[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 7 - Tango de la Sultana
#21
Toda aquella historia de los tenryuubitos me olía a huevo podrido. ¿Por qué una familia debería tener el poder de controlar así la vida de los demás? Y todo por berries. Ya me costaba entender cómo es que son capaces de poner precio a una hogaza de pan, pues imagínate una vida.

Escuché la historia de Emerald muy curiosa, dándome cuenta de que todavía había muchas cosas de este mundo que no conocía ni llegaba a comprender. Finalmente nos mostró lo que con tanto cuidado guardaba entre sus telas. Por su apariencia parecía una fruta. En concreto, una de esas frutas endemoniadas que comí yo tiempo atrás en Toko, pero esta tenía una forma bastante más llamativa. Si era lo que creía que era, realmente era una oportunidad para hacer un muy buen trueque con ella.

Garnet parecía igual de sorprendido, y Triana no dudó en agarrar la fruta para ponerla a bien recaudo. Tanto Sasha como Tobias se ofrecieron para cubrir a la mujer y,  con una eficiencia increíble, Triana trazó un plan para todos nosotros. Así, a mí me tocaría en la retaguardia junto con Tobias. - Muy bien - dije mientras volvía a agarrar a Jimba y me la ponía encima de mi cabeza, debajo del sombrero - Aquí Jolyne Jones ha escuchado, y hará todo lo posible e incluso lo imposible, si es que lo imposible es posible, para hacer posible este trueque -



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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli

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#22
Las interacciones fueron variopintas y muy diversas. Todos querían interactuar con Emerald, y reaccionar a su propia historia, pero al final los hechos acontecieron de una forma medida y sencilla. Triana Tempesta aceptó la fruta de manos de Emerald, sintiendo el poder latiendo en su interior, con una irresistible sensación de consumismo proveniente de ella. Una pasión ardiente emanaba de la fruta e invitaba a la ahora líder en funciones de la banda de los Alas Negras a hacerse una con ese poder. Mientras tanto, Emerald rechazó la propuesta de reemplazar su bulto por el que Sasha le ofrecía - ¿Por qué iba a querer parecer que porto algo y ser más sospechosa? - se limitó a preguntar, algo incrédula ante la proposición - con buenas intenciones - de la semi-oni rubia. No tenía sentido librarse de ir escondiendo un fardo y parecer alguien que portaba algo secreto, para reemplazarlo por otra cosa y seguir pareciendo sospechosa, como tampoco lo tendría cansarse portando un árbol con sus manos, por más pequeño que fuera, así que se limitó a adelantar su mano entre ella y el obsequio de Sasha, y a negar con la cabeza sonriendo. Ahora que Triana cargaba la fruta - en su bolsa, además - con ella, el peso de la mirilla en la nuca desapareció por un momento de Emerald, quien pareció respirar aliviada. Y ese sentimiento se incrementó con el ofrecimiento de Tobías, quien le otorgó su poncho y sombrero para que pudiera cubrirse con ellos y tratar de pasar más desapercibida - pues su descripción sería lo que estaría rondando entre la información de sus captores - consiguiendo sacarle una sonrisa honesta a la mujer, quien se divirtió con el relato y la forma de ser de Kenzo y la respuesta de Jolyne. Le parecían dos mentes más distraídas, pero divertidas. Ambos algo ajenos a la propia realidad.

- Muchas gracias... gracias a todos - dijo reconfortada y empezó a llorar - Cuando os vi... bueno, desembarcar, o lo que haya sido eso... sentí que erais mi única esperanza - confesó con sinceridad absoluta - No sabía si ibais a creerme o no, pero prefería dejar la fruta y correr en caso de que fuerais malos conmigo, a arriesgarme a seguir sola - añadió y se enjugó las lágrimas con la parte más baja del poncho - Los astilleros están en el último manglar, el setenta y nueve - dijo, señalando en una dirección y comenzando a andar - Por suerte estamos bastante cerca, y ese distrito tiene hospedaje... pero seguramente esté vigilado. Habrá que ser discretos - advirtió a los presentes y comenzó a caminar junto con sus nuevos amigos.



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#23
Como si aquella mujer fuera alguien íntimo, una amiga de toda la vida y no alguien a la que acababan de conocer, todos los Alas Negras - cada uno a su manera - se lanzaron a arroparla - literal o figuradamente - a Emerald, seguramente por lo impactante de su historia. Triana , quién guardó a buen recaudo la fruta que mostró la joven, demostró una vez más una gran capacidad de liderazgo, después de que Garnet se situara al frente, mandando a formar al resto de la banda, quedando ella y Kenzo junto a la mujer, y el trío de Tobías, Jolyne y Sasha en la retaguardia.

Al no sentir a nadie en las proximidades de 100 metros y pico hacia delante, el pelirrojo se dio media vuelta, sin parar de andar, para poder ver las acciones de sus compañeros. Al ver como Sasha le arrancaba la camiseta a Kenzo para después intentársela encasquetar, junto al limonero Bepso - a la casi esclava -, sin ningún éxito hizo que a Garnet se le escapara una carcajada.- PUAJAJAJA te ha salido el tiro por la culata compitruena, ¿es o no es? - Rio, quedándose con una sonrisa llena malicia y señalándole con el índice derecho. Sin embargo, esa expresión llena de jolgorio se le borró por completo cuando vio, escucho y sintió dos cosas. La primera fue cuando el mocoso volvió a insultar a su hermanita, llamándola basura.- ¿Huuh? - En ese momento, el skypiean pudo notar como su torrente sanguíneo circulaba con mayor intensidad, empezando a notársele los vasos sanguíneos de su frente y puños. Garnet cesó su avance y fue directo a Kenzo para darle un coscorrón en la cabeza.- Te solté que no volvieras a meterte con mi hermanita, ¿ES O NO ES? - Incidió en su muletilla, buscando que no se volviera a repetir esa falta de respeto hacia la adolescente. Pero por si fuera poco, justo después observó como Tobías, con toda la educación del mundo se acercó hacia ella y le cedió, no sólo el poncho, sino además su ilustre sombrero vaquero, causando que Emerald sonriera con dulzura, notando además como su alma se apaciguaba con las acciones del barba naranja. La cólera del pelirrojo se tornó súbitamente en frustración.- AGHHHHH, ¡cómo no se le había ocurrido al menda, joder! - Se llevó ambas manos a la cabeza, al ver como su amigo había ganado más puntos con ese bellezón que él mismo.

