[EVENTO FIN DE BETA] Control de Acceso; Parte 3 (FINAL)
#1
Las palabras y la información bullían entre los presentes. Se recolocaban en grupos, afiliados por amistad o interés, buscando la optimización de sus posibilidades de supervivencia. El primero en hablar fue un apuesto joven, seguido de un horrendo ser acuoso que instó en la presencia de criaturas sumergiéndose en las heladas aguas del océano, sugiriendo que alguien iría a por ellas — Negativo — dijo mecánicamente alzando una mano hacia el joven — Aspros, miembro de la banda de las Alas Negras. Wanted confirmado: 8.500.000 de berries — y tras unos breves segundos bajó el brazo y miró hacia el gyojin con sendos cuenos — Nadie abandonará su posición a menos que yo de la orden — dijo con firmeza, volviendo a hacer un repaso general a todos los presentes. Otro hombre se sumaba al coloquio. 97 de probabilidad de ascendencia semioni, sin registro conocido. Otorgaba información sobre Karak y solicitaba que se rescatase a otro hombre — Silencio, civil — ordenó con rapidez — Las probabilidades de sobrevivir a una sugerencia laboral como la expuesta recientemente son del 4% — advirtió — Siéntese y guarde silencio — sentenció firmemente.

Una mujer, 96% de probabilidad de ascendencia semioni, 100% usuaria de fruta del diablo, 95% de posibilidad de ser la Tori Tori no mi mitológica modelo phoenix, vociferaba credenciales de la marina. Otros dos individuos más vestían uniformes o restos de ellos, atendiendo dos cuerpos tendidos con la misma indumentaria. Uno sin pulso. Otro con pulso débil. — Marines — musitó el ser aureo — Otro trabajo deleznable causa de una fuerte incompetencia — sentención firmemente y apartó la mirada robótica con desdén.
— Evacúen al personal civil herido hacia uno de los barcos — ordenó mientras colocaba su antebrazo derecho doblado por el codo frente a su torso, tecleando con el índice del otro brazo sobre este a una velocidad enérgica — Disponen de diez minutos — finalizó a tiempo que bajaba los brazos de nuevo, observando a todos los presentes flotando sobre la superficie del mar.

Entonces otra persona llamó su atención — Kovashi Shimatsu, revolucionario en ciernes. Wanted confirmado: 35.000.000 de berries — dijo observando la habilidad del cubo del peliblanco — Usuario de la Kyubu Kyubu no mi — añadió y en ese momento escuchó las palabras de mink oso panda — Bambú, revolucionario en ciernes. Wanted confirmado: 16.500.000 de berries — afirmó de nuevo, como con Kovashi y entonces emitió dos pitidos agudos, leves y sutilmente cortos — Diagnóstico correcto — resonó y una ligera ventilación de humo blanco fue expulsada de las zonas laterales del cráneo de la armadura blanca, haciendo que se abriese en dos, revelando un casco vacío que albergaba una pantalla negra del tamaño de la palma de una mano. Entonces una secuencia de luces se materializó en la pantalla — ¡Buenas tardes! ¿Se me oye bien? Diablos... claro que se me oye bien... ¡Soy el Doctor Utakata! Eminencia de la ciencia y Shichibukai en misión oficial del Gobierno Mundial de capturar a los Piratas Sticky. El placer es vuestro. Estáis en presencia de MDU-06, una unidad de destrucción masiva de la gama 'Frontier' que utilizo para encargos menores y sin importancia... ¿me oís verdad? esto debería funcionar de sobra... yo os contacto desde una isla mucho más remota aunque ¡ah si! ¡era eso! ¿cómo no pude verlo antes? Ehmmm si, bueno, debo dejaros, hay algo que requiere mi atención. No hay una programación para haceros nada a vosotros pero MDU-06 reaccionará de forma hostil ante cualquier impedimento para cumplir su misión. Enviaré un pulso de reconstrucción de secuencia y reconectaré la inteligencia artificial de la base de datos — dijo una voz para nada robótica y con cierto tilde de jovialidad, con determinación. Entonces el robot alzó ambas manos y realizó un barrido con unas luces infrarrojas que cubrieron la totalidad de los presentes, sin hacer daños — El análisis tardará unos minutos... — sentenció la voz, y dirigió lo que antaño era el rostro del robot en dirección al cubo — ¿Cómo es posible que hayais derrotado a Finn Slingerland? — cuestionó, con tanto tilde de curioso como de incrédulo, dudando de que algo así fuera posible para los presentes — Bueno es igual, no tengo tiempo para estos debates y cuando el análisis termine voy a tener mucho que analizar... No provoquéis a MDU-06. ¡Adiós! — añadió de forma vivaracha y el casco volvió a formarse adoptando de nuevo la apariencia "facial" del robot, quien apuntó una de sus manos al agua y la disparó, desprendiéndose esta de su cuerpo y sumergiéndose en el mar, apuntando con la otra a Kovashi — Deposita el cubo. Retroceded. Cualquier intento de resistencia desencadenará una respuesta hostil. — ordenó, de nuevo aquella robótica voz, comenzando a acumular la luz en la palma de su mano de forma amenazante y bastante decidida.





