[Aventura T5] El ataque a la Base G-65
#21
Ser responsable de los errores convierte a los niños en hombres. Me cago en toda la puta madre de esta panda de gallinas, en realidad no he cometido ningún error. Simplemente estos putos ingratos no entienden lo que es un batalla. Usar la mente es para los que son débiles de cuerpo, pensar es para débiles. Los fuertes somos fuertes y punto. Sentí como mi cuerpo se agarrotaba, como perdía mis capacidades, poco a poco me fui convirtiendo en un adorno, un elemento visual, algo que alguna zarrapastrosa mujer de las cortes se pondría para que ensalzaran su belleza. La rabia se arremolinaba en mi ya que yo no podía arremolinarme.

Me sentía impotente. Sentí como Ben se apelmazaba también, empezaba a ser más un oso de peluche que la bestia de fauces mortal en la que se había convertido. Noté como aquel gas empezaba a retroceder, pero sus efectos no se amedrentaban en mi cuerpo, seguían doblegándome. Si Nicolás estuviera allí, estaría mentando a mis muertos y riéndose de mi por haber caído en un treta tan básica. Lo hubiera agradecido, nunca más sería presa de una estrategia tan básica, yo soy el cazador. Unos segundos después y reposando sobre los hombros de Ben como si fuese un puto fular, empecé a oír unas voces. Dos de esos putos cobardes venían a recogernos como si fuéramos fruta madura, como si nos hubieran cosechado sin esfuerzo. De echo, en sus voces había altanería, había desdén, ni si quiera nos temían. Intente llamar a mi humo, a mi esencia para moverme y acuchillarlos en aquel mismo instante, pero era imposible, mi cuerpo no me obedecía, se había doblegado ante mi, era como si el mismo se hubiera rendido. Mis sentimientos estaban a punto de estallar, me sentía roto, resquebrajado, no podía funcionar. El echo de tener 2 victimas a mi alcance y no poder hacer nada me estaba matando a mi mismo.

- Mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos - Repetía mi mente - mátalos, mátalos, mátalos, mátalos - No había tregua, solo escuchaba eso. Mi pecho relinchaba, mi espada estaba apresada entre el humo denso en el que me había convertido - mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos - Solo esa palabra resonaba en mi cabeza. El dolor de mi tórax me acribillaba, la impotencia me estaba sumiendo. Sentía mil quilos de presión en mi cuerpo, como si todo aquello se derrumbase, Ben se mecía en el bamboleo que generaban nuestros captores al llevarnos, el techo era hipnótico, los colores se fusionaban, sentía el dolor, el desdén y la deferencia esperando a escapar de mis manos en forma de ataques. Todas las células de mi cuerpo, aunque agarrotadas se movían al unísono tarareando - mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos ¡MÁTALOS! - pero no podía, no podía moverme. Entonces la impotencia derroto a mi alma y la partió. Por un momento me cegué, ¿acaso había muerto? 

- Ashura, Ashura - Era un tono delicado, suave y armonioso. Era un tono que llevaba mucho tiempo sin escuchar, sintonizaba con la paz y se perdía entre los vientos, ese mismo tono mecía los árboles y de él nacían los manantiales que nutrían a los bosques y las islas de vida. Era el mismo tono que acunaba los mares y les brindaba así sus hipnóticas olas. Era un tono capaz de tumbar a la luna y levantar el sol para brindar al mundo con la esperanza de un nuevo día. Yo conocía aquel tono.

- ¿Lily? - Pregunté confuso - ¡¿LILY?! - Una risa ingenua respondió. 

- Sí... Soy yo - Pero a medida que formulaba las frase aquel tono iba negreciéndose, note como quebrantaba la paz y azotaba los vientos con fuerza. Ese mismo tono poco a poco empezó a partir los árboles y de él nacían los tormentas que azotaban los bosques y arrebataban la vida de las islas. Ese mismo tono agitaba los mares y les daba el poder para destruir las costas. Era un tono capaz de tumbar el sol y levantar la luna para sumir al mundo en el terror de la noche. Yo no conocía aquel tono. 

- ¿Li...ly? - Volví a preguntar aterrado. 

- Sí, soy yo - Enfrente de mi, encontré la dueña de esa voz. Un esqueleto de huesos negros. De sus cuencas y cavidades nacía un humo espeso que me paralizaba y quemaba a partes iguales - Ashura - Recitó - ¿Cómo puedes vivir con el peso de mi muerte? - Aquella frase era una espada que sesgó mi cuello, del corte no emanó sangre, si no lágrimas - ¿Cómo pudiste quedarte a mi lado sabiendo lo que pasaría? - 

Intenté contestar, pero mi voz no respondió. Intente moverme, pero mi cuerpo no me obedecía. Intenté llorar, pero de mis ojos solo nacía el mismo humo que la rodeaba. 

