[Pr. Ab. - Entrenamiento Haki] - Sentir lo que otros sienten
#11
Ya estábamos todos preparados y tras reírme por lo bajo al ver a Sephirot sonrojado pedirle a Iki "que le entrenara" y ahorrarme un comentario al respecto, Joe nos indicó que nos sentáramos de rodillas formando un cuadrado imaginario. Desde luego, parecía un entrenamiento mucho más relajado y fácil que el que había realizado con Kalise, igual por eso no me lo había querido enseñar el muy puto, porque le gustaba darme caña e insultarme. 

Me senté enfrente de Iki y cerre los ojos intentando relajarme y que todo se esfumara, tal y como había dicho Joe, pero escuchaba las olas del mar y el viento, todos estaban callado y luego escuche como alguien se movia, abri un ojo y era Ikirami despelotandoise como siempre, como le gustaba ir en bolas a esta chica, madre mia. Una cosa llevo a la otra y ahora nada mas que visualizaba las tetas de Ikirami en mi mente, si es que asi no se puede joder.

Deja de pensar en sus tetas, deja de pensar en las tetas de tu compañera, deja de pensar en tetas, tetas, tetaaaas

Conseguido, ya no había tetas, vale, esto se trataba de no pensar en nada, ¿no? Pues no pienses idiota, si piensas en pensar estás pensando en algo, no estás pensando en nada, joder, qué difícil es esto, mierda de la mierda.

Volvi a empezar, de nuevo, escuchaba a las olas, el viento, las gaviotas, poco a poco empece a dejar de escuchar las cosas...pero me empezo a entrar sueño, estaba a punto de dormirme, para no caer dormida, no se me ocurrio otra cosa que gritar y palmearme la cara

- ¡COÑO KARL ESPABILA!


Volvi a intentarlo, respire y me relaje, me olvide de todo y no pense en nada, una vez mas, poco a poco los sonidos fueron desapareciendo, primero el mar y las olas se apagaron, al igual que el ruido de las gaviotas, poco a poco, tambien deje de sentir la brisa marina golpearme y tambien la arena sobre la que reposaba, estaba totalmente en paz, totalmente vulnerable, no sentia nada. No se cuanto tiempo me habia llevado, pero lo habia conseguido, habia vaciado mi mente y mi cuerpo (Porque la verdad, es que me habia tirado un cuesco en uno de mis intentos de relajarme anteriormente).


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#12
Ikirami respondió con entusiasmos, con un si rotundo y añadiendo que le llamase vía Den Den mushi para concretar cuándo y dónde empezar el entrenamiento. Sonreí ¡Por supuesto! Estate atenta, te llamaré. Estaba contento y animado, iba a aprender otro haki más y encima tendría un momento a solas con la pelirroja ¿Qué más podía pedir? 

Yo no era el único que parecía estar alegre, Joe se mostraba bastante contento por cómo se estaba desarrollando todo, comenzó a explicarnos los conceptos básicos del entrenamiento y para ello quería que nos colocásemos a modo de cuadrado y despejásemos la mente. Y así fue como hicimos, estábamos todos sentados formando una figura cuadrada imaginaria, a mi izquierda tenía al propio Joe, a mi derecha a la diosa pelirroja y enfrente de mi a Karl, esto no parecía que fuese a dárseme mal, mientras me escondía en aquella gruta, cuando los piratas atacaron y destruyeron mi aldea, haciendo que me quedase solo en este mundo, pase muchos días, meditando intentado borrar de mi mente todos aquellos recuerdos que se me venían a mi cabeza. Era la única manera, mi única defensa ante los horrores de mi pasado, si no hubiese aprendido a despejar mi mente, no podría haber sobrevivido, la culpa, el miedo, los gritos de la gente pidiendo auxilio. Todo era algo que no me dejaba dormir por las noches y si no hubiese aprendido a vivir con la mente en blanco jamás hubiese llegado a donde estoy hoy en día, me habría cortado en dos. Solo tuve que sentarme, comencé a respirar hondo, pero un pensamiento empezó a ocupar mi mente. “¿Por qué acepto tan rápido y con tanto entusiasmo? ¿Acaso ella también quería estar a solas conmigo? ¿Será esto lo que llaman una cita?” Va Sephi deja de pensar tonterías, solo es una compañera, está feliz porque le gusta que le pidan ayuda y demostrar que sabe más que los demás. Volví a respirar hondo, no tarde mucho en despejar mi mente, estaba allí sentado, notando la brisa marina en mi cuerpo semidesnudo, mis pies sentían el contacto con la arena cálida. Estábamos solos yo y la naturaleza, fue entonces como un pequeño sonido de ropa rozando la piel llego a mi mente, no pude resistir la tentación, levanté la ceja izquierda, mientras abría el propio ojo y ahí estaba ella, Ikirami quedándose en bikini, era rosa. “¡A tomar por culo la respiración!” mi mente empezó a agitarse, era tremendamente sensual, pero no estaba allí para esto, debía volver a concentrarme. Cerré el ojo esperando que nadie me hubiese visto observarla, no me costó mucho volver a entrar en trance, cuando una voz molesta y conocida volvió a interrumpir mi concentración. Era la voz de Karl, parecía que le estaba costando mantenerse alejada del resto del mundo. Sabía que le iba a costar, era inquieta y no sabía mantenerse callada. Suspiré, necesitaba aprender por lo que me abstuve de hacer ningún tipo de comentario, no iba a regañarla, sabía que no lo hacía aposta por lo que lo deje pasar. Por fin se hizo el silencio absoluto. Ya no escuchaba ni el romper de las olas en la arena, estaba flotando, mi mente sabía dónde estaban mis compañeros pero yo no parecía estar allí.
|Hablo/"Pienso"/Narro|
#13
Todos aceptaron lo que pedí sin problema. Se colocaron haciendo un cuadrado imaginario y comenzaron a realizar el ejercicio. Todos se sentaron en la arena, yo, en cambio, me quedé de pie con los brazos cruzados, observando a cada uno de ellos como iban a poder conseguir dejar la mente en blanco, ya no solo por la expresión que sus rostros podrían mostrar. Decidí ir un poco más allá, al fin y al cabo, era parte del entrenamiento.

