El incansable [parte II] - (Evento Local) [Presente Absoluto]
#21
Estamos decididos a entrar en la gran prisión, invitados por el mismísimo Vice-alcaide, que no se digan a aparecer. Yo todavía, obnubilado por el peligro que representa este lugar, sigo alerta y firme , observando a los guardias y la arquitectura de la instalación. Todo es así, hasta que una voz resuena de vuelta tan cerca nuestro, que parece estar a nuestro lado. -¿¡Qué cojones!?- doy un respingo y me pongo en guardia, del susto, mirando a un lado y al otro. En efecto, con la altura del zapato de Joe y a sus pies, una personita diminuta llama nuestra atención frente a nosotros. Es el supuesto Vice-alcaide, que de tan pequeño que es, nadie se había percatado que estaba frente a nosotros. Con la atención puesta sobre él, nos informa de la normativa del recinto, y nos invita a entrar en las instalaciones. Antes de entrar, sin embargo, Karl se descojona de la nada y me responsabiliza a mí. Yo decido no intervenir, pero me deja más paranoico si cabe. 
Nada más entrar por la puerta y dejando atrás la pasarela, una inmensa y colosal sala nos da la bienvenida. En ella, decenas de hombres custodian el lugar, que tiene cientos de metros de anchura y altitud. -Menudo recibidor...- pienso mientras miro a un lado y a otro, quedándome con los detalles del sitio. -Me apuesto lo que quieras a que mi madre limpia esto en 5 minutos y te monta un recibidor precioso.- me digo a mi mismo, sin intención de que nadie me haga mucho caso. La atención se me va rápidamente al fondo de la sala, donde dos figuras, ahora mismo invisibles para mí, parecen enfrentarse o discutir sobre algo. 

Por estar, estoy nervioso, atento a cada sonido y movimiento, preparado para tomar la iniciativa. Es visible para todos, pero en situaciones así, me da igual. Por pensar, sí, estamos en la prisión más segura y óptima del mundo, pero tanto la actitud de Jenkins, la pasividad de Joe y la arquitectura del lugar me estaban poniendo la piel de gallina. ¿Y si no debía fiarme de nadie? Por lo general, las cosas me suelen dar igual y pereza, pero las paredes y voces del lugar, me están empezando a hacer mella en la psique.

Aclaraciones
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#22
Nicholas caminaba con pasos rapidísimos y nerviosos para mantener la velocidad de un humano caminando normalmente, entrando en la estancia y siendo seguido por la división treinta y cuatro, quien, cada cual con sus cosas, iban tras su figura. Cuando el Comandante Joe se presentó, obtuvo por respuesta que Vangeance alzó la mano en señal de interrupción — Si, si... ya lo se-ton — dijo sin voltearse ni dejar de avanzar, cuando Karlglass comenzó a reír descontroladamente excusándose. Y como se solía decir, "excusatio non petita, accusatio manifesta", algo que evidentemente no sentó bien en el Vicealcaide, quien había pasado una carrera completa acostumbrado a que lo ninguneasen y se mofasen de su aspecto, pero tampoco se volteó a ver a la semioni, si no que suspiró pesadamente — Cuidado con las carcajadas, Teniente. No queremos que se muerda la lengua y tenga un accidente. En Impel Down puede pasar de todo — se limitó a avisar de una forma ligeramente camuflada con bastante elegancia. Y es que si alguien podía hacer o deshacer algo en Impel Down, era él, ya que el Alcaide... bueno, el Alcaide sería tema para otro momento. Vuestro presente eran las dos figuras que se desplazaban y batallaban a toda velocidad — Ellos... tienen la protección de alguien-ton — se limitó a contestar el Vicealcaide.

— ¡Voy a juntarte todas esas cicatrices pajarraco! ¡Butatatatata! — gritó una voz ronca y rasposa, riéndose de forma extraña — ¡Inténtalo puerco! ¡Te derribaré de un solo golpe! ¡Toririririri! — le contestó una voz más pomposa y algo más suave.
El Vicealcaide se detuvo en seco y alzó su mano izquierda bien alta para que todos detuvieseis la marcha, justo en el momento en el que esas dos figuras chocaron aceros frente a vosotros. Una vestía un pantalón corto de tonos azul grisáceos, y llevaba dos tirantes descolgados. Portaba dos grandes cuchillos, uno similar al cuchillo de un carnicero, pero del color rojizo del jaspe, y la otra era una mezcla de un kukri y una cimitarra corta, del color verdoso del jade. Su cuerpo estaba completamente cubierto de heridas y no llevaba zapatos. El segundo vestía un pantalón azul marino completo y holgado, un par de tallas más de la correspondiente. Unas sandalias bota abiertas que amarraban sus tobillos, también del mismo color, y un fajín de pelo de color castaño. Portaba dos largas katanas sin guardia y sin cuero ni vainas aparentes, cuyas empuñaduras había cubierto por unas vendas y se podía apreciar perfectamente cómo las hojas de dichas armas estaban terriblemente melladas y en mal estado, dando la sensación de que esas espadas más bien desgarraban antes que cortar.

— ¡Toririririri! — reía el de las cicatrices, cuya cabeza era la de un gran ave azul, con dos pequeños ojos rojos, y con un prominente y grueso pico amarillo — ¡Butatatatata! — contestó riendo el otro, quien tenía una cabeza de jabalí de un tono más claro que su fajín, y dos grandes ojos azules, con un morro de color rosado — Cuando pinte con tus tripas esta sala ¡yo seré el elegido, cerdo gilipollas! — dijo el ave — Cuando te saque los pulmones del pecho veremos quien es el elegido, ¡pájaro subnormal! — le contestó el otro y ambos cuerpos se separaron el uno del otro dándose un empujón con sus armas apoyadas en las del otro. Estaban a tres metros de Vangeance, y separados a seis metros entre ellos, estando el cerdo a la izquierda y el pájaro a la derecha según vuestra perspectiva. Ambos medían aproximadamente un metro con sesenta centímetros, aunque el cerdo estaba algo encorvado y daba la sensación de que el pájaro era un poco más alto.

