[Presente absoluto] Nuevas aventuras a la vista
#11
Leyenda


Era un día soleado de cielo despejado el cual parecía no tener fin al unirse en el horizonte con el mar, teniendo el mismo color, el día era de temperatura cálida pero no calurosa y gran parte de esa culpa la tenía esa leve brisa que ahora me golpeaba por detrás como si me empujase hacía algún lugar en concreto. “Parece que voy en la dirección correcta-ko…” me dije como persona que cree en el destino, al sentir como me empujaba aquella leve brisa.

Entonces cuando aún no había caminado ni unos 5 metros, junto a la brisa llego un grito el cual parecía llamarme. Me giré buscando la procedencia de esté y para mi sorpresa, de no haberlo visto antes, a unos veinte metros de distancia había un navío anclado en la costa, en el había una persona con pelo rojizo y algo que de lejos no pude distinguir bien, pero parecían ser unos cuernos como los míos. “¿Un Oni-ko?” me pregunté mientras me limpiaba los ojos por si eran visiones, pero al cerrar y abrir los ojos allí seguía la visión, la persona realmente era alta, no tanto como yo, pero lo suficiente para destacar encima de aquel navío, además llevaba agarrado un gran pez por la cola, el cual parecía zarandear levemente.

- No, no soy de aquí-ko. – contesté a su pregunta sin alzar la voz, y por lo tanto, sin darle importancia a que seguro le sería imposible a aquel ser escuchar mi respuesta a esa distancia. De repente un fuerte rugido trono en el interior de mi estómago. “Vaya… tengo hambre-ko…” pensé mientras me tocaba con la mano izquierda el estómago. “¿Capaz ese ser quiera compartir ese gran pescado conmigo-ko?” seguí pensando a la vez que me apoyaba a Lucille, la cual llevaba sujeta con mi mano derecha, sobre mi hombro derecho y empezaba a caminar tranquilamente hacía el navío.

Durante el breve camino, empecé a recordar lo sucedido antes de caer desmayado y entonces con mi mano izquierda buscaba por mi cintura la bolsa de comida que me dio en su día Targon, la encontré atada a mi cinturón medio vacía, en la cual solo quedaban algún muslo de pollo. También encontré atada al cinturón, pero en el otro lado, la gran vasija llena de cerveza, la cual no estaba completamente vacía, más bien aun quedaba la mitad de su contenido.

Con todas mis pertenencias ya encontradas, también pude encontrar el pequeño den den mushi, que había comprado en el archipiélago Notice, en el bolsillo derecho del pantalón. Levante la vista hacía el navío el cual ya estaba a unos 10 metros y pude observar claramente, que aquello que pensaba que era un gran pez, se trataba de un pez extraño, el cual tenía cola con aleta, pero su parte superior parecía la de un humano, ya que tenía brazos grandes y fuertes, esté pez debía medir unos 2,5-3 metros.

“Mierda… yo eso no me lo voy a comer… voy a tener que conformarme con estos pequeños muslos que me quedan en la bolsa-ko” pensé mientras seguía acercándome al navío, metí mi mano izquierda dentro de la bolsa y agarre uno de los muslos de pollo que había dentro, luego me lo llevé a la boca sin mirarlo. “Parece que llevaba bastante rato dentro del agua… están muy húmedos-ko…” me dije poniendo cara de asco al masticar el pollo, el cual estaba tremendamente mojado y salado, aun así, mi vicio por la comida y el hambre que tenía me impedía dejar de comer.

Y así llegué al navío frente aquel ser, con Lucille agarrada por mi mano derecha y apoyada en mi hombro derecho, y con mi mano izquierda agarrando un muslo de pollo llevándomelo a la boca. Ya de cerca puder distinguir que aquel ser aparentaba ser realmente una pequeña Oni de unos 4- 4,5 metros de alto y de sexo femenino, con el pelo rojizo. A la cual me quede mirando con tranquilidad y curiosidad.

