El incansable [parte II] - (Evento Local) [Presente Absoluto]
#31
Mi expectación no paraba de crecer, de la puerta salía humo y entre el humo y la luz pude apreciar una silueta alzando el brazo hacia el techo de la prision y empezo a gritar, ahi estaba, era el boss, el king, el big bro segun el, si me preguntan a mi: Era el putisimo amo.

La garza y el jabali estaban mas emocionado incluso que yo y ante la invitacion de la enigmatica figura de decir su nombre, ellos respondieron gritando 

-EL GRAN TORINOOO

Todo era de alguna manera ritmico y me estaban entrando unas ganas locas de bailar y unirme a la fiesta que estaba viendo. y asi lo hice:

[b]- ¡¡¡ WUJUU VIVA EL GRAN TORINO !!!  ¡¡¡ YOU ARE THE BEST MA FREND!!! LETS GOOOOO[/b]

Pero de repente, la figura, que aun no habiamos podido ver mas que en la sombra desaparecio sin dejar rastro y empezo a hablarnos, dejando paso a un sequito de marines con tremendo ritmazo que llevaban entre bambalinas lo que Gran Torino necesitaba, luces y extrañas conchas desde las que realizar su espectaculo. Increible era decir poco, me lo estaba gozando, pero algo fallaba, el Gran Torino ya no estaba.

De repente, una voz empezo a hablarnos desde diferentes sitios sin que pudieramos verla, era la inconfundible voz de mi nueva persona favorita del mundo mundial, primero se refirio a Daison, diciendole que tenia un peinado precioso

-Pero si es cal...

Antes de que pudiera responder a la voz, sentí que algo cerca de mí sin llegar poder verlo que hablo de mi cuerno, lo cual me hizo sonrojarme KYAAAA ¡ QUÉ HOMBRE! ¡CUANDO QUIERAS SON TODO TUYOS! , pensé, pero antes de que pudiera expresar lo que sentía, por fin pudimos ver la figura del que esperaba fuera algo más que mi nuevo amigo:

Allí estaba, alto para un humano, pelo azul, gafas molonas, con una capa de uniforme de marina completamente teñido de rojo, una esbelta figura, delgado pero fuerte como el vinagre, tatuajes.  El hombre más guapo que había tenido el placer de conocer, aunque por lo que iba a ver ahora, también era un mujeriego. Podría ser algo en su contra, sobre todo porque se refirió a las tetas de Kiki como""Mogambos·"" pero a mi su look y su alucinante presentación me habían dejado completamente prendada.

Vergas dijo que era el señor Tupow, almirante de la marina, el segundo rango más alto, por lo que tenía entendido que se podía tener aquí, o sea que además de guapo tenía que tener mucho dinero.

Joe y Daison se cuadraron, pero yo no.

-Vamos chicos, ¡no estéis tan serios, venimos a la evaluación con el señor Tupow, pero no por eso no podemos bailar un poco antes, ¿a que sí jefe?  OU YEAH LETS GO!!
.- Dije alzando mis brazos de arriba abajo como si estuviera bailando música Funky o disco dirigiendome al almirante

Quería que la fiesta no parara, conocer a esos marines tan molones y hacerme su amigo, me daba igual su rango, caerles bien. Para mí no estábamos ahora mismo en la temida prisión de Pippin down, estábamos en el mejor sitio del mundo, me quedaría allí de vacaciones un mes.

Me visualicé a mí misma sirviendo copas a Gran Torino y batiéndome en duelo con el jabalí y la garza, mientras cantábamos todos juntos, jamás me hubiera imaginado esta visita así, hace un momento estaba aterrorizada y ahora me sentía completamente a salvo y segura.


resumen


Karmas


[Imagen: 9GdOzk1.png]
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#32
Atributos Personaje



Fallé en mi intento por vislumbrar algo más entre aquella amalgama de luz, a la que ahora se le unía un espeso humo que comenzaba a salir a través del enorme hueco de la puerta. Bajé la mirada al suelo donde pude apreciar como este se esparcía, arremolinándose en mis tobillos. Un poco más adelante, Vengeance había sido cubierto por completo. Sorprendida, alcé la cabeza para devolver la vista a la silueta a la vez que una música inundaba mis oídos con una melodía llena de energía y ritmo. Estaba atónita, alzando las cejas con sorpresa cuando una voz en grito llamó mi atención. Con unas rimas algo divertidas, comenzó a cantar lo que parecía ser su presentación, como si se tratase de una celebridad musical. La verdad era que tenía ritmo ese tal “King”, tanto que comencé a balancearme sonriente siguiendo el ritmo a la vez que los dos enmascarados aplaudían y vitoreaban con emoción. Finalmente, estos gritaron con fuerza su nombre, “El gran Tucrow”.

Me sonaba de algo aquel nombre, pero no recordaba de qué. “¿Será alguien famoso? ¿Un cantante?”, me pregunté. Sin embargo, no me encajaba que alguien así estuviese en un lugar como aquel, custodiado por la marina. Karl acompañó aquel desfile de egocentrismo enalteciendo todavía más al susodicho, aunque errando en su nombre como siempre. Todavía emocionada, busqué su figura de nuevo pero había desaparecido. En su lugar, pude ver como seis marines llevaban distintos instrumentos para la luz que nos había cegado y uno de ellos llevaba unas extrañas conchas en su cinturón. Me fijé en que de una de ellas salía un rastro de humo, que supuse que era lo que habían utilizado para el humo. Pero mi atención estaba en el hombre que se hacía llamar King.