Sus posiciones de batalla eran peculiares. El cerdo tenía los pies separados a la altura de sus caderas, las rodillas flexionadas y el torso encorvado hacia delante. Sus dos brazos estaban extendidos a sus laterales paralelos al suelo y tenía las katanas apuntando hacia delante. El pájaro tenía adelantada la pierna izquierda, estirada por completo en diagonal, y la derecha semiflexionada. Sostenía el arma roja con la diestra, que tenía pegada a las costillas apuntando hacia delante, con el codo doblado, y el arma verde con la zurda, cuyo brazo tenía extendido hacia delante en paralelo al suelo, con un agarre invertido y la punta de la hoja apuntando hacia él — Caballeros por favor, mantengan la calma y sus posiciones-ton — dijo Nicholas con calma y con un suspiro mirando a ambos contendientes, que le ignoraron.

— ¡Vas a sufrir mi estilo de cuatro colmillos! — dijo el cerdo — ¡¡Este es tu final Sheil, imbécil!! — añadió, resoplando y expulsando dos grandes chorros de vapor por los orificios de su nariz — ¡Te mataré limpiamente con mi estilo del pico tornado! — dijo el pájaro en respuesta — ¡Hasta nunca Uki, idiota! — añadió reafirmando su postura, y entonces ambos contendientes se lanzaron uno a por el otro a la vez, a la misma velocidad, dispuestos a asestar sus técnicas el uno en el otro en una contienda que parecía venir de mucho tiempo atrás. Pero entonces acompañado de un pesado suspiro, Vangeance desapareció. Y cuando los dos contendientes estaban a punto de asestar sus ataques, una doble estocada en curva ascendente del cerdo, y una doble punzada descendente del pájaro... cuando sus caras estaban prácticamente juntas la una con la otra y sus filos estaban a punto de tocarse, ambos se estrellaron contra el suelo de golpe provocando un gran estruendo y creando un pequeño cráter al impacto con la cabeza, que fue lo primero en caer de ambos.

Tras terminar el temblor y disiparse una ligera humareda, Vangeance apareció entre ambos contendientes, tocando con cada una de sus manos a uno de ellos, quienes parecían tener encima de sus cráneos el peso de una montaña — Si van a usar potencial como para comprometer la estructura del edificio me veo obligado a intervenir — dijo el Vicealcaide con seriedad y mucha calma, obteniendo el silencio como una respuesta absoluta, soltando sus cabezas y sacudiéndose las manos y la ropa para quitarse el poco polvo que se había levantado antes — Por favor, vuelvan a sus posiciones o me veré obligado a presentar un informe-ton — sentenció finalmente mirándolos a ambos, que se incorporaron lenta y pesadamente frotándose las cabezas.
— ¡Vamos Van-van! ¡Te has pasado! — dijo el pájaro con un tono infantil — ¡Si! ¡Además el jefe no pone problemas, Nicky! — añadió el cerdo, quedando ambos sentados frente al Tontatta frotándose las cabezas doloridos— Vuestro jefe puede decir lo que quiera. Por más importante que sea o se crea, esta prisión está bajo mi supervisión y la del Alcaide, y no vamos a permitir destrozos en las instalaciones — dijo Nicholas y ladeó su cuerpo ligeramente para señalaros con la mano — Además, tenemos invitados-ton — añadió, y entonces la puerta frente a vosotros se abrió de golpe y por completo, chocando contra las paredes de los lados  y dejando entrar en la estancia una luz brillante, tan brillante que nadie podía ver nada excepto una silueta de tres metros con los brazos en sus caderas, en jarras.


El sonido de unos tambores y otros instrumentos de percusión invadieron la sala con la irrupción de esta persona en ella abriendo sus puertas. Tanto el cerdo como el pájaro alzaron sus puños cerrados junto a sus caras en un gesto de emoción, y pareciera que unas estrellas diminutas saliesen de sus ojos, fascinados por la entrada de aquel nuevo individuo. Vangeance por su parte, se limitó a suspirar de nuevo, negando con la cabeza y llevándose la mano derecha al rostro para inclinar este en señal de desaprobación, diciendo algo ininteligible para los presentes. Y entonces sonaron unas palabras, gritadas a todo pulmón y con cierto ritmo.

— ¡Ya llegó! ¡Ya está aquí! ¡Listen everybody, que ha llegado el king! —




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Narrador
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#23
Atributos Personaje


Todo apuntaba a que Nicholas era alguien bastante... creído. Pues incluso mi saludo no parecía importarle mucho, alegando que ya lo sabía y le daba igual. Incluso llamó la atención de Karl, la cual comenzó a reírse de una manera sorpresiva para mí, pues me pilló totalmente desprevenido, no sabía que le podía haber generado aquellas carcajadas.

Yo me mantuve constantemente detrás de Nicholas, a un metro de distancia, cuando de pronto, aquel sonido metálico que escuchamos unos cuantos metros atrás, junto a las dos siluetas que no se podían diferencias ni un solo detalle de ellas, iban siendo más nítidas a medida que nos acercábamos. Dos voces estaban increpándose, insultándose, sumado a unas risas de lo más extrañas, cuando Nicholas se paró en seco levantando su pequeña mano izquierda para que nos parásemos todos mis compañeros y yo en seco. Como iba prestando atención al vicealcaide, actué de inmediato, parándome, de nuevo, detrás de él, a un metro de distancia. Levanté la mirada para contemplar que es lo que estaba pasando.