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#2
Atributos Personaje


La voz de Panda atravesó los oídos de todos, no era información fácil de procesar, Kovashi tenía treinta y tres años y jamás tuvo la oportunidad de conocer a un Sichibukai, tan solo conocía a esta ... "Facción" del gobierno, gracias a los periódicos y muy de vez en cuando se les mencionaba. Si Finn había sido casi imposible, el robot sería un verdadero infierno. Aún y así el rostro del revolucionario no viviría un cambio de expresión ante tal información, estaba completamente sumergido en sus pensamientos, dando un pequeño porcentaje de atención a lo que acontecía fuera de ese mundo. Varias voces, después de la de Kovashi se levantaron, buscando respuestas. Conocía el wanted y el nombre de todos, no estaba allí de casualidad. — Un Sichibukai. — Susurró. — Es la primera vez que veo uno. — Admitió, mirando directamente a lo que se supone que eran ojos de aquella máquina. Fue justo en ese instante cuando alguien se presentó. - Doctor Utakata ... - Era uno de esos nombres que pesaban vagamente en la mente del peli blanco, pero que recordaba haberlos escuchado en noches de debate con Panda y algunos más. Se sorprendió de la derrota de Finn y no era para menos, de no ser por el descuido que tuvo, hubiera sido imposible encerrarlo. Acabó de hablar, finalizando con una nueva orden, depositar a Finn en el suelo y entregárselo. Todo el mundo daba órdenes, era algo que iba con el cargo, si te crees más poderoso y lo eres, das órdenes a los que son más débiles, daba igual la situación en la que estuvieras. Tanto el Sichibukai como Finn eran el ejemplo. Kovashi no podía culparles por ello.

Depositó lentamente el cubo a su lado, dejándolo en el metálico terreno. — Esta gente escapa a cualquier derrota. — Se palpó su chaqueta. Movió ligeramente su mochila, pero no sonaba nada. Comenzó a fraguarse un importante cabreo ... Por suerte, logró ver su petaca justo a un costado, tirada. Fue hacia ella. - En algun movimiento brusco se habrá caído. - Se agachó y la sujetó con una mano. Abrió el tapón metálico y se quedó ahí. Mirándola. Era la que le había regalado Derya, estaba a ún por estrenar. A la lejanía, algo desenfocada, contempló a su compañera gyojin y trás ella a su hermano Khruner. Liberó un sofocante aire desde su nariz que daría paso a una sonrisa. Se metió un trago eterno entre pecho y espalda. — Aún. Pero ya llegará el momento. — Terminó de hablar, pasando sus ojos azules por la imagen del imponente robot. Estaban lejos de poder derrotarlo, pero habría un momento en el que eso no sería así. Los Sichibukai eran personajes completamente enterrados, piratas que agachaban la cabeza para obtener beneficios, más beneficios de los que ya tenían por abusar y robar. Era un sistema deleznable, que incluso a cualquier pirata debería aborrecer.

El alivio que tuvo al acabar de beber fue gigantesco. Además tampoco parecían tener que estar preocupados por el robot, quién tan solo buscaba a Finn. En su camino hacia sus compañeros de otra plataforma Kovashi frenó en seco, ojeando probablemente por ultima vez la figura de Finn dentro del bakumetal. Hasta en ese momento de no haber sido por sus amigos, lo habría liberado, provocando un jaleo monumetal. Incluso llegó a ver su figura y su historia en Finn, algo que punzó en lo más profundo de sus recuerdos.

Por suerte ya no estaba solo


— ¡Sichibukai! — Levantó la diestra, en la que tenía la petaca. — ¿Nos darás una recompensa por cazarte y entregarte al mismísimo Finn Slingerland? no ha sido un trabajo especialmente sencillo. — Un Kovashi estable mentalmente (más o menos) intentaría sacar tajada de lo que pudiera. Requería volver a ser él, la imagen de Derya y khruner lograron llevarle a la luz por un momento. Si lo que decía el doctor Utakata de sorprenderse al ver a Finn derrotado tenía un valor, era motivo suficiente para picar piedra, capaz les caía algo aprovechable. Lo bueno que tenía el peli blanco que no portaban los demás del mismo grupo de revolucionarios, es que él era capaz de negociar y entablar conversación con cualquier ser despreciable que existiera. Quitando algun tipo de agente del gobierno ... A los que no podía ni ver. Pero solía disfrutaba de conversar con personajes que estaban en las antípodas ideológicamente hablando. — Jóvenes almas han perecido en el encuentro con el pirata. — Señaló el cadáver de Nekah. — Eran grandes amigos. — No le conocía de nada. — Como comprenderás, no ha sido fácil ... Qué menos que una compensación.— Fin del show.


Cita:Karma negativo: Vicio (Alcohol) -Saciado-
Karma positivo: Voz amable
Karma positivo: Oratoria imperturbable (Lo vuelvo a utilizar, ya que solo se puede una vez por tema y este es tema nuevo)

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#3
PERSONAJE

DONDE Y CON QUIÉN ESTOY


El corazón de Garnet se hizo un nudo cuando vio la reacción de Tobías al cuerpo inerte de su amigo. Al igual que hizo el pelirrojo hace escasos minutos, el carpintero de los Shogun Gari se puso de rodillas y comenzó a llorar en silencio la pérdida del ser querido. Era desgarrador. Mientras el barullo iba a más, debido al intento de comunicarse varios a la vez con aquella obra de la ingeniería, Garnet, cara a cara con su amigo Tobías, hincó su rodilla izquierda.- L-lo siento, tío... Estaba a su lado pero no pude hacer nada... - Apretó fuertemente su puño izquierdo.- Nuestro enemigo... Ese cabrón... Era muy chungo... Se limitó a jugar con nosotros... - Se giró levemente hacia su izquierda, sin levantar su rodilla y pie del suelo, para señalar con su mano derecha al humano peliblanco y al panda.- Si no fuera por estos dos máquinas... Seguramente estaría criando malvas también...- Lo cierto es que el dúo revolucionario no sólo les habían salvado la vida una vez... Momentos antes, si no hubiera sido por la silenciosa intervención del panda, habría acabado muerto y puesto en peligro a sus amigos, y por tremenda estupidez: su ego. Cuando acabara todo esto, debía saber sus nombres y darle las gracias como es debido. Volvió a girarse para encarar a Tobías y le puso su mano derecha encima del hombro izquierdo del peliazul, unas pocas lágrimas brotaron de los ojos de Garnet.- Me alegro mucho de que sigas vivo y coleando tío, tenemos que ser más fuertes, más fieras... Hay que contárselo todo a nuestra peña... ¿Les has visto? -

