[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Alas Negras VS Patriota
#1
Tras escuchar el código clave, el PX-02 se encendió completamente, saliendo de su caja de madera, listo para cumplir ordenes.

Pose de PX-02

Su ordenador interno comenzó a funcionar, acompañado de unos pequeños ruidos digitales y extraños para muchos desconocidos sobre este tipo de tecnología — Iniciando plan: Árbol Burbuja — dijo con una voz totalmente robótica y futurista, para a continuación, salir volando frente a todos los marines que contemplaban tal avance científico, desaparecer y llegar a la ubicación que se le había dictaminado con anterioridad, para llegar así al Manglar 50, donde, para su mala suerte - o quizás buena - se encontraban la tripulación de los Alas Negras, capitaneada esta vez por la señora Triana Tempesta.

PX-2 fue a una velocidad endiablada hacia la ubicación, pero algo estaba fallando, pues lo hacia con una violencia desmedida, arrasando con todo a su paso. Justo antes de llegar a su destino, tumbó un par de edificios que había allí. Un hotel de cuatro estrellas y un edificio de tres plantas, que en cada una había tiendas de ropa, y por ende, gente comprando allí. Aquel acto totalmente fuera de los cálculos, hizo que la nueva capitana de los Alas negras, Triana Tempesta, quedase separada de su tripulación, estando ella al otro lado de los escombros ocasionados por PX-02. Un golpe de suerte para ella, pues parece ser que el robot no se percató de su presencia.

Desde la altura, a unos 20 metros del suelo y totalmente recto, PX-02 comenzó a analizar uno a uno los rostros de los que se encontraban allí, desde meros civiles paseando por puro ocio, maleantes de poca monta, y piratas de todo tipo de recompensas. Pero estas máquinas gubernamentales tenían un propósito: atacar a lo más "peligroso", o lo que es lo mismo, "lo más caro del sitio", y allí, de lo que mas estaba cotizado, venia en forma de tripulación numerosa.

Con una velocidad asombrosa, PX-02 comenzó a escanear uno a uno los rostros de todos, hasta que se topó con dos de los premios gordos — Jolyne "Gatillo Loco" Jones. Kenzo "The Kid" Fugiwara. Doscientos quince millones de berries — Giró rápidamente la cabeza, aún manteniéndose en el aire — Sasha "La estrella". Trescientos cuarenta y dos millones de berries — Desplazó de nuevo la cabeza — Garnet "Zoodiakill" Matlock. Trescientos setenta millones de berries — Una vez más — Tobias "Orenjihige" Murray. Cuatrocientos veintisiete millones de berries — El patriota se quedó mirando fijamente al vaquero, hasta que con calma, hizo un ultimo movimiento.

Comenzó a descender al suelo como si la gravedad fuera cien veces más fuerte, impactando contra el suelo de manera bruta, pero no era cuestión de gravedad, era cuestión de la propia rapidez de PX-02, haciendo resonar en aquel lugar un terrible sonido metálico. Estando a unos 15 metros de los tripulantes de los alas negras, para acto seguido, casi al momento, salir disparado como un cohete hacia Tobías Murray, ayudándose de sus turbinas para impactarle una patada en el estomago del vaquero. Tras ello, PX-02 se queda delante de los demás de la tripulación, esperando cualquier movimiento.

PX-02 no iba a andarse con tonterías.

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#2
Atributos Personaje


Todavía le estaba dando vueltas al asunto. Caminaba en silencio, pensando en qué hacer cuando llegásemos a nuestro destino. Por las indicaciones que nos habían dado, ya nos encontrábamos en el manglar 50, ahora solo quedaba encontrar la casa de subastas. Ni siquiera sabía si había más de una, pero pensaba arrasar con la primera que nos encontrásemos. Realmente no había demasiado que pensar. Encontrar el edificio, colarnos por las buenas o por las malas y reventar todo desde dentro. Si nos cruzábamos con algún marine tendríamos la consideración con él que la que ellos habían tenido con nuestro capitán. Era sencillo, no existía ningún plan elaborado que pudiese fallar. No me cabía en la cabeza que la situación pudiese torcerse más de la cuenta y de lo implicaba lo que íbamos a hacer, pero una consecución de sonidos atronadores me hizo comprender al instante que nuestro día acababa de desbaratarse.

Ocurrió en cuestión de segundos, ni siquiera pude entender qué estaba ocurriendo. Tras los sonidos tan solo me dio tiempo a dirigir la vista hacia ellos para ver un montón de escombros procedentes de varios edificios caer hacia nosotros. Llevé mi brazo derecho sobre mi cabeza de forma instintiva, como si aquello pudiese cambiar algo si una piedra que me triplicaba el tamaño cayese sobre mí. Algo, sea lo que fuese lo que lo hubiese provocado, se había desplazado como una bala hacia donde nos encontrábamos. Apenas me dio tiempo a pensar en ello, los escombros no dejaban de caer sobre otros escombros, rodeándome a mí a los demás civiles, que corrían y gritaban desorientados y asustados. Se había levantado algo de polvo, pero se podía ver perfectamente el desastre el caos que aquella cosa había provocado. Parecía que los edificios afectados habían sido dos, seguramente hubiese varios heridos y algún fallecido.

—¡Chicos! —grité intentando que me escuchasen mis compañeros tras el muro de escombros. Sería complicado, apenas me podía escuchar yo con los gritos de la gente. Tenía que encontrar la manera de bordear los restos de edificio y a la muchedumbre de gente para reunirme con ellos y ayudar si alguno estaba herido. Di media vuelta y traté de dirigirme hacia donde se encontraban, sorteando a los civiles y teniendo cuidado al pisar para no tropezarme o pisar a alguna persona. —¡Todos fuera! ¡Alejaos de los escombros y no los mováis! —grité en vano. Me conformaba con que un par de personas me escuchasen y me hiciesen caso, pero no podía quedarme allí parada ayudándoles. Ahora mi prioridad era encontrar el camino hacia el resto de la banda. No sabía hacia donde dirigirme, así que me limité a correr hacia donde creía que se encontraba el camino.