Mientras estaban cada uno en su propio ejercicio mental, usé mi Kenbunshoku para ver que emociones estaban sintiendo en ese momento.

Ikirami comenzó sintiéndose bastante mal; angustia, tristeza, todo emociones negativas que demostraban que le estaba costando poder concentrarse en dejar la mente en blanco. Su expresión corporal demostraba que para nada estaba a gusto con esto, pero al cabo de unos minutos, todo cambió drásticamente. Comenzó a calmarse, sintiendo ahora paz y tranquilidad, todo cosas buenas y positivas, incluso pude notar amor, parece ser que la capitana tenía una mezcla extraña de sentimientos guardados dentro de ella. Pero lo importante era pensar en aquellos buenos que le ayudaban a relajarse, así que bien por ella.

Proseguí con Karl, la cual ya intuía que era la que más le iba a costar concentrarse y realizar este ejercicio debido a su temperamento y manera de ser, y porque no decirlo, su forma de pensar. Y en efecto, le estaba costando, estaba totalmente haciendo lo contrario de relajarse, estaba poniéndose nerviosa por algo, aunque poco a poco iba corrigiendo esos nervios para calmarse lentamente, aunque, podía notar que seguía dandole vueltas y vueltas a sus emociones, y eso no es dejar la mente en blanco. Sabía que le iba a costar bastante, lo mejor era dejarla de momento a su manera a ver donde era capaz de llegar por sus propios métodos.

Por último, miré a Sephi, el cual era el que más tranquilo estaba realizando el ejercicio, cosa que no me extrañaba para nada, él era el más calmado de todos y sabía que se le daría bien. Aunque comenzó el ejercicio con un poco de angustia, quizás pensando en alguna cosa negativa para él, pero supo controlarlo y no dejar que su mente se centrase en eso, aunque a los segundos parece ser que se puso algo nervioso por otra cosa. Rápidamente, tomo el rumbo de nuevo centrándose, pero pude observar como abrió un ojo para observar alrededor suyo o ver algo en concreto. Suspiré, eso no era estar centrado en el ejercicio, Sephi lo que estaba era tranquilo, sin más. Iba a intervenir, pero de repente, Karl rompió totalmente el silencio del lugar gritando, diciéndose a sí misma que espabilase.

