[Presente Relativo] - Unión
#11
Bajo el abrasador sol de la playa, la brisa marina jugaba con las ondulaciones de mi vestido vaporoso negro mientras me presentaba. El hombre de barba, de pie frente a mí, avanzó con pasos decididos y extendió su mano robusta, que estreché con firmeza y confianza. Se presentó como Joe, el comandante, su voz traicionando una leve inseguridad que no supe si atribuir a timidez o a un misterio más profundo.

—Un placer conocerle, Comandante,— respondí, manteniendo un tono de voz equilibrado y respetuoso, mientras nuestras manos se separaban. Joe expresó con sinceridad que era un honor tenerme con ellos, felicitándome por mis méritos. —Yo… Gracias, señor, pero el honor es mío, al poder estar con un grupo tan distinguido como el vuestro. Espero cumplir con las expectativas. — repliqué, adornando mis palabras con una sonrisa amplia y radiante que reflejaba mi entusiasmo.

A continuación, para mi sorpresa, Joe se dirigió hacia los marines que me habían acompañado hasta aquella playa soleada y tomó mis pertenencias él mismo. Esperaba que un hombre de su rango delegara esa tarea en sus subordinados, pero su gesto reveló una amabilidad inesperada. Invitándome a conocer al resto del equipo, observé cómo se acercaba el coloso de más de diez metros de altura, inclinándose hacia mí con una sonrisa afable. A pesar de su delicadeza, la imponente cercanía de tal gigante me sobresaltó ligeramente, haciendo que casi tropezara con la falda de mi vestido. "Tendré que acostumbrarme a esto" pensé, mientras el gigante se presentaba como Daisen.

—¡Uy! Perdón, Daisen. Es un placer conocerte.— dije, sintiendo un leve rubor por mi reacción —No estoy acostumbrada a ver a personas tan... grandiosas. Shshshsh— reí ligeramente, con una risa que parecía un suave siseo. Su presencia era verdaderamente impresionante.

Daisen, con un gesto de cortesía, se ofreció a Joe para llevar mis cosas. La calidez y amabilidad del grupo me sorprendieron gratamente; había temido que fueran personas duras o que me juzgaran por ser mujer o por mi apariencia recatada, pero me recibieron con una amabilidad que me llenó de alegría, como una niña en su primer día de escuela.

Mi mirada se desvió hacia los demás miembros del equipo. La mujer de estatura imponente se acercó, pero detrás de ella, un hombre de pelo rojo capturó mi atención. Parecía absorto, con la boca entreabierta, como si estuviera embelesado por mi presencia. Su reacción, encontrándola encantadora, me llevó a dedicarle una sonrisa antes de dirigirme a la mujer.

Ella, con una energía que recordaba a un volcán en erupción, se presentó como Karlglass. Habló de los compañeros, aunque parecía confundir el nombre de Daisen, lo cual me hizo preguntarme si había entendido mal antes, cosa que podría ser, puesto que este tenía una voz fuerte y profunda. Karlglass continuó con comentarios algo despectivos, pero claramente sin malicia, provocando que una risa se escapara de mis labios. No paró un momento, elogiando mi belleza y pidiéndome consejos de moda, antes de indagar sobre mi uniforme, preguntando si era una "niña rica" o si pretendíamos ir de incógnito.

Su comentario me tomó por sorpresa. "Una niña rica..." pensé, recordando brevemente mi pasado. Casi llegué a pensar que lo había dicho para atacarme, pero la inocencia de sus palabras me recordó más bien a un niño que dice lo que piensa sin malicia alguna. Me pareció adorable.

Fue entonces cuando el hombre pelirrojo salió de su trance, interrumpiendo a Karl por su brusquedad y se acercó para presentarse. Incluso hizo una ligera reverencia la cual respondí con una mía propia. Levanté ligeramente los lados de mi vestido e incliné la cabeza con sutileza, manteniendo la mirada fija en él. Era un gesto sencillo, pero llevado a cabo con la elegancia de alguien acostumbrado a la cortesía y la etiqueta, sazonado con un toque de picardía.