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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

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#3
Atributos Personaje
 
Sasha ignoró por completo las palabras de Kenzo cuando estaban en el barco, ya le había dicho todo lo que tenía que decir por lo que no iba a perder más tiempo con él. Aunque no le gustó que se uniera a Garnet y a ella mientras cantaban, así que simplemente decidió ignorarlo todo lo que quedara de camino hasta la casa de subastas por su bien mental. Por suerte Jolyne se acercó a la semioni ayudando así que esta se olvidara del niñato de la tripulación de los Alas Negras, el problema era el tema ¿Cómo se tomaría la noticia por la cual estaban haciendo todo aquello? La rubia intentó buscar la mejor manera de darle la noticia – porque lo suyo no era ir con tacto, pero quería hacer el esfuerzo al saber lo que podía doler el tema – aunque Tobías se adelantó a ella yendo completamente al grano —  Yo no he pillado el periódico, pero lo importante es que vamos a la casa de subastas para reventarla por lo que le han hecho a Yojimbo — añadió mostrando una sonrisa confiada a Jolyne antes de volver a mirar hacia delante para guiar el camino hasta el manglar cincuenta.
 
Fueron caminando con calma, la adolescente manteniéndose a tres metros delante de la tripulación, guiando a todos hacia el caos que esperaban hacer una vez que llegaran a su destino por fin. Destino el cual se vio interrumpido a causa del derrumbamiento de un par de edificios de la zona en la que se encontraban — ¿Estáis bien? — preguntó Sasha mientras se giraba para ver el estado de toda la tripulación, viendo que faltaba una persona — ¿Dónde está Triana? ¡¡TRIANA!! — gritó esta vez buscando a la capitana sin éxito, una pila de escombros se encontraba a la izquierda – si miraban hacia delante - de todos — ¡Joder! Se supone que la tenemos que liar y no que nos la líen — se quejó antes de escuchar un fuerte ruido metálico procedente de donde tenían que seguir. La semioni lo miró y preparó su kanabo sosteniéndolo con ambas mano delante de sí. Parecía un ser azul con una armadura blanca, y ya había tenido malas experiencias con un seres en armadura o piel rara, y esta vez no se iba a quedar quieta y callada. En un parpadeo en el cual el ser se acercó a ellos, la rubia creció hasta medir siete metros transformando su piel en una con escamas verdes por todo su cuerpo a excepción de su boca, mandíbula, pecho y vientre, siendo estos dos últimos no visibles por la ropa. Dos cuernos salieron encima de sus ojos y otro más de la punta de su nariz, un collar óseo apareció en su nuca y una gran cola brotó tras de ella, teniéndola elevada y pegada a su espalda. A la vez que se transformaba, adelantó el pie izquierdo, giró su cadera hacia la derecha y se llevó el kanabo en posición de bateo. El ser no tardó acortaba la distancia hacia ellos por momentos, pero no venía de frente hacia ella, su dirección era a la derecha de la rubia, lugar donde estaba Tobías, consiguiendo que la joven mostrara una cara de verdadero enfado. El violento ente se acercó con el torso y la cabeza hacia delante por la rapidez con la que corría, pero cuando llegó a la altura de Sasha, esta bateó usando su Stardust — ¡¡STAR RUN!! — gritó cuando el kanabo impactó en la zona del torso y en los hombros del que parecía un ser metálico el ruido de los impactos tanto del golpe como de la caída anterior y actual ocasionado por la navegante de los Alas Negras. La semioni había bateado ocasionando que este cayera al suelo boca arriba por el fuerte golpe — ¡Hostia puta ya! Estoy harta de que no paren de tocarme los ovarios ¿Qué coño es esto? — se quejó la rubia mientras daba unos pasos hacia atrás sin perder de vista – frontal – al robot hasta estar a tres metros y medio de distancia de él – por su costado derecho – pudiendo ver bien el símbolo en su pectoral izquierdo — No me jodas, los marines — bufó poniéndose en guardia con el kanabo frente de ella – en diagonal hacia delante – apuntando al enemigo, sujetándolo con ambas manos.
 
 

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#4
Atributos Personaje


Sin más preámbulos, los Alas Negras, guiados por su sed de venganza, destrucción y, sobre todo, gracias a las dotes de orientación de Sasha, abandonaron el Solar Karma para dirigirse rumbo a la primera casa de subastas que pillaran, con la intención de montar un buen percal. Afortunadamente, no sólo Kenzo - gracias a las propias palabras de Garnet y de Triana -  parecía haberse calmado y relajado ante su idea suicida de ir él sólo a rescatar a Yojimbo sino que, Jolyne, decidió salir de su camarote para unirse a la fiesta que iban a montar todos ellos, sin saber muy bien que era lo que había pasado. Tobías y Sasha intentaron explicarle lo que había sucedido con el lunarian, siendo lo más conciso y breves que podían en su mensaje: el mundo - más concretamente la marina - iba a conocer lo que significaba meterse con uno de la tripulación.- Hay que darles una buena a esos marines por jugar sucio con Yojimbo, ¿es o no es? - Comentó a Jolyne, con el ceño fruncido y una sonrisa llena de picardía en su rostro.

