Seguía tan enfrascado en mi lectura que no puse demasiada atención a lo que comentaba la gigantona mientras hablaba con Kisuke, el libro estaba cada vez más interesante y la prosa.. Oh la prosa era espectacular, fácilmente de lo mejor que había leído en mi vida, acababa de llegar al séptimo capítulo del Lord de la bisutería. La Compañía de la bisutería llegaba a Espaldas Galadon, la ciudad de los elfos en Bromorien, y eran conducidos ante el señor Belecorn y la dama Mamadriel, los señores de los Galadrones. Los elfos esperaban la llegada de Plandalf, y cuando preguntaron por él, la noticia de su muerte entristecía a todos. Mamadriel era un ser extraño y poderoso, que parece comunicarse con cada miembro de la Comunidad de la bisutería directamente a través de sus pensamientos. Luego del encuentro, Samuel contó que se sintió puesto a prueba y muchos de sus compañeros confesaban que experimentaron algo muy parecido. Era simplemente emocionante.
Lo único que fue capaz de llamar mi atención fue la palabra clave que escuche de Eaa, "Café" alcé mi mano sin separar la vista del libro.
"Una taza de café, por favor. Sin azúcar"
Y seguí enfrascado en mi lectura hasta que escuche la puerta abrirse y un sonido de tacones que no podría confundir en mi vida con otros, Maeve volvía a la cubierta, posé mi dedo justo por la última frase que acababa de leer y levante la cabeza, girándola para ver a Maeve que miraba con un rostro estático, le sonreí y volví a la lectura.
Kisuke escuchaba atentamente lo que le decía Eaa, al fin y al cabo, Maeve seguía donde hubiese ido y Zorak tampoco estaba muy parlanchín dado que estaba leyendo. Aunque si le llamó la atención lo que parecía disfrutar de aquel libro.
"Quizá deba pedírselo prestado, parece bueno y entretenido."
Entonces se fijó en que, por como estaba sentada Eaa, se le veía como algo blanco, similar a la cascara de un huevo, en la parte superior de las piernas. Aquello desconcertó mucho al pescador y no pudo evitar hacer un comentario al respecto, aunque siendo como era, con su tono habitual y mientras se miraba las uñas de la mano derecha.
-No quiero ser indiscreto Eaa, pero se te ve esa especie de pañal que tienes y me da curiosidad saber qué es.
Y ahí íbamos de nuevo, no estaba seguro de si ofendería a su anfitriona o no, pero papeletas para aquella rifa desde luego había comprado un montón, pero no puedo evitarlo, al fin y al cabo, era un tipo que había pasado los últimos diez años más tiempo con los peces que pescaba que con gente.
En ese entonces llegó Maeve, con su habitual rostro imperturbable y frío, y murmuro una especie de disculpa. Kisuke no pudo evitar echarse a reír, y le contestó de la manera más campechana que pudo, intentando limar un poco la afilada tensión que se percibía en el ambiente desde que habían llegado a la Rémora Fatua.
-Vamos, vamos, señorita Mapache, ¿por qué habrías de disculparte si esta es tu casa? Además a todos nos da alguna vez un apretón inesperado... kuhahahaha.
Quizá se había pasado de la raya con aquel comentario final, pero fue lo mejor que se le ocurrió con sus pésimas habilidades sociales, más aún teniendo en cuenta que su contacto con mujeres era muy escaso. Así que cogió la jarra de Maeve como le había pedido Eaa y la rellenó.
-Venga chicas, comed, que está muy bueno y sería una pena que se estropease y se quedase frío. Además, Eaa, alguien tan grande como tú debe comer bien y mucho para mantener la energía en ese cuerpo tan enorme... kuhahahaha.
Con su mejor sonrisa, y en una situación bastante irónica, el pescador les invitaba a comer su propia comida en su propio barco; desde luego la situación era cuanto menos dantesca, aunque Kisuke esperaba que el ambiente se volviese menos hostil.
resumen de turno
Kisuke hace alusión a algo que ve en las piernas de Eaa con un comentario muy suyo. Aparece Maeve con su cara de póker y ante intento de disculpa, Kisuke responde alegremente llenando la jarra de Maeve e invitándolas a comer puesto que Eaa no había probado bocado.
karma
Honesto: te es imposible mentir.
Risa excéntrica:kuhahahaha.