Aparte de Tobías, arribó también, donde Garnet, una ¿sirena? Las antenas de Garnet (vosotros interpretáis ya que "antenas") al verla se pusieron muy rectas mientras se escuchaba un *bo-boing*. Era preciosa en todos los sentidos y, por su dirección parecía que se dirigía hacia el panda y el peliblanco.- ¿Esa tiarrona es compañera de estos dos? AAAAA que suerte tienen... - Empezó, de repente a menear su cabeza hacia sus lados, de forma que cualquiera que lo viera desde fuera y sin contexto alguno, podía pensar que Garnet estaba loco - No no no no, Garnet, relaja la raja y la paja, está tu amigo aquí de cuerpo presente, ya habrá tiempo para las domingas. - Llegaron también otro oso y el marine barbudo que vio con Tobías antes pero quiso pasar de ellos, sobre todo del marine.

El robot, al cual no había prestado mucha (por no decir ninguna) atención hasta ahora, proyectó una especie de luz infrarroja que atravesó a toda la multitud pero sin dañarlos. Entonces Garnet se fijó que tenía la cabeza abierta y que su voz había cambiado. Ahora estaba hablando una persona, comentando no se qué de un análisis y que como habían derrotado al asqueroso de Finn, el cual se encontraba actualmente danzando en la mano del revolucionario con la cicatriz en la cara. El cachivache insistió en que se les entregara a Finn y a sus compañeros restantes o habría consecuencias. Después de todo el espectáculo que había montado, Garnet no tenía derecho a elegir que hacer con Finn, no, ese papel recaía en los revolucionarios. Y así fue como el peliblanco tomó la iniciativa e intentó negociar alguna clase de recompensa a cambio entregar al psicópata envasado. No había recompensa que pudiera suplir el hueco que había dejado el lunaria, pero si que podía ayudar a superar levemente la pérdida.

ACLARACIONES
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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#4
Atributos Personaje

Mi ubicación


Llegue y me situé a su lado, y lo que me encontré no me gustó nada, pero no era tan malo como yo pensaba. Vulkan estaba atendiendo a Sephiroth con un botiquín. El joven estaba inconsciente, pero al menos respiraba, por el momento, no teníamos que lamentar otra perdida. El joven Vulkan estaba tan concentrado en atender a Sephiroth que ni siquiera se percató de que Minato estaba muerto. Me quedé mirando a la nada, con la mirada perdida, no sabía qué decir. Toda la situación aquella nos sobrepasó. Decidí esta vez mirar alrededor mía, y pude contemplar mejor todas las personas que había allí.

Visualicé a Aspros y Jolyne al lado de un gyojin y una niña enorme con un kanabo. También vi a Derya, Khruner y 3 en otra plataforma. Y me percaté que donde estaba yo se situaban Kovashi y Don Bambu. Estaba rodeado de gente que tenían recompensas. Incluso en la mía había otros que lloraban la muerte de un compañero, uno de ellos era el joven peliazul que estaba en mi plataforma. Esta gente parecía que también ha sufrido la misma pelea que yo. Lo único que quería ahora mismo era salir de allí con mis compañeros y el cuerpo de Minato y darle una despedida digna, pero no se me ocurría la manera de salir de allí. Estaba totalmente bloqueado.

De repente alcé la mirada, y en el cielo pude apreciar una luz intensa, como si de una estrella estuviera allí, una especie de ser divino, que se plantó delante de aquel robot. Se presentó a él y mi sorpresa fue gigantesca: Era Karl. Estaba viva, y en muy buen aspecto, no tenía ni idea de que podía convertirse en ese ser tan bonito - ¡KARL! ¡AQUÍ ABAJO! - La grité para que al escucharme viniera con nosotros.

Tras todo esto, aquel robot empezó a soltar palabras, nombres, recompensas... Escuché todo esto mirando el cuerpo tapado por mi chaqueta de Minato, sin dejar de prestarle atención. En una de estas, lo que parece ser nos habló directamente a nosotros los marines, nos dijo que evacuásemos a la gente herida a uno de los barcos de los piratas que nos atacaron, esto tras llamarnos incompetentes en la cara. Muy inteligente, por su parte, romper las cadenas para luego decir que nos subiéramos - Karl, vas a tener que subirnos uno a uno a uno de los barcos del enemigo. Aprovechemos que ese robot está aquí para salir de aquí - Dije seriamente, mirando continuamente el cuerpo de Minato. Tras esto, aquel robot pareció sacar una especie de pantallita - no soy muy bueno con las tecnologías - en la que se mostraba a una persona real. Resumidas cuentas, se presentó como el Doctor Utakata y era un Shichibukai. En ese momento, dejé de ir prestando atención poco a poco, y mi cabeza se volvía un lío.