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ASHURA - INVENTARIO
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#22
Leyenda (Guía de color)


- ¡Bingo! - dije, en el momento que abrí aquel cofre y encontré dentro de él todas mis cosas - Ya sabía yo que siempre guardaban las cosas dentro de un cofre al lado de la puerta IS IS IS IS - Sin perder un instante más cogí lo primero de todo la chapa de Willow. De repente, sentí como un gran alivio invadía mi ser. La guardé antes de seguir sacando mis cosas de aquel cofre. Aproveché para revisar mis armas, cargándolas en el proceso, y finalmente me coloqué la bandolera en la que llevaba mis municiones - Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis... - mientras enumeraba iba revisando que todo estuviera en su sitio - Korg está listo para la acción - pensé, cerrando el cofre y echando una mirada al interior de la celda - IS IS IS IS... ha sido una estancia interesante, pero ya es hora de marcharme. Tengo bastantes cosas que hacer - me giré. Me acerqué al cadáver del marine enmascarado que había hablado antes - Si le han hecho a él hablar, seguramente sea porque es el que tiene más rango del grupo - miré nuevamente al cadáver mientras pensaba en voz alta - Tenía - maticé. Era probable que tuviera alguna especie de llave o algo por el estilo.

Cogí todo lo que parecía de valor, antes de continuar caminando por aquel pasillo. Me hubiera gustado poder abrir las puertas que iba dejando atrás y liberar a la gente que tenían encerrada, pues al igual que yo, posiblemente más de uno estuviera encerrado de forma injusta. Para mi desgracia, las puertas parecían abrirse de forma remota, al igual que pasaba con la de mi antigua celda. Mantuve el ritmo, caminando por aquel interminable pasillo, esperando llegar al ascensor del fondo del pasillo antes de que me entrara el hambre.

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Info
#23
Subiendo las escaleras, noté como poco a poco me quedaba sin fuerzas. Bueno, no exactamente. Mi cuerpo dejó de moverse, mis músculos se agarrotaron y, lo que era Ashura, convertido en un haz de humo rodeándome, cayó suavemente sobre mi, a modo de prenda. Por lo menos nadie notaría que está vivo. Caímos en la trampa. Debí haber seguido mis instintos y haber entrado en aquella puerta. Esto me pasa por tenerle miedo al demonio de mi capitán. Por lo menos había descubierto que las trampas se activaban solas. A partir de ahora, en cuanto me pudiera volver a mover (Si en algún momento podía), tenía claro que no debía ir con cuidado. Las trampas se activarían si o si. Aunque nada me había hecho sospechar tal tecnología dentro de aquel cuartel tan precario a primera vista. ¿Qué más escondería? ¿Quizá un robot, control ocular en las puertas? Quien sabe. Oí cómo dos personas salían de la habitación. Aparentemente, por las voces, eran hombres. Espero que soldados rasos. Si, ningún oficial de esta gente se rebajaría a hacer un trabajo tan bajo como llegar a por los intrusos y meterles un tiro en la nuca. Estaba inmóvil, paralizado como si un rayo Norama me hubiera dado a mí mismo, no, peor, como algo más fuerte, pues mis rayos solo ralentizan y yo no podía mover ni un músculo. Esperaba un tacto frío en la nuca y un dolor intenso justo antes de irme al otro barrio, pero no. Lo oía. Se quejaban de tener que cargarme y que tendrían que hacerlo entre los dos. Entendí también algo sobre un capi. En efecto, eran soldados rasos comandados por un capitán. Lo que aún no tenía claro es si solo habría uno. De todas formas, era una gran oportunidad para poder llegar al superior. Ciertamente, si quieres mermar a un ejército, empieza por sus líderes. Es estrategia bélica básica. No podía hablar. Que fastidio, tan cerca de Ashura y a un telefonazo de Rapax y no podía hacer nada. Esto es frustrante. Los músculos de mi cara intentaron sonreír, sin éxito mientras aquellos dos hombres me cargaban, pensando en lo impotentes que se sentían mis víctimas al recibir mis ataques. ¿Qué más efectos tendría aquel veneno? Estaba impaciente por descubrir los horrores y una inquietud hizo mella en mi. Los venenos empezaron a fascinarme. Cuanto sufrimiento y agonía podrían producir en la gente a mi alrededor. Quería investigar sobre ellos todo lo posible si salía de allí con vida.