Gruñón: tu primera interaccion con personajes o NPC debe ser insultando.
inventario
Yamigiri
Creaciones propias
Meito
Especificaciones
Requisitos: 20 Fuerza / 30 Destreza
Resistencia: 3500
Daño: 100
Escalado: 0,8 Fuerza / 0,9 Destreza
Alcance: -
Unidades de peso: 2
Berries: 9999999
Descripción: La Katana Yamigiri es una espada de origen desconocido con la vaina y la empuñadura negras y la guarda con motivos dorados que también están presentes en la vaina en forma de dragón. La hoja presenta una ondulación regular en medio de la misma, con dos kanjis grabados a mano cerca de la guardia, 敵 en uno de ellos y 闇 en el otro. Le fue entregada a Kisuke tras la muerte de su madre y era un regalo que tenía su padre, también fallecido, preparado para su 18º cumpleaños, por lo que hay un estrecho vínculo entre la katana y Kisuke.
kisuke001
Katana
Objetos bélicos
3
Especificaciones
Requisitos: 20 FUE / 30 DES
Resistencia: 1500
Daño: 60
Escalado: 1 FUE / 0,5 DES
Alcance: -
Unidades de peso: 2
Berries: 100000
Descripción: Una espada con hoja curva y un solo filo afilado. Famosa por su nitidez y técnica de corte, ha sido una parte integral de la cultura samurái.
katana003
Den den mushi
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 4000
Descripción: Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.
- ¿Pañal? - pregunté al pescador, algo confusa. No tardé en darme cuenta de a qué se refería, pero antes de que pudiera responder Maeve salió de la bodega. Me incorporé, tan pronto escuché la puerta abrirse. La capitana parecía estar... normal. Se dirigió a su sitio, sentándose. Iba a acompañarla, pero antes tenía que hacer un par de cositas. Me dispuse a entrar a la bodega, cuando el pescador llamó a Maeve señorita Mapache. - ¿Mapache? - me pregunté, arqueando una ceja. ¿Había entendido mal? Comentó algo más y se echó a reir, antes de invitarnos a comer. - ¿Maeve, puedes esperarme para comer un momentito? - le pedí amablemente, antes de ir a la bodega. Una vez dentro, me quité el abrigo, pues me molestaba, y comencé a preparar tanto los dos cafés como un par de jarras con agua. Por suerte, había descubierto hacía poco un café que se preparaba casi al instante. Tampoco sabía si el sabor era mejor o peor, pues detestaba el sabor de este. Salí, con los cafés y el agua, así como algo de azúcar, y lo puse sobre los barriles. Me senté junto a Maeve y esperé a que esta comenzara a comer, deseosa de ver su reacción.
- Por cierto Kisuke - hablé, sin dejar de mirar a la albina. - Me ha parecido antes escuchar algo de un mapache - dije. - Pero Maeve no es un mapache. Los mapaches dan miedo, y además se dedican a rebuscar en la basura - expliqué lo que sabía al respecto de estos. - Además, los mapaches no tienen unos ojos tan bo... - parecía que no estaba tan borracha ni nerviosa como para decirlo. - de panda - murmuré. - Además, los pandas son mucho más adorables, ¿a que sí? - pregunté a Maeve. No tardé en darme cuenta de que era una mala idea. - No he dicho que sea un panda. Solo que no es un mapache - notaba como comenzaba a ponerme más y más nerviosa - y que en caso de ser un animal que no fuera un buitre de ojos no tan... de panda, sería un panda en vez de un mapache - asentí, tras mi pequeño discurso.
Resumen
La semioni tarda un poco en entender a qué se refiere el pescador. Cuando va a responder aparece Maeve. Antes de sentarse a comer le pide que le espere, pues quiere ver su reacción. Entra a preparar el café y agua para los invitados, antes de salir y sentarse junto a esta. Responde entonces al comentario de Kisuke llamando a Maeve Mapache.
Retiré la mirada en cuanto Zorak encontró la mía y me dedicó una pequeña sonrisa antes de desviarla él también. Ese gesto me hirvió la sangre, me encogió el estómago. Pero mantuve mi voluntad de parecer un témpano de hielo, así que logré no dejar escapar nada de esto al exterior.
Con respecto al resto, si habían estado hablando de algo en mi ausencia, no podía saberlo, porque la conversación pareció dirigirse a mí. No me extrañó: al fin y al cabo, yo era el nexo de unión entre aquellos tres y era muy fácil que pudieran sentirse incómodos, haber estado hablando del tiempo —típico— o de cualquier otra banalidad para hacer añicos un posible silencio desagradable. En situaciones así, la gente que ocupaba mi puesto solía comportarse como anfitriona, pero nada más lejos de mis intenciones: que hicieran lo que les viniese en gana (siempre y cuando respetasen lo que se debía respetar).