—Me alegro mucho de conoceros, Karlglass y Sephiroth. Espero que nos llevemos bien.— dije, dando un paso hacia Karlglass y mirándola con una mezcla de admiración y curiosidad. —Y en cuanto a ti, Karlglass, no creo que necesites muchos trucos. Tienes una belleza natural que brilla por sí sola. Pero estaré encantada de ayudarte en lo que necesites.— Mi sonrisa era sincera, y crucé los brazos, apoyando una mano en mi mentón mientras evaluaba su estilo. —Y sobre la moda, estaré encantada de compartir contigo mis conocimientos. Es por eso que no suelo llevar el uniforme a menos que sea absolutamente necesario, la moda siempre ha sido una de mis pasiones.

Todavía quedaba uno de ellos por presentarse, así que aguardé para ver que decía. Pero antes de eso, una pregunta surgió en mi interior.

—Por cierto, ¿cuál es nuestra misión ahora? ¿Nos quedaremos en esta isla o vamos a ir a la siguiente? —eché una ojeada alrededor, oteando en busca de otro barco— ¿Y vuestro barco dónde está?

Mientras giraba a mi alrededor, observando la playa, el destino quiso que el vestido se enredase por el viento entre mis piernas, haciéndome tropezar con un cúmulo de arena y cayendo de cara soltando un pequeño gritito de sorpresa.

"Fantástico, Iki. Menuda primera impresión. Ahora van a pensar que eres una niña rica patosa" pensé, con la cara enterrada en la arena y enrojecida de la verguenza. "Tierra, trágame... O más bien; arena, trágame"

Maldecí la playa. Odiaba la playa. Y la maldita arena.

Karmas y extra
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#12
Las cartas estaban sobre la mesa, ya no había marcha atrás. Toda aquella aventura que había vivido en la isla concluía aquí. Desde mi gran llegada a Toko, mi encontronazo con la pescadora de dunas, hasta mi serendipia con Harry o la batalla con Kuraku. Todo se cerraba con broche de oro al divisar a Joe y a su escuadrón. Tras presentarme, todo lo que sucediera de ahí en adelante, sería una misión diferente. Lo que  no esperaba yo, es que no iba a ser el único recién llegado...

Tras mi saludo, la gran mujer es la primera en alzar la voz por encima del resto. Está interpela a Joe, el colmillo, bromeando sobre mis intenciones y  asignando mi interés en el característico bello facial del comandante. Yo me mantuve firme e impasible, sin mostrar emociones. No obstante he de admitir que me hizo gracia. No sabía si por el propio comentario o por si me reia de cualquier cosa que dijera esa belleza guerrera.
Acto seguido, Joe es el primero que sé adelanta en contestarme. En ese momento estaba genuinamente nervioso, pues no sabía si me iba a despachar o aceptar entre sus tropas. Lo primero que hace es un saludo militar de regreso, rompiéndolo rápidamente, señal de que yo podía descansar. Ya destensado, el héroe de los Cabos Gemelos se cruza de brazos frente a mi y, aunque más bajito, me sentí intimidado. Su presencia era imponente. Entonces, empieza su discurso. Actúa con modestia y me acoge en su división. Para el momento en el que me anuncia que vendrá una compañera, mis ojos ya hacían chiribitas y la ilusión me invadía el alma, pero con un gesto firme recupero la compostura y alzo la voz:

-Gracias señor, no sé arrepentirá en absoluto, señor- resolví mientras hacía una referencia en el sitio, inclinando mi cuerpo paralelamente al suelo y con los brazos pegados al cuerpo.

Entonces, mientras tomaba la postura, la gran mujer se volvía a adelantar al resto. Antes de que se dirigiera a mí, pude ver rápidamente como el gigante parecía estar feliz y conforme con la situación. A diferencia del pelirrojo, quien parecía estar viendo un fantasma. Yo intenté ser lo máximo esquivo con la mirada con este último.