Un golpe ligero. Me habían posado en el suelo. Malditos blandengues, que no podían cargar con apenas trescientos sesenta kilitos de nada. Bueno, si le sumamos a Ashura se pueden hacer unos pocos más, pero eran débiles seguro. Si no, nos habrían enfrentado directamente. Al dejarme en el suelo, comentaron algo de un pirata que había entrado con nosotros, encerrado en el piso siete. Ahora ya sabemos donde se encuentra nuestro compañero. También que seguían las ordenes de llevarnos, efectivamente hasta "el nuevo Capi". Por un momento dudé de si nos llevarían hasta un patíbulo o una celda, pero lo del capitán podía ser interesante. A continuación vi cómo sacaban dos libros y entrábamos en un lugar secreto con una puerta y algún mecanismo tecnológico al lado bastante curioso.  


Información del turno
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#24


El marine más grande, Biggs, apretó varias veces un botón que parecía ser el de subida del ascensor.

-Joder, como siempre, está ocupado, no sé quién diseño esta maldita base, pero era un puto inútil ¿10 pisos para un solo ascensor?
- Dicen que es por seguridad, es el unico punto de acceso real a la base, si solo hay una entrada y una salida es más fácil controlarlo todo
- Seguridad mis cojones, imagínate que este lugar se viene abajo ¿Cómo salimos de aquí?
- Ahí tienes razón mi viejo y gordo amigo. 

Los marines siguieron hablando de manera despreocupada mientras esperaban que el ascensor subiera, sin saber aún que sus compañeros en la séptima planta habían sido aniquilados y sin entender la amenaza que estaban custodiando y que no solo estaban trasportando a un Mink sino que aquello que llevaba como bufanda estaba deseando matarlos a los dos de las formas mas inimaginables y horribles posibles. 

En el cuerpo de aquel marine inspeccionado por Korg no había nada demasiado interesante, un catálogo de motos lleno de sangre y su carnet de marine, al parecer se llamaba Roche y era sargento de la marina, sin más información relevante sobre el lugar en el que se encontraban los piratas. Con esfuerzo, el pequeño y joven aunque desmejorado Tontatta pudo llegar ante el ascensor donde le estaba esperando Rapax. 

Las puertas del ascensor se cerraron entonces de forma automática y una voz robótica y femenina salió de un Den Den mushi colocado en lo alto del mismo. "Escaneando tarjetas de acceso. Por favor esperen, Escaneando tarjetas de acceso, Por favor esperen" "Acceso autorizado, bienvenido profesor Hojo" "Bajando a Piso 10  Laboratorio". El ascensor empezó a bajar a gran velocidad, entonces a gran velocidad, haciendo que los cuerpos de Korg y Ashura pudieran sentir cierta adrenalina en sus estómagos. Poco a poco el ascensor empezó a decelerar hasta finalmente detenerse. Entonces las puertas se abrieron y los piratas pudieron ver porque habían bajado tanto. Aquel lugar era enorme, los piratas estaban en una plataforma circular de en torno a 1 kilómetro de diámetro que daba hacia una enorme plataforma que caía hacia una especie de agua tóxica y que emitía unos vapores que generaban una especie de niebla. Al fondo había otra circunferencia igual que daba acceso a una especie de tanques gigantes donde se podía leer "Proyecto S.E.E.D" 

Pero lo más importante es que entre aquellos piratas y el laboratorio, en el medio de la primera circunferencia, a uno 400 metros de donde estos se encontraban había una sola figura esperando a Rapax y Korg, un solo Marine, con una gran melena  rojiza y una gran espada que mantenía envainada, aquellos que normalmente leyeran los periódicos reconocerían al instante esa silueta que se acercaba poco a poco hacia el ascensor. Se trataba nada más y nada menos que de uno de los "Héroes de los Cabos Gemelos", el Capitán de la marina Kurowashi  Sephirot.

- No sé qué habéis venido a hacer aquí piratas, pero este es el fin del camino. Entregaos.

Mientras hablaba y con la mano sobre la gran espada envainada, se acercaba poco a poco a los piratas hasta quedarse a 200 metros de los mismos. 

ayuda visual del lugar y del enemigo

resumen


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#25
Hacía tanto tiempo que no sentía algo así... Miedo, si esa la palabra. Esta vez era la primera vez en mucho que no podría derrotar a mi enemigo de ninguna manera, era la primera vez que me sentía sobrepasado, desde que ella se marcho y ahora había vuelto.