— ¡KARL! — Grité puramente por instinto al escucharla — ¡Eso no es concentrarse para nada! — La dije de manera seria — ¡Y tú, Sephi, estar con los ojos mirando alrededor tuya a ver que pasa tampoco es dejar la mente en blanco! — Suspiré, mientras dejé de estar de brazos cruzados, y flexionaba e inclinaba un poco hacia delante el cuerpo, llevándome las manos a las rodillas — Sé que no es fácil, lo sé — Comenté mientras me sentaba en la arena al igual que todos ellos — Intentar concentrarse y dejar la mente en blanco es algo muy complicado, más cuando los malos recuerdos o los pensamientos negativos propios nos inunden completamente, lo sé muy bien — Terminé de sentarme, cruzando las piernas y apoyando mis manos de nuevo en mis rodillas

— Hay que pensar en las cosas buenas y que nos hacen relajarnos al comienzo, llegando a un buen estado mental y concentrado, y acabando totalmente en no percibir nada y dejar la mente en blanco, como hizo ella — Señalé a Ikirami con mi dedo índice de mi mano derecha — Algunas veces esos pensamientos malos se pueden llevar muy bien, no dejando que avancen más y no corromper la mente, como hizo él — cambié mi dedo de dirección y señalé a Sephi — Pero con un ojo abierto no se llega a dejar la mente en blanco, ya que estás pendiente de lo que pasa alrededor tuyo — Dije haciendo un gesto con mi dedo de nuevo a Sephi — Y, en cambio, a otros les puede llegar a costar demasiado, descentrándose completamente y ocupando su mente con cualquier cosa, sea mala o buena, pero eso, ya no la está dejando en blanco, como te ha pasado a ti — Señalé a Karl — Pero con entrenamiento y constancia, se puede conseguir — Volví a apoyar mi mano en la rodilla, teniendo ambas en la misma posición, mirando al suelo de la arena.

— Repito, no es fácil dejar la mente en blanco, lo sé muy bien. Pero hay que seguir entrenándolo, que una vez se consiga no significa que a la siguiente vaya a salir bien también, esto es una constancia, tiene que salir indirectamente, igual de fácil, como cuando un navegante coge el timón de un barco. Como cuando un usuario de fruta la usa por pura costumbre sin pensar en como hacerlo. O como cuando alguien tiene la facilidad de poder elegir qué ropa usar en cada situación, que solo con verlo lo sabe al segundo... Tiene que ser algo intuitivo e indirecto — Volví a alzar la mirada y mirarlos — Sé que soy un pesado, y ahora mismo preferiríais estar tranquilamente cada uno haciendo lo que más os gusta en vez de estar escuchándome — Suspiré con algo de tristeza — Pero voy a pedir que lo intentéis de nuevo. No hay problema si hay que repetirlo una y otra vez, no me moveré de aquí hasta que estéis conformes con vuestros resultados, pero hay que seguir intentándolo, poco a poco y con calma. Lo importante al principio para dominarlo, es que ninguna emoción nos acompañe, sea buena o mala — 

Di un golpe con mis manos en mis rodillas a modo de alarma — Venga, va, ¡Probemos de nuevo! — Dije intentando subir los ánimos de todos, pero sobre todo los míos propios, pues no sabía si estaba haciéndolo bien o mal

Información
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5401 + 0 = 5401
Energia: 2412 + 0 = 2412
Espiritu: 1155 - 1 = 1154
#14
Esto era más difícil de lo que yo pensaba y tras el grito para evitar dormirme me llego un pequeño rapapolvo por parte de Joe, aunque no era el único, a Sephirot también le estaba costando realizar el ejercicio. Ikirami, sin embargo, parecía que ya estaba más cerca de lo que nos pedía Joe para aprender a sentir lo que había a nuestro alrededor. - ¡Es más difícil de lo que parece Joe! exclame entonces.

No obstante, Joe era consciente de ello, nos dijo que era difícil y que nos quitáramos los malos pensamientos de encima y no abriéramos los ojos, que lo volviéramos a intentar, pensando primero en cosas buenas y después poco a poco, dejar que desapareciera todo, por las palabras que nos había dedicado a cada uno, parecía casi que gracias al poder del waki, podía sentir lo que sentíamos el resto, era casi como si pudiera meterse en nuestra mente, un poder desde luego la mar de útil.

No iba a desistir, Joe confiaba en todos nosotros y yo sabía que aunque me echara la bronca, él confiaba plenamente en mí y en mis capacidades, cada vez le sentía más como al padre que nunca tuve, así que tocaba volver a intentarlo, ya estaba cerca y estaba seguro de que esta vez lo conseguiría.

