[Presente relativo] Bajo el sol de Kyodaina
#11
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El poder de la fruta que había conseguido era realmente útil. Si lograba usarlo de manera adecuada podía evitar quedar expuesto y vulnerable, al mismo tiempo que podría cazar a mis presas utilizando el sigilo como arma. Quizá algunos verían una fruta así como un poder cobarde, útil para huir o para esconderse, pero para mí era perfecta para cazar.
 
Mientras estaba bajo el suelo, con mi vista dirigida a la superficie, pensaba fugazmente en lo gratificante que sería llenar la lanza de sangre una vez más, luego de tanto tiempo sin poderla usar. No la utilizaba en una pelea desde que me enfrente con Bobo hace ya bastante tiempo.

No tarde en darme cuenta como, de un pestañeo a otro, había alguien parado detrás de donde debería estar Rapax.
 
— No me digas que ese tipo se desplazó desde aquella distancia tan rápido —pensé emocionado al notar aquella presencia detrás de Rapax, e inmediatamente empecé a nadar a toda velocidad hacia donde se encontraban el peliblanco y la otra persona. Era el momento de volver a enfrentar mi lanza en contra de la carne.
 
Me desplacé buceando bajo tierra buscando quedar detrás de la espalda de la persona que se encontraba detrás de Rapax.

Cuando pude llegar a estar a dos metros detrás de aquellos dos, me impulsé hacia la superficie sacando mi cabeza, mi tronco y mi lanza, la cual sostenía con mi mano derecha preparada para dar un corte de los buenos.
 
Al emerger lo primero que noté fue como la mano derecha del hombre de ojos salidos parecía estar tocando el cuerpo de Rapax, pero no me interesaba de momento la situación del peliblanco, ni lo que decía uno ni lo que decía el otro, yo solo quería sangre. Pero algo si llamo mi atención y es que en algún momento del alboroto me pareció escuchar el nombre de “Khorne”.
 
— ¿Khorne? ¿Dónde escuché ese nombre antes? —pensé pero rápidamente descarté el pensamiento para seguir en lo que andaba.
 
Inmediatamente después de emerger y manteniendo la distancia de dos metros, hice un movimiento horizontal rápido dirigiendo la punta filosa de la lanza a la cara posterior del muslo de la pierna derecha de aquel hombre de ojos deformes.
 
Si mi ataque lograba alcanzar a aquel fenómeno probablemente le haría un corte y tras finalizar mi ataque buscaría inmediatamente volverme a sumergir en la arena para bucear de nuevo quedando a dos metros detrás de aquel par.
 

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#12
¿Acaso este maldito mar solo está lleno de gente de mierda?¿Es que un hombre no tiene derecho a una comida en paz con dos personas agradables, porque a la primera sale un loco a decir que la playa le pertenece? ¿Cuándo será el día en que una comida sea realmente solo una comida en esta mierda?

Tras avisar a Kenny y Káguya (creo que así sí se decía bien), estos no tardaron en alertarse. Con una gran agilidad, el tritón se sumergió en la arena -Parece como si fuera agua en lugar de arena- pensé, mientras el tipo rotaba y desaparecía. Kenny por su parte adoptó una postura defensiva, completamente alerta -Este es muy callado, pero ya veo que no dudará en combatir contra lo que se le cruce-.

[OST]

Como un bólido el extraño tipo convertido en masacote blanco arremetió contra nosotros. ¿Cuál sería su objetivo? No lograba verle, pero de pronto un *Squish* llegó a mis oídos. Por un breve instante le vi frente a mi. Sus ojos llenos de locura y su sonrisa demoniaca se desdibujaron tan rápido como había aparecido *Squish* ahí estaba de nuevo. Una sombra blanca a mi lado me hizo girar a verle, pero al voltear ya no estaba. Este tipo era un cazador, no como el malnacido de Gunther, era un malnacido diferente. Uno que estaba dispuesto a hacer su trabajo directamente al menos. *Squish* Mi espalda estaba completamente a merced de sus ataques. Puedo sentir el impacto de algo que entre gritos llama “La mano de Hierro del dios de la sangre” Me preparo para lo peor.

