[Presente Relativo] - Unión
#1
Llevábamos mucho tiempo en Isla Toko. Diría que hasta he perdido la cuenta de los días que hemos pasado aquí. Y han pasado muchas cosas; lo más importante y lo que más me preocupa, es que no sabemos donde está Vulkan, desde el primer día se fue por su cuenta y desapareció. Los últimos momentos que pasé con él, le notaba raro, diferente, era como si algo le preocupase por dentro, pero nunca llegó a decirlo, y desapareció. Me he puesto en contacto por Den Den mushi con el cuartel, por si hizo alguna llamada o algo, pero nada, no saben nada. Muy a pesar y aunque me duela, nosotros tenemos que seguir sin él, si realmente se ha ido, el hacerlo sin avisar está muy mal por su parte.

Por otra parte, cuando llamé, me notificaron de que una marine novata que se encontraba en el West Blue, vendría dirección isla Toko. Ikirami Kuroichi era su nombre. También su buen trabajo dentro de la Marina fue reconocido en el periódico, así que será una buena incorporación. Y por supuesto también Daisen Rengoku, el grandullón, y tras la baja de Minato nos ayudaría mucho con su gigantesco tamaño y fuerza. Todos ellos, junto con Karl, Sephi y yo, haríamos un buen grupo. Era la hora de reunirnos todos los que estábamos allí, pasar tiempo, y recibir a Ikirami en la costa, la cual estaba viniendo en un barco de la Marina.

Desde el hostal, salimos los 4 por pueblo Kakutasu, por la calle principal. La escena parecía un circo, Sephi y yo, dos personas "normales", una semi oni la cual no paraba de estar animada y feliz, y Daisen el cual reía a carcajadas. Pero, estaba feliz. Hacía tiempo que no disfrutaba de un momento como este - Vamos a la costa. Hoy una nueva compañera se nos incorporará al grupo, así que hay que recibirla y darle la bienvenida de buenas maneras - Dije al grupo mientras caminábamos por el pueblo - Me gustaría que Vulkan estuviera aquí... - Agaché la cabeza - ... Pero no sabemos donde está, parece ser que se fue sin dejar rastro, ya que ni siquiera la gente del pueblo lo ha visto - Me crucé de brazos - Así que cuando él quiera, volverá - Intenté no darle importancia al asunto, porque era algo que sé que a Karl y Sephi les podía afectar de más - ¡Oye Karl! ¿Cómo vas con el control de tu "gallina de fuego"? ¿Se te da tan bien como a mí la serpiente? - Dije animado y con humor - Y tu Sephi, ¿Qué tal te sientes con tu nueva espada? - Alcé la mirada hacia arriba, ya que detrás de mí se encontraba Daisen - Oye Daisen, ¿Y tú como peleas? ¿Tienes alguna especialidad? - Intenté hablar con todos para saber como se encontraban, quería saber que tal estaban y que me contasen, era importante. Soy el 'líder' de este grupo, aunque me cueste serlo por falta de costumbre, así que hago todo lo posible por cuidar de ellos.

Continuamos avanzando y charlando hasta llegar a la costa, la zona donde el barco con Ikirami vendría. La zona estaba tranquila, hacía un buen día a pesar del calor. Me saqué un cigarrillo de mi cajetilla metálica con mi zippo con el estampado de un pulpo y me lo encendí. Le di una calada y solté el humo - Cuando estemos todos juntos, tendremos que ver que hacemos y planificarlo bien. Es hora de moverse -