Giré sobre mí misma, inspeccionando meticulosamente nuestro alrededor en busca de aquel hombre, pero su presencia estaba ausente en todas partes. La proximidad de su potente voz captó mi atención y me volví para observarle, pero, para mi desconcierto, él no se encontraba allí. Me llevé una mano a la cadera, arrugando el entrecejo confusa por aquello cuando escuché que decía algo sobre un peinado resonando desde algún punto elevado, cercano a Daisen. No había nadie. Una última vez, giré al escuchar su potente voz desde otra dirección, junto a Karl, pero tampoco lo encontré. Comenzaba a sentirme frustrada justo cuando un extraño sonido surgió de la dirección a donde estába mirando antes, entre la puerta y nosotros. Allí, finalmente le vi.

Era un hombre apuesto y alto, de pelo azulado, llevaba el torso desnudo al igual que los enmascarados, pero con su gran altura imponía muchísimo más. Incluso bajo techo, llevaba puestas unas puntiagudas gafas de sol y por detrás de él colgaba una hermosa capa roja. Tenía una apariencia destacable, de aquellas que no olvidas fácilmente, me resultaba todavía más familiar ahora que podía verlo bien, pero seguía sin conectar con qué lo relacionaba. La realidad era que me encontraba sorprendida y ligeramente cautivada por el aura magnética que emanaba de él; claramente, no se trataba de un cualquiera. Me limité a repasar su físico con la mirada, de abajo hacia arriba, haciendo una pausa en sus abdominales marcados y en aquellos tatuajes que llevaba en los brazos. Al llegar a su rostro, descubrí una expresión parecida a la que yo debía tener en ese instante, con la boca entreabierta.

Con algo de timidez, me llevé una mano al recogido, acomodándolo para asegurarme de que estaba bien. Pero me pilló desprevenida por completo cuando, sin ningún tipo de tapujo, se inclinó ante mí colocando su cara casi rozando mis hermosos y voluptuosos pechos. La sorpresa fue tal que, de un involuntario tirón, solté la goma de mi pelo, haciendo que cayese en cascada alborotado sobre mis hombros. 

La cara que se me queda



Sentí el rubor ardiendo en mis mejillas cuando además, añadió un comentario sobre ellos y se alzó las gafas, mostrando unos bonitos ojos azules que observaban atentamente mis dos bellezas. Noté su aliento en el pecho al estar tan cerca y mi corazón latiendo con fuerza, potenciando el efecto en mi sonrojado rostro. Sumó un comentario más sobre ello al anterior y se incorporó, sonriendo con unos dientes perlados y recolocándose las gafas.

—Yo… Emm… —murmuré en voz baja con la mirada todavía fija en él.

Estaba sin palabras, no sabía qué decir ni que pensar respecto a aquello. Me mordí el labio inferior, conteniendo un torrente de emociones. No estaba segura si se debía a su estatura, su encanto o a la enigmática presencia que desprendía, pero mi pulso estaba acelerado y mis músculos tensos.

No fue sino la aguda voz del vicealcalde la que interrumpió el cortocircuito que había ocasionado todo aquello en mi cerebro. Al escuchar lo que dijo a continuación, salí de aquel estado de trance mental. El singular y peliazul hombre era el Almirante Aoyagi.

Parpadeé repetidas veces, incrédula ante aquello. Pero sabía que era verdad, pues ahora recordaba el periódico en el que se hablaba de él y aparecía una foto. Aquello me hizo ver la situación de una manera distinta. “El almirante Aoyagi me acaba de mirar las tetas. Ni siquiera alguien con una posición como la suya puede resistirse a mis encantos. Soy increíble.”, me dije a mí misma. En mi rostro asomo una sonrisa levemente pícara. Si conseguía camelarme a aquel hombre seguro que me ayudaría a escalar rápidamente en la Marina. Y además era joven, rico, famoso, atractivo y enorme… Era: un objetivo perfecto.

Joe hizo el saludo militar, el cual imité por respeto, y después continuó presentándose a sí mismo y a la división.

—Ikirami Kuroichi. Es un placer, Almirante Tucrow. —añadí tras el comandante, pasándome los dedos por el pelo para echarlo a un lado suavemente.

Entonces Karl, en lugar de saludar o presentarse, alzó los brazos al cielo en un movimiento de bailoteo restándole importancia al asunto que nos llevaba a allí y suplicando por un poco de fiesta. No me pareció mal la idea de una fiesta con él, incluso me apetecía, pero aquel no era para nada un lugar para ello.

Atravesé un brazo por debajo del pecho sosteniendo el otro codo, y con la mano que quedaba libre me toqué la cara, desplazando el dedo índice por el labio inferior en actitud meditativa, entrecerrando ligeramente los ojos. Aquel movimiento, sutil pero meditado, hacía que mis hermosas bellezas resaltaran todavía más bajo aquella camisa desabotonada que las contenía.


Aclaraciones
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#33
Atributos Personaje


La luz seguía sin dejarme ver con claridad quien era el dueño de la silueta y la persona que no dejaba de hablar, lo seguía haciendo con rimas, los jóvenes aún entusiasmados gritaron a unísono el nombre de aquel personaje cuando este se calló esperando obtener respuesta de su público, con cada minuto que pasaba mi rostro cambiaba de espectación a desdén,  hasta ahora nunca me había agradado nadie de primeras que fuese tan ostentoso y ruidoso, seguía en mi misma posición con la mano derecha en el bolsillo y la izquierda colgando de las empuñaduras de mis katanas. A todo esto se le sumó, Karl a la fiesta, me alegraba por ella pues le gustaba más la farándula que a un tonto un lápiz y eso la ayudaría a tranquilizarse pero no dejaba de ser un comportamiento que no me gustaba de alguien y menos de alguien que parecía ser importante.