- CONTESTA - Gritó para después convertirse completamente en humo y  aparecer a mi espalda. Clavando en mi cuello todas las falanges de sus manos haciendo que más lágrimas brotaran - ME OLVIDASTE, ME DEJASTE EN LA TIERRA Y PARTISTE, ¿PARA QUÉ? - Siguió gritando - ¿PARA MORIR? ¿PARA SUICIDARTE? ¿ESE ES EL VALOR QUE TIENE MI VIDA PARA TI? - Tiró de sus falanges y desgarró mi cuello por completo, este se recompuso en humo - VAMOS CONTESTA - Terminó con un chillido que retumbó en mis oídos haciendo que mis tímpanos pintaran.

Pero tenía razón... Yo había partido al mar en busca de venganza y ¿Qué había conseguido? Un cautiverio en una selva, la muerte de todo aquel que se me une, y ahora... La mía. Este no era el plan, sería yo el que atormentase al mundo, no debía de ser el mundo el que me atormentase a mi.

- Sigues siendo débil - El esqueleto volvió a formarse de humo - Sigues queriendo proteger en el fondo y tú no estas echo para eso - Aquellas palabras acuchillaron mi corazón. ¿Cómo podía decir eso? Era la única persona a la que no había matad... Espera . Ella también había muerto por estar a mi lado también la había matado, yo era el culpable. Si hubiera sido mejor, habría encontrado la cura, si hubiera sido más fuerte y hubiera seguido entrenando, podría haberla llevado hasta una isla con más habitantes, podría haber echo tantas cosas, pero, mi debilidad la había matado. 

Yo odio a los débiles, por eso me odio a mi mismo.

- ¿Ahora lo entiendes? - La voz parecía calmarse un poco - Tú no naciste para amar, tu no naciste para salvar a nadie. Tú naciste para segar, para conquistar, para destruir... El amor no es parte de ti. Por eso Eaa te abandonó - Apreté los dientes - Por eso Zarek murió - Los apreté con más fuerza aún. 

Intenté contestar pero seguía sin fuerzas, de echo, cada palabra de aquel esqueleto drenaba con más esmero aún mis energías. Me sentía agotado, no era capaz de afrontar aquella responsabilidad, le había fallado y Lily había vuelto para recordármelo. Había dejado toda la bondad de mi para conseguir sumir el mundo en miedo y pena y yo sin embargo, había caído deprimido porque la puta traidora de Eaa me había dejado tirado como un perro. Había sucumbido porque Zarek había perecido. Y ahora, había matado a Ben por haber tomado decisiones siendo un inútil. Yo soy el más débil de todos. Yo nunca he estado a la altura de mis ambiciones. He dudado, he sido bueno y así, nunca conseguiría mis objetivos.  Estoy destinado al fracaso. 

- Tienes que ser más - El tono era tentador - Tienes que matar más - Aún más tentador - Tienes que acabar con todos. Hasta contigo. Tienes que olvidarme Ashura - Aquella última petición era demasiado, nunca podría olvidar a Lily. 

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ASHURA - INVENTARIO
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#26
El señor chiquitito entró al ascensor conmigo a la vez que este cerró sus metálicas puertas y un extraño escaner identificó la tarjeta en mi mano y me llamó Dr. Nosequé y asumió que porque la tarjeta decía Nivel 10, quería ir allí. Pensaba que al tener nivel 10, se refería al nivel de acceso, pero qué ascensor más curioso. ¿Esta tarjeta sólo llevaba el nivel 10? ¿Si alguien quería subir necesitaba dos tarjetas?¿Si querías ir a otro piso, necesitabas una tarjeta de ese piso? Eso solo me hacía pensar que si alguien quería ir a todos los pisos, debía llevar al menos 11 tarjetas consigo, lo cual era una locura, porque entonces todos esos soldados tenían que tener tarjetas del nivel 7... Además que el soldado del cual había arrebatado la tarjeta de FF10 tenía cara de todo menos de ser doctor. Es más, parecía un soldado raso como los demás. ¿Por qué alguien con un doctorado se comprometería a unirse a un grupo armado para amenazar a un prisionero? ¿Si era soldado y doctor...cobraba doble? Sus vacaciones al tener dos puestos de trabajo debían ser una maravilla, ni qué decir con doble salario y aguinaldos. Había acabado con la vida de un verdado pluriempleado, de esos que uno no esperaría encontrar en un lugar así.

