[Presente Relativo] La moda de Kakutatsu
#11
Nos acercamos al establecimiento de las telas que Karl conocía. Era una casita humilde, una tienda típica de las que tienen tanto el negocio como su propio hogar. Debido al tamaño de Karl, la cual no podía entrar dentro de la tienda, la dueña de aquel negocio decidió salir para ver que pasaba. Para mi sorpresa, me dio la sensación de que aquella señora mayor conocía a Karl, se le acercó y le agradeció por salvar a su bisnieto, tanto a ella, como al pelirrojo, o sea, el joven Sephi, de unos piratas sanguinarios, por lo que estaba dispuesta a darle las telas que quisiera sin coste alguno.

No pude evitar hacer una pequeña sonrisa, una sensación de felicidad invadió mi cuerpo al escuchar aquellas palabras. Karl no quiso aceptar el agradecimiento, eso le honraba, estoy convencido de que lo que estaba pensando es que hizo su trabajo, ser una buena marine, ayudar a los necesitados y castigar a los que hacen daño. Aun con esas, la anciana insistió, y dijo que quería agradecérselo de alguna manera, por lo que mi compañera no le quedó otra que aceptar la oferta. Esta le explicó un método artesanal y familiar a la hora de crear una tela especial. Tras pegar un vistazo al catálogo, Karl decidió qué llevarse de allí, agradeciendo a la señora por su gesto y a la vez comprando algo más son dinero para no sentirse mal.

Ikirami se sorprendió por lo contado sobre la actuación de sus dos compañeros, alabando que eran conocidos en este lugar. Me acerqué a Karl, teniéndole mi brazo y mi mano para que dejara que yo cargarse con las telas - No sabes lo feliz que me ha hecho escuchar a la anciana decirte y agradecerte por el trabajo que hicisteis - Cogí las telas, cargando con ellas sobre mi hombro derecho. Sé que ella puede llevarlas perfectamente, pero hoy quería que Karl se sintiera libre, se sintiera feliz, sin ninguna carga encima, después de todo lo pasado se lo merecía la que más. Tras esto, comentaron de ir a picar algo, Ikirami se moría de hambre. Tras haber comprado todo lo que ellas necesitaban, me tocaba a mí, era el momento perfecto - ¡Estupendo! - Grité con alegría - Necesito ir al mercado a comprar ingredientes para cocinar en cuanto tengamos nuestro barco, allí también se puede pedir para comer en las barras, así que matamos dos pájaros de un tiro ¿Qué me decís? - Dije sonriendo y los ojos cerrados, deseando que la idea les pareciera bien.

Tras unos 5 minutos andando, llegamos al mercado, era pleno mediodía, había gente, pero no tanta como en una gran ciudad, puesto que aquí tan solo es un pequeño pueblo con habitantes reducidos, pero el ambiente era agradable. El jaleo clásico de un mercado y su ambiente, el olor de todos y cada uno de los ingredientes que había allí era embriagador. Miré a mis dos compañeras con entusiasmo y alegría - ¡Mirad que de ingredientes! ¡Tengo que comprar bastantes! ¡Ten, Karl! - Dejé las telas de nuevo a su cargo - Si queréis algo en especial, solo tenéis que decírmelo y lo compraré - Dije a las dos, esperando sus deseos gastronómicos - Y tranquilas, no me olvido de Joseba, para él también habrá menú especial - Dije con una sonrisa.

Me adentré por cada uno de los puestos que había en el mercado, mirando el producto que cada uno de ellos tenía para la venta. Había de todo, carnes, pescados, verduras, hortalizas, especias... Era un completo gusto poder pasear por aquellos rincones llenos de colores y sabores. Compré absolutamente de todo, un poco de todo, que no faltase nada. Quería poder hacer, una vez estemos en el barco nuevo, un buen festín para todos mis compañeros. Iba cargando con 4 bolsas llenas de compra, completamente contento. Me puse delante de mis compañeras - ¡Ya tengo todo lo que quería y lo que me pedisteis! - Dije con mucha ilusión. Estaba deseando poder usar los futuros fogones de nuestro barco para poder darles de comer en condiciones a todos mis compañeros -¿Habéis pedido algo para comer ahora? - Pregunté a ambas.
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#12
Joe me ayudo con las telas mientras Kikinami y Joseba hacían migas. Ambos me preguntaron por el incidente en el rodeo donde habíamos salvado al pueblo, me sentí bastante orgullosa de como me hablo Joe en ese momento, se notaba que se alegraba por mí. Una vez más veía en él la figura paterna que nunca había tenido, una amable y dedicada, aunque siempre que podía se iba con cazarrecompensas por ahí, algo que le hacía perder puntos.