Curiosamente ni hierro ni sangre, sino un golpe la verdad bastante ligero, pero que…¿Se quedó pegado a mi cuerpo? Esta masa de mierda tiene algunos secretos y no debe subestimarse. Parecía ser elástica y eso me venía perfecto. El que sí no fue un golpe ligero fue el garrotazo de Kenny, quien parecía venir hacia mi, pero me ignora por poco. Este muchacho es de temer. Si un golpe de esos me diera, adiós dientes. Un *splash* a mis espaldas y un *bloop*, imagino que Káguya está haciendo de las suyas.

Este combate acaba de iniciar y ya este hijo de puta me tiene harto. Esta vez no va a ser como en los Cabos Gemelos. Si creen que me pueden matar, van a saber a lo que se enfrentan. Solo espero que los otros dos chicos no se vean envueltos en esto, pero Eaa no está aquí. Puedo pelear sin restricciones.

Giro rápidamente y en una fracción de segundo veo aquella monstruosidad, que ahora mismo tiene una cara de no saber ni donde está parado, completamente cubierto de… ¿mantequilla? No hay tiempo, imagino que debe ser obra de Kenny. Menuda cajita de sorpresas está hecho el Oni. “La mano de tu dios es una mierda contra mi Vulture Claw-Gin”. Con dos rápidos pasos rodeo al monstruo, trayendo conmigo su brazo adherido a mi espalda como un asqueroso apéndice. Mis sospechas son correctas, su masa se estira al igual que la que usa en sus ojos. Lo tengo finalmente a tiro. A tan solo medio metro su espalda está expuesta y con mis rodillas flexionadas voy hacia él. -Me habría encantado mostrarle a Eaa mi nueva técnica- Voy a matar a este hijo de puta.

Con mi zurda arremeto a toda velocidad hacia aquel bicho raro, impactando un golpe ascendente con toda mi potencia en el centro de mi enemigo. Se siente algo blando, pero bajo lo que asumo será parte de su defensa de masa, puedo sentir esos huesos crujiendo que se van a acordar de Rapax Gin. No es suficiente. Su dios de la sangre necesitará un tributo. Lo que hasta ahora estuve conteniendo por mi honor y mi capitana desaparece.

Entonces ocurre.

[OST]

De mi puño izquierdo surge el poder. La ira contenida de años de frustraciones convertida en energía. El dolor de ver morir a Maeve y ver a Eaa romperse en pedazos está en mis manos clamando venganza. Con mis puños voy a romper el mundo, y voy a empezar por este hijo de puta.

[Efecto de sonido]

Allí donde mi golpe impacta al maldito ese, el aire se vuelve raro, el espacio se fractura y grietas surgen de mi puño como grietas rompiendo un cristal que no está allí. El poder del terremoto retumba desde mis dedos y explota una onda de choque que atraviesa el cuerpo de mi presa (porque ha dejado de ser el cazador), rompiendo todo a través de él, así como el aire a casi 26 metros desde su pecho hacia afuera. El retumbar de mi golpe ascendente es preciso y no alcanza a herir a mis compañeros. Este poder es algo que debo respetar. Es mucho más fuerte que como lo recordaba y si no soy cuidadoso, podría acabar lastimando a quienes quiero proteger. Pero ya habrá tiempo de aprender.

El infeliz finalmente suelta mi espalda y cae en toda su extensión en todo el suelo. Si le faltaba alguna parte por cubrirse de mantequilla, imagino que ya no. Salto hacia atrás y con mi mirada puesta en la lastimera escena entrechoco los puños. Espero que se levante. Matarlo de un golpe no sería divertido.




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#13
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— Khorne… Khorne… ¿Dónde habré escuchado ese nombre? —pensaba mientras estaba sumergido bajo tierra—. Ya recuerdo, leí acerca de esa secta por casualidad hace algún tiempo. El Dios de la Sangre Khorne.
 
Hace algunos años en un barco hundido había encontrado un libro de un fanático religioso del dios Khorne. En ese libro detallaban las características de su culto. Los sectarios de Khorne no eran personas amigables o del tipo que se congregara en templos, sino que utilizaban cada muerte y cada batalla como suelo sagrado, ya que la muerte era la manera en la que podían honrar a su dios, derramando sangre y aniquilando a sus enemigos.

