[Presente Relativo] - ¡SÍ! ¡ES OFICIAL! ¡LOS SHOGUN GARI SE UNEN A LOS ALAS NEGRAS!
#1
Exclamation 
Día 32 del año 13, Primavera - 10:40 p.m.
Corriente Akai - Isla Momoiro - Playa del Orgullo

Dos días transcurrieron desde el frenético concierto que Garnet dio en el Reino de Kamabakka, concierto que supuso un punto aparte - un punto bastante positivo - en su camino para lograr su sueño. Con ello, sentía que, su estancia en la isla de los okamas ya se estaba amortizando y, sin embargo, aún quedaban varias tareas pendientes por hacer en el Reino Kamabakka siendo una de ellas localizar a los Alas Negras. Su compitruena, Sasha, estaba completamente segura de que - a pesar de haber llegado bastante después que ellos -, por su dirección inicial debían haber acabado en la misma corriente que ellos. No obstante, llevaban cosa de dos semanas allí y aún no habían dado con ellos - tampoco es que lo hubieran intentado - y no tenían su Den Den como para comunicarse entre ellos - gracias a Aspros, que se negó a intercambiar números con Garnet -. Pero eso se acabó. Ya estaba bien de gandulear.

Aquella mañana de primavera, el skypiean, con una camisa desabrochada de color lila - dejando a la vista su cicatriz por la extración de su fruta - y un tanga blanco con estampados de notas musicales, y agarrando tanto su instrumento como su zurrón, salió a la cubierta del Frog Guild. Una vez allí, cogió aire por la nariz.- ¡SASHAAAA! ¡TOBÍIAAAAAS! SALGO A VER SI BICHEO A LOS ALAS NEGRAS, POR SI QUERÉIS EMPERCHAROS, ¿ES O NO ES?- Gritó a plena voz, asegurándose de que les oiría, y esperando seguidamente un tiempo para ver si se les unía.

Después de aquello, Garnet bajó del barco a la orilla de la playa, mirando, primero, hacia ambos lados de la playa (de espaldas al mar).- ¿Izquierda o derecha?- Se preguntaba el pelirrojo, sabiendo que el barco debería estar anclado en algún punto de la playa. Se volteó hacia su siniestra y comenzó a caminar. Se tomó el camino de su búsqueda como un agradable paseo. Aunque la fruta no era un problema para ello, ahora que no era usuario, sentía que disfrutaba mucho más de la sensación del agua fría del mar fluyendo a través de sus pies con el caminar mientras se hundían en la arena mojada. Ahora que caía, no se había dado un buen chapuzón desde que ya no era usuario... Después de años y años sin poder hacerlo en condiciones, las ganas de meterse mar adentro desnudo se apoderaban de él... ¡Pero no! Encontrar a los Alas Negras era más importante.

Tras varios minutos y minutos de caminata, a lo lejos, comenzaron a vislumbrar un navío anclado en la orilla. El ex-felino se llevó su mano, extendida - con la palma paralela al suelo - por encima de sus ojos, enfocando su mirada al barco. Ciertamente, no se había percatado en anteriores ocasiones de como era el barco de los Alas Negras, pero sólo por probar suerte, fue corriendo hacia él, dejando una nube de arena tras de sí. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, 5 metros del mismo, echó un vistazo al barco de forma más detallada, siendo este de menor tamaño que el Frog Guild y estando algo dañado, como si algo le hubiera atacado. Sin embargo, fue la estatua de una mujer muy guapa con alas en el mascarón, lo que captó la atención del skypiean, haciéndole sonrojar de lujuria.- Pueje... Puejeje...- Empezó a reír de forma asquerosa, mirando los atributos de la figura inanimada. Un segundo después, agitó su cabeza de lado a lado, buscando concentrarse, y observando con mayor detenimiento más detalles del navío, hasta que dio con la bandera, una calavera con alas negras y fuego, como si de un lunarian se tratara. Debía ser el emblema de los Alas Negras y, por consiguiente, aquel su barco.- PUAJAJAJA, ¡os tengo! ¡Si es que soy la monda! ¿Es o no es?- Dijo risueño Garnet para, seguidamente, gritar a pleno pulmón, con sus manos dispuestas a los lados de su boca, a modo de megáfono. Solo quedaba averiguar si había alguien.- EEEEEEEEEEEEEH, ¿HAY ALGUIEN? ¿PEÑA? ¡GARNET MATLOCK AL APARATO! VUESTRO COLEGUI, ¿ES O NO ES?- Preguntó a viva voz para ver si alguien respondía. Pero, casi al instante, pensó en que había una forma mejor de averiguar si había alguien o no.- Para el carro coño, ¡el haki!- Se aclaró, cerrando los ojos seguidamente y usando el Kenbunshoku Haki hasta un alcance de 40 metros de diámetro. Solo quedaba esperar a ver quién aparecería.