- Ya sabéis, los dos, esclavistas, son una plaga, básicamente montaron un rodeo de mentirijilla para asaltar el pueblo y esclavizar a la población, pero yo me convertí en pollo y les di su merecido, arrojando al malo por los aires y haciendo PUM y PAM y Sephirot mientras con su navajita les hizo FLISH y FLASH y ya están todos a buen recaudo y hay una amenaza menos en el Grand Line. 

Mire a Joe y no pude evitar soltarle una pullita.

-La verdad es que costo jefe, su lider era muy fuerte, seguro que si hubieras venido con nosotros todo hubiera sido más fácil ¡Aunque lo que importa es que estás aquí ahora, vamos a comer!  

Kikinami nos preguntó si esperábamos al resto, pero decidimos ir a comer solos y si querían ya nos llamarían y se unirían más tarde, me alegre un montón de que hiciéramos tan buenas migas, no parecía tan distinta al resto, aunque se notaba que intentaba captar la atención de los hombres, cuando estuviera a solas con ella le pediría que me ayudara a aprender a seducir como ella. 

Fuimos al mercado y allí Joe nos preguntó que íbamos a querer de comer en el barco, yo le dije que mi comida favorita era el ramen picante y le hable también de algunos de los platos que comí en el restaurante flotante donde obtuve mis poderes, diciéndole a Joe que estaba seguro de que él lo prepararía incluso mejor que en aquel sitio. Luego él se fue a comprar ingredientes y nosotros nos sentamos en un restaurante solas, donde la especialidad era el asado. Aproveche que no estaba el jefe para intentar conocer un poco más a mi compañera mientras nos tomaban nota.

-Bueno Kiki, por fin las dos solas, oye, oye, ¿te diste cuenta como te miraba Sephirot en la costa? JAJAJA le conozco ya desde hace un tiempo y nunca le había visto reaccionar así a una mujer ¡Estaba flipando! Ya sabes, el tipo que va de caballeroso con el pelo largo y las espaditas jajaja ¡y el otro chico! ¡El del pelo de punta! ¿Qué piensas de él? Menudas miraditas me ha echado

Antes de que mi compañera pudiera contestar, volvió Joe preguntándonos si habíamos pedido algo ya. 

- Aún no, ahora llamo al camarero y que nos ponga 3 jarras de la mejor cerveza local y ¡poder brindar por nuestra nueva compañera!


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#13
Karl compartía con entusiasmo sus proezas junto a Sephiroth, relatando cómo habían frustrado los oscuros planes de unos esclavistas encubiertos en un rodeo fraudulento. Dos detalles de su relato capturaron especialmente mi atención. El primero, su inesperada transformación en pollo, lo que me llevó a preguntarme si poseería una Zoan de gallina. Aunque no parecía ser una habilidad particularmente poderosa, la idea de que estuviera en manos de la Marina me resultaba reconfortante. El segundo detalle, más serio, era que habían dejado a los criminales bien asegurados, lo que supuse significaba que los habían arrestado, permitiéndoles conservar la vida. Internamente, un torbellino de emociones me invadía al recordar la frustración de tener que dejar ir al pirata con vida. Controlé mis impulsos y mantuve una expresión neutra, sabiendo que no era el momento de abordar ese tema.

Para ocultar mi turbación, sonreí y asentí a la historia de Karl, mientras Joe expresaba su satisfacción por verla ayudar a la gente. La conversación tomó un giro más ligero cuando Joe aceptó la propuesta de tomar algo y visitar el mercado para comprar ingredientes.

-¿Podrías conseguir algo picante? -sugerí impulsivamente-. Siempre es refrescante con este calor.

Karl, al parecer, también era aficionada a los sabores fuertes, mencionando que su plato favorito era el ramen picante. Definitivamente, era una mujer con buen gusto. Tras la partida de Joe, nos encontramos solas en un restaurante, y aunque me sentía algo tímida, Karl rápidamente rompió el hielo. Comentó que había notado la impresión que mi presencia en la playa había causado en Sephiroth, algo que, según ella, no era habitual en él. Respondí con una sonrisa mientras me acomodaba en la barra, justo antes de que Joe regresara con varias bolsas de ingredientes. Karl propuso un brindis por mi llegada.

-No diré que no a una cerveza fresca -dije a la vez que invité a Joe a sentarse a mi lado.

