[Presente relativo] Bajo el sol de Kyodaina
#41
Leyenda


El plan había salido bien. No tan bien como esperaba, pues mi idea era que mi oponente lanzara un golpe al aire, igual al que había realizado anteriormente cuando traté de embestirle, y fallara debido a calcular mal la distancia. No fue el caso. Ashura, como buen luchador que era, esperó. A decir verdad, sí que parecía de esos que no se precipitaban a la hora de realizar sus acciones. Al pasar a su lado me percaté de la razón por la cual había decidido mantenerse a la defensiva. Sus ojos eran rápidos y su katana lo era más todavía, pero no así su cuerpo. Ese parecía su gran limitante. Hice un barrido con mi pierna mientras este terminaba de girarse y entonces, esta hizo puf. Atravesé su espinilla, la cual se convirtió en humo - Así que eso era - pensé, recordando cómo mi anterior golpe no le impactó - Hubiera estado bien haberme fijado, sí

No tuve mucho tiempo de pensar otra estrategia, pues la katana de Ashura impactó en mi garganta. No tardé mucho en sentir el acero clavarse en mi pecho. Quien sabe si por suerte o por destino, el arma de mi oponente estuvo a escasos milímetros de mi corazón - Será por la diferencia de altura - pensé - Sí, habrá sido eso - Mi vista comenzaba a nublarse y sentía cómo cada vez me costaba más respirar. Agarré inconscientemente con mi mano derecha la katana, mientras mi mano izquierda comenzaba a palpar el bolsillo izquierdo de mi abrigo. No tardé más de dos segundos en encontrar lo que buscaba. Saqué, con cierta dificultad, la cajita del bolsillo. "Para que nos guíes hacia nuevas aventuras". Leer el mensaje de la caja me daba siempre una enorme calma. Abrí aquella cajita de madera y me quedé mirando el log pose que había en su interior.


- Lo siento... - murmuré, mientras las lágrimas comenzaban a caer por mis mejillas. Mi sonrisa desapareció de repente, dejando paso a una expresión de amargura y completo dolor - ¿Cómo he podido olvidarme de ti... mi pequeñín? - las palabras salían con gran dificultad de mi boca. Mi niño, que lo era todo para mí, y no había pensado en él. ¿Qué iba a ser del pobre ahora? Maeve ya no estaba para cuidar de él, y no parecía que a mí me quedara mucho. Había retado a Ashura, cumpliendo con el peso de la posición que me había legado Maeve. No había tenido miedo de morir. Hasta ahora. Mientras sentía como mi vida se escapaba con cada suspiro, dos grandes remordimientos inundaban mi mente, la cual se iba apagando lentamente. El primero, no haber podido transmitir el mensaje de mi amiga a su amado y el segundo, haber aceptado esta pelea. Cada célula de mi cuerpo sabía que nunca hubiera hecho algo tan arriesgado si hubiera tenido en cuenta a mi pequeñín. Pero ya era tarde. Con las últimas fuerzas que me quedaban me aparté del oni, haciendo que la katana saliera de mi cuerpo. No me quedaban fuerzas para mantenerme en pie, por lo que, inevitablemente, me precipité, cayendo de espaldas al suelo mientras la vida  me abandonaba con mi último aliento.
- Perdóname... Mandarina
 