¿Qué demonios hacía aquí un Shichibukai? ¿Por qué ha venido él y no la Marina a rescatar y auxiliar a la gente indefensa? ¿Por qué la Marina no mandó a los mejores de sus hombres y mujeres para combatir a esta gente? Estas preguntas no paraban de repetirse en mi cabeza mientras sostenía el cuerpo sin vida de Minato ¿Qué clase de justicia es la que la Marina da? Solo sentía rabia e impotencia en esta situación, la cual apretando los dientes intentaba contener dentro de mí. En ese momento, me vino a la cabeza las palabras de mi mentor, Spike. El cual, la última vez que lo vi vivo, me dijo una de las frases que me he tatuado a fuego en mi mente: -"Ya sabes Joe, no hay un bando bueno y un bando malo. Solo personas con su propia justicia e ideales. Tú haz la tuya" - Eso es lo que siempre he intentado hacer. Y como un ciego, es lo que siempre pensaba que la Marina hace. Pero no soy más que un don nadie dentro de una organización gigantesca. Un don nadie, el cual no puede hacer nada. Bueno, sí, ahora mismo sí que podía hacer algo. Pese a que no me hizo gracia que un Shichibukai me diera órdenes, realmente era lo mejor que podía hacer. Levanté la cabeza y miré a mis compañeros.

- Vulkan, coge a Sephiroth en brazos. Karl, súbeles al barco más cercano. Una vez los dejes, baja a por mí y Minato. También quiero que después te acerques al chico peliazul de allí - Señalé con la mirada - Preguntes y que él o su amigo, si quieren, podemos poner a salvo el cuerpo por el cual están llorando. Una vez estemos todos arriba, vamos a intentar salvar a la gente que está atrapada allí. Vamos a hacerlo. Vamos a salvar a todos los que podamos con la cabeza bien alta. Es nuestra prioridad. Es lo que Minato hubiera querido -

resumen

Gastos
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#5
Personaje


Xas seguía vivo bajo el mar. En realidad, debido a su naturaleza y a que sus padres tenían su casa en una pequeña charca, el agua era su hábitat más natural, pero no ese agua. Estaba débil, sentía que en cualquier momento se quedaría sin aire y moriría irremediablemente. Abrió los ojos de nuevo. Esto no iba con él, no podía rendirse, en cualquier momento alguien lo sacaría del agua. Se súbito se dio cuenta de que las plataformas estaban ahora juntas y las cadenas habían sido cortadas. Sus compañeros estarían juntos. Qué habría sido de ellos? Estarían luchando con Chuck? Esa maldita lagartija era realmente fuerte. Xas deseó con todas sus fuerzas que sus compañeros acabaran con la vida del caimán y lo bajaran a buscar. Solo tenía que aguantar un poco más. No podía moverse, el oxigeno se agotaba. Si por alguna extraña razón lo sacaban de allí tenía que hacerse más fuerte. Fue una promesa a si mismo. Se le acababa el tiempo, pero debía mantenerse consciente. Además aquella estúpida pajarraca pagaría su falta de puntería, sin importar que fuese madre de su amiga. Varias burbujas escaparon de su pico, el cual no tenía nada de cera fresca ya. Se quedaría con los ojos abiertos hasta que se quedara sin oxígeno. La esperanza es lo último que perdería el mink. Una mano entró sin el resto del cuerpo. Era extraño, pero brillaba un montón. Sería la mano de un Dios que llevaría su alma hacia la libertad?

Resumen

Aclaraciones
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#6
Atributos Personaje

¿Dónde está Bepso?


Bepso corrió como un rayo, recorriendo la plataforma con una determinación asombrosa. Finalmente llegó a la que antes era la plataforma número uno, donde se encontraban Sasha y Gronn, y con un salto hábil, aterrizó en la mano de Sasha, aferrándose a ella de la mejor manera que pudo, tratando de expresar sus emociones abrumadoras. Balbuceó con nerviosismo, tratando de comunicar lo aliviado que se sentía al ver que estaban sanos y salvos. Sus palabras eran incomprensibles debido a los nervios y su cercanía a la piel de la semioni que atenuaba su vocecilla, pero su intención era clara: los había extrañado y estaba lleno de miedo.
 
Luego, se trasladó a Gronn, saltando a la frente del gyojin y tratando de rodearlo con su pequeño cuerpo. Repitió su serie de balbuceos ininteligibles, pero quedaba claro que su afecto y alegría por reunirse con sus amigos eran genuinos. -- GROON, SASHA, ¡HA PASADO ALGO HORRIBLE CON EL HERMANO DE NEKAH! -- Bepso se acomodó en la cabeza de Gronn, trepando por su frente mientras comenzaba a hablar. Se esforzó en señalar hacia la dirección del cuerpo de Kuraku, indicando claramente hacia dónde debían dirigirse. Sabía que Sasha sería la guía para Gronn, ya que el gyojin no podía ver con claridad las señales del tontatta. Preparándose para hablar y explicar la situación de Kuraku, Bepso estaba decidido a transmitir la gravedad de la situación y la necesidad de ayudar a su amigo herido cuanto antes. -- Intentó atacar a un hombre pez, como Gronn, pero que era más grande que Sasha, le dio un puñetazo en la cabeza y... -- no consiguió acabar la frase, su voz se quebró un poco. Aún se lamentaba por no haber podido ser de ayuda en ese momento crítico. El hecho de que Kuraku estuviera al borde de la muerte le pesaba en el corazón. Si no hubiera sido por Enma, tanto él como su amigo habrían terminado convertidos en un esclavos de esos piratas. El pequeño tontatta sentía una mezcla de alivio y tristeza por la situación, y su preocupación por el estado de Kuraku no hacía más que aumentar.
 