Off
#12
La persona que salió de aquella puerta era una mujer, parecía humana pero era enorme y lucia lo que parecían ser cuernos. Nunca había escuchado de humanos con cuernos. ¿Sería alguna raza extraña de humanos? A decir verdad, el moreno peliblanco también era alguien con un tamaño parecido al mío. Los humanos que había conocido antes eran dos metros más pequeños. ¿Qué clase de personas eran estas?

Escuché las palabras del hombre de cabellos blancos hacia aquella mujer.

— ¿Disculpas? Me querías comer ¡¿Qué clase de idiota puede confundirme con un puto atún?!
¡¿Cuándo has visto que los atunes tienen brazos y cabello?! —le grité al peliblanco luego de escuchar sus palabras con suficiente molestia e indignación.


Sin embargo, no pude seguir hablando pues cuando me percaté estaba siendo levantado por mi cola en contra de mi voluntad por la mujer de cuernos y cabellos rojos.

— ¡Oye, espera! —le dije a la pelirroja tratando de llamar su atención mientras me levantaba casi sin dificultad—. ¿Qué soy un maleducado? Fue ese idiota quien me trajo a una cocina para comerme. Fue ese subordinado tuyo. Deberías reclamarle a él.

Cuando llegamos al borde del barco, la mujer de cuernos se presentó como la capitana de una tripulación pirata. Mis ojos se abrieron mostrando una clara sorpresa. No esperaba conocer en estas condiciones a una tripulación pirata. ¿Serían cuestiones del destino?

Desde mi infancia me fascinaban las historias de piratas, soñaba con ser uno, y justo en este momento tenía a una capitana pirata frente a mí.

Sin embargo, alguien llamó la atención de aquella mujer antes de que yo pudiera hacerle preguntas. Haciendo un poco de esfuerzo, pues me encontraba de cabeza, intenté ver de quien se trataba. Aquel era un hombre que fácilmente me sacaba el doble de tamaño o quizá el triple, además también tenía cuernos. ¿Acaso en la superficie era normal encontrarse personas con cuernos?

De repente la pelirroja, que se había presentado ya como Eaa, me preguntó acerca de mi olor.

— ¿Qué coño es un Peteiro? ¿Y porque coño no me bajas de una vez? Mi nombre es Kazuya, Kazuya Kazehaya, un tritón del North Blue ¿Acaso eres humana? —le pregunté a aquella extraña mujer pirata.

off
#13
Las cosas se habían puesto un poco tensas, y pude ver cómo la capitana tomó a aquel hombre por la cola y estaba a punto de arrojarle al mar, cuando salí, con la lanza que el mismo había portado en mano. Además de aquellos dos, un enorme muchacho estaba en la costa de pie. Tenía una expresión de asombro igual a la de Maeve. Me acerqué a la capitana y con intenciones de mediar le expliqué:

"Perdón, capitana. He sido yo quien se ha equivocado-Gin. Pensé haber visto un atún en la costa y pensé que sería un excelente almuerzo" Me excusé con Maeve "Y no. Nunca había visto tritones antes. Solo gyojin. Pensé que eran la única gente del mar, y que todas las sirenas eran mujeres-Gin. Ahora veo que no es así" dije al hombre que seguía a merced de la capitana.

"No creo que debamos lanzarle al mar. Al menos no aún. Desconocemos si es un enemigo y hacerlo le mataría irremediablemente" Dije a Maeve, mientras abría mis ojos, dándole a entender que este tipo era un usuario. "Aunque, con la creciente cantidad de invitados, coincido en que es mejor estar fuera de la Rémora. La cuarta regla, ¿no? Podemos aclarar esto en la costa con más calma-Gin"

Salté de pronto a tierra, aún lanza en mano y me dispuse a ver de cerca a aquel muchacho. El tipo facilmente me doblaba en estatura y no solo eso: Tenía cuernos como la capitana. "¿Tienes un nombre, chico? ¿Acaso ese tritón es amigo tuyo-Gin?" pregunté al muchacho.