El camarero nos sirvió cerveza y pedí algo de picar. Esto me recordó a Erika y la nostalgia me embargó brevemente. Cuando tuviese un momento en mi habitación de la posada aprovecharía para llamarla.

Alzando mi jarra, me dispuse a brindar con una gran sonrisa.

-¡Por la División 34 y por un futuro brillante en la Marina! ¡Hagamos del mundo un lugar mejor en el que la gente pueda vivir en paz!

Tras el brindis, saboreé la cerveza, que dejó un bigotillo de espuma en mi rostro que limpié con un experto movimiento con la lengua.

Entonces, recordé la pregunta de Karl sobre Sephiroth.

-Ah, me habías preguntado por Sephiroth antes, ¿no? Sí, noté su reacción -dije, girando hacia ella-. Suelo provocar ese tipo de respuestas en los hombres. -continué mientras me tocaba un poco el pelo, pensativa- Sephiroth me ha parecido encantador, todo un caballero. ¿Lleváis mucho tiempo conociéndoos? Parecéis cercanos.

Tras un sorbo más de cerveza, abordé el tema de Tenma que Karl también había comentado.

-¿Te referías a Tenma? -pregunté con una sonrisa-. Supongo que es atractivo, aunque su comentario sobre dormir juntos fue un tanto extraño. Ssshssshssh. Y a ti, ¿te interesa? Parece que podrías conquistarlo fácilmente. ¿O acaso hay alguien más que ocupe tu corazón?

Le dediqué una sonrisa picarona, divertida por la idea de obtener algunos cotilleos sobre mis nuevos compañeros. Aprovechando la atmósfera distendida, me dirigí a Joe con curiosidad. Aproveché la ocasión también para preguntarle un poco sobre él. Era difícil de leer, a ver si la cerveza le soltaba un poco la lengua.


-Y usted, comandante, ¿tiene alguna historia de amor que compartir? A su edad, seguro que ha vivido algún romance interesante. ¿Hay alguna mujer en su vida actualmente?


Mientras hablaba con mis compañeros, el camarero nos sirvió un repertorio de comida con un aspecto exquisito. Un gran bol de aceitunas rellenas de guindillas aderezadas con limón, orégano y cayena. Unos pequeños bocados de pollo frito con salsa agridulce que por el aspecto debían de ser picantes también. Y además, un bol de tamaño adecuado para Karl de lo que parecían palomitas recubiertas por un polvo rojizo mezcla de ajo seco en polvo, cayena y sal con un toque dulzón que no acababa de identificar.

Cogí un palillo para pinchar una de las aceitunas y jugueteé con ella en las manos mientras escuchaba a mis compañeros.
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#14
Antes de adentrarme al mercado, tanto Karlglass como Ikirami me pidieron que trajera algún tipo de ingrediente para hacer platos picantes, entre ellos, el ramen que más le gusta a Karl. Que ambas tuvieran un gusto gastronómico idéntico me facilitaba las cosas mucho, así que cumplí sus deseos y les compré algunas cosas para hacer más adelante algunos platos picantes.

Terminé de comprar todo y me dirigí donde estaban sentadas mis compañeras, un restaurante de comida casera del propio mercado, que utilizaba los ingredientes frescos de allí. Mi nueva compañera, Ikirami, me invitó a sentarme a su lado, dejé las 4 bolsas debajo de la mesa y me senté - Muchas gracias - Le dije sonriente. Parece ser que habían pedido unas jarras de cerveza. De una manera normal, no hubiera pedido la jarra, siempre me gusta estar en alerta por lo que pueda pasar y que no me pille desprevenido. Pero, creo que la situación lo requería, y como bien gritó Ikirami, brindamos por nuestra División, por un mundo en el que podamos vivir tranquilos y en paz. Esas últimas palabras, realmente me alegraron mucho, y sin pensármelo, levanté mi jarra y brindé con ellas - ¡Por nosotros! - Dije para acto seguido darle un trago a la jarra de cerveza, la cual estaba muy fresquita y espumosa.

Mientras esperábamos a la comida, ambas se pusieron a hablar de cosas que poco tenían que ver con trabajo. Parece ser que Karl le preguntó sobre Sephiroth, sobre lo que parece ser, la reacción que tuvo al ver a Ikirami. Y luego, a su vez, esta le devolvió una pregunta parecida sobre Tenma, refiriéndose a no sé qué de conquistarlo y demás. Básicamente, hablaban de los chicos del grupo, un par de ellos más bien. Yo no sabía qué decir ni que aportar a este tema, no es que me sintiera desplazado o algo parecido, pero realmente creo que no podía aportar nada. Cosas de amores, atracción y esas cosas, desde hace años no le he prestado mucha atención. Pero tras esto, Ikirami se giró hacia mí, para preguntarme directamente sobre mi vida amorosa. Me pilló desprevenido totalmente, pegándole un trago a la cerveza.