— Si ese tipo es un devoto de ese dios no creo que se detenga hasta honrarlo. Aunque no veo nada de malo en querer derramar sangre, ese malnacido acaba de arruinar mi comida y capaz me dará indigestión —seguí pensando—. No me interesan los otros dos tipos pero creo que es justo devolverles el favor de haberme dado comida.
 
Mis pensamientos fueron bruscamente interrumpidos por un ¿temblor? Si, un temblor. Yo que me encontraba bajo tierra sentí como todo a mi alrededor vibraba y temblaba con cierta fuerza, pero en lugar de venir desde abajo parece que la causa venía desde arriba debido a un fuertísimo estruendo que alcance a escuchar y que fue como si una bomba hubiese estallado a mi lado.
   
Luego de sentir y escuchar aquello salí inmediatamente a la superficie. Para mi sorpresa el mar estaba embravecido, el barco estaba bailando con las alocadas olas que iban y venían como si no supieran para dónde ir. Vi como el peliblanco mantenía su puño en alto, como si acabase de hacer un uppercut, y para mi sorpresa en el suelo, tirado boca arriba, se encontraba el posible devoto de Khorne.
 
— ¿El temblor y el estruendo han sido por el golpe de ese tipo? No, imposible —pensé, descartando rápidamente esa posibilidad y viendo como aquel hombre tirado era blanco fácil.
 
No me habia percatado que el hombre de los ojos deformados cargaba un bolso con él, en el que probablemente hubiese cosas de valor, así que decidí sumergirme y nadar en dirección a él. Cuando estaba debajo de él, sin que me viera llegar, saqué mi mano izquierda del suelo y en un movimiento rápido con mi mano le intente sacar el bolso y llevármelo conmigo bajo el suelo, al mismo tiempo que con mi mano derecha dirigí mi lanza al costado derecho de su caja torácica, haciendo una punzada rápida.
 
Luego de atacar volvería a sumergirme con el bolso y nadaría esta vez alejándome un poco más quedando a unos 5 metros detrás de Rapax. Luego de ubicarme detrás de Rapax, saque mi cabeza hasta mi nariz del suelo para observar desde la distancia.
 


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#14
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Leyenda


“¿Qué narices ha sido esta sensación-ko?” me preguntó mientras miro rápidamente mi mano que tenía agarrada a Lucille. “Juraría que le he golpeado-ko…” seguí pensando mientras ahora miraba al tipo que nos había atacado, el cual se encontraba detrás del peliblanco. “Pero… parece que no le he realizado nada de daño… ¿acaso es de plastilina-ko?” me digo ya que, aunque había notado con mi propia mano que había golpeado con Lucille en el hombro del tipo, hundiéndose levemente esta en el hombro y luego saliendo revotada de esté igual de imperceptible, siendo yo el único que me diese cuenta de eso.

“Debe ser invulnerable a los golpes-ko…” me digo decidido “La fruta que debe haber consumido, le debe dar una protección contra los golpes, ¿y también contra los cortes-ko?” me acabo preguntando justo antes de ver como el suelo de detrás del tipo se movía como si fuesen olas y de esté salía una lanza, la cual cortaba levemente la pierna del enemigo, realizándole una leve herida la cual empezó a sangrar al instante. “Parece que esa resistencia no le defiende de los cortes-ko…” me digo aliviado, que al menos habría una forma de derrotar aquel tipo.

Acto seguido y sin darme tiempo a reaccionar, el peliblanco con un movimiento bastante ágil y veloz, rodeo al tipo que nos atacaba y después de concentrarse un momento y decir algo parecido a volcán, le dio un fuerte puñetazo, este puñetazo fue tan fuerte que hizo temblar el suelo e incluso para mi asombro el propio aire parecía quebrarse al alrededor del puño del peliblanco. “Wow” pensé asombrado y poniendo los ojos como platos. - Yihihihihi - me reí sin dejar de mirar al peliblanco. “Este tipo es realmente fuerte. ¿también debe tener un poder de fruta del diablo o es pura fuerza bruta-ko?” me pregunté animado y ansioso por medirme en fuerza con aquel tipo, aunque esté parecía realmente mucho más fuerte que yo.