Delante de mis ojos había dos personas de lo más... curiosas, chocando sus armas brutalmente. Uno de ellos, con cabeza de ¿pájaro? Con dos tipos de cuchillos muy diferentes uno al otro, uno rojo y otro azul celeste, y el cuerpo lleno de heridas. Y el otro, con una cabeza de ¿Jabalí? Con ropas algo desgastadas y dos katanas también muy dañadas, sin ni siquiera una funda para envainarlas. Aquellos dos realmente parecía que se odiaban, pues claramente buscaban tumbarse el uno al otro en el suelo. La escena me sorprendió simplemente porque el lugar en el que estábamos, el cual quizás no esperaba encontrar un escenario de este estilo. En un último choque con sus armas, ambos se separaron a unos cuantos metros uno del otro, Nicholas, aunque no podía contemplar su rostro, estaba completamente atenta a la situación, pues les pidió por favor que parasen de pelear, pero... aquellos dos parece ser que no le prestaron ninguna atención y siguieron a lo suyo, volviendo a insultarse, y parece ser, llamando uno al otro por los nombres.

El cabeza pájaro era Sheil, y el cabeza jabalí Uki, nombres muy peculiares. Pero en apenas un segundo, los dos se lanzaron de frente, yendo con todo para golpearse con toda su fuerza, estaba prestando atención a aquello sin perder ojo, y cuando estaban ambos prácticamente a punto de volver a chocar sus armas, en un parpadeo, se fueron directos contra suelo. Un fuerte estruendo apareció allí, golpeando a Sheil y Uki contra el suelo, lo que incluso hizo que apareciera un cráter debajo de estos, producto de aquel terrible estruendo. Me percaté de que, en algún momento, Nicholas se desplazó hacia ellos, y consiguió llegar a tocarles y propiciando todo este momento. Es como si, encima de Sheil y Uki, hubiera algo ejerciendo una fuerza abrumadora sobre sus cráneos- In... increíble... - dije inconscientemente, con una gota de sudor cayendo por mi cabello - ¿Esto es debido a una Akuma no mi? ¿O es simplemente pura fuerza de este ser tan diminuto? - pensé. Desde luego, era algo sorprendente.

Tras todo esto, Nicholas advirtió a aquellos dos de qué o se comportaban, o se vería en la obligación de informar sobre su conducta, despertando una actitud algo infantil en Sheil y Uki, diciendo que el jefe les dejaba hacer esas cosas - ¿Jefe? - A lo que el vicealcaide sin ningún pudor dijo que le daba igual que su jefe fuera alguien importante, que en aquel sitio mandaban primero el Alcaide, y después él, reforzando además que aquel comportamiento no era adecuado, puesto que tenía invitados, refiriéndose a nosotros, obviamente. De manera algo lenta, levanté mi mano derecha para hacer el saludo militar y dirigirme a Sheil y Uki de manera respetuosa - Bu... Buenas tardes, un placer - Dije brevemente.

Y de pronto, si la cosa ya no era rara, la puerta que había enfrente de nosotros y a la espalda de aquellos dos, se abrió de golpe, chocando contra las paredes, acompañado el momento con algunos instrumentos de percusión, haciendo que Sheil y Uki se les iluminasen los ojos totalmente, como admirando el momento. Pude ver una silueta, y muy grande. No tanto como ni siquiera Karl, pero sí más que yo. Miré a Nicholas y parecía que estaba desesperada, pues negaba con la cabeza en un tono de desaprobación muy evidente, y hablando por lo bajito, algo que ni se entendía. Volví a mirar a la puerta y aquella silueta, gritando con todas sus fuerzas, dijo que había llegado "el king".

No dejé de prestar atención a aquella silueta, pues quería ver de quién se trataba - No entiendo nada... - Pensé.

Resumen
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#24
Atributos Personaje




Karl, con una descarada risotada, recibió una leve reprimenda de Vengeance, que, con un suspiro, expresó su desaprobación. Mientras tanto yo observaba en silencio, analizando meticulosamente el entorno hasta que mis compañeros se detuvieron. Cautelosamente, me asomé por detrás de ellos, lanzando una mirada inquisitiva al frente. Allí se encontraba la vicealcaide, su mano alzada indicaba su autoridad en la situación. Me moví discretamente, posicionándome dos metros detrás y a la izquierda de Joe, buscando una mejor visibilidad.

Las dos figuras, que hasta entonces se ocultaban en las sombras, riendo de manera peculiar y enfrascadas en una lucha, finalmente revelaron su aspecto. Uno portaba una máscara que parecía la cabeza de un jabalí y vestía pantalones anchos, dejando su torso al descubierto. Su oponente, igualmente desprovisto de vestimenta en la parte superior, lucía una máscara de pájaro azul y pantalones cortos. Ambos blandían armas, combatiendo con tal fervor que parecían olvidar todo lo que les rodeaba.

Observé, con los brazos cruzados, la intensidad de su combate, escuchando los insultos y amenazas que intercambiaban. La vicealcaide había mencionado antes que contaban con la protección de alguien influyente, así que supuse que estaban bajo el mando de una figura de poder, pero no me parecieron una amenaza. Incluso, la situación me resultó algo cómica, y tuve que cubrir mi boca con la mano para ocultar una risa casi imperceptible al escucharles. A pesar de la orden de la vicealcaide de calmarse, continuaron su enfrentamiento, ambos preparados para asestar un golpe final. Se desafiaron por sus nombres, Sheil, el de la máscara de pájaro, y Uki, el de la máscara de jabalí. En un estallido de velocidad y determinación, ambos se lanzaron al ataque, pero en un instante, y acompañado de otro suspiro, cayeron al suelo con una fuerza impactante.