-Vale...Evita contacto visual... Creo que no le caes bien...-

Todo se fue al garete cuando la fémina de la división de dirigió a mí en un tono serio y borde, totalmente opuesto al que había tenido previamente con Joe. Con dominancia y seguridad, me rebaja ante ella e increpa mi forma de tratar con el comandante. Su orden era sencilla: debía de acatar sus órdenes y antes de Joe, debía pasar por su filtro. Di un paso al lateral, pues tenía enfrente a Joe. Así la pude apreciar mejor, haciendo un escaneo de arriba abajo. Sin duda era lo más atractivo que había visto nunca, y aunque lo disimulé al máximo, no dudo que el ojo experto, lo podía notar. Al segundo, devolviéndole la mirada, sonreí, dibujando una sonrisa de desafío a la vez que de seguridad. Cogí aire y contesté con orgullo:

-Nada me haría más feliz que servir a tu lado, guerrera, eso tenlo por seguro. Aunque bueno... Aún no se tu nombre, mi capitana.-

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El sentimiento era diferente. Mientras que por Joe sentía admiración y lo consideraba un maestro, con esta mujer tenía una sensación distinta. Sentía que debía impresionarla pero sin dejarme llevar por el fanatismo, sino con actos y valentía. Esperaba estar en lo correcto. 
Un paso al frente da después el espadachín del equipo, que extiende la diestra en señal de saludo. Se presenta como Sephiroth y apoya mi incorporación con buenas palabras. Yo le devuelvo el saludo con gran simpatía.

-Es un placer , señor Sephiroth.- le doy la mano de vuelta con gusto. -Espero de verdad ser útil y una leyenda tan grande como ustedes.- dije animado, aunque por dentro, el pensamiento era diferente. -¿Porque tengo la sensación de haberlo visto antes en alguna parte...?-

Todos y cada uno de ellos me había acogido a su manera. Unos con formalidad, otros con desafío y otros con una gran sonrisa. Igualmente, quedaba la llegada de la nueva y la gran nueva y real incorporación de la División 34, la señorita  Ikirami Kuroichi

Desde el mar, un barco de la Marina deja caer un bote. Con él, un grupo de personas y varios bultos de equipaje. Estos se acercan a la costa, desembarcando. Por un lado, un par de marineros cargaban las pesadas maletas como fieles trabajadores de la protagonista de la escena. Por el otro lado, una dama de belleza divina, con prominentes curvas, un cabello largo y carmesí y un vestido oscuro que resaltaba la hermosa tez blanca de la mujer.
Ella era, al parecer, la joven promesa que estaban esperando en un primer lugar, pues hace un saludo militar y se presenta ante todos. La división al completo la reciben con fanfarria y distinguidos saludos, pues al parecer era una reconocida novata del west Blue. Yo me quedé en silencio observando la escena, algo apartado del resto.

-Vaya... Así que esta es... La señorita Ikirami.- empecé a ver cómo Joe y el gigante se preocupaban por ella- Es guapa de narices... ¿Pero va a estar a la altura con tanta finura?- entonces la Semi Oni la acusa sin delicadeza de niña rica. 
A mí se me intenta escapar una pequeña risa que disimulo a la perfección con todo forzada. No obstante saqué el nombre de la mujer: Karlglass.
Ikirami se dejó llevar por los saludos y los ofrecimientos... Pasando de mi. Me había puesto el ojo encima, pero no sé limitó a recibirme.

-Ahh, así que solo recibes saludos pero no los das, ¿Verdad?- Pensaba malicioso mientras miraba altivo y serio.

Ella se adelantó dándome plantón y preguntando al aire por misión y por barco. Rápido se dió cuenta que, tras su presentación, sus primeras palabras fueron demandas.

-Que pereza... Apuesto 10 berrys a que Karl tiene razón y es algo pijilla la muchacha. Aunque es increíble...- pongo los ojos en el cielo, teniendo a todos de espaldas y me propongo salvar la situación- Vamos a ganar puntos...Hola...- sonrío. -...Soy Tenma, Ryusuke Tenma. -me adelanto a todos hasta llegar a la mujer y le doy la diestra- Soy tan nuevo como tú, pero seguro La Marina y el comandante Joe lo tienen todo pensado, no te preocupes.

Ayuda visual 2


Y así, con un breve estrechon de manos, una sonrisa y una salvada, entre los dos novatos, se cerraban las presentaciones de las nuevas incorporaciones a la División 34. Ahora no tenía nada más presente que la emoción de lo que sucedería a partir de ese momento...

Aclaraciones

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#13
Todo iba bien. Ikirami estaba integrándose y conociendo al resto de compañeros de una manera normal y cómoda, se notaba que era una chica muy buena, con modales elegantes y respetuosos. Su simpatía natural hacía que todo fuera mucho más fácil. Lo que más le llamó la atención desde luego fue Karl, quizás por ser la única mujer del grupo, podría encontrar en ella esa facilidad para estar cómoda con todo esto, y es algo entendible, que haya otra mujer con la que puedan compartir cosas era algo muy positivo para la integración, incluso ya se pusieron a comentarse ciertas cosas sobre moda y ropa, todo pintaba bien.