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#14
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- Gin no es mi subordinado - respondí, seria. No me gustaba que la gente insinuara que yo estaba por encima de nadie. Cuando formamos la tripulación, elegimos a Maeve como capitana, pero a la hora de tomar decisiones lo hacíamos en conjunto. Los Piratas del Brillante Infortunio éramos una familia, y eso era algo que no iba a cambiar, a pesar de la muerte de mis dos únicos amigos - No deberías insultarle. Ha matado a gente por menos - recordé entonces aquel fatídico día. Cómo Gin acabó con la vida de la pobre Larian, que solo había guiñado el ojo a la capitana - Parecía maja - pensé, recordando a la joven - Me hubiera gustado poder sentarnos a tomar algo. Seguro que tenía temas interesantes de los que hablar aunque a Maeve le cayera mal

Aquel joven me respondió que no era de la zona. Me mordí el labio inferior, pensativa - Pues vaya. A ver a quién pregunto yo ahora - Miré al tritón, extrañada. Este me preguntó de malas maneras acerca de mi antiguo compañero - Qué es Peteiro no. ¿Quién es Peteiro? - hablé con seriedad - Peteiro Gorgullo Boquerone, Justiciero Picuda. Era un gyojin barracuda con traje. Olía a pescado como tú, y era más feo... - enumeré - Y también más divertido, la verdad - Suspiré, negándome a responder a su orden de que le bajara. Se presentó, finalmente, como Kazuya Kazehaya. Era un nombre... peculiar. Mencionó que era del North Blue y me preguntó acerca de mi procedencia.

- Ya te he dicho que no me llames capitana - respondí, molesta, a mi nuevo compañero. Tampoco estaba enfadada con él, pues parecía que le costaba recordar algunas cosas. - Tranquilo, si es un tritón puede respirar sin problema en el agua - di mi opinión - No se va a ahogar, y tampoco tengo pensado tirarle como si fuera un saco de mandarinas - Antes de que Gin pudiera terminar su frase, pisé en la barandilla para impulsarme, saltando por la borda. No me costó mucho aterrizar en el hombro derecho del oni, debido a su gran tamaño. Me giré 180º mientras me sentaba, soltando a Kazuya, quien quedó tendido junto al cuello del desconocido, agarrando con mi mano derecha aquel enorme palo metálico que portaba este último.

- Ya lo sé, fui yo quien redactó las reglas - respondí al humano mientras analizaba brevemente la situación - Me acabo de fijar. Mides como Waj... a ojo - expliqué - Espero que no seas un degenerado como él, la verdad. No tengo ganas de atizar a nadie. - hablé - Ahora entiendo por qué al pequeño Mandarina le gusta tanto subirse en mis hombros - una sonrisa se dibujó en mi rostro - ¿Por cierto, cuál es vuestra comida favorita? - pregunté, con curiosidad



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#15
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No tardé en acabarme el muslo de pollo mientras caminaba, y ya estaba limpiándome los dientes con el hueso del muslo, como si esté fuese un palillo, cuando noté un gran peso encima de mi hombro izquierdo. La mujer con cuernos y el pez humanoide ya no estaban encima del barco, en su lugar donde estos estaban ahora se encontraba un peliblanco, el cual daba la sensación que era un humano de unos 2 metros de alto. Por otro lado, tanto la joven como el pez humanoide se encontraban encima de mi hombro derecho. Esté hecho hizo que instintivamente, quedándome con el hueso en la boca, tocarme con la mano izquierda el pelo a la vez que me ruborizaba de la incomodidad de tener de golpe dos seres tan cerca de mí.

