03-05-2026, 07:55 PM (Última modificación: 03-05-2026, 08:08 PM por Voz Seductora.)
Día 60 del año 17, Otoño - 18:20 p.m.
Selva de Punk Hazard.
__________________ Información importante
para los Alas Negras:
No olvidéis este tema
y sus consecuencias.
__________________
Punk Hazard podría ser descrita como un paraíso tropical por antonomasia. Una jungla vasta y extensa como sólo islas de la talla de Little Garden pueden llegar a competir. Pero al contrario de esa isla anclada en el pasado... Punk Hazard está muy, pero muy adelante en el futuro.
El sol de media tarde baña la inmensidad de la vegetación que reina en al superficie de la isla, grandes y diferentes tipos de palmeras que proyectan sombra sobre sus compañeros de a pie, una suerte de ixoras con sus pequeñas flores naranjas, hibiscos raros con flores rosas y blancas, lantanas de flores rojas, plumbados de flores azules, y crotónes de flores verdes. Una diversidad floral maravillosa y variada que refleja una vida sin par, y que de otra forma trae mucha más vida y forma un ecosistema colosal.
Estas flores atraen a gigantescas huestes de insectos de todo tipo que reinan por la isla, desde abejas, moscas y mosquitos peligrosos, hormigas, escarabajos, lombrices, mariposas e incluso las nocturnas polillas y luciérnagas. Estos insectos sirven de alimento a incontables criaturas mayores de la fauna, como pájaros, reptiles, anfibios y mamíferos pequeños, y a su vez todos ellos sirven de alimento para... algo más grande.
Mas con todo aquello, Punk Hazard no destaca por ser una isla que se resiste a la decadencia y a la huella devastadora de la humanidad, que lo es. Destaca por ser la cuna de la ciencia y el hogar de uno de los dos mayores científicos del planeta en la actualidad, el Doctor Utakata, miembro del Ouka Shichibukai al servicio del Gobierno Mundial y varias veces ganador del mayor honor en la Asociación Neurona.
Retirado al perder el puesto de director de la misma frente al intrépido y poco escrupuloso Doctor Omp, el Doctor Utakata decidió apartarse de la Asociación para continuar trabajando únicamente para el Gobierno y así mantener la financiación de sus investigaciones, algo que lo llevó en su momento a conseguir la presidencia de la Asociación. El maestro Utakata celebró el año pasado, el Año 16, su aniversario número cincuenta como Shichibukai y seguir siendo el miembro en activo tanto más longevo como que más tiempo lleva en activo, sorprendiendo a todos por seguir manteniendo el aspecto que tiene en el modesto Wanted que se ganó cuando era un científico independiente y algo gamberro. Sin duda, el secreto de su longevidad es un misterio, pero no es el único ni el más peligroso de todos los secretos que posee.
Convirtió Punk Hazard en su residencia privada hace diez lustros, como parte de su trato con el Gobierno Mundial, y desde entonces erigió una inmensa edificación en el centro exacto de la isla, rodeada con un muro circular perfecto coronado por alambres en espiral para evitar su allanamiento y regado de señales de peligro y alerta para los intrusos. Aquella edificación similar en concepto y construcción a un castillo medieval pero cambiando roca por metal, y cambiando el capuchón cónico de las torres por salidas de ventilación para que chimeneas y otros conductos liberasen los gases y vapores del interior. La ausencia de ventanas y la dotación de rejillas en su lugar resultaba interesante e inquietante, como si, sin querer renunciar al aire de la isla o a la luz de la misma, no pudiera arriesgarse a generar un punto débil con una ventana de cristal.
La forma metálica de aquel edificio revelaba una espectacular atención al detalle y una fortaleza robusta por partes iguales. Ni un pliegue o grieta en el metal, ni tan siquiera en el doble e inmenso portón de doble hoja que gobernaba la única entrada del edificio, situada en una segunda muralla interior, a pocos metros del acceso principal.
El laboratorio de Utakata.
Desde la costa, donde el Solar Karma estaba anclado desde hacía varias estaciones - aunque zarpase y volviese cada cierto tiempo - siendo el lugar donde los Alas Negras habían encontrado lo más parecido a un "refugio" al estar dentro de unas costas relativamente protegidas por el Gobierno. Un movimiento inteligente pero muy arriesgado: Acercarse lo suficiente a un lugar en el que el Gobierno no mete las narices, pero estando a merced de uno de los hombres a sueldo del mismo más peligrosos que se conocen. Aun así habían conseguido pasar desapercibidos, o relativamente desapercibidos, en el infame Nuevo Mundo. Pero esos días de inactividad escuchando el sonido de las emisiones de vapor a presión por las chimeneas y una mezcla entre chirridos y lo que parecían ser lamentos se filtraban en las noches de la isla, que opacaban el sonido del ambiente y la naturaleza habían terminado. Los Alas Negras habían decidido actuar y desplazarse hacia el interior de la isla para tratar de conseguir un objetivo que hasta el momento sólo ellos sabían, y el gran ojo que los observaba parecía asegurar: Había una venganza pendiente.
Apenas unas pocas horas, un par si acaso, separaban la costa de la primera y principal muralla por un sendero de tierra marcado y definido de casi una decena de metros de ancho, y los héroes de nuestra historia ahora estaban parados frente a esa muralla observando el frío metal y los carteles de aviso cuando con un sonido de despresurización de aire y dientes de engranajes colocándose, haciendo que el portón se abriese revelando el interior tras los muros: Una civilización pseudo-medieval compuesta por hombres y mujeres de todas las edades, con ropas gastadas y tocadas por la mano del campo, casas bajas de madera construidas de forma independiente unas de otras, y huertos con distintos sembrados y animales de distintas tallas. Todas estas vidas estaban separados del camino principal por varias decenas de metros, el cual estaba delimitado por unas vallas bajas de medio metro, y se mantenían en sus labores y a lo suyo, sin prestar atención a los visitantes más allá de esporádicas y únicas miradas con ojos vacíos y fríos acompañados de una sonrisa constante. Todos moviéndose en perfecta armonía. Todos realizando sus tareas mecánicamente y con diligencia.
Frente a nuestros héroes, a poco más de cincuenta metros, las puertas de la segunda muralla se abrirían en cuanto cruzasen la primera muralla y su portón se cerrase a sus espaldas, revelando la entrada al castillo de Utakata a otros cincuenta metros de esa segunda puerta, en un inmenso arco de veinticinco metros de alto sin más puerta que una reja alzada como los portones de rejilla de acero de los castillos.
Utakata les daba la bienvenida.
Contenido Oculto
Si alguien toca una de las dos pequeñas vallas de metal que hay a los lados del camino entre muros, recibirá una descarga de Daño Elemental Eléctrico de 1.500PV y el estado entumecido en la zona donde toque, durante toda la proeza
Contenido Oculto
Si se intenta saltar las vallas de metal, recibes un impacto contra un muro invisible de fuerza que te produce entumecimiento en el cuerpo entero durante toda la proeza
Contenido Oculto
Todos los ciudadanos y animales dentro de los muros son autómatas con mente colmena, no son seres vivos. Utakata los controla a todos y ve a través de todos, va a escuchar todo lo que digáis aquí.
Información
Bienvenidos a vuestra proeza.
Disculpas por haberos hecho esperar y una promesa de mi parte de que daremos nuestro máximo esfuerzo en hacer que no olvidéis este tema en toda vuestra vida.
- Estáis frente a la muralla exterior. La puerta se abre y os separa de la siguiente muralla 50 metros.
Si cruzáis la puerta, se cierra a vuestras espaldas y se abre la puerta de la segunda muralla, revelándoos que 50 metros más adelante tenéis la entrada al castillo/laboratorio como tal.
- Podéis cruzar hasta esa puerta principal en este turno, por más que sean 100 metros y podáis recorrer menos.
- Os recordamos que esta aventura, dada la dificultad que habéis escogido vosotros de luchar contra un Shichibukai y tratar de conquistar una isla grande, es una aventura con un riesgo de mortalidad verdaderamente alto.
- Aquí no toleraremos errores como en los Eventos de Cambios de Fase (Cabos Gemelos, Skypiea, Sabaody...) que está cada uno adaptado a su nivel correspondiente. Estáis en el Nuevo Mundo y no estáis contra cualquiera, así que cualquier error puede ser fatal.
- Os recomendamos tener cuidado y sobretodo que NO os salten turno.
Os deseamos muchísima suerte y esperamos que nos deis un espectáculo a la altura de lo que esperamos todos de vosotros.
Por nuestra parte, daremos nuestro mejor esfuerzo.
Turnos
Funcionaremos con una ligera variante: Tres saltos de turno y estáis muertos automáticamente, no descalificados como es costumbre.
Tenéis para postear algo más de 24h, hasta las 23:59 Hora Española Peninsular del día 04 de Mayo (y que la fuerza os acompañe).
Participantes
Se espera la participación de Triana, Garnet, Tobías, Kenzo y Jolyne.
04-05-2026, 12:25 AM (Última modificación: 04-05-2026, 12:26 AM por Garnet D. Matlock.)
Varias estaciones habían transcurrido sin cesar desde que los Alas Negras pisaron el desafiante mar del Nuevo Mundo. Y, aunque desde hace tiempo, la tripulación comandada en ese momento por Triana Tempesta había avistado una isla en su casi mayoría tropical, el nombre de aquel lugar y aquella fortaleza metálica y emisora de vapor revelaba con claridad que no era un sitio cualquiera. Y así lo era. Gracias a varios periódicos, a la prodigiosa memoria de Tobías y al conocimiento que - sorprendentemente - el ya no tan joven Kenzo había ido acumulando durante la estancia en tan peligroso mar, era posible vaticinar que, aquel páramo que rozaba lo natural de lo artificial, no era otra cosa que Punk Hazard, hogar de uno de los sietes guerreros de los mares, el Dr. Utakata.
Según la información vivida en el pasado, el vaquero y manita(s) de los Alas Negras, recordó que aquella persona, fue la misma que, entre otros acontecimientos, borró del mapa al difunto Bepso de un disparo, reduciéndolo a cenizas salvo sus botas y uno de sus brazos. Y aunque Garnet y Kenzo se mostraban más motivados con la idea de irrumpir en los dominios del Shichibukai y tener ganas de "gresca", las mentes sensatas de la banda hacían un llamamiento a la cordura, procurando tener más discreción y, sobre todo, no meterse en la boca del lobo sin ir lo más preparado posible. De esta manera, fue que los días, semanas y meses pasaron, en lo que lo único que podían ver desde la lejanía era aquella fortaleza sin alma, emitiendo una especie de vapor a través de sus chimeneas que se fusionaban con gritos humanos llenos de lamentación. Todo hasta que llegó el día prometido.
Día 60 del año 17, Otoño - 18:20 p.m.
Selva de Punk Hazard.
Cansados de esperar y sintiéndose ya lo suficientemente preparados para llevar a cabo su ataque, Triana, Tobías, Kenzo, Jolyne y Garnet, desembarcaron de su galeón, el Solar Karma, tras dejarlo anclado, viendo como un largo sendero de tierra - de diez metros de ancho - se extendía ante ellos, separando la selva tropical en dos y, a su vez, separando a los Alas Negras del colosal armatoste de de metal. Vestido tan sólo con un tanga de tonalidad morada - con las palabras "ROCK" y "ROLL" en rojo en cada uno de sus glúteos respectivamente -, con unas gafas de sol con forma de corazón y lentes rosadas frente a sus ojos y por supuesto con sus guantes y botas "para meter buenas galletas". Además, el pelirrojo se había cerciorado de llevarse su equipamiento más imprescindible a la aventura, metiendo todos su diales y distintos den den mushi en su zurrón - el cuál colgaba de su hombro izquierdo - y, como no podía ser de otra manera, su increíble guitarra eléctrica fabricada a mano por su hermano de otra madre, Saber Tones - que colgaba por su cinta de su hombro derecho -.
Pero eso no era todo y es que, debido a la hora que era - y que no sabían cuánto tiempo iban a encontrarse fuera -, el skypiean se había asegurado de prepararles a cada uno de sus coleguis un bento que consistía en una paella de marisco.- ¡Coleguis! El gran Garnet os ha preparado una cena de puta madre, así que coscaros de que cogéis todos uno, ¡qué a saber cuando nos puede dar una buena hambruna! ¿Es o no es? - Dejaba claro Garnet, cargando con todos los bentos en sus brazos y acercándoles a cada uno su respectiva comida, al poco de bajar del barco y comenzar a caminar.- Ah sí... - Se detuvo ante Triana, descendiendo su mirada ante su perfecto y voluptuoso busto, haciendo que sus gafas bajaran respecto a la altura de sus ojos.- Para ti hay dos, que a las gemelas hay que tenerlas bien alimentas pueje puejeje... - Soltó la primera, pero para nada última, marranada del día.
