Primavera, Año 12
Rémora Fatua, en una solitaria playa de Ohara
Día 53, 13:10h
- La comida ya está lista. - pensé, mirando las fuentes de comida que había sobre la encimera. Había preparado lasagna de espinacas, así como pechuga empanada, pescado con patatas y tarta Red Velvet. Era un día especial, pues al día siguiente partiríamos hacia el Grand Line, rumbo a una nueva aventura. A no ser que Peteiro se perdiera en su nuevo paseo, y tuviéramos que postponer el viaje. Tras dejar la comida tapada me puse a preparar la mesa en cubierta. Bueno, lo llamábamos mesa, pero no eran más que unos cuantos barriles apilados para poder tener allí la comida y no tener que comer dentro. Una vez todo listo entré para cambiarme. Me quité la camisa, quedando únicamente con el sujetador que utilizaba para entrenar por las mañanas. Me quité el vendaje del hombro y volví a sentirme liberada. - Hoy es un buen día. - hablé, mientras me agachaba. Separé cuidadosamente los mechones, deshaciendo los posibles nudos. Me levanté bruscamente una vez tuve el pelo separado en tres mechones, y tras sentarme en la cama comencé a trenzar el pelo. Cogí la tira que utilizaba siempre y até el extremo inferior, para después ponerme nuevamente aquel maravilloso colgante de panda. Cogí de mi abrigo la libreta y la pluma, y me até este a la cintura. Me encontraba repasando las cosas que teníamos que tener listas cuando escuché al pequeño Mandarina maullar en el exterior. Eso podía significar una única cosa, la capitana había vuelto.
- Buenos días capitana - hablé, enormemente animada. - Ya está la comida. Hay lasagna, y tarta Red... - vi entonces a los otros dos hombres que iban detrás de ella, subiendo también por la rampa que llevaba al barco. Una gran mueca de molestia se dibujó en mi rostro. Sujeté la pluma con los dientes, y con un movimiento solté la cinta de mi trenza. Mientras mi pelo volvía a su estado natural cogí del bolsillo del abrigo el vendaje que llevaba encima para posibles emergencias y con él tapé mi ahora descubierto hombro, sin dejar de mirar un instante a los otros dos. - Vosotros dos - les dije, acercándome pluma en mano, notablemente molesta. Aunque la punta de la pluma apuntaba en mi dirección, pues no quería que ocurriera ningún percance. No parecían gente peligrosa, de hecho, parecía que conocían a Maeve. - Antes de pasar, si queréis abordar la Rémora hay que cumplir unas normas. - expliqué. - Primera norma: Mandarina es sagrado. Punto. Él manda. - comencé con la enumeración. - Segunda norma: El que le haga cualquier tipo de daño a alguien de la tripulación, en especial a Mandarina o a la capitana - señalé a ambos con la pluma. - se queda sin manos. - Analicé a estos brevemente. Eran una pareja de lo más extraña. Uno de ellos iba de traje y llevaba una extraña máscara. Me hizo bastante gracia pues me recordó en cierto modo a Peteiro, después de ver sus peculiares dientes. No olía a pescado como nuestro compañero, si no que olía a... tabaco? - Que asco - pensé. Tras fijarme un poco más, el otro hombre olía bastante parecido. - Norma tres: No se fuma en la cocina, es decir, no se fuma dentro. - puse especial énfasis en la palabra fumar, tratando que quedara claro. - Como algo huela a tabaco de mierda en la cocina os vais a quedar sin comer y sin cenar los dos, ¿entendido? - les señalé con la pluma. - Último. Nada de peleas en la Rémora. La Rémora es nuestra casa, y nada de peleas en casa. Si alguien quiere pegarse, a la puta playa. - me quedé un par de segundos en silencio, tratando de recordar si me dejaba algo. - Dicho esto - hablé y me giré, antes de que estos comenzaran a hablar. - Nombre y comida favorita. O si no no subís. - hablé, más como una petición que como una orden. - Y Bienvenidos a la Rémora Fatua, sentíos como en casa. Coged sitio que saco la comida. - me acerqué a Maeve, antes de dirigirme hacia la puerta de la bodega, recogiendo a Mandarina por el camino.
Eaa prepara la comida y se prepara en espera de que vuelva Maeve, con intención de comer y celebrar su futura partida al Grand Line. Se percata entonces de los dos hombres que la acompañan, lo cual le molesta, pues lleva descubierta la marca de su hombro. Tras enumerarles unas normas básicas, con notable cara de molestia y cierta actitud intimidatoria, les da la bienvenida al barco, no sin antes preguntar por su nombre y comida favorita.
Indumentaria de Eaa
Eaa lleva en la parte superior un sujetador deportivo y un colgante con la cabeza de un panda. De primeras no lleva la venda de su hombro derecho pero no tarda en ponérsela. Lleva el abrigo atado a la cintura, de forma que desde ese punto hacia abajo solo se ve el abrigo. No se ven ni sus piernas ni el característico huevo.
Karmas Relevantes
Belleza y Toque Divino: Eaa sigue siendo preciosa
Voz Amable: Cuando Habla después de girarse, al final
Mascota: Mandarina
Secreto: La marca del hombro que tapa según ve a los dos hombres.