La mujer, la cual parecía una joven Oni, algo bajita, pero de aspecto más mayor que yo, o al menos esa sensación me daba, se sentó en mi hombro a la vez que agarraba a Lucille. Mi timidez me impidió realizar cualquier tipo de movimiento, únicamente pude ruborizarme, aún así noté que la mujer era más fuerte que yo, ya que notaba un fuerte agarré en Lucille.

Además de la joven, el pez humanoide se encontraba tumbado cerca de mi cuello, lugar donde lo había dejado esta. La cual por sus palabras parecía compararme con otro tipo, al cual denomino como alguien degenerado. “Esta mujer parece confiar mucho en sus habilidades… ¿pero aún así le preocupa que sea un degenerado-ko?” pensé mientras la escuchaba incomodo, tenerla encima de mí me hacía sentirme raro, sobre todo porqué no la conocía de nada.

Mientras la joven hablaba, el peliblanco que había aparecido en la cubierta del barco, salto a la arena y me pregunto mi nombre y si era amigo de aquel pez humanoide, o al menos supuse que se refería a él, ya que no había nadie más allí con nosotros. “¿Tritón? ¿Acaso es así como llaman a estos peces humanoides-ko?” me pregunté algo confuso.

- Mi nombre es Kenjo y no, no conozco a ese ¿Tritón? De nada-ko. – contesté al peliblanco, el cual por suerte a diferencia de la joven mantuvo parecía ser más educado y supo mantener las distancias. – Yo como de todo, pero mi comida favorita es la carne a la brasa, en especial los muslos de jabalí-ko. – conteste entonces a la joven, la que parecía importarle entre nada y menos nuestros nombres o si nos conocíamos, ella estaba más interesada en nuestros gustos gastronómicos o al menos eso me dio a entender.

- Y ustedes, ¿Cómo se llaman-ko? – pregunté educadamente mientras volvía a agarrar el hueso del muslo de pollo y seguía limpiándome los dientes con él. “Por la pregunta que me hizo la joven antes, entiendo que ellos tampoco son de esta isla y también son recién llegados-ko…” pensé distraído. - ¿Qué les trajo a esta isla-ko? Entiendo que ustedes tampoco son autóctonos de aquí, ¿me equivoco-ko? – les pregunté aún algo ruborizado al tener aquellos dos en mi hombro, pero a la vez tranquilo y seguro de mí mismo. “Si fuesen mala gente, ya me hubiesen atacado-ko…” pensé al ser lo que hacía habitualmente la gente mala con la que me cruzaba.


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#16
— ¿Me acaba de llamar aburrido? Si tuviera mi lanza conmigo no me llamaría aburrido —pensé justo antes de notar que ya no me encontraba en el barco si no que estábamos en los hombros del giganton con cuernos — ¿Pero que mierda?

Aquella mujer había saltado y no fui capaz de darme cuenta debido a la velocidad de su movimiento, definitivamente no era alguien normal. ¿Era un capitán pirata tan poderoso? Por un instante me sentí impotente, una sensación de ser aún demasiado débil. Que sensación tan desagradable. Sin embargo, algo me decía que estas personas no eran una amenaza para mí, no parecían hostiles.

Así como si nada la pelirroja hizo una pregunta de lo mas aleatoria. ¿Cuál era nuestra comida favorita? Que importaba eso. ¿O acaso era algún código de las personas de la superficie? Era un despropósito a mi parecer, pero el gigantón, que ya se había identificado como Kenjo respondió sin dudar.

— No creo que conozcan la comida de las profundidades. El pastel de algas y coral es la mejor comida del mar —respondí a la extraña pregunta de la chica.

Desde la altura a la que nos encontrábamos sobre aquel hombre de 9 metros, se podía ver parte de la selva con claridad. Me quedé observando mientras refunfuñaba por haberme encontrado con gente tan extraña. Mientras veía sobre los arboles noté como una gran cantidad de aves parecían estar escapando de algo o alguien en el interior de la selva y volaron en dirección hacia nosotros y luego se desviaron escabulléndose por el horizonte. Reconocía que eran aves debido a que solía cazar gaviotas por diversión las pocas veces que subí a la superficie en el North Blue.