La silueta desapareció intenté ver de quién se trataba mirando al suelo, al techo por todos lados pero solo puede observar como varios marines portando focos y objetos varios  con los que creaban esa puesta en escena. -Tss..  Chasque con desprecio mi lengua, lo suficientemente bajo para que nadie me oyese "Este tipo me recuerda a cierto villano de unos dibujos que leia de pequeño" De repente ya voz sonó entre nosotros, gire mi cuerpo hacia donde estaban mis compañeros para localizar el origen, pero ya no se estaba, a continuación volvió a hablar, venía por la parte de Daisen pero otra vez desapareció en un segundo ¿ Es rápido ? Sonó otra vez su voz está vez haciendo referencia a Karl, el resultado fue el mismo hasta que de pronto algo apareció parado entre nosotros llevaba 10 espadas a su espalda en poco más me fijé cuando enseguida se inclinó hacia delante observando cuál baboso las tetas de Ikirami, acto que hizo que aquel tipo dejase de ser de mi agrado por completo. Volvió a abrir la boca para demostrar lo indecente e irrespetuoso que era definitivamente era un simio con gafas, en ese momento Nicholas se dirigió a nosotros para aclararnos que este individuo era el almirante Aoyagi
que nos había convocado"Con que esté personaje es almirante y encima espadachín.. cuando apareció ante nosotros...¿Sería agilidad o el efecto de una fruta?" Inmediatamente saque mi mano derecha y sin ganas la coloque un par de segundos en mi frente y rápidamente volví a guardarla en el pantalón y mi rostro mostraba el desden que aquel personaje me producía.

Joe se presentó ante el almirante, Daisen como yo hizo realizó el saludo en silencio, Karl se atrevió a decirnos que dejásemos de ser tan serios, como si viniesemos a un parque de atracciones, aunque la culpa de su infante entusiasmo la tenia el almirante. "Definitivamente si quiero cumplir mi sueño, derrotaré a este ETEMON de hacendado y devolveré a la marina el respeto que se merece." Me prometí a mi mismo mientras apretaba el puño de rabia, al saber que este primate con espadas en este momento era mi superior y mucho más diestro que yo.
|Hablo/"Pienso"/Narro|
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#34
Estadísticas Tenma Ryusuke:
90 FUE | 65 RES | 33 DES | 28 PRE | 105 AGI | 118 REF | 43 INT | 58 VOL | 10 CH | 65 CA

Vitalidad: 1325
Energía: 991
Espirítu: 118
Nivel: 8

Tras la tonadilla musical advirtiéndonos de que alguien llegaría, un humo empezaría a invadir la estancia y a cubrirnos los pies. De lejos, una figura humana se vislumbra, con una pose divertida y ganas de danzar. A gritos y con mucho ritmo, empezó a presentarse con un número musical, y con acompañamiento de los luchadores-bestia el que se hacía llamar Gran Tucrow.
-¿Gran Tucrow?- pensé mientras intentaba averiguar quién se ocultaba tras el haz  de luz, sin éxito. -Ese apodo... ¿Porqué me suena tanto?-
De un parpadeo, la figura de Tucrow desaparece frente a nosotros, sin dejar ningún rastro. Con su desaparición, se revela a un grupo pequeño de personas que montaban la escena, con focos y aparatos para hacer que la presentación, fuera épica. Su voz, sin embargo, sigue danzando de un lado para el otro, rodeándonos en un baile de comentarios que llegan de diferentes lugares sin mostrar al autor de los mismos. En un segundo, está tras Daisen. En el otro, al lado de Karl. Todo esto sumado al eco propio de la sala y al estar rodeados por un gran número de personas comienzo a preocuparme de más.
-Mierda, donde se encuentra...- lo busco de un lado para otro, mientras me altero cada vez más...- ¿Quién es este tipo tan excéntrico?¿Deberíamos defendernos?- Observo a mis compañeros, que apenas están preocupados. Incluso la Teniente estaba disfrutando del espectáculo, sumándose a los cánticos. - ¿Seré yo quien se está volviendo loco sin razón? Debería relajarme...-
Con un último "pop", el mago se nos aparece frente a nosotros. Su aspecto era juvenil y poco formal, aunque había que admitir que era una persona bastante atractiva y carismática. Sin reparar un solo segundo, el que también viste con logos de la Marina se abalanza sobre los pechos de Ikirami, sin vergüenza ninguna y con todo el descaro. Esta se sorprende, pero si reacción no es de desagrado, al contrario, parecía que le hubiera gustado llamar la atención. Cortando la intención, aparece el Vice-alcaide para, frente a todos nosotros, presentarnos de forma oficial a nuestro anfitrión, el que es el almirante Aoyagi Twcrou. No me lo podía creer. Aquel que estaba con las rimas pochas y mareando la perdiz era el mismísimo almirante de la marina, que nos había convocado para vernos personalmente. Instintivamente, ante aquella declaración, me puse firme y formé el saludo militar más perfecto y profesional que había hecho nunca, enaltecido por la presentación formal de Joe. Por el ambiente que se destila, tengo claro que Twcrou no es tan formal y comparte un estilo más alocado como la Teniente Karl, pero en ese momento y ante la imponente figura de Aoyagi, no me sale otra forma de actuar.
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#35

Tras mi gloriosa - y para algunas, sabrosa - presentación todos quedaron estupefactos. Algo que era normal en un tío tan guay y tan genial como yo... ¡me pasaba a diarios! Era el crack más absoluto de toda la marina, y todos lo sabían bien, ni tan siquiera un sitio tan lúgubre y con poco flow como Impel Down podía apagar mi brillo... no, de ¡ninguna manera!. Nicholas era una estirada, o un estirado, o lo que fuera, que dudaba que pudiera tener una escoba metida por el culo dado su diminuto tamaño, pero no descartaba que tuviera alojado en el pozo de los susurros un palillo ¡eso si que le entraría!. Sonreí sólo de pensar en aquella genialidad. Seguro que se metía palillos por el culo... en esta clase de sitios la gente desarrollaba gustos de lo más extraños ¡y no me oponía a ellos!. Hasta podría participar si fuera lo suficientemente interesante.