Bepso sacudió su cabeza con determinación, tratando de alejar esos pensamientos sobre el pasado y concentrarse en el presente. Su principal objetivo ahora era guiar a sus amigos hacia Kuraku y esperar que pudieran ser de más ayuda en esta situación. Estaba a punto de dar la señal para que lo siguieran cuando una extraña luz roja barría las plataformas, que ahora estaban unidas en una sola. Este evento asustó a Bepso, haciéndole pensar que era otro ataque similar al que derrotó a Glotz. Instintivamente, se escondió tras uno de los cuernos de Gronn, pero cuando se dio cuenta de que todos estaban a salvo, no pudo comprender completamente el significado de esas luces. ¿Era un intento de asustarlos? Si ese era el caso, definitivamente lo había logrado, ya que Bepso estaba aterrado por el abrumador poder del robot que se alzaba frente a ellos.
 
Resumen de turno
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#7
Personaje

Ubicación



Noté cómo un ligero escalofrío recorría mi espalda, una gota fría reptando desde mi nuca hasta morir en la zona lumbar, cuando aquella criatura me nombró. Su voz metálica parecía retumbar por cada rincón de los cabos gemelos hasta mis oídos, como la de un orador en una siniestra y perturbante homilía; el fuerte brazo del gobierno, sacando bola ante una pandilla de piratas, revolucionarios en ciernes y marines desorganizados. Me sentía abrumado ante la presencia de aquel ser, presentado como MDU-06 y manejado por un tal Doctor Utakata, Shichibukai, que emanaba una sensación de poder muy superior a la de cualquier persona o criatura presente en aquel lado del Grand Line. Lejos de mostrar la misma frialdad que la voz de su creación, no podía dejar de lado el hecho de que Utakata lo había creado y, por ende, su corazón debía albergar aquel enorme sadismo que su máquina ejecutaba. A pesar de ello, debía salir de aquella ensimismación y reorganizar mis pensamientos. Tras la comprobación más importante de todas, la de que mi cabello siguiese luciendo perfecto y la máscara de pestañas no se hubiese echado a perder, eché un rápido vistazo a mi alrededor.

- Maldita sea -pensé mientras observaba el cuerpo de Peixe, tendido en una plataforma próxima. Quería pensar que seguía con vida, pero también cabía la posibilidad de que su cuerpo se viese desprovisto de vida a aquellas alturas. Sea como fuese, aproximarme a él era un movimiento innecesario, porque no podría cargar con su voluminoso cuerpo o proveerle de atención médica; antes debíamos reunirnos todos para decidir qué hacer en aquella caótica situación. A pesar de mi poca cercanía con el ser marino, un amago de lágrima me obligó a abanicar mis ojos con la diestra y mirar hacia el cielo, en pos de evitar que mi delineado se estropease. – Espérate, que ahora resulta que me importa el pulpo.

Tampoco podía olvidar que estábamos rodeados, además de por otros piratas potencialmente peligrosos y revolucionarios, de marines, de esos que los buscaban por el ancho y vasto mar para cobrar sus recompensas. Parecían lo suficientemente ocupados atendiendo las órdenes de su “superior” Shichibukai como para darnos al resto de presentes la atención que desearían, pero no podíamos tampoco confiarnos y bajar la guardia. Tras despedirme de Sasha y, dificilente, de Gronn, los cuales se encontraban inmersos en sus propios problemas, busqué la mirada de Jolyne para instarla a seguirme. - Creo que deberíamos reagruparnos y ver qué hacemos. -Yojimbo, debido a su gran tamaño, era fácilmente detectable. Parecía estar bien, pero la plataforma en la que se encontraba mostraba demasiado trasiego. Por su parte, Triana, que también parecía haber salido relativamente ilesa de todo aquel fregado, permanecía alejada del bullicio. - ¿Vamos con Triana? – no solo le preguntaba a Jolyne, sino también a mi mismo. Y es que la gente había comenzado a movilizarse, pero el miedo de que aquel ser robótico se abalanzase sobre nosotros permanecería, al menos en mi caso, mucho tiempo en nuestras mentes.

Mientras avanzaba a través de las plataformas, era capaz de reconocer ciertos rostros que horas antes había observado en el periódico repartido en la entrega matutina: algunos volverían a aparecer en los formatos impresos como héroes o piratas y revolucionarios con recompensas aumentadas; otros, a lo sumo, lucirían sus rostros monocromáticos bajo el pesado titular “esquelas”. Algunos clamaban justicia ante el ser metálico, otros congoja o preocupación. Con las perneras del pantalón ligeramente subidas con mis manos, intentaba no pisar los asquerosos rastros de sangre, cuerpos mutilados y demás decoración de aquel escenario llamado guerra- Derya…Khruner… ¿Don Bambú? - intentaba recordar los nombres de aquellos rostros enmarcados en un cartel de wanted, al igual que había pasado con el mío propio- …Kovashi -al recordar el nombre del líder del pequeño grupo radical revolucionario, no pude evitar pasar mi mano por detrás de la oreja, como si organizase unos largos mechones imaginarios, y sonreír como una colegiada ensimismada. ¿Tal vez sintiese atracción por aquel desalmado revolucionario? ¿Tal vez sintiese atracción por los hombres recios, de rostro marcado por la guerra? ¿Por aquellos que te robaban el corazón y te abandonaban, dejándote solo con un hijo y una triste fotografía de tiempos mejores, encajada en el borde del marco de un espejo donde me maquillase día tras día a la espera de que mi fornido amor volviese para llevarme muy lejos de allí y de aquel hijo que yo no quería tener, pero el insistió en engendrar? Por supuesto que sí.