Liderados por la semioni - que en todo momento encabezaba el grupo manteniendo un margen de tres metros respecto a la línea imaginaria que conformaban Garnet, Jolyne y Tobías -, tras un paseo extrañamente tranquilo, para el jaleo y esperpento que representaba cada integrante de la banda, finalmente llegaron al sitio que aquellas dos mujeres habían indicado al skypiean: el manglar 50. Gracias a su haki, el pelirrojo podía sentir que era un lugar lleno de bastante vida, quedando reflejado en algunas edificaciones tales como un hotel de 4 estrellas o un bloque de unas tres plantas. Desde luego, que desde su estancia en el Archipiélago, no le cabía la menor duda de que Sabaody era, cuanto menos, un lugar que siempre solía estar concurrido.- Parece que ya estamos en el sitio, ¿es o no - Pero antes de que pudiera acabar su característica muletilla, un estruendo sacudió la zona, estruendo que vino acompañado con el derrumbamiento y colapso de los dos edificios recientemente mencionados.- ¡Pero qué! - Exclamó, observando la dantesca escena, a la par que seguía sintiendo como muchas de las auras que sentía allí dentro se empezaban a debilitar o hasta a apagar. Garnet, aunque se quedó parado viendo que estaba fuera de la zona de peligro, se cubrió parte de la cara con ambos brazos, mientras escuchaba a su compitruena preguntar si estaban todos bien.- ¡Todo bien por aquí! ¿Y vosotros? - Respondía, apartando los brazos de su cara, y girándose para ver como todos los integrantes estaban sanos y salvos salvo Triana, cosa de la que Sasha se dio cuenta la primera.- ¡Mierda! ¡TRIANAAAA! - Maldijo para después gritar su nombre a los cuatro vientos aunque, para su fortuna, el Kenbunshoku Haki le permitió identificar el aura de la mujer rubia tras los escombros, quedándose más tranquilo al sentir que al menos se encontraba bien.- ¡Peña! Mami salami está bi... - Quiso hacerles saber a todos el estado de la capitana en funciones - aprovechando que no estaba presente la espadachina para usar ese sobrenombre -, cuando otro estruendo metálico, como si algo pesado hubiera impactado forzosamente contra el suelo, resonó a unos 15 metros frente a Garnet, captando por completo su atención.- ¿¡Qué cojones!? - Preguntó el músico, al ver como un ser de piel azulada, de unos 6 metros de altura y repleta de una especie de placas metálicas, empezó a acercarse al grupo, al mismo tiempo que veía como su compitruena se transformaba en la forma híbrida de su lagarto. Si se había transformado, eso significaba que su hermanita consideraba que esa entidad era una amenaza, y lo que decía su hermanita, iba a la misa del rock and roll.- Tch, si el menda no se equivoca va a por... - Observó con detenimiento la trayectoria y movimiento de aquel ser - una vez había recorrido unos 2 metros - que, junto a las posiciones de sus amigos que rastreaba en todo de momento por el Kenbunshoku - estando, en el mismo frente, Jolyne tres metros a su derecha, Tobías a seis metros también a su derecha-, no cabía duda de que su objetivo era Tobías.

- Hijo puta... - Volvió a maldecir hacia sus adentros pero, sabiendo que entre medias de su desplazamiento se encontraba su compitruena, sabía que podía confiar en ella para proteger al vaquero del ataque. Sonrió de forma ladeada y, tras haber recorrido aquel individuo 1 metros más- y estando ya transformado desde que salieron del Solar Karma en su forma híbrida -, salió corriendo a una velocidad vertiginosa en un sprint en línea recta y hacia delante, llegando a recorrer un total de unos 9 metros, tras lo cuál y sin reducir el ritmo, pivotó hasta moverse otros 4 metros a su derecha, terminando por orientar su cuerpo hacia dónde estaba el potencial enemigo, quién estaba en esos momentos a algo más de 6 metros de él.- ¡Tobías, Jolyne! ¡A cubierto! ¿Es o no es? - Si bien era cierto que había roto la formación y, había dejado desprotegidos a los miembros que atacaban más a larga distancia, todavía quedaba el joven pero valiente Kenzo cubriéndoles las espaldas.

En el momento en el que gritó aquello, Sasha le había arreado con su Star Run en todo su pecho y hombros,  con tanta fuerza que, inevitablemente, el individuo empezó a caerse hacia atrás, dando Garnet un par de pasos para que no cayera sobre él, mientras flexionó su brazo derecho, cargando su diestra y cerrando sus dedos de forma que tan sólo sobresalían sus articulaciones interfalángicas. Antes de que cayera por completo hacia el suelo, en el momento en el que su cabeza estaba a la altura y alcance para ser golpeada, liberó su brazo con toda fuerza y celeridad para golpearle en su sien derecha.- ¡ORRYAAAA! - Gritó en el momento del impacto, observando detenidamente, desde arriba, como terminaba de caer, ahora sí, hacia el suelo y boca arriba.- ¿Y tú que coño eres? - Preguntó, al mismo tiempo que Sasha se cuestionaba lo mismo, de distinta manera, retrocediendo sin quitarle los ojos de encima hasta quedar a 2 metros por detrás de su cabeza  y a unos 6 metros de distancia de la adolescente. En ese preciso instante, pareció que la rubia se percató de algo que captó toda la atención del pelirrojo, al nombrar a los marines.- ¿Marines? - Preguntó, señalando con su índice derecho a la entidad.- ¿Esa cosa? - Incidió, chocando su puño derecho en su palma izquierda, comenzando a crujirse los nudillos de la primera mano.- Habrá que machacarlo entonces, ¿es o no es? - Sentenció, con una sonrisa macabra que rozaba la satisfacción y que se reflejaba en esos imponentes, afilados y largos colmillos, además de en su mirada casi perdida en el robot que les había invadido. La paliza a los marines iba a empezar antes de lo previsto y debían acabar pronto con él para buscar reunirse con Triana.