“No puedo quedarme atrás-ko…” me dije mientras apretaba con fuerza el mango de Lucille con mi mano derecha y sin tener misericordia por el tipo que ahora se encontraba tirado en el suelo, alcé a Lucille mientras decía – Kazenna Hakai-ko – y con un fuerte movimiento de brazos y muñecas, golpeé al tipo justo en su cabeza con un ataque descendente, en el cual puse todas mis ganas y ansias de destrucción. Después de realizar el ataque vuelvo a levantar a Lucille y cargándome esta al hombro doy un salto hacía atrás, apartándome del tipo y el peliblanco. Al levantar a Lucille, el tipo tenía su extraña cara incrustada en el suelo, en esta se podían ver algunos bultos hacía dentro con las formas de las púas de Lucille.
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#15
Luego de mi ataque, el extraño usuario estaba en el suelo. Era más resistente de lo que pensaba, pues había conseguido sobrevivir a aquel impacto. Mientras su cuerpo estaba en el suelo, intentó ponerse en pie, solo para recibir el ataque veloz de Káguya por tierra, quien usó su lanza para cortarle por sorpresa, causándole una grave herida. Sin duda el tritón era alguien a quien tomar en serio. Kenny no se quedaba atrás, pues con un potente ataque de su Kanabo, consiguió estampar la cabeza de aquel tipo contra el suelo, causando también un fuerte estruendo con el impacto. Para cuándo el Kanabo regresó al hombro de Kenny, el cráneo de aquel monstruo estaba lleno de hendiduras, producto de las púas del Kanabo.

El tipo no renunciaba al combate. Tras un instante, su cabeza retomó su forma normal, y pude notar que sus manos ya no eran garras, así como sus ojos, que habían vuelto a la normalidad. Era un enemigo peligroso y aunque no me fiaba por completo de los otros dos, este tipo podría acabar con nosotros 3 si le dábamos la oportunidad de hacerlo. Salté hacia el extraño y a unos 5 metros de altura, me dirigí a él en picada. “¡No le den tregua muchachos! Vamos con todo-Gin. Ram Resonance” 

Caí sobre él como un cohete, mientras mis puños impactan directamente en su cabeza, resonando cada fibra de su interior producto de mi ataque. Pero no termina ahí. Una nueva explosión de poder me invade y rompe el aire y el suelo bajo mi preda. La tierra tiembla, mientras mi enemigo se desploma una vez más. El temblor persiste un instante, mientras apoyo mis pies en el suelo y salto algunos metros hacia atrás, volviendo a mi posición inicial, nuevamente listo para cualquier posible respuesta de aquel extraño ser.


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#16
Vengo de aquí.


Solo los más fuertes son capaces de poder decidir su destino.

Tras separarme de aquella muchacha y sentir el temblor había pasado convertido en humo entre matorrales y arbustos, acortando así mi distancia hacía la costa que me había especificado. Lo que por unos instantes era vegetación, ramas e insectos, poco a poco iba tornándose en una visión de colores más áridos, siendo así, que la sedimentación de la arena de la playa empezaba a emerger en ciertos puntos y a anteponerse con la arena. A medida que esta misma iba anteponiéndose a la selva yo poco a poco emergía de un charco de humo, pareciendo que me nutría de él para formarme. Justo en el momento en el que mi pie derecho se hundía en la arena de la playa la última voluta de humo se unió a mi para formarme en toda mi totalidad.

Oteé el horizonte, hasta que mi vista encontró algo bastante inusual en aquellas costas. El mascarón de un barco emergía sobre las tranquilas olas de mi puto hostal vacacional. Un barco negro como la noche más oscura se mostraba imperioso ante las inmensidad del mar. La existencia de aquel navío arremolinaba mi interior como un torbellino. No sé que sería una rémora, pero eso era mucho más interesante. Con él podría partir de una maldita vez de este peñasco lleno de animales y partir hacia la civilización, mejor dicho, partir a la civilización. Llevaría esta selva al mundo, pues si algo había aprendido aquí es que, si estás atrapado en la selva debes atrapar la selva en ti. 

