAAAAAAA —Gritó el panda desesperado, pero de nada iba a servir. Tenía que aguantar. La fuerza del viento que impactaba contra su peluda cara se había incrementado considerablemente. Notó como la inercia le intentaba hacer perder su agarre, pero Don Bambú apretó los dientes e hizo todavía más fuerza para no perderlo, logrando mantener su posición a pesar de todo. No se atrevió a mirar a los lados o siquiera detrás suya a ver cómo lo estaba llevando Derya. Tenía completa fe en sus compañeros, pero seguía temiendo por la vida de Enma.
El panda observó cómo los cabos gemelos, el final del camino en la desembocadura de la corriente ascendente (ahora descendente), se aproximaba a toda velocidad. Supo entonces que el impacto contra el agua tranquila a semejante velocidad iba a ser considerable e hizo acopio de todas su fuerzas para continuar agarrado y resistirlo todo. Estaba decidido a convertirse en el muro que parase los envites del aciago destino sobre aquellos que eran más débiles.
Resumen
Don Bambú recoge a un total de 6 civiles que considera débiles para protegerlos de la corriente ascendente. Esto lo hace debido a que con su enorme tamaño, fuerza y resistencia es capaz de acogerlos entre su brazo izquierdo y su torso mientras se sujeta al mástil con el derecho. Por otro lado, como Enma estaba sujeto a su cuello por sus propios medios y Don Bambú tiene ambas manos ocupadas, no puede rescatarlo de salir despedido. El panda lamenta esto, pero se prepara para el choque del barco en la desembocadura de la corriente.