Los Alas Negras caminaron rumbo hacia las instalaciones del Shichibukai, caminando por el sendero de tierra cuando, después de que dos horas transcurrieran - en las que lo único que eran capaces de escuchar eran los zumbidos y rugidos de la propia fauna de la selva tropical, además de sus propios comentarios -, finalmente llegaron a una gigantesca y férrea muralla, "decorada" con varias señales de peligro y que terminaba en un enorme portón de hierro que, en una primera instancia, parecía ser inexpugnable. Al ver aquella escena, Garnet desplazó su dedo pulgar derecho hacia la patilla derecha de sus gafas, levantándolas sutilmente sobre la altura de sus ojos, pudiendo ver así con mayor calidad la fortaleza.- Esto parece chungo de pelotas... Estarás flipando con todo esto, colegui, ¿es o no es? - Comentó, para sí mismo y para después girarse hacia Tobías, sabiendo lo mucho que debía estar fascinado por dicha arquitectura, dejando recaer de nuevo sus gafas sobre su nariz, y pasando a flexionar sus piernas - quedando ligeramente agachado -, como si estuviera dispuesto a dar un salto.- Parece que el menda tendrá que utilizar eso ya, ¿es o no es? - Pensó, pasando a mirar hacia las dos chicas de la banda, esbozando una sonrisa de degenerado total.- Triana, Jolyne, subiros en la espalda del menda. - Aconsejó, pasando en su lugar a mirar tanto a Tobías como a Kenzo, esta vez con una sonrisa maliciosa.- Vosotros a sacaros las castañas del fuego coleguis, ¿es o no es? - Añadió, momento en el que, tras un sonido de despresurización de aire y metálico - como si algo dentro de la puerta se moviera -, la propia puerta decidió abrirse por sí misma, causando que Garnet extendiera de nuevo sus piernas y desplazara su mano derecha hacia su cabeza, rascándose el cuero cabelludo con cierta confusión.- ¿Huh? - Emitió, sin entender la razón de por qué les estaban dejando entrar, encogiéndose el skypiean de hombros y procediendo a caminar al interior de la muralla.- Bah, no hay que ser desagradecido. - Comentó, con cierta desgana por haber perdido la oportunidad de que Triana y Jolyne se subieran a su espalda.
Una vez que cruzó el portón de esa primera muralla, los ojos del músico de los Alas Negras se posaron en lo que residía allí. Una civilización entera, compuesta por distintas hombres y mujeres de edades dispares pero todos con algo en común, y eran las ropas, pseudo-medievales que todos portaban aunque ciertamente desaliñada y desgastada. Siendo residentes de la nación del shichibukai, no sabían como de hostiles se presentarían ante ellos.- Al loro con la peña... Peña. - Alertó Garnet, extendiendo su Kenbunshoku Haki en un radio de 100 metros, con la intención de leer el nivel de hostilidad de aquellos civiles. Sin embargo, lejos de miedo, enfado, furia o hostilidad, todo lo que se encontró el pelirrojo fue... Un vacío absoluto.- ¿Huh? - Emitió, anonadado el skypiean, observando como ante su presencia, aquellos ciudadanos seguían a su trabajo, mostrando una clara indiferencia hacia ellos pero con esa sonrisa en sus rostros que, lejos de mostrarse como algo tranquilizador era algo... Inquietante, aún sabiendo el vacío que ahondaba en su interior.- ¿Qué cojones pasa aquí? - Preguntó Garnet a sus compañeros, sintiendo una especie de escalofrío al ver a aquellos ciudadanos realizar ese trabajo puramente mecánico sin parar, como si fueran propios robots.
Con todo ello, y una vez que todos habían pasado la muralla, el portón de metal que les recibía se cerraba abruptamente, no quedándoles otra alternativa que avanzar y avanzar hasta lo que sería, a unos 50 metros, una segunda muralla, pudiendo admirar de más de cerca la fría estructura en la que debía residir el dr. Utakata. Pero sin lugar a dudas, el ver a aquella civilización sonreír sin sentir ninguna emoción fue lo que más descolocado dejó al músico. Y sentirse así en territorio hostil podía resultar fatal. No podía dejar ni que a él ni a sus amigos les venciera aquella clase de emociones. Y si bien sabía que sus amigos no eran tan débiles como para flaquear con algo así, como músico, era su deber subir la moral y la motivación de toda la banda por lo que, con eso en mente, sacó a Saber Tones de su espalda, poniéndose el instrumento frente a él y, agarrando con su zurda el mástil de la guitarra y colocando su diestra en el propio cuerpo, comenzó a tocar una tonada que buscaría motivar a sus amigos. Del mismo modo, quería comprobar también si algunas de las emociones de los ciudadanos cambiaba con su música.
Los dedos de Garnet se movían con maestría y destreza por cada una de las cuerdas de su instrumento, haciendo resonar una melodía sonora y épica que no dejaría que la voluntad de su banda se doblegara así sin más.- Parece que este tío se lo tiene bien montado pero... - Cogió aire el pelirrojo.- ¡VAMOS A LIARLA BIEN PARDA, ¿ES O NO ES?! - Gritó a pleno pulmón, asegurándose que el mayor número de civiles le escucharan, sin dejar de tocar, mientras miraba de soslayo a doña Triana Tempesta.- ¿Algo más que decir, capi? - Esperaba que la capitana en funciones de los Alas Negras dijera algún discurso motivador, que subiera el ánimo de la banda aún más por las nubes pues, siempre que ella hablaba, subía el pan, pero en el mejor de los sentidos.
Tras andar los 50 metros, los Alas Negras llegaban ahora hacia el segundo portón, delimitado por otra muralla que parecía ser igual de inexpugnable que la primera, con todo lo que ello significaba pues, de la misma manera, la puerta se abrió abruptamente y sin previo aviso, pareciendo que el propio Shichibukai quería a la banda allí mismo, vete tú a saber por qué. Al abrirse esa segunda puerta, en esta ocasión, se revelaría - tras otro sendero de 50 metros de longitud - la vista del enorme y acorazado castillo de Utakata. A cada paso que daba, se podía palpar la tensión en el ambiente, recordando con cada uno de esos pasos, algunas memorias del pasado que se relacionaban con el día de hoy. Y es que, del mismo modo que Utakata, en su justa medida, había sido una prueba en su entrada al Paraíso, ahora lo volvía a ser en la entrada al Nuevo Mundo. Con la diferencia de que, siendo este un mar mucho más peligroso y demandante que la primera mitad del Grand Line, aquí cualquier error podría hacer que acabaran como el cuerpo del tontatta Bepso. No habían segundas oportunidades pero, sí de algo estaba seguro Garnet era en lo mucho que confiaba en sus amigos y, en su propio crecimiento. No sabía que era con lo que se iba a encontrar, pero tanto él como el resto de sus amigos pensaban superar sus límites y sobreponerse ante cualquier reto.
Una vez alcanzó el final del camino, otra enorme entrada, esta vez mucho más majestuosa que las dos anteriores se anteponían ante ellos. Un enorme arco de 25 metros de alto, cubierto con una reja de lo que debía ser acero, era lo que separaba a los Alas Negras ahora mismo de los aposentos o la casa del guerrero del mar.- Bien... - Dijo, mientras dejaba de tocar, y volvía dejar reposado su guitarra tras su espalda, colgando de su hombro derecho, chocando con ferocidad su puño derecho contra su palma izquierda, transformándose al mismo tiempo en la forma híbrida de su fruta, dejando claro que estaba más que preparado para lo que se podía avecinar.- El menda está más que listo, ¿es o no es? -
INFO
RESUMEN
Meto pequeña contextualización - en base al post inicial -. Me adentro hasta la última puerta mientras reacciono a todo lo que veo y ocurre.
ACLARACIONES
Como Tobías tiene el karma Memoria Eidética, y Kenzo tiene el oficio Erudito 3 (incluyendo la especialización de Historiador 2), me ha parecido procedente que hayan sido ellos los que han sacado la información sobre Punk Hazard y Utakata (ya que en el periódico del 31 de otoño del año 16, se revela que Utakata es quién vive en dicha isla).
Les he dado a cada uno de los Alas Negras una unidad de Festín, salvo a Triana que le doy dos. (Si os cogen, en el siguiente turno se los "informáticamente")
Uso mi Kenbunshoku para sentir las emociones de los civiles. Entendiendo que realizan un trabajo mecánico, junto a las descripciones que se dan de "sin prestar atención a los visitantes más allá de esporádicas y únicas miradas con ojos vacíos y fríos acompañados de una sonrisa constante", intuyo que ni sienten ni padecen, por lo que he descrito que con mi haki, no soy capaz de sentir ninguna emoción por su parte. Igualmente, si he cometido un gazapo aquí, quedo a jurisdicción del narrador.
BELICO
AKUMA NO MI
Neko Neko no mi: Modelo Dientes de Sable
Zoan Prehistórica
3
La Neko Neko no mi: Modelo Dientes de Sable es una fruta del diablo que permite a su consumidor transformarse parcial o completamente en un dientes de sable.
Especificaciones
El dientes de sable en su forma completa mide dos metros y medio de largo y sesenta centímetros de ancho, alzándose un total de un metro del suelo. Tiene dos grandes colmillos de veinte centímetros de largo. Su peso será de cien kilos. En forma híbrida el usuario camina a dos patas, ve incrementada su altura un 50% más y aumentará su peso en un 50% de su peso habitual. La parte superior de su cabeza, hasta la nariz (incluida), será sustituida por la forma del animal, cambiando su morfología y sustituyendo su piel por la de un dientes de sable a excepción de la mandíbula inferior y la boca, el pecho y el vientre. De su mandíbula superior brotarán dos grandes colmillos de 1/10 del tamaño total de la transformación. Así mismo obtendrá uñas afiladas en todos los dedos. Le brotará una cola con una longitud igual a 1/2 de la altura total del usuario.
Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga 155 puntos en CA, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva solo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan 50 CA y para la completa 100 CA. La transformación cuesta 70 de energía y después, 20 de energía por turno.
Control de Akuma: 50 CA: Híbrida 135 CA: Completa 155 CA: Transformación inmediata
Ventajas: Te otorga 3 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +30 a la agilidad, +15 a la fuerza y +10 a la resistencia.
Debilidades: Las habituales en las akuma no mi.
Código: sable
Cuerpo Extinto
Pasiva
Tienes la morfología de uno de los antiguos gobernantes del planeta, y por tanto, posees una habilidad muy extraña única de tu especie. En concreto por ser un Dientes de Sable tienes la capacidad de entrar en el estado Inercia inmediatamente.
Código: zoandientesdesable01
Bestia Prehistórica
Pasiva
Adquieres de forma permanente un +15 al atributo FUERZA. Además, tus garras y colmillos estando transformado en forma completa o híbrida, ganan la peculiaridad de ser calificados como "arma de filo" pudiendo hacer ataques de este estilo con ellos.
Código: zoandientesdesable02
Depredador Centella
Pasiva
Debido al peculiar estilo de vida de los Dientes de Sable y su fama como cazadores raudos e incansables, cubriendo largas distancias a mucha velocidad, obtienes de forma permanente un +15 a la AGILIDAD.
Código: zoandientesdesable03
STATS:
461 + 15 = 476 FUE
410 + 10 = 420 RES
525 + 30 = 555 AGI
HAKI
Activo y extiendo mi Kenbunshoku Haki en un radio de 100 metros:
Kenbunshoku Haki (Base)
Kenbunshoku Haki
Especial
2 huecos
Información
Requisitos: Nivel 16 • Kenbunshoku experiencia 500
Daño: Ninguno.
Coste: 1 de Espíritu por cada metro de expansión.
Efecto:
Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
Enfriamiento:
Ninguno.
Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.
Código: kenbunshoku001
Gastaría por tanto un total de 100 puntos de espíritu
GASTOS Y ENERGÍA
Gasto 70 puntos de energía por transformarme.
Regenero 188 puntos de energía por ser zoan prehistórica y no estar aún en combate (47 x 4 = 188)
Gasto 100 puntos de espíritu por usar el Kenbunshoku Haki
Regenero 102 puntos de espíritu por no estar en combate (406 / 4 = 101,5 -> 102)
Por tanto, no pierdo ni energía ni espíritu.
OFF
¡PÓNGANLE CONDÓN QUE SE VIENE! Estoy motivadísimo ya con este tema y eso que no hemos ni empezado.