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#2
Aquel día Daisen despertó con los ruidos del gentío y con la intención de movilizarse. Joe nos había comentado que esperábamos una movilización del grupo, lo que significaba que nos tocaría madrugar para hacer lo que fuera.
Que idiotez...el sueño de anoche, en fin los libros. Pensaba mientras me rascaba la calva y me quitaba las legañas de recién despertado. En el Hostal se habían preocupado bastante por mi porque aunque no habían podido ofrecerme una habitación estándar, al menos me habían llevado múltiples sabanas a una nave contigua que según los dueños del hostal lo usaban a modo de Almacén.
Que buena gente han sido, se merecen que todo les vaya estupendamente.
Después de un copioso desayuno, me senté en el suelo junto a la cama improvisada y me puse a revisar mi inventario para ver que tuviera todo lo necesario. El día anterior había ido de compras y no quería dejarme nada por comprar. Quien sabe cuanto tiempo pasara hasta que vuelva a una tienda. Después de repasar mentalmente los enseres,me puse mis nuevos guantes y me dispuse a salir del almacén donde todos se encontraban ya esperando y dispuestos a partir. Después de verme comenzaron a andar por una de las calles de Kakutasu dirección hacia la costa. Yo estaba detrás de Joe quien de cuando en cuando cavilaba, probablemente absorto en sus propios pensamientos, Sephi caminaba junto a mi y Karglass estaba al otro lado con su característico porte.

"La marina esta en las calles maleantes...Será mejor que os escondáis." Pensaba con Sorna.

"WAYAYAYA."Reía en voz alta.

Joe comenzó a hablar y llamó a Karglass Pollo de fuego o algo así mientras que comentó que Sephi llevaba una espada nueva.

"Aggg cuchillos y filos no son para hombres curtidos. Espera ¿que quiere decir con eso de la serpiente?"

Mientras pensaba en aquella pregunta obnubilante  recaí en que me había preguntado por mis habilidades de combate y mi estilo de pelea.

"A puños Joe, como debe ser. WAYAYAYA! Por eso me compre estos guantes. También me especializo en morder el polvo." Dije mientras recordaba aquel canijo peleón que me dió tremenda paliza.

Continuamos andando hacia la costa hasta donde se suponía que vendría nuestra nuevo acompañante,así pues me mantuve a la espera.

Off
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#3
Hoy dejaríamos aquella isla y seguiríamos nuestro camino por la Grand Line, me pegue una ducha y me junte con el resto de mis compañeros, después de coger mis guantes y mi DenDen Mushi y lo más importante, había estado escondiendo a Joseba, pero no se separaba de mí, escondí al gato en mi uniforme. -Estate calladito hasta que lleguemos al barco Joseba y prometo que te daré atunsito, el gato maulló suavemente y se acurrucó en mi pelo debajo de mi gorra. Me despedí amablemente del personal del hostal y de mi suite presidencial. En el hall me encontré con Sephirot y Joe y fuera estaba esperándonos Doilen con su habitual energía, sale corriendo a verle y le volví a recordar que me tenía que llevar a caballito, provocando una estruendosa risa.

De camino a la costa, Joe recordó a Vulkan y dijo que no podíamos esperarle más, yo recordé aquella pesadilla que tuve, por un momento sentí tristeza. - Este donde este, espero que esté bien, aunque es raro que desapareciera así. . . También me pregunto por mi fruta - Gracias al pollo y a Sephirot estoy viva Joe. Ya te contaré. Pero parece que de momento controlo mi poder. Lo que quiera saber es quien sería mi nueva compañera, así que empecé a preguntarle a Joe - Joe, Joe dime, esa chica ¿es guapa? ¿Cuántos años tiene? ¿La conoces? ¡Por fin otra mujer en el grupo! ¡Cuentame todo lo que sepas de ella!

Llegábamos a la costa y yo estaba emocionada por ver que se avecinaba

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#4
Cuando desperté me duche y volví a la habitación para preparar mis cosas y devolver la ropa a la pareja que dirigían el hostal. Cuando baje a desayunar primero pasé por recepción para despedirme y darle las gracias a la pareja por el buen trato que recibimos mis compañeros y yo. Al terminar me dirigí a la puerta de salida, encontrándome en el hall de entrada a Joe y Karlglass. Los tres salimos del hostal al cual ya no volveríamos y nos reunimos con Daisen el cual estaba afuera, ya que no podía hospedarse dentro debido a su tamaño.