Este era el final de mi camino

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 992 - 1436 = -444
Energia: 893 + 18 = 911
Espiritu: 582 + 0 = 582
#42
Los ataques de la gran mujer de cabello rojo seguían sucediéndose en vano, pues nada podía tocar a Ashura. Lo había visto transformado en humo varias veces. La batalla estaba decidida antes de empezar. Yo seguía observando tranquilo mientras vigilaba de reojo a los otros seres que se encontraban en aquella hermosa playa bajo el sol. Empezaba a tener mucho calor con las vendas en mi pecho. Quizá debería quitarme la gabardina. La puse sobre mi hombro enganchándola con dos de mis dedos, por si en cualquier momento me hacía falta soltarla y correr para detener a alguna de las futuras presas de mi capitán. Suspiré debido al calor, pese a que la brisa marina aliviaba un poco la sensación de ahogo. Tras unos gritos de ella y otro intento de ataque con arena de por medio que me impidió ver cual era el ataque que intentaba, vi cómo la katana del oni se había clavado en la hermosa mujer y esta se apoyaba, manchando a Ashura de rojo como el cabello de su víctima. Zarek había sido vengado con una muerte, pero dudo que el capitán se conformara con solo una muerte. Iba a masacrarlos a todos, pero ahora que serían tres contra uno sí podría intervenir. Era hora de entrar en acción. La mujer se separó de él, aun lejos nuestro y cató al suelo, con un hilo de vida que no tardaría más de un minuto en abandonarla. Yo seguía de pie, sin cambiar mi expresión seria. Miraba fríamente. Si quería ir con aquel hombre, la muerte no me podía impactar, entristecer ni amedrentar. Ese sería nuestro día a día. Muerte en todas partes, a todos lo que nos enfrentaran. Todos los que se interpusieran en nuestro camino debían caer ante nosotros, pues eso somos. El dolor, la miseria, la destrucción. La muerte en el grnd line. Ahora sí podía dirigir toda mi atención hacia los asesinos de mi ex compañero. Me giré hacia ellos y los miré solemnemente. No debía atacar aún. No hasta que mi capitán me autorizase.

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#43
Leyenda


- ¿Mi habilidad? Creo que comí algo que me permite crear mantequilla ¿Y la tuya-ko? – contesté al pececito para luego preguntarle sobre su habilidad, la que parecía permitirle nadar por la tierra. – Nada, solo cerciorarme que no molestéis a la joven pelirroja. – le contesté mientras miraba hacía los dos combatientes cornudos que se iban a enfrentar en ese momento. – Yo soy un Oni, respecto a ellos creo que también pero no los conozco de nada, al otro es la primera vez que lo veo-ko. – seguí contestando al pececito – ¿Y usted a que especie pertenece? – le pregunté sin más, pero no por interés solo por simple educación.

Por su parte, el peliblanco después de varias quejas y pedirme que apartase la mantequilla, cosa que no hice, ya que debía cerciorarme de que estos no interrumpiesen el combate y insultasen el honor de la joven pelirroja, esté miro hacía la selva y se puso a silbar, a alguien que acababa de aparecer en el lindar de esta, al principio pensé que era un humano grande y musculoso como el peliblanco, pero que portaba de atuendo una gabardina, pero en cuanto se acerco pude ver que este tenía aspecto de Oso, en concreto un Oso polar, ya que su pelaje era blanco. “¿Que narices…? Esta isla esta llena de seres y gentes muy extrañas-ko…” pensé asombrado al ver el aspecto del recién llegado.

Entonces el olor a muslo de jabalí tostado llego a mi nariz, lo que me hizo girar mi cabeza hacía el lugar de donde provenía aquel agradable olor, y pude ver que la hoguera aún seguía en pie en medio de diversas grietas que había realizado con su ataque el peliblanco. Después de apoyar a Lucille en el suelo alargue el brazo derecho y agarre con la mano el muslo de jabalí gigante que aún quedaba en la hoguera. “Una pelea se disfruta más con algo que comer-ko…” me dije mientras me llevaba el muslo a la boca mientras miraba a los dos combatientes.

De un momento a otro, la pelea pareció empezar o al menos eso me indico la arena que se levanto entre ellos, la cual ocultaba sus movimientos ya de por si veloces y difíciles de ver para mis habilidades actuales. “Estos dos son realmente fuertes… No puedo ni ver sus movimientos ni ataques-ko…” me dije emocionado con una sonrisa de oreja a oreja. Ver a gente poderosa luchar era una de las cosas además de la comida y el alcohol que me creaba una sensación de adrenalina y ganas de vivir enormes dentro de mí.