Mis ojos se abrieron desmesuradamente, retrocediendo un paso, sorprendida y con las manos sobre el pecho. El estruendo de su caída resonó en la sala, haciendo vibrar el suelo. Cuando el polvo se asentó, vi a ambos tendidos en el suelo en un cráter, y entre ellos, Vengeance se erguía, tocándolos con sus diminutas manos. Observé disimuladamente a los demás y a los guardias, buscando sus reacciones. Joe parecía tan incrédulo como yo, igualmente sorprendido. La vicealcaide, con serenidad, declaró su necesidad de intervenir y advirtió que, de continuar, tendría que redactar un informe. “¿Se ha referido a sí misma en masculino?” me pregunté internamente. Efectivamente, había usado connotaciones masculinas, algo sorprendente para mí que había asumido que era mujer por su vestimenta y maquillaje. Sin embargo, lo que más me impresionó fue su impresionante fuerza, dejándome casi atónita. “Es lógico, para ser Vicealcaide de Impel Down, debe tener la capacidad de mantener el orden”, reflexioné.

Los dos combatientes protestaron por la interrupción. Vengeance, imperturbable, replicó que no le importaba quien fuese su jefe, que él y el Alcaide eran los supervisores del lugar, y señaló nuestra presencia.

Les saludé con la mano derecha, esbozando una ligera sonrisa, mientras con la izquierda me tocaba nerviosamente el cabello. Joe, a mi derecha, también saludó. Entonces, la enorme puerta frente a nosotros se abrió bruscamente, causándome otra sorpresa. Parpadeé ante la luz cegadora, cubriéndome los ojos con la mano derecha, logrando vislumbrar apenas la silueta de una persona de unos tres metros, de pie con los brazos en las caderas. “Joder con la iluminación en Impel Down, deberían llamar a un electricista que les equilibrase un poco las luces”, pensé.

De repente, el sonido de tambores y otros instrumentos llenó el ambiente. Miré alrededor, asombrada por el espectáculo, notando cómo Sheil y Uki se emocionaban con la aparición de la figura. El vicealcaide, por otro lado, parecía molesto y se llevó la mano a la cara en señal de desaprobación. La enigmática figura comenzó a entonar algo que parecía una rima de presentación, alzando la voz en grito, refiriéndose a alguien como el 'king'.

Mantuve mi mano sobre los ojos, esforzándome por adaptar mi vista y discernir quién era esa figura. “¿Quién demonios es este 'King'?” me pregunté con curiosidad. Intenté aprovechar también para ver qué podía haber tras él y aquella puerta.


Aclaraciones
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#25
Continuamos nuestra marcha hasta la siguiente puerta. Mientras caminamos escuchamos una amenaza hacia Karglass bastante bien tirada por parte del Vice-alcaide, intentando disimularla como buenos modales.Al parecer la gente pierde la cordialidad muy fácilmente y los ánimos están crispados. Cuando continuamos siguiendo al apresurado y diminuto ser, llegamos ante una escena dantesca. Dos individuos, por no llamarlos de otra forma estaban teniendo un duelo entre ambos. Dando una muestra y una sensación malísima. Ninguna cadena de mando debería dar esa muestra de falta de respeto. En este caso, mal por ellos dos que no respetan las órdenes de un superior y sobre todo teniendo en cuenta que hay invitados frente a ellos. De cualquier manera esto a Daisen le da igual. El sabe que si le da una orden un superior la acatará sin dudarlo porque respeta a la institución y a sus compañeros.

Los dos guardias tenían un tamaño muy similar y  mucha mala leche.

El de la izquierda tenía pinta de puerco, llevaba dos espadas y tiene pinta de salvaje. El otro es un pollo armado, irrespetuoso y con malas pintas. Ambos contendientes se  enzarzaron en un lance armado y el vice alcaide tuvo que intervenir físicamente. Dando una muy mala sensación de respeto dentro  de la sala. El pequeño vice- alcaide  se movió súper rápido, después de moverse se escuchó un estruendo y los dos  enaltecidos guardias  habían golpeado el suelo con su cuerpo, generando con este un pequeño cráter en el suelo.

Fue bastante cómico que habló de mantener la integridad estructural del edificio, cuando literalmente con esa maniobra lo había alterado formando un hueco en el suelo de piedra.

Daisen se cruzó de brazos y se mantuvo callado observando de nuevo todo a su alrededor. Cuando hizo esto pudo escuchar una voz que se auto denominaba King apareciendo por la siguiente puerta. Daisen no podía ver así que se limito a escuchar, observar y atender.
aclaraciones
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#26


Al pequeña Vergas (se refirió así mismo en masculino) no le gustaron mis risas y recibí una amenaza por su parte. Poco a poco nos fuimos acercando a los dos espadachines misteriosos que no podíamos ver desde lejos, con su amenaza la vicealcaide también nos comentó que esos dos estaban bajo la protección de "alguien" de aquel lugar, pero ese alguien no era el alcaide ¿sería quien nos evaluaría? Lo descubriríamos pronto, supongo. El señor Vergas nos hizo un gesto para detenernos y así lo hicimos, ya me había propasado antes y me había llevado una reprimenda, sería mejor estar en un perfil más bajo, quedándome detrás de Joe, a dos metros de su espalda. 

Lo que vimos desde la posición en la que estábamos me dejo alucinada. Una especie de garza y una especie de Jabalí estaban luchando e insultándose mutuamente, buscando al parecer ser "el elegido" ¡eran increíblemente guays y parecían muy fuertes! Todo el miedo que sentía anteriormente se estaba ya disipando, Pippin Down no parecía una prisión (a pesar de los guardias y lo imponente del edificio, y sus estrictas normas) para mí, era el lugar más interesante que había visitado nunca lleno de extraños seres con apariencias extrañas, más que una cárcel, a pesar de los guardias y lo increíble que parecía la prisión, era una especie de parque de atracciones lleno de espectáculos. Ambos seres parecían muy fuertes y rápidos y tenían unas extrañas espadas y posturas de lucha, me pregunto si estaría a su altura, pensé. Estuve a punto de gritar emocionada para animar a mi contendiente favorito, que en aquel momento era aquel tipo extraño con cara de jabalí y que irradiaba molonidad por todos los poros de su piel, pero entonces Vergas les ordeno que cesaran de pelear.