Entonces, Kisuke fue Kisuke de nuevo y volvió a hacer referencia a un mapache cuando se dirigió a mí.
—Créeme, si hubiese ido a cagar, os habríais enterado —solté ante su comentario. Pese a que consideraba privadas ese tipo de cosas, yo no era ninguna señorita y de vez en cuando había que dejarlo claro.
No obstante, la broma —o no— de Kisuke, ayudó a que mi ebullición interna se calmase. Me caía bien aquel tipo.
Luego, nos instó a comer, aunque Eaa me pidió esperar antes de probar bocado. No había problema, la lasagna ya se habría enfriado (a pesar de la agradable temperatura de ese día), y qué menos que esperar a quien me había esperado a mí aun sin saber por qué yo había desaparecido. La pelirroja, a continuación, apareció con bebidas y las dejó en los barriles. Como siempre, muy atenta a los detalles.
A mis ojos, el día parecía mejorar.
O no.
Eaa había comenzado con una retahíla de frases que comparaba a los mapaches y a los pandas, argumentando que yo debería ser un panda y no un mapache, siempre que no fuese un buitre. O algo así. A medida que sus palabras avanzaban, mis cejas se alzaban más, hasta dejar en mi rostro una expresión de absoluta perplejidad ante lo que acababa de oír. Era algo así como un debate sobre el animal que me correspondía.
Eaa, visiblemente, estaba cada vez más nerviosa. Dejé escapar un suspiro largo y sonoro. Bebí de la jarra esperando encontrarme con más cerveza, pero resultó ser uno de los recipientes de agua que la semioni acababa de traer. ¿Cómo se afrontaban las cosas con agua? Una pregunta cuya respuesta se me escapaba. Pero fue agradable que, para variar, esa bebida descendiese, fría, por mi garganta.
Ya que la pelirroja estaba aquí, y puesto que necesitaba ocupar mis manos con algo, pinché un trozo de la lasagna con el tenedor y me la llevé a la boca. No importaba cuántas veces la comiese, ese plato siempre resultaba un estímulo brutal para mi paladar y parecía que Eaa se había vuelto experta en cocinarlo. Maravilloso.
—Dar miedo y rebuscar en la basura —repetí—, al final va a resultar que me acerco más a un mapache que a un panda. Lo siento, Eaa. Aunque tampoco me puedo fiar mucho de las palabras de una cabrona y un gorila. —Los miré significativamente a ambos. Engullí un par de trozos más de la lasagna antes de dirigirme a Kisuke—: ¿Qué tal te ha ido todo este tiempo? ¿Cómo has estado?
Me moría de ganas de preguntarle acerca del Ejército Revolucionario, de confirmar la teoría que mi cerebro había elaborado al encontrarlos en Pueblo Engan, pero no quería hablar de ello abiertamente. Por Eaa, pero también por el otro tipo pelirrojo. Hay información que no debe darse a la ligera y, de hacerlo, debe nacer del protagonista. En cualquier caso, era agradable poder encontrarme de nuevo con quien me salvó de una muerte por calcinación.
Con ellos dos a mi lado, era más fácil calmar a mis demonios.
INFORMACIÓN
RESUMEN
Maeve continúa con la conversación tras el comentario de tinte escatológico de Kisuke y sobre la referencia a animales de este y de Eaa. Como su amiga ha regresado de la bodega, comienza a comer, y le pregunta al hombre sobre su vida este tiempo atrás.
KARMAS RELEVANTES
Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti.
Seductor: Los personajes o NPC cuya orientación sexual te favorezca, te darán un trato más amable y sus karmas negativos que te afecten se verán mitigados (por ejemplo: racismo, homofobia, rivalidad...)
Seguía inmerso en la lectura, la compañía se largaba del lugar y Mamadriel les daba unos regalos a cada uno, pero mi lectura quedo cortada por la aparición en cubierta de Eaa, trayendo el café, pero dejándolo en el barril lejos de mi, vaya anfitriona estaba hecha la gigantona, acto seguido se pusieron a hablar entre ellos, mientras estaban entretenidos charlando, desde la mano izquierda que tenía libre, pues el libro lo agarraba solo con la mano derecha, comenzaron a nacer 5 hilos de cada una de las puntas de mis dedos y se fueron dirección a la taza de café, se arremolinaron alrededor de esta pasando por le asa y al cerrar el puño el café se movió hasta posarse a mi izquierda, pude escuchar como comparaban a Maeve con pandas y mapaches, tras que la gigantona soltara una ristra de palabras referentes a porque debía ser un panda no pude contenerme, agarre la taza con mi mano izquierda y antes de dar un sorbo de café dije en voz alta, mientras seguía mirando al libro.