Miré a la mesa fijamente - Bueno... hace muchos años, cuando apenas cumplí los 18, tuve un romance con una marine de mi misma edad. Ya sabes, la edad del pavo, he - Me giré para mirar a Ikirami, y para mi sorpresa, me ruboricé un poco, realmente estaba preciosa con su nuevo conjunto y su melena roja, así que rápidamente miré a la jarra de cerveza - Pero desde entonces no he vuelto a andar por esos temas, así que podría decirse que no tengo nada - Le pegué un trago a la bebida, para a continuación, remarcar algo que ya hice a veces con algún otro compañero - ... Solo tengo 30 años, no soy tan viejo como parezco - Tras esto, el camarero trajo la comida, un poquito de todo. Me decidí a probar el pollo frito, el cual tenía un toque picante gracias a una salsa, realmente estaba muy bueno, no cocinaban mal aquí.

Seguí probando un poco de todo, dejándolas a ellas hablar sobre sus cosas de chicas.
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#15
Llegaron las jarras de cerveza y Kiki brindo por nuestra división - ¡Por nosotros y el comienzo de nuestra aventura! ¡Y por el futuro almirante de flota de la marina, Joe! . Llegaron también aperitivos como me gustaban a mí y también a Kiki por lo que parecía, aunque ella fuera humana y se la viera un gusto mucho más refinado que el mío, a las dos parecía gustarnos el picante.

A pesar de que estaba Joe, no le importo contestarme sobre Sephirot, diciendo cosas que yo nunca había visto en él, no podíamos compartir gusto en todo y también me pregunto mi relación con mi compañero.

- Bueno, le conocí el mismo día que a Joe, digamos que poco a poco me he ido acostumbrando a él, es un cabezón y siempre me saca de quicio, pero es un compañero confiable, antes de llegar vosotros, yo había sido la última incorporación a la división, nos conocimos en Logue Town y en muy poco tiempo hemos vivido muchas cosas juntos.

Tras esto Kiki me pregunto por Tenshian y que me parecía, aunque hubo una parte de la pregunta que corto el buen ambiente que había en ese momento:

-Bueno, el Tenshian este no le conozco de nada, ya veremos... ¿si hay alguien que ocupa mi corazón? Antes de tu llegada había un chico muy enérgico, con ideas un poco locas, pero creo que había algo en el que me gustaba, ¿sabes? Volkano, era un pelirojo con gafas de sol, siempre pensando en acabar con la maldad en el mundo y los piratas y otras ideas grandilocuentes, pero sé que estaba loquito por mis huesos... o eso pensaba antes de que desapareciera sin dejar rastro.

Kiki continuo preguntando a Joe por sus conquistas, pero yo no pude evitar ensimismarme, me quede mirando mi jarra de cerveza sin seguir la conversación. Aún me dolía lo de Volkano y cada día que pasaba me temía lo peor.  Cuando volví en mí misma, Joe estaba contando que no era tan viejo que solo tenía 30 años.

- ¡Pues que mal llevados jefe! Aunque seguro que hay alguna suggar mami para ti a lo largo del Grand Line, aprovecha hombre, que se te pasa el arroz

Intente hablar con la energía que me caracterizaba intentando disimular la tristeza que me había hecho sentir la pregunta de mi nueva compañera


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#16
Karl me habló sobre ella y los demás. Llevaban ya un tiempo juntos y comentó que Sephiroth era alguien confiable, un buen compañero. Sin embargo, cada vez que hablaba de él parecía soltar algún comentario negativo sobre el pelirrojo. No diría que se llevasen mal, pero me daba la sensación de que había algo extraño ahí. Cosa que me parecía curiosa porque los consideraba a ambos buenas personas, o esa era la impresión que me habían dado hasta el momento. Di otro sorbo de la cerveza.

-¿Logue Town? Vaya, nunca he estado allí. -respondí cuando mencionó que se conocieron en aquel lugar- ¿Es donde ejecutaron al Rey de los Piratas, no?

Todo el mundo conocía la historia, Voi D Rowned, el autoproclamado Rey de los Piratas, que fue ejecutado, pero sus últimas palabras dieron comienzo a esta era de piratería y crimen. En mi opinión, fue un maldito bastardo. De no ser por él, hoy el mundo sería un lugar mejor sin lugar a dudas. Malditos piratas, hijos de perra mala. Ojalá no existiesen.