Pero no tuve tiempo de recrear mi imaginación, pues el primero de los presentes tomó la palabra, el hombre de buen físico - aunque no tanto como el mío - que se presentaba sin ningún tipo de elegancia ni estilo, ni flow ni descaro, como el simple "Joe" — Qué aburrido... — dije a mi tono habitual sin prestarle atención mientras hablaba, absorto en aquellas enormes cúpulas del placer, pero al instante caí en lo que acababa de decir aquel tipo, tratando de reaccionar cuando la pelirroja frente a mi en un extraño movimiento - con erótico resultado - se desató el recogido de su pelo mostrando una larga y agarrable cabellera carmesí y se estrujó aquellas mamellongas rebotonas sabrosas con sus brazos, ¡justo frente a mi narices, colega! — ¡¡ BE CAREFULL CHULITA !! — grité echándome hacia atrás alzando la cara hacia el techo, mientras una pequeña gota de sangre asomaba por mi nariz indiscretamente — ¡I like esas big bazongas pero estoy de servicio! — añadí tratando de reprimir mis instintos más primarios. Un tío como yo estaba hecho para amar sin control. Y para matar sin control, pero cada cosa tenía su momento.

Entonces me percaté de que la tía enorme del cuerno se había puesto a bailar y mi mirada se clavó en ella — ¡Yeeeeeah! ¡Tú si que lo pillas madafaka! — grité y ¡pop!, nada delante de Joe e Ikirami, y un brazo agarraba por los hombros a Karlglass — ¡Dicen que eres un pato en llamas, con un estilo friki. Yo soy el parte-camas, y puedo ser tu aniki! — rimé con descaro haciendo un gesto con el índice y el meñique extendidos en un puño cerrado que apuntaba directamente hacia el techo y todos los focos se dirigieron hacia nosotros — ¡Brr tcha pu tchá, brrr pu tchá pum pum tchá! — añadí mi magnífico beatbox para terminar de dar un toque maestro, y entonces mi mente terminó de conectar los conceptos. La frase del tipo que estaba al cargo de aquella panda. ¡Pop! y dejé de estar junto a Karlglass para volver a estar delante de aquel machote que podría ser mi gymbro si él lo quisiera - y pudiera seguirme el ritmo - en cuanto estuviéramos en un nuevo cuartel.

Ahí alcé la mano abierta por completo y la cerré entera haciendo que se detuviera la música y los focos por completo — ¡One, Two, Three, Four, Five, Sex! ¡Echad el freno tíos! — ordené, refiriéndome a mi cuadrilla de espectáculo — ¡Es hora de que os larguéis para el barco para ir preparando mi entrada! ¡Esta vez quiero que haya fuego y truenos! — y los seis salieron corriendo para dirigirse hacia el puente — ¡Sheil! ¡Uki! — grité mirando a mis dos pupilos, que nerviosos se pusieron de pie adoptando la pose más molonga que se les ocurrió — ¡Buscad al resto del Zodíacool! ¡Están en el primer nivel de la prisión! ¡Os quiero a todos en el barco en un pop, pop, non-stop! — dije acompañando mis últimas palabras de un movimiento de cuello lateral bastante rítmico, y entonces ambos salieron corriendo hacia el interior de la puerta por la que yo había venido, mientras Nicholas me miraba con los brazos cruzados y cara de haberse desayunado un poquito de café con mierda. Lo ignoré. Era momento de centrarme en lo que había venido a hacer, aunque no les fuera a gustar.

— ¿Así que Comandante a cargo? — pregunté cruzándome de brazos e inclinándome un poco hacia la cara de Joe — ¡Ya no, madafaka! — añadí y volví a mi posición anterior, comenzando a reír — ¡¡Beeeeereherehereherehe!! — prácticamente balando, sin poder controlar aquella carcajada. Pobrecito, seguro que aun no se olía nada de su nuevo destino... La pasividad del pelirrojo, del calvo, y de el del pelo púrpura me indignaron profundamente pero la fogosidad de doña mogambos y la señorita body shaking mantuvieron aquellos estándares bajo control — ¡Venid conmigo madafakas! — añadí girándome y entrando por la puerta por la que había venido, yendo a parar a un recibidor más estrecho pero igual de alto que tenía otra puerta igual de grande al fondo y dos puertas a cada lado. Entré por la primera a mi izquierda, entrando en el despacho del Vicealcaide — ¡Te ocupo el sillón, Nicky-ton! — dije haciendo a todos entrar en la sala, de dimensiones gigantescas para alguien como Nicholas, que pareciera que había heredado el despacho de alguien más grande físicamente. Una sala de diez por diez en lo ancho y en lo largo y que llegaba a los quince metros de alto, con una gran estantería al fondo llena de informes, una mesa y una silla de tamaño y color ordinario en el centro, y otra silla mucho más pequeña sobre la propia mesa, sin duda la que el Vicealcaide usaba para sentarse, y junto a la que me senté - sobre la mesa - apartando como con asco los papeles y los informes meticulosamente ordenados y mezclándolos sin cuidado, para hacerme un hueco, tras dejar mi petate de katanas a mi lado.

— Pero señor Tucrow... — dijo Vangeance impotente mientras todos entraban en la instancia por aquella puerta, sin poder evitar que se le cerrase en las narices aislándole del resto de la conversación.