- Vaya, vaya - Dijo Nicolás.

No era la única sorpresa que me aguardaba en aquella costa. Rápidamente mi mirada se postró en 3 siluetas que se distanciaban de mi a 35 metros la más lejana de todas. No atisbaba a ver con la claridad suficiente para saber cuales eran las otras 2, una sin duda alguna me debería de duplicar el tamaño, otra estaba tirada en el suelo. 

- ¿Estos mierdas están de fiesta y no me han invitado? - Dije sorprendido mientras camina de manera inexorable. No tenía miedo a que escaparan, si huían de mi me quedaría con su barco, si querían defenderlo me quedaría con sus vidas. El destino es una perra caprichosa y desgraciadamente está de mi lado, sobre esta arena y bajo este sol todo se rige bajo mis normas. 

Tras un avanzar unos cuantos metros, observé atónito como una de las figuras golpeaba a la que estaba tumbada con una especie de hierro, sin mediar otra respuesta y oyendo el murmuro de sus voces observé como la otra se elevaba por los cielos, saltando como un puto crio en una piscina. Cayó en picado sobre el cuerpo tirado sobre la arena y su impactó generó el mismo sonido que había escuchado antes. La tierra bajo ellos se partió el suelo tembló de manera violenta, parándome por un momento debido a los temblores. 

- Hmm - Asentí, así que había sido él. Tras unos instantes mi pecho se desbocó, ese tipo de golpes, esa potencia, esa magnitud. 

- Si puede hacer eso con la arena... ¿Qué podrá hacer con los hombres? ¿Y con los edificios?... - Se preguntaba Nicolás - Escucha trozo de mierda, ese tipo es un cañón. Nos lo vamos a quedar, no lo mates. Córtale las piernas si quieres, pero no lo mates - Me ordenó Nicolás. 

- ¿Quién cojones es el capitán? Puta pelota pelona - Respondí eufórico y sediento de sangre y de batalla. Pero tenía razón, aquella potencia era digna de un ejercito, necesito un puto cañón para derribar las puertas del mundo.

Seguí caminando tranquilo, esto ya era inevitable ¿Quién sería aquel pobre diablo al que estaban linchando? ¿Un muñeco de trapo? No parecía moverse... Vergonzoso, 2 tipos pegándole a alguien derrotado. Malditas nenazas. Esperaba que les quedara energía para el plato principal, después de aquella muestra de poder solo puedo pelear, mis sentidos estaban encendidos, me sentía completamente fuera de mi. Nuevos juguetes, esperaba no romperlos. 

Tras avanzar aquel tramo me encontraba a 20m de ellos, agarraba con fuerza la empuñadura de mi fiel compañera, la hoja del luto, listo para entrar en combate. Mis pisadas quedaban marcadas en la arena, siempre que estaba en la costa me recordaban que todavía no he dejado marca en el mundo, tarde o temprano la marea se las llevará. La última vez conseguí un oso, la penúltima vi como se hundía mi barco. Esta sería el todo o nada, me quedaría con todo lo que tuvieran de valor y lo que no... Moriría en el silencio de la selva, mi cómplice, la cual todavía no había dicho nada de todos los asesinatos que había perpetrado en ella. ¿Dónde estarían Ben y Zarek? Estaba a punto de recordarles porque yo soy el capitán. 


----------Zona OFFROL----------




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ASHURA - INVENTARIO
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#17
Contexto