Cerré de nuevo los ojos y esta vez pensé en eso, en mi relación con Joe, en lo amable que era, en como siempre estaba allí para darme la mano, en lo bien que le salía el ramen picante y lo bien que lo pasábamos juntos, en que cada vez, aunque él también era joven, nuestra relación más que la de un jefe y un subordinado, era como la de un padre y una hija, como él era para mí el padre que nunca tuve. También pensé en Sephirot y como a pesar de lo mucho que discutíamos y nos insultábamos, tenemos realmente una relación de afecto también especial, como luchamos codo con codo para liberar a aquellos aldeanos de la trampa de los esclavistas. Y también pensé en Ikirami, mi primera amiga y como nos reíamos de todo juntas en aquel bar, las dos bebiendo como animales, aunque ella aguantando mucho menos el alcohol. Por último pensé en Joseba y en como todas las mañanas se tumbaba sobre mi pecho para dormir conmigo y me lamía la cara por las mañanas pidiendo atún, en como me protegió y estuvo conmigo el tiempo que estuve inconsciente tras los eventos de la isla del cielo y en como podía querer tanto a algo tan pequeñito. Solo buenos pensamientos que hicieron que me relajara completamente, ahora estaba preparada para dejar ir mi mente con ellos.

Suspire, ya no escuchaba las olas, ni las gaviotas, ni a Joe, ni a nadie, poco a poco fui dejando ir esos sentimientos para acabar quedándome en la nada. Deje ir a Joseba, luego a Iki, a Sephi y por último a Joe, todos con una sonrisa en la cara y solo quede yo. Sola, sin nada que me molestara, completamente en paz. No importaban ya los piratas, ni mi madre, ni Gortash, ni los revolucionarios, ni mis mayores inseguridades, no había odio en mí, ni rencor, ni nerviosismo. No tenía sueño, ni frío, ni calor. Solo estaba yo. Completamente en paz. Me preguntaría si lo habría conseguido, pero ahora no. Ahora no hay nada.


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#15
Nada, nada más que yo. Silencio, penumbra. Se dice que debes dejar la mente en “blanco”, pero lo único que había era negro en realidad, o así parecía. Al cabo de unos momentos de conseguirlo, un grito me sacó del trance. Abrí los ojos, sintiéndome ligeramente aletargada durante un momento por el impacto de las sensaciones de nuevo. Karl parecía no haberlo conseguido, quejándose sonoramente, tras lo que fue reprendida por Joe. Él dio algunas indicaciones más, comentando que podía ser algo complicado de realizar, señalándome con la mano por haberlo conseguido. Sonreí, pero me preguntaba cómo había sabido que yo lo había logrado. A primera vista, si te mantienes en silencio, quietud y relajado, podría dar la apariencia de estar en ese estado de meditación, pero de ahí a estarlo realmente había un largo sendero. ¿Tal vez poderlo notar era debido al Kenbunshoku? Por lo que había escuchado sobre ello por parte de Kaelith y de Joe, encajaba, por lo que me parecía algo probable. Suspiré satisfecha. No había sido algo tan sencillo como esperaba, pero no hacía falta mencionar que yo era una mujer increíble, capaz de cualquier cosa si me lo proponía.

Tras algunos comentarios, nos instó a intentarlo de nuevo, así que tras asentir con la cabeza, volví a repetir el ejercicio. Esta vez, decidí utilizar otra técnica para relajarme. Primero, fui sintiendo cada uno de los músculos de mi cuerpo, comenzando por los pies y sintiendo como uno a uno iba relajándose hasta llegar a los músculos faciales. Una vez hecho esto, me centré en los sentidos externos, imaginando una burbuja de agua a mi alrededor con mi cuerpo flotando en el centro. Por último, la mente. Probablemente, otra persona habría sentido miedo o inseguridad al tener que forzarse a la posibilidad de que no funcionase y revivir aquello que no quería ni pensar en ello. Pero yo no era así, si en algo confiaba, era en mí misma. Me lo había demostrado una vez tras otra, que era capaz de todo lo que quisiera y más. Por esa razón, no tenía miedo. Esta vez apliqué mi aprendizaje anterior, en lugar de dejar que se llenasen los recovecos de mi conciencia con pensamientos aleatorios, centré toda mi atención en unos en específico. ¿Era realmente consciente del gran cambio que había habido en mi persona desde entonces? Aquel día había hecho que todo en lo que creía se tambalease por completo, abriendo mi mente a nuevas posibilidades. Y lo mejor de todo, era que había aceptado aquello como mi nueva realidad. Tendría mucho trabajo por delante si quería convertir en reales aquellas ideas que comenzaban a tomar forma en mi cabeza, pero estaba dispuesta. Pero ahora no era el momento de eso. Era hora de entrenar, de aprender más sobre el Haki.