En un mal movimiento me resbalé del hombro de Kenjo y empecé a caer de cabeza desde esos 9 metros de altura.

—Me cago en la… —dije poniendo mis brazos frente a mi rostro para protegerme del golpe y cerré mis ojos justo antes del impacto.

Y aunque espere la llegada del golpe, nunca llegó. Por el contrario, sentí una sensación familiar. Abrí los ojos y… ¿agua? Estaba sumergido en agua. Pero no, aquello no era agua realmente o por lo menos no la que conocía, pero se sentía idéntica-

Saqué mi cabeza y mi cuerpo de aquel líquido y el suelo volvió a ser sólido. En ese momento entendí más o menos lo que ocurría. 

— Tiene que ser eso. ¿Esté es el poder de mi fruta? —pensé mientras sonreía.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1682 + 0 = 1682
Energia: 1039 - 10 = 1029
Espiritu: 225 + 0 = 225
#17
La capitana había saltado al hombro del enorme chico, quien nos respondió que tampoco era de aquella zona, al parecer había terminado allí por azares del destino al igual que nosotros. El tritón también hizo de las suyas, pero ambos respondieron a la pregunta de la pelirroja sobre su comida favorita. 

Luego de un momento a otro el tritón cayó desde la gran altura en la que estaba junto a la capitana, pero no cayó. En su lugar se había sumergido como si el suelo fuera agua. Aquello era muy interesante. El joven tritón sacó luego su cabeza del agua… ¿arena? no importa. Sacó su cabeza y luego volvió a la normalidad, al todo su cuerpo salir del suelo. Me acerqué y pisé. Para mi sorpresa la arena estaba normal. Aquello solo podía tener una explicación.

“No sé qué poder es ese chico, pero comiste una fruta del diablo muy interesante-Gin”Comenté “Sé que la gente del mar tiene aptitudes increíbles bajo el agua, si para ti el suelo es como agua, debes ser de temer-Gin” Le dije, devolviéndole su lanza. “Perdona el malentendido-Gin. Toma, considera esto una ofrenda de paz”

Tanto el tritón como el enorme chico con cuernos me daban la impresión de estar en una situación parecida a la nuestra. Todos estábamos aquí, pero ninguno pertenecía a este lugar. Me acerqué a la capitana y le dije “Creo que no hace falta ponernos violentos. Parecen buenas personas-Gin” dije dándole una palmadita al enorme oni en la rodilla. “Personas buenas y fuertes, Rahahaha. Sé que traje solo al tritón, pero me hago responsable por ellos-Gin. Te aseguro que nadie subirá a la Rémora sin tu permiso” concluí diciendo a mi amiga.

Caminé un poco hacia el linde de la jungla que había ante nosotros y tras escuchar un poco, pude escuchar movimiento no muy lejos, jungla adentro. "¡Hey, ustedes dos! deben tener hambre, ¿Qué les parece si ustedes encienden una buena fogata y yo nos consigo el almuerzo-Gin?¿Es un buen trato, no?" dice a los dos recién llegados, mientras sonreía y saltaba jungla adentro, para en efecto, conseguir el almuerzo.



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#18
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- Carne a la brasa y pastel de algas y coral - me quedé pensativa tras escuchar las respuestas de ambos individuos, mientras las anotaba mentalmente pues no tenía a mano la libreta y la pluma - Me pregunto si el pastel de algas y coral sabrá como la lasagna de espinacas si le echara marisco - pensaba, con gran curiosidad. Kenjo nos preguntó nuestro nombre. Esperaba que me hubiera escuchado cuando me presenté ante Kazuya, pero parecía no ser el caso.