Leyenda


Salto una raíz, me agacho para pasar por debajo de una rama, esquivo lo que parece un ratón pero que me llega a la altura de las rodillas... - ¿Qué comen aquí para ser todos tan absurdamente gigantes? - me pregunto, mientras continúo corriendo. La creciente iluminación y el agradable sonido del romper de las olas me hacen ver que estoy a punto de alcanzar la playa. - Por fin - suspiro, cansada, no de correr en sí, si no de aquella horrible selva. Por fin he llegado a la playa. Frente a mí, la Rémora Fatua. Está tan majestuosa como siempre, a pesar de que su estado actual es bastante peor de lo que me gustaría. Bastante peor de lo que me gustaría, y mucho peor de lo que se merece. Por suerte, ahora que hemos llegado a una isla podemos tratar de repararla, aunque por lo que me había contado Ashura, no hay nada ni remotamente parecido a un astillero en esta isla - No, si va a tener razón diciendo que todo lo que hay en esta isla intenta matarte - Y hablando de Ashura, para mi sorpresa, el oni ya se encuentra en la playa. De alguna forma ha llegado antes que yo. Arqueo una ceja algo confundida - Bueno, es su selva, así que se sabrá todos los atajos - asiento levemente, pues es evidente que el hombre ha llegado por un camino distinto al que yo he seguido. Me agacho, de forma que mi pelo carmesí cae frente a mi rostro. Separo rápidamente, aunque con extremo cuidado, los mechones. Mientras me levanto, ato estos en una coleta, la cual ato con el lazo de encaje negro que utilizo siempre para las trenzas. Aquellos insectos que había visto en la selva me han dado bastante (mucho) asco, no voy a tratar de ocultarlo, y no puedo evitar sentir algo de miedo de que algo pudiera pasarle a mi pelo por su culpa. Levanto la mirada dirigiéndola esta vez hacia el oni. - ¡Oye Ashura! - le llamo mientras comienzo a acercarme lentamente a su posición. Nos separan algo más de veinte metros - Te presento la Rémora Fatua - con un exagerado gesto, señalo a la goleta que se encuentra anclada en la playa. Una ancha sonrisa de orgullo se dibuja en mi rostro mientras admiro la oscura madera de nuestra embarcación, nuestra casa - Es preciosa, ¿verdad? - entonces, un enorme temblor me hace tambalearme en el sitio. - ¿Qué ostias está pasando aquí? - miro en la dirección desde la que había llegado aquel temblor. Allí se encuentran Kenjo y Gin, aunque no hay ni rastro de Kazuya - ¿Me voy una hora y ya se están matando? - pienso, molesta, mientras comienzo a acercarme a estos, obviando al que era mi invitado - Vaya panda de salvajes - suspiro sin dejar de caminar - Como le hagan algo a la Rémora juro que me los cargo a todos - apreto los nudillos con fuerza. Hay pocas cosas que me importen en esta vida, y podría afirmar sin temor a equivocarme que la gran mayoría se encuentran en ese barco - ¡Hey, vosotros! - les grito, desde algo más de quince metros, esperando que me escuchen y paren de hacer lo que quiera que estén haciendo - ¡Dejad de hacer el tonto! Ya casi es la hora de comer, y tenemos visita - señalo vagamente al oni, quien se encuentra a doce metros de mí.




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#18
Atributos Personaje
Desde la posición en la que me encontraba podía ver más o menos lo que ocurría mientras amarraba el bolso de aquel hombre en mi cuerpo. No tenía tiempo de mirar el contenido del bolso, lo mejor era ver lo que ocurriría con aquel hombre.

Pude ver como en un movimiento, demasiado rápido a pesar de su gran tamaño, Kenjo estampo su Kanabo contra el desconocido. No pude ver realmente el momento en el que atacó pero si lo que vino después, el sonido del golpe llego a mis oídos y la imagen de Kenjo aplastando a aquel tipo.

— Parece que mis ojos necesitan acostumbrarse a ese nivel de velocidad. No puedo creer que me cueste seguir los movimientos de todos —pensé, un poco frustrado, mientras salía del suelo al desactivar la habilidad de mi fruta y quedar “sentado” sobre la arena.

No tardé en ver cómo, luego del ataque de Kenjo, Rapax saltó bastante alto usando sus piernas. Sentí un poco de envidia al no tener esa facilidad de movimiento en tierra. Rapax se lanzo en picada y cayó sobre el desconocido.

Nunca me hubiese esperado lo que vino tras ese golpe. Como si una bomba hubiese explotado el suelo retumbó y un fuerte estruendo volvió a escucharse por todo el lugar como si la tierra misma se quebrara, y efectivamente, la tierra se quebró parcialmente, el mar volvió a alocarse cerca de la orilla de la playa y además una tormenta de arena producto de la onda que generó el golpe llegó hasta mi. Haciéndome perder el equilibrio y tragar bastante tierra.