Tras llegar a la plataforma de Triana, no pude más que suspirar, que expulsar el aire que mantuve prieto en mis pulmones durante una travesía que se me asemejó eterna. No muy lejos de su posición, algunas personas permanecían en su misma plataforma, una de las cuales también creí recordar del periódico matutino, ¿Sohem se hacía llamar? No lo recordaba con total exactitud, más si que era un cazador. No obstante, Triana parecía bastante tranquila ante su presencia y la del resto. - Sigo esperando el maldito Smoothie -dije cuando me ubiqué frente a la espadachina, buscando reducir la seriedad del ambiente; debía reconocer que no era muy bueno iniciando conversaciones. - En fin, parece que estás bien.

Turno
[Imagen: rvCfBMF.png]

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¿Mi objetivo? Deslumbrar al mundo,
¿Mi bandera? El glamour querida, ¿Mi teléfono? Ya quisieras.



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#8
estadisticas

situacion


Aquel ser metálico emitió una amenaza y se dirigió a mí, teníamos 10 minutos para salvar todos los civiles que pudiéramos, tras eso, un tío salió de la cara del ser mediante una pantalla y dijo que ser un chichikabui o algo así enviado ahí por el gobierno mundial y que no le tocáramos los huevos al bicho o acabaríamos mal, un notas empezó a dar un discurso solemne que me importo una mierda, pero escuche, hablaba de los caídos como mis compañeros y quería solicitar recompensa por haber vencido a uno de esos temibles piratas, a mí no me pareció buena idea, pero ese no era mi problema ahora mismo. Debía salvar a toda la gente que pudiera. En ese momento escuché que alguien me llamaba ¡¡¡era Mou!! ¡¡mi padre adoptivo bigotudo, mi mentor y amigo!!! La alegría me invadió el cuerpo, llevaba poco tiempo en la división 34, pero le había cogido mucho cariño al señor mayor sabio y entrañable, quise prometerme a mí misma que siempre le protegería, pero luego me acordé de todo lo ocurrido con el cocodrilo y el barco, no podía permitirme esa promesa, debía hacerme mucho más fuerte y entrenar mucho para poder buscar mi justicia.

Una vez más era un lío de emociones, me aguanté las ganas de llorar y escuché que Mou me pedía que llevara los heridos y los cuerpos al barco, primero salvaría a los míos y después llevaría a los heridos al barco que me indico, entonces me di cuenta de algo, el chico avispa que conducía el barco de nuestra división era una de las personas que no lo había conseguido, nunca pude hablar con él, pero mi yo interior estaba más ardiente que mi yo exterior, que todavía era el pollo de fuego. Un puto pirata había asesinado a uno de los míos.  Y no solo eso, mi amigo el pelimierda también estaba inconsciente y gravemente herido, junto a Volkarona, que estaba bien, aunque hecho una mierda la verdad, no me pareció nada atractivo en ese momento y además, era un poco nazi, aunque dada la situación, empezaba a entenderle. No hay pirata bueno. Nunca había pensado en la justicia como el ojo por ojo, pero el mar estaba lleno de hijos de puta como los que acaban de enfrentar. 

Ese pensamiento me alivio, había pensado el gritar pidiendo ayuda para el pato que había lanzado antes y que seguramente ya estaba muerto y pensaba, de hecho, cuando grite a aquel ser, pensaba en que lo sacara del agua, pero no iba a hacerlo. Recordé que era un pirata y tal vez ahora solo tenía un millón de recompensa y a saber de qué delito se le acusaba, ¿pero y si sobrevivía y se hacía más fuerte? ¿Y si en un futuro, ese pato extraño se convertía en una amenaza para el mundo libre? ¿Y si esclavizaba o mataba a otras personas por culpa de haberlo salvado en este momento? Es cierto que Perry era una víctima como yo en ese momento, pero solo era un pez pequeño que había sido devorado por otro más grande y que en un futuro podría haberse convertido en otro pez con enormes fauces que engullera todo lo que se encontrara, me seguiría repitiendo eso a mí misma, no tenía por qué salvar a ningún pirata. Salí de mi ensimismamiento y conteste a Moustacho.

-CAPITÁN!!! ¡ME ALEGRO DE VERLE CAPITÁN!! ¡A SUS ÓRDENES CAPITÁN!.- ni siquiera recordaba si el rango de mi amigo era capitán, pero bueno.

Con rapidez, empecé a volar de nuevo y me dirigí hacia el nazi guapo, que sujetaba el cuerpo inconsciente del pelimierda, me alegre un montón de que estuviera vivo, pero me iba a reír muchísimo de él en cuanto pudiera, pensaba restregarle por la cara que le había salvado la vida cada vez que tuviera ocasión, agarre con mi cola a los dos.

- Agárrate fuerte Gulhan, no sueltes a Chechurot

Les llevé volando al barco que me había indicado Mou y ahora volví a por él.

Me alegro muchisisisisisimo de que estés bien amigo mío, prácticamente no conocí a nuestro compañero, pero aquí me tienes para lo que necesites.- le dije amablemente y no pude evitar soltar una lágrima.

Antes de ir a hablar con el tío del pelo azul que me había indicado mi superior, me acerque de nuevo a la plataforma 3 y recogí el cuerpo del calamar con capacidades especiales, "si sigue vivo, no habré incumplido del todo con mi promesa de protegerle, si no, buscare a sus familiares en cuanto pueda y le daré un entierro digno", pensé. Así que me lleve también su gran cuerpo al barco. Por último me acerqué al tipo que me había  Mou y aun volando le dije

-Aqui aerolínea Karl, mucho gusto, ¿vienen con nosotros?