TIC: Agacharse para peinarse el pelo. Antes de hacerse la trenza.
Herida Permanente: Una cicatriz en el bíceps izquierdo, en la zona interior.
03-04-2024, 09:00 AM (Última modificación: 03-04-2024, 09:06 AM por Maeve Knox.)
No puedo decir que el camino desde Pueblo Engan hasta La Rémora Fatua fuese, para mí, lo más ameno del mundo.
Primero porque lo sucedido allí con Zorak me había dejado muy descolocada, oscureciendo mi ánimo, mezclando lo que aún sentía por el beso que se había atrevido a darme con un profundo enfado. Después de todo ese tiempo, después de haberse marchado como lo hizo, ¿aparecía y eso era lo único que tenía para aportar? Ni siquiera era consciente de todo el daño que causó, al parecer. O sí lo era, pero no le importaba. Así que no le daría el gusto de que supiera más de la cuenta, que me había causado una herida que había estado atormentándome durante tanto tiempo.
En segundo lugar, porque por alguna razón esos dos —o más bien el pelirrojo— habían decidido que era buena idea acompañarme, venir al barco. Al principio me había girado y les había dicho que ni se les ocurriera, pero se ve que mis palabras fueron un cero a la izquierda y lo hicieron igual, así que desistí. Que hicieran lo que les saliera de los cojones. Ya veríamos lo que sucedería cuando llegásemos allí.
Tampoco ocurrió como esperaba cuando alcanzamos nuestro precioso navío.
Eaa, al vernos aparecer, se mostró visiblemente irascible. No me pasó desapercibido cómo deshizo su trenza (sabía lo importante que eran para ella) y cubrió la infame marca de su brazo. No me extrañó para nada, era lógico que no esperase visita, y mucho menos de dos tipos a los que no conoce. Entonces, para mi nueva sorpresa —parecía que el día estaría cargado de ellas—, la semioni comenzó a relatar una serie de normas que... ¿de dónde las había sacado? ¿Las tenía preparadas de antemano? ¿Esperaba que en algún momento apareciese gente con la que poder anunciarlas? Era la primera vez, desde que habíamos conseguido el barco, que alguien ajeno a la pequeña tripulación ponía un pie en él. Sea como fuere, entendía muy bien ese sentimiento territorial que estaba mostrando, porque también yo podía notarlo en mí.
Aun así, y sabiendo que aquellas reglas no iban conmigo, no pude evitar sentirme regañada. No era lo mejor para mi agriado humor. Aunque he de confesar que lo del tabaco me hizo gracia, pues esos dos fumaban como si les fuese la vida en ello.
También les interrogó acerca del nombre y su comida favorita. Yo sabía el motivo, pero para alguien que no conociese a Eaa, la segunda pregunta podía resultar, como mínimo, curiosa.
Y les invitó a quedarse a comer, lo cual aumentó mi enfado. Quería ocultar lo máximo posible cómo me sentía, pues dejarlo ver revelaba fácilmente otra clase de cosas. Pero se me da muy mal ocultar mi cara de mierda cuando estoy enfadada, así que supongo que no tuve mucho éxito.
Cuando Eaa se fue aproximando a mí, decidí que sería yo la que hablaría por ellos, adelantándome.
—No he podido avisarte, Eaa —mentí como una bellaca; habría sido muy fácil coger el Den Den Mushi y contactar con ella, pero no me había dado la gana hablar—, pero bueno, me he encontrado con ellos en el pueblo. Son viejos... amigos. Él es Kisuke —señalé al aludido— y él es Zorak. —Hice lo mismo—. Por alguna razón, les ha parecido buena idea venir hasta aquí —proseguí; luego, me giré hacia ellos y con una mirada que hacía las veces de estaca de hielo, les hablé directamente—: Nuestro barco, nuestro templo. Como se os ocurra joderlo, os rajo el cuello. Espero haber sido clara. Ahora mostrad un poco de educación y obedeced a la cocinera.
INFORMACIÓN
RESUMEN
Maeve está bastante molesta por la actitud de Zorak, que no comprende al verlo tan despreocupado después de que ella, durante cuatro años (y, sobre todo, al principio de estos), haya estado tan jodida por su culpa. Camina hacia el barco, con ellos dos siguiéndola, hasta que llega. Allí, Eaa les suelta una serie de normas a cumplir y les pregunta un par de cosas. Después, Maeve los presenta y se dirige a ellos de forma brusca exigiendo respeto, anticipándose a sus intervenciones.
KARMAS RELEVANTES
Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti.
Seductor: Los personajes o NPC cuya orientación sexual te favorezca, te darán un trato más amable y sus karmas negativos que te afecten se verán mitigados (por ejemplo: racismo, homofobia, rivalidad...)
Voz temida: Tienes un tono de voz que tiende a intimidar ligeramente para que los NPCs se muestran amedrentados ante ti (que aunque sea con NPCs, ahí lo dejo XD)
Colérico: Tiendes a adoptar una posición defensiva u ofensiva ante la mínima provocación verbal.
03-04-2024, 12:45 PM (Última modificación: 03-04-2024, 12:46 PM por Zorak.)