Estaba en mi cabeza dándole vueltas al tema cuando Karl me sacó del ensimismamiento hablando de algo que me llamó muchísimo la atención. Al parecer, había otro miembro, Volkano, el cual recientemente había desaparecido. Karl confesó que le gustaba, y que era recíproco. Se la veía dolida por su desaparición. Dejé la cerveza en la barra y apoyé mi mano en el dorso de la suya en un acto de comprensión. Si bien es cierto que no podía imaginar lo que sentía, pues nunca me había enamorado, conocía muy bien el dolor de perder a alguien querido. No sabía bien por qué, pero casi me saltó una lágrima en ese momento.

Volví a agarrar la cerveza, ya bastante afectada por ella. Estaba claro que el alcohol y yo no nos llevábamos demasiado bien. Así, dirigí la conversación hacia Joe, el cual se puso algo incómodo por la pregunta. Bueno, yo quería salseo. Y me lo proporcionó. Tuvo un romance con una Marine cuando tenía 18 años. Eso debía ser… Hacía décadas. O incluso más. Y desde entonces había estado solo. Románticamente hablando, claro.

No sé si fue el alcohol, el calor o mi belleza sin parangón, pero cuando levantó la vista y me miró, advertí que se había sonrojado. Le sonreí entrecerrando los ojos, apoyándome en la barra y dando otro trago a la cerveza. Entonces, Joe dijo que tenía solo 30 años. La revelación me pilló por sorpresa, haciendo que casi me atragantara con la bebida. Me giré completamente hacia él, acercando la cara a la suya pera verlo de cerca en detalle con los ojos abiertos por la sorpresa.

-¡¿Treinta años?! Joder, comandante. Si nos llevamos solo seisssss. *Hip* -dije volviéndome a alejar un poco y echándole un repaso- ¡Karl! ¿Tú lo sabías? Aunque bueno, eso significa… ¿Doce años sin catar a una mujer?

Bebí otro trago, terminando ya la buena jarra fresquita que nos habían servido. Miré de reojo a Karl y luego a Joe.

-Tengo una fantástica idea. ¿Por qué no le buscamos una mujer aaaa… Joe? Sí. Seguro que en este pueblo hay muchas interesadas. ¿O tal vez te van más las Marines? -dije con una sonrisa endiablada.

Me lo estaba pasando muy bien. Pero mi cara estaba roja por completo y de vez en cuando soltaba algún *hip* por la borrachera. Casi ni sabía lo que decía, pero el calor que desprendía mi cuerpo me decía que todavía no era hora de marcharse. ¡Había que celebrarlo!

-¡Camerero! Otra ronda, invito yo. -dije guiñándole un ojo y dejando monedas en la barra.

El hombre se ruborizó y nos sirvió rápidamente la siguiente ronda. Me levanté, intentando rodear a Karl y a Joe con los brazos, aunque no lo conseguí con Karl por su tamaño.

-No me dejéis bebiendo sola. ¡Vamos! Una más. Por… -miré a ambos, pensando en lo que habíamos hablado y en nuestro grupo de marines- ¡Por el amor y la justicia!

Volví a dar un trago y levanté la jarra al aire. Disfrutando del momento que estaba viviendo. Aún no les conocía demasiado, pero estaba mega ilusionada por tener compañeros. Y si le sumabas la cerveza y su compañía, estaba muy feliz. Sonreí de corazón.

Karmas
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#17
Mi desánimo fue en descenso, la energía de mi nueva mejor (y única) amiga era imparable.

Me contó que en Logue Town es donde se ejecutó al rey de los piratas, algo que yo desconocía, nunca fui al colegio y mi madre siempre se negó a hablar de piratas cuando me estaba educando, una vez cogí de la biblioteca un comic llamado "Una Pieza" que iba sobre unos piratas buenos y tenía algo de historia del mundo en él, cuando mi madre lo vio, me lo arranco de las manos y me encerró en mi habitación una semana, casi sin darme de comer. Maldita bastarda.

- Bueno, realmente les conocí en ¿Shell Town? En una de las bases de la marina del East, cuando el pelirrojo y aquí mi comandante, el manitas, casi matan a un viejo sin querer, ¡¡Menuda les lie!! jajaja 

Las cervezas empezaban a subir, sobre todo a Kiki que cada vez se mostraba más divertida ante un sorprendido y sonrojado Joe, en la conversación Joe había hablado al parecer (en ese momento estaba distraída pensando en mis cosas aún) de una chiquilla con la que estuvo cuando tenía 18 años, al parecer el comandante tenía solo 30 años

- ¡Venga ya! ¿Cómo vas a tener 30 años? Estás como un toro, pero aparentas...no lo sé, ¿56? Ja, ja, ja qué gracioso Kiki, yo creo que es nuestro superior quien nos quiere tomar el pelo, ¿o es que quieres parecer atractivo a nuestra nueva compañera?