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#5
Atributos Personaje



El corazón me latía con fuerza, un tamborileo constante que acompañaba cada uno de mis pasos mientras avanzábamos por el archipiélago de Sabaody. Caminaba junto a Triana, mis pensamientos divididos entre la emoción y el nerviosismo que se entrelazaban como una cuerda tensa, lista para romperse en cualquier momento. La adrenalina corría por mis venas, llenándome de una energía electrizante. No todos los días se tiene la oportunidad de desafiar al sistema, de alzar la voz contra la injusticia, de luchar por la libertad de aquellos que jamás han conocido otra cosa más que cadenas. La simple idea de irrumpir en ese infierno de esclavitud y arrancar a esas personas de su miseria hacía que mi pecho ardiera con una intensidad difícil de describir. El camino hasta el Manglar 50 se me había hecho sorprendentemente ameno, quizás porque mi mente estaba demasiado ocupada calculando cada posibilidad, cada riesgo, cada consecuencia. O quizás porque la presencia de Triana, con su determinación silenciosa, me daba un extraño sentido de calma en medio del caos que estábamos a punto de desatar. 

El estruendo me golpea antes de que pueda reaccionar. Un estrépito seco y brutal, como si el mundo mismo se estuviera partiendo en dos. No hay advertencia, solo un impacto feroz que sacude el suelo bajo mis pies y convierte el aire en una espesa nube de polvo y escombros. Todo sucede en un parpadeo. Dos edificios colapsan con un rugido ensordecedor, como si fueran castillos de arena barridos por una ola invisible. La onda expansiva me hace tambalear, y un escalofrío recorre mi espalda cuando me doy cuenta de que Triana ya no está a mi lado. -¡Triana! ¿Donde estás? ¡TRIANA!- Grito, girando la cabeza en todas direcciones. El polvo se mete en mi garganta, haciéndome toser con violencia. Siento cómo mi chaqueta se impregna de la suciedad del derrumbe, y, sin pensarlo, levanto un brazo para cubrirme la cara, intentando proteger mis ojos de las partículas suspendidas en el aire. La adrenalina me nubla los sentidos, mi respiración se acelera y un zumbido molesto se instala en mis oídos. Trato de enfocar la mirada entre la neblina grisácea que nos envuelve, y entonces lo veo. A través del caos, una silueta se perfila con una presencia imponente. Un ser mecánico, enorme y amenazante, emerge de la polvareda como una pesadilla hecha realidad. Su estructura es de un gris metálico que brilla bajo la tenue luz que logra filtrarse entre los escombros, con líneas azules que recorren su cuerpo como venas luminosas, pulsantes, cargadas de energía desconocida. Mi corazón late con furia en mi pecho. No sé qué demonios es eso ni por qué ha atacado, pero una cosa es segura: no viene en son de paz.

El caos se desata a mi alrededor en una sinfonía de gritos y escombros cayendo. El polvo sigue en el aire, ardiendo en mis pulmones, y en medio de todo, el sonido metálico de la maquinaria del robot resuena como un trueno contenido. Apenas tengo tiempo de reaccionar cuando la cosa se mueve. No camina ni se desliza con pesadez, como uno esperaría de un ser mecánico de semejante tamaño. No. Baja con una velocidad endiablada, como si la gravedad no significara nada para él, como si estuviera diseñado para la caza y la muerte. Un instante antes estaba en el aire, y al siguiente se lanza en picado contra nosotros con una agresividad brutal. Todo sucede en una fracción de segundo. Siento el impulso de correr, de hacer algo para evitar lo inevitable, pero antes de que pueda moverme, alguien más interviene. La estúpida de Sasha. Su cuerpo cambia de golpe, en una transformación tan repentina que por un instante dudo de lo que ven mis ojos. Su silueta humana se distorsiona, creciendo un poco más, y le empiezan a salir escamas de color verde, no por todo el cuerpo; luego le salieron una especie de cuernos por la cara, y finalmente una cola al final de la espalda. Con un rugido bestial, Sasha balancea su kanabo con una fuerza colosal, golpeando de lleno el pecho metálico del robot. El sonido del impacto resuena como un trueno, sacudiendo el suelo a nuestro alrededor. La fuerza del golpe es tal que el robot es repelido en el acto, su ataque completamente desviado.

Mi cuerpo reacciona antes de que pueda procesarlo del todo. La adrenalina se dispara por mis venas y, sin pensarlo dos veces, mis piernas comienzan a moverse. La imagen de Sasha transformado, deteniendo el ataque del robot con una brutalidad que no esperaba, todavía revolotea en mi mente, pero no hay tiempo para quedarme pasmado. Si no atacamos con todo lo que tenemos, esta cosa se levantará y volverá a arremeter contra nosotros. Me lanzo hacia adelante, mis pies golpean el suelo con fuerza mientras corro con la intención de asestarle un golpe lo más fuerte posible. Sin embargo, antes de que pueda llegar a mi objetivo, una ráfaga de movimiento atraviesa el aire a mi lado. Garnet. Es una exhalación, un borrón que se adelanta con una velocidad imposible, como un rayo que corta el cielo sin previo aviso. Lo vi moverse muchas veces antes, pero aún así, su rapidez me sorprende. No me molesta que haya llegado antes que yo; al contrario, sé que aprovechará la oportunidad mejor de lo que yo podría. En apenas un parpadeo, Garnet impacta contra la sien del robot con un golpe seco y contundente. Se oye un crujido metálico, como si su estructura interna se resintiera bajo la fuerza del puñetazo. La bestia mecánica tambalea, y luego cae pesadamente contra el suelo, haciendo temblar la tierra a su alrededor. Es mi oportunidad. Aprovecho la ventaja y sigo moviéndome. No puedo permitirme un ataque predecible, así que, mientras corro, altero mi dirección en zigzag, cambiando de ritmo y trazando un patrón irregular. Mis ojos no se despegan de mi objetivo ni por un segundo. Justo antes de llegar, doy un pequeño salto hacia la derecha y luego otro hacia la izquierda en el último momento, tal y como me enseñó Garnet. Y entonces, con todo el poder que mi cuerpo es capaz de reunir, descargo un puñetazo demoledor en la tibia de su pierna derecha con mi zurda. -¡RYUKEN!- Grito mientras el impacto resuena con un golpe seco y vibrante. Siento la dureza de su estructura cediendo levemente bajo la presión de mi golpe, aunque no tengo tiempo de analizar cuánto daño he causado. Si consigo romperle la pierna, podríamos reducir drásticamente su movilidad, y eso significaría una enorme ventaja para nosotros.