Ellos no hicieron caso y se dispusieron a dar un golpe final, sin dejar de insultarse, al parecer buscaban ser "el elegido",. El elegido para que es algo que desconozco, y ahí estaban, yo estaba ensimismada, los dos lanzaron sus golpes con una velocidad y potencia endiablada y estaban a punto de decidir su batalla, pero de repente se escuchó un golpe y los dos estaban derrotados en el suelo, que había sido dañado como si hubiera habido una explosión en el lugar del combate y esta hubiera acabado con ambos luchadores de un plumazo

No me di cuenta de lo que había pasado hasta que Vergas hablo y les dijo que si iban a poner en peligro las instalaciones se vería obligada a intervenir. De alguna manera, el vicealcaide había acabado con esos dos grandes y extraños guerreros de un solo golpe y en un suspiro, a tal velocidad y fuerza que yo había sido incapaz de ver lo que había pasado.

Trague saliva, aquel pequeño tipo me había amenazado veladamente. De alguna manera ese pequeño ser tenía más fuerza que dos aguerridos espadachines. 

Los espadachines se quejaron de que Vergas había sido muy duro con ellos y que tenían la autorización de "su jefe", confirmando Vergas una vez más que ese jefe no era el alcaide y presentándonos de alguna manera como "visita".

-Por mí no se preocupe, señor, ahora mismo estoy flipando en colores con su fuerza, ¿cómo a...?


Pero antes de que pudiera acabar mi frase, empezó a sonar una percusión y la puerta que teníamos enfrente comenzó a abrirse. El jabalí y la garza entonces se emocionaron, alzaron sus puños y empezaron a corear que venía "el King" en una especie de tonadilla que me hizo mucha gracia, tanto que estuve a punto de unirme a la misma, aunque no me la sabia, además no quería que Vergas cumpliera su amenaza, por divertido que pudiera parecer aquella cárcel. Presté atención a esa puerta nerviosa, de momento, solo se veía una luz cegadora. ¿Qué sorpresa nos esperaría ahora? Desde mi posición, estaba casi tan emocionada como aquellos dos bravos luchadores, expectante de lo que traerían aquellos tambores.

resumen


[Imagen: 9GdOzk1.png]
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#27
Atributos Personaje

Nicholas alzó la mano para parar el saludo de Joe, me daba la impresión de que el vice alcaide parecía ser alguien impaciente y que hacía las cosas con desganas y que dada su posición no iba a tener mucha paciencia con quién hiciese algo que le molestase o esa era la corazonada que tuve al ver cómo este, daba una advertencia o más bien amenazaba sutilmente a Karl después de sus risitas infantiles. En ese momento no pude evitar mirarle de reojo y dejar que en mi rostro se formase una sonrisa  pícara y que dejaba ver la satisfacción que me produjo ver cómo le cortaban abruptamente por su comportamiento. 
Seguía colocado al costado derecho y un paso por detrás de Joe, en silencio con la muñeca de la mano izquierda reposando en la punta de la empuñadura de Masamune, dejando que la mano colgase en el aire y la diestra dentro del bolsillo del pantalón del uniforme , observando atentamente a todo lo que ocurría. Conforme avanzábamos siguiendo a Nicholas el  estruendo de aceros chocando entre si era mayor y cuando más seguíamos en esa dirección más fácil era de reconocer de donde provenía. Dos jóvenes,los cuales el vice alcaide dijo que tenían la protección de alguien se amenazaban  pasaron a atacarse chocando sus aceros. En ese instante Nicholas levantó su mano para ordenar que nos detuviesemos y a la misma vez que Joe me paré en seco y comencé a escudriñar a ambos combatientes.  A la izquierda un chico con cabeza de jabalí portaba dos katanas melladas "¿Cómo puede usar esas katanas? Están tan melladas por sus hojas que en vez de cortar corres el riesgo de que se queden atascadas en alguna parte del cuerpo de tu rival o en algún objeto dejándote a merced de un ataque pensé mientras pase a fijarme en su contrincante, este se encontraba a la derecha un joven con cabeza de ave azul portaba dos armas diferentes en su diestra un cuchillo rojo y en su siniestra un arma que no conocia era como una especie de espada corta verde Debe ser muy hábil pues por la longitud de sus armas debería tener desventaja y aún así esta ahí plantado frente a su rival en un choque de aceros Como espadachín y ambos suscitaban mi interés, uno porque queria ver como se desempeñaba con unas katanas tan deterioradas y el otro por ver cómo se las arreglaba para no notar la desventaja que a priori le daban sus armas. Ambos se amenazaron de nuevo advirtiéndose el uno con el otro que el sería el elegido cuando acabase derrotandole "¿El elegido? ¿Acaso estaban disputándose el favor de su protector? o simplemente ¿Era para obtener un ascenso?  Mientras pensaba en que era lo que realmente les llevaba a esta disputa ambos dejaron de chocar aceros y se separaron unos metros para ponerse en poses de combate que se me hacían curiosas, ambos estaban posicionados listos para avanzar hacia su oponente con todo,  pero lo que más llamaba mi atención era el posicionamiento de sus armas, el cabeza de jabalí puso sus katanas apuntando con la punta de las hojas a su oponente y el cabeza pájaro con el arma que posicionaba más cerca de su oponente se atrevía apuntarse con su propia hoja a él mismo estaba claro que quería disfrutar viendo sus estilos de combate tan peculiares. 

