[EVENTO FIN DE BETA] Control de Acceso; Parte 3 (FINAL)
#31
Atributos Personaje


Efectuó tres disparos, Kovashi entendió eso como una contestación, intentando seguir aquellos ataques, hacia donde iban y a por quién. Eran tres tipos, uno de ellos era la primera vez que lo veía, tenía cuernos y medía más de cuatro metros (para variar). Otro resultó ser el hombre que tenía el wanted mayor que el del propio espadachín y por último ... Aquella ropa, aquel casco, era inconfundible. — ¿Qué? — Se dijo a sí mismo. ¿Sohem estaba allí? - Me habría venido bien en esta pelea, maldito enano, es tan pequeño y esta gente es tan gigante ... Jeje - No había nada peor que reír un chiste propio que además solo escuchas tú mismo. Le hacía cierta gracia encontrarse con Sohem allí, el problema es que igual después del impacto del Shichibukai, quedaba poco de él. ¿Se acordaría de Kovashi? lo más seguro es que no, el hombre padecía la misma maldición que Khruner, si acaso solo recordaría su fabuloso Kanabo, ni siquiera se podía tener la esperanza de pensar que igual se acordaba de la situación que vivieron juntos, escapando y luchando de los bandidos del campo de basura de Dawn. Sorprendido como nunca (el día de hoy) el Shimatsu se llevó una mano a la boca tras ver el rostro del hombre de verde. Tenía el pelo rosa, jamás lo hubiera dicho.

Hay veces que cuando alguien te dice algo por instinto obedeces, como cuando una madre saca la zapatilla, se acabó el debate. El Shichibukai sacó su zapatilla, extendiendo un sonoro y seco “silencio” que inmovilizó a Kovashi. - Quién me manda hablar - La cantaleta de intentar sacar algo de cada situación estaba bien, pero había momentos donde tampoco merecía la pena. Kovashi se marcharía de allí, si es que podía y pasados unos días ya rabiaría por no haber sacado algo de valor de aquellos tipos, como por ejemplo el objeto que Garnet casi activa y que tenía en la mano. Por mayoría absoluto, Kovashi aprendía de la tecnología según lo que iba robando y un porcentaje gracias a los periódicos. Es decir, veía robar como un posible encuentro con algo novedoso. Bajó la diestra para volver a darle un trago a la petaca hasta dejar tan solo el culillo, después la guardó dentro de su chaqueta. Su mano volvió a él, con una chica de buen ver a la que confirmó como un objetivo para después partir su cuello. Qué desperdicio.

Una ligera sonrisa asomó en el rostro de Kovashi al ver como llegaba también Enma, el que faltaba. El pequeño medio hombre estaba vivo, seguramente con ayuda de su particular habilidad, más pronto que tarde brillaría con luz propia, la revolución necesitaba perfiles así. Pensar en eso, lo que era necesario para ser revolucionario, incluso en el combate con Finn le dio vueltas el Shimatsu. Estaba claro que él no era el perfil de hombre revolucionario, hasta ahora eso tampoco le importaba mucho, uno es lo que vive, sus experiencias y va cambiando en torno a ellas, Kovashi sabía que en algún momento vería un cambio en él, aunque de momento no era así. Sentía afinidad con sus compañeros, pero no por los civiles que se estaban ahogando y convertidos en esclavos, ¿eso le volvía un mal revolucionario? es posible. Necesitaba con urgencia contactar por fin con altos manos de la armada y aclarar su situación.

resumen
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#32
Bajo mi atenta mirada, el robot disparó a Yojimbo y nos ordenó silencio. Por suerte, el disparo no encontró el destino en su cabeza como el que recibió el gyojin, así que no le mataría. Pero aquella chatarra no era moco de pavo y ya había soltado una advertencia. Era como cuando mi vieja me decía que no jugara con fuego porque me iba a quemar las alas o como cuando me decía que no me pusiera de pie encima del caballo porque me caería y me rompería todos y cada uno de mis huesos. Y lo haría ella, no la caída. -Has protegido como un buen capitán, pero ahora toca jugar a las estatuas un poquito[ - pensé como si estuviera compartiendo mis palabras con Yojimbo. Aquella mujer pájaro acabó capturando a Peixe sin que pudiéramos hacer o decir nada, y mientras permanecíamos bajo la amenaza del robot. Muy valiente por su parte, tanto como quitarle un caramelo a un niño. A pesar de la impotencia, me mantuve prácticamente inmóvil todo el rato, tratando de no llamar la atención ni perjudicar al capitán. Mientras tanto, una mezcla de alivio y preocupación se revolvió en mi pecho al ver que el resto de disparos se habían concentrado en la zona donde estaban Aspros y Triana, sin que a ellos les hubiera pasado nada. 