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#36
Atributos Personaje


A pesar de que en algún breve instante, algo en mí que supongo que sería lo que llaman prudencia, me quiso parar, parecía que mis torpes pases de baile gustaron a nuestro superior, bueno a nuestro muy superior, estaba muchisisisimos rangos por encima de nosotros, pero a mí me daba buena vibra y además hacía que mi corazón latiera más fuerte y caliente. 

Con su tono de voz siempre alto, Gran Torino se refirió a Joe como alguien aburrido y una vez más se interesó por las mamellas de Iki, que por cierto, con el pelo suelto estaba DESPAMPANANTE. ¿Y por qué digo que acerté con mi baile? Pues porque tras las palabras que dedico a mis dos compañeros se dirigio a mi, diciendo que yo si lo pillaba y haciendo que sonriera tímidamente, rimando, parecía que sabía de mi pollo cósmico, algo que no me sorprendió a estas alturas y diciéndome que podía ser su Aniki mientras apuntaba con su pulo hacia el cielo y los focos se dirigían hacia nosotros. Tras esto y de nuevo con un POP imposible de ver, se colocó delante mía y me cogió por los hombros y empezó a hacer eso que creo que llaman "Beatbox", sorprendiéndome tanto que casi le pego un bofetón de la sorpresa y haciendo que mi corazón casi se saliera por la boca ¡¡¡uno de los tíos más importantes y seguramente el más impresionante del mundo quería ser mi Aniki!! Me estaba luciendo.

Con otro Pop, volvió a desaparecer y apareció de nuevo delante de Joe, no sabía como lo hacía, pero era imposible ver sus movimientos, seguramente esa velocidad o habilidad fuera su principal baza para tener un puesto tan alto en la jerarquía de la marina. De repente, Torino levanto la mano y cerro el puño haciendo que toda la fiesta terminara, para ordenar a sus seis ¿escoltas?, los que estaban con toda la parafernalia de luces, humo y ritmo y a los que nombro con números en inglés que prepararan su entrada en el barco y que quería que fuera aún más espectacular, luego, con el ritmo que le caracterizaba, dio otras órdenes a la garza y el jabalí, les mando buscar el zodiaco, fuera lo que fuera eso y también les mando a un barco. Todos obedecieron, la garza y el jabalí de forma muy graciosa, por cierto. 

Tras esto, el Almirante se dirigió a Joe de nuevo y le dijo algo que hizo que me preocupara, al parecer Joe ya no sería comandante, lo dijo con una estruendosa y extraña carcajada, pero aunque desde detrás de Joe no podía verle la cara, conociéndole sabía que esto no le iba a gustar, siempre dejábamos todo en Joe y me vi en el deber de ayudarle, aprovechando que al parecer, le había caído en gracia a nuestro supersuperior.

El Almirante Torino nos hizo entonces seguir, por la puerta por la que habíamos entrado, esta vez pasamos a un pasillo muy alto, pero mucho más estrecho, por lo que pasamos en fila, yo pase la segunda, ya que iba justo detrás de Joe, la prisión era enorme incluso adentrándonos en ella, por lo que no creo que la "estrechez" supusiera problema alguno para Daison. El pasillo se bifurcaba, con una puerta enorme al fondo y dos a los lados, seguimos al almirante hacia la puerta de la izquierda. 

La sala en la que entramos era también enorme y el Almirante se acomodó en una gran silla detras de una mesa con una silla pequeñita encima, dejando sus katanas y apartando los papeles que había sobre ella, cuando entramos todos, escuche como Vergas se quejaba, pero algo cerro las puertas dejando su voz atrás, parecía, por sus quejas y las sillas, que estábamos en el despacho del vicealcaide.

Era mi momento, tenía que ayudar a Joe, así que me adelante a él e intente seguir el juego que antes me había funcionado, aunque esta vez sería distinto.

-Sígueme el rollo Joe.- Le dije a mi comandante, al que ahora tenía al lado.

beatbox de Karl (no es profesional)


Intente hacer beatbox y hablar rapeando:

-yeah yeah, Almirante andante, escúchame. Aquí Karl, pollo cósmico, tiene algo que contar. .- corte el beatbox mientras hablaba, me di la vuelta y me dirigí a mis compañeros: 

-Chico nuevo, sigue tu el ritmo de tu aguerrido corazón con esmero, Daison métele un poco de percusión, gigantón. Kiki, corea, algo chiqui. Sephi... tú... ve por libre. 

Me volteé de nuevo y seguí con mi espectáculo, esperando que mis compañeros obedecieran mis "ordenes".

ayuda al ritmo de la música


-This is the certifor division baby. No sabemos donde vamos, ni casi donde estamos, pero aquí el señor Joe siempre da la mano. Ex comandante dices que es, no sé muy bien por qué, porque a sus camaradas el siempre dirige bien. ¿Con los Falton que paso? ¿Qué ocurrió? ¿Qué hacemos aquí? ¿Es favorable nuestra evaluación? DINOSLOOOO

Cantaba como si tuviera un micro imaginario sin escuchar, si mis compañeros me seguían o estaba haciendo el ridículo moviéndome de lado a lado por el despacho del vicealcaide, hasta que me acerque a Joe y le toque el hombro.

-Yo solo sé que aquí está nuestro tetón, la mejor barba del grand Line que ahora mejoro, tiene preguntas para ti y seguirá mi canción, ¡¡¡¡DALE COMO TÚ SABES EX COMANDAS JOEEE!!! POPOPOPOOOO

Todo me salió solo, o había ayudado, o nos ponían a todos a fregar letrinas durante el resto de nuestra vida, con el corazón a mil dejé paso a Joe. << Por favor, comandante, sé que puedes hacerlo.>>,  pensé.