Ante las risas, Kiki propuso buscarle una mujer a Joe que al parecer no había catado mujer desde hace un montón de años

-O un hombre, no demos las cosas por sentado, no pasa nada Joe, no es nada de lo que avergonzarte, todos hemos tenido vidas muy duras aquí. 

Kiki no se quería ir y yo realmente tampoco, pidió más cerveza y me intento abrazar, algo que hizo que me sonrojara, sentí sus grandes pechos sobre mí y su aliento de cerca, esta chica era irresistible incluso para mí que nunca me había interesado amorosamente por ninguna mujer. 

Se la veía afectada por el alcohol y eso es algo que a Joe no le iba a gustar, ya se había mostrado incómodo alguna vez cuando habíamos bebido juntos. Igual nos estábamos pasando, pero tampoco quería acabar con la fiesta. Mirando a Joe y estando yo aún un poco menos borracha que mi compañera le mire buscando complicidad mientras Kiki me "abrazaba" me dirigí a ella:

-jajaja qué graciosa eres Kiki, bueno, si el jefe nos deja nos tomaremos la penúltima, pero igual a ti te pido un té jajaja oye, ya hemos hablado mucho sobre nosotros, háblanos de ti ¿de dónde eres? ¿Alguna vez alguien ha conquistado tu corazón? 

Quería saber un poco más sobre Kiki, su historia y su vida y aunque ya se le empezaba a trabar la lengua, sería más fácil ahora que había bebido, al fin y al cabo, los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.


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#18
aclaración


La conversación siguió su curso, nada fuera de lo común. Una cosa que sí me llamó la atención es que Ikirami contó algo sobre el rey de los piratas, Voi D Rowned, el cual fue ejecutado en Loguetown. Algo he escuchado a lo largo de mi vida sobre ese pirata, en algunos momentos he tenido la oportunidad de saber más de él, pero a estas alturas, ya se me había olvidado lo poco que me contaron, ya que fue hace mucho tiempo. Simplemente, no comenté nada al respecto, pero lo que sí pensé es que Ikirami era una chica muy lista, con conocimiento sobre las cosas de este mundo. Con ella y con Daisen, estaríamos bien informados sobre lo que a los demás se nos pueda escapar, era un alivio contar con ellos, realmente.

Pero la conversación realmente llevó otro rumbo, el tema de los amores. Tras contarles - muy brevemente - el romance que tuve mi juventud, les dije que tenía 30 años. La "revelación" de mi edad pilló desprevenida a ambas, Ikirami casi se atraganta con la cerveza, su reacción fue acercar su cara con la mía para confirmarlo de alguna manera. En otro contexto, me hubiera impresionado o incluso hubiera dicho algo, pero para mi mala suerte, con esto pude ver una cosa: Ikirami no tolera bien el alcohol. Apenas había terminado su jarra y se la notaba completamente roja y afectada por la cerveza, no olía a alcohol suficiente todavía, desde no con una sola jarra, eso hizo que no me apartase cuando se acercó a mí, ya que el olor de momento era todavía normal, pero el carácter no podía ocultarlo, estando completamente ida, y eso no me gustaba, incluso estaba perdiendo un poco los buenos y dulces modales a la hora de hablar, alegando que llevaba 12 años sin "catar" una mujer - Una mujer no es un vino o un plato de comida - Dije mirando a la mesa. No quería sonar agresivo con mi nueva compañera, así que respiré hondo, y espere a ver si tras esto nos íbamos de allí.

A su vez, lo que más me llamó la atención es que Karl se sorprendió de la misma manera o incluso más, alegando que pensaba que tenía más de 50 años. La miré con cara confusa, pero también algo triste - ¿En... en serio pensabas eso, Karl? - Que la nueva compañera lo pensase, tenía un pase y podía llegar a entenderlo. Pero que a estas alturas Karl lo pensase, era algo que no me esperaba para nada - ¿Significa que puede que Sephiroth piense lo mismo? - Pensé dándole el último trago a mi jarra de cerveza, dejándola sobre la mesa. Entre lo de antes de Joseba, el gatito de Karl, y ahora esto, en mi cabeza rondaban muchas cosas, pero este pensamiento se vio interrumpido tras una pregunta de Ikirami, la cual decía de buscarme una mujer en el pueblo, cosa a la que Karl se sumó, la cual también empezaba a tener claros síntomas por el alcohol. Rodeando mi cuerpo con sus brazos, Ikirami quiso pedir otra ronda, yo simplemente no reaccione, solo miraba al frente, ellas estaban pasándoselo bien, pero yo no, no de esa manera, no me gusta ser el centro de atención y menos para estas cosas.