Poco a poco, mientras comía el muslo de jabalí y centraba toda mi atención en la nube de arena, empecé a poder ver algo a través de ella, aunque juraría que al principio vi al tipo postrado con una rodilla en el suelo, luego vi caer a la joven pelirroja de espaldas al suelo, después de eso la vi saltar hacía delante y volver hacía atrás, pero esta vez saliendo de la nube de arena, alejándose del otro tipo, pero luego volvió hacía dentro de la nube y otra vez la vi caer de espaldas. Para al cabo de unos minutos y después de escucharla gritar por última vez, cayó al suelo y no se volvió a mover. “Vaya… así que ese tipo era más poderoso que ella-ko…” me dije divertido con aún una sonrisa en la boca. “Ahora nos toca a nosotros-ko…” me dije mientras soltaba el hueso del muslo de jabalí y agarraba a Lucille a la vez que me apoyaba en esta para ponerme en pie.

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#44
Kenny nunca movió su mantequilla rara del piso, así que ahí estaba yo de pie. No iba a embarrar mi culo en esa sustancia ni loco. El hombre-oso ese que llevaba gabardina se aproximó, pero no quiso tomar el muslo restante del jabalí, pero el propio Kenny se dio por servido. Con ese tamaño seguro necesitaba mucha más comida que el resto.

Káguya y el oni empezaron a conversar sobre sus habilidades, pero mis sentidos estaban claramente enfocados en la pelea de Eaa con aquel otro cornudo que amenazaba con acabar con todo por el arma de su amigo, el demente de masa, ahora muerto a sus pies. El combate había comenzado y el torbellino de arena levantado por el oni desquiciado sirvió para que Eaa le pusiera de rodillas, aunque rápidamente se levantaron más nubes de arena y el oni... era muy rápido. Sin duda no era un incapaz como el otro. Había logrado darle algunos tajos a Eaa, pero esta continuaba luchando. Logré verla unos instantes, mientras esquivaba y saltaba.

- Nunca vayas de frente contra un cazador como él. Solo hallarás dolor. Y esa herida no sería capaz de curarla ni siquiera yo.- 

¡El oso hablaba! Vestía gabardina y hablaba. Qué tipo más curioso, aunque lo que salió de su boca fuera semejante chupada de huevos hacia el oni loco. Al parecer era aliado del oni. "Si tan solo el mierdas muerto de allá hubiera sabido ese consejo-Gin... Lástima que no estabas para decirselo, peluche" Dije al oso, que aunque tenía un aspecto interesante, parecía estar molesto o algo. Ni siquiera quiso jabalí.

La pelea seguía y en un punto, Eaa salió del polvo. Algunos cortes más le cubrían el cuerpo, pero nada que no pudiera detenerla. Esa mujer era temible. Su mirada era de concentración total. Entonces pude ver entre siluetas cómo tomaba el látigo en su cinto y lo empuñaba. -Esto no está bien. Mierda- pensé, sabiendo de quién era aquella arma y lo que significaba para la capitana. Una vez más entró en la nube de polvo y un nuevo choque entre las siluetas tuvo lugar. Tras unos instantes, Eaa salió. No sé qué mierdas pasó allí dentro, pero puedo ver a Eaa tambaleándose, su torso está cubierto en sangre... su cuello. Su boca ¿Qué carajos le hizo ese cornudo? Qué pasó allí que--

Su cuerpo se desploma de espaldas en la arena. Doy un paso al frente -Levántate. Vamos Eaa. Tú puedes- Pienso mientras veo su torso jadeante, cada vez subir y bajar más lento, hasta que finalmente se detiene. -No.No...No,no,no,no- Esa no es la Eaa que conozco. Sé que ella se va a levantar. No habría accedido a dejarle pelear sola si no supiera que podía con el cretino cornudo. La sangre sale de su cuerpo y el polvo de la arena se comienza a disipar... Allí está el oni de pie, intacto. Triunfante junto al cadaver de su amigo y al cuerpo de mi capitana. No podía estar muerta. No. A la mierda el orgullo. Le hice una promesa. Dije que la cuidaría y estaba fallando. Ese demonio no era de este mundo. Pero Eaa lo había derribado. Él también debía sangrar. Pero había algo más. Vi a la capitana embestirle. Nadie debería sobrevivir a su embestida...