El habernos pasado casi siete millones de años en aquel lugar, yendo y viniendo por provisiones, no fue por una decisión propia. Estabamos a ojos de nuestros enemigos, pero ocultos, sintiendo su sombra y sin ser detectados. Estábamos en esa fina linea, que era mucho más incómoda de lo que parecía, pero que nos hacía estar despiertos y activos, mejorando día a día. En este tiempo encontré algo que ni mucho menos esperaba, y no era otra cosa que espacio para pensar sin interrupciones, sin combates constantes y con la única necesidad de demostrarme a mí mismo todo lo que valía. Pasaba mis horas en mi camarote, escribiendo mis pensamientos rodeado de muchos frascos e insectos, y luego en la cubierta, meditando, entrenando y sin hablar con casi nadie. Me vino genial apartarme de ese “ruido”, de ese ojo mediático que nos perseguía por todos lados. En este tiempo desarrollé aquel adictivo hábito, el de leer. Y es que no sólo leía sobre insectos, bichos y fauna en general, sino que leía sobre estrategia, medicina, comportamiento animal, incluso, lo que más me llamó la atención, historia y relatos de antiguos exploradores. Mi biblioteca fue ampliándose poco a poco, y cada cosa nueva que aprendía, era una nueva visión sobre el mundo. Sentía que cada vez que escribía en ”La enciclopedia definitiva de bichos”, algo dentro de mí crecía, y no eran más que mis ansias de mejorar. Ahora sabía quien era, a donde iba y lo más importante, sabía porque hacía cada cosa.
Como pasaba a diario, me desperté muchísimo mas temprano que el resto de mis compañeros y amigos, cuando el barco aún seguía roncando y aún no había terminado de amanecer. Ese silencio que se prolongaba en el Solar Karma, me pertenecía. Me vestí rápidamente para salir a entrenar, dejando que aquel aire frío me golpeara la cara con esa fuerza necesaria para despertarme completamente. Si había madurado en los últimos tiempos, también fue evidente mi cambio físico. Ahora era más ancho de hombros, con los músculos duros y con un peso mas basto. Era más alto que todos mis compañeros, bueno, que casi todos. Triana seguía midiendo como yo, o incluso un poco más. Pensar aquello me hizo sonreir mientras continuaba con las repeticiones. Unas cuantas flexiones, las dominadas que cada vez costaban menos, un poquito de trabajo de agarre... Todos esos ejercicios los ejecutaba con una precisión que rozaba la obsesión. Sin embargo, aunque hacía lo de siempre, aquella mañana no era una más. La sentía dentro de mi ser, y se respiraba completamente en el ambiente. Hoy era el día en que ibamos a cumplir lo que nos habíamos propuesto hace un tiempo. Ibamos a entrar en Punk Hazard, e ibamos a hacer ruido. Nos iban a escuchar. Terminé de entrenar y me dirigí a mi baño para ducharme y prepararme para la batalla. Una vez que me vestí, me equipé las manos y las piernas. En mi bolsa metí unos cuantos utensilios y me dirigí a cubierta. Estaba preparado para elevar el nombre de los Alas Negras a lo más alto.
Día 60 de Otoño, año 17 – 18:20 am
Selva de Punk Hazard.
Salimos del Solar Karma, y estuvimos andando por aquel camino durante un par de horas. El terreno iba cambiando a medida que hacíamos nuestros pasos: arena húmeda, tierra batida, e incluso tuvimos que sortear las raices de algunos árboles que se retorcían como serpientes. Y sin embargo, a pesar de ello, lo que me llamaba la atención no era aquel camino. Lo que me estaba llamando la atención eran aquellos bichos e insectos que estaban por absolutamente todos lados. Coloridos, brillantes, alados y de todos los tipos inimaginables. Aunque por fuera mantuve una postura completamente firme, sereno y controlado, por dentro estaba como un niño emocionado. Tenía ganas de cazar cada uno de los bichos, observarlos, anotar sus comportamientos, capturar cada uno de los detalles que podía ir observando... Y es que aquel lugar era un tesoro que se mantenía vivo, y yo... Yo pasando de largo como si no tuviera nada que ver. Suspiré y apreté con fuerza la mandíbula. Lo primero era nuestra misión, vencer a Utakata, y luego todo lo demás. Mientras continuabamos por el camino, la voz de nuestro querido Garnet rompió aquel silencio con su naturalidad, ofreciéndonos unos bento, que había preparado él para mantenernos por si nuestras fuerzas flaqueaban. Agarré el mío con confianza y le hice una leve reverencia de agradecimiento. Luego lo guardé en la pequeña bolsa que colgaba en mi espalda, y me aseguré que se quedara bien sujeto. -Muchas gracias, Garnet. Ahora que mejoraste cocinando, se que esto es comestible. ¡Shajajajajajaja!- Dije bromeando, mientras reía ampliamente rompiendo la tensión acumulada que rodeaba el ambiente.
Aunque pasaron un par de horas, el trayecto se me hizo muy corto, bromeando con la tripulación. Frente a nosotros, una muralla nos observaba. Levanté la mirada lentamente, dejando que mis ojos recorrieran toda su estructura. Parecía imponente y fría, pero poco me importaba. Miré a un lado y a otro, observando los rostros de mis compañeros, y luego fijé mi mirada en la puerta de aquella muralla. -Sin miedo al éxito, chicos. Si necesitais ayuda, ya sabéis que soy el más fuerte de aquí. Avisadme y allí estaré.- La confianza salía de mi cuerpo por cada uno de los poros de mi piel. Por su lado, Garnet se agachó y ofreció a Triana y a Jolyne su espalda para que saltaran aquel muro juntos. Luego se giró a nosotros y nos dijo que nos buscaramos la vida. Bufé girando el rostro a otro lado, quitándole la mirada, inflando un poco mis mejillas, aunque con mi sonrisa aún dibujada. -Como si necesitara tu ayuda, vejestorio.- Fruncí el ceño con un gesto exagerado, flexionando mis piernas y preparándome para saltar. Sentía el suelo firme bajo mis pies, y ya estaba preparado para impulsarme, pero en el último momento, un sonido metálico y ruido de engranajes y maquinaria pesada comenzó a salir de la puerta de la muralla, que comenzaba a abrirse para nosotros. Aquello no era casualidad. Me erguí de inmediato, lentamente. Y sin dudarlo, di el primer paso hacia adelante. Nos estaban esperando, y no tenía ningún tipo de sentido hacerlos esperar de más.
El ambiente cambió de sobremanera una vez que cruzamos aquel portón. No me sorprendió en absoluto ver vida humana organizada en aquel lugar. Delante de nosotros se extendía un pequeño asentamiento. Y es que era lógico. El Shichibukai Utakata necesiba gente que le mantuviera sus tierras, que hiciera las funciones básicas de aquel lugar. Seguimos caminando por el camino que nos llevaba hacia la segunda muralla. A ambos lados del camino, se podían ver algunas casas sencillas, con huertos que estaban muy bien cuidados y con algunos animales de carga. Todo parecía normal, aunque la verdad es que si nos fijábamos en los campesinos, había algo que me erizaba el vello. En sus rostros se podían ver unas amplias sonrisas, pero unas miradas vacías y cansadas. Sin dudarlo un segundo, activé mi haki de observación en un radio de ochenta metros. Todas y cada una de las presencias dentro de mi radio, comenzaron a dibujarse en mi mente. Afinando un poco, pude distinguir los matices, y observé que no había agresividad ni hostilidad por parte de aquellos aldeanos. Al ver que no estaban dispuestos a atacar, seguí andando hacia adelante, sin detenerme.
Los campesinos parecían seguir a lo suyo. No hicieron ningún gesto brusco ni nos sostuvieron la mirada durante mucho tiempo. Solo tenían aquellas tétricas sonrisas que me daban un poco de mal rollo. Eran como una máscara mal colocada. Sonrisas demasiado perfectas, demasiado constantes. No nacían de una tranquilidad, eran permanentes. Seguí andando hasta que escuchamos el sonido del portón cerrándose a nuestras espaldas, haciendo que girara la cabeza por instinto. Ahora no había vuelta atrás, y eso, en vez de incomodarme, me hizo sentirme seguro. Volvía dibujar una sonrisa en mi rostro. -Nos metimos en la boca del lobo, y ahora no hay escapatoria.- Moví el cuello de derecha a izquierda, haciendo que crujiera dandome cierta satisfacción, para acto seguido, dar un par de pequeños saltos sobre la punta de los pies mientras giraba los brazos desde los hombros, sintiendo como mi cuerpo respondía perfectamente preparado. Era el punto justo entre la calma y el caos. Seguí andando con decisión. Garnet sacó su guitarra y comenzó tocar, haciendo que la música quitara esa tensión, dándonos ese extra de motivación de ritmo y de vida. Pudimos ver como la segunda puerta se abría. -Aunque es raro que nos estén abriendo las puertas, lo que está haciendo el viejo Utakata es ahorrarnos tiempo. Al fin y al cabo, esto es lo que queríamos ¿No? ¡Shajajajajajajaja!- Dije sin bajar la guardia ni un solo segundo.
INFO
Resumen
Describo la salida desde el Solar Karma hasta las inmediaciones de Utakata. Por el camino acepto la comida que me da Garnet. Al ver a los aldeanos, activo mi haki de observación y continuo.
Aclaraciones
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Bélico
Haki
Activo y extiendo mi haki en un radio de 80 metros, gastando por tanto 80 puntos de espíritu.
Kenbunshoku Haki (Base)
Kenbunshoku Haki
Especial
2 huecos
Información
Requisitos: Nivel 16 • Kenbunshoku experiencia 500
Daño: Ninguno.
Coste: 1 de Espíritu por cada metro de expansión.
Efecto:
Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
Enfriamiento:
Ninguno.
Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.
Código: kenbunshoku001
Gastos
- Gasto 80 puntos de espiritu.
- Regenero 89 puntos de espíritu al no estar en combate (354/4= 88.5 -> 89).
Alas Negras
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Se como el insecto, amigo mío. Si te hallas entre las flores, revolotea como una mariposa. Si te encuentras entre las ramas, avanza como un saltamontes. El insecto puede fluir con gracia o defenderse con fuerza.
El tiempo no perdonaba y transcurría sin pausa. Tenía la mente tan ocupada que apenas percibía el avance de las estaciones. Si no fuese por el evidente cambio físico de Kenzo No habría sido realmente consciente de todo el tiempo que nos llevó prepararnos para nuestro avance. Esperaba que no fuese en vano y que alcanzásemos nuestros objetivos. Ya casi podía sentir la victoria, el éxito, el reconocimiento y, sobre todo, el mazazo al gobierno. Con esa sensación eufórica amarramos el barco, tal y como lo habíamos hecho ya varias veces, aunque esta vez sin la certeza absoluta de si volveríamos. Quería ser optimista, conocía a la tripulación y sabía de lo que eran capaces, pero nunca se sabía de qué manera se podía torcer la situación y también quería ser realista. Por mi parte, haría todo lo que estuviese en mi mano para protegerles que volviesen a salvo.
Cogí mis katanas y el bolso con mis pertenencias, ya preparadas de antemano. No era la única que había pensado en todo, Garnet nos ofreció algo para comer. Me gustaba esa nueva faceta suya. Desde que le había dado por cocinar, comíamos todos mucho mejor y era un alivio, ya que nadie parecía muy dispuesto a pasar su tiempo cocinando para los demás. Sonreí ligeramente ante su comentario y cogí los dos bentos para guardarlos en mi bolso. Le pasaría por esta vez su comentario solo porque me había ofrecido una doble ración de comida. Tras eso, recorrimos el camino de aquella selva repleta de vegetación e insectos hasta que llegamos a nuestro destino, los muros metálicos. El contraste en el paisaje era evidente, y más todavía a causa de los numerosos carteles y pegatinas que anunciaban el peligro qué había tras los muros. Como si aquello alguna vez hubiese detenido a alguien. En cualquier caso, el tamaño y la forma de la estructura ya imponía de por sí. Garnet no perdió el tiempo y se colocó en una extraña posición para ofrecernos a mí y a Jolyne que nos montásemos sobre él. Si no supiera lo que tenía en mente, parecería todavía más perturbado. Como si no fuese suficiente con las pintas que llevaba.
Iba a contestarle para negarme en rotundo, pero no fue necesario. Las puertas se abrieron ante nosotros para dejarnos pasar sin necesidad de utilizar la violencia. No sabía si considerarlo una buena o una mala señal. Por una parte, ya no tendríamos que perder el tiempo ni desgastarnos para acceder al recinto https. Por otra, ya nos esperaban dentro y parecían dispuestos a recibirnos sin miedo y con los brazos abiertos. No éramos los únicos preparados, aunque habría sido muy ingenuo pensar de esta forma. No sabía que podía haber tras aquellos muros. Imaginaba que máquinas y científicos, pero no toda una civilización que parecía haberse quedado congelada en el tiempo. Tenían sus propias casas, cosechas y animales. Un pueblo en toda regla. Para colmo, nadie parecía sorprendido por nuestra presencia, solo seguían trabajando y sonriendo por ningún motivo aparente. —¿Qué coño es esto?
Al avanzar, el portón se cerró tras nosotros, sin darnos más opción que continuar hasta el siguiente. A medida que caminábamos, me parecía más perturbadora aquella gente. No daba la impresión de que fuesen peligrosos, ni siquiera sentí la necesidad de activar el haki, pero trabajaban de una manera incansable y monótona, casi inhumana. Tampoco quería preocuparme demasiado por algo así cuando teníamos un objetivo mucho mayor entre manos. Garnet debió sentir aquel ambiente extraño o, tal vez, solo se aburría y quería darle ambiente a nuestra entrada. Cogió su instrumento y no dudó en ponerse a tocar. Sea lo que fuese que nos esperase tras los fríos muros de acero, ya sabía que nos aproximábamos y el factor sorpresa nunca había sido una opción, así que no importaba demasiado el jaleo que armase. Por lo menos animaría el ambiente completamente muerto con el que nos habíamos topado al entrar. Sus gritos cambiaron el ánimo y me instó a decir unas palabras motivadoras. Después de lo que íbamos a hacer, faltaría más.