El vice alcaide intentó poner paz entre ambos pidiéndoles calma pero ninguno le hizo caso y se dijeron unas palabras, en las cuales mencionaban sus nombres, antes de lanzarse el uno a por el otro de nuevo, no podía creer que  ambos se lanzaban a por el otro a la vez y justo en el momento en el que volverían a chocar sus ataques algo hizo que ambos contrincantes chocarán sus cabezas contra el suelo de tal manera que hasta se rompió. Cuando pude salir de mi asombro vi cómo Nicholas estaba entre ellos con cada una de sus manos en la cabeza de ambos jóvenes "¡Qué velocidad y fuerza! Tenía claro que debía ser alguien poderoso por su estatus pero no podía imaginar que alguien tan pequeño tuviese tanta fuerza boquiabierto contemple como Nicholas aseguraba a los jóvenes que si ponían en riesgo las instalaciones no le dejaban mas opcion de intervenir, palabras que ambos jovenes contestaron con quejas diciéndole que se había pasado y que el jefe no les iba a poner problemas por ello. A lo que Nicholas tirando de estatus les reprendió diciendo que le importaba poco lo que su jefe se creyese o lo importante que fuese pues esas instalaciones estaban bajo la supervisión del alcaide y de el mismo, añadiendo que tenian invitados, haciendo referencia a nosotros.Ambos jóvenes han demostrado no solo tener tecnicas que pueden destrozar o hacer peligrar la infraestructura, pues si no Nicholas no hubiese intervenido, si no que tambien tienen la resistencia y capacidad de aguantar ese golpe sin más signos de dolencia que el de un pequeño golpe en la cabeza  Los tres crearon en mi mucha espectación y ganas de saber si estaría a la altura o aún me quedaba mucho por recorrer.

Seguía ensimismado con lo que acababa de presenciar cuando las puertas que teníamos delante se abrieron de par en par a la vez que el sonido de tambores  invadían la estancia junto a una luz que apenas dejaba ver la silueta de alguien bastante alto con los brazos en jarra, eso provocó el fervor en los jovenes que levantaron sus puños y la desesperación en el vice alcaide que se lamentaba mientras unos gritos anunciaban la llegada del king. "¿Quién será?¿Será el jefe de Sheil y Uki?"
|Hablo/"Pienso"/Narro|
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#28
Sheil y Uki continuaban maravillados cuando un humo ligero y blanquecino empezó a invadir la estancia desde la puerta que se acababa de abrir, cubriéndoos por los tobillos - y por completo a Vangeance - y avanzando lenta y paulatinamente. Ante esa situación, la figura que podíais apreciar dentro de aquel haz de luz y que aun no erais capaces de discernir, alzó el brazo derecho al cielo, completamente recto, e inclinó la cadera al lado contrario. Chasqueó los dedos tres veces con cierto ritmo, y de pronto, sin que supierais bien de donde provenía, una melodía volvió a invadir la habitación. Esta vez con más ritmo, con más descaro, con más pasión. Una música que enaltecía el alma y el espíritu.



— ¡Atención madafakas! — gritó con estruendosa voz, reverberando en la habitación con potencia y nitidez — ¡Ha llegado THE HERO! ¡Aquí está THE BOSS! ¡Contened los SUSPÍRROWS! ¡Podéis llamarme, BIG-BRO! — continuó al mismo tono y hablando con cierta cadencia rítmica, y entonces su mano alzada se cerró formando un puño y estiró sólo el dedo pulgar, el índice, y el meñique, formando algo parecido a una cornamenta ante lo cual Sheil y Uki empezaron a aplaudir y a vitorear con mucho entusiasmo y fanatismo, incluso llegando a abrazarse entre si sin que los brillos de sus ojos desaparecieran en ningún momento — ¡I AM THE MADAFAKING JUSTICE! ¡YA YOU KNOW! ¡DEJARÉ QUÉ DIGAS MI NOMBRE...! — dijo con un tono aun más alto y con la mismo repliqueteo rítmico en la acentuación de las palabras. y automáticamente, el dúo puerco y pájaro bramaron a todo pulmón y con todas sus ganas.
— ¡¡EL GRAN TUCROW!! — respondiendo y continuando las rimas y melodías de aquel tipo. Aquella figura oculta en la luz con esa pose de victoria que fue repetida por aquellos dos locos fanáticos absortos por el espectáculo, quienes formaron con sus dedos la misma figura en sus manos y las alzaron al aire mientras vitoreaban fuertemente. Nicholas despejaba el humo del ambiente con la mano y con una cara que era mezcla de la desesperación, la resignación y la desaprobación, pero no decía ni una palabra mientras parpadeaba despacio ante tal actuación.

Entonces la silueta en la luz desapareció. Simplemente en un segundo dejó de estar ahí, mientras la luz se iba atenuando y con algunos ligeros ruidos podíais ver como esta comenzaba a moverse un poco erráticamente, revelando a un grupo de seis humanos, hombres rondando la veintena, vestidos de Marines con el uniforme completo, que portaban algo en sus manos cada uno. Dos de ellos llevaban un gran foco de luz cada uno, encendidos. Otros dos, llevaban cada uno un panel de papel plateado que usaban para recolocar y redirigir la luz. Otro más llevaba un cinturón lleno de conchas extrañas, de una de las cuales salía un ligero humo discreto. Y el último llevaba una conca mucho más grande encima del hombro, desde la que provenían los sonidos que estabais escuchando. Los cuatro entraron en la estancia y os enfocaron con los focos y aumentaron el brillo con los paneles plateados, mientras que el de la concha musical y el del cinturón de conchas de humo hacían gestos rítmicos acompañando la música.