Karl le preguntó a Ikirami sobre su vida, para que ella nos contase, lo cual estaba bien para intentar llevar la conversación a otro lado y que esta tontería no fuera a más, pero, por desgracia, sé cómo actúa alguien bajo los efectos del alcohol - Maldito Spike - Fue lo que se me vino a la mente de manera fugaz. Agité la cabeza y me dirigí a mis compañeras - No hay más rondas. Se está haciendo tarde y tenemos que volver al hostal - Dije apartando mi jarra hacia el centro de la mesa - Terminad lo que os queda y nos iremos - Esto es quizás lo que echa para atrás a los que me rodean, mi comportamiento. Supuestamente, estábamos pasándolo bien y fuera de servicio, no era necesario que si yo quería irme, ellas lo hicieran. De hecho, lo hicieron, Ikirami ya llamó al camarero y le dejó el dinero para pagar las bebidas.

Giré mi cabeza al lado contrario para evitar tener contacto visual con ellas - O, si vosotras os queréis quedar, me voy yo al hostal a llevar las compras y las telas, y así podéis disfrutar y hablar de vuestras cosas - No quería ser una molestia. Estaban en su derecho de disfrutar a su manera, y tras todo lo de hoy, no quería fastidiarles el momento por mi comportamiento de hombre de 50 años. Supongo que al fin y al cabo, tenían razón en algunas cosas.
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#19
Reí con mi característica risa ante los comentarios de Karl; eran muy divertidos. Joe no tomó muy bien que pensáramos que era mayor. Pero con esa barba que solo dejaba ver sus ojos y su mirada bastante seria, era comprensible. A pesar de todo, tenía una presencia que imponía respeto. Después de observarlo bien, me pareció que tenía un aspecto realmente imponente.

La conversación fluyó entre risas mientras la noche cubría los cielos del pueblo con su oscuro manto. Ya debía ser casi medianoche y este era el único lugar en el que todavía había gente en la zona, exceptuando a algunos peatones aquí y allá. Karl aceptó la siguiente ronda con una broma sobre que me convendría más un té.

-¡Me encanta el té! -respondí con vigor, estirando el meñique como si estuviera tomando té con elegancia, como toda una dama- Hay té verde, rojo, negro… y más, pero ahora no recuerdo.

Dejé mi cerveza en la barra y me disponía a sentarme cuando Karl, cogiéndome por sorpresa, preguntó sobre mi pasado. En vez de sentarme, me apoyé en la barra de espaldas, suspiré y dejé caer mi cabello hacia atrás.

-¿Yo? -pregunté, aunque la respuesta era evidente.

Guardé silencio por un momento. No quería pensar demasiado en eso, pero el alcohol me influenciaba. Aun así, sentía como la euforia de la bebida se desvanecía lentamente.

-Nací en North Blue, en el Reino Daburu. Allí crecí, ¿sabes? Hasta los catorce, más o menos. Luego estuve sola un tiempo, hasta que me uní a la Marina. Y en cuanto al amor, pues no muy bien, ja ja. -reí forzadamente.

En ese instante, Joe anunció que la fiesta había terminado, que era tarde y debíamos volver al hostal. Parte de mí quería negarse, pero la diversión también había terminado para mí. Miré las cervezas recién pedidas; ya no quería seguir bebiendo, así que dejé la mía casi llena. Luego, Joe sugirió que si preferíamos quedarnos, él volvería solo al hostal con las cosas.

-No, está bien... Al menos yo le acompaño, comandante. Creo que he bebido demasiado, no me sienta bien. Perdóname, Karl.

Me giré para irnos y vi a Karl, tan adorable.

-Te mereces todo y más. -dije, casi tropezando y apoyándome en ella, poniéndome de puntillas para darle un beso en el hombro, ya que no alcanzaba su mejilla.