"Es imposible que sea un panda y tampoco un mapache." Le di un sorbo al café. "Ella es un monstruo."
Aunque podría parecer un insulto, tanto yo como Maeve sabíamos el significado de esas palabras, el resto me importaba bien poco, así que tras esa declaración seguí con mi lectura y disfrutando del café, estaba endemoniadamente bueno, aunque claro siendo una de las dos cosas que aún podía saborear tampoco era tan difícil que me supiera a gloria.
Resumen
Zorak sigue leyendo, usa su fruta para acercarse el café cuando el resto esta distraído y da su opinión sobre la charla que tiene el resto sobre Maeve
Akuma
Zorak usa 5 hilos, gastando 15 de energía por hilo, 15 x 5 = 75. Los hilos son invisibles para vosotros ya que ninguno tiene 250 de reflejos.
Ito Ito No Mi
Paramecia
3
'La Ito Ito No Mi es una fruta del diablo que permite a su consumidor crear y manipular hilos.
Especificaciones
La Ito Ito No Mi otorga a su usuario la capacidad de crear hilos que puede manipular a su antojo en una distancia relacionada de su Control de Akuma. Es una fruta versátil cuyo potencial es solo alcanzable de manera absoluta mediante el uso de técnicas. Esta fruta se comienza a dominar al alcanzar 60 Puntos de Control de Akuma, al llegar a ese punto el usuario puede usar sus manos para crear hilos y manipularlos con precisión en un radio de 1 metro por cada 6 puntos en Control de Akuma, dichos hilos tendrán una resistencia de 25 de Vitalidad cada uno y tan solo podrá crear 5 simultáneamente, uno por dedo. Cada hilo gastará 6 de energía por hilo. Al llegar a 180 Puntos de Control de Akuma el usuario podrá crear hasta 10 hilos simultáneamente, uno por dedo usando ambas manos, y dichos hilos tendrán una resistencia de 40 de Vitalidad cada uno, gastando 9 de energía por hilo. Al alcanzar 240 Puntos en Control de Akuma el usuario podrá crear hilos desde los dedos de sus manos o los de sus pies y son prácticamente invisibles al ojo humano común. Estos tendrán una resistencia de 60 de Vitalidad cada uno, gastando 15 de energía por hilo.
Los hilos se mueven al 60% del Control de Akuma.
Control de Akuma:
• 60 CA: Uso básico
• 180 CA: Permite usar hilos con ambas manos
• 240 CA: Los hilos del uso pasivo de la fruta son tan finos que son invisibles para todo aquel con menos de 250 de Reflejos.
Ventajas: Alcanza 1 metro por cada 6 de Control de Akuma. Estos hilos pueden usarse para ejercer daño cortante.
Kisuke estaba estupefacto ante la retahíla de argumentos y razones por las que Eaa consideraba que Maeve no era ningún mapache y se asemejaba más a un panda. Kisuke no entendía nada, como era evidente, y estaba pensando que la joven enorme estaba haciendo una montaña de un grano de arena. Además el hecho de llamar señorita Mapache a Maeve tenía más que ver con su primer encuentro que con que se asemejase más o menos a uno.
-Tranquila, tranquila, Eaa... kuhahahaha... el hecho de que le llame señorita Mapache a Maeve es porque nos conocimos en un estercolero humano, y bueno me dio por llamarla así antes de conocer su nombre... solo era una manera de recordar aquel encuentro, no le des tanta importancia... kuhahaha.
Dando una calada a su cigarro, miró a la mencionada Maeve que le contestó a su comentario con una agudeza y descaro que eran muy propios de la joven albina que él recordaba una vez tuvieron un poquito más de confianza. Eso le relajó al pescador que no estaba seguro de como se lo iba a tomar dada su personalidad voluble. Después de eso, la joven mencionó que si se asemejaba más a un mapache que a un panda y terminó llamándolos cabra y gorila respectivamente. Pero Kisuke, animado por la cerveza y que el ambiente era menos tenso estaba juguetón así que soltó:
-Bueno no se en que me parezco yo a una cabra si no tengo cuernos... kuhahahaha.