Me centré y volví a sentir la calidez, la voz, el tacto del gatito, cada una de las vivencias de ese día, sonrojándome incluso por un breve momento. Deseaba volver a verlo con toda mi alma. Pero una vez más, ese no era el momento. Tras unos instantes aferrándome a esos recuerdos, fui liberándolos de nuevo. La sensación de aquello se podría comparar a estar en la cima de un acantilado, con el aire soplando con fuerza a tu alrededor, dejando una por una las páginas de un libro para liberarlas y que se escapasen fluyendo con el aire. De esta forma, una vez más, conseguí quedar con la mente en blanco, o en oscuridad. Una de las dos.
#16
Estaba muy tranquilo, parecía que lo estaba logrando, pero entonces la voz de Joe irrumpió en esa tranquilidad, abrí de nuevo los ojos, esta vez para prestar atención a nuestro maestro, llamó la atención de Karl la cual había pegado el grito, lo que me sorprendió fue que luego me regañó a mí, por abrir el ojo, sin embargo, cuando señaló a Ikirami todo fueron halagos, volvió a poner el ejemplo de como controlar las emociones, esta vez me señaló a mí, era mi turno de las alabanzas, pero rápidamente volvió a regañarme por abrir el ojo. Continuo dándonos consejos y nos instó a que lo intentásemos de nuevo.

Estaba molesto por lo que dejé de estar sentado y entrelazando los dedos de mis manos, coloqué ambas en mi coronilla, haciendo de estas un lugar donde reposar mi cabeza sin que esta tocase la arena al tumbarme. A continuación coloqué mi tobillo derecho sobre mi rodilla izquierda, esa misma pierna la tenía doblada, formando un triángulo en las que las puntas de este eran mi rodilla, mi pie desnudo y mi trasero, si el ejercicio era de relajarse lo iba a hacer, de forma que me costase aún menos. Comencé a respirar de nuevo profundamente y me sumí en mis pensamientos."Si Ikirami no se hubiese puesto a desnudarse, yo no hubiese abierto el ojo, pero para Joe nunca había malas palabras hacia la pelirroja ¿Acaso desnudarse era estar concentrado? La respuesta era obvia en mi mente ¡NO!" Aceptaba mi error de prestar atención al ruido de sus movimientos al quitarse la ropa, pero me tocaba la moral que el detonante no saliese a la luz, igual que si salió mi gesto y el grito de Karl."Siempre tenía que ser la perfecta ¡Mis huevos sí que son perfectos!" Si seguía por este camino, no iba a conseguir relajarme, por lo que poco a poco fue respirando más hondo, sabía como hacerlo. Lo había hecho mil veces y lo hacía a diario para aguantar a las personas. Entendía a la perfección el acto de controlar tus emociones y sacar todo pensamiento de tu mente y después de todo, era Joe, algún motivo tendría para no llamarla nunca la atención. Lo mismo era más débil de mente que nosotros y sería contraproducente para ella.

Ahí estaba de nuevo, solo con mi mente, no escuchaba nada, no sentía nada fuera de mi ser, éramos el vacío absoluto y yo, me gustaba esa sensación, era placentera, podía salir de la presión del mundo, de la responsabilidad que conllevaba ser un protector para otros, de no tener que verme obligado a socializar con nadie, amaba ese silencio, la soledad que me otorgaba y aunque había conectado bien con mis compañeros y los quería, no era malo separarme de ellos por un ratito. A demás sabía perfectamente donde estaban, tanto que poco a poco en mi mente aparecieron tres halos de una luz azulada, el que estaba a mi izquierda tenía que ser Joe y poco a poco esa luz se fue transformando en la figura de este, a su lado la luz tomó la forma gigante de Karl, y el que la que se encontraba frente a mí, ya había tomado la forma perfecta del cuerpo de Ikirami. Sentí orgullo y alegría, no sabía si esto es a lo que se refería Joe con ser capaz de detectar las auras de las personas, pero si no era esto, poca diferencia podía tener. Estaba satisfecho, pero no podía desconcentrarme, debía seguir en este estado esperando a que Joe nos indicase algo.
|Hablo/"Pienso"/Narro|
#17
No sabía bien si mis palabras fueron acertadas o no, pues nadie, salvo Karl que se quejó de lo difícil que era, dijo nada. Todos se pusieron de nuevo con el ejercicio sin decir ni media palabra. Suspiré levemente y dejé que se concentraran en ello.

Esta vez, no quise usar mi propio Kenbunshoku para ver como se les estaba dando en esta ocasión. Simplemente, confiaba en que lo hicieran bien. Sabía que Sephi e Ikirami no tendrían problema con ello, pero la que más me preocupaba era Karl, por su temperamento, aun así, me quedé observándola detalladamente, y esta vez, a simple vista y a ojo, estaba mucho más relajada que antes. No decir ni una palabra no era sinónimo de que lo estuviera consiguiendo, pero desde luego, verla así de tranquila ya era un avance, así que, también confiaba en que lo estaba consiguiendo.