Andábamos por la calle principal del pueblo cuando Joe nos dio la nueva de que nos dirigíamos a la costa donde nos encontraríamos con una nueva incorporación, también mencionó que le gustaría que Vulkan estuviese allí, la verdad es que a mí también me gustaría que estuviese, pero como Joe dijo no sabíamos nada de él y lo único que podía hacer yo ahora mismo era esperar su regreso y desear que estuviese donde estuviese se encontrase bien.
Entonces comenzó a hacernos preguntas a cada uno de nosotros, Daisen le respondió que su estilo de pelea era el cuerpo a cuerpo, algo comprensible dado su tamaño y su fuerza, Karlglass a su vez le dijo que gracias a mí estaba viva, algo que me pilló por sorpresa, parecía que en estos últimos días la relación de Karl hacía mi estaba siendo mucho más amable.
-Es ligera y tiene buen equilibrio por lo que se hace muy fácil de manejar. La he llamado Kinen ni, significa "In Memorial" creo que es el mejor homenaje que puedo darle a todos los que cayeron aquel día. Le contesté mirando la espada que llevaba colgada del cinturón.

Acabamos llegando a la costa, donde nos encontraríamos con la nueva integrante del grupo.

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#5
La mañana había sido de todo menos placentera. El dolor físico me estaba matando y el cuerpo me pedía malgastar las horas entre las sábanas. No obstante, empecé a movilizarme temprano, con el pensamiento constante de mi fracaso en Isla Toko por no haber encontrado a mi maestro. Debía partir de allí tan pronto fuera posible, para seguir avanzando en mi viaje y, con suerte, dar con él en otro lugar.
Así pues, me duché, me vestí con el uniforme clásico de la Marina y salí con mis cosas sin apenas haber desayunado unas migajas de pan de molde, pedidas en una mesita de noche del hostal en el que residía.
Salí de este hacia las callejuelas del pueblo. La temperatura era más fría que de costumbre, notando un viento fresco desde el norte. El Sol estaba tapado por nubes que dejaban escapar algún rayo de luz de vez en cuando.

-Menuda mierda...- me quejé mirando al cielo, con amargura. -Hasta el día está hecho polvo hoy...-

Con todo listo, aunque con una actitud pesimista, salí en busca de la calle principal, dirección al puerto.

Anduve durante largo rato entre callejuelas, como si una parte de mi tuviera la esperanza de cumplir con el cometido original de la vista. Igualmente, tuve que renunciar, pues tampoco tenía intención de que se me echaran las horas encima.
Llegando a la calle principal, todo estaba muy tranquilo. Supuse que todavía no eran horas para que nadie saliera a pasear, aunque ya habían establecimientos que abrían sus puertas. No gasté tiempo en hacer compras de última hora, pero quise grabar en mi memoria la imagen de aquella ciudad, la primera que pisé en mi viaje por la Gran Line, tanto sus detalles como sus gentes, así que pausé un poco el ritmo para llegar al puerto.
Gracias a tantas idas y venidas, conocía ya la ciudad de palmo a palmo, aprovechando así el atajo más breve hasta llegar a la cosa. Pensé en ir a ver a la muchacha que me ayudó el primer día que llegué. Pero me arrepentí rápido y no frené hasta ver los barcos en la lejanía.

-Bien... Ya estoy cerca.- susurré. Desde mi atajo pude ver el camino que llegaba hasta la calle principal que conectaba al pueblo con el puerto.- Un momento... ¿Que es aquello...?-

Con los ojos achinados, forzando la vista, lo pude ver en la distancia. En mitad del camino, ya en la entrada del puerto, un grupo de Marines. Entre ellos, un gigante (que fue quien llamó mi atención el primero) y junto a él, 3 individuos más. Apenas podía reconocer a dos de ellos por la lejanía, pero la silueta de uno era inconfundible para mí. 
Empecé a correr desde mi posición llamando la atención del grupo.

-¡EHHH AQUIIII!- grité desde los 67 metros que nos separaban, mientras corría y agitaba una mano en el aire, con la intención de llamar su atención. -¡COMANDANTE JOEEE!-

Llegué tan rápido como pude. Allí estaba, la persona que estaba buscando y de la que esperaba aprender tantas cosas, el comandante Joe, el colmillo. Una de las figuras con más proyección de la Marina y superviviente y vencedor de la reciente batalla en los Cabos Gemelos. Toda una eminencia. 