Evidentemente aquella comparación era para Eaa que si tenía cuernos, y él era el gorila, sobra decir el por qué; pero le apetecía ver como reaccionaba Eaa ante eso. Realmente le resultaba muy gracioso como reaccionaba y se comportaba aquella joven y estaba divirtiéndose mucho con la conversación. Finalmente Maeve preguntó al antiguo pescador por sus andanzas.
-Bueno, pues la verdad es que al final terminé saliendo de Ballywood, así que como supongo que esperarás, sí, conseguí aquello que te comenté. Y me he dedicado a sacar un poco de la basura que había tanto en Ballywood como en Kano, que fue la isla en la que estuve hasta hace un poco. Yo imagino que a ti tampoco te ha ido mal, ¿verdad? ¿Hace mucho que navegáis juntas?
Para sorpresa de nadie, me quedé mirando fijamente como Maeve probaba su lasagna, con una ancha sonrisa en mi rostro. Había visto varias veces esa reacción, pero no podía evitar ponerme extremadamente feliz por lo que mi cocina provocaba en mi amiga. - ¿Espera, no se supone que la cabrona soy yo? - pregunté, algo confusa tras el comentario de Kisuke. Vi por el rabillo del ojo como una de las tazas se levantaba de la mesa y volaba en dirección a Zorak. Eso me disparó unas cuantas alertas. Giré la cabeza y me quedé mirando a este. - No se qué has hecho, pero la próxima vez que quieras coger algo te levantas y lo coges - expliqué - Nada de jueguitos en el barco - escuché el posterior comentario del pelirrojo, mientras comía mi lasagna sin quitarle el ojo de encima. Mandarina decidió bajar entonces a por algo de comida. Le ayudé a bajar, haciendo que este se sentara en la mesa y comiera de su plato de pollo desmenuzado. - Maeve será lo que quiera, para algo es libre de decidir - respondí al comentario que la comparaba con un monstruo - Y si decide ser un monstruo...¿hay algún problema con eso? - mostré los dientes, molesta. Miré a la albina instintivamente. No tardé en encontrarme con su mirada asesina, la misma mirada que tenía desde que había llegado al barco. Aparté la mirada y me eché un poco hacia atrás. - Ya te he dicho que dejes de mirarme así Pandita - se me escapó. Me di cuenta nada más decirlo, por lo que no pude evitar ponerme roja de la vergüenza. - Perdón, perdón, Maeve - me disculpé, llevándome las manos a la cara mientras suspiraba levemente, esperando de esa forma ocultar mi sonrojada cara. Sabía que había vuelto a hablar de más, y posiblemente eso contribuyera a tensar el ya tenso ambiente. - Se supone que hoy debería ser un día especial, pero ya la estoy fastidiando otra vez - expliqué tratando de disculparme de cierta forma con los invitados - La verdad es que me han llamado monstruo muchas veces, y nunca era nada bueno. Igual me he pasado - a decir verdad, el cielo estaba precioso ese día. - Además, la capitana es la mejor con diferencia - di mi opinión al respecto. - Vale que haya... - saqué la libreta para enumerar algunos de los crímenes que tenía apuntados. Me puse recta pues leer a contraluz era realmente tedioso. La lista era realmente inmensa, y eso que trataba de agrupar los sucesos. - cometido bastantes crímenes - cerré la libreta de golpe. - Pero seguro que se lo merecían. Algo habrían hecho. No tengo dudas - afirmé, seria. - Incluso cuando casi me mata de un infarto dos veces el día que nos conocimos los tres - para variar, aquella respuesta me pareció demasiado poco concreta, por lo que mi imperiosa necesidad de matizar las cosas se hizo presente. - Bueno, para ser exactos, el día que nos conocimos en La Viuda Tuerta y a la mañana siguiente cuando nos despertamos en aquella habitación del Arte por Amor - sí, aquella respuesta era mucho mejor - Pero, a pesar de ello sigo recordando esos dos días con cariño - sonreí, extremadamente feliz
Info
Resumen
Eaa ve feliz la reacción de Maeve al probar la lasagna. Se confunde un poco con los comentarios de Maeve y Kisuke. Tras reprender brevemente a Zorak por sus acciones, le responde bastante mal a su comentario, pues además toca una fibra bastante sensible para ella. Tras cruzar miradas con la albina y volver a ponerse nerviosa, se disculpa con los demás, antes de explicar un poco su reacción anterior y hablar un poco más sobre la capitana y hace mención a cuando se conocieron.