Los minutos pasaron, entre 5 y 10 aproximadamente, quise dejarles bastante tiempo para que pudieran acostumbrarse a aquella sensación poco a poco. Así que esta vez, decidí intervenir de nuevo — Bien... — Dije suavemente, sin alzar mucho mi voz, para que ellos pudieran sentirla, ir despertándose, abriendo los ojos y volver "a la realidad" — He visto que cada uno de vosotros ha estado muy tranquilo, totalmente concentrados. Como dije, con práctica y entrenamiento, cada vez es más fácil poder desconectar y dejar la mente en blanco. Aunque aún hay que seguir perfeccionándolo, creo que podemos continuar con el siguiente paso — Me sacudí las manos aproximándome a ellos — Venid — Dije acercándome cada vez más al agua del mar, pero sin llegar, por supuesto, a tocarla, o si no Karl y yo sufriríamos las consecuencias.

Delante de nosotros, a unos metros, estaba el barco con el que partimos desde Impel Down — Quiero que ahora miréis el barco atentamente. En él, como bien sabéis, hay mucha gente, desde cadetes en aprendizaje a soldados con más tiempo y un etcétera — Dije mirando fijamente la embarcación — Como bien dije, vamos al siguiente nivel, y para esto vais a necesitar hacer de igual manera, o incluso mejor el ejercicio realizado — Me giré para dirigir mi mirada a ellos, con los brazos cruzados y firme — Una de las peculiaridades del Kenbunshoku es poder sentir las presencias de todos los seres vivos ¿Qué quiero decir con esto? Bien, desde aquí, no podemos ver a simple vista a nadie del barco, pero, con la concentración necesaria y la mente totalmente despejada de cualquier tipo de pensamiento, en un principio, hasta que podáis dominarlo y acostumbraros a ello, podréis... "Ver", a la gente que está ahora en nuestra embarcación. Pero no verla de la misma manera que vemos con nuestros ojos, no. Digamos que podréis sentir su aura, su presencia — Expliqué mientras andaba, situándome detrás de mis compañeros — Venga, va, vamos a pasar mejor a la práctica. Con el barco delante de vosotros, probad de nuevo, intentad hacerlo lo mejor posible, y si veis algo, sentís algo, o no... sea lo que sea, comentadme cuál ha sido el resultado — Sentencie.

Al igual que me pasó a mí con Jalindra, quería que ellos probasen por su cuenta y se llevasen la misma sorpresa que yo me llevé al poder sentir y ver las auras de los seres vivos. Estaba seguro de que podrían conseguirlo por su propia mano sin necesidad de mi ayuda.
#18
Sumida en el océano de calma que era mi mente en aquel momento, sentí una presencia y abrí los ojos para ver a Joe y escuchar como nos instaba a acompañarlo. No sabía si había dicho algo antes, estaba demasiado en calma. Me levanté, dejando las prendas en el suelo pero recogiendo mi bolsa. Con la brisa marina sacudiendo mi pelo, nos acercamos a la orilla de la playa, frente a nosotros nuestro hermoso e imponente barco de la marina. Un mechón rebelde escapó de mi peinado y lo recoloqué con cuidado detrás de la oreja mientras el Comodoro nos decía que mirásemos fijamente al barco en el cual había muchisimos marines.

—¿Al barco? —pregunté algo extrañada— Desde aquí no se ve a nadie, ¿sabes? Pero bueno, si tú lo dices, adelante con ello. —aclaré asintiendo, confiando en que sabría como enseñarnos.

Entonces nos comentó como con el Kenbunshoku, debíamos realizar el mismo ejercicio de antes, pero esta vez intentando buscar las presencias de la gente que había dentro. Lo cierto era que el entrenamiento con Kaelith había sido muy "estilo libre", por llamarlo de alguna manera. Me dejó sola por completo sin decir mucho. Seguro que con Joe instruyéndonos sería mucho más sencillo.