Había hecho la mayoría del viaje en silencio, aun con los intentos de Maeve por oponerse a nuestra compañía, aunque por fuera mi rostro fuera impasible, estaba nervioso y emocionado por poder hablar con ella tras todo este tiempo, llevaba algo de tiempo mas preocupado por ella de lo que me gustaría admitir, cosa que no le admitiría a ella tampoco, pues sabia de sobra sobre el ego que gastaba Maeve, pero ciertos rumores hablaban de una batalla en Ciudad Murkhold, una batalla de bandas pirata. Antes de darme cuenta estábamos llegando a nuestro destino, un precioso barco negro como el azabache con una preciosa estatua de mármol de una mujer alada en la proa. "Le pega demasiado este barco, grita Maeve por cada una de sus tablas." Pensé mientras se me dibujaba una sonrisa.
Una gran presencia se hizo notar en el barco, una albina de fácilmente cuatro metros de altura que llamo a Maeve Capitana, esta nos soltó una charla sobre reglas del barco que hizo que mirase de reojo a Maeve, parecía que Köri había cambiado en estos cuatro años, estando más cerca pude notar que la albina tenía un par de cuernos que nacían de su cabeza, esta pregunto sobre la comida favorita de ambos y los invito a comer.
"Cualquier cosa servirá, el don del gusto lo perdí hace tiempo." Sonreí para la subordinada de Maeve en un intento de llevarme bien con ella, si era amiga de Maeve también lo era mía.
Maeve entonces comenzó a hablar con ella disculpándose por no avisar y presentándonos a Kisuke y a mí, cuando dijo mi nombre alcé la mano en señal de saludo, gire la cabeza y pude apreciar el barco, era pequeño, pero estaba seguro de que era dificilísimo encontrarles, sobre todo por la noche, así que ahora entendía el porqué Jerry comento que no pudieron conseguir más información sobre ella, gire mi cara hacia Maeve y comente ocultando mi nerviosismo.
"Como has podido costearte este barco? No habrás..." no lo dije, pero en mi cabeza se dibujó una pequeña gema de dos colores bastante significativos para nosotros dos.
Sin haber tenido la oportunidad de replicar nada más, se encontró yendo detrás de Zorak, quien a su vez seguía a Maeve que intentó, en vano, un par de veces librarse de ellos; Kisuke estaba algo incómodo ante eso, ya que no era el tipo de persona que insiste cuando no quieren su compañía. Pero su compañero parecía decidido a ir tras la chica.
"Por lo visto antes, tendrán asuntos pendientes entre ellos, imagino."
Pronto llegaron a una cala escondida tras el bosque, en la que estaba anclado un pequeño navío negro con un mascarón de proa blanco que representaba a una mujer alada. Kisuke recordó a su amiga Hécate y suspiró. Probablemente no podrían partir juntos, aunque esperaba poder volver a verla en el futuro.
Al llegar al barco les recibió una mujer muy alta, seguramente más que su amiga revolucionaria, pero esta chica tenía cuernos. Empezó a soltar una interminable lista de normas, a lo que Kisuke, ante la norma de no fumar en el barco, tiró la colilla que colgaba de su labio inferior y la pisó, y les preguntó su nombre y su comida favorita por algún motivo extraño que Kisuke no alcanzó a comprender. Maeve hizo las presentaciones muy a su estilo, con lo que el pescador supo que se llamaba Eaa, y era la cocinera. Kisuke solo pudo decir con su expresión de desconcierto habitual:
-No esperaba encontrarme otra jirafona como Hécate, pero si eres amiga de Maeve, por algo será... kuhahaha. Y respondiendo a tu pregunta, ya que eres la cocinera, me encanta el chuletón y la cerveza.
Se quedó unos instantes mirando a Eaa con curiosidad, puesto que era, seguramente, la mujer más grande que había visto nunca, y, para mas inri, era amiga de Maeve, lo cual le resultó interesante dado el carácter frío y solitario de su antigua amiga. En realidad se sintió aliviado al ver que no estaba sola y tenía a alguien con quien compartir sus aventuras; eso siempre era más divertido que ir solo.
-Encantado de conocerte... Eaa, ¿verdad? Me alegra saber que Maeve comparte sus aventuras con alguien en vez de ir sola, como hacía cuando la conocí. Y tranquilas, no tengo intención de romper nada... kuhahahaha.
resumen de turno
Kisuke sigue a Zorak y Maeve hasta el barco de esta, donde hace aparición Eaa con una ristra de normas. Kisuke le responde a su manera y añade que le alegra saber que Maeve viaja con ella.
karma
Gruñón: la primera interacción debe ser insultando.
Honesto: te es imposible mentir.