OST de la escena

Entonces salté. El oso estaba a 8 metros, justo empezando a girar su vista hacia nosotros, cuando le tomé por la espalda le apliqué una llave en la traquea. Mi brazo derecho cortando su respiración, enganchado a mi antebrazo izquierdo, y mi mano zurda presionando su craneo hacia abajo. En un instante su peluda testa estaba envuelta en una burbuja de mi poder. Con un giro a la derecha y un salto hacia atrás, nos alejé de los otros dos unos 10 metros, y unos 20 del oni endemoniado.

Contenido Oculto


"Ahora dime qué mierda le hizo tu amigo a mi capitana, o te dejo el craneo como el suelo de esta playa-Gin" Le dije al oso, furioso, mientras cerraba más aún mi llave mataleones alrededor de su cuello.

Contenido Oculto



resumen


Aclaratoria


Bélico
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3126 + 0 = 3126
Energia: 1015 + 168 = 1183
Espiritu: 459 + 0 = 459
#45
Atributos Personaje
— ¿Mantequilla? Desconozco lo que es eso, pero parece aceitoso y viscoso —le respondí a Kenjo—. Desconozco exactamente cuál es mi poder. Aun no tengo una respuesta para esa pregunta.

Escuché atentamente a Kenjo quien me indico que tanto el como Eaa y el desconocido probablemente compartieran raza y fuesen algo llamado “Oni”

— ¿Así que hay más razas además de los humanos? Eso es interesante, me pregunto cuántas más razas habrá regadas por allí —pensé mientras intentaba seguir con la vista la pelea de Eaa con el desconocido.

Muchas preguntas seguían en mi cabeza desde que hui de casa y desde que llegué a esta isla. ¿Qué tan grande o pequeño era el mundo con respecto a lo que yo me imaginaba? ¿Cuántas razas? ¿Qué tan avanzada era la tecnología? ¿Qué tan fuertes? ¿Quiénes gobernaban al mundo?

Era agobiante tener tantas dudas aún. Y de momento, solo había conseguido socializar medianamente con Eaa, el peliblanco y Kenjo, probablemente pudiese aprender de ellos, y además eran piratas.

Tenía pensado encontrar la manera de conseguir iniciar mi vida pirata, el primer paso para escalar en la pirámide alimenticia del mundo y conquistarlo poco a poco. Pero la vida tuvo otros malditos planes. Justo tenían que aparecer todos estos desconocidos y buscar pelea.

El hambre, la rabia y la impaciencia hicieron que apretara con fuerza mi lanza, que aun estaba en mi mano derecha. Todo tenia que terminar pronto para poder explorar la isla y encontrar la manera de subir al barco de la pelirroja. O ese era el plan…



Ost



—Mierda… —murmuré mientras todo parecía moverse en cámara lenta.

Ví lentamente como Eaa ensangrentada encontraba la muerte. Mi camino a la fama, poder y la piratería estaba siendo masacrada. Ella no sobreviviría a algo así, nadie lo haría. El otro cuernudo tenía que ser un monstruo, estaba sin daño alguno, pero… ¿Cómo alguien tan rápida como la Pelirroja no pudo hacerle daño?