Aclaración
Si no me equivoco, los hilos se mueven a un 60% del CA de Zorak.
Esto haría 145 * 0.6 = 87
Los hilos per sé son invisibles para los ojos de Eaa (no llega a los 250 de Reflejos necesarios para verlos), pero una taza volando debería ser completamente visible. De ahí que la semioni no sepa qué ha hecho el pelirrojo con la taza.
Posiciones
Creo que no hemos definido como tal las posiciones de cada uno, así que me tomo la licencia de hacer un "plano". Cualquier problema me decís y lo corrijo.
Vi cómo la taza de café que Eaa le había dejado a Zorak comenzaba a desplazarse por el aire hasta llegar a él. Si fuese cualquier otra persona, me habría extrañado, pero él... bueno, no sabía cómo lo había hecho, pero conocía sus habilidades con el ilusionismo. Aunque esto parecía más que ilusionismo. En cualquier caso, pensé que se trataría de algún truco barato de los suyos y no le di más importancia. De hecho, me molestaba dedicar mi tiempo, aunque fueran segundos, a cualquier cosa que hiciera.
Como llamarme monstruo.
Enésimo vuelco en el estómago.
Iba a responderle, a soltarle que nadie le había invitado a la conversación, pero decidí simplemente ignorarlo. La ausencia de reacción a veces pesa más que la presencia, aunque me llevase toda mi voluntad conseguirlo. No me lo tomé como una falta de respeto, sino más bien una referencia a aquella conversación, que ahora parecía pertenecer a un siglo remoto, donde aquella palabra tomó especial significado. Que se atreviese a usarla después de todo...
—Tranquila, Eaa —me sorprendí diciendo cuando le respondió a Zorak; parecía que no le hacía gracia el comportamiento de este con sus trucos—, jugar es precisamente lo que más hacemos en el barco. —¿Por qué decía eso? Obviamente, era una guiño a nuestros tiempos de ocio, cuando los teníamos, allí. La cuestión era: ¿por qué lo defendía? No, me dije, no lo estaba defendiendo, sino que trataba de que el humor de la chica no se estropeara. Pero entonces, la semioni lo volvió a hacer, ante lo cual me vi obligada a intervenir—: Sí, hasta donde yo sé, soy libre de decidir, pero también de responder. No necesito que nadie lo haga por mí.
Respiré hondo, procurando una vez más que nada atravesara mi barrera.
Ella se quejó de que la estaba mirando de no sé qué forma. Y realmente no fui consciente de mi expresión, pero se debió de notar que acompañó a mis palabras. Ella lo pilló al vuelo, pues volvió a disculparse.
Suspiré otra vez. Putas interacciones sociales.
Decidí entonces enfocarme en Kisuke, en lo que decía. Su explicación sobre el mapache remontaba a nuestra aventura en East Ballywood. Tampoco es que necesitase seguir hablando de qué animal era yo, la verdad. No era una conversación de mi agrado normalmente —bien sabía Eaa lo que pensaba sobre el famoso panda—, y ese día mucho menos.
Después, sonreí ante la confirmación de Kisuke sobre su pertenencia al Ejército Revolucionario. No lo dijo textualmente, no esperaba menos, pero él comprendió y yo comprendí. Y no solo eso, sino que ya había estado haciendo sus trabajos limpiando un poco de mierda el mundo. Obvio. Lo que me hizo pensar en que, tal vez, algún día nos encontrásemos a nuestros bandos enfrentados. En fin, ese sería un problema para mi yo futuro, no merecedor de que me preocupase por él ese día en concreto.
Había preguntado que si llevábamos mucho navegando juntas. Cuando pensaba que Eaa le respondería a eso, comenzó a irse por las ramas a raíz de la palabra de Zorak, "monstruo". Sus halagos volvieron a hacerme mirar a otro lado. En esta ocasión, encontré el punto interesante en algún lugar de las velas negras de nuestro navío. Hablar sobre crímenes en presencia de un agente del Ejército Revolucionario (y mis sospechas de otro) era, sin duda, algo a lo que prestar atención, incluso cuando Eaa no especificó cuáles eran esos crímenes. Claro que ella no sabía la identidad de quienes tenía delante. Luego habló acerca de cuando nos conocimos, incluyendo a Peteiro, y cuando compartimos habitación. Era demasiado fácil sacar esas frases de contexto si no se conocía este, aunque lo cierto era que no me podía importar menos lo que pudieran pensar al respecto.
Recordaba esos días con cariño, dijo.