-Coman...pfff- empecé una frase, que fue interrumpida para soltar aire, del sprint que había pegado. Estaba recostado en mis rodillas, recuperándome, aunque al momento volví a coger aire y me puse en formación militar, presentando saludo y respeto, colocando mi mano diestra en la frente.- ¡Comandante Joe, señor! Se presenta el soldado raso Tenma Ryusuke, señor. Le he estado buscando por todos los mares para unirme a su escuadrón, señor. Sería un verdadero orgullo aprender y servir para usted.- mi tono sin duda era el más militar, entusiasta y cuadriculado posible, pues quería generar una impresión de disciplina y obediencia.

Cuando alcé la vista y terminé mi discurso, mantuve mi saludo hasta que me mandará romper la formación. En ese momento pude ver a sus acompañantes. Junto a él, un enorme gigante, calvo y sonriente. Era la criatura viva más grande que jamás había visto, como si fuera sacado de un libro de fantasía. Me quedé sorprendido un par de segundos, mirándolo.También un tipo más bajo que el resto, un pelirrojo de facciones pulidas y gran belleza que empuñaba una espada larga. Destacaba su pelo bien cuidado y sus facciones pulidas. Tenía pinta del típico tipo espadachín serio, y me generó un gran interés. Y también... Una mujer que medía dos veces mi tamaño pero... Cuando crucé miradas con ella me quedé enganchado, apreciando su belleza y su musculatura. Era una mujer exótica , de otra raza, pero por encima de todo eso, era una mujer guerrera. Eso se podía deducir de sus marcas de guerra y cicatrices en la piel. En los segundos que estuve fijándome en ella, tuve que luchar por no sonrojarme. Al momento entendiendo lo importante de la situación, pude quitar la mirada y volver a fijar la vista en el infinito. Ya conocería a mis futuros compañeros más adelante.

-Que grupo tan diverso y peculiar. Estoy emocionadísimo. Voy a poder mejorar tanto con esta gente, que ya puedo sentir el cosquilleo... Voy a hacer que os sintáis orgullosos de mi... Os lo aseguro.- pensé, emocionado por dentro, pero serio e inmóvil por fuera, manteniendo el saludo y esperando una respuesta general.

Aclaraciones
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#6
Hice bien en llevarme conmigo una buena maleta repleta de ropa y libros. El viaje hasta el Grand Line pasó relativamente rápido, pero aproveché para ponerme al día con la lectura durante el transcurso de este. Tan solo topamos con algunas ligeras tormentas que no supusieron un peligro real para el navío, por lo que pude disfrutar de las vistas. Eso sí, me llevé una gran sorpresa cuando una mañana llegó el periódico y aparecí en él. Por un lado, me sentí orgullosa y feliz de ello, por el otro, noté como eso conllevaba una enorme presión y responsabilidad. Tal vez todavía no tuviese un gran renombre, pero en el artículo se expresaba que se esperaban grandes cosas de mí y eso me ponía algo nerviosa. Esperaba estar a la altura de las expectativas.

Cuando llegamos a la Red Line, me dispuse a ayudar a los demás con el ascenso y descenso hasta los Cabos Gemelos, dónde se había dado una gran batalla poco tiempo atrás. Fue una experiencia increíble. Parecía algo imposible. ¿Ascender una montaña en barco? No entendía como algo así podía suceder, pero así fue. La tripulación estaba acostumbrada a ello y preparada para las maniobras necesarias y realmente no fue demasiado complicado. La experiencia fue increíblemente emocionante y sonreí como una niña mientras el barco se alzaba para después descender a una velocidad increíble. Me dijeron que esperase dentro para evitar el peligro, pero me negué en rotundo a perdérmelo. Con el viento atizando con fuerza en la cara y el agua empapándome por completo, me mantuve en la cubierta disfrutándolo al máximo. Creo que fue lo más emocionante que había vivido jamás. Tenía que contárselo a Erika en cuanto pudiese.