Mientras el ascensor descendía, comenzó a acelerar, y por el tiempo que tardábamos en llegar al destino, solo pude pensar que a pesar de ser solo 3 niveles, este complejo era enorme. Iba a ser un poco más difícil de echarlo abajo de lo que pensaba. Mi compañero tenía cara de sentir el mismo vacío en el estómago que yo, así que por conocerlo un poco más y amenizar el descenso a lo desconocido, decidí girar la vista hacia él.

Perdone Ud. Pero me parece que con el caos de allá arriba, no pude escuchar su nombre-Gin. ¿Le molesta si se lo pregunto? Inquirí ante el señor, que ahora estaba armado con un riflecito de lo más adorable. Era justo a su escala, y he de decir que le quedaba muy bien. Mira que apuntar con un rifle de tamaño normal seguro sería de lo más incómodo.



El trayecto continuó algunos instantes más, y finalmente las puertas del lugar se abrieron. Estábamos en un lugar que sencillamente no tenía la más puta lógica. Aquello parecía sacado de un libro de fantasía. El lugar era una enorme caverna que se extendía por kilómetros hasta donde la vista no alcanzaba a ver. El ascensor daba pie directamente a una gigantesca plataforma metálica circular de al menos un kilómetro de largo... ¿Cómo habían construído algo así sin que nadie lo notara? El tono verdoso y luminiscente del lugar no solo provenía de las luces halógenas de aquella instalación, que a todas luces de cuartel, nuevamente, tenía lo que yo de feo. Esto era un puto laboratorio y no quería saber qué mierdas intentaban hacer aquí los azules.

Mis preocupaciones no hacían sino crecer, pues a lo lejos, un pequeño punto rojo en la distancia se acercaba. Una pesona. Sus largos cabellos rojos ondeaban a su paso, mientras su ropaje, aunque diferente en cierto aspecto al uniforme clásico, era sin duda el de un marine. Este no era el típico don nadie que ponen a hacer guardia en la puerta para que un loco de humo lo mate. Tampoco parece un pluriempleado, porque ya te diré que un doctor con acceso al último nivel puede llevar un rifle, pero esa espada se veía a medio kilómetro, y para usar un arma así, seguro necesitabas un Master y dos postgrados fijo. A la distancia pude reconocerle. Ese rostro lo había visto en los periódicos. El heroe de los Cabos Gemelos le llamaban. Pues para mi el único heroísmo de los Cabos había sido el que tuvo Maeve al dar su vida por su gente y por mi, un completo desconocido. Este tipo no tenía en su mirada ese destello. Este marine tenía el brillo en sus ojos de un cazador.

Cuidado amigo. Será mejor que tengamos cuidado de este marine si queremos salir vivos-Gin. Este no es un marine cualquiera. He visto su nombre en los periódicos. Su nombre... Dije a mi nuevo acompañante. No quería que se viera herido luego de su reciente liberación. Su nombre es... Kukarashi Sérpico

Con paso decidido avancé hacia aquel marine. Me dijo algo, pero iba como a 350 metros, y aunque le vi mover los labios, ni puta idea de lo que dijo. Mi oído era bueno, pero no taaaan bueno. Avancé unos 55 metros y decidí esperar allí, pues  tan solo unos cientos de metros nos separaban ahora. Pude detallarle mejor. Sin duda era alguien a quien no había que menospreciar.

Supongo que no hace falta que nos presentemos-Gin. Dije una vez estuvo más cerca y a una distancia audible- Tú sabes quien soy, como todos los del piso 7, y yo vi tu foto hace un tiempo en el periódico-Gin ¿Qué estabas diciéndome a lo lejos? Lo siento pero a tal distancia no pude oirte. Fue mi saludo a aquel misterioso marine. Sé de muy buena mano que no es correcto luchar con alguien solo porque lleva aquel condenado uniforme, así que al menos, quería saber si este era de los honestos, o de los malditos borregos que se aprovechan de los desvalidos.



Resumen


Aclaraciones

Karmas Relevantes

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Frutagura no mi

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#27
Una única manera de subir o bajar entre pisos. ¿Eso significa que las escaleras no llevaban a ninguna parte? Me alivia de alguna forma pensar que lo más probable fuera perdernos en lo que, a mi entender, era una tapadera de la base real de aquella gentuza. Se escondían como cucarachas en la oscuridad de las profundidades del sótano de aquel caserón. Era poco inteligente, ciertamente tener una única vía de escape. Por grande que fuese aquel ascensor al que llamaban, no podría evacuar a todo el mundo después de que Ashura se pudiera mover, en el caso de que no nos quedáramos así para siempre, lo cual, era una posibilidad, visto el grado de avance de aquella base que cada vez me fascinaba más y más. Ardía en deseos de conocer al "nuevo Capi" y partirle la cara. Que ganas de que fuese guapo y arrogante para desfigurarlo y que se viniera abajo con una depresión de por vida... Bahaha. Quería reír, pero mis músculos no se movían ni un milímetro.