Ahí pudisteis escuchar una voz entre vosotros — ¡Menuda panda de madafakas! — pero cuando quisisteis voltear hacia su origen, no había nadie. En su lugar, ahora la voz sonaba junto a la cabeza de Daisen — ¡Me gusta tu peinado! — volvió a decir la voz y pasó su mano por la cabeza calva de Daisen. Pero para cuando quisisteis reacciona a su sonido, no había nadie en esa posición — ¡Y esta tiene cuernos! — pudisteis escuchar, ahora al lado de Karlglass con el mismo resultado visual: No erais capaces de verle ni de saber donde estaba aunque ubicaseis su estruendosa voz - tarde - para intentar localizarle. Justo hasta que frente al grupo un ligero pop se materializó visualmente y pudisteis ver una figura clara de un hombre parado frente a vosotros con la boca abierta. Era un hombre de poderosa presencia y magnética apariencia.

Su rostro era fino, anguloso, de grados certeros y picos imposibles. Tenía una poderosa y marcada mandíbula que resaltaba aun con la mueca que ostentaba con la boca abierta. Con un mentón atractivo, unos labios finos y una dentadura tan blanca como perfecta. Tenía una nariz ligeramente respingona y unas orejas pequeñas y pegadas a la sien. Sus ojos eran afilados y su color era incierto pues los llevaba ocultos tras unas gafas de sol con forma de uve, de color anaranjado. Su variopinto peinado azul revuelto y encrespado y su ropa colorida y llamativa lo hacían alguien difícilmente olvidable o confundible una vez lo habías visto ya. Superando los tres metros de alto ostentaba un cuerpo fino y musculado que mostraba de cintura para arriba abiertamente, mostrando que tenía varios tatuajes en los brazos de color azul oscuro, y sin llevar camisa o alguna prenda similar, cubriendo sus hombros y su espalda sólo con la clásica gabardina de la Marina, que parecía modificada al estar teñida por completo de rojo, con un dibujo de unas llamas en la parte más baja de la misma. Llevaba vendados los antebrazos y el estómago con unas cintas blancas, y vestía un pantalón oscuro, holgado, amarrado por un cinturón de tela blanco que iba atado bajo su ombligo. En sus pies calzaba unas sandalias geta de color madera con las cuerdas blancas. Como adición a esto, portaba consigo colgando por la espalda desde su hombro derecho un petate de color beige, con apariencia maltrecha y varios parches y remaches, amarrado con una cuerda roja oscura algo correosa, en el que almacenaba en su interior diez espadas de las que sobresalía la empuñadura y la guardia siendo estas de diversos colores, tamaños, longitudes y formas.

— ¡Pero look el tamaño so huge de estos MOGAMBOS, madafaka! — exclamó inclinándose descaradamente hacia delante poniendo su cara justo delante de los pechos de Ikirami, alzando las gafas agarrándolas con el índice y el pulgar de su mano libre - la izquierda - revelando que tenía los ojos de color azul claro — ¡I feel un calambre! ¡No soy un baby pero el nene tiene hambre! — dijo y se incorporó sonriendo volviendo a colocarse las gafas. Sheil y Uki se habían unido a los seis Marines que portaban el atrezo y estaban todos siguiendo el ritmo de la música moviendo la cabeza y las manos

— Bienvenido de nuevo, señor Tucrow — dijo Nicholas surgiendo de entre el humo que se disipaba, en la misma posición y caminando hasta ponerse al lado de aquel tipo, suspirando pesadamente y dirigiéndose a vosotros directamente — Esta es la persona que les ha convocado-ton. Les presento al Almirante Aoyagi — concluyó de forma tranquila y con un tono algo cansado y apático, como si estuviera harto de tener que hacer esto.





Resumen

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Narrador
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#29
Después de unos instantes incómodos, una luz nos ciega impidiendo que seamos testigos de las personas que literalmente entran en escena. Varios marines con material de iluminación variado entran siguiendo a quien por el momento se llevaba el premio otorgado mentalmente por Daisen, al tipo rarito de Impel Down. La voz hacía rimas y hablaba con celeridad y desparpajo. No obstante nos era imposible seguir sus pasos puesto que hablaba más lento de lo que su cuerpo se movía, cosa que era difícil.  Los dos contendientes de antes se quedaron estupefactos y corearon al unisono "TUCROW" momento en el que Daisen atando cabos y aunque no viera físicamente la persona que estaba haciendo su super entrada triunfal supo perfectamente quien era. Por lo que se cuadró y ejecutó un saludo militar como era de esperar de cualquier marine que se dignase. Estaban frente a uno de los almirantes de la marina, Aoyagi Tucrow, de quien se decía que resolvía los conflictos sin producir daños colaterales, como el último que habían anunciado en la prensa, donde se enfrentó y diezmó a la peligrosa banda de Will graves.

El almirante mientras se movía de un lado a otro observando a la división 34 comentó que le gustaba el peinado de Daisen y no solo eso, le tocó la cabeza. Aquello le hizo especial ilusión al grandullón.

¿Será por que sus focos brillan en mi calva? ¡Que más da, dice que le gusta y me ha tocado un Almirante Wayayayayaya!- Pensaba Daisen super emocionado.

Mientras el show continuaba, Daisen  se preguntaba en como estaría "el viejo" a quien no hacía mucho le hacía rabiar con sus travesuras en el pueblo, o como se encontrarían los monjes que hacía aún más tiempo que no veía. Al gigantón contramaestre no pudo hacer nada por que no se le derramase una pequeña lagrimita por la comisura de su ojo derecho, mientras que el izquierdo se llenaba de lagrimas debido a la felicidad. Daisen se mantiene estoico en la posición de saludo militar hasta que su superior le diga que cambie. Tal y como había aprendido.