Envidié a Eaa por ello, por ser capaz de sentir algo genuinamente feliz en ese momento.
Y me alegré por Kisuke, por haber conseguido su objetivo.
Abandoné el interesantísimo punto con la mirada y la fijé en el antiguo pescador.
—Navegamos juntos desde hace un par de estaciones. Como ves —alcé mis brazos en cruz, abarcando La Rémora Fatua—, no me ha ido mal. He descubierto que viajar en compañía no es tan malo. Ellos son los culpables. Y, como os dije en el pueblo, nuestra intención es marchar hacia Grand Line, donde haremos que las cosas vayan aún mejor. Un buen plan, ¿verdad?
Quería hacer referencia a algo de lo que había dicho Eaa, pero no llevaba bien los halagos. No si procedían de una lengua sincera y no simplemente por inflar mi ego.
—No esperaba que os conocierais. —Señalé entonces a Zorak con un fugaz gesto de cabeza—. Qué pequeño es el mundo.
No quería hablar de nada donde él tuviese que intervenir, pero si quería reconducir la imagen que estaba dando, debía fingir que nada de eso me importaba. O que, precisamente, me importaba.
Ah, coño, qué difícil todo.
INFORMACIÓN
RESUMEN
Maeve se fija en cómo la taza de café va "flotando" hacia Zorak, pero lo atribuye a uno de sus trucos y decide no prestarle atención. Se molesta ligeramente ante la respuesta de Eaa de volver a responder por ella, aunque trata de no volver a perder los papeles. Luego, se centra en lo que la semioni cuenta, sintiéndose incómoda de nuevo por los halagos, así como en lo que cuenta Kisuke. Tras algunas cavilaciones, le responde acerca del tiempo que lleva con Eaa y Peteiro, comentando luego sobre lo extraño de que Kisuke y Zorak se conozcan.
KARMAS RELEVANTES
Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti.
Seductor: Los personajes o NPC cuya orientación sexual te favorezca, te darán un trato más amable y sus karmas negativos que te afecten se verán mitigados (por ejemplo: racismo, homofobia, rivalidad...)
Seguía leyendo mi libro, disfrutándolo o intentando hacerlo, puesto que ahora no podía ni acercarme el café que me habían dejado lejos, Eaa comentó que no sabía que había hecho, pero que no jugara en el barco, no le conteste, solo sonreí irónicamente mientras seguía leyendo, tras mi comentario de que Maeve era un monstruo se ofendió, esperable claro, luego se disculpó con Maeve y esta le soltó que no necesitaba a nadie para hablar por ella, la gigantona parecía nerviosa y no paraba de charlotear, no me estaba dejando leer a gusto, una de las cosas que más llegan a molestarme, así que yo también jugaría al juego de molestar.
Luego comento que se despertaron en la "habitación del Arte por Amor", cerré el libro porque parecía que no podría leer a gusto, me acabe el café y mirando socarronamente a Eaa, volví a usar mi fruta para hacer nacer cinco hilos invisibles para ellos que se llevaron la taza de vuelta a su sitio inicial en la mesa, me levante y fui hacia la mesa, sentándome al lado de Kisuke tras que Köri le comentaba que no sabía que nos conocíamos, mirando a Maeve mientras sonreía y comente como quien no quiere la cosa.
"No recordaba que tuvieras esos gustos, Köri"
Mire divertido a Eaa y le devolví la mirada a Maeve con un deje de pillería en la mirada, y una media sonrisa. Sabía que estaba jugando con fuego al comentar este tipo de cosas, pero ya que no me dejaban leer tranquilo me apetecía sembrar un poco el caos.
"Es bastante guapa, demasiado alta para mí, pero guapa."
Gire la cara hacia Kisuke y le guiñe el ojo, luego volví mi cara hacia Maeve y le comente, ahora algo más serio.
"Se podría decir que ahora somos compañeros de trabajo, ¿no Kisuke?"
lleve mi mano derecha a mi mentón, como si pensara en algo y lo estaba haciendo, intentando recordar como se refirió mi compañero a su trabajo cuando nos conocimos en Kano.
"Ahora somos... como era... Ah! Si, basureros, no?"
Dije golpeando el hombro de Kisuke, con un gesto de camaradería.
Resumen y Akuma
Zorak no puede leer tranquilo ya que Eaa habla mucho para su gusto, así que decide jugar a molestarla, usando primero su fruta y luego haciendo comentarios hacia Maeve, luego le comenta a Maeve que el y Kisuke son "compañeros de trabajo", sobre la fruta lo mismo, podéis ver como se mueve la taza, pero no los hilos y Zorak gasta otros 75 de energía.