No, no era solo eso. Gin… El peliblanco reaccionaria, él no se iba a quedar quieto ante algo así, esto pintaba mal, si perdia el control con la fuerza de sus golpes, acabaría haciendo estragos en aquella playa. Maldita sea…

—¿Qué hago? —pensé—. La mejor opción es…

En un instante, con solo un movimiento, me sumergí totalmente bajo tierra junto a mi lanza y nade a toda velocidad hacia donde se encontraba Eaa. Ella se encontraba aproximadamente a 15 metros de mi posición. Tenía que acercarme a ella, si aún respiraba quizá pudiese hacer algo por ella. Era mi boleto para surcar los mares.  


resumen


bélico

 
akuma

 
Inventario

  
karmas
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1792 + 0 = 1792
Energia: 961 + 2 = 963
Espiritu: 234 + 0 = 234
#46
De- 1 menos - Pensé. Eaa se separó de mi katana, en ese mismo momento...

- Destino - Murmuré, pues no esperaba que nadie me oyera.  El viento ayudó a que mi forma se disipara, mi cuerpo perdió completamente su forma a la vez que avanzaba vertiginosamente, me había convertido en una nube que viajaba a ras del suelo como las neblinas de los pantanos, todos mis útiles bajo el manto superior de mi masa, ocultos pero conmigo. Mientras el cuerpo de Eaa caía, aquel golpe había sido mortal, no debía perder más tiempo. Les vi prepararse, el grande agarró el mazo, la otra aberración que parecía el fruto de una noche de sexo entre un atún y un puto bardo de las tabernas se zambulló en el suelo y el del pelo blanco tras titubear unos leves segundos saltó hacía Ben - Muy lento - me dije mientras le observaba. Yo ya había recorrido 2 ¿Por qué todos estos insectos saltaban? No sabían hacer otra puta cosa. Ya me habían arrebatado a uno, no se llevarían a mi último soldado. Ben se encontraba a 11 metros de mi. 

- Recuerda... Ese destruye... Lo queremos - Ah, cierto Nicolás existía. 

- Hmm - Asentí aunque me daba igual su poder, creo que Nicolás lo sabía, después de matar a Zarek solo Ben saldría de allí. 

Recorrí  la distancia dos veces más rápido que el tipo del pelo cano, observando su movimiento y midiéndole. Comencé a materializar mi tren superior 2 metros antes del punto de impacto dejando mi tren inferior convertido en humo, el cual me propulsó con una columna de humo densa para seguir avanzado mientras agarraba mi katana con ambas manos. Pasé al lado de Ben como una bola de cañón, preparando el golpe. En mitad de su salto le intercepté. 

- Desdén - Dije mientras mi katana impactaba contra sus costillas, emití la fuerza con un giro de muñeca y lo estampé de espaldas contra el suelo, su cuerpo se estampó con la arena a 3 metros de Ben, - Argh - Suspiré mientras de mi aliento salía una fina hilera de humo - No quiero ninguno vivo Ben - Dije sin mirar atrás, con una voz profunda, llena de odio. Sabía que Ben estaría listo, no me hacía falta comprobarlo. A 2 metros de mi y del insecto que acaba de estampar contra el suelo se encontraba el gigantón del mazo. Era otro demonio. ¿Qué coño pasaba aquí? ¿Tendría que matar a toda mi raza como en la puta historia de mierda esa de ninjas qué leía Lily? Pero lo que más me preocupaba era el que había desaparecido ¿Dónde cojones había ido? ¿Quería escapar? - No me decepciones - Musité refiriéndome a Ben. 