No obstante, las siguientes palabras de agradecimiento y ver como, aún llorando, la carga que sentía hasta hace unos momentos Emerald sobre ella, se disipaba al conocer a los Alas Negras, hizo reconfortar en demasía el alma de Garnet, quién apartó las manos de su cabeza, negó con su cabeza y esbozó una sonrisa que mostraba su perfecta dentadura, para después mirar a Tobías y extenderle el brazo derecho con el puño cerrado y el pulgar hacia arriba.- Esto se lo haces a esa pibita que te hace tilín y triunfas, ¿es o no es? - Pensó con picardía mientras le asentía con la cabeza. En ese momento, y al mismo tiempo que Emerald señalaba hacia la dirección que quedaba su destino, los astilleros, Garnet volvió a posicionarse 10 metros por delante del grupo, quedando pendiente de cualquier peligro que pudiera acechar. Sasha ya les había informado que por la retaguardia tampoco había ningún percance, así que podían respirar tranquilos. Esto hizo que a Garnet le entraran ganas de sacar a Sabertones y tocarse una buena rola, pero las siguientes palabras de Emerald interrumpieron esta acción, al pedir que fueran lo más discretos posible, al estar el distrito al que se dirigían bastante vigilado. Garnet rio nasalmente.

- ¿Nosotros? ¿Discreción? - Preguntó, retóricamente, dándose nuevamente la media vuelta para poder mirar a la chica.-  Lo siento, Emerald, pero adonde vamos nos mola montar un buen jaleo, y sólo hay que ver con quiénes vas, ¿es o no es?- Afirmó, posando su vista en Sasha, que era una semioni que medía 4 metros, para luego desplazarla hacia Jolyne, una skypiean de pelo rosa que vivía en su mundo y por último Kenzo, un niño cuya hiperactividad hacía imposible fijarse en él. Por fortuna, Triana y Tobías podían pasar más desapercibidos, y ni siquiera pues tenían un gran handicap y es que, cada uno de ellos, contaban con una recompensa por su cabeza.- Pero podemos usar eso a tu favor... - Volvió a girar 180º sobre sí mismo, para mirar al frente y agarrar, con su mano izquierda, un pliegue de la pierna derecha de sus vaqueros y, con la diestra, otro pliegue de su sudadera, agarrando también la camiseta que había debajo de esta, en la zona de su pecho izquierdo.- Si hay mucha peña y guardia, sólo hay que desviar su atención de ti - Y dicho esto, tiró con fuerza y, al unísono, de ambas prendas - sin desprenderse del zurrón y la guitarra que colgaban de su hombro, como cuando un mago quita un mantel de una mesa sin tirar lo que hay encima de esta -, resquebrájandolas por completo y tirándolas al suelo. Solo un tanga de color blanco - y con un dibujo del rostro de Garnet guiñando el ojo derecho en la zona de las partes íntimas - lo salvaban de la más absoluta desnudez.- Pueje ahora no hay manera de que me quiten el ojo de encima, ¿es o no es? - Comentó, con orgullo, dándose de nuevo la media vuelta para volver a entablar contacto visual con sus amigos. Intentaría hablar con ellos lo menos posible para que ahora no lo asociaran con el desnudo Garnet, y por ello mismo, debía aclararles lo siguiente.- Oye, como voy por delante, idme diciendo si voy por buen camino, ¿os hace? - Extendió ambas manos con el pulgar hacia arriba mirando, por un instante, su propio abdomen, observando una vez más su cicatriz con forma de huella y, acordándose en ese entonces, de la marca que tenía Emerald en su muslo derecho y de la palabra Tenryubito, preguntas y dudas que le habían surgido con anterioridad y que, ahora que parecía haberse calmado el ambiente, quería intentar averiguar.- Y, ¿qué es eso de los Tenryubitos, huh? Cuando soltaste prenda de ello, mostraste el dibujo de tu muslamen, ¿tiene algo que ver con eso? - Apoyó sus manos sobre su cogote.- Si se puede saber, claro, si no quieres hablar más del tema ni te rayes. - Aclaró, de morritos para girar una última vez para mirar al frente.

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#24
Sasha se encogió de hombros ante la negativa de Emerald, en su mente había sido épico, ya que buscaban a la chica y la veían deshacerse de un bulto que estuviera portando encima, sus perseguidores podrían pensar que le estaba dando la fruta a alguien y así quitar el foco en ella. Porque si la querían subastar significaba que valía mucho, por lo que sería la prioridad ante un ataque. Aunque su hermano de otra madre no pudo evitar reírse ante su fracasado plan, pero ya se encargaría de vengarse de él, una cosa eran las palabras del niñato y otra muy distinta las de Garnet. La semioni miró la camiseta del niñato okupa de la tripulación en su mano así que sintiendo asco de seguir tocando la prenda se la tiró en la cara con fuerza. No quería seguir teniendo en las manos algo que había estado en su sucio cuerpo de adolescente oloroso y sudoroso. — Eres gilipollas, claro que es lo último que haré porque no tendrás más camisetas — contestó mientras le sacaba la lengua y guardaba de nuevo a Bepso en su bolsillo. Tenía que concentrarse porque no podían llamar más la atención, si se ponía a discutir con el niño a voces los iban a descubrir. Por una parte quería pelear, pero no con la pobre chica delante, porque mientras ellos iban a disfrutar una pelea a ella le podía dar un ataque al corazón, o incluso que la maten antes que eso.
 