[spoiler=inventario]
Yamigiri
Creaciones propias
Meito
Especificaciones
Requisitos: 20 Fuerza / 30 Destreza
Resistencia: 3500
Daño: 100
Escalado: 0,8 Fuerza / 0,9 Destreza
Alcance: -
Unidades de peso: 2
Berries: 9999999
Descripción: La Katana Yamigiri es una espada de origen desconocido con la vaina y la empuñadura negras y la guarda con motivos dorados que también están presentes en la vaina en forma de dragón. La hoja presenta una ondulación regular en medio de la misma, con dos kanjis grabados a mano cerca de la guardia, 敵 en uno de ellos y 闇 en el otro. Le fue entregada a Kisuke tras la muerte de su madre y era un regalo que tenía su padre, también fallecido, preparado para su 18º cumpleaños, por lo que hay un estrecho vínculo entre la katana y Kisuke.
kisuke001
Katana
Objetos bélicos
3
Especificaciones
Requisitos: 20 FUE / 30 DES
Resistencia: 1500
Daño: 60
Escalado: 1 FUE / 0,5 DES
Alcance: -
Unidades de peso: 2
Berries: 100000
Descripción: Una espada con hoja curva y un solo filo afilado. Famosa por su nitidez y técnica de corte, ha sido una parte integral de la cultura samurái.
katana003
Den den mushi
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 4000
Descripción: Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.
La capitana se disculpó por no haber avisado, antes de presentarme a sus dos amigos. - No te preocupes, está bien - sonreí. Se me escapó un suspiro tras escuchar sus palabras acerca de que estos se habían autoinvitado al barco. Posiblemente me había precipitado - Lo siento mucho Maeve, por haberles invitado a comer. - me disculpé, sonriendo cuando esta les dijo que obedecieran a la cocinera, es decir, a mí. Me hacía especial ilusión cómo mi amiga valoraba mi cocina, y confiaba en mí de esa forma. - Estaba ya la comida preparada y me muero de hambre - tras excusarme me giré, mirando nuevamente a los otros dos.
- Bueno, tú te lo pierdes - suspiré a la vaga respuesta del pelirrojo encogiéndome de hombros. No iba a insistir acerca de su comida favorita, y a no ser que viniera pidiendo que le cocinara algo no iba a hacerle caso, al igual que con Peteiro. Apunté entonces las preferencias de Kisuke en la libreta. - Chuletón y cerveza. Cerveza tenemos de sobra, pero el chuletón tardaría un poco en prepararse. Si al final se quedan a cenar tal vez... - Suponía que estos dos tendrían algún tema que tratar con la capitana, o posiblemente tan solo venían a comer comida gratis. El hecho era que suponía que no se quedarían a cenar, pero prefería tenerlo en cuenta, pues a fin de cuentas seguía siendo un día especial, aunque ya no llevara la trenza.
- La Rémora Fatua la conseguimos en un duelo justo. - respondí, con cierto enfado. No me hizo ninguna gracia la pregunta, pues a mi modo de ver, daba a entender que el barco era de Maeve. - Es de los tres - la Rémora era a partes iguales de Maeve, Peteiro y mía. Éramos una familia, y esta era nuestro hogar. - Tuvimos que hacer cosas asquerosas para conseguirla, como empalar a un gigante tuerto y degenerado que quería llevarse a la capitana, o hacerle la cabeza puré. - choqué los puños, en una especie de muestra de fuerza para dar más peso a mis palabras. Para nada iba a mencionar lo acontecido cuando Maeve fue capturada ni lo mucho que disfruté de triturar los sesos de aquel malnacido. - Cualquier queja le preguntas al anterior dueño, aunque no creo que tenga muchas ganas de hablar. - no pude evitar reirme con este último comentario.
El hombre moreno me saludó. Le devolví el saludo, mientras escuchaba sus palabras acerca de compartir mis aventuras con Maeve. ¿Cómo no iba a hacerlo? Era de lejos la mejor persona que conocía y aquella que traía luz a mi oscura vida. - Ahora vengo, un momentito - entré rápidamente a la bodega, donde cogí cuatro jarras, así como los platos de comida. Rellené tres de las jarras de cerveza y una de vino, antes de salir corriendo. - Maeve - le ofrecí una a la mujer, antes de dejar las otras dos jarras de cerveza y la comida sobre la mesa, colocando los nuevos platos en sus respectivos sitios. Le di un ligero sorbo a mi copa de vino. - Hay lasagna de espinacas, pechuga empanada, pescado con patatas y Red Velvet - expliqué, no tanto para los invitados si no para la albina.
- Por cierto Kisuke. Antes has dicho algo de compartir aventuras con Maeve - hablé, recordando sus palabras mientras apoyaba en el suelo el cuenco de pollo para Mandarina. - ¿Cómo no voy a ir con ella de aventuras? - pregunté. - Es la mejor amiga que se puede tener. Con ella iría hasta el fin del mundo - expliqué, orgullosa de tener una amiga como ella. - Bueno, hasta el fin del mundo no, que seguro que ella no querría ir allí. - maticé, mirando brevemente a la mujer. No quería cruzar miradas con esta sin querer, para no protagonizar un lamentable espectáculo - ¡Pero sí a donde ella quiera llevarnos! - sonreí anchamente - Además, alguien tendrá que cuidar de mi pequeñín si me pasa algo, y quién mejor que su madrina jeje - solté una risita
Resumen
Eaa se disculpa con Maeve. Tras hacer algunas cábalas acerca de la posible cena, responde algo molesta al comentario de Zorak respecto al barco, debido a las palabras utilizadas por este. Explica una versión muy resumida de cómo obtuvieron el barco, antes de sacar la comida. Saca cervezas para todos y vino para sí misma, dando una cerveza a su amiga. Finalmente, responde al comentario de Kisuke, el cual ha entendido mal, explicando una de sus razones para viajar junto a Maeve.