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#2
Ni todo lo que habíamos comprado a lo largo de estos días en Momoiro había conseguido hacer que olvidase el enfado que sentía desde que habíamos descubierto que el dinero que guardábamos en el barco había desaparecido. En la isla del cielo nos trataban bastante bien y el mono emperador se había encargado de que todos supiesen que éramos sus protegidos, así que nadie se habría atrevido a saquearnos. La única opción que quedaba era que alguien del barco se lo hubiese llevado. Alguien como la encargada del dinero. Era obvio que la culpable había sido Jolyne, o esa era la conclusión a la que había llegado con Aspros. Seguramente no lo hubiese hecho con mala intención, pero era probable que cogiese todo lo que teníamos para ir a comprar y algún aprovechado le hubiese tongado. Seguro que se había gastado todo en unas judías mágicas o en unas botas horribles. Tenía mis serias dudas sobre dejar nuestro dinero a cargo de una granjera que no tenía ni idea de cuánto valía ni una barra de pan, pero por algún motivo a Yamamura le había parecido una buena idea.

Me toqué el pelo para asegurarme de que se seguía manteniendo en su sitio con los rulos. Me crucé de piernas con cuidado para que mi albornoz rosa no se abriese y continué pintándome las uñas. —Como te iba diciendo. Todo un despropósito —le comenté a Aspros. Apenas podía gesticular con la mascarilla verde que me había puesto por toda la cara, pero en mi voz se podía percibir claramente la indignación. —Encima el barco no solo es horrible, ahora también está en la ruina. Nunca me ha gustado la disposición ni la decoración. Ya me había hecho ilusiones con el próximo que compraríamos, hasta que nuestro dinero ha “desaparecido” —dije haciendo énfasis en esa palabra. Todos sabíamos lo que había pasado. Aquel lugar me deprimía. Mi habitación estaba destrozada, los muebles se habían pelado por los golpes que se habían llevado y tanto las paredes como el suelo y el techo daban pena. En aquella pequeña habitación solo cabía mi cama, mi armario, una cómoda, una mesita de noche y dos sillas que acabábamos de entrar para poder arreglarnos.

Al terminar de pintarme la uña que me quedaba cogí con cuidado uno de los vasos de cristal que habíamos colocado sobre la mesita para darle un trago con la cañita. Aquel smoothie estaba realmente bueno. Aspros sabía lo que hacía. —¿Esto que lleva? Está muy rico. No sé cómo, pero pienso recuperar ese dinero como sea y llevar la vida que merecemos. Nuestro próximo barco será impresionante —dije cambiando de tema repentinamente. En ese momento, un grito perturbó nuestra paz. Reconocí en seguida aquella voz. Era Garnet, el más llamativo de los Shogun Gari. Aunque ahora debía considerarlo nuestro compañero de los Alas Negras, uno más de nuestra banda. Respiré profundamente mientras me ponía en pie. Me alegraba que hubiésemos podido encontrarnos tan fácilmente, pero en este momento tan solo me apetecía quedarme encerrada bebiendo aquella maravillosa bebida y terminando nuestra rutina de belleza. Sin embargo, me dirigí hacia la puerta del camarote para salir a cubierta y asomarme por la borda. Efectivamente, ahí estaba nuestro nuevo compañero, vestido de forma tan extravagante como siempre. —Hola, Garnet —le saludé lanzándole una escalerilla poco consistente para que subiese como pudiera. Todavía teníamos muchas cosas de las que hablar. Por suerte, había venido justo en un momento en el que todos nos encontrábamos en el barco.
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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