Esperaba que todo saliera como yo lo había planeado, agradar a Torino y conseguir por fin las respuestas que estábamos buscando, la cabeza me dolía del esfuerzo y me quede jadeando nerviosa, sin poner atención a nada de lo que ocurría a mi alrededor a partir de ahora.

resumen


Karmas


[Imagen: 9GdOzk1.png]
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#37
 
Atributos Personaje


Aquella situación era demasiado rara para mí.

No solo Tucrow era alguien, desde luego, con mucha energía y pasotismo para ser un Almirante. Quizás, y realmente, si lo pensaba en frío, era una buena razón para ser quien era. Eché la mirada hacia atrás, Karl directamente se animó a toda aquella fiesta y se dejó contagiar por el buen humor de Tucrow y su banda, como si fueran amigos de toda la vida, e Ikirami daba toda la impresión de que estaba disfrutando de aquella mirada a su cuerpo y su comentario, totalmente con la mirada fija en él, loca perdida. Los demás eran los únicos que parecía que mantenían cierta compostura - cada uno a su manera, claro - Volví a mirar al suelo frente a mí y suspiré, y todo para que el Almirante me dijera en mi cara "aburrido" y pasase totalmente de mí. Simplemente, me mantuve en aquella posición.

Acto seguido, de nuevo, volvió a decirle a Ikirami algo de "chulita", elevando el tono mucho más y alegando que estaba de servicio. No pude evitar soltar una carcajada, no sabía si de risa, o de ironía. Después, le escuché un poco más alejado, pero seguía gritando, diciendo algo de un "pato en llamas", así que supuse que aquel movimiento espontáneo de bailar y unirse a la fiesta le gustó, incluso haciendo sonidos raros, pero rítmicos mientras los de los focos le enfocaban allí donde estaba. Hasta que de nuevo, como si fuera la luz misma, apareció delante de mí, llegando a sorprenderme de inmediato, echando la cabeza un poco hacia atrás. Tras esto, mandó callar la música, y a Sheil y Uki y toda su tropa les dio la orden de irse a un barco - supongo que el suyo - para preparar su entrada y que fuera lo más espectacular posible. Todo esto bajo la mirada del vicealcaide Nicholas, el cual, claramente, todo esto parecía que le superaba.

Una vez dio su orden, se cruzó de brazos, adelantándose un poco hacia mi cabeza, preguntando lo que dije anteriormente, afirmando que estaba al cargo del grupo. Durante un segundo pensé que al menos iba a ponerse serio, pero, como siempre, mi gozo en un pozo. Negando con un claro "ya no", no entendía bien esa expresión, no sabía si me iban a degradar, o es que íbamos a tener otro superior, o que él iba a tomar el mando. Sea cual fuera, poco podía hacer ante la palabra de un superior de tal calibre. Simplemente me callé. Tampoco daba pie ni tiempo a poder hacer una respuesta, entre lo que habla y ahora reía... además ya dejó claro que le aburría. Nos invitó a seguirle tras aquella puerta, la cual, por sus palabras, parecía ser algún tipo de despacho o sala que pertenecía a Nicholas.

Con la mirada en el suelo y algo apagada, y un rostro de totalmente desgana, dejé que mis compañeros me adelantaran, salvo Daisen, sé que a él le gusta ir el último debido a su gran tamaño y así tener todo bajo control por lo que pueda pasar gracias a su altura. Seguí a mis compañeros hasta entrar del todo en aquella sala, la cual, no presté mucha atención. Solamente vi al fondo una gran estantería llena de informes y documentos, y una mesa llena de papeles, la cual, a su vez, tenía una mesa más pequeña encima. Ahora me quedaba claro que esto era el despacho de Nicholas. Tucrow se sentó encima de la mesa - la grande - dejando su petate al lado, no sin antes desordenar todo lo que había encima de esta.

A la espalda, aquella puerta se cerraba, dejando al vicealcaide fuera de la reunión mientras intentaba hablar, buscando una explicación sobre lo que estaba haciendo. Pero parece ser que se quedó corto.

Una vez la puerta se cerró, de repente, a Karl se me acercó y me dijo que le siguiera el juego. Puse cara de confusión, pues no logré entenderla bien. De repente, se le fue completamente la olla. Se puso a hacer los mismos sonidos raros que hizo Tucrow anteriormente, solo que... no quedaba igual de bien. Empezó a rimar de una manera algo rara y desordenada, hablando a cada uno de los compañeros, como animándoles a seguir. No estaba dando crédito a lo que estaba pasando ahora mismo. Parece ser que se percató de mi estado de ánimo, y ahora se puso a intentar animarme de alguna manera extraña, confirmando que era completamente un ex-comandante.

No pude evitar llevarme la mano a la cara y tapármela, muerto de vergüenza. No estaba enfadado con ella, si no, muerto de vergüenza, pues a saber que diría el Almirante sobre esto, viendo como mi compañera me estaba animando, intentando que yo le siguiera el juego en aquello, pero me era imposible, yo no era tan "madafaka" como Tucrow, así que solamente hice lo mejor que pude hacer. Me tocó el hombro con su mano, y yo le devolví el gesto tocándole con mi mano derecha, y mirándola con una sonrisa - ¡Gracias Karl, ha sido increíble! Seguro que al señor Tucrow le ha encantado, y quizás pueda ayudarte a mejorar esas coreografías - Intente hacerla sentir lo mejor posible y a la vez, que Tucrow no lo tuviera en cuenta, quitándole hierro al asunto, y que viera que al menos, somos un grupo unido.