Aquellos dos marines eran unos bocazas. Me estaban revelando un montón de información sobre el lugar donde nos encontrábamos. 10 pisos. ¿Qué sería mejor? ¿Destruirla de abajo hacia arriba o de arriba hacia abajo? Bahaha. Otra vez mi boca no produjo sonidos, ni calmados ni entusiasmados. Pensé en Ashura, alrededor de mi cuello. Esos dos no volverían a ver amanecer. Con mucha suerte, no lo harían fuera de un hospital con los mejores doctores. Pese a no moverse, casi podía sentir la sed de sangre, dolor e ira que emanaba de mi capitán. 

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#28
Leyenda (Guía de color)


Tardé mucho menos de lo que hubiera esperado en alcanzar el ascensor del final del pasillo - Se está notando el ejercicio, la verdad - una orgullosa sonrisa se dibujó en mi rostro. Nada más entrar en el ascensor, las puertas se cerraron bruscamente. Me giré, viendo que mi cola estuviera bien. Una mujer robótica saludó al doctor Hojo - Qué raro. Si tuviera que adivinar de qué trabaja diría algo como yo que sé, policía, pero no que es doctor - murmuré. Recordé entonces que aquel hombre me había dicho su nombre - Espera, no se llamaba Hojo. ¿Y ese entonces quién es? - El ascensor comenzó a bajar rápidamente hacia el sótano.  Por un momento pasó por mi cabeza la idea de saltar. Es una sensación realmente divertida la de saltar cuando te mueves en algo que está bajando, pero la verdad es que no tenía demasiadas ganas de partirme el cuello en aquel lugar - Korg - respondí algo serio al adefesio que seguía empeñado en tratarme como un señor.

No tardamos en alcanzar el décimo sótano, el laboratorio - Por favor, que esté Dexter - pensé, genuinamente emocionado por la idea de encontrarlo allí. La decepción de no ver a Dexter al otro lado de la puerta del ascensor duró poco, ya que el lugar me dejó muy impresionado. Si mi celda ya era bastante grande, el laboratorio era realmente inmenso. La plataforma en la que nos encontrábamos parecía rodeada de un agua más sucia que la de los charcos de los que les gustaba beber a mis niños (y eso que se bebían cualquier cosa)

Un hombre nos dijo que era el final del camino - Yo tampoco sé lo que hago aquí. Yo solo me estaba yendo - pensé, algo molesto, pues no había sido yo quien había dicho a la mujer del ascensor que nos bajara al laboratorio (en el que por cierto no estaba Dexter, por desgracia). No había visto nunca a aquel señor, pero era innegable que cuidaba su pelo con gran esmero - ¿Qué tienen los pelirrojos con cuidarse tanto el pelo? - una mueca de enfado se dibujó en mi rostro, pues la imagen de una persona apareció por mi mente. Una cara que me gustaría no ver nunca más, a decir verdad. No hice mucho caso al nombre que ese tal Rapax Gin me dijo, pues no parecía para nada convencido de aquello.

El hombre de pelo blanco avanzó en dirección al pelirrojo, si se puede llamar de esa forma, pues estaban a medio mundo de distancia el uno del otro. Caminé, con cuidado, esperando poder pasar desapercibido. Tan pronto me alejé del ascensor miré hacia mi espalda, pues no sería la primera vez que alguien me atacaba por detrás al cruzar una puerta. Me mantuve a una distancia prudencial de aquel feo hombre de pelo blanco, de algo menos de unos treintaicinco metros, manteniendo más distancia todavía con el pelirrojo. Mantenerse lejos del peligro es siempre una buena forma de no morirte, pero tampoco iba yo a dejar tirado al otro. Era feo y me molestaba bastante que me llamara señor, pero tampoco iba a dejarle morir así como así (aunque se lo buscara). Si él se moría, ¿quién iba a distraer al pelirrojo mientras yo intentaba no morirme?



Info
z
#29

 
Los días eran más aburridos desde que no me destinaron a la Base G-65.
Todos los días lo mismo, rostros serios, susurros en los pasillos cuando pasaba que cesaban con un sonoro saludo y un "señor" y lo peor de todo, ni un solo par de tetas. Aquella base era un maldito campo de nabos.
 