El otro brazo del robot emergió del agua y me permitió ver a Ginni una vez más en la lejanía, aunque poco después la pusiera junto con sus compañeros. No es que sintiera pena por ella ni de que se la llevara, pero se me hacía rara la idea de que estuviera apilándolos como si fueran simples bolsas de dinero. Pese a que el capitán la podría haber palmado hace un momento, en mi interior sonreí al pensar que se había jugado la vida por Peixe y que haría lo mismo por cualquiera de nosotros. ¿Era un inconsciente? Sí, pero era nuestro inconsciente. Gracias a esto aprendí una cosa más sobre él: no se le podía dejar solo. En cuanto nos diera el permiso, habría que recuperar a Peixe y salir de aquí más rápido de lo que canta un gallo.

Mi mente, todavía no entrenada como pirata pero sí forjada en la tierra, seguía sin entender muchas de estas cosas sobre el mar. Me asombraba la confianza que los marines depositaban en un Shichibukai, que no dejaba de ser un pirata, para hacer un trabajo que teóricamente deberían llevar a cabo ellos mismos. ¿Les faltaría personal? Las preguntas se agolpaban en mi mente, pero las respuestas parecían esquivas como peces en el fondo marino. Sin duda esta competición era más dura de lo que había imaginado, ¿acaso sería yo la inconsciente por seguir a Yojimbo hasta el fin de nuestros días? Probablemente. La única certeza en este momento era que, por el bien e integridad física de la banda, solo había que quedarse quietecitos y esperar a que terminara, con suerte, sin ninguna baja entre nosotros.

RESUMEN

COSTES

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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli

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#33
Personaje



Y se hizo el silencio. Ni un haz de luz, ni un silbido, nada. Solo un fuerte impacto y un cuerpo retrocediendo grotescamente en el aire, como un muñeco de trapo sin vida, hasta caer de nuevo contra el frio suelo. Antes de que pudiésemos darnos cuenta, el tipo del casco, ese que había permanecido en la misma plataforma que Triana, había sido alcanzado por algo, a mis ojos, imperceptible. El cazador ahora, desprovisto de su brillante armadura, lucía un rostro afectado por el dolor y la sorpresa. ¿Por qué mordía tan ferozmente su mano aquel hombre de mechones rosa? Él…

De la misma forma, Yojimbo había sido alcanzado por un impacto similar. Todo había ocurrido tan rápido que no sabía exactamente qué parte de su gigantesca anatomía había sido herida, pero para su cuerpo retorcido en el suelo sobraban las palabras. Finalmente, aquel chico conocido de Peixe, Legan, también había sufrido las consecuencias de la insubordinación. Había sido afortunado de permanecer ileso, puesto que yo mismo había hecho caso omiso a las palabras del robot y me había desplazado en busca de Triana, y no iba a tentar a la suerte una segunda vez.

- ¿Quién iba a pensar que la orden de “estar quieto” era una orden de tener que quedarse quieto? Veo lagunas -pensaba mientras mi atenazado cuerpo permanecía inmóvil. Ahora el mensaje había quedado claro, y por nada del mundo iba a volver a moverme: por mucho que quisiese acudir en busca de Yojimbo, por mucho que quisiera comprobar si Peixe seguía con vida, debía permanecer ahí.

Fatal destino había sufrido aquella banda pirata que momentos antes buscaba cosechar nuestras vidas y hacernos esclavos. Ginni, la directora de la función acaecida en mi plataforma, había sido rescatada del agua para ser cruelmente “terminada” por el robot. En un instante, en apenas un susurro, podía visualizar cómo la luz de sus ojos se apagaba. No me compadecía de ella, pero tampoco disfrutaba de aquel espectáculo; al final, cada uno ve el mundo desde un prisma diferente, y ella había decidido vivir su vida así.