Tras aclarar mis pensamientos estaba mucho mejor y además, seguía viva, en cuanto salgamos de esta, me van a tener que invitar a cenar ramen.

aclaraciones


[Imagen: 9GdOzk1.png]
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#9
Atributos Personaje
 
Situación
 
 
La cabeza de Enma no paraba de dar vueltas. En ella, miles de escenarios comenzaron a conformarse uno tras otro, dejando un gran número de interrogantes sin resolver. ¿Por qué había aparecido aquello? ¿Por qué habría reagrupado las plataformas hasta el punto de juntarlas? Acaso su plan era... ¿masacrar a todas aquellas personas? Considerando la confrontación con Glotz, el wotan enemigo, y su desenlace, en el que Enma no tuvo nada que ver debido a su falta de fuerza –aunque no determinación–, esta batalla estaba perdida desde el momento en el que en tan sólo una cuestión de segundos, aquello había conseguido deshacerse de dos miembros de la banda. Varios escalofríos recorrieron el cuerpo de Enma al pensar en posibles desenlaces, pero no era el momento para echarse atrás. No ahora, que estaban todos reunidos una vez más, aunque todavía no fuesen conscientes de ello. Con su pierna izquierda recubierta de hollín, se incorporó para levantarse y poder observar todo lo que estaba sucediendo desde una perspectiva más adecuada y que le proporcionara mayor información. Desde luego, el tener la pierna cubierta con su poder era de gran ayuda, pues aliviaba el peso de la misma y ejercía presión para cortar la hemorragia. Al final... el hollín era útil y no dependía de su fuerza, sino del control de su poder, que estaba más desarrollado que sus músculos.
 
Al incorporarse, vio cómo Bepso abandonaba corriendo el grupo. A pesar del poco tiempo que habían permanecido juntos en aquella plataforma, este acto no le sorprendió, pues debido a su naturaleza tímida y quizá infantil, lo más normal era reunirse con aquellas personas que le generaban un entorno de seguridad y tranquilidad. Con Kuraku, el tema cambiaba. Él continuaba con la conciencia afectada por lo que moverse no era una opción, pero por lo de ahora tampoco nadie se había acercado. – ¿No tienes a nadie... por aquí? – Le preguntó mientras colocaba su mano sobre el cuello, generando una fina capa de hollín que le pudiese servir de soporte y ayuda ante la fractura de su cabeza. – Yo... me voy a reunir con mi grupo... – Murmuró, ya incorporado, mientras se despedía del joven lunarian, esperando que alguien pudiese reunirse con él. En el fondo, aunque su estrategia no le hubiese gustado, le había caído en gracia por su determinación, así que si nadie lo ‘reclamaba’... podría convertirse en un revolucionario. Al levantar la mirada, vio a lo lejos, prácticamente al fondo, dos grandes siluetas, siendo una de ellas un oso. Otro, aunque no tan cerca de la misma, también era la de un oso. Ya que las casualidades no existen... – Tienen que ser Khruner y Don... – Susurró, dispuesto a avanzar hacia el grupo. Justo en ese preciso momento, aquello, o más bien alguien ‘dentro de él’, comenzó a hablar... a través de una pantalla. – Así que un Shichibukai... – Pensó para sí mismo. – Más bien es una máquina de guerra... – Continuaba pensando mientras daba pasos cortos, pero firmes. – Entonces... ¿lo ha mandado la marina... para salvarnos? Esto... es raro... No creo que sea cierto... – Paró para tomar un respiro. Estaba rodeado de personas que desconocía, algunas de ellas con uniforme de marines, lo que provocó cierto sentimiento de rechazo, angustia y, por qué no decirlo, asco, en Enma. Con cada paso, intentaba reflexionar sobre la situación en la que se encontraba y las palabras de aquel doctor resonaban en su cabeza, pero el pelirrojo no tenía una respuesta que darle. No porque no quisiera, sino porque no sabía qué responder. Desconocía al resto de miembros de la banda y Glotz había sido completamente eliminado por la máquina de guerra, así que poca aportación podría hacer. A lo que más atención prestó, sin duda, fue a la última parte sobre "no hacer nada hostil". – No tenía pensado... – Pensó para sí mismo, rápidamente. Fuerza era lo único que no le quedaba a Enma y la terapia psicológica que había realizado con el wotan no serviría con una máquina así que, ¿qué podría hacer? Simplemente asumió la situación, comprendió y abrazó su debilidad y, en cierta manera, se rindió ante el contexto en el que estaba inmerso. De lo contrario, podría acabar sin otra pierna...
 
Pero continuó caminando, pues el dolor y la falta de lucidez era mucho mayor que cualquier otra sensación que pudiese estar sintiendo en ese momento. Y no sólo eso, sino que, de repente, una voz se alzó entre el resto; una voz con cierto tono de condescendencia que al pelirrojo le sonaba familiar. – Cómo no... Kovashi... – Pronunció entre bostezos, siendo esta una sintomatología propia al escuchar su verborrea. Lo escuchó atentamente y, aunque por una parte estuviese teniendo estos pensamientos, se alegraba de que estuviera bien. Con cada paso se iba acercando más al grupo y la figura de Derya, que era la que todavía no había localizado, se hacía más clara. – Menos mal... – Pensó. – Ahí están todos... – Bostezó, mientras se colocaba una tirita en la frente. Poco a poco, y aguantando el dolor que todavía sentía e intentando mantener la cordura, en la medida de lo posible, fue acercándose al grupo hasta hacerse un pequeño hueco en él. – Hola, hola... – Murmuró. Seguro que nadie se había dado cuenta de su presencia todavía, pues su tono de voz era más bajo de lo habitual, pero aún así continuó. – ¿Así que todos estáis bien...? – Preguntó interesado, mientras miraba hacia el cubo que parecía estar controlando Kovashi. – Entonces ellos... sí que vencieron a su enemigo... – Pensó para sí mismo, recordando su encuentro con Glotz y el final que tuvieron debido a la diferencia de poder. 
 