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#3
Sasha se había levantado aquella mañana con mucha energía, quería aprovechar el día al máximo porque tenía muchas cosas que hacer. De un salto se levantó de la cama cogiendo su habitual ropa para ir a ducharse, haciendo que se cayera el dial que le regaló el mono rey de fuego. La semioni se agachó dándole unos ligeros golpes, era un aparato muy potente por lo que le habían dicho, pero tenía que cargarlo primero como lo hacía Garnet. La rubia se encogió de hombros antes de dirigirse al baño y ducharse en tiempo récord, cada segundo contaba para el día que le esperaba. Una vez se miró en el espejo con su característica coleta y su chaqueta negra bien puesta, sonrió de oreja a oreja al espejo. Definitivamente, iba a ser un buen día. La joven salió corriendo del baño buscando la regadera llenándola de agua y subió hasta el timón colocándose delante del limonero con los restos de su amigo. — Sé que no te tengo al día de todo lo que ha pasado pero te lo compensaré, lo prometo — dijo subiendo el brazo derecho doblado en vertical hacia el cielo - imitando a alguien que juraba en un juzgado - mientras regaba la planta de su antiguo compañero tontatta con la mano izquierda. — Tengo un dial superdestructivo y me voy a cargar algo, luego te cuento Bepso — acabó de hablar mientras dejaba la regadera en su sitio y daba unos pasos dirección a su camarote. La adolescente frunció el ceño, Tobías la estaba cambiando mucho, así que volvió sobre sus pasos y dejó la regadera de cualquier manera, ¿estaba en su sitio? Sí, ¿estaba bien puesta? A, eso no se lo habían especificado.
 
La chica hizo una pausa en la cocina - estaba en proceso de crecimiento y el desayuno es la comida más importante del día - antes de volver a su camarote, quedándose en la puerta mirando su desorden, no pensaba compartir camarote. No lo consiguieron cuando se unieron Ariel y Aurora y menos ahora. Sasha se acercó a su kanabo y lo cogió para ponérselo en la espalda, después guardó tanto su Den Den Mushi como su dial en los bolsillos exteriores de la chaqueta, junto a un botiquín que llevaba desde Skypiea, no le había hecho falta y tal vez se lo podía dar a alguien de la tripulación que le diera uso. Con su inseparable log pose en la muñeca izquierda se llevó dicha mano al interior de la chaqueta para ponerse sus molonas gafas de sol. Con una gran sonrisa fue hasta la puerta para partir en busca de aventuras. Bajó a la orilla y colocó el dial en el suelo antes de darle al botón del centro, Sasha lo miró e impactó dos puñetazos en él con toda su fuerza. Ella era muy fuerte, eso debia valer para devolver el mega golpe que daba. El estruendoso grito de Garnet llamó su atención haciéndola mirar al barco escuchando lo que decía. Los ojos de la semioni brillaron al escuchar que iba a ir a ver a los Alas Negras y con mucha emoción gritó para que el skypiean la escuchase desde la orilla. — ¡Yo voy! Quiero verles y jugar con ellos — dijo la rubia muy animada dando pequeños saltitos, aquella idea era mejor que su plan inicial de liarla con la excusa de aprender a usar el dial.
 
La adolescente no tardó en seguir al pelirrojo en su misión de buscar a sus nuevos compañeros de tripulación. Sasha no tardó en aburrirse al no ser tan inmediato como había pensado, así que hizo lo único que sabía hacer en esos casos, quejarse. — ¡¿Faaaltaaaa muuuchooooo?! Gaaaarneeeet quierooo verleees — empezó como una niña pequeña mientras tiraba de la camisa del músico repetidas veces. — GAAAARNEEEEET ¡¿CUÁNTOOO FALTAAAAA?! — gritó aburrida la chica escuchando un ligero ruido en la prenda haciendo que se rompiera y se quedara en la mano derecha de la rubia. — Vaya mierda de ropa que te compras, se ha roto con un tirón de nada — fue lo único que dijo la semioni antes de mirar a otro lado sin aceptar que había sido culpa suya. Por suerte, Garnet estaba distraído con el mascarón de proa de un barco, el cual pudo apreciar Sasha la bandera de los Alas Negras a lo alto del mástil, su futura marca distintiva.
 