—¡Pues claro que tengo algo que decir! —rugí más motivada que nunca —. ¿Habéis visto cómo nos han abierto la puerta? Se creen que nos tienen donde quieren y que son intocables, pero lo que no saben es que no existe una jaula en el mundo capaz de detener el fuego de nuestra banda. Vamos arrasar y no dejaremos ni las cenizas. ¡Les vamos a demostrar por qué el cielo se pone oscuro cuando aparecemos!
Esperaba que aquello les animase y les recordase dónde estábamos y cuál era nuestro objetivo. Cada vez Yamamura pasaba más tiempo en la cárcel, pero cada día lo teníamos presente. Tal y como esperaba, la segunda puerta se abrió de la misma manera que la primera, cerrándose a nuestro paso. Perfecto. Tal y como había dicho Kenzo, esto era justo lo que queríamos. Tras esta segunda puerta ya no había trabajadores, casas ni cultivos, sino la entrada a un castillo. El arco de la entrada era espectacular. Todo ello tenía algo de irreal y atemporal. Garnet, como siempre, se adelantó a la situación y se transformó parcialmente en su forma híbrida. Este chico había nacido preparado. —Al lío —dije para que todos se preparasen para lo que pudiese ocurrir.
Info
Resumen
Bajo del barco, cojo la comida de Garnet y cruzo las puertas con los demás.
Bélico
Mera Mera no mi
Logia
4
La Mera Mera no mi es una fruta del diablo tipo logia que permite al consumidor transformarse de manera total o parcial en fuego.
Especificaciones
El usuario no podrá dominar sus poderes básicos hasta alcanzar 60 Puntos en Control de Akuma (CA), esto implica que cualquier contacto con su cuerpo acabará con este transformado en fuego, le costará mantener contacto directo con las personas sin transformarse y no será capaz de controlarlo a voluntad hasta alcanzar ese punto. Una vez el usuario llegue a 60 Puntos en Control de Akuma, el personaje adquirirá control de su cuerpo y será capaz de no transformarse con el contacto físico. Se podrán transformar extremidades o partes del cuerpo por un coste de 20 de energía por turno y por extremidad. Con 200 puntos en Control de Akuma el usuario la dominará por completo y podrá transformar parte de su cuerpo o su cuerpo entero por un coste de 50 de energía por turno. La velocidad de expansión del fuego es igual al 70% del CA del usuario.
Cualquier contacto con tu fuego utilizado de forma pasiva, en transformaciones o intangibilidad, implicará un daño de 400PV de daño ígneo
Control de Akuma: • 60 CA: El usuario puede transformar partes de su cuerpo por 20 de energía. •200 CA: El usuario puede transformarse parcial o totalmente por un coste de 50 de energía.
Ventajas:
• El usuario es inmune a todo tipo de daños físicos no imbuidos en haki.
• El usuario puede desprender partes de fuego y controlarlas a distancia.
• El usuario podrá evitar la proliferación del humo usando su fuego. Ambos se complementan y no ceden ante el otro.
• El usuario podrá transformar la parte inferior de su cuerpo para propulsarse en el aire con un coste de 40 de energía cada turno volando. Podrá moverse 1 metro por cada 20 puntos de Control de Akuma, a una velocidad del 70% del Control de akuma.
• Todas las fuentes de calor y de frío inferiores a los originados por la Magu Magu no mi y de la Hie Hie no mi respectivamente, no realizarán ningún daño al usuario. Además el usuario es inmune a los efectos quemadura, congelación, calor y frío.
Debilidades: Las habituales en las akuma no mi.
El fuego no puede atravesar zonas con humo activo.
Código: Mera
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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.
Muchos días habían pasado morando la periferia de aquella isla tan contrastada. Tobías seguía alucinando con la virginidad de la selva en contraposición con aquella fortificación metálica que coronaba el centro de Punk Hazard, hogar del Shichibukai que mucho tiempo atrás les había dado esa terrible bienvenida al Grand Line. Ahora estaban a las puertas del conocido como "Nuevo Mundo", la segunda mitad y más peligrosa de aquel endiablado mar. ¿Casualidad? ¿Quién sabe? Lo más importante para el vaquero era una gran contraposición. Por un lado, la imagen carbonizada de su pequeño amigo arraigando, sin cese, dolor en su corazón. Por otro, admiración. Casi le dolía más lo segundo. Se sentía una persona horrible por ello, pero la ciencia ocupaba un espacio cada vez mayor en su intrépido cerebro. Cada vez tenía más claro cual era su propósito en la vida. Dar la vuelta al mundo era un sueño heredado de su bisabuelo, el cual quería cumplir por él, pensado que éste estaba muerto, pero al descubrir que seguía en pie y más fuerte que nunca, el plan cambió ligeramente. Tras unirse a la mejor banda pirata de todos los tiempos, tenía una nueva razón para lograr semejante hazaña, compartir ese viaje, por ellos y por él mismo. Si tenia que hacer todo lo que estuviera en su mano, no iba a dudar, y lo que mejor se le daba era inventar e improvisar. Aquella isla albergaba la mejor base para su sueño.
Había recorrido el perímetro de aquella perfecta muralla circular varias veces junto a Pascal y a Greta, admirando su construcción y soñando con las mil maravillas que custodiaba. La relación de amor y odio que tenía hacia Utakata no le hacía bien, temía como ese enfrentamiento entre sentimientos podría terminar siendo un problema dependiendo de la situación. Al carpintero le gustaba prever las cosas, pero era muy adaptativo, así que no le quedaba otra que confiar en si mismo, además, estaban sus hermanos para darle una colleja en caso de necesitarla. La noche previa a la incursión, Tobías preparó su zamarra con todo lo que iba a necesitar. Los nervios lo carcomían por dentro, por suerte era organizado y no iba a dejarse nada. Le costó dormirse más de lo habitual, su impaciencia ya había sido una gran losa aquellos meses esperando la incursión, no dejaba de preguntarse que clase de máquinas moraban aquella fortaleza metálica.
Día 60 del año 17, Otoño - 18:20 p.m.
Selva de Punk Hazard.
Aquella mañana se presentó soleada. El pistolero se fumó uno de sus cigarros después de desayunar y antes de repasar su bolsa e ir colocando todo en su sitio. Quería sacar de paseo a Shotgünther, todavía no la había probado en combates reales, y todo pintaba a que se iba a armar un gran follón, así que no iba escatimar en armas ni en munición. La comunicación también sería importante en caso de verse separado de sus compañeros, así que cogió su pareja de Den Den Mushis, sin olvidarse de su botiquín de primeros auxilios que siempre llevaba encima. Con los nervios a flor de piel, el carpintero bajó del Solar Karma antes que los demás para dar un paseo por la costa, tratando de calmarse y centrar sus objetivos.
Contenido Oculto
Tobías carga Shotgünther con tres proyectiles distintos en un orden en concreto: Primero Lumínico, segundo Perforante y tercero explosivo.
El revolver T5 con 6 balas munición tier 2.
El Finn-Lock con una bala explosiva.
El paseo fue corto, Tobías no era el único con ganas de visitar al Shichibukai. Con todos listos, antes de comenzar la caminata hacia aquella puerta que tantas veces había soñado con cruzar, Garnet les ofreció la cena a cada uno. - Muchas gracias Garnet, huele de maravilla. - El vaquero asió el bulto y lo guardó con delicadeza en su mochila. El ambiente era distendido, todos confiaban en ellos mismos y en sus compañeros, solo les faltaba el capitán para que la fiesta estuviera completa, pero ese paso que iban a dar, seguro que les acercaba un poquito más a su reencuentro. Sin darse cuenta, ya estaban frente al portón. El contraste era realmente impactante, aquel vergel de flora y fauna envolviendo aquella estructura tan artificial y tan simétrica. Otra razón por la que el vaquero admiraba en secreto a aquel genio científico. No había ningún elemento colocado al azar y su orden era envidiable. Mientras el joven barba naranja seguía admirando la construcción, Garnet se ofreció a las chicas para ayudarlas a cruzar el muro dejando a su propia suerte a los otros dos. Típico. A Tobías no le ofendió lo más mínimo, la fuerza no era lo suyo, pero tenía otros recursos, pero el portón no les dio tiempo a nada, pues se abrió sin preguntar, invitándoles a cruzar aquella primera barrera. Las pupilas del carpintero se dilataron y adquirieron la forma de una estrella. Estaba alucinado solo con esa pequeña muestra de automatización que se le acababa de presentar delante. Tenía que disimular, no quería que sus compañeros lo vieran flaquear tan pronto.
Sin tener en cuenta a los demás, Tobías cruzo sin pensar la puerta, para encontrarse con algo inesperado. Aldeanos, con su pueblo y sus tierras. Viendo el panorama con perspectiva, le recordó a una de esas leyendas que le contaba su madre, donde, tiempo atrás, grandes reinos albergaban fortalezas y castillos inexpugnables. Pero otra vez el gran contraste. Las casas eran de madera y no parecían gozar de la tecnología que debería exponer la privilegiada mente de Utakata. Además los habitantes no parecían alterados con la presencia de los piratas, igual si hubieran entrado a la fuerza su reacción habría sido distinta, pero eso no lo sabrían jamás. Algo más llamaba la atención del joven barba naranja, parecían tener todos la misma expresión desenfadad y algo artificial, tanto los más niños como los más ancianos, todos. No era algo natural, pero en ese momento, Tobías solo esperaba seguir avanzando, y el portón que acababan de cruzar los invitó a ello al cerrarse tras pasar por él. - Buenas tardes. - La educación del joven vaquero era legendaria. Por mucho que su único objetivo fuera seguir hacia delante, no costaba mucho esfuerzo saludar a los moradores de aquella tierra. Las puertas parecían sincronizadas, pues tras cerrarse la primera, se abría una segunda a unos cincuenta metros frente a la tripulación. - Parece que nos estaban esperando. - La emoción que sentían y la melodía de Garnet a la guitarra, opacaban cualquier sentimiento de peligro en el carpintero, pues, sin dudarlo, siguió avanzando hasta cruzar ese segundo portón, el cual imitó al primero y se cerró tras el paso de los Alas Negras. - No hay duda... - La imagen de aquella fortaleza metálica, tan de cerca, dejó impactado a Tobías, cortando su oración.
Era como los castillos de las leyendas, mejor incluso que como los imaginaba barba naranja de niño. Su simetría conquistó el corazón del muchacho, quedando absorto en su mundo unos instantes, obviando todo lo demás. En su cabeza comenzó a dibujarse uno de esos bailes que narraba su madre, donde, tras un festín digno de reyes, los invitados danzaban al son de la orquesta. Pero su imaginación iba más allá, pues el veía robots y máquinas bailando. Solo un último arco de veinticinco metros de alto y bloqueado aún por la verja en forma de puerta separaba al intrépido vaquero de descubrir que había realmente ahí dentro. Un paraíso de engranajes, probetas, cables, luces, herramientas, autómatas y demás objetos inorgánicos danzando al son de una mente privilegiada. Su sueño cada vez tenía más forma de esa fortaleza, quería pasar mucho tiempo ahí dentro, aprendiendo y creando. Quería hacerlo suyo. Solo faltaban las palabras de su capitana para terminar de avivar la llama que lo movía hacia delante. Su expresión era como la de un niño yendo a la feria ambulante que acababa de plantarse en su pueblo. Se recolocó el sombrero y dibujó la más amplia sonrisa en su rostro.
info
resumen
Poco que decir. Recojo la comida de Garnet. Descripción de sentimientos y sensaciones de Punk Hazard y llegada hasta la puerta cerrada del "castillo".
off
Qué puedo decir. Super emocionado con esta aventura. Muchas gracias por otorgárnosla y por dedicarle el mimo.
Esa noche di vueltas y vueltas en la cama de mi camarote. Una cosa era vivir a las costas de la isla de un señor con título aprovechándonos de su ubicación, y otra muy diferente era llamar a la puerta de su casa buscando camorra. Para mi desgracia, ya sabía que este día acabaría llegando tarde y temprano, y me había estado preparando para la acción. No solo había estado practicando mi tiro infalible, también había entrenado mi cuerpo haciendo arduas tareas de infiltración en los camarotes del resto de mis compañeros. No me gusta presumir de mis trofeos, pero no recordaba la cantidad de cosas que había tomado prestadas en mis tantas incursiones.