Resumen y Off
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#38
Atributos Personaje



Sin lugar a dudas mis intentos de seducción funcionaban con él. Incluso siendo un Almirante apenas podía desviar la mirada de mi cuerpo. Y no era para menos, pues una mujer como yo, con un semblante femenino y abundante, con unas curvas de escándalo y unos pechos que parecían esculpidos por los mismísimos dioses no era algo que se viese habitualmente. Mi belleza era tan deslumbrante que transformaba el aburrido y reglamentario uniforme de Marine en una obra de alta costura al ceñirse a mi silueta. Este, con sus líneas rectas y estrictas, servía para acentuar aún más mis formas suaves y redondeadas, produciendo un contraste estético impresionante. Era tal mi encanto que el poderoso almirante apenas podía desviar su mirada de mi contorno, hasta tuvo que alejarse cuando un pequeño hilillo de sangre comenzó a asomar de su nariz.

“...”

No supe que fue lo que dijo, pero mis latidos se volvieron a acelerar, haciendo que ahora fuese yo la que no podía apartar la vista de él. Mordí con fuerza el dedo que hasta hacía un momento paseaba sobre mis labios, con la respiración entrecortada. Bajé las manos y di un paso hacia él sin saber muy bien lo que iba a hacer a continuación, simplemente dejándome llevar, pero cuando apenas había avanzado el primer pie, desapareció. Parpadeé confusa y miré a mi alrededor. Ahora estaba al lado de Karl, cantando y haciendo sus rimas. Apreté los dientes y miré hacia un lateral, intentando evitar que los demás me viesen. Fruncí el ceño y cerré el puño firmemente, sentía un ardor distinto al de hacía unos momentos.

Pasé unos momentos sumida en mis pensamientos, viendo como hablaba y sus acompañantes se iban, pero me importaba todo una mierda. Ya no quería estar allí. Poco después, comenzó a andar hacia aquella gran puerta por la que había aparecido y el resto le siguió, así que yo también. Eché una mirada resentida hacia Karl. Normalmente me caía muy bien, pero estaba comportándose de manera extraña, queriendo llamar la atención como si se creyese mejor que los demás y eso no me gustaba.

Le seguimos a través de un recibidor algo menos amplio hasta lo que parecía ser un despacho, a la izquierda. Pasé la primera, adelantando a Karl a propósito. Tucrow cerró la puerta tras nosotros, dejando al vicealcalde fuera y se sentó sobre la mesa que había en el centro apartando sin cuidado de los documentos que había en ella y con el petate de sus katanas a su lado. Me acerqué, colocándome en frente del almirante y aproveché para distraer mi mente intentando echar un vistazo de forma disimulada a lo que decían aquellos documentos.

Al cabo de poco, chasqueé la lengua cuando escuché de nuevo a Karl abrir la boca. Comenzó a hacer lo que parecía un mal intento de imitar al almirante, una vez más queriendo llamar la atención sobre ella y empezando rapear. Se dirigió a nosotros para que le siguiéramos el rollo.

-Me llamo Ikirami, no Kiki. A ver si te lo aprendes de una vez.-respondí irritada- ¿Y qué demonios es eso del pollo cósmico?

Hasta ahora no me había molestado el apodo, pero es que ya era hora de que comenzase a llamarme por mi nombre. Además, solo mis hermanos me llamaban Iki y aquello se parecía mucho a ello, se tomaba demasiadas libertades. Y a eso se le sumaba que ni siquiera me habían contado nada sobre el pollo a pesar de llevar ya tiempo en el equipo. Parecía un tema recurrente y estaba harta.

Me crucé de brazos y miré al suelo, esperando que acabase con su circo particular. Gracias a los cielos, Joe no se puso en ridículo y simplemente le agradeció. Le miré de reojo. “Eres demasiado amable. Si yo fuese tú le habría mandado callar a la primera palabra…” pensé.

A ver como se tomaba el Almirante aquello. A mi parecer, solo quería llamar la atención de Tucrow imitándolo como un niño pequeño imita a su padre para que le haga caso. Ridículo. 


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#39
El espectáculo iba en aumento, nuestro querido almirante Tucrow continuaba haciendo uso de su inherente magnetismo animal mientras uno, a uno la división treinta y cuatro iba simpatizando con el carismático Oficial. De un momento a otro el Almirante desapareció y pudimos verle de nuevo junto a Karglass quien estaba muy excitada con la aparición de Tucrow, después volvió a aparecer junto a Joe mientras le estrechaba la mano y Daisen se preguntaba como lograba hacerlo.

¿Será teletransporte, alguna Akuma no mi de tipo lógia?¿Quizás alguna técnica de transposición, manejar el tiempo?-Pensaba Daisen mientras se rascaba la cabeza.¿Que cosa es el almirante?Seguía pensando completamente maravillado por la agilidad del superior.

El efecto que Tucrow provocaba en la gente era evidente pues a Karglass se le notaba muy emocionada y de hecho se puso a rimar palabras en frases bastante bien construidas. Esto a Daisen le recordó a los grandes maestros de la poesía que había leído hacia tiempo. El acto en sí hizo que Daisen sintiera vergüenza ajena puesto que tomarse una licencia así delante de un almirante podría significar una degradación de por vida, incluso comerse un arresto propiamente dicho.

La situación era como poco "rocambolesca" lo que hacía que Daisen no quisiera si quiera molestar a nadie. De pequeño había aprendido aquello de que el clavo que más sobresale es el que se lleva los martillazos.Por lo que Daisen continuo en su modo de "ver oír y callar" mientras contemplaba la escena continuaba con su cábala mental.

¿Será que a entrenado durante muchísimo tiempo con pesas de 200kg en cada pierna o algo así?.... No lo entiendo.Seguía dándole vueltas a la gran velocidad del Almirante Tucrow.