Tan pronto como mi puño impacta contra la pierna del robot, retrocedo de inmediato, saltando hacia atrás con la vista fija en su estructura. No puedo permitirme quedarme demasiado cerca si tiene algún tipo de contraataque programado. Me alejo unos tres metros, lo suficiente para tener margen de reacción, pero no tanto como para perder el control de la situación. Adopto una posición defensiva instintivamente, dejando que mi cuerpo actúe según lo que he aprendido en cada pelea y entrenamiento. Flexiono las piernas ligeramente para bajar mi centro de gravedad, asegurándome de que mi peso esté equilibrado. Mantengo los puños alzados, el derecho más adelante y el izquierdo más cerca del pecho, listo para lanzar un golpe o bloquear cualquier ataque repentino. Mi mirada se fija en el robot, observando cada pequeño movimiento, cualquier chispa o vibración que me indique que se está preparando para responder. Mi respiración es rápida, pero controlada. La adrenalina aún recorre mi cuerpo, acelerando mi corazón, tensando mis músculos, exigiéndome estar preparado para cualquier cosa. Sin embargo, más allá de la inminente batalla, algo dentro de mí arde con rabia. Veo el símbolo de la Marina en algún punto de su estructura y siento un pinchazo de ira en el pecho. Es la confirmación de algo que ya sospechaba, algo que no quería aceptar del todo. -¡Malditos Marines! ¡Parece ser que vienen a por nosotros! ¡No nos dejan en paz!- Mascullo entre dientes, sintiendo cómo mi mandíbula se tensa.

No es una coincidencia. No puede serlo. Esto es un plan del Gobierno Mundial para erradicar a los Alas Negras, no tengo la menor duda. Primero fue en Momoiro, y ahora en Sabaody. Han estado siguiéndonos, han estado planeando esto desde hace tiempo, y no van a detenerse hasta que nos hayan borrado del mapa. Aprieto los puños con fuerza, sintiendo cómo la rabia me consume por dentro. Ya no es solo una cuestión de sobrevivir o ganar esta pelea. Ahora se trata de demostrarles que no nos vamos a rendir, que no vamos a caer sin luchar.

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Alas Negras
- Narro - Hablo -"Pienso" -
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#6
Atributos Personaje


De camino al manglar 50, todas mis dudas se resolvieron al instante y entendí por qué todos tenían cara de perro hambriento. Tobías fue el que me dio la noticia de que habían encarcelado a nuestro capitán, aunque no era para nada lo que esperaba oír. - Un momento... Que Yojimbo, ¿¡qué!? ¿Y no será una triquiñuela del periódico? Conociendo a nuestro capitán, y en caso de que todo esto fuera cierto, seguro que esa captura había sido por las malas. ¿Qué diablos habría hecho Yojimbo para que le capturasen? ¿Y quién y cómo lo habría hecho? Sin saber siquiera dónde estaba ni qué podríamos hacer por él, entendía la frustración de toda esta gente. ¿Acaso ese sería el precio y el destino de aquellos que deciden participar en el concurso del Rey Pirata?

En mis mayores deseos, esperaba que esa supuesta noticia del periódica solo se tratara de una estratagema para ponernos nerviosos; como aquel que agita un panal de abejas para llevarse la miel cuando no están dentro. Estaba hecha un lío y no sabía qué creer, pero tal y como dijo Kenzo, si había que montar u jaleo en manglar para que todos se enteraran de que no íbamos a quedarnos de brazos cruzados, así sería. Fuera verdad o mentira, pagarían por haber puesto semejante noticia en el periódico. Y, por lo que me dijo Sasha, nuestro destino era la casa de subastas, a lo que no puse ninguna pega.

Con todo eso dándome vueltas por la cabeza, no dejaba de pensar en cómo estaría Yojimbo y en lo que podía estar pasando. Pero de repente empecé a escuchar unos ruidos, primero más lejanos y luego más fuertes, como si el caos se estuviera acercando. Igual que el primer día de feria con los puestos de comida recién abiertos. Los gritos se hacían más intensos y, para cuando me quise dar cuenta, un derrumbamiento a nuestro alrededor había dejado escombros por todas partes. De un momento a otro, Triana había desaparecido de nuestra vista. - No la veo por aquí. ¿Qué demonios ha sido eso? - contesté algo confusa. Esos escombros podrían habernos lapidado a todos perfectamente. Por suerte, Triana ahora era de fuego y no deberían hacerle daño.