05-04-2024, 09:15 AM (Última modificación: 05-04-2024, 09:21 AM por Maeve Knox.)
Iba a responder a la sugerencia de Zorak cuando Eaa se metió y contestó primero. La fulminé con la mirada. El hecho de que se interpusiera en un asunto entre él y yo hizo que en mi interior saltaran chispas. No fue por el contenido de su respuesta, que el barco era de los tres y tal, la alusión a la pelea contra Waj (de la que me avergonzaba), cómo este se había encaprichado conmigo —por suerte, omitió datos que me ponían en ridículo—, y demás. No. Fue porque, si no le había interpretado mal, Zorak había hecho alusión a aquella piedra preciosa bicolor que me regaló hacía lo que parecían siglos, y que si había recurrido a ella para obtener el dinero para el barco. ¿A qué otra cosa podría haber hecho referencia, si no? Esa piedra seguía en mi poder, celosamente guardada en mi arcón. Era algo muy personal y Eaa no debería haberse metido. Incluso cuando no podía saber a qué se refería Zorak, incluso si no tenía ni idea de quién era él realmente, no debería haber respondido por mí.
—No la he vendido, si era esa tu pregunta —respondí aun así, fría y mirando directamente a los ojos de Zorak.
También me sorprendió que ella le contestase de esa forma ante la pérdida del sentido del gusto del pelirrojo, pues sabía de primera mano que no era que no quisiera colaborar, es que realmente apenas podía saborear nada. Algo había estado a punto de impulsarme a responder que cualquier cosa con café le agradaría, pero me detuve a tiempo: no entraba en mis planes ser amable con él.
Con todo lo relativo a Kisuke, la situación fue más agradable. Lo cierto era que Kisuke se hacía querer, como el pescador que yo recordaba, e hizo algunos comentarios que denotaban cierto cariño hacia mí, así como gentileza en general. No en vano Eaa, después de servir tres cervezas y un vino (pues nadie le había informado de que el pelirrojo no tocaba el alcohol ni con un palo), respondió a Kisuke con la misma simpatía tras anunciar lo que habría de comer. Para mi vergüenza, la semioni comenzó a halagarme en su breve relato de sus aventuras conmigo. No es que dijera cosas que no eran ciertas, aquellas que formaban parte de su verdad, sino que, sin duda, la imagen que Eaa planteaba de mí contrastaría con la que tal vez tuviesen ellos. Fruncí el ceño y miré hacia otro lado, a algún punto del mar que, salvo por un frente, nos rodeaba. Era interesantísimo ese punto, no dejaba de concentrarme en él.
Lo adecuado socialmente habría sido responder a todas aquellas agradables palabras, ser recíproca. Era perfectamente consciente de los sentimientos de Eaa hacia mí, pero... No pude. La realidad era que todos aquellos acontecimientos me estaban empezando a sobrepasar, y el núcleo de ello era la presencia tan cercana de Zorak. ¿Cómo se suponía que iba a lidiar con eso?
Me bebí media jarra de cerveza de una sentada y la dejé de nuevo sobre el barril con más fuerza de la que pretendía. Luego puse una excusa de mierda y me dirigí a la bodega, bajando los escalones casi de dos en dos con tal de desaparecer del mapa durante un rato. No podía demorarme mucho, porque suscitaría sospechas y preguntas posiblemente incómodas para mí, pero necesitaba mi espacio. A pesar de todo, ni Eaa ni Kisuke ni Peteiro merecían actitudes y comentarios por mi parte que poco tenían que ver con ellos.
Cuando llegué a mi cama, me senté en el borde, apoyé los codos sobre las rodillas y la frente sobre la palma de mis manos. El cabello cayó hacia delante como una cascada blanca. Odié a Zorak pero, sobre todo, me odié a mí porque todavía, después de tanto tiempo, aquellos sentimientos y emociones fueran capaz capaces de gobernarme. No podía permitir que el hielo se resquebrajase, debía mantenerlo alto como un muro impenetrable. Para ello, necesitaba esos momentos conmigo misma allí abajo, respirando hondo y permitiendo que mi crítica voz interior me lanzara toda clase de insultos por aquel momento de inevitable vulnerabilidad.
INFORMACIÓN
RESUMEN
Maeve se enfada con Eaa por anticiparse con la respuesta hacia Zorak, puesto que lo considera personal al haber hecho él alusión a la gema bicolor que le regaló, incluso cuando Eaa (de momento) no tiene forma de saber qué es lo que está pasando. Después, comienza a sentir vergüenza ante las palabras halagadoras de su amiga, para terminar bebiéndose media jarra de cerveza y bajar a la bodega, sola, en un intento de controlar todo aquello que siente por la presencia de Zorak.
KARMAS RELEVANTES
Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti.
Seductor: Los personajes o NPC cuya orientación sexual te favorezca, te darán un trato más amable y sus karmas negativos que te afecten se verán mitigados (por ejemplo: racismo, homofobia, rivalidad...)