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Finalmente, llegamos a Isla Toko, donde debía reunirme con el Comandante Joe y el resto de la tripulación. No me habían dado mucha información al respecto, así que estaba nerviosa por conocer a mis futuros compañeros, los cuales todos tenían más rango que yo. El barco paró a cierta distancia de la costa y bajaron un bote que me llevaría hasta la playa.

Antes de bajar, decidí cambiarme de ropa. Primero porque hacía bastante calor como para ir en manga larga, pero también porque quería lucirme un poco delante de mi nueva tripulación. Escogí para ello un vestido negro vaporoso, que ondeaba suavemente con el viento. Vale, tal vez el color negro era un poco caluroso, pero es que me quedaba impresionante y el tejido era realmente suave y ligero. Era perfecto para la ocasión, o al menos yo lo veía así. Escogí de calzado unas sandalias del mismo color para ir cómoda por la playa.

Una vez preparada, cargué mi maleta y mi bolsa en el bote y nos dirigimos a la playa frente a nosotros. Mientras los demás remaban, eché un vistazo al paisaje que se extendía a nuestro alrededor. Por alguna razón había esperado del lugar una isla selvática, llena de palmeras y con mucha vegetación. Sin embargo, era todo lo contrario. Tras la playa, se veían extensas zonas semidesérticas, grandes cañones de piedra rojiza y poco o ningún árbol. Seguro que hacía un calor bochornoso allí. Una verdadera lástima, pero no pensaba dejar que eso me desmotivara. Estaba demasiado emocionada para ello.

Al irnos acercando, vi que ya había alguien esperando en ella. La primera impresión fue que ya estábamos cerca de la orilla y que había un hombre y una mujer muy bajita esperando, pero al ir avanzando más, me di cuenta de que todavía estábamos lejos y que no eran los únicos esperando. Pestañeé sorprendida al comprender que había dos colosos en el grupo, que se elevaban mucho más que los demás y eran los que había visto en un principio y su grandeza había confundido mi sentido de la profundidad. Al ver a los demás, pude hacerme una idea de sus tamaños. El más grande era un hombre calvo de una altura similar a Jude, la agente que había conocido poco tiempo atrás. La mujer que en un principio había pensado que era bajta, era en realidad una mujer enorme y con cuernos. Era la primera vez que me topaba con alguien como ella. Por un momento me asusté un poco, pensando que tal vez me esperaban enemigos nada más llegar a la isla. Pero la mujer llevaba uniforme de la marina, y los acompañantes de tamaño normal también lo llevaban. (Perdona, Daisen, no sé qué ropa llevas para rolearlo)

Aspecto para la ocasión


Finalmente, el bote llegó a la playa y me ayudaron a desembarcar llevándome el equipaje. Caminé por la playa sosteniendo el lateral de mi vestido para evitar la arena hasta llegar frente a ellos. Eran un grupo bastante pintoresco. Una enorme mujer con cuernos y aspecto feroz, pero que irradiaba energía y jovialidad. Un gigantesco hombre calvo con barba que parecía un monje echo a escala mucho mayor de la habitual. Con ellos, ya de tamaño humano, había un hombre con bi… barba y pelo castaños, bastante musculoso y con un porte serio, un hombre de pelo rojizo y largo muy atractivo con aire un tanto misterioso y otro hombre musculoso de pelo morado en punta y un aspecto muy disciplinado.

Hice el saludo militar para presentarme ante ellos, sin tener del todo claro cuál era el comandante Joe. Estaba nerviosa, pero intenté aparentar serenidad y sonreí cálidamente al presentarme ante ellos.

-Soy Ikirami Kuroichi. Me han enviado desde el West Blue para presentarme ante el Comandante Joe y unirme a vosotros, creo. -dije paseando la mirada entre todos los presentes ladeando la cabeza con una sonrisa inocente- Perdonad, no sé vuestros nombres. ¿Quién es el Comandante?



karmas
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#7
Mis compañeros me respondieron amablemente a mis preguntas. Sentí bastante alivio. Daisen entre sus características carcajadas, me dijo que peleaba con los puños, eso me gustó. Karl parece ser que estaba empezando a controlar "la gallina de fuego". Tenía claro que ese poder no era de una gallina, pero no tenía el conocimiento para saber que era, aun así me alegraba ver como poco a poco se volvía más fuerte, y una razón era Sephi, el cual le ayudó parece ser, el cómo siempre tan sereno como de costumbre, pero al menos le notaba tranquilo después de todo lo pasado.