La semioni escuchaba a Garnet gritar por si había alguien en el navío y no pudo evitar mirar detenidamente la embarcación. — Ahí no cabemos todos ni de coña — comentó de forma sincera antes de que el pelirrojo cerrase los ojos. La adolescente pasó la mano delante de la cara del skypiean con curiosidad. — ¿Qué es el haki? Yo quiero, dame — contestó esperando si sacaba algo el pelirrojo. Pero la voz de Triana llamó la atención completa de Sasha haciedola sonreír de oreja a oreja de forma infantil — ¡Hola, Triana! Venimos a... — contestó feliz la joven tirandole la camisa a Garnet en la cara, pero paró en seco la frase al ver a la mujer. La rubia se llevó ambas manos a la boca queriendo aguantar la risa por el respeto que le tenía a Triana, aunque en aquellos momentos lo podía perder perfectamente. — Ji, ji, ji, venimos… a… jugar… ¡JI, JI, JI! ¡¿QUÉ TIENES EN LA CARA?! — preguntó sin poder aguantar más y acercándose hasta quedar a dos metros del barco de los Alas Negras.
 
 

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#4
Me encontraba agotado, tanto física como mentalmente. Y es que los eventos ocurridos en el reino del cielo durante el torneo, el viaje de vuelta al mundo “inferior”, la desaparición del botín de la banda y, lo más importante, la escasez de serum en mi inventario personal, habían sido una mezcla explosiva que había acabado por hartarme. Y como la posibilidad de desaparecer varias semanas para irme a un spa de lujo no era para nada viable, opté por relajarme y evadirme del mundo exterior hasta que las arrugas de mi ceño desapareciesen por completo. No fue hasta varios días más tarde que volví al plano de los mortales para compartir un momento intimo de relajación, skyncare y cocteles con Triana, la única nakama que parecía tener algo más dentro de la cabeza que serrín e historias inverosímiles sobre animales de granja.

- Que conveniente me parece todo -respondí ante el comentario de la espadachina sobre la desaparición del dinero del barco y el deplorable estado en el que se encontraba el navío. Habíamos logrado reunir una cantidad de dinero para nada desdeñable, y nos planteábamos gastárnoslo en un barco que se ajustase a la categoría de la banda; ahora nos habíamos quedado sin dinero, sin barco nuevo y sin serum.-  No es que pretenda vivir en un castillo flotante, pero chica yo que se, un mínimo.

Me encontraba sentado en una destartalada silla de madera que mantenía en equilibrio sobre sus patas traseras. Con la cabeza inclinada para atrás, lucía una grumosa mascarilla hidratante de color verde menta y un par de rodajas de pepino que ocultaban mis hermosos ojos hinchados por el estrés. Una diadema blanca y rosa que simulaba el rostro de un osito impedía que mi pelo, amarrado fuertemente por rulos de purpurina, cayese sobre el mejunje con el que pretendía rejuvenecer un par de años.

- Que quede entre nosotros -dramaticé el silencio sorbiendo un poco del smoothie especial que había logrado preparar con las frutas de temporada que vendían en la isla (al fin un sitio en el que le daban la importancia que merecía al cuidado y mimo personales). Sospechaba que la desaparición del dinero tenía que ver, de una forma u otra, con Jolyne, a la cual seguramente habían estafado con la promesa de obtener una vaca voladora o una calabaza capaz de adivinar cuantos pezones tenía una persona; no tenía pruebas, pero tampoco dudas, y menos aún ganas de tenerlas- pero la piojosa de puebl…

De pronto, una voz que podía reconocer hasta en el infierno interrumpió nuestra conversación. Tras un cruce de miradas para nada sutil, Triana y yo salimos al exterior para encontrarnos con Garnet y a Sasha, que nos saludaban desde la playa de arena rosada. La niña demonio sostenía en su mano parte de lo que parecía la ropa de Garnet, hecha jirones- ¿Por qué será que siempre que te veo andas medio en bolas? -intenté decir sin mover demasiado la cara para evitar que la mascarilla de escurriese por mi aterciopelado cutis.
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¿Mi objetivo? Deslumbrar al mundo,
¿Mi bandera? El glamour querida, ¿Mi teléfono? Ya quisieras.