Una vez que el almirante Tucrow terminó se le podía ver con claridad.Vestía unas vendas que le tapaba el abdomen y también la parte de los antebrazos. Tiene el pelo azul, encrespado y alocado. No llevaba una camisa como tal pero si que llevaba una emblemática gabardina  de Almirante. Con unas gafas anaranjadas no dejaba ver sus ojos y también portaba unos pantalones holgados que dejaban bien claro que un almirante podría vestir como le viniera en gana. Varios tatuajes adornaban su cuerpo, atlético y trabajado. Daisen calculaba que debería medir unos 3 metros de altura y lo que más le llamó la atención fue el color de la gabardina de la marina, pues no era del clásico color blanco impoluto si no que esta era de color rojo.
El almirante es una persona que desprende un aura, es difícil de explicar pero algunas personas como el tienen algo cuando estas en su presencia.

Su presencia resulta inquietante para Daisen, no solo por lo que representa si no porque que hacía un almirante en Impel Down habiéndonos llamado a nosotros particularmente hasta allí.

Supongo que en breve lo averiguaremos. Pensaba Daisen.

Daisen se queda quieto expectante manteniendo el saludo militar disimulando su entusiasmo y felicidad. Mientras tanto observa y escucha con atención la escena para ver que diablos hacen allí, con un Almirante de la Gloriosa Marina.

aclaraciones
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#30
Atributos Personaje


De repente, como si de un concierto o un tipo de espectáculo se tratase, de aquella puerta empezó a salir un tipo de humo blanco, y para colmo, una música empezó a sonar de nuevo, pero esta vez, era mucho más rítmica y animada.

Una voz empezó a ir al compás de toda aquella fiesta que se estaba montando, gritando, haciendo rimas y diciendo palabras un tanto extrañas - al menos yo nunca había escuchado algo parecido - Sheil y Uki parecían dos niños fanáticos por su ídolo, no paraban de aplaudir y vitorear aquella escena superemocionados, finalizando una frase que la otra persona que gritaba, alabando que dijeran su nombre: Tucrow. De repente, en mi cabeza, recordé el último periódico, aquel nombre lo vi escrito en él. Tucrow, Aoyagi, en especial esos dos nombres, pero también un cargo: Almirante. No estaba nervioso, no estaba intimidado, pero sí tenía un profundo respeto dentro de mí, de que, delante de nosotros, había ni nada más ni nada menos, que un Almirante de la Marina. Bajé la mirada a Nicholas para ver su reacción, y era la de una persona cansada, harta, como si esto pasase una y otra vez mientras se quitaba de encima el humo blanco que provenía de la sala.

Alcé de nuevo la mirada y, aquella silueta enorme, no estaba, había desaparecido completamente - ¿Pero dónde...? - En su lugar, mientras la luz de la sala se aclaraba, pude observar como aparecieron 6 personas, de apariencia joven, casi adolescente, con artilugios en las manos, uno de ellos, un gran foco de luz, el cual usaron para enfocarnos directamente a mis compañeros y a mí. Me llevé la mano a los ojos para que no me cegara, pero de nuevo, aquella voz volvió a hablar, diciendo algo de "menuda panda de ¿qué?". Me giré rápidamente hacia la dirección de donde provenía el comentario, pero de nuevo, no estaba allí. Otra vez, otro comentario, diciendo algo del peinado de alguien, esta vez, provenía de más arriba, de una altura, miré hacia arriba y lo único que vi fue el rostro de Daisen, pero nada más. De nuevo, un comentario sobre unos cuernos. Aquí no tuve duda, hablaba de Karl, me giré lo más rápido que puse para mirarla, pero... nada, solo la vi a ella - ¿Qué está pasando? - pensé con algo de preocupación, no entendía nada esta situación, mientras miraba a mis compañeros.

Me giré para preguntar a Nicholas sobre esta situación, y de repente, como si nada, Tucrow estaba allí, delante de nosotros. Era un hombre grande, no más que Karl, pero sí más que yo. Derrochaba fuerza, talento y energía. Pelo azulado, unas gafas de lo más extravagantes pero modernas. Unas ropas un poco alocadas, junto a unas cintas blancas que rodeaban sus brazos e incluso el estómago, una gran capa a su espalda y una especie de saco de las que se podían observar unas empuñaduras de armas. En definitiva, esto era un Almirante. Fui a hacer un saludo y presentarme a mí y a mis compañeros como es debido, pero de repente, estiró la cabeza, situándose delante del pecho de Ikirami - la cual estaba detrás de mí en mi izquierda - y haciendo un comentario totalmente vergonzoso sobre el tamaño de este. No sé por qué, pero la rabia me invadió por un momento dentro de mí, incluso me ruboricé un poco, esa no es manera de dirigirse a una mujer que ni conoces, y menos siendo una figura tan importante como lo es un Almirante de la Marina.

Cerré los ojos, apretando los dientes para relajarme y calmarme, suspirando en el proceso. Al volver a abrir los ojos, allí estaba, Tucrow, mirándonos con una sonrisa. Nicholas caminó a su lado, dándole la bienvenida mientras intentaba disipar todo el humo blanco de la fiesta que había montada detrás con aquellos 6 chiquillos, y ahora Sheil y Uki unidos a ellos, los cuales estaban bailando de una manera un poco rara. El vicealcalde acabó revelándonos, en un tono cansado y apagado, que Tucrow fue quien movió todo para convocarnos en Impel Down y vernos. Aproveché ese pequeño comentario de Nicholas para saber a qué olía el ambiente una vez entró en escena Tucrow.

Esta vez, que parecía que la cosa se había tranquilizado un poco, hice el saludo militar correspondiente y decidí presentarme con el mayor respeto - Buenas tardes, Almirante Aoyagi. Es un placer poder conocerle - bajé la mano y me crucé de brazos - Soy Joe, Comandante de la División treinta y cuatro, aquí presentes todos - Dije educadamente, esperando a ver que era lo siguiente que podía suceder.

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