Aunque no me había alistado para divertirme, aún recordaba el porqué estaba allí y realmente lo que se estaba haciendo allí era algo que importaba. SI aquellos experimentos salían bien, el mundo sería un lugar más seguro para los civiles, un mundo en el que nadie perdiera a su familia por culpa de unos piratas sedientos de poder y fama. Y en eso estaba centrado. Echaba de menos a Joe, Ikirami e incluso, aunque me costara reconocerlo, a la verdulera de Karlglass.  Al fin y al cabo, el trabajo era el trabajo, pero ni siquiera me dieron tiempo a despedirme de ellos, aunque tal vez era mejor así, odiaba las despedidas.
 
Todo el mundo en aquella base me respetaba por ser el "Héroe de los cabos gemelos" y eso sí que me molestaba. Aquel día yo no hice nada más que ser derrotado por ese tal Finn y precisamente por eso, porque la tecnología y la ciencia me salvaron aquel día, estaba tan implicado en este proyecto. Todos los días me sometía a un rigoroso entrenamiento, había mejorado muchísimo en muy poco tiempo, ahora tal vez estaba incluso a la altura de mi querido compañero Joe. Si esto salía bien, si este proyecto tenía éxito, podría sentirme orgulloso de verdad cuando me llamaran "Héroe".
 
Parecía una noche como otra cualquiera, estaba terminando de realizar las pruebas de triaje del día cuando recibí una comunicación por DendenMushi desde la sala de control "Intrusos detectados en el exterior, 2 bajas confirmadas”. Di una orden muy clara, el cuartel contaba con la mejor tecnología de la marina, esos atacantes, fueran quienes fueran, no sabían dónde se metían:
 
-Control, al habla el capitán Kurowashi, código de seguridad Yellow Cloud FF7, Inicien el protocolo Shinra.

-Activando protocolo. Identificando atacantes, uno de ellos es el pirata Rapax Gin, el otro es un Mink de origen desconocido. Se desconocen capacidad y fuerza de ambos. Recompensa del pirata de 116 millones de berrys.

No era una recompensa para nada desdeñable ¿Qué habían venido a hacer aquí esos dos?
 
-Muy bien, manténganme informado. Corto.

Los reportes continuaron.
 
- Pirata Rapax Gin capturado en Zelda 01 del piso 07. Sin bajas señor. El otro pirata se ha adentrado en el falso Hall. Cambio.

-Traigan aquí al pirata. Activen trampa 01 del falso Hall. Extremen la precaución. 

Consulté los archivos para ver algo reseñable sobre ese tal Rapax, era un asesino de poca monta, sin nada demasiado reseñable, aunque se decía que tenía más fuerza que un gorila ¿Qué había venido a hacer aquí?. Pronto recibí otro informe.
 
- Mink objetivo neutralizado. Cambio.

-Muy bien, tráiganlo aquí con su compañero, que un par de soldados vayan a recogerlo. Cambio.

-Recibido Capitán. Cambio y corto.

 
El pelotón que había mandado a por aquel pirata tardaba en responder, cuando de pronto volvieron a llamarme.
 
-Capitan...aquí control...ese monstruo...ese monstruo...ha acabado con todos y ha escapado junto al Tonttata que ocupaba esa celda...se dirigen a su posición ahora mismo...los ha...los ha matado a todos.

No podía ser ¿Quién diablos era ese pirata? 
 
-Control, Envíeme las imágenes

Pronto recibí lo que había pedido en mi Den Den Mushi visual. La violencia de ese ser me repugnaba, era el tipo de peligros por los que me había alistado. El mismo tipo de escoria que esclavizaba y mataba por pura y simple diversión. Debía pararle los pies como fuera. Si hubiera ido yo directamente a por él no hubiera pasado esto.
 
- Voy a su encuentro. Hay que evitar que salga bajo cualquier circunstancia. Si no sabe de mí en 15 minutos, cierre la base totalmente.

-Pero señor, entonces usted...y el proyecto.

- No podemos dejar que esto salga de aquí control. Es una orden. Cambio y corto.

Recogí mis cosas y me dirigí entonces hacia el ascensor de entrada, donde pronto aquel psicópata y el otro recluso me estarían esperando. 
 
Contenido Oculto

 
Relativamente cerca de los intrusos activé mi Haki de observación y me dirigí al tal Rapax:
 
-- No sé qué habéis venido a hacer aquí piratas, pero este es el fin del camino. Entregaos.
 