- Gracias, Daisen - Le dije mientras le ofrecía el equipaje de Ikirami, el cual podría transportarlo mucho más fácil debido al gran tamaño de la palma de su mano. Ikirami terminó de presentarse a todos. Parece ser que Tenma estaba algo cortado en hacerlo, ya que se quedó detrás de todo, como dudando el que hacer, pero le echó valor y se presentó a nuestra nueva compañera con educación y respeto, dejando otra vez en el aire la confianza que tenía en mí como líder. Me arrasqué la frente con cara de duda, ahora que somos bastantes tenía que esclarecer cuál era la ruta que tomaríamos y salir de isla Toko en poco. Todas estas dudas me las reafirmó Ikirami cuando preguntó a donde íbamos y si teníamos barco - Pues... - Iba a responderla, pero la pobre se cayó al suelo debido a su vestido negro, el cual se le enredó en las piernas por culpa del viento, haciendo que cayese de lleno en la arena.

Esbocé una pequeña sonrisa por lo ocurrido, la pobre incluso se quedó quieta con la cara en la arena, estaría muerta de vergüenza. Me acerqué a ella y me agaché - Tranquila, esto es una buena señal. Significa que estás hecha para estar con nosotros - Dije acompañado de una corta y nasal risa. Le ofrecí mi mano para ayudarla a levantarse de la arena - Es nuestra seña de identidad, como ves, somos todos peculiares a su manera - Procedí a ayudarla a levantarse con cuidado y girarme para ver a todos - Tengo que ponerme en contacto con el cuartel central. No tenemos barco - Dije mirando a Ikirami - Pero pediré uno que venga a isla Toko y si es posible, que sea nuestro. Tener algo parecido a un hogar para nosotros - Agaché la cabeza de manera pensativa - Una vez que lo tengamos, embarcaremos rumbo a nuestro siguiente destino. Nos queda realmente poco por hacer en este lugar - Avancé hacia Tenma y me puse a su lado, teniendo así a todos delante de mis ojos

- Ahora que tenemos un grupo amplio, es buena idea tener cada uno lo que necesitemos para partir cuando llegue el momento y que no nos falte de nada - Dije de brazos cruzados, mirando uno a uno a todos ellos. Me costaba aceptar de que estaba al cargo de tanta gente, la cual, supongo, me tenían como alguien capaz de liderar lo que hiciéramos, de ser gente con renombre. No sé si sería capaz o no, pero quería intentarlo, se merecían lo mejor y estaba dispuesto a todo, y por supuesto, protegerlos a toda costa, incluso con mi vida.

- Así que, ¿por qué no acompañamos a nuestros dos nuevos camaradas al hostal y terminamos de comprar lo que nos falta? - Dije con una leve sonrisa - Esta noche, llamaré yo al cuartel a ver que me pueden decir sobre nuestra petición, yo me encargo de ello - Dije con confianza. Así el resto del día podíamos tomárnoslo con calma y disfrutarlo.
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#14
El grupo había crecido desde que yo me había integrado en la división, ahora Tenma e Iki se nos habían unido y ya el número era un pequeño elenco a tener en cuenta. Después de ponerme a ayudar a Joe con el equipaje, lo mantuve en la mano mientras me daba la vuelta con todo el bulto que parecía en su mayoria prendas y vestidos de ropa y me enfonque en el Joven llamado Tenma.

"Disculpa mis modales pequeñín" Sonriendo como siempre, para seguir diciendo: "Mi nombre es Daisen como ya habrás oído, si necesitas una manita, aquí tienes y siempre tendrás un fiel compañero" Dije esperando que captara mi buena onda para con el.

La joven Ikirami tropezó con su vestido negro y acabó con la cara pegada en el suelo. La sonrisa broto por si sola en mi rostro acompañada de la risa que me caracterizaba.

"Wayayaya, Hay pobrecilla ¿ no tendrás complejo de avestruz, verdad jovencita?"