Mientras esperábamos a nuestra nueva compañera, una voz procedente a nuestra espalda se escuchó claramente, y me estaba llamando, tanto por mi nombre como por mi rango. Me giré y vi a un muchacho en forma, con el pelo morado y de punta y uniforme de la Marina, venir corriendo hacia nosotros. Parece ser que se cansó tras el esfuerzo, necesitaba recuperar el aliento, pero de repente se recompuso de nuevo y haciendo el saludo militar se presentó. Tenma Ryusuke, un soldado raso de la marina que quería unirse a nuestro grupo, pero sobre todo, aprender de mí. Estaba algo confuso, ¿por qué quería alguien hacer eso? No soy nadie. Me llaman el héroe de los Cabos gemelos y realmente no hice nada, tan solo derrotar a uno de los piratas y ayudar demasiado tarde. Recordar todo esto hacía que me cabrease bastante, pero, por lo que parecía, este chico era joven, no podía pagar con él mi enfado. Le devolví el saludo militar de una manera normal, no tan efusiva como el - Encantado, Tenma - bajé la mano lentamente de mi cabeza para directamente estrecharle la mano - Soy Joe. Mucho gusto - Volví a cruzarme de brazos - No sé por qué quieres unirte a nosotros, y mucho menos... servirme a mí - Agaché la cabeza levemente y cerré los ojos - No soy lo que otros dicen de mí. Tan solo soy un marine normal y corriente - Le miré fijamente - Si quieres entrar, adelante. Lo haces en buen momento. Estamos esperando a otra incorporación. Estos de aquí serán tus compañeros - Le dije cruzado de brazos. En cierta manera, me recordaba a Minato, desprendían la misma energía y entusiasmo. Por una parte, me hacía ilusión que hubiera gente que quisiera estar en nuestro grupo, pero por otra, no podía evitar preocuparme, no quería pasar por lo mismo una segunda vez. Tanto los veteranos, como ahora Tenma e Ikirami, tenía que protegerlos a toda costa y que se volvieran más fuertes.

Todo esto pasó mientras un barco de la Marina se aproximaba a la costa. Ahí tendría que venir Ikirami. Ayudado por compañeros cargados con sus cosas, tocaron tierra y se dirigían a nosotros. Una mujer muy bella, de pelo rojizo y vestido negro, se acercó a nosotros y nos hizo el saludo militar, era nuestra nueva compañera, presentándose como Ikirami, la cual vino desde el West Blue. Estaba algo nerviosa, demostrando que no nos conocía y preguntando quién era el comandante. Me acerqué a ella y le tendí mi mano para estrecharla - Mucho gusto, Ikirami Kuroichi. Soy Joe. Soy él... comandante del grupo - Dije inseguro - Es todo un honor tenerte aquí con nosotros, vi tu noticia en el periódico. No sé lo que harías, pero mi enhorabuena por ello, la Marina confía en ti - le dije con una leve sonrisa. Me acerqué a los compañeros que le estaban ayudando con sus cosas - Por favor - Me disculpé cogiendo sus pertenencias y ayudarla, volviendo de nuevo con el grupo - Aquí están tus futuros compañeros - Dije con orgullo, esperando a que se presentaran todos.
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#8
¿Cómo será nuestro nuevo compañero?Joe debe de ser bastante relevante para que le confíen un marine en específico y para ello venga un buque. Bueno quizás haya más cosas que desconocemos y probablemente el barco se desplace para hacer más cosas. Pensaba para mis adentros mientras esperábamos tranquilamente junto al mar.

Mientras estábamos allí esperando aproveche para ordenar mis pensamientos sobre los últimos retazos del último libro que me había leído. Cómo convertirse en un auténtico carpintero digno de un rey.