A la rubia más joven le dio pena ver como Emerald empezaba a llorar mientras les daba las gracias, no quería imaginarse como de dura había sido su vida para llegar a ese punto. Acabó señalando la dirección en la que se encontraban los astilleros añadiendo que estaban cerca, por lo que Sasha empezó a caminar al ver que la morena se ponía en marcha, ahora portando el poncho y el sombrero de Tobías. A la semioni le gustaba ver lo unidos y dispuestos que estaban todos con tal de proteger a la chica de una vida de esclavitud, nadie se merecía eso. Le sorprendió escuchar las palabras de Jolyne, no las entendió del todo, pero sí que estaba dispuesta a hacer posible aquello.
 
Garnet empezó a reír de forma nasal ante la petición de Emerald de ser discretos, cuando el skypiean miró a Sasha esta no pudo evitar asentir con los ojos cerrados dándole la razón, ella era quien menos pasaba desapercibida por su altura, pero era problema de los Alas Negras del futuro. Lo que para desgracia de la adolescente al abrir los ojos se encontró con el culo peludo de Garnet, antes de ver como se giraba y enseñaba que su tanga tenía una imagen de si mismo guiñando un ojo, chiclin nuevo trauma para la niña y la nueva invitada. La semioni no pudo evitar suspirar mientras se llevaba ambas manos a la cara, ya era tarde para que los servicios sociales se encargaran de ella, además de que no estaba segura de si la entregarían a los marines para tener su recompensa, asco de gobierno. — Sí, tira, ya te vamos avisando — comentó la rubia al músico cuando este pidió que le fueran diciendo si iba por buen camino. Por suerte, Sasha tenía muy buena orientación así que enseguida se había quedado con la dirección que había señalado Emerald. En ese momento se arrepentía de no ir la primera, pero Triana había dado la orden, así que suspiró con pesar antes de empezar a caminar a la izquierda de ambos tiradores, teniendo delante – a unos trece metros – a Garnet y a unos tres metros a Triana, Emerald y el petardo de Kenzo. En el fondo le iba bien estar detrás porque gracias a su altura podía vigilar que nadie se separase del grupo, ya que era la chica morena la que parecía guiar, además de que así podía usar su haki para saber si alguien los seguía. Ahora sí que empezaba su aventura en el archipiélago de Sabaody.
 
 

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#25
Con la misteriosa - seguramente sabrosa - fruta en manos de Triana, y con Emerald vestida con el poncho y el sombrero de Tobias, nos empezamos a dirigir hacia el manglar que nos había indicado la fugitiva. Nos sugirió que lo mejor era pasar desapercibidos ya que la zona estaba bien vigilada, y casualmente eso resultaba ser, entre otras múltiples y variadas cosas, mi especialidad... o al menos a veces. El problema era que íbamos en grupo, y no precisamente uno silencioso.

Garnet, como si leyera mi mente, no tardó en decir lo que me estaba pensando. Pero, para mi sorpresa, tenía un plan para que la fugitiva no llamara la atención. Y sin más, comenzó a arrancarse la ropa, desgarrandola a tirones hasta quedarse casi desnudo, cubierto únicamente con una especie de taparrabos con su cara. - Ohh - murmuré asombrada, mientras aplaudía como si de un espectáculo se tratara. No estaba segura de si esa era la idea de no llamar la atención a la que se refería Emerald, pero desde luego que había sido digno de ver. Y así, cada uno a lo suyo, continuamos la formación en la parte de atrás junto con Sasha y Tobias.

-Chts, chts - comencé a chistar hacia Triana muy bajito, casi como en un susurro. Dudaba que Triana fuera capaz de oírlo, así que lo volví a repetirlo. - ¡Chts, chts! - insistí un poquito más alto, aunque tal vez no lo suficiente. Por si acaso no había llegado a escucharme, dejé escapar un silbido suave, como el que siempre usaba para llamar a mi perro Barks cuando el condenado se metía entre las zarzas a cazar conejos. Pero sin esperar mucho más, rápidamente eché una mirada a los lados y comencé a avanzar hacia ella con pasos acelerados. Si no fuera por lo urgente de la situación no lo habría hecho, pero esto... Era una cuestión de vida o muerte.

- Tengo hambre, Triana - dije con voz lastimera a unos pasos detrás de ella para que me oyera bien, y continué. - No sé si lo sabías, pero en mi familia yo era la menor de cinco hermanos, y siempre comíamos por orden de llegada al mundo  - intenté conmoverla con mis palabras como aquel que lanza un anzuelo esperando pescar el salmonete más grande. Realmente no tenía cuatro hermanos, si acaso eran cuatro los cerdos que yo criaba en la charca, pero para el caso era lo mismo. El hambre picaba igual.

- Venga Triana, dame solo un bocado. Un bocadito, y no diremos nada - insistí, mientras mis manos se deslizaron con astucia y picardía hacia el bolsillo donde guardaba la fruta. Con movimientos rápidos y algo insistentes, intenté meter la mano entre los pliegues de su ropa, forcejeando suavemente para alcanzar mi objetivo. Jimba, que probablemente notó el vaivén de mi pequeño forcejeo, asomó su cabeza por debajo de mi gorra. En cuanto vio la escena, empezó a picotear a Triana, quizás en un intento de ayudarme o simplemente como queja por tanto zarandeo. - ¡Estate quieta, Jimba! - protesté, mientras aprovechaba el momento para seguir rebuscando en el bolsillo de la espadachina para sacar la fruta. - Ya está nerviosa. Verás que será muy rápido.