Justo después de eso, y por lo que pude oír, una especie de objeto metálico impactó contra el suelo delante de nosotros. No entendía lo que estaba pasando, pero al ver a Sasha transformarse a tres metros delante de mí, comprendí que era una situación de peligro y que debía mantener mi posición de defensa. Se me erizaron hasta los pelos de la nariz, y mi primera reacción fue saltar unos diez metros hacia atrás para guardar las distancias. Como todavía necesitaba estar más lejos para controlar el área y tenerlos a todos localizados, eché a correr en la misma dirección como rata que llevaba el diablo mientras aprovechaba para transformarme en mi forma de camaleón humanoide. Mi torso se alargó, mis ojos mutaron y de mi cuerpo brotaron escamas y una cola. Inmediatamente después, me concentré para camuflar mi piel con el entorno aprovechando el caos de los escombros. Si dificultaba todo lo posible que me pudieran ver, tendría alguna ventaja por pequeña que sea.

No sabía quién nos querría atacar, pero si acababa de salir la noticia de Yojimbo en el periódico, no era de extrañar que quisieran aprovechar para encarcelarnos a nosotros también. Habiendo ganado unos catorce metros más de distancia en mi carrera, me giré de inmediato, desenfundé el rifle que tenía colgado en la espalda cargado con mis balas más duras y apunté al hueco en el pecho del intruso que había venido a por nosotros. Tenía una especie de placa en el abdomen superior y otras dos que cubrían sus pectorales, pero justo en el centro, en el plexo solar, había un hueco que me venía de perlas para usar de diana. Cuando todos hubieron terminado sus movimientos, apreté el gatillo.


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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli

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#7
Atributos Personaje


Los Alas Negras habían alcanzado el manglar 50 cargados de motivación y una razón más que grabada a fuego en su piel, dejar claro que cualquier agresión hacia éstos tendría consecuencias. Bajo la percepción de Tobías, el tiempo había dado un salto veloz, pues cuando quiso darse cuenta ya estaban muy cerca de su objetivo, la casa de subastas. Sin previo aviso, un enorme estruendo sacudió el lugar, dos edificios colapsaban al unísono a la izquierda de donde se encontraba la banda pirata, generando el caos en la zona. Una gran polvareda se extendió a ras de suelo, enturbiando la escena. Un destello proveniente del cielo captó la atención del vaquero, que se hallaba escudriñando a vista el desastre. Un enorme ser azulado, cubierto por una blanca armadura metálica, la cual reflejaba la luz del sol provocando los destellos, se mantenía estático observando a la tripulación de los Alas Negras. El vaquero alcanzó a ver el símbolo de la marina en el pecho de la bestia. "Ya están aquí. Malditos cerdos..." Todos menos Tobías se percataron de la ausencia de la capitana en funciones, pero éste no podía quitar la vista de ese amenazante ser, el cual apuntaba a ser el responsable de ese caos. Como un rayo, el ser blanquiazul descendió esos veinte metros que lo separaban del suelo, generando un fuerte estruendo metálico al aterrizar y desapareciendo al instante, a vista de Tobías. El pistolero a duras penas pudo ver como bajaba, pero su siguiente movimiento fue imperceptible para él. No le daba tiempo a advertir al resto que estaban bajo el ataque de la marina.

Tobías se quedó paralizado al perder de vista al agresor, pero Sasha se acababa de transformar en su forma de medio lagarto pentaceratops y asestaba tremendo kanabazo en el pecho del tipo sin que el joven barba naranja fuera capaz de entender del todo lo que sus ojos no eran capaces de ver con claridad. Garnet había cambiado de posición, estando ahora justo detrás del enemigo, el cual estaba desplomándose hacia atrás, y cargando  un golpe con su puño derecho, el cual Tobías no alcanzó a ver bien, hasta que no vio a la bestia azul en el suelo no supo bien que había sucedido. "Estos dos juegan en otra liga". El vaquero estaba impresionado por las aptitudes de sus dos hermanos. Tobías aprovechó ese momento para dar un alto hacia su derecha, con todas las fuerzas que pudo aunar. Tras alejarse de la acción, pues él no era el más apto para recibir golpes, y menos de humanoides de seis metros de altura, echo la vista hacia el grupo. Jolyne ya no estaba ahí, seguramente se había alejado y camuflado. Kenzo se lanzaba hacia su rival para asestarle un potente puñetazo en la tibia derecha, alejándose hacia la derecha después, retirándose de la acción, la prudencia es una virtud que no suele representarse en los jóvenes adolescentes. Tobías asintió para si mismo, orgullosos de todos sus compañeros. Un disparo desde la lejanía lograba impactar en el pecho del gran bicho. Se estaban coordinando la mar de bien. El joven barba naranja caviló durante un segundo, cual sería un buen movimiento por su parte. No tenía muchas opciones en ese momento, el tipo azulado había recibido una buena tunda, otro golpe más podía ser útil, pero asegurar que recibiera otra tunda por parte de sus compañeros, era una opción mejor. 

Tobías se recolocó el sombrero y comenzó a acumular el poder de su fruta para poder lanzarle un Bottleneck cuanto antes mejor, pero esa técnica requería mucha concentración y una precisión milimétrica, podía ser un arma de doble filo si alguno de sus hermanos se encontraba cerca del enemigo. Desde su posición, se quedó mirando fijamente a su atacante y calculando bien las distancias para cuadrar su ataque a la perfección. 


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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
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Energia: 3181 + 10 = 3191
Espiritu: 1185 + 0 = 1185
#8

Un terrible golpe, impactó de lleno en el pacifista, más concretamente en el torso, parando en seco al robot de tal manera que empezó a caer de espaldas. Acto seguido, recibió otro golpe por detrás, cayendo definitivamente al suelo, boca arriba, con los brazos estirados y las palmas de las manos hacia abajo, aunque la cosa, no acabó ahí. Pues aún en el suelo, el Patriota recibió algún daño que otro por parte de los miembros de los Alas Negras. 