Cuando me quise dar cuenta, me había quedado dormida, levantándome justo a tiempo para preparar las últimas cosas antes de salir del barco. —Veamos… dije moviendo los dedos entre mi pequeño arsenal personal—. Tú… —dije cogiendo mi pistola y colocándola en el cinturón—. Tú…— dije cogiendo esta vez mi rifle y cargándolo al hombro—. Y… ¡Tú no! Quítate de ahí — dije espantando a Jimba con la mano, que se había colocado de forma inmóvil y mirando al frente justo al lado de mis armas como si fuera una más entre ellas—. Tenemos ahí fuera una cosa importante y tú tienes que quedarte protegiendo el barco, ya lo hemos hablado. Asegurándome de tener los cargadores llenos, metí el resto de munición y mis diales en el bolsillo y coloqué a Jimba en el suelo. — Vigila que no entre ni una rata, y si entran ya sabes el dicho: si no puedes contra tu enemigo, escóndete de él hasta que lleguemos, ¿me has entendido? Me bastó un cacareo de confirmación para quedarme tranquila. Apretándome el gorro contra la cabeza y contando por última vez mi colección de patatas, salí de la habitación dispuesta a lo que sea que estuviera a punto de ocurrir.
Garnet nos había preparado a todos uno de sus platos por si la cosa se alargaba, y sin dudarlo agarré mi parte. —No hay nada peor que tener que trabajar con el estómago vacío, y os lo dice alguien que estuvo sin comer durante un mes para ganar el concurso de perritos calientes— dije mientras lo ponía a buen recaudo.
La isla tenía una cantidad de recursos increíble, y la parte que nos era visible estaba muy desaprovechada para mi gusto. Todo era jungla salvaje y descontrolada, con mucha planta y muchos bichos. Se veía a la legua que ese Utakata tenía un problema importante de plagas por aquí, y que había permitido que la ley de la naturaleza fuera la que gobernara. Pero lo que estaba ahora mismo en nuestra mira no era el bosque, era la enorme edificación de metal que se escondía en medio de tanto hierbajo. En el camino pudimos hablar de nuestras cosas y, cuando me quise dar cuenta, ya estábamos ante la primera puerta que nos separaba de nuestro objetivo. Lo que nos esperaba al otro lado era todo un misterio. Lo único que sabía es que, con tanto ruido que hacían por las noches, no había quien pudiera dormir tranquila.
La puerta estaba plagada de carteles de aviso, igual que los que ponían en el pueblo cuando se moría un mapache ahogado en el pantano — aunque el agua estuviese perfectamente—. Garnet se ofreció a llevarnos tanto a Triana como a mí en su espalda y, aunque me acababan de fastidiar el rodeo en tigre, la puerta se abrió ante nosotros entre ruidos mecánicos. Miré a todos lados buscando una explicación. —¿En serio nadie ha tocado un timbre ni nada? ¿Cómo se supone que saben…? — Me quedé admirando lo que había detrás del muro. Un pueblo entero haciendo sus labores entre huertos y animales. —Fiu, fiu — silbé—. ¡Mira eso, Garnet! Este tío sabe lo que se hace. ¿Habéis visto los sembrados? Aquí se mueven granos. Aunque muchos de los habitantes nos miraban sonrientes, todos estaban centrados en sus tareas. Era bastante raro, pero no tanto como para que Garnet, Kenzo o Triana se pusieran en guardia. Nos abrimos paso entre el asentamiento, dejando que la puerta se cerrara a nuestras espaldas. Ya no había escapatoria. Nos acababa de acorralar en su cueva y la única forma de salir de allí era acabando con el oso.
Continuamos el camino que parecía que nos estaban marcado y así llegamos hasta la segunda muralla. Todos teníamos claro nuestro objetivo, pero llegados a este punto, era inevitable sentir la presión de no fallar el tiro. Estábamos en territorio hostil, y no hablamos de entrar en los terrenos del vecino para acortar un paseo. Por suerte, Garnet sacó su instrumento y con una canción consiguió animarnos a todos. También Triana nos recordó a todos por qué estábamos allí. Da igual que sepan que hemos llegado, y da igual que nos estén esperando.
Seguimos el sendero y a unas veinticinco vacas nos encontramos con una segunda puerta que nos mostraba la entrada a un verdadero castillo. Garnet se preparó con su transformación y yo no quería quedarme atrás. A partir de aquí, las cosas serían mucho más difíciles. Me coloqué mi sombrero y comencé a transformarme la mitad de camaleón. — Da igual lo que nos espere, cuando salgamos de aquí tenemos muchos tomates que plantar.
INFO
[align=justify]
AKUMA
[align=justify]Me preparo para salir, cojo la comida de Garnet, cruzo por las puertas con los demás. Al final del camino me transformo en la forma híbrida.
AKUMA
Sara Sara No Mi: Modelo Camaleon
Zoan
1
Permite al usuario convertirse en un camaleón y en la forma híbrida de esta.
Especificaciones
El camaleón en su forma completa mide treinta centímetros de largo, contando de cabeza a cola, la cual lleva enrollada y llega a medir otros veinte centímetros más, y pesa un cincuenta gramos. En forma híbrida el usuario camina a dos patas, ve incrementada su altura en +1/2 de la que posea y doblará su peso. La parte superior de su cabeza, hasta la nariz incluida, será sustituida por la forma del animal, cambiando su morfología y sustituyendo su piel por una de escamas de un camaleón con las peculiaridades de este, a excepción de la mandíbula y la boca, el pecho y el vientre, conservando el pelo. Sus ojos adoptan la extraña apariencia y forma de los de un camaleón. Sus pies y manos se adaptarán uniéndose todos los dedos excepto el pulgar en uno solo, pudiendo así hacer una pinza. Le brotará una gran cola con una longitud igual a 3/4 de la altura total del usuario y adquirirá una lengua retráctil de la misma longitud, pudiendo usar ambas como armas flexibles.
Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga 80 puntos en CA, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva solo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan 20 CA y para la completa 50 CA. La transformación cuesta 30 puntos de energía y, después, 10 de energía por turno.
Control de Akuma: 20 CA: Híbrida | 50 CA: Completa | 80 CA: Transformación inmediata
Ventajas: Te otorga 2 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +40 a la precisión.
Debilidades: Las habituales en las Akuma no mi.
Código: Camaleon
Gasto 30 de energía y regenero (33*2=66) , por lo que no gasto nada.
KARMAS
AKUMA
Bestia Salvaje
Pasiva
Adquieres de forma permanente un +5 al atributo FUERZA. Además, tu cola y tu lengua, estando transformado en forma completa o híbrida, ganan la peculiaridad de ser calificados como "arma flexibles" pudiendo hacer ataques de este estilo con ellos.
Código: zoancamaleon01
Piel Mimética
Pasiva
Gracias a la peculiaridad de tu piel, eres capaz de camuflarte a voluntad en cualquier superficie sobre la que estés, siendo completamente invisible a la vista, excepto para quienes superen los 100 puntos en inteligencia y reflejos. Mantenerte oculto tendrá un gasto de 10 de energía por turno y no tendrá tiempo máximo de uso ni recarga. Además, gracias a tu peculiar visión recibes un +5 al atributo REFLEJOS de forma permanente.
Código: zoancamaleon02
Mentiroso compulsivo
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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli
Los intrépidos - e insensatos - Alas Negras decidieron cruzar todas las puertas de las murallas y terminar por acceder por el arco del portón principal hacia las instalaciones del edificio principal de Punk Hazard.
El Laboratory for Autonomous Biomechanical Organisms, o como se abreviaba en sus siglas, L.A.B.O, era una institución magnífica compuesta por un sin fin de cámaras modulares aisladas para poder contener los distintos experimentos en cada una de ellas sin riesgo de propagarse y como medida de contención absoluta. Eran un bunker inexpugnable con unas paredes de más de dos metros de grosor de puro acero laminado colocado por capas para amplificar el efecto de dureza. Sólo las habitaciones exteriores tenían un único agujero en la pared, del tamaño de una cabeza humana, y cubierto por una reja robusta, para poder funcionar como respiradero y coladero de luz. Y sólo estaba en estas habitaciones que estaban destinadas a ser despachos, recámaras, o habitaciones de contención u hospedaje obligatorio para los distintos experimentos biológicos.
Las habitaciones o cámaras que no estaban en los muros exteriores del L.A.B.O. eran completamente herméticas y contaban todas con dos únicas aperturas. La primera un sistema de ventilación en el techo en el centro de la habitación, que constaba de una puerta circular de un metro de diámetro y que conectaba con un sistema de tuberías que llevaba a las chimeneas superiores. La segunda una gran puerta hermética de alta seguridad que no parece una simple puerta, ya que da la sensación de ser una extensión de la propia pared, como si todo fuera una sola pieza diseñada para no dejar pasar absolutamente nada.
Está hecha de varias capas de acero reforzado y aleaciones especiales, con un acabado liso, clínico, en tonos metálicos. No tiene manillas tradicionales si no que en su lugar hay un panel de control empotrado donde se usa un códigos numérico. Al activarse, primero se escucha un sonido sordo y pesado de cerrojos internos liberándose uno a uno. Luego, con un leve zumbido hidráulico la puerta se desliza lateralmente tras separarse lentamente en dos. Cuando se cierra, el proceso se invierte: la puerta encaja con precisión milimétrica, los sellos se comprimen y se oye un “clic” profundo y definitivo, como si el entorno quedara completamente aislado del resto del mundo. Cuando está en este estado, cerrada, las juntas de sellado de goma industrial, quedan completamente comprimidas creando un aislamiento total frente al aire, partículas o contaminantes.
Todas las habitaciones cuentan con ocho cámaras en el techo distribuidas de forma octogonal, instaladas en paredes y esquinas, y cuentan con un sistema de amplificadores de sonido y micrófonos en las esquinas superiores de la habitación. Estas cámaras están conectadas a una sala de control en la que se monitoriza absolutamente todo lo que está pasando en todos los rincones de todas las habitaciones, y junto con los micrófonos captan toda la información necesaria a tiempo real para que nada se escape del control.
La iluminación de todas las salas era responsabilidad de unos conductos leds que estaban ubicados en todos los vértices del polígono que formaba la habitación, y aportaba una luz constante, multidireccional y estable, de tonos fríos.
Las dimensiones eran diferentes en cada una de las estancias pero todas compartían una exagerada verticalidad de diez metros de alto. Esto hacía que los seis pisos que había en el castillo, junto con el grosor de los muros, el suelo y el techo, y el exceso de altura extra que tenían las chimeneas alcanzasen un total de ochenta y cinco metros de alto desde la base del suelo, y un ancho de algo más del doble.
En la habitación a la que acababan de ingresar los Alas Negras, las cosas no eran distintas.
Cruzaron el gran arco de entrada para dar acceso a un túnel de cinco metros de alto y ancho, que tras un rato caminando desembocaba en una puerta circular de las mismas dimensiones y daba paso a una zona común.
Era amplia, sencilla, limpia y fría. Tenía una distribución octogonal y en cada uno de los lados había una puerta, circular, numeradas del uno al siete - siendo el ocho por la que acababan de entrar, teniendo el uno a la derecha - y teniendo todas ellas al lado del panel de control un cartel con la información del ala a la que daba acceso.
La puerta número uno daba acceso a la sección de Mecatrónica y Diseño Estructural. La puerta número dos, a Inteligencia Artificial Cognitiva. La puerta número tres, a Sensórica y Percepción. La puerta número cuatro, a Energía y Autonomía. La puerta número cinco, a Control y Movimiento. La puerta número seis, a Interacción Humano-Máquina. Y la puerta número siete, a Auto-reparación y Evolución. En el centro de la habitación, un símbolo octogonal rezaba el nombre y logotipo de la institución.
— ¿Moshi Moshi? — dijo una voz etérea sonando de todas partes y de ninguna en particular, con tono jovial y divertido, despreocupado, reflejando una juventud evidente pero sin llegar a ser la de un niño — ¿Se me oye? ¡Ay, pues claro que se me oye! ¡Estamos transmitiendo! — se reafirmó a si mismo — ¡Hola mundo! Bueno... quizá debería ser algo menos ambicioso... ¡Hola infames y reconocidos piratas Alas Negras! Os doy la bienvenida a mi residencia y mis instalaciones, el L.A.B.O. y os agradezco mucha vuestra colaboración científica — tras esas palabras, la puerta por la que habíais cruzado se cerró. El cartel junto a la puerta número ocho rezaba: Pruebas en entorno controlado.