Voz temida: Tienes un tono de voz que tiende a intimidar ligeramente para que los NPCs se muestran amedrentados ante ti (que aunque sea con NPCs, ahí lo dejo XD)
Colérico: Tiendes a adoptar una posición defensiva u ofensiva ante la mínima provocación verbal.
La gigantona pareció ofenderse por mi pregunta a Maeve, ladee la cabeza hasta mirarla a los ojos mientras comentaba que ganaron el barco en una pelea justa y que era de los tres. Entonces era verdad que se había dado una batalla entre bandas pirata y por lo que parece se llevaron un muy buen premio. Aunque eso no quito el enfado de mi mirada, pues estaba hablando a Maeve y no a la gigante cornuda, pero antes de poder soltarle una fresca Maeve intervino y comento que no había vendido la gema, cosa que hizo que girase la cabeza hacia ella y le sonriera aliviado.
"Menos mal, después de la que lie para conseguirla."
Tras hablar con Kisuke la giganta se disculpó y fue a buscar la comida, me encamine hacia la mesa y me senté, cuando llegó primero sirvió a Maeve y luego dejo dos jarras de cerveza frente a Kisuke y un servidor, sin dudar agarre la jarra y la posicione delante de mi compañero, sabía lo mucho que le gustaba esa mierda de bebida.
"No bebo alcohol, gracias."
En cambio el plato tenía una pinta tremenda, una lástima que no pudiera distinguir sabor alguno, pero por la presentación se notaba que la chica gigante era muy buena cocinera. Todo tenía una presentación espectacular, se notaba que le había puesto cariño y esmero, luego comento sobre sus aventuras con Maeve y que la seguiría hasta el fin del mundo y llamándola la mejor amiga que se puede tener, cosa que hizo que una gran sonrisa sincera decorase mi rostro.
Por su parte Maeve parecía perdida en sus pensamientos, miraba hacia el mar desde hacía ya un rato y luego se terminó su jarra y tras dar una pobre excusa se marchó, pensé para mis adentros que siendo como era seguramente le habrían molestado los comentarios de su subordinada, pero si quería estar sola quien era yo para entrometerme, acabando el plato que tenía delante suspire mientras miraba la puerta por la que había pasado Maeve.
"Si me disculpáis..." Dije mientras me levantaba y me encaminaba hacia el mástil del barco, sentándome apoyando mi espalda contra él y sacando de la bolsa cruzada que llevaba un libro de encuadernación morada, lo abrí y comencé a leer intentando matar las ganas de seguir a Köri.
Kisuke estaba algo sorprendido ante lo dicharachera que parecía ser Eaa. Al verla, y teniendo en cuenta que era amiga de Maeve, esperaba que fuese más callada. No obstante no le desagradaba, parecía una chica sincera y estaba claro que consideraba alguien muy importante para ella a Maeve. Así que se sentó y contempló como la tensión iba en aumento. Maeve estaba incomodísima, quien sabía si por la cantidad de gente que había, por la presencia de Zorak o la suya propia... En fin, no era ninguna fiesta aquella comida.
"Quizá deberíamos irnos, esto es demasiado incómodo, y Maeve no nos quiere aqui."
En un intento de rebajar la tensión que había en el ambiente. Kisuke miró a Eaa y le sonrió tras haber dado cuenta de una buena cantidad de su comida, su cerveza y la mitad de la que Zorak había rechazado.
-Vaya Eaa, está todo muy rico, se ve que eres buena cocinera. Y me impresiona que con tu tamaño puedas manejar los ingredientes más pequeños. Tiene mucho mérito la verdad.
En realidad no mentía, la comida estaba muy rica, bien aderezada y en abundancia. Además estéticamente estaba muy bien presentado. No era como aquellos tugurios que solía frecuentar el pescador en Ballywood donde literalmente te estrellan la comida en el plato sin ningún tipo de estética e incluso a veces de higiene.
"Está claro que esta chica sabe bien lo que hace."
Reflexionando un momento, pensó en que su tamaño era mayor que el de su amiga Hécate, lo cual no necesariamente implicaba que fuese fuerte, pero ya le había dado curiosidad como de fuerte sería la joven Eaa, visto que había comentado que el barco lo habían conseguido tras un duelo, supuso Kisuke que con otra banda pirata. En ese momento reparó en algo.
-Un momento, Eaa, ¿has dicho tres?¿Quién es vuestro otro compañero?
Entonces Maeve se levantó y se metió en el interior del barco. Zorak apenas se inmutó, ya que, al igual que el pescador, la joven albina necesitaba estar sola en aquel momento. Siguieron comiendo en un silencio ominoso, como si nadie quisiese que la tensión fuese en aumento, hasta que Zorak terminó su parte y se levantó apoyándose en el mástil mientras se sentaba con un libro de color púrpura entre las manos.
-De verdad Eaa, estaba todo muy rico, ¿no tendrás café o algo así para bajar la comida?
06-04-2024, 12:27 PM (Última modificación: 07-04-2024, 12:32 AM por Eaa.