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#26
Una de las cosas que más me enorgullecían de Los Alas Negras era la predisposición de todos los miembros, pero también era lo que más quebraderos de cabeza me causaba. Tan solo les di una tarea sencilla, prestar ropa sobrante a Emerald para que no fuese tan fácilmente reconocible. Nosotros de por sí ya llamábamos la atención por nuestro aspecto, pero nadie tenía por qué reconocer a la mujer. Si alguien nos identificaba tan solo tendríamos que lidiar con una turba de marines persiguiéndonos. El verdadero problema era si alguien reconocía a Emerald y los que venían detrás de nosotros eran la hija del Tenryubito y su séquito. A pesar de que la orden era de lo más clara y no suponía un gran esfuerzo, todos se revolucionaron, intentando aportar su granito de arena. El único que actuó con algo de cordura fue Tobías dándole su sombrero y su poncho. A eso era exactamente a lo que me refería, no era necesario mucho más, pero los demás también se apresuraron por ofrecer sus soluciones, por locas que fueran.

Sasha, cegada por la manía (totalmente justificada) que le tenía a Kenzo, le arrancó la camiseta para ofrecérsela a la mujer sustituyendo la fruta de la que se acaba de desprender. Me llevé el dedo pulgar e índice a los ojos mientras los cerraba intentando calmarme. Sí Emerald se había deshecho tan rápidamente de aquella fruta y, además, nos había explicado los motivos, por qué iba a querer volver a llevar algo similar que la pusiera en el punto de mira. Ya lo siguiente era pintarle una diana en la frente. No sabía cuánto costaba un esclavo, pero mi sentido común me decía que bastante menos que una fruta de esas. Si se diese la situación y hubiese que elegir entre llevarse a Emerald o a la fruta, seguro que cogerían la segunda opción. Una humana era fácilmente sustituible, tan solo el orgullo y el ansia por castigar su comportamiento al escapar era lo que les motivaría a perseguirla, pero la fruta era única y muy valiosa. Así que más nos valía alejarla de Emerald y que si tenían que perseguir a alguien fuese a nosotros. Y Sasha, no contenta con ello, también le ofreció una especie de árbol pequeñito. No sabía de dónde narices la había sacado ni qué significaba o por qué la llevaba siempre consigo, pero no serviría de mucho a nuestro propósito. Sí que era verdad que la cara no se le vería, pero llamaríamos mucho más la atención con una mujer cubriéndose cubriéndose indiscretamente el rostro con aquella planta.

Kenzo seguía en su línea. No propuso ningún plan descabellado y pareció reconocer la fruta, así que dos puntos para él. Sin embargo, no fue capaz de ocultar su enfado por que Sasha le hubiese arrancado la camiseta. Normal y comprensible, aunque era él el que había empezado. Ya me estaban hartando. Si no era uno era el otro. No sabía cómo había empezado toda esta locura, pero alguien tendría que acabarla y, si no era ninguno de ellos, sería yo. Por lo menos Jolyne no dio mucho por culo y se limitó a aceptar las órdenes, aunque con una frase de lo más confusa. Estaba totalmente convencida de que no tenía ni idea de qué iba la historia de la mujer, pero daba igual. Lo único que importaba era que estaba dispuesta a luchar por ella, como todos los demás. Sabía la especial rabia que le daba ala granjera que se pusiese precio monetario a las cosas, así que no quería ni imaginarme que le parecería que lo hiciesen con una vida. Además, en el pequeño mundo que se había montado en su cabeza seguro que no imaginaba que hubiese tanta diferencia entre ella y un Tenryubito. Esperaba que nunca se cruzase con uno, porque la veía muy capaz de ponerse a hurgarse la nariz delante de él comentando las épocas de cosecha.

Garnet parecía estar comportándose, exceptuando el hecho de que no paraba de babear por aquella muchacha. Tampoco se podía controlar con Kenzo y enseguida fue a recriminarle que hubiese llamado basura a Sasha. Teníamos que conseguir de alguna forma que Kenzo se controlase y aprendiese a cerrar esa bocaza, pero era un crío y tampoco valía la pena enfadarse por sus ridículos insultos. Tampoco es que Sasha necesitase que nadie le protegiera, si Kenzo era de insultar, ella era de actuar. No sería la primera vez que el chaval acababa con un chichón. Y nada, parecía empeñado en no aprender por las malas, que era la manera más dura, pero más efectiva.

Emerald escuchó a todos con paciencia, algo que vi que era característico en ella, y nos respondió uno a uno. Parecía totalmente aliviada por haberse desprendido de la carga que suponía aquella fruta, que ahora guardaba yo en mi bolsillo. La idea de Sasha también le pareció una locura y la rechazó con bastante amabilidad y firmeza. Lo que se aceptó fue el poncho y el sombrero de Tobías. A pesar de que ya nos había contado su historia, seguía emocionada y no era capaz de contener sus lágrimas. Debía haberlo pasado bastante mal y, en esos momentos, no sabía si alegrarme o no por el hecho de que nuestro capitán no estuviese con nosotros. No tenía ninguna duda de que si hubiese escuchado la historia de la mujer hubiese ido volando a toda velocidad hacia el centro de la isla para liarse a puñetazos con todo el mundo e intentar liberar a todos los esclavos. Era un suicidio y habríamos acabado todos muertos, pero era justo lo que yo haría si no tuviese en cuenta el peligro y que no solo mi vida estaría en riesgo.