Joe se dirigió a ella y le tendió la mano para ayudarla con el mal trago que la vergüenza nos puede hacer pasar a cualquiera en una situación así. Para continuar y dado que Ikirami había preguntado por nuestro futuro inmediato, Joe nos hizo saber a todos que iba a pedir un barco para desplazarnos a otros lugares y continuar con nuestra vida de Marines.

Esperé a que todos nos movilizáramos con el equipaje sobre mi mano derecha y esperando a que mis compañeros comenzaran a moverse deshaciendo el camino hacia el hostal y así llegar para que los nuevos integrantes se instalaran o al menos sus pertenencias.

Quizás debería aprovisionarme mejor para lo que se viene en un tiempo, quien sabe cuanto tiempo estaremos surcando los mares sin posibilidad de visitar nuevas islas. Pensaba para mis adentros.
Me mantuve con una sonrisa callada esperando para marcharnos tal y como había comentado Joe.

Cuando estéis listos nos ponemos en marcha.Wayayaya
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#15
Mi nueva mejor amiga, como ya consideraba a Origami, parecía también algo torpe, me dijo que tenía una belleza natural innata y se cayó.  Aproveche que el pelopincho estaba dispuesto a seguir mis órdenes y me siguió el rollo y me dirigí a él:

-Ey pelopincho! Ayuda a Origami a levantarse y con las maletas, es una orden. 

Me divertía tener un tío adorándome la verdad, iba a ser verdad eso de belleza natural que me había dicho Origami, además, el chico tenía buen porte, estaba cachas y era alto para ser un humano. Tras los traspiés mi nueva mejor amiga estaba avergonzada y todos la tranquilizaron, luego Joe nos dijo que pasaríamos el día en la isla, yo estaba cansada aún de mi reciente combate con los esclavistas, pero también quería conocer más a mi nueva amiga y tenía un problema que solucionar. Joseba empezó a emitir pequeños maullidos y me puse algo nerviosa, intentando evitar que el resto lo escucharan, aún lo tenía que presentar al comandante.

Mi nuevo mejor amigo gigante Daison también dijo algo, pero no pude prestarle atención por los nervios de que descubrieran a mi nuevo mejor amigo gatuno Joseba. Grite para intentar que solo se escuchara mi voz, imitando a Daison.

-WYHAHAHAHAHA CLARO QUE SI JOE, VAMOS AL PUEBLO OTRA VEZ TRAS LAS PRESENTACIONES Y DESPUES ¡¡A VIVIR AVENTURAS TODOS JUNTOS!!!


Creo que se notaba que estaba claramente nerviosa.


[Imagen: 9GdOzk1.png]
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#16
Me devolvió el saludo con otra elegante reverencia, era hermosa, educada y educada, algo a lo que no estaba acostumbrado a encontrarme últimamente. Todas esas virtudes hicieron que respondiese con una pequeña sonrisa juguetona, era mi compañera pero nadie desde que tuve que abandonar mi aldea me había despertado tal interés. Ikirami respondió amablemente a Karl aunque esta había sido algo ruda ,como siempre con su forma de preguntar.

Tenma que se había quedado detrás de todos nosotros, se adelantó para saludarla. el grupo crecía con dos integrantes y debíamos todos estar a la altura, Daisen que hasta entonces no había hecho caso a Tenma, se presentó ante él con una disculpa. Ikirami que ya había acabado de presentarse ante todos, preguntó sobre cuál sería nuestro destino, al tiempo que giraba sobre si misma, cosa que provocó aquel vestido tan hermoso se le enredara entre las piernas, haciendo que esta perdiera el equilibrio y cayese sobre la arena. Instintivamente , mientras pensaba en la hermosa estampa que me pareció al ver el vuelo de su vestido azabache mientras giraba con el mar de fondo, di un paso para ayudarla a levantarse, pero Joe que estaba más cerca de ella y fue más ágil y raudo le ofreció su mano. Karl aprovechó su estatus de veterana para ordenar al chico nuevo que ayudase a Ikirami, la cual seguramente le haría mejor compañía que cualquiera de nosotros. - ¿ Te encuentras bien ? Le pregunté con tono preocupado casi a la vez que Daisen hacía una broma sobre la situación, Joe también le dijo unas palabras de consuelo para acabar revelandonos que llamaría esta noche al cuartel y nos esperaríamos en el hostal a la espera de nuestro barco.
¿Alguien necesita que le lleve algo? Me ofrecí amablemente
|Hablo/"Pienso"/Narro|
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#17
Mi acercamiento fue más una necesidad mia que del resto. En el fondo sentía que debía dejar de lado mi aspecto menos sociable  y hacer un esfuerzo extra para generar una buena química en las nuevas relaciones que se me abrían por ser aceptado en la división. Al fin y al cabo, con esta gente pasaría gran parte de mi vida, sino todo lo que me restaba de la misma. Si teníamos que guarecernos juntos en el campo de batalla, era imprescindible sentir que si los perdía a ellos, perdía una parte de mi.
No obstante, tampoco era mi intención sobresaturar a los demás con sentimientos demasiado eufóricos o que crecieran que estaba forzado la situación. Así que intenté callar más y restringir a abrir la boca lo justo, dando énfasis más a la reacción agradable que a la sobre exposición de mis verdaderos pensamientos.