— Es un placer poder contar con especímenes tan variados y especiales como vosotros para mi nuevo proyecto, os agradezco vuestra colaboración tan eficiente y que hayáis ingresado por vosotros mismos dentro del recinto — entonces la puerta de la habitación cuatro se abrió lentamente con sus sonidos característicos y dio paso a una habitación rectangular, de veinte metros de ancho por cuarenta de largo, en la que había una plataforma de cristal en el centro, de dos metros de ancho por dos metros de largo — Ahora os explicaré el procedimiento habitual que vamos a seguir todos ¡porque el protocolo es seguridad y la seguridad es éxito! — un gas de color púrpura comenzó a entrar muy lentamente por la rejilla de ventilación del techo hacia la habitación — Ese gas es una toxina desarrollada y creada por mi, extraída de las habilidades de uno de los usuarios de la Doku Doku no mi que formó parte de las tropas de la Marina hace algún tiempo, al que alguno de vosotros conoce muy bien... Ryze Tengen, asesinada en el Archipiélago Sabaody por Jolyne Jones aquí presente, hace tres años. Este gas va a descender hasta inundar la habitación completa y se filtrará a la siguiente estancia con la puerta abierta, aunque no lo hará rápido, por lo que os dará tiempo a entrar en la otra habitación y la puerta se cerrará si seguís mis indicaciones, salvándoos de una muerte horrible — la voz sonaba fascinada con sus propias palabras — El gas tiene un componente corrosivo dérmico al contacto, es decir, que si os roza la piel va a empezar a derretiros hasta que sólo queden huesos. Es un puro elemento disuasorio para que motivaros a cooperar de la mejor forma posible, así que por favor, no desperdiciemos el buen material que sois y avanzad hacia la siguiente estancia — dijo, dando tiempo a que obedecieseis sus órdenes.
Al hacerlo, cuando detectasen los sistemas de la habitación que hasta el último de vosotros había entrado por la puerta cuatro, con el cartel de Energía y Autonomía, la puerta se cerraría a vuestras espaldas salvándoos del gas mortal.
— ¡Estupendo! ¡Estupendo! — celebró, escuchando de fondo el sonido de unos aplausos algo artificiales, como enlatados — Ahora estáis en el Stage 01, el campo de pruebas balístico. Veréis en el centro de la habitación una plataforma de cristal inteligente que reacciona al peso biológico de un ser humano, y que servirá de interruptor para abrir la siguiente puerta, pero sólo permanecerá abierta mientras tenga ese peso encima y se cerrará cuando lo pierda... es decir, ¿cómo explico esto para mentes como las vuestras? ¡Ah si! Uno de vosotros va a tener que quedarse sobre la plataforma para que el resto pueda avanzar, y entonces comenzaremos los experimentos con esta persona en esa habitación — se escucharon una clase de bips mecánicos y electrónicos — Quiero que colaboréis en mi investigación sobre las frutas del diablo para poder implementar en mis autómatas algo mejor que las S.E.E.D.S mediocres que ese fantasma de Omp ha diseñado para la Marina... Vais a colaborar en el experimento definitivo, la máquina y la fantasía. La energía y habilidades de las frutas del diablo dentro de un cuerpo perfecto para optimizar su uso — entonces una luz se encendió en la única puerta al lado contrario de por donde habían entrado antes, revelando el lugar por el que tendrían que acceder a la siguiente zona — Y obviamente si colaboráis esto tiene un premio. ¡Qué sería de la experimentación sin motivación!. Iréis ofreciéndoos como experimentos en las distintas zonas, y finalmente dejaré que uno solo de vosotros se reúna personalmente conmigo y le concederé lo que me pida. Un bis a bis, un encuentro personal ¡una reunión con la ciencia misma! ¡Conmigo! ¡¡El doctor Sir George Enmanuel Michael Sararene Utakata!! ¡Pero vosotros, mis queridos prospectos podéis llamarme sólo Doctor Utakata! — la plataforma de cristal comenzó a brillar tímidamente esperando que el sacrificio de los Alas Negras se diera para que el resto pudiese avanzar hasta encontrarse con el malvado genio científico.
— ¡Vamos vamos! ¡Que alguien active el interruptor de la puerta y el resto continúe explorando el laboratorio! ¡Nos vemos al final del camino! —
Contenido Oculto
Si alguien decide permanecer en la habitación principal, muere a causa del veneno y este se filtra a la segunda habitación. Si es este caso, los demás estarán muertos en dos turnos si no hacen la mecánica de la plataforma.
Además, si alguien decide investigar el sello principal del suelo, verá que el engranaje bajo la palabra L.A.BO. tiene relieve y puede girarse si se introducen los dedos en él. Si lo hacen, esa plataforma empezará a descender despacio girando sobre si misma y los llevará a un subnivel oculto.
Información
Os felicito por haber entrado en el complejo. Como podéis ver en el post anterior en los hides que revelo, intentar tocar la valla o cruzarla por encima era una trampa.
En esta ocasión, llegáis a una habitación que da acceso a distintas zonas. Se abre la puerta de una de ellas y el Doctor Utakata por megafonía os explica lo que está pasando y lo que va a pasar. Tenéis que obedecer sus indicaciones para poder avanzar por la trama: Cada vez que veáis una plataforma así, alguien deberá subirse a ella para abrir la puerta de la siguiente estancia y permanecer sobre ella hasta que el resto hayan cruzado. Después quedará aislado en la habitación.
Decidid en esta ronda quien se queda sobre la plataforma, y se creará un tema paralelo para esa persona, y el resto podréis seguir avanzando en este hilo, hasta que os vaya tocando ser quien se sube a la plataforma.
Mucha suerte.
Turnos
Tenéis 30h desde ahora, es decir, el turno acaba a las 21:00 del Jueves 07 de Mayo.
Os agradeceríamos si conseguís postear antes de 24h, pero es solo una
Cruzamos la puerta y nada más poner una pata dentro supe que aquel sitio no era trigo limpio. Nos encontramos en una sala con ocho puertas en total, cada una con su número y un nombre debajo. — ¿Mecatrónica? ¿Cognitiva?...— me aburría de solo leerlos. Paseé la mirada entre uno y otro sin perder detalle, como si entendiera lo que querían decir todas esas palabras. Por último, me giré para ver la puerta por la que habíamos venido. No había nada de “entrada” o “salida”, solo un raro “pruebas en entorno controlado”. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. En el centro de la habitación había una rejilla en el techo y una especie de chapa con unas siglas y dibujos en el suelo. Todo parecía muy tecnológico y artificial, cosa que me daba muy mala espina. No tenía nada que ver con la civilización que habíamos encontrado ahí fuera.
No tardamos en escuchar una voz alegre que resonaba por toda la sala. Nos daba la bienvenida y, al mismo tiempo, nos dejaba claro que si estábamos allí era porque nos habían dejado entrar. Hablaba de una colaboración como si nos hubiésemos apuntado voluntarios a su feria particular. Bufé sin disimular porque aquello me olía a trampa desde antes de que hubiese dicho nada. — Yo no colaboraría si no hay ningún ternero de por medio — le susurré a Triana. La puerta número cuatro se abrió en ese momento. Según se podía ver, daba a otra habitación distinta con una plataforma en el centro. Mientras la voz seguía hablando, un gas comenzó a salir de la rejilla del techo de la habitación en la que nos encontrábamos. No me hacían falta explicaciones para saber que ese gas no sería solo fertilizante para plantas y, cuando empezó a hablar de aquella Marine de Sabaody, recordé el pequeño incidente que tuvimos Kenzo y yo con su fruta. Recalcó que había sido asesinada por mí, haciendo que me encogiera de hombros con gesto de duda. Tal vez yo le hubiese pegado un par de tiros, pero Kenzo también le dio uno de sus golpes y quedó petrificado al momento. – El culpable fue Kenzo y de esa burra no me bajo – añadí a su discurso señalando esta vez al muchacho–. Y, según comentó, el gas bajaría hacia nosotros a no ser que entrásemos en la siguiente sala.
Todo esto se estaba empezando a parecer peligrosamente a una yincana en las fiestas del pueblo, pero aquí perder no solo implicaría no conseguir el premio al explorador de la temporada. Y vale que esto pudiera ser solo una trampa, pero, por extraño que fuera, ese tipo sabía demasiadas cosas sobre nosotros y nuestras andanzas como para ignorarle. Además, sabiendo que el gas venía de esa Marine, sabía que la amenaza era auténtica. — Por desgracia tiene razón, esa Marine era muy peligrosa y tiene venenos muy fuertes. Y si no que se lo digan a Kenzo —advertí entre risas a mis compañeros al recordándole paralizado como una cabra. Crucé la puerta entre quejas y tapándome mis fosas nasales como si eso fuera a servir de algo y esperé a que todos mis compañeros hicieran lo mismo. Tampoco nos quedaba otra si no queríamos salir de allí intoxicados o muertos.
La puerta se volvió a cerrar a nuestras espaldas salvándonos por el momento del gas, y resoplé. Si esto iba a ser siempre así, habría que ver quién es el listo que encontraba la salida. Iríamos poco a poco adentrándonos a un laberinto de puertas desconocido y a merced de un lunático que solo nos habla. Pero esto solo nos confirmaba que algo quería de nosotros, si no, ya nos habría matado en la anterior sala. La nueva sala era tan simple como me esperaba, con solo la plataforma de cristal que ya habíamos visto en el centro. Al parecer, estábamos en un llamado campo de pruebas balístico. Miré a mi alrededor buscando algo que le hiciera justicia al nombre, pero no vi nada de eso. Su explicación dejó claro lo que quería: uno se queda y el resto avanza. Así nos separa y solo uno de nosotros se encuentra con Utakata. Pero eso no era lo único malo, y es que estaba hablando de ofrecernos como experimentos en el camino.
Un pequeño brillo en la plataforma nos invitaba a subir. — Vosotros no os entretengáis con pequeñas minucias… — dije al resto de mis compañeros mientras andaba hacia el cristal –. Me quité el rifle de la espalda y lo coloqué entre mis manos. Si esto era un campo de pruebas balístico, iba a enseñarle que mis disparos no se pueden medir. Me coloqué encima de la plataforma para que se abriera la puerta y mis compañeros pudieran seguir avanzando. — Mientras esté yo aquí da igual lo chepudas que sean vuestras espaldas, porque no tendréis que vigilarlas nunca. ¡Id a por el premio gordo!
Me quedé allí con el rifle listo y en guardia, preparada para lo que quisiera probar conmigo. Porque si alguien tenía que aguantar el tipo en la retaguardia, era yo. Quería ser el heno que les protege de la caída cuando todo se viene abajo. El impulso que les permite ascender hasta lo mas alto del campanario para que puedan lanzar la cabra. Siempre detrás, y cuidando a cada uno de ellos en la distancia.
INFO
Resumen
Cruzo la segunda puerta y me quedo subida en la plataforma.
AKUMA
Sara Sara No Mi: Modelo Camaleon
Zoan
1
Permite al usuario convertirse en un camaleón y en la forma híbrida de esta.
Especificaciones
El camaleón en su forma completa mide treinta centímetros de largo, contando de cabeza a cola, la cual lleva enrollada y llega a medir otros veinte centímetros más, y pesa un cincuenta gramos. En forma híbrida el usuario camina a dos patas, ve incrementada su altura en +1/2 de la que posea y doblará su peso. La parte superior de su cabeza, hasta la nariz incluida, será sustituida por la forma del animal, cambiando su morfología y sustituyendo su piel por una de escamas de un camaleón con las peculiaridades de este, a excepción de la mandíbula y la boca, el pecho y el vientre, conservando el pelo. Sus ojos adoptan la extraña apariencia y forma de los de un camaleón. Sus pies y manos se adaptarán uniéndose todos los dedos excepto el pulgar en uno solo, pudiendo así hacer una pinza. Le brotará una gran cola con una longitud igual a 3/4 de la altura total del usuario y adquirirá una lengua retráctil de la misma longitud, pudiendo usar ambas como armas flexibles.
Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga 80 puntos en CA, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva solo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan 20 CA y para la completa 50 CA. La transformación cuesta 30 puntos de energía y, después, 10 de energía por turno.
Control de Akuma: 20 CA: Híbrida | 50 CA: Completa | 80 CA: Transformación inmediata
Ventajas: Te otorga 2 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +40 a la precisión.
Debilidades: Las habituales en las Akuma no mi.
Código: Camaleon
Gasto 10 de energía y como regenero 66, no gasto nada.
Inventario
Pistola
Objetos bélicos
5
Especificaciones
Requisitos: 5 FUE / 5 DES / 10 PREC
Resistencia: 2500
Daño: 40
Escalado: 0,2 DES / 0,9 PRE
Alcance: 30
Unidades de peso: 1
Berries: 1000000
Descripción: Un arma de fuego de tamaño pequeño a mediano diseñada para ser disparada con una mano. Tiene un cañón corto y es capaz de disparar proyectiles a alta velocidad.
pistola005
Rifle
Objetos bélicos
5
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE / 7 DES / 15 PREC
Resistencia: 2500
Daño: 45
Escalado: 1,1 PRE
Alcance: 50
Unidades de peso: 2
Berries: 1000000
Descripción: Un arma de fuego con un cañón largo y estrías internas que hacen que la bala gire, mejorando la precisión. Los rifles se utilizan para disparos a larga distancia.
rifle005
Den den mushi
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 4000
Descripción: Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.
dendenmushi001
Munición explosiva
Munición
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: 20
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 30000
Descripción: Pack de 5 balas explosivas. Diseñada para causar daño en un área de 5 metros. Esta munición explota al impactar, infligiendo daño a múltiples objetivos cercanos. Es útil para enfrentar grupos de enemigos o estructuras. Cada una provoca 20 de daño elemental.