La mujer nos dijo que, afortunadamente, no estábamos demasiado lejos de nuestro destino y que el distrito al que nos dirigíamos tenía hospedaje, aunque estaría vigilado. Su última frase era lo que suponía un grave problema. Nos advirtió que debíamos ser discretos. No sería porque no lo había intentado en numerosas ocasiones, pero con esta panda iba a ser imposible. Por lo menos lo intentaríamos, no nos quedaba otra. Iba a contestar a Emerald de forma esperanzadora para darle una imagen positiva de nosotros. Tal vez podría decir algo como que a pesar de nuestro aspecto y el carácter enérgico de alguno de nosotros sabíamos hacer bien nuestro trabajo y siempre cumplíamos con lo que prometimos, así que no tenía que preocuparse por nosotros, haríamos lo posible para no llamar la atención. Sin embargo, Garnet se me adelantó pare responder de forma totalmente opuesta. Y no contento con ello, por ningún motivo, de un asombrosamente rápido movimiento se quitó el pantalón y la sudadera para quedarse en ropa interior. Luego, como si nada hubiese ocurrido, se adelantó y comenzó a caminar avisándonos de que le indicásemos el camino si se desviaba.

—Me cago en mi madre… —susurré para mí misma justo antes de alzar la voz lo suficiente como para que todos me escuchasen—. ¡EH! La chica ha dicho que seamos discretos y ni una puñetera mosca se va a enterar de que estamos en esta isla hasta que ella se suba a su barco. ¿Entendido? Y eso va por ti —dije señalando a Kenzo, el más cercano a mí —. Y por vosotras —esta vez me giré para señalar a Sasha y a Jolyne, también potencialmente causantes de un alboroto—. ¡Y sobre todo por ti! ¡Más te vale que ni te nos acerques hasta que te vuelvas a poner la ropa! —esta vez me referí al más cantoso de todos, el degenerado semi desnudo que encabezaba nuestra marcha. El único que se libraba era Tobías. Qué fácil nos sería a los dos llevar a Emerald hasta un barco sin llamar la atención.

A pesar de todo el caos, estuve atenta al camino durante la marcha sin quitarle el ojo de encima a Garnet. Sasha se encargaba de la parte de atrás y confiaba en su orientación. Al menos era buena en el mar, no tendría que haber mucha diferencia en tierra. Además, estaba también con Tobías, solo tenían que estar atentos a nosotros y no desviarse. No solía perderme, así que el camino, si estaba despejado como ellos habían dicho, no supondría un problema. Mientras caminaba sentía el peso de aquella fruta en mi bolsillo. Después del estrés y la planificación, el silencio del bosque me permitió apreciar con más fuerza su poder. Ya no sabía si me estaba volviendo loca o realmente aquella fruta tenía la capacidad de susurrarme, de invitarme a que nos fundiésemos. Tal vez fuese aquel bosque y sus extraños y profundos árboles, que penetraban en el agua para abastecerse de las profundidades los que me estaban causando aquella sensación. Cosas más raras había visto por el mundo. Intenté mantener la calma, nadie más parecía alterado de ninguna forma, así que la llamada imperiosa que sentía en mi interior sí que podría provenir de la fruta del diablo. No por nada se habría ganado ese nombre. Estuve tentada de meter la mano en mi bolsillo para tan solo sentirla. Sabía que era muy valiosa, sería una estupidez perder tal cantidad de dinero por caer en la tentación, pero esta cada vez se volvía más fuerte. No era propio de mí.

De repente, mis pensamientos se vieron interrumpidos por Jolyne, que se había adelantado porque consideraba que tener hambre era un motivo de peso como para distraerse y romper la formación. —¿Pero qué me estás contando? Esto no es comida— le solté sobresaltada por su urgencia y sus ansias por pegarle un bocado a la fruta. Sabía que a Jolyne le gustaba comer bien, pero esto cruzaba una línea que nunca antes había sobrepasado. —No te voy a dar una mierda —le dije sintiendo los picoteos de la gallina. La situación se volvió un pequeño caos en un segundo. —Pero… —intentaba apartarlas a ambas a manotazos sin ningún resultado. Cuando sentí como palpaba mi chaqueta con su manaza para coger la fruta me adelanté para meter la mía antes, sacarla y extender el brazo hacia arriba, donde no llegaría. Esa fruta era de todos, pero desde que se había puesto tan insistente comprendí que tan solo sería un quebradero de cabeza. ¿Realmente la fruta valía tanto? ¿Tanto como para movilizar a una familia de Tenryubitos? ¿Tanto como para que nos quisieran matarnos a todos con tal de recuperarla? Inmediatamente y casi sin pensar, me la llevé a la boca para darle todos los mordiscos posibles antes de que Jolyne pudiese ni tocarla. Muerto el perro, se acabó la rabia. —A tomaf pof culo la frufa —dije con la boca llena intentando no saborearla demasiado. Estaba bastante mala para costar tan cara, así que su precio debía deberse solo a los extraños poderes que otorgaba. En ese momento caí en la cuenta de lo que había hecho. —Ahora vuelve a tu maldito sitio —le dije a Jolyne confusa y mosqueada. Como me convirtiese en un lagarto o algo ridículo pensaba ocultarlo para siempre y convertirla en nuestra chica de los recados. Tras aquel incidente esperaba que pudiésemos continuar con normalidad y sin más contratiempos.

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[Imagen: 8Rsjucn.png]

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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

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#27
A Kenzo no pareció sentarle del todo bien que Sasha le arrebatase, a la fuerza, su camiseta, comprensible, pero se le pasó pronto, quedando sorprendido al ver aquella anaranjada fruta. La había reconocido como una de las que otorgan habilidades únicas a sus consumidores. Jolyne, aunque de una manera peculiar, parecía haber entendido la situación y afirmó, también de una forma peculiar, que haría posible lo imposible (o algo así) con tal de ayudar a Emerald. A la joven morena le desconcertó la estrategia de la semioni, rechazándola súbitamente. El sombrero y el poncho le quedaban bastante bien, su característica melena azabache quedó oculta y sus ropajes casi cubiertos por completo, a excepción del bajo de su morada falda y sus, todavía descalzos, pies. Ese detalle llamaba bastante la atención y seguro que los que la perseguían se fijarían en él.