PX-02 estaba en el suelo, con un fuerte impacto en su torso, su cabeza y su pierna derecha. El ataque combinado de la tripulación pirata fue un éxito, milagrosamente. Todos se acercaron a su alrededor para observarlo. El robot estaba soltando chispas, incluso hacia espasmos como si de un humano dolorido se tratase, pero no, era un robot, al que los circuitos se le estaban quemando totalmente, aunque no suponía un peligro de primeras para los piratas, pues ni intentaba ponerse de pie

— Pl.. an... Burb... Fallo...  — Parecía que a PX-02 se le había cruzado algún tipo de cable, que le costaba poder "decir" algo coherente — Ard... b... b... b... b... b... b... — Lo que los Alas negras no sabían, es que el cable que se le había cruzado, iba a ser el más peligroso de todos.

— .... ¡BEAM! —

De repente, de la palma de su mano, la cual estaba apuntando hacia el suelo, salió un destello de luz muy breve y corto, que prosiguió con una terrible explosión en aquel Manglar, dando de lleno a todos y cada uno de los miembros de la tripulación, salvo Jolyne Jones y Tobias Murray, ambos estaban lo suficientemente alejados de ella y pudieron presenciar aquella horrible escena con sus propios ojos. Por suerte, por aquella zona, no había nadie más que ellos, ya que los civiles que se encontraban - y se salvaron de los escombros - salieron corriendo al ver el wombo-combo que los piratas usaron contra el Patriota.

Por desgracia, su propio ataque también dañó al propio PX-02, que permanecía en el suelo aún derribado, esta vez boca abajo dado al desplazamiento que la propia explosión hizo en el. Aún seguía funcional, aunque a duras penas.

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#9
Sasha había conseguido parar al robot antes de que llegara a Tobías, el sonido metálico que hizo le llamó la atención y le pareció curioso, pero eso no le quitó la sonrisa de triunfo de los labios. Había podido proteger al vaquero de lo que le intentara hacer aquella chatarra con patas, ya tenía suficiente el pobre con haber perdido un brazo con encima tener que recibir otro golpe. Había caído relativamente fácil así que no podía ser tan fuerte ¿Verdad? A la semioni no le dio tiempo a pensar mucho más pues Garnet aprovechó la caída para darle un fuerte y rápido golpe en la cabeza – o eso creía por el lugar donde había parado quieto – cada vez era más rápido y se le complicaba el hecho de seguirlo con la vista, solo veía un borrón rojo a veces. Estaba muy orgullosa de su hermano mayor. Cosa que no podía decir del gilipollas del niñato que tenían en la tripulación de los Alas Negras, pues mientras ambos se dedicaban a parar y destrozar al robot, Kenzo se había puesto a dar saltitos, como si formara parte de un anime en el que se iba a vivir al campo con su abuelo, las cabras y el perro. Santa paciencia. Por fin después de tantos saltos atacó al robot en una pierna y salió corriendo, iba a abstenerse de comentar algo, no valía la pena. Tobías se había movido de su posición inicial, no le extrañaba pues se había tenido que llevar un buen susto. De pronto, un disparo se escuchó impactando en el pecho del ser, haciendo que saliera de él un liquido. La rubia quiso ponerse a bailar al ver que no se ponía de pie, pero de repente empezó a hablar con una voz extremadamente ridícula — ¡JI, JI, JI! ¿Qué mierda de voz es esa? Seguro que la tiene porque lo he roto ¡Soy la mejor! Ji, ji, ji — celebró entre risas por la voz que tenía mientras pronunciaba palabras o lo que fuera.
 
Lo que la joven no se esperó fue la explosión que vino a continuación, una muy potente que la hacía sentir que su piel quemaba. No espero ni un segundo, nada más escuchó el ruido separó los pies a la altura de las caderas y semiflexión las rodillas mientras se volvió a llevar su Stardust a su derecha en vertical paralelo al rostro manteniéndolo sujeto con ambas manos, comprimió sus músculos lista para empezar a reventar al robot. Entonces bateó con todas sus fuerzas al cuerpo – ahora boca abajo – del robot — ¡¡METEOR RUN!! — gritó llena de rabia a la vez que el golpe impactaba en el vientre del ser metálico. Sasha empezó a respirar con fuerza por la boca, había ido a saco, la rabia le corría por las venas y notaba como le quemaba la piel. Volvió a mirar al robot, quieto de nuevo — ¡PERO SERÁS HIJO DE LA GRANDÍSIMA PUTA! Que me he duchado esta mañana gilipollas de mierda ¡Como suelte otro ruido más lo dejo hecho chatarra! La puta lata con patas de los cojones — dejó ir toda su rabia para desahogarse, el pelo se le había encrespado volviéndose un extraño afro haciendo que se viera ligeramente más oscuro por la explosión y el polvo. Sasha se mantuvo firme en su sitio, manteniendo el kanabo en pose defensiva delante de ella, lo tenía sujeto con ambas manos y en diagonal hacia el robot por si se le ocurría hacer algo, eso le recordó activar su haki de observación por si aparecía otra cosa de esas o un enemigo nuevo — puta cosa de mierda — se volvió quejar entre dientes harta de todo, quería encontrar a Triana y cargarse la casa de subastas lo antes posible para irse del archipiélago de Sabaody, ya le daba igual todo, estaba cabreada.
 