"Wayayaya" Dije en bajito, mientras ordenaba mentalmente los procesos de rebaje, fresado,cortado,lijado, corte y los distintos tipos de madera además de sus propiedades.

Mientras esto sucedía me detuve brevemente a mirar a cada uno de mis compañeros con quienes aún apenas tenía experiencias pero estaba deseando de tenerlas.Quizás debería empezar a escribir un libro sobre ellos. Pensaba.

Si quisiera hacerlo tendría que hacer muchas preguntas para conocerlos mejor aunque la idea de escribir el libro mientras los conozco es tentadora. Sin hacer nada en particular comencé a elaborar una entrada breve sobre mi historia y sobre como me converti en Marine. Antes de darme cuenta un joven nos alcanzó a mediar palabra. tenía el pelo azul y parecía tener una buena forma física, sin embargo le costaba respirar debido al ritmo de su marcha hasta dar con nosotros. finalmente dijo:

¡Comandante Joe, señor! Se presenta el soldado raso Tenma Ryusuke, señor. Le he estado buscando por todos los mares para unirme a su escuadrón, señor. Sería un verdadero orgullo aprender y servir para usted

Al final serán dos por el precio de uno Wayayaya

Después de conocernos y tras otra breve pausa llegó el barco en el cual estaba nuestra segunda nueva acompañante. en esta ocasión desembarcaron varios marines que portaban algunos bártulos y entre ellos bajó una joven preciosa con un vestido negro.
Lo único que se escuchaba según se acercaba era el tragar saliva de alguno de nosotros aunque no se exactamente quien.

La joven era quien había sido noticia de los periódicos como la joven promesa de la marina. Un buen girito de guión siempre convence al público y más si una de las protagonistas es tan guapa como ella.

La joven se acercó, efectuó el saludo militar y dijo:

Soy Ikirami Kuroichi. Me han enviado desde el West Blue para presentarme ante el Comandante Joe y unirme a vosotros, creo. Perdonad, no sé vuestros nombres. ¿Quién es el Comandante?


Después de aquello Joe tomó la iniciativa presentándose como tal y dando la bienvenida a nuestra segunda nueva compañera del día. Así que hice lo propio, me incliné hacia ella con una sonrisa, le devolví el saludo militar y me presenté:

"Me llamo Daisen Rengoku, será un placer ser tu compañero, Wayayaya."

Dicho lo cual procedí a volver a erguirme y a tender mi mano hacia los bártulos y hacia donde estaba Joe para que me los cargara en la palma de la mano si así lo quería.

"Deja que te eche una palma Joe Wayayaya."
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#9
De camino a la costa un joven pelopincho se acercó a Joe con uniforme de la marina diciendo que había estado buscando a Joe, era un chico joven y fuerte con un extraño pelo de color morado y se le veía muy exaltado y emocionado

-Tu fama te precede Joe jajaja visto el pelo que lleva este chico ha venido a saber como tener tu bigote ja, ja, ja
Joe lo acepto en el grupo con la seriedad que le caracterizaba, estaba contento de poder contar con un "hermano pequeño" como él al que mangonear un poco y con más energía que mis dos actuales compañeros, quitando a Daison claro. En nuestro grupo sobraba seriedad, aunque es cierto que Sephirot se mostró casi tan emocionado como yo al comenzar el rodeo que al final fue una trampa, no dejaba de ser un tío muy serio para mí. Me dirigí al nuevo: 

-Encantado pelopincho, me llamo Karlglass y desde hoy, vas a hacer todo lo que yo te mande, no sé quién te crees para poder dirigirte al comandante así, pero primero responderás ante mí

Obviamente, estaba vacilando al chico para ver cuál era su reacción, había notado que le había llamado la atención. Al llegar a la costa se presentó ante nosotros una mujer pelirroja y hermosa, tenía dos tetas más grandes que la cabeza de Sephirot, una cara digna de una Diosa con preciosos cabellos pelirojos y largos y una figura estilizada en un vestido negro como de gala, había gente bajándole las maletas ¿una chica rica tal vez? No lo sé, pero era bellísima y vendría bien tener una compañera femenina en el grupo, bueno, he dicho que se presentó ante nosotros, aunque realmente pregunto por Joe, que le dio la bienvenida al grupo avergonzado, ¿le imponía esa mujer a ese viejo diablo que tenía por compañero? Me hizo gracia pensar que sí. Daisen empezó a ayudar con sus maletas y yo me acerqué para hablar con ella