Ya había tenido suficiente con Zarek, se suponía que era el segundo en la cadena de mando, su muerte era una mancha en nuestro expediente. Sabía que acabaría perdiendo efectivos, nadie marcha a una guerra con la idea de que no habrá bajas, pero joder, no había conseguido salir de aquella puta mierda de isla y ya había perdido a uno. Aquella selva se estaba convirtiendo en mi peor enemigo. Era una presión para mi, me era imposible salir de aquel entresijo de maleza y bestias, ¿y encima tenía que aguantar que me quitaran a Zarek? ¿El único hijo de puta en toda la puta isla que podía llevar un barco? Iban a pagar aquel sacrilegio con su sangre. Clavé mis ojos en el hijo puta que había partido el suelo de un golpe, con furia y rabia, obviando del todo al del mazo, quería que observara lo que había enfadado, que viera mi cara completamente tensa, sin un atisbo de humanidad, mis ojos completamente desencajados, la venas de mi sien bombeando e inflamándolas. Mi tren inferior emanaba un humo que se esparacía entre nosotros, cambiando la visión del manto de arena por una niebla que se arremolinaba a mi alrededor, levitaba levemente a la altura del suelo. A mi mano derecha Ben, que se encontraba a 3 metros de nosotros, a mi mano izquierda el otro Oni distanciado por dos metros. Yo me encontraba en el medio, junto al peliblanco, ahora solo me faltaba el que había desaparecido. 



datos de interes


Bélico


ASHURA - INVENTARIO
[Imagen: 51pnN8x.png]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3654 + 0 = 3654
Energia: 1286 - 425 = 861
Espiritu: 615 + 0 = 615
#47
En cuanto me giré a ver a las siguientes víctimas, el de pelo blanco, al parecer enloquecido por la pérdida de su hermosa compañera con cuernos, se lanzó a por mi. Muy lento. Mucho más que Zarek, desde luego. Podía ver sus movimientos. Pero había alguien más rápido que yo. Ashura se había transformado en humo de nuevo. No creo que nunca vaya a dejar de darme escalofríos cada vez que lo hace. Si su figura ya es bastante imponente, cuando se transforma en humo da auténtico terror. Espero no respirarlo nunca, pues estoy completamente seguro de que sería extremadamente doloroso. Menos mal que no fumo... El capitán es mucho más veloz y lo único que pude ver es cómo de su cintura hacia arriba aparecía a tres metros de mi y asestaba un espadazo al que se había precipitado saltando. Nota mental: No saltes en una pelea por muy épico que parezca. Realmente creo que lo podría haber detenido, pero bueno, Ashura lo hizo por mí. 

En ese momento y aún con el tren inferior convertido en humo, me lanzó la siguiente orden. Debía entrar en acción. Nadie vivo. Lo primero que haría estaba claro. Lancé un rayo Norama con ambas manos hacia el pobre diablo que se hallaba en la arena, impactando en su pecho. Era el momento de atacar con furia. "No me decepciones" dijo mi capitán. Realmente confiaba en mi. Me acerqué y puse mi puño derecho en el costado. Giró hacia el plexo solar de mi rival e impactó en el mismo lugar en el que mi antiguo aliado, el segundo al mando del oni me había clavado la mano que ahora estaba sin vida a veinte metros de nosotros y que enloqueció al cornudo de humo hasta el punto de querer matar a todos los allí presentes. Era una forma de honrar al Zarek.

Sabía que era duro y que no había visto todo su potencial. Si pudo matar al beato de alas blancas, es más peligroso de lo que me pueda imaginar. Las palabras que Ashura pronunció hace escasos segundos resonaron en mi cabeza. "No me decepciones". Era una orden clara y directa de nuevo. Si ellos no morían, lo haría yo. Nada de contemplaciones. Tras el golpe contra mi rival tendido, el cual no se movió pese al impacto, me erguí, mirando hacia adelante. El golpe no le habría hecho gran cosa, pero tampoco creo que se pudiera mover en un rato.

Información del turno
[Imagen: 6BbPnnH.png]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3152 + 0 = 3152
Energia: 1630 - 362 = 1268
Espiritu: 282 + 0 = 282
#48
Leyenda


Como era de esperar el peliblanco reacciono con ira a la derrota de la joven pelirroja, y de reojo pude ver como daba un paso al frente y saltaba sobre el Oso polar andante y también hablador. El cual se giró de cara hacía el peliblanco intentándose defender del ataque, pero antes que él llego seguido de un humo espeso el Oni enano endiablado. El cual lo ataco golpeándole en el pecho con su espada, para luego decirle al Oso que no quería que nadie sobreviviese.