Con una media sonrisa y mirada perdida, di unos pasos para salir. Mi rostro estaba rojizo por el alcohol, pero mi estado emocional era contrario a lo esperado. Trataba de ocultarlo, pero los recuerdos me afectaban profundamente. Casi no recordaba los rostros de mis padres, pero los de mis hermanos estaban fijos en mi memoria, quemándome cada vez que los evocaba. Todo lo sucedido después se repetía en mi mente. "No quiero, ahora no, por favor", rogaba internamente. Decidí apartar esos pensamientos y buscar algo que distrajera mi mente.
.
Me acerqué delicadamente a Joe, quien evitaba mi mirada, pareciendo avergonzado o molesto. Con ternura, posé mi mano sobre su mejilla poblada por la barba y, casi acariciándolo, dirigí su rostro hacia el mío para que me mirase a los ojos.

-Por favor, ¿me acompañarías hasta mi habitación, J-O-E? -pronuncié su nombre lentamente, de forma seductora.

Aquella era la primera vez que lo tuteaba; siempre había sido más formal con él. Lo miré con ojos implorantes, cruzando mis brazos sobre el pecho, apretándolos sutilmente y desviando la mirada con timidez.

-Me asusta ir sola de noche... No conozco bien el pueblo y… podría toparme con alguien peligroso.

Observé a Joe, expectante ante su reacción. Aunque la ebriedad había menguado, probablemente tendría dificultades para llegar sola al hostal. Y si podía ocupar mi mente con Joe, sería ideal.


Resumen y Karmas
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#20
Como en aquella noche bajo las estrellas, Joe volvio a molestarse con nosotras por estar algo piripis, estaba claro que odiaba el alcohol, Joe era un tipo bastante amable en general y las dos veces que le había visto más molesto era bebiendo con él ¿simplemente era un aguafiestas o habría algo más ahí? Realmente no sabía mucho de mi querido jefe, algún día le proponía un plan que no conllevara acabar en un bar juntos.

En fin, que Joe nos cortó el grifo, aunque es verdad que Kiki, aunque solo había bebido un par de jarras como yo, ya iba como las grecas, la pobre. Era una chica divertida y sexy, simulo que bebía té ante mi comentario y yo no pude evitar soltar una carcajada. También contó que era del North Blue, como yo, pero la note rara al respecto, se habla mucho del Grand Line y sus dificultades, algo que ya había vivido en primera mano, pero el North debe ser el peor de los Blues, había tenido la oportunidad de pasar un tiempo en el East y parecía un lugar apacible para vivir, sin embargo, nuestro hogar estaba lleno de malvados piratas y corruptelas que les permitían campar a sus anchas, la única persona que mereció la pena y seguía viva que conocí en mi tierra natal fue el señor del sombrero, que igual no era ni de nuestro blue y supongo que ahora Kiki, imagino que con el tiempo podríamos hablar las dos sobre nuestras experiencias en el North. Y digo después por qué antes de que la conversación pudiera seguir, mis compañeros de la marina y ahora de farra decidieron irse, pero entonces algo paso.

Kiki me dio un beso en el hombro, sentí sus labios cálidos y suaves en mi piel y no solo eso, sino que se despidió dedicándome unas bonitas palabras. No supe como reaccionar. Era la primera muestra de afecto real y físico que había tenido en toda mi vida. Me sentía como la chica del comic que acosaba a la cazadora de monstruos, siempre detras de ella y solo por una pequeña muestra de afecto de una chica que acababa de conocer y que encima estaba claramente borracha.

Acto y seguido Kiki le pidió a Joe que la acompañara de vuelta al motel, recordándome a mí cuando me interese por aquel cazarrecompensas que me dio calabazas. 

- Descansad amigos, yo... creo que me tomaré otra con Joseba.

Fue lo único que me salió decir, estaba confundida y no sabía como reaccionar a lo que estaba pasando. "Solo ha sido un besito entre amigas y se va a ¿dormir? Con Joe. Bueno, si follan bien por ellos, o no, tal vez quiera ser yo la mujer follada, ¿pero a mí me gustan los hombres? ¿No?"

Decidí solucionar mis dudas pidiéndome una última jarra, era tarde y el restaurante ya parecía estar harto de nosotros y nuestras voces, pero no le iban a decir que no a otra a la "heroína de pueblo kakutatsu"

Cogi a Joseba que estaba acurrucado a mis pies y le di un achuchón.

-Joseba, tú eres el único que me entiendes, ¿a que sí? 

Al menos, el amor de mi gato lo tenía y había pasado un día genial con mis dos compañeros.

La última jarra me sentó de maravilla y ya algo afectada por el alcohol, volví al hostal sola y sin incidentes. Estos momentos de camaradería eran lo mejor que tenía la vida


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