Tras unos segundos observando sonriente a la tripulación pirata, Emerald les dio las gracias antes de que su llanto estallara y remarcara lo desesperada que había estado antes de encontrarse con ellos. Se secó las lágrimas y señaló la dirección a los astilleros. Estaban bastante cerca, pero no debían olvidar que seguramente habría ojos observando. Garnet, que estaba frente a Kenzo tras darle el coscorrón, extendió su pulgar hacia el cielo, apuntando con su puño a Tobías mientras asentía sonriente con complicidad. El joven barba naranja le devolvió el gesto pensando que solo lo estaba animando en la aventura. No pilló el mensaje, era bastante torpe con esos temas. 

El pelirrojo tenía razón, ellos no eran discretos precisamente, con total seguridad iban a atraer la atención. Su plan no era otro que atraer todas la miradas, sin excepción. ¡ZAS! Los glúteos del músico aparecieron en escena sin pavor. Y al girarse... Esa era una dosis demasiado alta de Garnet. - ¡¿En serio?! Vas a asustarla más de lo que está. - A ver, no estaba mal planteado, pero deberían organizar un plan antes de entrar en los astilleros. Tras el asqueo generalizado del grupo, bueno Jolyne aplaudió la habilidad del pelirrojo, Sasha le dijo a Garnet, con desdén, que le irían indicando el camino. Triana explotó, poniendo orden y amenazando al músico para que no se acercara con esas pintas al resto del grupo. Ya habían retomado el camino, cuando Jolyne chistó repetidas veces ascendiendo el volumen, hasta que decidió acercarse directamente a la capitana en funciones, alegando tener hambre. Pretendía ser discreta, pero se oía todo, su intención era darle un mordisco a la fruta y Triana intentaba evitarlo a toda costa. La trifulca aumento la intensidad, uniéndose Jimba para picotear a la jefa, quien harta del forcejeo se comió la fruta para poner punto y final al asunto, mandando a la pelirrosa de vuelta a su posición en la formación. 

- Triana, acabas de comerte una fruta del diablo. - El vaquero no terminaba de asimilar lo que acababa de presenciar. No había dudado ni un instante. Hasta donde sabía el pistolero, aquello era una lotería, podía contener cualquier tipo de poder. No dejaba de imaginar posibilidades, desde animales varios en los que se podría transformar como Sasha, Jolyne o Garnet, a extrañas capacidades como la de Yojimbo, Kenzo o él mismo, sin olvidar la extraña habilidad de Kuraku, la cual el propio Tobías no clasificaba en los anteriores dos grupos. El dado se había lanzado y el resultado se mantendría oculto hasta que el momento llegara. El carpintero tardó un par de días en ser consciente de su habilidad desde que ingirió la fruta. Según Emerald, aquella debía ser de gran valor, pues una Tenryuubito estaba tras ella en persona. Si Triana ya era una bestia parda de por si, con una nueva habilidad extra, de gran calibre, iba a ser un verdadero cataclismo. - Bueno, ¿Qué habilidad te gustaría haber adquirido? - Ya no había marcha atrás, al menos hablar del tema podía amenizar el trayecto hasta los astilleros, sin dejar de prestar atención a los alrededores.     

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[Imagen: l47Ucve.png]

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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
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#28
Sonreí al ver a Emerald envuelta en aquel poncho enorme y con el sombrero de Tobías que le quedaba totalmente desproporcionado, como si un niño intentara vestirse con la ropa de un gigante; y realmente era algo que me parecía realmente divertido, tanto que creo que solté una pequeña carcajada. Sin embargo aquella sonrisa apenas duró un instante. Garnet, siempre tan brusco, me soltó un coscorrón en la cabeza, que sonó como un tambor en el aire. Inmediatamente llevé mis manos a mi cabeza, mientras lentamente un enorme chichón de proporciones épicas parecía brotar al mismo tiempo. Me giré furioso mientras le miraba con el ceño fruncido. -¡No me pegues si no quieres sentir la verdadera furia del futuro pirata más grande de todos los tiempos!- Le espeté con un aire desafiante.

Segundo después, suspiré con paciencia, tratando de ignorar a Sasha, cuya sola presencia parecía empeñada en probar mis límites. Por ello, opté por seguir andando, justo como nos había ordenado Triana, nuestra capitana en funciones. Había llegado el momento de dejar de perder el tiempo y de comportarme con seriedad. Por más que me divirtiera meterme con la palurda de Sasha, lo prioritario era completar nuestra misión. Emerald debía llegar a su destino en paz, sin que nada ni nadie lo atosigara. Después de todo, era nuestro deber protegerla, y al ser uno de los mejores piratas de la tripulación, tenía que convertirme en un ejemplo para todos, como lo era el bueno de Yojimbo.

No pude evitar distraerme un poco al notar cómo Jolyne intentaba arrebatarle la fruta a Triana, quien la había recibido minutos atrás por aprte de Emerald. El hambre de la tiradora era evidente, pero la terquedad de Triana lo era aún más. "Vamos Jolyne, consigue esa fruta, tu puedes" Murmuraba en mi mente, aunque sabía que decirlo no cambiaría nada. Después de un forcejeo breve, mi sorpresa fue absoluta cuando Triana, harta de la situación, decidió comerse la fruta. Me quedé en vilo unos segundos, observando cómo tragaba. Pero luego, como si la tensión de ese instante se disolviera de golpe, estallé en una risa sincera y sonora. -¡Estás hecha una loca! Pero, ¡por cosas como esta te acepto como mi capitana! ¡SHAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!- grité, todavía entre carcajadas.