Razón: Añadida info de Akuma
)
Leyenda
Guía de Color:
Eaa:
Habla (rojo)
Piensa (morado, cursiva)
A pesar de tener la lasagna delante, no probé un bocado. Maeve ni siquiera la había probado, y no me gustaba empezar a comer si ella no lo hacía, sobre todo tratándose de su plato favorito. Escuché, en silencio, los halagos del pescador. Estaba claro que la había cagado hablando de más. No era la primera vez que pasaba, pero la asesina mirada que me dedicó la albina hablaba por sí sola. Cuando se levantó y entró en la bodega la seguí. Me acerqué a la puerta, posando una mano sobre esta. Rocé la fría madera, con infinita suavidad y delicadeza. - La has cagado pero bien - pensé, cerrando brevemente los ojos. Mi cuerpo me pedía abrir esa puerta y entrar. Entrar a la bodega y disculparme con mi amiga, la persona que más me importaba. Pero algo en el fondo de mí impedía que lo hiciera. Sabía a la perfección lo mucho que Maeve valoraba su intimidad, esos momentos en los que ella necesita estar sola. Esos momentos que yo también tengo, aunque cada vez sean más escasos. Este era, sin duda, uno de esos momentos. - Lo siento - murmuré. Sabía que esta no me iba a escuchar, pero fue lo mejor que pude reprimir mis ganas de ir y pedirle perdón. Me giré, apoyando la espalda en la pared de al lado de la puerta. La gravedad me hizo deslizarme hasta el suelo, donde quedé sentada. Me encogí levemente. - Perdón por esto - hablé, dirigiéndome a los dos invitados, todavía en la misma posición. - No tendría que haber dicho eso. Esque Maeve es alguien muy importante para mí, y a veces me emociono cuando hablo de ella... y además estaba un poco tensa, porque no esperaba que fuera a haber invitados hoy - me disculpé de cierta forma. ¿Por qué estaba diciendo eso a dos completos desconocidos? Ni yo misma lo sabía. Recordé las preguntas del pescador. No era el momento de estar tristes. Se suponía que era un día especial, pues al día siguiente íbamos a zarpar rumbo al Grand Line. Tenía que buscar una forma de animar un poco el ambiente. - Sí, Peteiro - respondí, comenzando a separar mi pelo en tres mechones, antes de empezar a trenzarlo nuevamente. - Es un Gyojin Barracuda - dije. - Peteiro Gorgullo Boquerone, Justiciero Picuda ¿me entiendes? juejuejue - dije, intentando parecer lo más animada posible, imitando su peculiar risa. Una vez terminé de hacerme la trenza, la até con la misma cinta de siempre. - Es algo más alto que yo, como por aquí - Señalé poniendo mi mano en la pared, sin percatarme de que me encontraba a la altura del suelo. - Me recuerda mucho a... - busqué a Zorak con la mirada, a quien no vi. Levanté un poco la cabeza, viendo que se encontraba apoyado en el mástil. - A ti, Zorak - le llamé. - Va siempre con traje, y tiene unos dientes parecidos a los tuyos. Aunque apesta a pescado - expliqué. - Sí, luego os saco café y agua si queréis, cuando salga Maeve - miré esta vez a Kisuke. - ¿Puedes rellenarle la jarra de cerveza? Seguro que eso le anima un poco cuando vuelva - sonreí. - ¿Por cierto, qué os trae por aquí? - pregunté a ambos. - Ohara es un muermazo comparado con el resto de islas - expliqué. No era mi opinión, pero supuse que la de estos sería más parecida a la de la capitana que a la mía. - Nosotras hemos venido porque quería despedirme de alguien antes de partir al Grand Line.
Resumen
Eaa sigue a Maeve cuando esta va a la bodega. No llega a entrar, si no que se queda en la puerta, sabiendo que gran parte de todo eso se debe a sus acciones. Se queda sentada junto a la puerta, antes de entablar conversación con los dos invitados.
Akuma
Sorry, se me había olvidado poner la akuma.
Tama Tama No Mi: Modelo Huevo
Zoan
3
¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? Esta fruta convierte al usuario en las distintas "fases" de un gallo, convirtiéndolo en un humano huevo, un humano pollito y un humano gallo respectivamente.
Especificaciones
Esta fruta Zoan cuenta con distintas especificaciones que la hacen muy diferente de las demás:
La primera de todas es que el usuario no puede alternar su transformación y siempre está en forma híbrida y sus bonos siempre están presentes, y dicha transformación no consume su energía. Por el mismo motivo, su transformación no puede ser interrumpida por los métodos convencionales de umbral del dolor. Como consecuencia de esto, es una zoan que no cuenta con un estado de regeneración pasiva aumentado.
De igual modo su muerte es un estado de transición entre una forma y la siguiente, siendo el orden natural de estas: Huevo > Pollito > Gallo. El usuario llegará a este "estado de transición" cuando se cumpla la normativa de "muertes" del foro, es decir, cuando alcance una acumulación de daño en negativo superior a su Voluntad X2. En ese momento estará en su forma más vulnerable pasando de una fase a la siguiente, inconsciente, durante dos turnos, y si acumula una cantidad de daño en negativo total superior a la mitad de su Vitalidad total el usuario morirá irremediablemente.
En su Modo Tamago el usuario no ve alterada su apariencia, peso, ni altura, pero en cambio llevará la parte inferior de un cascarón de huevo que le cubrirá la cintura y la cadera, y en la que tendrá introducidas las piernas. El cascarón es blanco con motas del mismo color de su cabello.