- Descansa en paz, zorra.

Turno
[Imagen: rvCfBMF.png]

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¿Mi objetivo? Deslumbrar al mundo,
¿Mi bandera? El glamour querida, ¿Mi teléfono? Ya quisieras.



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#34
Atributos Personaje


Derya ya estaba sentada y en calma con Don Bambú cuando el robot lanzó tres disparos rapidísimos. A la gyojin le costó unos segundos darse cuenta de lo que había pasado, y como si fuera a cámara lenta, fue girando el rostro para ver dónde habían impactado. Uno en Yojimbo, el pirata con el que se había pegado y que ni recordaba por qué; otro en un hombre con casco, cuyo impacto hizo que se le cayera y dejase su rostro al descubierto; y el último en Legan, su compañero de plataforma. Daba igual que no fueran amigos especialmente, eso les uniría ya para siempre al fin y al cabo. La mujer tragó saliva, viendo como sus miembros quedaban bastante dañados. Después de todo, y a pesar de que una pantalla con la imagen de un hombre muy amable y majo había calmado los humos, no dejaba de tratarse de un Shichibukai, no podían olvidarse de eso. Y la mayoría se había olvidado.

Don Bambú le hizo una señal a la mujer para que se relajase, la verdad es que ella no se había dado ni cuenta pero había ido adoptando una expresión de rabia poco a poco. Tras intercambiar su mirada con el panda, dio un largo suspiro y relajó sus facciones. No era el momento, eso lo sabía de sobra... Pero joder, que mal, que impotencia más injusta ver de primera mano este tipo de abusos de poder y no poder hacer nada... No, no sería inteligente, estaba muy cansada de la pelea con Karak. Sin mencionar que el Shichibukai sería seguramente infinitamente más fuerte que el demonio.

Solo le quedaba esperar, esperar a que aquel monstruo se fuera rápidamente. Menos mal que sus compañeros de tripulación parecían estar de acuerdo en esto, en no provocar más gresca, pues hasta Kovashi se había callado. Algo inaudito en él, sinceramente.


Resumen del turno

Gasto
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#35
Atributos Personaje
 
 
Durante unos segundos el mundo se le vino encima a Sasha, las palabras de Gronn diciéndole que Nekah había muerto le habían dejado un vacío casi comparable al que sintió cuando asesinaron a sus padres. Unos minutos antes habría disfrutado viendo como un lunarian y una señora gallina se pegaban pero ahora solo tenía la cabeza para una única cosa, siendo la confrontación de ambos un leve murmullo para oídos de la semioni. La joven bajó la mirada, que la tenía completamente perdida, procesando lo que estaba pasando: uno de sus amigos estaba muerto, otro desaparecido y los que había ubicado se encontraban heridos. Aquella situación estaba superando a la adolescente y ya no solo por todo lo que había pasado con la loca de Ginni. Tres golpes secos llamaron la atención de Sasha consiguiendo que levantase su cabeza y se sorprendiese ante el panorama de tres nuevos heridos: el lunarian de antes, un semioni como ella y un hombre que perdió su casco en el proceso por culpa del ataque del robot, quien pidió silencio y que esta vez estuvieran todos quietos y callados. Parecía que al fin y al cabo aquella maquina tenía sentimientos, además de mucho poder, y no le había gustado nada que lo ignorasen. Pero lo que pasó después, la joven nunca lo habría esperado, la mano que había sido lanzada al mar volvió a la superficie con Ginni del cuello, un cuello que no duraría mucho intacto. La semioni tenía los ojos como platos y con la boca ligeramente abierta por el shock, ella no había podido ni tocar a aquella mujer, había jugado con la joven como había querido y aquel robot consiguió partir su cuello como si nada. ¿A qué condenado nivel podía estar ese monstruo metálico? La rubia entendió entonces lo que significaba ser un Shichibukai y no le hizo nada de gracia tenerlo justo delante.
 