Así fue como me limité a escuchar al resto y a usar frases cortas. Primero vino Karl, que tras una reacción colectiva para ayudar a Ikirami con su abultado equipaje, me ordenó que me hiciera cargo de este mismo y lo recogiera.

-Ahora mismo- me adelanté con presteza. Sin embargo, el resto del escuadrón ya se habían ocupado de ello. -Mierda Tenma, más deprisa. Adelantate a sus acciones... Se que te da toda la pereza, pero no puedes fallar ahora.-

Mientras meditaba mis capacidades, Daisen, ahora sí, se presentaba oficialmente. Sin duda se mostraba con el más amable y amistoso de todos. Sin tanta seriedad no formalidades como el resto. Algo me decía que iba a tener una buena relación con él. Yo me limité a sonreír con amabilidad y algo de vergüenza, agachando la cabeza y rascándome la nuca.
Sin mucha demora, Joe se puso al frente, liderando la conversación. No sé cómo lo hacía, pero demostraba un porte digno de respeto cada vez que tomaba la palabra. Sólo lo había visto dos veces y sentía que estaba frente la alegoría de la Justicia. Sus palabras fueron sencillas. Se limitó a comentar que esperábamos órdenes de la Marina, tanto rumbo como transporte. Nos aconsejó que cerráramos todos los asuntos que teníamos por la isla y que cogiéramos lo imprescindible para partir en un par de días.

-Que emoción...- pensaba mientras miraba al infinito, haciéndome fantasías mentales de La División 34 y yo, formando equipo, capturando criminales y viviendo aventuras.- Va a ser un gran viaje...-

Cuando terminó, Sephi se ofreció para ayudar con temas de equipajes y cargas de la compañera. Yo, sin embargo, aprovechando que estábamos todos juntos, me permití abusar de confianza y hacer piña. Al menos un mínimo.

-Una cosita chicos...jeje...- agaché la cabeza, completamente sonrojado. -Me he estado alojando solo en la otra punta de la ciudad y... Bueno...- levanté cabeza para mirarlos a todos. -Queria saber dónde estabais vosotros hospedados... Para estar todos juntos y demás... A ver, que puedo dormir solo, jajajaja.- empecé a reír para liberar tensión. -Pero mejor acompañado que solo en una cama, ¿No?-

Mi tono temblaba. En parte me sentía muy avergonzado, pues no era típico de mi estar frente a mis héroes y jefes y decirles de dormir todos juntitos. Pero por otra parte estaba aliviado y feliz, pues este era el camino de formar un lazo real y genuino con mi nueva familia.
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#18
Sumida en la cálida arena, percibí la sonora carcajada de Daisen resonando tras mi inesperada caída. No podía negar el toque cómico de la situación, aunque no fuera especialmente graciosa para mí. Daisen no perdió la oportunidad de hacer una broma sobre avestruces, arrancando risas de los demás. Mientras me sacudía la arena, levanté la cabeza y vi al comandante Joe, agachado a mi lado, tratando de suavizar el momento con cordialidad, asegurando que tales percances eran una señal de adaptación al grupo. Me extendió su mano con una sonrisa comprensiva.

-No estoy segura de que tropezar sea tan auspicioso -respondí, aceptando su ayuda para levantarme, y sacudiendo la arena restante de mi ropa-. Gracias, comandante.

A mi lado, Sephiroth, con una expresión de genuina preocupación, se apresuró a preguntar por si estaba bien.