El encuentro con Glotz había dejado una gran huella en Enma, una que le acompañaría durante toda su estancia en este nuevo mundo que se le presentaba al cruzar el Grand Line. Al menos, todo el tiempo que permaneciera con vida, si es que podía salir de la situación en la que se encontraba. Por una parte, se vio carente de poder, aunque no de determinación, comprendiendo que si seguía en la situación en la que estaba continuaría perdiendo a las personas que estaban a su lado. Tenía que ser más fuerte. Y, por otra parte... había desarrollado alguna que otra habilidad social. Hasta el momento carecía de ellas, pero su verborrea y dotes psicológicas le mantuvieron vivo frente a un wotan de once metros, ¿acaso no es eso reseñable? 
 
Aclaraciones

Gastos
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#10
Atributos Personaje


Situación


"Diagnóstico correcto". Esa fue la respuesta que obtuvo el panda ante su acusación al Gobierno como causante de todo este entuerto. Tal vez no fuera dirigida a él, tal vez quería decir otra cosa completamente diferente, pero el panda lo interpretó como que tenía razón al decir lo que decía. Pero, ¿qué iba a hacer? ¿Iba a lanzarse a matar a aquel saco de tornillos como si fuera un animal descerebrado? No. Él no era el auténtico Shichibukai y además ese modelo robótico era lo bastante fuerte como para terminar con la vida de todos los presentes sin mayor problema, o eso le había parecido al panda a primera vista. El robot abrió su cráneo y de él surgió una pantalla negra, que tras emitir una secuencia de luces dio lugar a una imagen con sonido. La voz jovial de un señor científico apareció ante ellos, hablándoles de quién era, qué hacía allí y advirtiéndoles de que no interfirieran en las actividades del robot. El panda almacenó cuanta información pudo en el poco tiempo que duró el mensaje. La unidad que tenían delante era la MDU-06, Massive Destruction Unit, de la gama frontier. ¿Significaba eso que había otras 5 más como mínimo? ¿O era el 6 alguna especie de tier que indicaba que era la más débil de todas frente a las otras 5 existentes? Ambas teorías parecían ser plausibles y panda no dio con una respuesta concluyente al finalizar el mensaje. El robot lanzó un barrido de luces infrarrojas que escanearon a los presentes, aunque el panda no entendió qué era lo que estaban escaneando. Recibió con orgullo la incredulidad del doctor detrás de la máquina, que no entendía cómo podían haber derrotado al capitán de aquellos piratas. Un misterio más que le costaría tiempo resolver. —Jódete, viejo. —Pensó el panda, aunque la verdad es que no sabía qué edad tenía el doctor. Cuando su voz se marchó, el robot dio dos sencillas órdenes. Depositar el cubo y retroceder. Don Bambú miró a Kovashi, y para sorpresa del panda, el peliblanco depositó el cubo sin mayor teatro. En verdad no sabía de qué se sorprendía, él siempre parecía saber hasta dónde podía tirar. En silencio, el panda retrocedió unos pasos, acercándose hacia donde estaba Garnet con el difunto Nekah y otro sujeto que no sabía quién era. Miró a su alrededor y fue entonces cuando se fijó en Derya y Khruner, a los cuales les dedicó un saludo sucedido por un suspiro de alivio. Se alegraba de que estuvieran bien. Sin embargo, observó algo que le alegró todavía más. Un poco más lejos que Derya y Khruner se encontraba la figura esmirriada de Enma. ¡El chaval seguía vivo! Le había dado por muerto ya hacía un tiempo, aunque se aferraba a un clavo ardiendo con la esperanza de que todavía siguiera con vida. ¡Y fue así! El panda alzó todo su brazo para dedicarle un alegre saludo. Desde lejos no parecía estar para dar brincos el chaval, pero nada que no tuviese cura.

Entonces algo distrajo al panda. Kovashi le estaba pidiendo una recompensa al Shichibukai por hacerle el trabajo sucio. El panda tuvo que darse la vuelta para no delatar su sorpresa, porque rompería el hechizo en el que todos parecían caer ante sus palabras. Habían perdido grandes amigos en el encuentro. Panda miró a Nekah, esta vez más de cerca. No era su amigo, nunca lo fue, pero le daba pena su muerte. Intentó distraerse mirando a otras personas, pero la visión de Garnet con las antenas completamente estiradas y mirando hacia el más allá y meneando la cabeza como si estuviera demente no le resultó más apacible. Se giró hacia donde estaba mirando, pero solo vio a Khruner, Derya y Enma, que ahora se acercaba a ellos. Los marines parecían ser los únicos que tenían permiso para ir evacuando, así que Panda se sentó en el suelo, abrió su mochila y examinó sus pertenencias con cuidado. Allí estaba el libro que le había regalado Derya, sorprendentemente intacto. Había libros en peor estado, claro, pero aquel sobre los misterios de Skypiea conservaba un brillo único a ojos del panda.

Resumen
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