Sasha se mantuvo en su sitio, todavía sentada, pero bajó la mirada cuando el robot se dispuso a lanzar el cuerpo sin vida de Ginni al barco, pensó que no necesitaba ver eso, al mismo tiempo que recogía sus piernas para abrazarse las rodillas. Cuando levantó la mirada otra vez hacia el robot, este volvió a repetir que todos se quedaran quietos y callados, añadiendo de que habían perdido el derecho de hacer cualquier cosa. La garganta de la semioni se secó y empezó a temblar, tenía mucho miedo, aquel ser era demasiado fuerte para ella. Por primera vez, la rubia no estaba enfadada porque la mandaban callar o que se quedase quieta, por primera vez en su vida sentía autentico terror causado por alguien y solo quería que se fuera lo antes posible. Sasha abrazó más fuerte sus rodillas, antes sus cuatro metros eran un orgullo para ella, pero ahora mismo, solo quería hacerse lo más pequeña que le fuera posible, con Ginni había llegado a llorar de impotencia pero ahora mismo ni siquiera le salía una triste lágrima por el miedo que le llegaba a causar el robot que tenía volando justo enfrente. Pensó en las ganas que tenía momentos antes de presentarles a sus compañeros, entre risas y comida, a los nuevos amigos que había hecho en la plataforma que había aterrizado, tal vez aquellos viejos locos con los que compartía tripulación harían payasadas que ocasionarían a la semioni pasar vergüenza, pero prefería eso a aquel ser que los seguía apuntando con una mano mientras que la otra había vuelto al mar en busca del cuerpo de un tal Karak.
 
 
Turno
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#36
Kova, hacia el intento de recoger una recompensa por capturar al capitán de esa tripulación, parecía que todo estaba calmado o almenos en nuestra zona, en donde nadie estaba haciendo nada malo, salvo contarnos aquellas cosas que había pasado, cuando en otras plataformas no se hacía caso, a lo que el robot nos intentaba comunicar, teníamos a 3 alborotadores que querían hacer de ese su momento.
El robot se cansó de ver que no todo el mundo estaba atento, pues le pegó unos disparos, uno le reventó la pierna, otro le dio en el hombro y ha a otro le pasó casi lo mismo, esto se estaba poniendo turbio, y la verdad a mí ya no me apetecía estar, donde las plataformas. Creo que era el momento de ir buscando una vía de escape, una en la que pudiéramos escapar, y seguir con nuestro rumbo.
Sería posible poder salir de esa situación, lo empezaba a dudar, de nuevo la voz robótica volvió a sonar, nos comenzó a advertir de que si no hacíamos caso a lo que nos decía, otras personas, tendrían el mismo destino que esos tres. Acto seguido después de escuchar lo que dijo el robot, se me ocurrió hacer solo una única cosa, se trataba de una técnica artística, las usaban unos primos míos, para ganarse unos parneses, y la verdad es que tenían mucho mérito, pues se tenían que quedar horas y horas en una misma posición, hasta que alguien le ponía una moneda para así poder moverse, y efectivamente yo hizo lo mismo en aquella ocasión.
Me coloque recto con los brazos cruzados y una cara fea, aunque yo ya soy demasiado feo, pero más de lo normal quiero decir. Y así estático, como si de una estatua pincelada por los dioses, unos dioses cabrones por haberme hecho tan feo, pero imaginaba que así pasaría desapercibido, del robot.
A los minutos logré ver que venía un chico, que se me hacía algo familiar. Mierda, ahora no, no era el momento para que me empezase a doler la cabeza como cuando pasó lo de Derya y bambú, ¿acaso ese chico de parches era un amigo?, no se pero pronto lo sabremos.
Resumen
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#37
Hundía con ganas los dedos de mi mano izquierda en el cuello de aquella mujer pájaro con dos intenciones, que soltara a Peixe de sus garras y partirle la garganta. Notaba en la palma de mi mano como su gaznate cedía ante la presión y fuerza que ejercía sobre él, pero no era suficiente… de la misma forma que pensé cuando golpeé con al gran simio rojo en la cara, si tan sólo tuviera la fuerza que demostró tener Taka ya le habría reventado el cuello. No era suficiente.