“No tengo tiempo que perder-ko…” pensé mientras el Oni aparecía y golpeaba al peliblanco. “Debo intentar pararlo-ko…” seguí pensando a la vez que me agachaba y tocando la mantequilla que había dispersado ya por el suelo delante de mí y del peliblanco, manipularla para que esta saliese de la arena, y aprovechando que el Oni enano estaba totalmente enrabietado y enfocado en el peliblanco, ocultarlo en una cúpula de mantequilla, la cual se cerrase por último justo delante de sus ojos, evitando que pudiese darse cuenta.

Con el Oni endiablado y humeante, encerrado en una cúpula de mantequilla, la cual lo cubría completamente evitando que pudiese convertirse en humo por completo y escapar de esta.
Contenido Oculto
Aunque como en toda pelea, intentaba no sorprenderme por nada que viese y menos aún asustarme, no pase por alto, que las extremidades inferiores del oni enano, ahora habían desaparecido y solo había una nube de humo, que se iba intensificando cuanto más aumentaba el enfado del mismo, o al menos eso parecía cuando estaba empezando a recubrirlo con la cúpula y este estaba cegado con el cuerpo del peliblanco.

Mientras cubría al Oni endemoniado con la cúpula, el Oso polar hablador y caminante, saco uno rayo de entre sus manos, el cual apunto y lanzó hacía el peliblanco el cual estaba tumbado en el suelo, atravesándolo y en un primer momento no provoco ninguna reacción. Pero después de verlo saltar sobre él y ver como el peliblanco no reaccionaba ni se movía, algo me dijo que aquellos rayos eran bastante peligrosos. “Mierda… parece ser que aquí todos tienen poderes absurdamente extraños y poderosos-ko…” pensé rápidamente mientras con un movimiento rápido lanzó una estacada con mi preciada Lucille hacía el Oso Polar, intentando evitar que esté golpease al peliblanco o al menos golpearle después de que atacase al peliblanco.
Off
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2232 + 0 = 2232
Energia: 754 + 453 = 1207
Espiritu: 375 + 0 = 375
#49
Atributos Personaje

¿Cuál era la mejor decisión? Salir de esa playa por el momento y llevarme a Eaa conmigo. Ella era capitana pirata aunque fuese en funciones (según ella misma), me convenía unirme a una tripulación pero para eso la necesitaba a ella viva.

— Si me quedo cerca de esos animales puedo quedar dentro del fuego cruzado. Y si uno de los golpes del peliblanco me alcanza saldré mal herido. Además de que el espadachín con cuernos a simple vista está a otro nivel —pensé.

Nadé a toda velocidad el metro que me faltaba para alcanzar a Eaa y al alcanzarla me coloque debajo de ella, bajo el suelo, y saque mi mano izquierda para tomarla por su ropa y emprender rumbo a la selva. Nade aproximadamente 13 metros en dirección a la selva y luego emergí del suelo, quedando junto al cuerpo de Eaa dentro de la Selva.

Arrastrándola mientras buceaba no me verían a mí, ni mi mano que se encontraba tomándola por la ropa desde su espalda, pero si alguno giraba a ver podría ver el cuerpo de Eaa arrastrándose a toda velocidad por la tierra como si de un fenómeno paranormal se tratase.
 
Una vez que estábamos dentro de la Selva me dispuse a ver sus heridas. No era médico, pero podía saber que aquello era terriblemente grave, además… no respiraba. Aquella pelirroja estaba muerta.
  