—Se me hace extraña la idea de ver a alguien sin utilizar la vista. Hummm… —murmuré un momento— ¿Significa eso que para un usuario de Kenbunshoku es imposible que alguien se oculte? —pregunté llevándome una mano al mentón y bajando la vista hacia el mar— Peligroso…

Había aprendido a ser sigilosa y hasta ese momento había pensado que esas dotes serían de gran ayuda, pero si al controlar ese Haki no había forma de ocultarse, ni detrás de una pared ni otros obstáculos, era algo muy útil para nosotros pero desventajoso a la vez. De nada me serviría intentar pasar desapercibida si cualquiera que lo usara podía verme. Lo cierto era que aquello me había dejado un tanto preocupada, pero ya me las ingeniaría. Al menos iba a obtenerlo, suficiente era. Dejaría las preocupaciones para más tarde. Joe se posicionó detrás de nosotros lo seguí con la mirada mientras decía que probáramos de nuevo a concentrarnos y ver si éramos capaces de sentir algo más allá. Asentí levantando las manos entrecruzadas para crujirlas y balancearme un momento, relajando así los brazos a continuación. Esta vez, intentaría hacerlo estando de pie. Cerré los ojos y agaché la cabeza, dejando que el mechón rebelde de mi pelo escapase y se balancease con el viento. Repetí lo anterior hasta entrar en un estado de meditación completo.
#19
Mi mente estaba completamente vacía y en paz, todo era blanco y mi ser estaba como flotando, como si hubiera salido de mi cuerpo y hubiera echado a volar, entonces, una luz fuerte interrumpió mi paz, era una luz azul y grande, de ella emanaba poder, confianza y amabilidad, o eso me parecía a mí. Era Joe. Sin duda. Junto a él había una luz amarilla, más débil, era extraño, pues mostraba impaciencia, pero también calma, dos estados que prácticamente se contradecían entre sí ¿Sephirot? Y una roja, poderosa, más intensa que la de Joe, avariciosa, tal vez engañosa, llena de confianza en sí misma, tal vez demasiado ¿Iki? No podía ser, ella no era así, además estaba completamente segura de que ella era más débil que Joe.   

Seguramente me estaba viniendo arriba, seguramente solo eran producto de mi imaginación, o tal vez estaba malinterpretando las cosas, ya que todavía no estaba cerca de conseguir dominar aquel poder del Waki. La voz azul habló suavemente y yo abrí los ojos. Seguimos a Joe y nos pidió que miráramos al barco y sintiéramos las presencias que el habían. Iki pregunto extrañada, diciendo que desde allí no se veía nada y era completamente cierto, tal vez Joe estaba yendo demasiado rápido.

- Es cierto que no se ve nada, pero en el anterior ejercicio, al final cuando Joe nos ha llamado es como si... como si hubiera visto en vuestro interior, vuestras almas o algo así, es complicado de explicar, tal vez simplemente era una alucinación.. Pero ha sido... raro..

No obstante, Iki cerro los ojos y comenzó a intentarlo de nuevo, yo hice lo mismo, repetí lo que ya había hecho, empecé con buenos sentimientos y poco a poco los fui dejando ir, poco a poco, fui sintiendo las presencias a mi alrededor, otra vez las mismas, intente visualizar el barco, pero estaba demasiado lejos, dejar la mente en blanco ya era difícil, pero mantener ese está de concentración e intentarlo focalizar de manera consciente era agotador, me esforcé aún más y aún más intento ver más allá de lo que veían mis ojos, pero sin mirar con ellos, pero sentía que no lo iba a conseguir, empecé a sentir inseguridad y además, el aura de Iki era demasiado grande, como si su poder fuera más allá de los nuestros y me perturbaba, me preguntaba por qué y sentí angustia y miedo y con ello entraron más pensamientos no deseados a mi cabeza. Me di por vencida, abrí los ojos y miré a Joe.

- No puedo Joe, es demasiado difícil yo no valgo para esto. No puedo.

off


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#20
Los minutos pasaban, y poco a poco más halos de luz, algo más pequeños que los de mis compañeros, iban apareciendo uno tras otro. Estaba tumbado por los que no me costó mucho tiempo imaginarme que aquellos que aparecían encima de nosotros, eran aves, las cuales volaban hacia el interior de la isla. Cada vez era capaz de captar más animales y todo tipo de seres vivos en mi mente y estos, cuanto más consciente era de lo que podían ser, sus luces se transformaban en las formas de cada animal, planta que fuesen. Ya era capaz de ver por completo la playa donde estábamos posicionados sin la necesidad de abrir los ojos. Todo con un enfoque muy distinto a lo que percibiría si mis ojos estuviesen abiertos. La playa, el mar, la vegetación, los animales, mis compañeros, todo absolutamente todo se plasmaba en mi cabeza en un mundo pintado de diferentes tonalidades de negro, habían abandonado el rosado característico de la zona, para ser luces azuladas que resaltaban por encima de la obscuridad que asolaba.