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#5
No os voy a engañar, estaba exultante de energía y tenía también bastantes nervios. Por fin era un pirata hecho y derecho, pertenecía a los Alas Negras y Yojimbo era mi capitán. Ya se que en mi historia tendría que ser el capitán yo, pero iba a retar al gigante de alas negras tantas veces como fuera posible para arrebatarle su puesto, porque al fin y al cabo... ¡Yo iba a ser el pirata más grande de todos los tiempos! La energía que tenía debía de ser por, como he dicho anteriormente, a pertenecer a los Alas Negras, pues aquel tremendo golpe que me dio mi ahora capitán me había dejado un poco hecho basura, pero daba igual, seguramente con un poco de siesta y comida, me pondría nuevo.

Mientras andabamos por el bosque, pude olfatear un rastro, un olor algo sucio, como si de un cerdo o jabalí se tratara. Me paré en seco, y comencé a esnifar el ambiente. -Snif, snif...- Hice lo mismo moviendo la cabeza de lado a lado. -¿Hueles eso? ¿No es como un olor a suciedad, barro o algo por el estilo? ¿Habrá jabalíes o cerdos en la zona? Todo aquí es de color rosa... ¿Los cerdos seguirán siendo rosas o serán de color azul?- Preguntaba en alto, esperando recibir una respuesta de mi maestro, pero al ver que seguía en silencio, comencé a andar en otra dirección. -¡Sígueme! ¡Vamos a cazar a ese animal y vamos a regalárselo a la tripulación para hacer una fiesta! ¡Shajajajajajajajajaja!- Y sin esperar respuesta, comencé a correr. -¡El que no lo cace tiene la cabeza llena de pis de elefante y le huele el aliento a caca de caballo!-

Corrí como alma que lleva el demonio, sin parar de olfatear, saltando entre los árboles, esquivando ramas y oteando absolutamente todo para encontrar la tan preciada pieza de caza. Casi sin darme cuenta, salí del bosque y aparecí en una playa. Miré para atrás para ver si Yojimbo me había seguido pero no vi nada. Seguro que fue en otra dirección. Volví a mirar hacia adelante, y porque no... Quizás los jabalíes bebían agua de mar. ¿Y si todos los animales aquí bebían agua de mar y por eso tenían el color rosa? Era una pregunta para reflexionar mientras me tome una taza calentita de chocolate. De cualquier modo, seguí corriendo por la orilla, olfateando y dando más vueltas que una noria, sintiendo que había perdido mi objetivo.

¡Pero eso jamás me pararía! Seguí corriendo por la orilla, hasta encontrarme, de lleno con un barco en pésimas condiciones, y escuchaba las voces de un grupo de personas. Anduve hasta poder mirar a todos, pero me fijé en la bandera que oteaba en el mástil del barco. ¡Era la bandera de mi tripulación! Y por tanto... -¡¡SOIS MI TRIPULACIÓN PIRATA!! ¡¡SOIS LOS PIRATAS DE LOS ALAS NEGRAS!! ¡SOIS LA TRIPULACIÓN DE YOJIMBO!! ¡SHAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!- Grité con una enorme sonrisa en mi boca, dejándome caer al suelo y mirarlos a todos desde abajo. De repente, aquel olor a jabalí volvió a venir a mi nariz, y me levanté, siguiendo el rastro hasta la chica gigante que tenía una tela en la mano. -Hueles a jabalí, eres mi presa. Hice una apuesta con Yojimbo, así que gano. ¡Shajajajajajajaja! ¡A Yojimbo le huele el aliento a caca y tiene en la cabeza pipí! ¡SHAJAJAJAJAJAJAJAJA!- Luego continué inspeccionando.