En su Modo Hiyoko el usuario se transformará por completo en una versión antropomórfica de un pollito. Sus pies y piernas se convierten en las patas de un ave, sus brazos se convierten en alas cuya última pluma tiene capacidad prensil. Todas las articulaciones mantienen su longitud original aunque se transformen. De igual modo, toda su piel se llena de plumas del mismo color del cabello del usuario y le brota un pequeño pico sustituyendo su boca y labios, de veinte centímetros de largo y de tono anaranjado, y conservará su cabello.
En su Modo Niwatori el usuario se transformará por completo en una versión antropomórfica de un gallo. Sus pies y piernas se convierten en las patas de un ave, sus brazos se convierten en alas cuya última pluma tiene capacidad prensil. Todas las articulaciones mantienen su longitud original aunque se transformen. De igual modo, toda su piel se llena de plumas de color blanco, le brotará una cola emplumada negra, en cascada, de sesenta centímetros, perderá el cabello y ganará una cresta roja de treinta centímetros, un colgajo del mismo color y de la misma longitud, y le brotará un gran pico sustituyendo su boca y labios, de cuarenta centímetros de largo y de tono amarillento
Control de Akuma: 100 CA.
Ventajas: Te otorga 3 habilidades raciales basadas en la fase en la que te encuentres y obtienes los siguientes bonos fijos y no acumulables en cada una de ellas respectivamente:
· Modo Tamago: +40RES y +10FUE.
· Modo Hiyoko: +30AGI y +20FUE.
· Modo Niwatori: +15RES, +15AGI, +15FUE y +5VOL.
¿Ya? ¿Ya te has cansado de hacer el ridículo o quieres más?
Conforme iba pasando el tiempo, más me iba percatando de que no podía quedarme allí eternamente. Fuera podrían empezar a comentar cosas, incluso cuando era la primera vez que Eaa los veía y viceversa, o lo que era mucho peor: que alguno cruzase la puerta que separaba la bodega del exterior en mi busca para comprobar que estaba bien. Eaa tenía todas las papeletas de ser esa figura y, aunque ya me había mostrado vulnerable frente a ella alguna solitaria vez, no quería bajo ningún concepto que ahora me viese así. Tan solo tenía que decirle quiénes eran ellos, quién era él en realidad, para que entendiera. Pero no quería hacerlo, no quería afrontar esa situación en aquel momento. Pues mueve el culo y sube.
Antes de obedecer a mi tirana interior, erguí la espalda aún sentada en la cama, cerré los ojos, respiré hondo y traté de encontrar en mi mente el paraje más helado que pude, aferrándome a él con garras implacables, para ser capaz de salir ahí fuera y fingir que ningún terremoto me arrasaba por dentro. Y, por supuesto, no quería crear ningún tipo de drama a mi alrededor (aunque esto último lo estaba haciendo francamente mal). Eso es, actuaría como si nada hubiese pasado y listo. No sería la primera vez.
Me puse en pie, deshumanicé mis facciones hasta convertirlas en una suerte de máscara neutral y me encaminé a las escaleras que subían a cubierta. Salí.
No sabía cuánto tiempo había estado allí abajo, pero sin duda el suficiente como para que los dos autoinvitados primero e invitados por Eaa después hubiesen terminado de comer. O yo había tardado mucho o ellos habían engullido. Sin embargo, me fijé en que el plato de la semioni continuaba lleno, al lado del mío. ¿Por qué no había comido? En realidad, ya conocía la respuesta. Me hizo sentir mal.
Vi que Eaa estaba charlando con los dos hombres. Traté de pasar desapercibida, pues seguiría con mi plan de no armar —más— un espectáculo. Me acerqué al conjunto de barriles que teníamos por mesa y me coloqué frente al que era mi trozo de lasagna. El recuerdo de mirar tan mal a Eaa no hacía tanto también me generó malestar, ahora que estaba más tranquila y con el pensamiento más frío. Se había molestado en hacer el que sabía que era mi plato favorito y yo se lo había pagado con una mueca despectiva.
Era imposible que Eaa y Kisuke no me viesen llegar y, sin querer y para mi molestia, con los ojos busqué a Zorak. Estaba sentado y apoyado en el mástil. Mantuve mi cara de nada.
Si lo pensaba, no actuaría nunca, así que decidí no pensar.
—Perdonad, tenía cosas que hacer abajo —anuncié con voz despreocupada.
Sí, el gilipollas.
INFORMACIÓN
RESUMEN
Maeve se da cuenta de que debe salir antes de comience a crear más drama involuntario, así que se prepara mentalmente para subir a cubierta. Allí ve cómo Eaa habla con Kisuke y Zorak, y ella se dirige a los barriles, percatándose de que su amiga no ha probado la lasagna. Se siente mal por ello. Después, decide hablar habiendo tomado una expresión y una voz indiferentes.
KARMAS RELEVANTES
Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti.
Seductor: Los personajes o NPC cuya orientación sexual te favorezca, te darán un trato más amable y sus karmas negativos que te afecten se verán mitigados (por ejemplo: racismo, homofobia, rivalidad...)