— Ese maldito cornudo… Acabo con la pelirroja con demasiada facilidad —pensé—. ¿Ahora qué debo hacer? Maldita sea… ¿Cómo puedo convertirme en un verdadero pirata?
 

resumen


belico
akuma
Inventario
karmas
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1792 + 0 = 1792
Energia: 963 + 2 = 965
Espiritu: 234 + 0 = 234
#50
En cuanto salté, el demonio me hizo ver mi error.  Iba a medio vuelo cuando apareció frente a mi como una visión del infierno. En un parpadeo pude verle y al siguiente se había ido... pero en el momento que le vi, entendí lo que ese malnacido hizo contra Eaa: sus piernas no estaban allí. En su lugar había una nube extraña que parecía impulsarle. ¿Qué coños era eso? me pregunté mientras mis costillas se abrían y comenzaban a sangrar producto de su ataque. Ese hijo de puta estaba a otro nivel. Tosí sangre, y luego sonreí, mientras mi cuerpo caía de espaldas al suelo tan largo como era, con los pies hacia el oso y mi rostro cerca de aquel demonio -Este mar está lleno de gente fuerte. Si no les derroto, más me vale aprender de sus fortalezas. Esta no es la forma de proteger a nadie- me dije, mientras la frutración hacía lo suyo con mi moral. Debía ayudar a mi capitana. Algo debía hacer, y pronto... o sino...

OST (por favor leer con la música de fondo)

"Eres un ... hijo de puta fuerte-Gin...Pero yo también"  Le dije entre quejidos al demonio, mientras sonreía. El oni dio una orden al oso. No quería sobrevivientes. En su mirada pude ver la demencia de un ser carente de raciocinio y sediento de sangre. Él lastimó a mi capitana. Yo mataré a cada uno de sus aliados. El dios de la sangre de aquel desquiciado se ahogaría de tantos tributos. Sin dejar de mirar al demonio y devolverle a su mirada mi sonrisa ensangrentada, desde el suelo pateé hacia el oso ni bien escuché la orden del demonio. Envié una ola de mi poder junto a aquella patada. Sentí mi pie impactar con algo. No estaba seguro si era la pata del oso parlanchín o si era el propio aire rompiéndose bajo mi bota. Una explosión siguió aquel impacto y a este le siguió un temblor. Pude sentir el piso más allá abrirse, pero no volteé a mirar. El demonio no parpadeaba y yo no dejaba de sonreirle de vuelta. En su mirada había locura, pero también sabía que reconocía mi fuerza, así como yo la suya. No habría volado tan desesperado a salvar a su mascota si no supiera que habría terminado hecho trizas bajo mis puños.

Finalmente retiré la mirada del oni "No eres el único monstruo aquí, demonio. No te será sencillo derrotarnos-Gin" Le dije, mientras comenzaba a levantarme, jadeante por el punzante dolor en mi costado. Una vez logré apoyarme en mis pies, y con una mano, me impulsé lejos de aquellos dos seres. Alejándome 13 metros de un salto en la dirección contraria a Kenny, para luego alejarme otros 6 metros con mucho esfuerzo. Lo que venía sería duro y no quería que se viera envuelto en eso. ¿Envuelto? al parecer en algún momento, Kenny hizo uso de su extraño poder, envolviendo al tipo en una cúpula hecha de aquella sustancia viscosa.

Intenté incorporarme, y ver mi entorno. No sé qué diablos había pasado, pero no veía a Eaa por ninguna parte. Tampoco a Káguya -Espero que al menos él pueda protegerla- pensé. Frente a mi, a la izquierda estaba el oso parlanchín. A unos metros de él estaba el capullo de mantequilla creado por kenny con el demonio dentro y unos metros más allá, el oni joven, con una mirada llena de determinación. Este tampoco podrá con nosotros.


Resumen


Karmas implicados


Bélico


Akuma no mi


Inventario

[Imagen: GGT7d9e.png]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3126 - 430 = 2696
Energia: 1183 - 61 = 1122
Espiritu: 459 + 0 = 459


Salto de foro:


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