-¡Hola novata! Bienvenida a la división 34, te estábamos esperando. Me llamo Karglass, el pelopincho este no sé quién es, pero al parecer viene con nosotros, ese gigantón de allí tan amable es Daison y el del pelo largo y lacio de mierda se llama Sephirot, es bastante bueno con sus espaditas, pero necesita un nuevo acondicionador. ¡Eres guapísima! Tienes que ayudarme a mí también dándome unos trucos de belleza, pero si me permites una pregunta, ¿por qué no vas de uniforme? ¿Eres una niña rica? ¿Vamos a ir de incógnito?

Estaba contenta y emocionada ante las nuevas incorporaciones, habíamos perdido a Minabo y Volkarona, pero habíamos ganado 3 nuevos compañeros y yo había salvado junto con Sephirot un pueblo entero, podía imaginarme tomando el té y hablando de hombres con la nueva mientras el pelopincho nos servía lo que queríamos y besaba por donde pasábamos, me imagine jugando montado a caballito de mi nuevo amigo Daisen, peleando con Sephirot y comiendo los deliciosos platos de Joe, visitando sitios nevados, volcanes ardientes y espesos bosques derrotando a los malvados, mi mente divagaba sin saber lo que iba a pasar a continuación.


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#10
Mientras esperábamos a que llegara la nueva incorporación del grupo, un joven más alto que yo y de pelo violeta, se acercó a nosotros para presentarse ante Joe. "¡Minato! No, No, No, es imposible..." Me llevé una fuerte impresión al verle, me recordó a Minato, sacudió fuertemente mis emociones y me hizo recordar todo lo vivido desde que desperté en el camarote de aquel barco atracado cerca de la isla. Al saludar a Joe, Tenma que así se llamaba el joven, le dijo que había estado buscándole y quería aprender de él. "Es demasiado intenso, espero que no de problemas" Pensé mientras Joe le respondía y le aceptaba como miembro, fue entonces cuando Karlglass siendo ella no pudo evitar gastarle una pequeña broma a Joe y a Tenma diciéndole que estaba bajo sus órdenes. Cuando esta acabó di un paso al frente y extendí mi mano derecha hacia Tenma. ¡Bienvenido! Mi nombre es Sephiroth. Espero que podamos hacer de ti un marine de bien y con tu ayuda sea más fácil realizar nuestras misiones. 

Al acabar de presentarme a la nueva incorporación por sorpresa, en un bote llegó la incorporación que todos esperábamos, en él iba la mujer más bella que había visto en mi vida, iba vestida con un vestido negro el cual cuando llegó a la costa sostuvo de un lado para que no se le arruinase con la arena, con cada paso que daba mi corazón latía con más fuerza, sin duda mis ojos no podían procesar lo que veían, sus ojos de tono rojizo iban a juego con su pelo, su figura esbelta resaltaba aún más con la elegancia y sutileza de aquel vestido. Sin duda había cortocircuitado mi cerebro, fue tal el asombro al verla que esperé que no se viera reflejado en mi rostro, pero peor aún es que no fui capaz de articular palabra ni reaccionar cuando esta realizó el saludo militar y terminó de presentarse. Joe y Daisen se ofrecieron a ayudarle con sus pertenencias, mientras que Karl, en fin, fue Karl.
-¡Karl! Grité el nombre de mi compañera intentando que viera que estaba siendo brusca. Carraspeé y me presenté
-¡Encantado Ikirami! Me llamo Kurowashi Sephiroth. Es un placer y un honor que alguien tan capaz como tú sea destinada a nuestro destacamento. Hice una pequeña reverencia con mi cabeza,"¿Por qué hice esto?" Pensé mientras miraba a aquellos ojos que estaban dejándome sin sentido.
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