 

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Vitalidad: 9181 - 1775 = 7406
Energia: 4593 - 751 = 3842
Espiritu: 1860 + 0 = 1860
#10
La coordinación y compenetración de los Alas Negras estaba simplemente a otro nivel. Tal y como el propio Garnet había cantado antes de partir hacia la casa de subastas, si estaban juntos eran imparables, nadie podría contra ellos. A la ofensiva de Sasha y Garnet, se le unió el aguerrido Kenzo que, haciendo práctica de los movimientos que había mostrado en el entrenamiento que tuvieron hace cosa de días, le lanzó un buen puñetazo en su tibia derecha. Seguidamente, llegaría un disparo que, por la posición en la que estaba el músico, pudo ver de frente como impactaba en el pecho del azulado ser, deduciendo que había sido cosa de la increíble Jolyne. Por su parte, el precavido Tobías optó por mantener la guardia y prepararse ante una posible represalia por parte de ese extravagante individuo, cosa que era normal al ser un tirador y atacar mejor a media y larga distancia. Juntos habían conseguido dejar a su merced - soltando chispas y mostrando una serie de espasmos - a lo que indicaba ser un esbirro de la marina.- ¡Sois la repera, coleguis! ¿Es o no es? - Exclamó con orgullo Garnet, crujiéndose aún sus nudillos y mirando a cada uno de sus compañeros - en el caso de Jolyne, hacia dónde sentía su aura -, aunque si hubiera llegado a estar Triana también, aquella cosa o lo que fuera, habría sido borrado del mapa en un abrir y cerrar de ojos. Seguidamente, el orgullo en su cara pasó a mostrar una completa seriedad, al volver a enfocar su mirada en el enemigo.- Ahora acabemos con es... - Sentenció, dispuesto a darle el golpe de gracia al robot hasta que intentó pronunciar una serie de palabras con una voz inmensamente ridícula.- ...To... - Se quedó mirando fijamente a una máquina que parecía estar resquebrajada y sin nada que hacer, alguien roto que no parecía suponer ninguna amenaza para ellos. Garnet fue hinchando sus mejillas, aguantándose la risa hasta que no pudo más.- PUAJAJAJAJJAJAJA SE HA VUELTO MAJARA PUAJJAJAJAJAA. - Estalló en una sonora carcajada, llegando a poner sus dos manos sobre su estómago - como si se estuviera dando un abrazo así mismo - y flexionando el tronco superior de su cuerpo hacia delante. Por desgracia para ellos, a ese montón de chatarra aún le quedaba más guerra por dar.

Casi en un movimiento suicida, una explosión surgió desde ese esbirro de la marina, pillando completamente por sorpresa a un Garnet que tan sólo pudo gritar al notar como una potente onda explosiva cubría todo su cuerpo. Bajar la guardia de esa manera, había sido un craso error. El dolor de las células de su piel achicharrándose y convirtiéndose en ceniza fue tan extrema que tanto su Haki de Observación como su fruta se desactivaron inmediatamente, volviendo a su forma de skypieano guarrindongo. Aquella explosión de energía, aparte de chamuscar su cuerpo hasta el punto de ennegrecerlo, había hecho que su pelo se encrespara hasta el punto de que se le rizara y formara un afro. Quizás, fruto del ataque había recibido, su cerebro desconectó durante un par de segundos que, desde la perspectiva de Garnet, se hicieron eternos. Empezando a reproducir en su cabeza una canción, cuanto menos, variopinta.


- ~En el espacio a ritmo afro...~ - Empezó a tararear Garnet, volviendo cada vez más en sí después de tres segundos en una especie de limbo ochentero con anfibios.- Para el carro... - Volvió en sí, pasando a sacudir su cabeza bruscamente hacia los lados y pasando a ponerse su zurda sobre su cabeza, pasando a mirar al puto robot, que se encontraba ya boca abajo. No sabía que coño había pasado mientras estaba tarumba perdido, pero ese cabrón iba a pagar.- ¡HIJO DE PUTA! - Insultó, pasando a transformarse nuevamente en su forma híbrida y propinarle tres patadas consecutivas con su pie izquierdo en la cabeza tras acercarse un metro.- ¡LE VAS A EXPLOTAR A TU PUTA MADRE! ¿ES O NO ES? - Dijo con agresividad una vez que había terminado de golpearle. Por suerte, la explosión le había dañado a él también considerablemente.

- ¿ESTÁIS TODOS BIEN? - Preguntó sin apartar la mirada del robot para, inmediatamente después, activar otra vez su haki de observación al máximo alcance que se podía permitir. Por las auras de sus amigos, podía notar que ni Tobías ni Jolyne habían sufrido daños, al contrario que él, Kenzo y Sasha.- ¿Habéis recibido mucho daño coleguis? - Se preocupó por el estado de sus dos hermanitos. Si el daño había sido el mismo para los tres, también presentarían una serie de quemaduras que, en cierto modo, Garnet agradecía.- Al menos el menda ya no tiene fresquibiri... - Pensó, tras lo cuál pasó a mirar a la semioni y el mocoso observando, en esa ocasión, el aspecto que lucía la semioni.- Pfff, tendrías que mirarte compitruena ¡PUAJAJAJAJAJ! - Rio a carcajadas otra vez, pasándose su índice derecho por su ojo derecho, quitándose una lágrima que le había saltado.- Pero bueno. - Volvió a mantener la compostura, mirando fijamente a sus amigos.- Si este bicho no nos ataca más, hay que ir a por Triana, ¿es o no es? - Propuso Garnet, enfocándose como podía en su haki de observación, buscando algún aura que le permitiera dar con la espadachina. Necesitaban ir hacia la Casa de Subastas y reventar ese lugar los 6, tal y como habían acordado.

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