— ¡Maldito Peliblanco!… *Cof* *Cof* —pensé mientras tosia la arena que había entrado a mi garganta.

No podía creer el poder de los golpes de aquel tipo. No era solo la velocidad de los demás, también la fuerza de Rapax Gin estaba a un nivel completamente distinto al mio.

— ¡No puedo quedarme detrás! ¡Tengo que se mas fuerte! —grité al aire—. ¡Malditos, no presuman su fuerza frente a mí! ¡No se llevaran toda la puta diversión! ¡AHHHHHHHH!

Mientras gritaba nadaba a toda velocidad sobre la superficie de la playa, toda la arena iba convirtiéndose en “agua” a mi paso.

Cuando estaba lo suficientemente cerca vi como aquel tipo extraño, estaba en el epicentro del lugar donde había caído el golpe de Rapax. Parecía estar a cuatro patas intentando levantarse, pero lamentablemente para él, yo estaba yendo a matar.

Cuando estuve lo suficientemente cerca salí del agua, saltando sobre el desconocido que se encontraba a cuatro patas y al estar en el aire sobre el realicé un corte limpio y horizontal hacia su nuca. Y luego volví a caer en tierra.

Eso debía ser suficiente o eso creí en el momento. Nadé hacia la espalda de Rapax y me puse entre Rapax y Kenjo a un metro y medio de la fogata.

— Acaso querían matarlo ustedes solos. No puedo creer que tengan tan pocos modales como para dejarme por fuera malditos presumidos. Luego de que terminemos de comer más les vale probar su fuerza conmigo. No me quedaré detrás de nadie —les dije a Kenjo y Rapax.

En ese momento caí en cuenta de que todo el tiempo estuvimos luchando alrededor de la fogata y la comida. Al ver hacia donde debía estar la carne, esta no estaba, sino que había volado varios metros y estaba flotando en el mar, además de que la fogata se había desarmado y apagado.



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#19
En esta playa hay solo monstruos, y me alegra que al menos de momento, 2 de ellos estén del mismo lado que yo. Al principio pensé que el tamaño y la fuerza eran la única arma que poseía Kenny, pero su versatilidad en el manejo de sus poderes es impresionante. Uno pensaría que al ser tan grande, el muchacho sería de movimientos lentos, pero nada más lejos de la realidad. Maneja el arma con mucha destreza, mientras con su poder reduce al enemigo, haciéndole un blanco fácil. Káguya no se queda atrás. El tipo es frío como las profundidades de las que proviene. Puede ser educado y a la vez temerario. Su rapidez en combate me da a entender que no es ajeno a las luchas y a la sangre. Espero que su lanza nunca me marque como su objetivo, porque tendría muchos problemas.

Este último hizo una nueva arremetida. Verle nadar por la arena era todo un espectáculo y pude ver como una nueva herida se abría en el cuerpo de nuestro ahora debilitado contrincante. Si le dábamos la oportunidad, incluso en ese estado, sin duda podríamos encontrar nuestra muerte ante el mínimo descuido. “Esto acaba aquí y ahora-Gin ¡Mi Marlin Lance acabará contigo!” El tipo empezaba a incorporarse, cuando corrí a mi izquierda y, con el mar a mis espaldas y mi objetivo a unos 5 metros de distancia, me dispuse a atacar. cargando mis puños a cada costado, flexioné mis rodillas y entonces salté hacia aquel extraño ser. Mis manos se hundían en aquella viscosa criatura, pero en cuanto sus costillas resonaron con el poder de mi ataque, no había vuelta atrás.

Un impulso de tos lleno de sangre y unos ojos completamente inyectados, acompañados del crujir de huesos fueron lo que recibí en respuesta durante el instante que mantuvimos contacto, y así como en un instante le impacté, en un abrir y cerrar de ojos, el cuerpo sin vida de aquel extraño tipo hecho de masa salió despedido directo a la jungla. sus extremidades giraban y chocaron con el suelo, haciéndole girar un par de veces antes de finalmente terminar encajado en el suelo, en un agujero en la arena causado por la caída.