El otro tipo pelirrojo que estaba en la arena, tenía una especie de calzoncillo con unas notas musicales, pero se le metía por la raja del culo. Fruncí el ceño y lo miré a los ojos. -¿No te molestan los testiculos? ¿Y tampoco de molesta que se te meta el calzoncillo por la raja del culo? ¿Cómo puedes ir así? ¿Te han obligado?- Pregunté, para luego levantar la mirada y ver a dos personas con las caras verdes. Supuse que eran nakamas de Yojimbo, pero me esperaba encontrarme a la gran Triana Tempesta o a la gran super estrella Aspros, pero me encontré con dos raros especímenes de hombres insectos. -¡WOW! Las habilidades de caza de Yojimbo son espectaculares. No sabía que existían los hombres-insectos. Yo soy un humano. Bueno, un adolescente. Ya me han salido pelos en la zona del pubis y tengo treinta tres pelos entre los sobacos y el pecho. Dentro de nada, tendré barba.- Despues de aquello, me pegué un golpe en la frente. ¡No me había presentado! Di una voltereta hacia atrás, de manera espectacular (Aunque en realidad casi me rompo la crisma) y tras posicionarme de la manera más cool, me presenté. -¡Soy Alas Negras, y pertenezco a los Kenzo Fujiwara!- Mierda, me había confundido. Volví a hacer lo mismo, una voltereta y pose cool. -¡Soy Kenzo Fujiwara! ¡Y pertenezco a los Alas Negras! ¡SHAJAJAJAJAJAJAJAJA!- Dicho aquello, esperaba sus reacciones, un aplauso o algo así. Quizás apareciera Triana, o quizás Yojimbo para decirme que lo había hecho genial, pero estaba deseando escucharles y que me dieran su bienvenida.


Resumen



Personaje
[Imagen: oSgdXs8.png]
Alas Negras
- Narro - Hablo -"Pienso" -
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#6
No sólo nuestro nuevo tripulante Kenzo se había recuperado sorprendentemente rápido de la “Tierra Dorada”, sino que parecía que tenía incluso más energía que antes. Con la energía de la juventud aquel muchacho avanzaba a pasos agigantados por el bosque preguntándome cosas y hablando sin parar ni un solo instante… debía tener una capacidad pulmonar envidiable. Parecía ser que el joven Kenzo había detectado el rastro de un animal salvaje, y me retó a ver quien lo encontraba primero. Yo no olía absolutamente nada, pero si él lo decía con esa convicción no iba a ser yo el que le dijera que no… Sin pensárselo demasiado me retó a ver quien era el que lo encontraba primero para cazarlo y montar una fiesta en el barco. Sonreí genuinamente al ver su entusiasmo. Me recordaba mucho a mi cuando era pequeño, estaba seguro de que este muchacho sería el futuro de los Alas Negras, cuando yo ya no estuviera para ellos. Porque ese momento llegaría tarde o temprano, y en el fondo todos lo sabíamos.

Hice el amargo de echarme a correr, pero dejé que él tomara la delantera. Mientras caminaba tranquilamente con ambas manos en los bolsillos podía ver como aquel salvaje iba de rama en rama, olía las plantas y las cortezas de los árboles y al poco tiempo salimos a la playa. Seguí su rastro y no tardamos demasiado en llegar al deteriorado “Tango de la Sultana”. Me detuve a unos diez metros de su posición y escuché su extraña presentación. Todo sucedió muy rápido, gritaba, llamaba jabalí a Sasha y me insultaba, y luego reía y reía. Luego habló con Garnet sobre su aspecto.

-Mejor no te acerques mucho a esa prenda de ropa… -susurré intentando conseguir su atención sin éxito.

Tras un intento estelar de presentación fallido, y otro impresionante, terminó de presentarse.

-Este niño me lo acabo de encontrar en el bosque, se llama Kenzo y a partir de ahora viajará con nosotros. -dije mientras avanzaba tranquilo hacia Garnet y le apoyaba mi mano derecha en su hombro izquierdo. -¿Le buscas una habitación? -le pregunté con una sonrisa en el rostro, acercando mi cara a la suya.
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