[Causa daño elemental ígneo en un área de 5 metros de diámetro]
municionexplosiva001
Munición lumínica
Munición
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 30000
Descripción: Pack de 5 balas lumínicas. Contiene proyectiles que liberan una gran luz al impactar, lo que causa el efecto desorientación a todo el que mire directamente en un área de 10 metros. Es una opción táctica para controlar el campo de batalla.
[Causa el efecto Desorientación/Confusión en un área de 10 metros de diámetro]
municionluminica001
Munición perforante
Munición
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: 20
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 30000
Descripción: Pack de 5 balas perforantes. Cargada con proyectiles de punta afilada y precisa, esta munición es especialmente efectiva para impactar objetivos con mayor precisión y penetración. Es adecuada para enemigos con armadura o para realizar disparos a larga distancia. Cada una provoca 20 de daño.
[Ignora un 25% de la Resistencia Pasiva del objetivo y añade 5 metros adicionales al alcance del disparo]
municionperforante001
Munición
Munición
2
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: 15
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 20000
Descripción: Pack de 10 balas. Una versión ligeramente mejorada y de más calibre comparándola con la munición convencional. Cada una provoca 15 de daño.
municion002
Dial nubes
Diales
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 0
Descripción: Puede almacenar y liberar hasta diez nubes de un metro de diámetro cada una, que se pueden pisar para caminar en el aire diez metros de altura como mucho. Para volver a almacenar nubes, se deberá justificar mediante un post su recarga.
dialnubes001
Dial agua
Diales
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: 20
Unidades de peso: 1
Berries: 0
Descripción: Emite una masa de agua de 4 metros de diámetro y que avanza 20 metros, produciendo el efecto "Empuje". Un uso por tema y, tras su uso, se deberá justificar mediante un post su recarga.
dialagua001
KARMAS
Mentiroso compulsivo
❝
¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli
La motivación por plantarle cara al shichibukai, se palpaba en cada uno de los miembros de los Alas Negras y, si bien cada integrante parecía ser movido por una ambición en concreto - como podían ser sobre todo el lado más científico de Tobías y el lado más a agrícola de Jolyne -, las palabras de Triana fueron el combustible y el comburente que avivaron la llama de su interior, haciendo que hasta el derroche confianza que podían tener tanto Garnet como Kenzo en ellos mismos se desbordara ante tan épico discurso. Si tan sólo Yojimbo pudiera verlos ahora mismo y estar junto a ellos, habría sido más que perfecto.
Estando ya más que listos, y con la sencilla y concisa orden de la capitana en funciones, sólo les quedaba adentrarse a través del arco que parecía dar entrada a la fortaleza del perro del gobierno. Su discípulo tenía toda la razón, y era cierto que que el shichibukai les dejara entrar no tenía demasiado sentido pero, al fin y al cabo, les ahorraba mucho la faena.- O a este tío le falta una papa para el kilo, o está muy confiado de que no le vamos a poder hacer nada… - Reflexionaba Garnet, mientras comenzaba a andar, “introduciendo” sus manos por debajo del tanga, como si las hubiera metido en dos bolsillos, mirando hacia Jolyne quién se había transformado en su forma híbrida de lagarta.- Ya te digo, que el menda os tiene que preparar un buen plato de “salrockrejo”, ¿es o no es? - Contestó al comentario de la pelirrosa camaleónica, pasando a admirar las dimensiones del túnel que estaban cruzando, poseyendo este una altura de unos cinco metros de alto. El sonido de sus propias pisadas hacían eco en aquel pasaje y, tras un tiempo prudencial, el final del túnel llegó, desembocando en una gran habitación con forma octogonal cuyo color predominante - si es que no era el único -, era el gris, haciendo énfasis en la composición metálica de la estructura.
Nada más entrar, a unos dos metros por delante de la entrada a la sala, Garnet se paró, mirando hacia su alrededor, y admirando los distintos elementos de la sala, extrayendo sus manos de su tanga y cruzándose de brazos, observando en primera instancia el logo octogonal que reposaba en el mismo centro de la sala, con lo que parecía ser el nombre y las siglas de la institución. - Esto es mármol. - Afirmó de forma equívoca el músico, tras pasar un buen rato pensativo y en silencio.- Eso sí, un poquito de color no hace daño a la vista, qué aburrido. A Aspros le habría dado un parraque aquí, ¿es o no es? - Añadió, ante la monotonía y falta de vida en aquella habitación, pasando ahora a fijarse en cada una de las paredes que componía la sala, girando paulatinamente hasta que consiguió dar una media vuelta.- Ocho puertas… Y cada una lleva a una sala distinta de… - Pensó, intentando memorizar o, siquiera, entender a que se refería algunos de los letras que había sobre las puertas enumeradas.- Nanai, esto es demasiado para el menda, aunque me sé de alguien que tiene que estar flipando en colores, pueje. - Concluyó, mirando de soslayo a Tobías con una sonrisa ladeada. Conocía demasiado a su hermano de otra madre para saber lo mucho que debía estar disfrutando con cada uno de los detalles de aquella instalación… Lo cuál esperaba que no fuera un handicap y le desconcentrara en algún momento crítico.
En ese momento, una voz con un tono jovial resonaba por toda la sala haciendo que Garnet, instintivamente se pusiera en guardia, con los brazos flexionados y frente a su cabeza, mientras miraba en todas las direcciones hasta localizar al emisor de aquella voz, no llegando a sentir ni ver a nadie en su alrededor.- Al loro, coleguis. - Alertó el pelirrojo, escuchando ahora como aquella voz hablaba, en ese momento, sobre algo de una transmisión, preguntando si se le oía previamente.- ¿Un Den Den Mushi? - Se preguntaba mentalmente, entendiendo que, al no ser capaz de sentir nada con su Kenbunshoku Haki estaban, por el momento, a salvo, bajando de esta manera su guardia. Aquella misteriosa voz prosiguió hablando, saludando y dando la bienvenida directamente a los Alas Negras.- Tch, Utakata. - Rechistó en su cabeza, acordándose en ese momento de Kuraku debido al objetivo y resentimiento que tenía contra el Shichibukai.- Parece que estaba más que coscado de nuestra presencia. -
Añadió, en voz alta, pero sin interrumpir al científico, observando como, la puerta que daba hacia el túnel que previamente habían cruzado se cerraba abruptamente, quedando completamente sellada tras zumbido hidráulico y un sonoro “clic”.- Hala pues. - Comentó, sin darle demasiada importancia al hecho de estar atrapados en territorio enemigo.
Acto seguido, el que parecía ser Utakata, agradeció el hecho de que entraran de forma voluntaria para formar parte de su nuevo proyecto, tratándoles de especímenes.- ¿Huh? ¿Especímenes? - Arqueó su ceja mientras levantaba sus gafas de sol - sin dejar estas de estar apoyadas sobre sus orejas -, mientras que la puerta número cuatro se abría lentamente, tras una serie de ruidos que correspondían a un complejo mecanismo que Garnet jamás sería capaz de entender. Seguidamente, y tal y como empezaba a explicar el procedimiento que seguirían, una especie de humo de color púrpura comenzó a descender paulatinamente del conducto de ventilación que había sobre el techo de la habitación.- ¿Y eso ? - Se preguntaba a sí mismo, dejando recaer de nuevo sus gafas sobre su nariz, y escuchando a aquella voz sobre la identidad de esa nube púrpura, siendo una nube tóxica originada gracias a los poderes de una fruta del diablo de la marine Ryze Tengen.- ¿Ryze? - En su cabeza se dibujó el aspecto de la tontatta que Garnet, allá en Momoiro, intentó introducírsela por su recto anal, desvaneciéndose aquel pensamiento al escuchar como mencionaban el nombre de la francotiradora de los Alas Negras, tachándola como la asesina de la marine. Ciertamente, y habiendo conocido a la tóxica marine, siempre le apenó su muerte a manos de los suyos. No obstante, ellos habían iniciado aquella batalla al mandar a Yojimbo directo a la cárcel. Era la forma que tenían de decir “si os metéis con uno de los nuestros, preparáos para lo peor”. Aquel breve trance de Garnet se vio interrumpido cuando, la voz que reverberaba por la habitación, afirmó con un tono lleno de fascinación sobre la letalidad de aquel veneno, siendo la única salvación posible hacer lo que él ordenaba e introducirse en la habitación que, en aquel momento se acababa de abrir.
- Este tío está colgado hasta las trancas. - Declaró, frunciendo el ceño con cara de pocos amigos, mientras alzaba su cabeza hacia aquel gas que se propagaba cada vez más hacia la habitación. Si bien podría ser un farol, no ganaban nada quedándose ahí ahora mismo. Por suerte, gracias a su experiencia en batalla, Jolyne afirmó que, en efecto, el veneno que podía generar la tontatta era lo suficientemente fuerte como para ser una afirmación real.- Al menda le da coraje hacerle caso, pero parece que no nos queda de otra, ¿es o no es? - Suspiró, pasando a correr hacia la habitación con la puerta número cuatro.- ¡Marine el último! - Salió escabullido, hasta que cruzó el umbral que le llevaría hasta la habitación que indicaba el supuesto Utakata, habitación que parecía igual de sencilla que la anterior, siendo literalmente un pasillo rectangular con una especie de plataforma de cristal en su centro.
Una vez que todos los Alas Negras habían cruzado a aquella sala, las puertas comenzaron a cerrarse, cumpliendo su promesa y no dejando que la nube nociva pasara a través de la puerta número cuatro.- Al menos mentiroso no es. - Pensó Garnet, observando como todos y cada uno de sus amigos estaban sanos y salvo. La voz, en ese momento, volvió a sonar dentro de la nueva sala, alegrándose por el hecho de que accedieran a seguir sus indicaciones y pasando a explicar, seguidamente, como procederían. Básicamente, se encontraban en un campo de prueba balístico, y ahora debían elegir que una persona se quedara en esa sala, justamente sobre la plataforma de cristal, para que los demás pudieran avanzar. - ¿Huh? ¿Van a experimentar con nosotros? - Pensó mosqueado el skypiean, ante la macabra personalidad del aparente shichibukai. Por lo visto quería que los Alas Negras colaboraran con él para poder superar el proyecto de las S.E.E.D.S desarrollado por Omp.- ¿S.E.E.D.S? ¿Omp? ¿De qué me suena todo eso? - Se preguntaba a sí mismo, para acabar encogiéndose de hombros.- Bah, luego le preguntaré a Tobías o a Kenzo, que algo sabrán. - Añadió mentalmente, observando como la que parecía la puerta a cruzar se iluminaba.
Finalmente, la voz misteriosa terminó por presentarse como el doctor Utakata - junto a varios e interminables nombres que pasó de recordar,-, tal y como sospechaba ya hacía un rato Garnet, promoviendo previamente la participación y colaboración pues, de ser así, habría un premio consistente en ofrecerlos como experimentos hasta terminar con que uno sólo se reuniera con el doctor.- Pues vaya mierda de premio, ya podrías ofrecer alguna tatiana. - Se quejaba Garnet, empezando a brillar intensamente la plataforma hecha de cristal en el centro, terminando de motivar a los piratas para que pulsaran el interruptor para seguir avanzando en su pequeño juego.
Y antes de que pudiera decir ni “moo”, ni proponer el debate sobre quién debía o se ofrecía quedarse en aquella sala, fue la propia Jolyne la que, por pura iniciativa, decidió ser ella la que pulsaría el interruptor.- ¿Jolyne? - Se sorprendió en primera instancia pues lo cierto era que, si no había un terreno o algo relacionado con la vida rural de por medio, la tiradora no solía mostrar demasiada iniciativa o ganas por nada. Pero el verla ahora dirigirse con decisión hacia la plataforma, mientras se armaba con su rifle, hizo que la idea que tenía concebida sobre la pelirrosa se desvaneciera. Y cuando dio a entender que podían seguir hacia delante, pues ella siempre estaría vigilando sus espaldas, los ojos de Garnet se humedecieron por la emoción del momento.- ¡WUOOOOOOOOOOOOOOOOH! - Gritó, lleno de júbilo y con los brazos en alto, no pudiendo evitar que un par de lágrimas descendieran de sus ojos.- ¡Enséñales la fuerza del campo, maestra! ¿Es o no es? - Animó a la tiradora, extendiéndole el pulgar derecho hacia arriba y dirigiéndose hacia la siguiente puerta, esperando a que esta se abriera. No sabía con qué clase de pruebas se iban a ir encontrando pero, una cosa era segura, y es que no pensaban ser doblegados ni ser parte de los estúpidos experimentos de Utakata.
INFO
RESUMEN
Reacciono a todo y me preparo a pasar por la siguiente puerta una vez que esta se abra. Viva Jolyne Jones.