-Sí, sí. No ha sido nada -respondí, sintiendo cómo el rubor coloreaba mis mejillas-. Solo fue un pequeño tropiezo, nada grave.

A pesar de mis palabras, sentía la incomodidad de ser el centro de atención en tal situación. Necesitaba demostrarles que era más que una simple compañera, alguien en quien realmente podrían confiar. Con esa determinación, giré hacia el último miembro del equipo, Tenma, que se acercaba para presentarse. Le di la mano con una sonrisa amistosa.

-Encantada, Tenma -saludé con entusiasmo-. Así que eres nuevo también, ¿eh? Pues démoslo todo para convertirnos en grandes Marines.

Tenma mencionó algo sobre los planes del comandante Joe y la Marina, y Joe aprovechó para informarnos sobre la logística inmediata. Parecía que nos quedaríamos en la isla por unos días, esperando un barco, por lo que sugirió ir al hostal y hacer algunas compras necesarias.

-Comprar algunas cosas no me vendría mal -acepté la idea con agrado.

Karl y Daisen ya estaban listos para dirigirse al pueblo, y Daisen parecía particularmente emocionada por la aventura que se avecinaba. Sephiroth se ofreció entonces a llevar mis cosas, lo que me arrancó una sonrisa. Era casi como si compitieran por llevar mi equipaje, a pesar de que solo tenía un par de maletas.

-Parece que mis maletas tienen más éxito que yo, casi que me pongo celosa y todo -bromeé con un tono juguetón.

Sephiroth, con su actitud caballerosa y su aspecto atractivo, definitivamente capturó mi atención. Quizás más adelante podría surgir algo interesante. Mientras tanto, Tenma sacó a colación la cuestión del alojamiento, proponiendo, con un tono algo tímido y sonrojado, la posibilidad de compartir cama. Lo que no entendí era si estaba sugiriendo algo sexual porque no me quedó muy claro si se refería a dormir en la misma habitación o en la misma cama... Miré a Joe buscando claridad.

-Comandante, ¿mencionaste algo de un hostal, cierto? -pregunté, intentando aclarar el asunto-. Sería bueno pasar a reservar habitaciones. A menos, claro, que haya alguna tradición en la Marina de dormir todos juntos. Sshsshssh -añadí, riendo suavemente ante la idea-. De todas formas, primero quisiera hacer algunas compras. Si alguien quiere acompañarme, podemos ir juntos. ¿Nos encontramos más tarde en el hostal a una hora determinada?
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#19
Llevábamos solo un rato juntos y ya había pasado de todo.

Ikirami tropezó delante de nosotros, casi afirmando que se moría de vergüenza por lo sucedido. Quise quitarle fuerza al asunto bromeando sobre ello, diciendo que aquí somos un grupo pintoresco. Tenma a su vez también se presentó con unas palabras un poco confusas hacia su nueva compañera. Sephiroth estaba totalmente atontado ante la belleza de Ikirami. Daisen en su salsa, con su humor y gran risa, creando un ambiente de confianza. Y Karl... bueno, siendo Karl, siempre bromeando, con su energía infinita, poniendo en orden a Tenma y dejándole las cosas claras.

Ikirami me preguntó sobre lo mencionado del hostal, bromeando con las palabras confusas de Tenma sobre dormir juntos en una misma habitación - Estamos en un hostal de una agradable anciana, la cual nos ha recibido con mucha hospitalidad. Sería bueno que tanto tú como Tenma vengáis también. Tiene más habitaciones libres, así que podéis pedir la que queráis - Dije con una leve sonrisa.

A eso añadió que le gustaría ir al pueblo a comprar algunas cosas - Si quieres puedes ir adelantándote, nosotros llevaremos vuestras cosas al hostal. En cuanto termine, te acompañaré para mostrarte el pueblo y sus rincones - Dije para que depositase su confianza en mí.

Miré a todos mis compañeros - ¿Os parece bien? - Pregunté para saber su respuesta.

Así que mientras Ikirami se adelantó para ir al pueblo, los demás fuimos dirección al hostal, para que nuestros nuevos compañeros tuvieran un sitio en el que descansar.

Me costaba creer que, en apenas unos días, nuestra familia hubiera crecido tanto. Estaba realmente feliz.
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