Después de eso, me quedé observándola con atención, buscando cualquier señal de que algo pudiera estar cambiando, dando vueltas alrededor de ella. ¿Sientes algo raro? ¿Sientes superfuerza? ¿Crees que podrías volar? ¿Podrías transformarte en una bestia? ¡¡PRUEBA COSAS TRIANA!- Le espeté, nervioso perdido por lo que pasaba, con un brillo de curiosidad en mis ojos. Mi entusiasmo era real. Si algo nuevo estaba a punto de ocurrir, yo no quería perderme ni un solo detalle.

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Alas Negras
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#29

El variopinto y alegre grupo de los Alas Negras estaban continuando con su aventura y su camino junto con Emerald, quien ahora sintiéndose mucho más protegida y a salvo, los dirigía hacia los astilleros. Los astilleros eran el puerto más grande de todo el Archipiélago - que contaba con un puerto por manglar - y era el lugar donde los comerciantes, carpinteros, navegantes y cartógrafos más visitaban. Al menos los tres últimos, ya que para los comerciantes Sabaody entera era un parque de atracciones, pues había posibilidades de hacer negocio aquí, allá, y hasta donde uno no estaba mirando.
El camino al astillero se presuponía sencillo y tranquilo, y más sin perdidas al estar siendo guiados por una persona que, aparentemente, sabía por donde estaba yendo. Pero ¿acaso no era Emerald una esclava? ¿Cómo tenía tanto conocimiento de este lugar? ¿Por qué sabía quienes eran ellos, y por donde dirigirse? Y lo más importante ¿por qué no había consumido ella la Akuma no mi, para poder defenderse y no tener consigo el objeto que una familia de Tenryuubitos estaría buscando?.
El movimiento de desnudez artística de Garnet llamó la atención sólo de su grupo y de la propia Emerald, pues a esas alturas no había nadie más por ahí, pero al menos la naturaleza se deleitaría con el cuerpo del músico. La esclava rio y duró tan poco como lo que tardó en entrar la siguiente pregunta de Garnet.
- Los Tenryuubito son los Nobles Mundiales. La Realeza que gobierna el mundo... los descendientes de los veinte reyes que formaron el Gobierno Mundial. También los llaman Dragones Celestiales - dijo mirando al suelo - Son un grupo selecto de... personas, supongo, que se consideran dioses... pero son sólo monstruos. Compran y venden esclavos y hacen lo que quieran con la impunidad de ser los dueños del Gobierno Mundial y controlar a la Marina - añadió, y se remangó la falda de nuevo - Esta marca es una quemadura de hierro candente que ponen en todos sus esclavos... donde más les apetece. Sirve para determinar que esa persona es propiedad de un Tenryubito, y por tanto, puede hacer con ella lo que quiera... como si no pudiera hacerlo con cualquier otro ser humano... - dijo mirando hacia un lado con lágrimas en los ojos - No... más bien esta marca es para que quien lo vea en alguien libre de cadenas y del control de uno de ellos, nos delate para no meterse en problemas con ellos - ahí se limpió las lágrimas nuevamente - Son monstruos, a cada cual peor. Pero los O'Heil son especialmente crueles con los esclavos, son los principales proveedores de estos en Tierra Santa, Marie Geoise. En lo alto de la Red Line, ahí es donde viven - añadió finalmente, y el estruendo causado por Triana y Jolyne llamó por completo su atención, abriendo los ojos como platos al ver a la ahora Capitana devorar la fruta sin miramientos - ¡¡Noo!! - gritó y salió corriendo hacia ella nerviosa - ¡Eso te pondrá en un peligro mortal! - añadió yendo a agarrar a Triana de sus vestiduras, pero dudando y deteniéndose en el último momento - Si descubren que te la has comido ¡te matarán para recuperarla! - y comenzó a llorar nuevamente. Parecía que la decisión de la Dama de Hierro había sido más extrema de lo que ella pensaba a priori.

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Akuma no mi
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#30
La maravillosa idea de Garnet de quedarse en paños menores para desviar la atención en la mayor medida de Emerald hacia él mismo - además de deleitar las vistas de todos los de atrás con su suave, contorneado y prieto culito - no obtuvo la reacción que el pelirrojo esperaba. Todo el mundo se llevó las manos a la cabeza, como si no conociera ya suficiente al músico, salvo Jolyne quién, mediante aplausos, apreció el alto intelecto - y ojalá que glúteos también - del pirata.- Jolyne... Algún día me sacaré una canción para ti y por tu belleza rural. - Se prometió a sí mismo, imaginándose a la pelirrosa como un brote de trigo floreciendo en mitad de un montón de estiércol. Como algo que diría la francotiradora, "las granas que han crecido en los peores campos, son las más fáciles de mascar", o algo así. Por su parte, descontando el escándalo de Tobías por miedo a que asustara más a la muchacha y el pasotismo de Sasha - cosa que se esperaba por parte de los dos al conocerlos de tanto tiempo - Triana instó a poner orden y no llamar la atención, dirigiéndose uno a uno a no montar ningún numerito, poniendo el broche de oro en Garnet, a quién imploró que no se acercara a ellos hasta que tuviera algo encima puesto. Era lo que tenía ya en mente hacer hasta que dejaran a Emerald a buen recaudo, pero también era cierto que, estar separado de tres bellezones como Triana, Jolyne y la chica escoltada, pudiendo tenerlas tan cerca, sería algo que tendría que controlar. Lo importante ahora era la misión, así que nada de domingo de domingas por ahora... Ni siquiera se sabía si era domingo.