BELICO
AKUMA NO MI
Neko Neko no mi: Modelo Dientes de Sable
Zoan Prehistórica
3
La Neko Neko no mi: Modelo Dientes de Sable es una fruta del diablo que permite a su consumidor transformarse parcial o completamente en un dientes de sable.
Especificaciones
El dientes de sable en su forma completa mide dos metros y medio de largo y sesenta centímetros de ancho, alzándose un total de un metro del suelo. Tiene dos grandes colmillos de veinte centímetros de largo. Su peso será de cien kilos. En forma híbrida el usuario camina a dos patas, ve incrementada su altura un 50% más y aumentará su peso en un 50% de su peso habitual. La parte superior de su cabeza, hasta la nariz (incluida), será sustituida por la forma del animal, cambiando su morfología y sustituyendo su piel por la de un dientes de sable a excepción de la mandíbula inferior y la boca, el pecho y el vientre. De su mandíbula superior brotarán dos grandes colmillos de 1/10 del tamaño total de la transformación. Así mismo obtendrá uñas afiladas en todos los dedos. Le brotará una cola con una longitud igual a 1/2 de la altura total del usuario.
Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga 155 puntos en CA, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva solo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan 50 CA y para la completa 100 CA. La transformación cuesta 70 de energía y después, 20 de energía por turno.
Control de Akuma: 50 CA: Híbrida 135 CA: Completa 155 CA: Transformación inmediata
Ventajas: Te otorga 3 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +30 a la agilidad, +15 a la fuerza y +10 a la resistencia.
Debilidades: Las habituales en las akuma no mi.
Código: sable
Cuerpo Extinto
Pasiva
Tienes la morfología de uno de los antiguos gobernantes del planeta, y por tanto, posees una habilidad muy extraña única de tu especie. En concreto por ser un Dientes de Sable tienes la capacidad de entrar en el estado Inercia inmediatamente.
Código: zoandientesdesable01
Bestia Prehistórica
Pasiva
Adquieres de forma permanente un +15 al atributo FUERZA. Además, tus garras y colmillos estando transformado en forma completa o híbrida, ganan la peculiaridad de ser calificados como "arma de filo" pudiendo hacer ataques de este estilo con ellos.
Código: zoandientesdesable02
Depredador Centella
Pasiva
Debido al peculiar estilo de vida de los Dientes de Sable y su fama como cazadores raudos e incansables, cubriendo largas distancias a mucha velocidad, obtienes de forma permanente un +15 a la AGILIDAD.
Código: zoandientesdesable03
STATS:
461 + 15 = 476 FUE
410 + 10 = 420 RES
525 + 30 = 555 AGI
HAKI
Sigo con mi Kenbunshoku Haki activo en un radio de 100 metros:
Kenbunshoku Haki (Base)
Kenbunshoku Haki
Especial
2 huecos
Información
Requisitos: Nivel 16 • Kenbunshoku experiencia 500
Daño: Ninguno.
Coste: 1 de Espíritu por cada metro de expansión.
Efecto:
Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
Enfriamiento:
Ninguno.
Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.
Código: kenbunshoku001
Gastaría por tanto un total de 100 puntos de espíritu
GASTOS Y ENERGÍA
Gasto 20 puntos de energía por transformarme.
Regenero 188 puntos de energía por ser zoan prehistórica y no estar aún en combate (47 x 4 = 188)
Gasto 100 puntos de espíritu por usar el Kenbunshoku Haki
Regenero 102 puntos de espíritu por no estar en combate (406 / 4 = 101,5 -> 102)
Por tanto, no pierdo ni energía ni espíritu.
OFF
¡ESTO ES INCREÍBLE ME VOY A MORIR DE LA EMOCIÓNNNNNNN!
Cuando terminé de escuchar el discurso que dió Triana antes de entrar en la guarida de Utakata, sentí como comenzaban a erizarse los vellos de mis brazos. Su actitud, su manera de comunicar, y su manera de guiarnos, hacía de ella una líder nata. Cada una de esas palabras me golpeó en el pecho, resonando como un tambor que marcaba el inicio de nuestra guerra contra aquel tipo. Sonreí ampliamente, pues aquellas palabras convirtieron la tensión en impulso para todos nosotros. Me sentía motivado, lleno de esa energía que me recorría cada ápice de mi cuerpo. La idea de poner la bandera de los Alas Negras en la parte más alta de aquel lugar me hacía tener cosquilleos en el estómago. Crují los nudillos de ambas manos, y avancé sin apartar los ojos de la entrada. -Chicos, vamos a destrozar este sitio. Sin miedo a nada, por Yojimbo.-
Estuvimos andando por aquel túnel de acero durante unos minutos, resonando el eco de nuestras pisadas por todo el pasillo. Aquel lugar parecía extremadamente sintético y frío, gris metálico, oscuro, apagado. Ni un solo color. Podías ver que aquel lugar era una virguería de la ingeniería, y todas las cosas impresionantes, escapaban completamente a mi entendimiento. Yo podía saber sobre insectos, sobre piratas, sobre algo de historia; pero sobre aquello, nada de nada. Sin embargo, estaba cien por cien convencido que Tobías debería estar disfrutando de todo aquello como un niño con un juguete nuevo. Seguramente que en su cabeza estaría intentando averiguar el porque de todo aquello. Cuando el camino acabó, llegamos a una zona común que tenía la forma de un octágono. Tomé aire y la observé con tranquilidad. Pude ver que en cada uno de sus lados tenía una puerta circular que estaban cerradas completamente, y que eran extremadamente resistentes, capaces de aguantar explosiones, fuego y cualquier cosa que le echaras. Encima de aquellas puertas, había unas placas indicando las distintas salas del lugar. Mis ojos recorrieron las inscripciones mientras avanzaba hasta casi colocarme en el centro, pero frene porque había un enorme logotipo.
Cuando agaché la cabeza para observar el logotipo incrustado en aquel suelo de metal, pude leer aquellas letras que estaban grabadas: “Laboratory for Autonomous Biomechanical Organisms”, o simplemente L.A.B.O. Fruncí el ceño una ve que lo leí, dejando que las palabras me inundaran la cabeza. No me terminaba de convencer. Todo tenía un aire completamente artificial que me revolvía completamente el estómago. Alcé la cabeza y volví a leer el nombre de las salas, desde la puerta uno a la puerta siete. Mecatrónica y Diseño Estructural. Inteligencia Artificial Cognitiva. Sensórica y Percepción. Energía y Autonomía. Control y Movimiento. Interacción Humano-Máquina. Auto-reparación y Evolución. Todos aquellos nombres eran complejos y difíciles de entender. Me sentí frustrado una vez más, al no entender absolutamente nada. Miré a Tobías. -Oye Tobias, ¿Sabes que son...?- No pude terminar la pregunta. Una voz retumbó en aquel lugar, amplificada por unos altavoces en el techo. Por acto reflejo, miré hacia arriba, atendiendo a aquella voz.
Aquella voz comenzó a darnos la bienvenida con cierta emoción. A medida que hablaba, escuché como se cerraba la puerta tras nosotros, con aquel estruendo metálico que rebotó por toda la sala. Por instinto, miré hacia atrás, y pude leer las palabras en el cartel que había encima de aquella puerta: “Pruebas en entorno controlado”. ”¿Veníamos del entorno controlado? ¿Aquellos campesinos eran experimentos?” Giré de nuevo la cabeza, sintiendo como un escalofrío me recorría por el cuerpo. Con el ceño fruncido, volví a alzar la vista hacia los altavoces que estaban en el techo, convencido que aquella voz pertenecía a Utakata. Cada una de sus palabras desprendía arrogancia y chulería, como si tuviera el control de todo aquello. Nos agradeció que participaramos en su nuevo proyecto, como si fueramos voluntarios. ”¿Pero este tio se cree que nos va a utilizar? ¿Es que no sabe con quien está tratando?” Pensaba mientras la puerta número cuatro se abría completamente de manera automática. Sin tiempo a reaccionar, noté como un gas púrpura comenzó a salir de las rejillas de ventilación. Sentí como se aceleraba mi corazón, no por miedo, sino por haber entrado de manera oficial en el juego de el psicópata de Utakata.
El Shichibukai siguió hablando. Nos explicó, con cierto tono de orgullo en su voz, que aquel gas púrpura que estaba comenzando a descender hacia nosotros, había sido extraido de las habilidades de la antigua usuaria de la fruta Doku Doku, una tal Ryze Tengen. En cuanto escuché su nombre, me acordé automáticamente de Sabaody. Recordé la pelea que tuvimos Jolyne y yo contra la marine tontatta. O mejor dicho, fue prácticamente Jolyne la que peleó, porque yo caí paralizado y nuestra tiradora fue la que le derrotó. Aquella voz siguió hablando, explicando que ese gas si entraba en contacto con nosotros, nos corroería la piel si no seguíamos las instrucciones y no entrabamos en la estancia que había abierto para nosotros. Con todo en contra, no me sentí preocupado. Escuché como Jolyne me echaba la culpa de aquella muerte, como si yo hubiera estado a su mismo nivel. Echando la vista atrás, el antiguo yo se habría puesto nervioso al escuchar uno de sus fracasos. Recordar una de mis derrotas me habría herido el orgullo, pero ya no era un chiquillo. Apoyarme en mis compañeros no me hacía débil. Por ello, solté una carcajada amplia y escandalosa en mitad de aquella situación. -¡Pero que dices Jolyne! ¡Si me quedé paralizado como una estatua! ¡Tu fuiste la campeona de aquel combate! ¡Shajajajajajajajajaja!- Reía de buena gana mientras comenzaba a caminar tras Garnet (quien salió corriendo al grito de “Marine el último”) hacia aquella puerta, la número cuatro.
Nuestros pasos resonaban con fuerza mientras entrabamos en aquella estancia. Caminaba con una confianza absoluta que me habían dado aquellos exhaustos entrenamientos, ya fuera con Garnet o solo. Me había caido tantas veces que no podía dudar de mí mismo. Y es que era posible que mis compañeros fueran más fuertes que yo, pero cada día estaba más y más cerca de ellos, y con eso era suficiente para seguir avanzando hacia adelante. Dentro de la sala, me quedé alucinado con el enorme tamaño del lugar. Era muchísimo más amplio de lo que esperaba. En el centro de aquel lugar, había una plataforma de cristal, haciendo que silbara impresionado. -Fiuuuu... El sitio es bien amplio. Seguro que será un muy buen sitio para entrenar cuando lo hagamos nuestro, ¿No crees Garnet?- Aquella idea me hizo sonreir casi de inmediato, pero la voz de Utakata me volvió a interrumpir. Según él, estabamos en el “Stage 01, campo de pruebas balístico.” Explicó que alguno de nosotros debería de quedarse sobre la plataforma para abrir la puerta y que pudieramos ir avanzando. Fruncí el ceño mientras recorría con la mirada a mis compañeros. La idea de quedarse allí solos no era algo que me gustara. Continuó hablando sobre aquella investigación que estaba relacionada con las habilidades de las frutas del diablo y unos autómatas que fueran superiores a los S.E.E.D.S. de la marina. Alcé mi ceja derecha y me señalé la cicatriz quemada de mi lado izquierdo del rostro con el índice derecho. -¿Lo de S.E.E.D.S. no era el robot con el que nos pegamos y acabó explotando y haciendome esta quemadura?- Aquella pregunta se quedó en aire, ya que Utakata siguió hablando y mencionó una recompensa. Aquella recompensa era una reunión con uno de nosotros y que nos concedería lo que quisiéramos. Miré a Triana, sabiendo que era ella la que tendría que ser la que estuviera en aquella reunión, aunque no me importaría estar presente, claro está.
Después de aquel amplio discurso de Utakata, el silencio se instauró en la sala durante unos pocos segundos. Mi miraba se deslizaba entre la plataforma, la puerta y mis compañeros, valorando todas las posibilidades, riesgos y consecuencias que podían llevar nuestras decisiones. Sin embargo, antes de que alguno de nosotros comenzara a hablar, Jolyne avanzó y se situó en la plataforma. Nos pidió que siguieramos adelante, que ella nos cubriría nuestras espaldas. Le dediqué una sonrisa, que luego se convertiría en una risa cuando Garnet le pidió que le enseñara la fuerza del campo. -Jolyne, protégenos como me protegiste en Sabaody contra la marine. Si lo bordas, te regalaré un gallo de pelea.- Le dediqué un gesto con la mano, para acato seguido girarme y seguir a Garnet hacia la siguiente puerta.
INFO
Resumen
Sigo el camino que Utakata nos muestra, escucho su discurso, animo a Jolyne cuando tomamos la decisión de que ella se queda en la sala y sigo a la siguiente sala.
Aclaraciones
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Bélico
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Gastos
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Alas Negras
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Se como el insecto, amigo mío. Si te hallas entre las flores, revolotea como una mariposa. Si te encuentras entre las ramas, avanza como un saltamontes. El insecto puede fluir con gracia o defenderse con fuerza.