Bien... La voz de Joe llegó a resonar dentro de mi cabeza como un susurro, dirigí mi atención hacia la luz que tenía su forma, y esta se hizo aún más intensa, como su voz, yo seguía escuchando cada palabra que salía de su boca, todos íbamos por buen camino. Venid Dijo mientras su aura se movía en dirección a la orilla del mar. Fui el último en abrir los ojos, quería seguir en ese trance y aunque esta vez la voz de Joe no había conseguido que saliese de él, algo que me alegraba bastante, tampoco sabía si podría volver a ver todo con tanta claridad de nuevo. Me levanté por completo del suelo, sacudiéndome la arena que se me había pegado a la espalda, con mis manos. Fui el último en colocarme, estaba al límite de la arena, notaba como el agua llegaba a cubrir mis pies desnudos, para al segundo volver al mar arrastrando con él la arena bajo mis pies, lo cual me producía una satisfacción indescriptible. Joe nos pidió entonces que ahora nos centrásemos, en el barco, el cual, estaba repleto de cadetes, debíamos ser capaces de verlo, incluso si para nuestros ojos era una tarea imposible. Mis dos compañeras parecían dubitativas, pero yo estaba convencido de que podría, al final si había podido ver con claridad toda la playa ¿Por qué no iba a poder con esto? Además, si Joe nos lo pedía es porque confiaba en que podíamos lograrlo.

El mar volvía una y otra vez a mojar mis pies y volver a llevarse la arena, no me costó volver a conectar con mi mente, estaba feliz y relajado como cuando era un niño y jugaba a dejar mis huellas en la arena, tras pasar una ola. Todas las luces volvieron a aparecer en ese mundo de oscuridad que era la mente, rápidamente el paisaje se transformó, yo era el que más adelantado estaba, a mi derecha se encontraba Ikirami, a mi izquierda un poco más atrás Karl y el más atrasado de todos Joe, estos últimos eran usuarios por lo que entendí que no se acercasen mucho más a la orilla. Mas mi objetivo no estaba a mi espalda, debía centrarme en sentir lo que no era capaz de ver con mis ojos, lo que tenía al frente por lo que intente centrarme en todo lo que de mi nariz en adelante tenía, el mar comenzó a brillar con cada pez que surgía en mi mente, pero esa no era mi meta, el reto estaba en ver a los marines que estaban en el barco, y eso estaba mucho más adelante y no tan hundido, levante mi cabeza, debía llegar allí, al lugar al que mis ojos no llegaban. Metro a metro, el mar que tenía delante se iluminaba cada vez más, era lógico cuanto más adentro se centraba mi mente, más concentración de fauna marina había, entonces una luz enorme sobresalió del resto. Era muy fuerte, debía de ser por todos los marines que había concentrado en un lugar tan pequeño comparado con el océano, parecía una hoguera en mitad de la nada, debía centrarme en ella, tenía que ser capaz de ver a Jack o al resto por separado, pero cuando iba a intentar centrarme en ello, sentí miedo, no era yo, llevé mis sentidos en la dirección de ese sentimiento. Era Karl, su luz no brillaba como antes, su color cambió, se tornó más oscuro, pude ver como se giraba para mirar a Joe. No puedo... Decía su voz, sentí lástima por ella, no era momento de burlarse de ella, seguía concentrado, no sabía si lo que iba a hacer me sacaría del trance, no en realidad sabía que no lo haría, si había avanzado en tan poco tiempo, podía dirigirme a ella sin dejar mi objetivo de lado, volví a centrarme en lo que tenía delante y cuando volví a ver esa hoguera gigante al fondo, note como mi voz salía por mi boca. No te rindas Karl, hace diez minutos pegaste un grito, lo volviste a intentar y estoy convencido de que lo lograste, si no Joe no nos habría dejado avanzar, solo céntrate en esa dirección. Le dije mientras señalaba hacia donde veía esa hoguera gigante. Ya era capaz de gesticular, hablar y escuchar sin perder la concentración, pero seguía sin poder ver más de cerca esa gigantesca luz. Estaba claro que debía pedir consejo, me di la vuelta, guiándome por las auras de mis compañeros, primero esquive a Ikirami, me acerque a Karl a la que le puse la mano en el hombro, sabía que podía y por mucho que quisiera matarla, sé que era capaz de eso. Entonces con mis ojos aún cerrados, dirigí mi cabeza hacia donde estaba la presencia de Joe. Están en esa dirección Dije señalando hacia atrás con mi pulgar y con un tono relajado, para no molestar a Ikirami y para evitar desconcentrarme y perder de vista el barco Pero no soy capaz de separarlos de uno en uno, se acumulan todos como si de una gran hoguera en el mar se tratasen y por más que me concentro en esa hoguera, no soy capaz de acercarme más a ella. ¿Algún consejo para llevar mis sentidos aún más lejos, Joe?
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