Ito Ito No Mi
Paramecia
3
'La Ito Ito No Mi es una fruta del diablo que permite a su consumidor crear y manipular hilos.
Especificaciones
La Ito Ito No Mi otorga a su usuario la capacidad de crear hilos que puede manipular a su antojo en una distancia relacionada de su Control de Akuma. Es una fruta versátil cuyo potencial es solo alcanzable de manera absoluta mediante el uso de técnicas. Esta fruta se comienza a dominar al alcanzar 60 Puntos de Control de Akuma, al llegar a ese punto el usuario puede usar sus manos para crear hilos y manipularlos con precisión en un radio de 1 metro por cada 6 puntos en Control de Akuma, dichos hilos tendrán una resistencia de 25 de Vitalidad cada uno y tan solo podrá crear 5 simultáneamente, uno por dedo. Cada hilo gastará 6 de energía por hilo. Al llegar a 180 Puntos de Control de Akuma el usuario podrá crear hasta 10 hilos simultáneamente, uno por dedo usando ambas manos, y dichos hilos tendrán una resistencia de 40 de Vitalidad cada uno, gastando 9 de energía por hilo. Al alcanzar 240 Puntos en Control de Akuma el usuario podrá crear hilos desde los dedos de sus manos o los de sus pies y son prácticamente invisibles al ojo humano común. Estos tendrán una resistencia de 60 de Vitalidad cada uno, gastando 15 de energía por hilo.
Los hilos se mueven al 60% del Control de Akuma.
Control de Akuma:
• 60 CA: Uso básico
• 180 CA: Permite usar hilos con ambas manos
• 240 CA: Los hilos del uso pasivo de la fruta son tan finos que son invisibles para todo aquel con menos de 250 de Reflejos.
Ventajas: Alcanza 1 metro por cada 6 de Control de Akuma. Estos hilos pueden usarse para ejercer daño cortante.
El torrente de cosas que expuso Eaa desconcertó bastante a Kiuske. Evidentemente no había entendido que estaba bromeando cuando dijo que el era la cabra, pero bueno, tampoco iba a sacar un cartel de sarcasmo cada vez que hiciese una broma. Realmente aquella chica le caía bien pero si hablaba demasiado para su gusto, y, por lo que pudo percibir en su tono de voz, estaba demasiado pendiente de las reacciones de Maeve a lo que decía. No obstante, se centró en Maeve y lo que le respondió.
-Vaya, me alegra mucho saber que te está yendo bien y que vas con ellos. Como te dije en aquella ocasión, compartir aventuras con gente de bien es mejor que tenerlas solo... si no, al final la aventura puede devorarte... kuhahaha.
Rio sonoramente al recordar aquella noche en el East Ballywood con Maeve, donde se conocieron y entablaron su amistad. Como era de esperar, se sorprendió de que Zorak y él se conociesen de antes, lo que podría compararse a la sorpresa de Kisuke cuando los encontró a ambos en la ciudad, puesto que, según el criterio del pescador, era complicado que tuviesen una conocida en común los dos cuando se trataba de una persona que estuvo allí de manera transitoria.
-Bueno somos de la misma isla al fin y al cabo, así que no es tan extraño. Más raro me parece que ambos te conozcamos a ti, siendo que estuviste un tiempo limitado en nuestra cloaca particular... kuhahahaha.
La verdad Kisuke estaba disfrutando mucho la conversación. Entonces Zorak hizo mención a que se podría decir que eran compañeros de oficio... "basureros", en referencia a como le presentó su propuesta Kisuke tiempo atrás al mestizo.
-Así es, aunque aún falta una cosa por hacer, pero vamos, se podría decir que si. Y que sepas Zorak por cierto, que lo de basurero se me ocurrió por la conversación que tuve con Maeve al respecto. Cuando te hice la propuesta se me ocurrió aquello al recordar mi encuentro con ella.
Tampoco quería que con su conversación sobre los viejos tiempos Eaa se sintiese excluida así que decidió preguntarle por algo que dijo cuando llegaron.
-Por cierto, Eaa, que acabo de recordar que quería preguntarte por esto... ¿por qué coño el gato se llama Mandarina si es negro? ¿No le sería más apropiado algo como "Kuro" o algo así? No quiero ser molesto pero es que me da mucha curiosidad, más aún siendo un gato macho que se llame Mandarina.