- Yo soy E... - una bandada de pájaros me distrajo. Kazuya, quien estaba a mi lado, se resbaló y comenzó a caer. Solté el arma y me dejé caer hacia atrás, esperando poder agarrar al tritón y ayudarle de cierta forma, pues si se caía  de cara como parecía se iba a dar un golpe bastante curioso contra el suelo. Mientras giraba sobre mí misma estiré mi brazo izquierdo con intención de agarrarle nuevamente de la cola. Para mi sorpresa, en vez de agarrarle únicamente le di un toquecito con la palma. - Ups - se me escapó, mientras aterrizaba en el suelo. Miré de reojo, sintiéndome en cierta manera culpable pues yo había sido quien había subido al tritón al hombro de Kenjo. Parpadeé, dos veces. Ahí a mi lado no había ningún tritón. En su lugar, el suelo parecía hacer ondas. Como cuando tiras una piedra a un charco. De la tierra emergió Kazuya, como si nada le hubiera pasado. Arqueé una ceja, realmente extrañada. Sonaba realmente poco práctico que un tritón se comiera una fruta del diablo, pero lo más probable era que la hubiera comido sin darse cuenta, como me pasó a mí, y a decir verdad había tenido bastante suerte.

Gin se acercó después para devolverle su arma al tritón. También me dijo que se iba a hacer cargo de ellos y que no iban a subir a la Rémora. - Lo sé - respondí, con una sonrisa - Parece que valoran sus piernas - me reí. Mientras Gin se acercaba a los árboles, me dirigí hacia el barco. Subí de un salto a la Rémora. Me acordé entonces de que no había terminado de presentarme

- Es verdad, que entre una cosa y otra se me ha pasado - giré levemente la cabeza, mirando al enorme oni - ¡Yo soy Eaa, vicecapitana de los Piratas del Brillante Infortunio! - dije, orgullosa - Capitana en funciones - maticé - Ah, y me gusta la pechuga empanada y el pastel de mandarinas - terminé mi presentación, levantando levemente una mano a modo de saludo - Ahora voy a leer, no hagáis ruido.



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#19
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En un momento de valentía decidí mirar de reojo a los dos seres que tenía encima de mi hombro derecho, en ese momento la joven parecía que iba a hablar, pero se quedó con las palabras en la boca, dejando la frase a medías al ver como el pez humanoide se resbalaba y caía por mi espalda. “Oh, por fin estas libre Lucille-ko…” pienso al notar como la fuerza que sujetaba a mi preciado Kanabo desaparecía y sin prestar atención a lo que pasaba a mis espaldas, movía mi brazo derecho quitando a Lucille de mi espalda y apoyándola ahora la parte central de esta en mi mano izquierda mientras la miraba con dulzura y cariño.

Mientras miraba a Lucille escuche al peliblanco alabando los poderes del que suponía que era el pez humanoide, el que según las palabras del peliblanco también había consumido una fruta del diablo. “Vaya… creo que no soy el único que ha comido una fruta de esas-ko…” pensé mientras seguía escuchando al peliblanco hablar sobre las grandes aptitudes que había escuchado sobre los peces humanoides dentro del mar, aptitudes que no me parecieron raras, aunque nunca había escuchado hablar sobre seres humanoides que vivían en el mar, si entendía que estos si existían como ahora había descubierto que sí, tenían que ser expertos nadadores y buceadores.

Después de sus halagos el peliblanco le dio la lanza que tenía en las manos al pez humanoide, arma que parecía ser de él desde un principio. Para luego acercarse a la joven que ahora se encontraba a mi lado izquierdo y decirle mientras me daba unos leves golpes en la rodilla izquierda, que no hacía falta ponerse violentos, ya que parecíamos buena gente. “Este tipo es bastante confiado y muy hablador, aún así me agrada, parece un buen tipo-ko” pensé mirándolo atentamente, mientras esté seguía hablando con la joven que parecía su superior o al menos su capitana. Luego el peliblanco nos dejo en el lugar y puso rumbo hacía el bosque, para después de estar ahí unos segundos pedirnos que encendiéramos una buena fogata y que el traería la comida. Aquello llamo por completo mi atención dejando de lado por completo a la joven y al pez humanoide y poniendo rumbo hacía el lugar donde se encontraba el peliblanco.