El Almirante movió varios papeles para hacerse hueco, la estancia estaba perfectamente ordenada aunque daba la sensación de que su inquilino no la llenaba como algún antiguo propietario. Una vez que quitó los papeles como si le dieran asco, dejó un petate lleno de Katanas, eran visiblemente más de las que una sola persona podría utilizar por lo que me llamó la atención que llevara tantas armas en ese petate desgastado.

¿Quizás son de su tripulación, o un regalo, antiguas pertenencias, o a lo mejor las acaba de comprar y es coleccionista?


Después de algunas demostraciones de velocidad le pidió a sus acompañantes que se fueran a preparar su siguiente entrada, con más espectacularidad. Tras eso se dirigió directamente a Joe a quien le llamo indirectamente ex comandante.

Tras eso comenzó a reirse, cosa que Daisen no entendió en absoluto, pero este sujeto era un misterio en si mismo por lo que Daisen intuyó que se vendría una noticia bomba por parte de nuestro superior. No podía ver la cara de Joe pero se la podía imaginar. Esa cara circunspecta que ponía siempre que algo le rompía los esquemas.

Pobre Joe...No gana para disgustos. Pensaba Daisen para sus adentros.

Tras eso el señor escandaloso de pelo azul nos pidió que le siguiéramos a una estancia bastante cercana. Daisen estaba preocupado por caber o no en ella pero resultó ser una habitación de su tamaño. Todos entran delante de Daisen por lo que Daisen se pone junto a la puerta por dentro, dejando el umbral libre por si alguien quiere entrar o salir, ya sea a velocidad lenta, normal, rápido o a velocidad Tucrow.

Daisen se queda escuchando atentamente mientras se sigue planteando como la vida a evolucionado hasta desarrollar a un ser como el Almirante. Mientras se lo plantea escucha y guarda silencio de manera respetuosa.


aclaraciones
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#40
Atributos Personaje


Aburrido, esa fue la contestación que recibió Joe a su presentación. "¡Menudo Gilipollas!"Este tipo me sacaba de mis casillas, pero era mi superior por lo que no podía decirle nada ni dejar que se me notase pero no pude evitar pensar lo gilipollas que era, después de eso vi como Joe bajaba la mirada, intenté decirle algo, pero lo mismo era mejor que le dejase tranquilo.
El almirante volvió su atención a los senos de Ikirami, la cuál se veía encantada con el baboseo de este "Mujeres...¿Quién las entiende?"  Pensé mitras chascaba mi lengua y me daba cuenta que en realidad no sabía nada de ella y que lo mismo no era el tipo de mujer que podría interesarme para un futuro "Tendre que conocerla mejor y saber si debo o no debo intentar algo" Absorto en mi decepción con la conducta de mi pelirroja favorita, no vi como Tucrow volvía a prestar atención a Karl, bueno siendo sinceros aún habiendo estado atento tampoco hubiese visto como se movía. Estaba casi seguro que se debía deber a algún tipo de fruta pero tampoco podía asegurarlo así que de momento seguiría observando, mientras el almirante demostraba saber los poderes de Karl, cosa que no me extrañaba dado su rango, debía estar al tanto de todo aquel que destacase un poco.

Tucrow ordeno a los 6 marines que llevaban los artefactos con los que creaba los efectos de sus entradas, que se fuesen al barco y a Sheil y Uki que fuesen a buscar al primer piso de la prisión al resto de los zodiacool. "Deben ser compañeros suyos¿ era un juego de palabras o realmente tenía tantos aprendices como signos del zodiaco había?
"
Tras estos salir pitando de la estancia, el almirante se dirigió de nuevo a Joe diciéndole que no por mucho tiempo seguiría siendo el comandante a cargo, tras estás declaraciones fruncí el ceño y me puse a indagar mentalmente"Es imposible que sea degradado, desde que fue nombrado comandante, estuvimos a la espera en aquella isla e incluso acabó con unos criminales famosos. ¿Acaso nos van a poner bajo el mando de alguien con mayor rango? Era la única opción, a no ser que fuese a recibir otro ascenso, sí definitivamente tenía que ser algo de eso. Después el almirante nos pidió que le acompañasemos a otra estancia, por lo visto era el cuarto del vicealcaide. Yo que iba a todo momento a la derecha de Joe me vi encabezando la comitiva pues Joe había dejado que todos le adelantasen a excepción de Daisen.

Al entrar en la sala me sorprendí de las dimensiones de esta, era enorme ,toda llena de informes. Tucrow se sentó en la mesa , sin importarle lo que en esta hubiese, en ese preciso instante algo que jamás creí que vería sucedió Karl comenzó a emitir sonidos extraños de su boca, intentando emular al almirante y haciendo como que tenía una especie de micrófono empezó a cantar, o lo que fuese que eso consideraba ella, hacía rimas absurdas y pidió la colaboración de casi todos, por suerte a mí me dejó ir por libre y no tener que participar en este esperpento.
Al finalizar Ikirami enfadada le contesto de unas formas que me sorprendieron ya que nunca pensé que ese mote que le puso Karl la cual era pésima con los nombres era hasta cariñoso. "¿No se llevaban bien?" Pensé mientras Joe siendo menos educado con ella, le respondió sin entrar en el espectáculo de esta. Ninguno como era lógico la siguió eso hizo que junto a la bronca de Ikirami por un momento sintiese pena por Karl, pero no iba a perder la oportunidad así que entre risas que ya no pude contener me dispuse a felicitarla con sorna. -¡Sephehehehe! Grande Pollicia Sabater, al fin has encontrado tu vocación, que gran talento.¡Sephehehe! Dije entre unos pequeños aplausos. Y en seguida me volví para mirar al almirante pues en el fondo las preguntas realizadas por Karl debían ser contestadas
|Hablo/"Pienso"/Narro|
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