Afortunadamente, no todo - salvo la reacción de Jolyne - era malo pues a Emerald le hizo sacar una risa el acto de exhibicionismo del pelirrojo una risa que, al igual que regaló a la joven, se podía decir que también se la arrebató al hacerle un par de preguntas que, seguramente, no eran de su agrado. El mismo quiso incidir en que no hacía falta que las respondiera si le resultaba algo incómodo. Ya habían visto todos la reacción de la esclava cuando explicó su historia y motivo de fuga. No obstante, en un movimiento de posible valentía y coraje, Emerald accedió a responder las curiosidades del músico, quién permaneció mirando al frente en todo momento pero sin perder el hilo de la conversación. Según sus palabras, los Tenryuubito - y resumiéndolo en pocas palabras - eran los mayores soberanos sobre el planeta, un grupo selecto con tanta importancia que llegaron a formar el mismo Gobierno Mundial, y que usan todo ese poder para hacer los que le venía en gana, tal y como hacer compra-venta de esclavos y controlar a la mismísima marina. Cada frase, cada palabra, cada letra y cada fonema que salía de la boca de Emerald, y que detallaba más el origen e identidad de los Tenryuubito, hacía que la sangre de Garnet hirviera.- Que la marina exista, y que de tan puto asco, ¿¿es cosa suya?? ¿De estos pavos que se creen los reyes del mambo? - La sangre del pelirrojo bombeaba e intensidad, hasta el punto de marcárseles los vasos sanguíneos en su frente y en los puños y brazos. Todo ese asunto de los Dragones Celestiales le estaba generando un repudio atroz. Si los mandamases del mundo podían hacer lo que les salía en gana, ¿cómo no iba a dar tanto asco el mundo? ¿Por qué alguien con quién tenía tantas cosas en común como era Seandass, acabó renunciando a su sueño? Sabiendo esto era normal que, la mayoría de marines que había conocido, se aprovecharan de su prestigio y estatus para vivir del cuento y hacer lo que quisieran, en vez de ayudar a los más necesitados, tal y como si hacían otra minoría a los que había conocido Garnet. Empezaba a entender por qué el mundo estaba tan podrido y, más que nunca, el músico se alegraba de haberse echado a la mar como pirata e ir en contra del sistema.

No contento con ello, Emerald pasó a explicar lo que era la marca que tenía tatuada en su muslo y es que, no se trataba de un tatuaje al uso, sino de una quemadura grabada en la piel con un trozo de hierro al rojo vivo, que usan los Dragones Celestiales para dejar claro quién es de su propiedad, todo mientras el aura de la muchacha se visualizara como algo frágil, débil y que estuviera a punto de romperse, a la vez que le transmitía valentía y fuerzas para seguir adelante. Garnet apretaba sus dos hileras de dientes entre sí, rechinando levemente, aguantando no estallar, o no antes de que la mujer terminara con la explicación. Culminó en que todos eran monstruos, monstruos hospedados en lo más alto de la Red Line que jugaban a ser dioses, haciendo especial hincapié en los O'Heil, la familia que mencionó anteriormente. Ya había comentado que la mujer que la perseguía era especialmente peligrosa, pero las ganas que tenía ahora de darle un puñetazo si se la encontraban le sobrepasaban.

Una vez acabado Emerald, el músico quería gritar, expresar toda la ira y furia que había contenido durante este escaso minuto pero, antes de que pudiera hacerlo, un alboroto proveniente de atrás, interrumpieron sus intenciones. Cuando se giró levemente su torso para ver que estaba sucediendo, pudo observar a Jolyne y a Triana montando un espectáculo con la fruta.- ¡Eh eh! ¿No habías soltado tú misma que fuéramos discretos? - Preguntó con el ceño fruncido. A pesar de estar hablándole a Doña Triana Tempesta, la ira contenida hizo que se expresara con un tono algo borde.- Relajad la raja an... - Intentó que se calmaran las dos, cuando vio en vivo y en directo como Triana se comía la fruta que habían recibido como pago.- ...DAA YAAAAAA - Vociferó, ojiplático, al ver a la capitana en funciones ingerir la Akuma no Mi.- Y una polla... - Musitó, girándose por completo, viendo como Tobías le preguntaba sobre la habilidad que le gustaría tener y a Kenzo proponerle con mucha energía que probara a hacer cosas. La curiosidad de Garnet también le instaba a averiguar que clase de poder había obtenido, pero la furia seguía proliferando, como una familia de ratones en celo, en su interior. Fue Emerald quién más se alarmó por lo sucedido, declarando que la matarían si descubrieran que se la ha comido.

- ¡PUES QUE VENGAN SI QUIEREN! -

Finalmente estalló, gritando con tanta intensidad que hasta las gafas de sol, anteriormente situadas sobre su frente, se deslizaron hacia abajo, hasta volver a apoyarse sobre la nariz de Garnet.- No tengo ni idea de como de fuerte o peligrosa es esa peña que dices, ¿pero que matarán a Triana? Y una polla como olla. - Negó con la cabeza, todo mientras caminaba haciendo una especie de moonwalk para no romper la formación.- Pero después de coscarme de todo esto, no voy a quedarme de brazos cruzados. - Declaró, estampando el puño de su mano derecha en la palma de su mano izquierda.- Si vienen, estaré más que encantronio de darles una buena tunda a esos Dragones... Nanai, Mamones Celestiales, ¿es o no es? - Frunció el ceño y finalizó señalando con el índice de su derecha a la Dama de Hierro.- Ahí dónde ves a ese pibón, incluso sin fruta podría descuartizar a cualquiera que se le pusiera de por medio. - Dio una media vuelta, volviendo a darles la espalda, y pasó el índice de esa misma mano a la patilla derecha de sus gafas para volver a situárselas en su frente.- Aún sin Yoji, somos fuertes, todos y cada uno de nosotros, ¿es o no es? - Concluyó, exhalando un montón de aire por la nariz, reduciendo así los niveles de frustración acumulados, para terminar de girar parcialmente su cabeza otra vez, hasta que pudiera ver de reojo a Triana. Ahora tenía ganas de ver si la doctora conseguía descubrir y manifestar sus nuevos poderes, ya que aquellas palabras habían conseguido calmar y apaciguar el alma de Garnet... Mas no reducir las ganas que tenía de endiñarle a uno de esos Dragones Celestiales.

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