- Sin problemas, pero tráeme algo rico y sabroso, si puede ser algo grande mejor que mejor-ko. – le dije sin mirarlo y tocándome levemente con la mano izquierda la oreja del mismo lugar. Después de eso, de atarme a Lucille al cinturón y de quitarme la camiseta, esta última acción sin darme cuenta, agarré dos arboles del lindar del bosque, uno con cada mano y los arranqué de cuajo sin problemas, para luego poner rumbo hacía la costa, donde ahora solo quedaba el pez humanoide. “Vaya… ¿dónde debe haber ido la joven-ko?” pensé fugazmente al no verla, pero sin darle más importancia tiré los dos troncos al suelo poniendo uno encima del otro.

Off
#20
Atributos Personaje
Luego de deshacer la habilidad de mi fruta, y quedar completamente en la superficie, logré ver cómo se acercaba el peliblanco junto con mi lanza hacia mi posición, pero no parecía ser hostil, no de momento.

Aquel humano que ya se había identificado como "Gin", notó rápidamente que yo era un usuario de una akuma no mi. Además, devolvió mi lanza sin que yo se la pidiera a la fuerza. Me sentía realmente más tranquilo al saber que no tendría que enfrentarme a aquellos seres, me encontraba algo indispuesto para pelear en el momento, necesitaba recargar energías.

— Gracias por entregarme mi lanza. Ya no será necesario matarte. Tomaré está acción como ofrenda de paz. Ja, ja, ja —dije en un tono bromista, con un toque de sinceridad—. Y efectivamente, soy un usuario, pero no conozco con exactitud las habilidades de mi fruta. Es la primera vez que utilizo alguna clase de habilidad.

Cuando escuché a Gin decirle a su Capitana que éramos buenas personas y que se haría cargo de nosotros sonreí, pobre hombre no sabe lo que dice. Aunque no me constase que el gigantón fuese bueno, lo que si sabía, es que yo era malo, a mí manera.

Aunque no tenía nada que me mantuviera unido a esos fenómenos de la superficie, decidí darles una oportunidad para recopilar información acerca de la vida de un pirata. Quizás fuesen mi boleto a la gloria y mi atajo al poder. Por algo debía comenzar.

Cuando escuché la palabra comida de boca de Gin mi estómago rugió. No podía negar que me hacia falta comer algo y seguir descansando.

— Acepto la invitación pero como ves no tengo piernas. Así que no iré a buscar nada, aún así acepto ese almuerzo como pago por tu actitud como animal. Aún no puedo creer que me confundieras con un atún —le dije mientras me acostaba boca arriba y con los brazos detrás de mi cabeza, en la arena, a la sombra del barco de Gin y Eaa.

Luego de aquello, el hombre llamado Gin fue en busca del almuerzo, aparentemente que iba a recolectar ingredientes; Kenjo el gigante cornudo se espabiló cuando le hablaron de comida y salió a buscar madera; mientras que la mujer, llamada Eaa, fue hacia dentro de la embarcación. Todo esto mientras yo permanecí acostado en la arena.

Con mis ojos entrecerrados, a punto de quedarme dormido, logré ver cómo Eaa por alguna razón salió del barco en dirección a la selva, su velocidad superaba a mi vista. Ella era la que más me interesaba de todo el grupo, parecía la más fuerte, sus ojos parecían esconder tristeza, y su cuerpo tenía algo extraño con respecto al resto. 

Me quedé experimentando la sensación de la arena de la superficie en contacto con todo mi cuerpo. Sensaciones, texturas, sabores, paisajes y peleas, había aún tanto por conocer que me quedé dormido pensando en las nuevas aventuras que estaban por venir, aventuras que probablemente ya estaban a la vuelta de la esquina.


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