Seguí acercándome hacia ellos mientras el pequeño se alejaba y el otro decía no haberme entendido.
 
- Te lo repetiré de nuevo. Entrégate basura. Y tú, pequeño, también.
 
Active mi haki de observacion y me detuve a 15 metros de Rapax, con la diestra sobre la empuñadura de Masamune dispuesto a actuar ante cualquier agresión.
 
Mientras todo esto pasaba, sin yo saberlo el ascensor había vuelto a subir y los reclutas Biggs y Wedge trasportaban al Mink hacia mi posición.
 
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#30
Nunca podré olvidarte... Eso era lo que quería decirle, era lo que mi corazón me pedía, pero mi cuerpo se negaba a actuar. Mi cuerpo seguía inmóvil parado, mi cuello seguía llorando, yo seguía mirando atónito a aquel esqueleto de oscuros motivos, sus cuencas se perdían en la negrura que lo componía, el humo lo acariciaba como un mantón. Solo yo podía saber que era Lily, pues no había ningún indicio de que lo fuera a primera vista.

- ¡DÉJALO! - Aquel grito rompió el silencio que había proliferado escasos segundos atrás - ¡DÉJALO! - En aquella repetición había más agonía que furia, era como si Lily empezará a sufrir - Déjame... - La voz empezó a notarse pesada y cansada - Yo... Nunca debí pararte, debí dejar que el mar te tragara, que siguieras tú camino de agonía. Ashura... Lo siento. Nunca debí demostrarte que había amor en el mundo, tuve que dejar que la agonía y el dolor te tragaran. Así nunca hubieras conocido el vacío que deja el amor al marchitarse - El humo que se arremolinaba sobre el esqueleto empezó a tragarlo cada vez más. Poco a poco su forma se hacía más difusa - Yo solo quise salvar al mundo Ashura, salvarlo de ti. Dejarte encerrado. amaestrarte, que no sembraras más catástrofes. ¿Acaso no te das cuenta? Eres una fuerza natural, como lo son las tempestades, los terremotos o las tormentas. No puedes ser gobernado por el hombre, no puedes dirigido, solo eres tú. Pensé que si te daba lo único que no habías tenido nunca cambiarias, que aprenderías que lo que se siembra es el amor, no el odio, pero tú naturaleza es más fuerte que eso. Naciste para matar Ashura. Dios te ha dado la espalda y te ha convertido en esto - El humo era cada vez más espeso. El esqueleto era cada vez más difícil de ver - Ashura. Déjame marchar, déjame descansar. No pienses que haces esto por mi, no te engañes, haces esto por ti. No quieres salvar a nadie, no quieres ayudar a nadie, ni si quiera te quieres a ti. Así que, por favor, no me hagas la bandera de lo que eres. No mates en mi nombre, no manches mi legado de esta manera. Acepta lo que eres, Ashura - El humo empezó a llegar a mi, se fundía con mi cuerpo, empecé a absorberlo como si fuera algo natural, como si llevara toda una vida haciéndolo -  Así que déjame marchar - Aquella última frase fue como un susurro. 

Lily tenía razón. No era un héroe, no quería cambiar el mundo, no quería salvarlo. Simplemente quería matar, destruir y  desolar. Había estado perdido en una justificación, había buscado algo que no me hiciera sentir la ruina que era, pero no existía dicha justificación, simplemente yo era así. Seguía absorbiendo el humo, todo el que había. Hasta que la instancia quedo completamente vacía y en ella solo quedaba yo. 

- Gracias... - Era más un suspiro, un alivio. Por fin me había aceptado, por fin podría ser yo, sin cargas, ni ataduras. Entonces me desvanecí. 


El mundo volvió a tomar forma a mi alrededor. La estancia en la que me encontraba era pequeña. Seguía petrificado alrededor del cuello de Ben, pero noté como algunas volutas de mi ser empezaban a desperezarse. Empecé a sentir como mi espada me llamaba. Mátalos. ¿A quién? Mi ojos empezaron a habituarse de nuevo. ¿Dónde estaba? Entonces me fijé. Dos hombres custodiaban el cuerpo inmóvil de Ben, seguía rígido como una estatua. Mátalos. Seguían respirando. Mátalos. Seguían allí de pie. Mátalos. Yo, seguía parado. Mátalos. Gruñí en mi interior. Por supuesto que los iba a matar. 




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Bélico


ASHURA - INVENTARIO
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5287 + 0 = 5287
Energia: 3281 + 42 = 3323
Espiritu: 720 + 0 = 720


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