Un último espasmo de tos con sangre salió de su boca y con ella su último aliento. Los días de aquella criatura habían terminado tan abruptamente como se había hecho presente en aquella costa para interrumpir nuestra comida. “No sé quién era o qué pretendía al amenazarnos-Gin, pero espero que su propia sangre sirva para que su dios le de paz”

Volteé a ver a Káguya quien había comentado sobre probar su fuerza con nosotros dos “No soy estúpido, Káguya. Sé que son guerrero temibles-Gin. No me atrevería a luchar contra ustedes tan a la ligera” respondí 

Entonces pude ver más allá del combate y nuestra lucha. El cuerpo sin vida de aquel monstruo había caído cerca de una extraña figura. No estábamos solos en aquella playa. La capitana había vuelto, pero alguien más le acompañaba.


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#20
En medio de la jungla otra vez. Las órdenes de mi nuevo capitán eran extrañas. Realmente se fiaba de mi, aunque nada más conocernos los había atacado. La verdad no tenía intenciones de huir, porque seguro que si lo intentaba, entre él y su compañero, el sicario de dios me empalarían en un abrir y cerrar de ojos. Lo primero era curarme las heridas. Me envolví el pecho en vendas y descansé un poco antes de continuar. Estaba sentado, apoyado en un árbol mientras recuperaba energía con los ojos cerrados. De repente, un gran estruendo que venía de la playa. Lejos, pero no lo suficiente para ignorarlo. Me levanté adolorido por la herida recién cerrada en el plexo solar y me encaminé hacia el lugar del estallido. A mitad de camino, cerca ya de la playa, mi nariz comenzó a excitarse y mi boca a salivar. ¿De dónde provenía aquel delicioso olor a carne? Espero que llegar a tiempo para que no se les pase el punto. Y más importante aún: Espero que también haya cerveza. 

Creía que me habían mandado a investigar y que ellos habían hecho lo mismo, pero parece que se quedaron a celebrar mi banquete de bienvenida sin mi. Era de esperar. Otro estruendo sonó justo antes de llagar a la playa. En cuanto pude asomarme, una visión increíble y devastadora se clavó en mis ojos. El suelo estaba desquebrajándose bajo un pobre diablo al que otros dos le metían una paliza de muerte. De repente, uno más salió cual cangrejo de la arena, como si fuese mero líquido. Me quedé boquiabierto. Así que había más gente en la isla... Ashura no debía andar lejos. De hecho, ahí estaba. Algo más cerca de los sujetos que yo. Solo faltaba Zarek para unirse a la fiesta. Según me dijo Ashura, o mejor dicho, según me dio a entender, buscaba gente útil para navegar junto a él... Nosotros. Y aquellos tipos acababan de romper el suelo de una puta hostia. Era lo que el capitán buscaba. Un momento, una figura con el pelo recogido iba detrás del cornudo llamándole. Que pillín... No sabía que fuese tan popular entre las mujeres, y menos con esa cara. - Bueno, en el libro de los gustos no hay nada escrito.- Pensé encogiéndome de hombros. 

No había necesidad de entrar en batalla. Ashura estaba allí y si no era necesario, entre la lección aprendida cuando me topé con los dos locos y la herida, no pensaba combatir... No era mi lucha. Que se mataran entre ellos. Yo lo vería de lejos y escogeríamos al mejor guerrero. Si el capitán se dignaba a dejarlo vivo, claro. Me dispuse a disfrutar del fantástico espectáculo de la divertida pelea que venía a continuación. Aunque mientras todo esto pasaba por mi cabeza, parecía que ya habían derrotado al tipo del suelo, lanzándolo hacia los árboles de la selva. Mi tarea ahora estaba clara. Tenía que ir a ver a aquel pobre ser, con cuidado de no cruzarme con ningún tajo que diera mi capitán, y comprobar que estuviese muerto. Era mi tarea como médico. Después, si no lo estaba, mi tarea como tripulante a las ordenes de Ashura, era conseguir que lo estuviese. Así que me encaminé hacia donde estaba el cuerpo, por detrás del Oni, el cual se acercaba a los combatientes poco a poco con la pelirroja detrás.

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