Al final, sin verlo venir y sin escucharlo siquiera, lo que explotó fue mi brazo, haciendo que soltara automáticamente a aquella desgraciada y, con una vuelta de campana cayera al suelo. Mientras caía al suelo sin remedio, con mi mano derecha logré rozar uno de los tentáculos de mi nakamana con intención de aferrarme a él, pero sin éxito alguno. La adrenalina que tenía en ese momento impidió que, en esos pocos segundos en los que el robot nos indicaba como proceder para no morir, me fijase en la brutal herida que me había provocado. El dolor me llegó de golpe, automáticamente miré mi brazo. Estaba destrozado, la piel se abría a lo largo de mi antebrazo como una especie de río revuelto, y la sangre brotaba de aquella grieta a borbotones.

Apreté los dientes con fuerza e intenté no hacer ningún sonido para evitar ser de nuevo el objetivo del Shichibukai mientras me sujetaba de forma instintiva la herida con la mano derecha, llenándose de sangre. Alcé mi vista y vi la cara de aquella suertuda, que con una actitud altiva y farfullando se llevaba a Peixe hacia uno de los barcos. Quise ir a por a ella en ese momento, golpearle la cara hasta que fuera una pulpa sanguinolenta irreconocible, obra de un demonio como yo. Golpear su cuerpo tan fuerte hasta reducirla a una masa de sangre, huesos, dientes y plumas, y tras haberla desfigurado y asesinado con brutalidad con mis propios puños usaría su cadáver para destrozar con el los cuerpos de todos sus aliados. Iría a por ella y rescataría a Peixe. Y aunque deseara hacerlo en ese mismo instante sabía que no era el momento.

Aún en el suelo miré a mis nakamas uno a uno, tomando especial atención en Triana, a la que negué con la cabeza y con el ceño fruncido. Sabía que Aspros y Jolyne eran más prudentes, al contrario que Triana que, como yo, era más impulsiva y tenía la certeza de que si no le decía explícitamente que no viniera a por mí, lo iba a hacer. Tras eso miré fijamente al Shichibukai, esto no iba a quedar así, destrozaría al cerebrito que había detrás de este payaso de culo metálico. Si quería cumplir mis sueños tenía que mejorar, y lo haría, pero ahora debía usar la cabeza y agachar el morro si quería seguir con mi aventura.

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#38
Atributos Personaje

posicion


Apenas había terminado de formular su petición cuando aquella máquina implacable destruyó, en menos de un segundo, a tres personas más que estaban en las plataformas, y que, por lo visto, habían ignorado las instrucciones del Shichibukai. "Menos mal que no me dio por saltar al agua de inmediato, si no, estaría muerto ahora mismo". Al parecer, el robot decidió ignorar la petición de Gronn, y reiteró su orden de que no se moviesen y estuviesen callados hasta nueva orden. Gronn suspiró rindiéndose en entrar al agua, no tenía sentido acabar muerto o mutilado por algo de lo que ni siquiera estaba seguro. 

"Estamos demasiado verdes aún, somos más tiernos que el día de la madre, y, si todos estos tipos han acabado así con lo fuertes que son, nosotros deberíamos estar todos muertos. Necesitamos entrenar, necesitamos ser más fuertes. En el Grand Line no nos va a bastar con diplomacia, astucia y trucos baratos, necesitamos poder."

El propio Gronn se sorprendió de su línea de pensamiento, pero era evidente, aquella escaramuza en los Cabos Gemelos les había demostrado a los Shogun Gari, que ahora mismo eran carne de cañón y presa fácil para la Marina, el Gobierno u otros piratas y esclavistas. Pudo verlo en el rostro de pánico de Sasha, en cómo se sujetaba las rodillas aguantando el llanto, a pesar de que tenía alguna lágrima indiscreta y rebelde. 

"No me basta con enseñar a Sasha, con ver cómo crece y cómo madura, yo tengo mi propio objetivo, y, sin fuerza, no lograré conseguirlo, necesito pulir mis habilidades, y aprovechar mis recursos; soy un gyojin, por lo tanto, debo aprender a manejar el Gyojin Karate lo antes posible para poder proteger, defender y ayudar a mis amigos. Ese debe ser mi objetivo a corto plazo, encontrar la manera de utilizar el Gyojin Karate."

Aunque conocía las bases y los preceptos del gyojin karate, como buen pacifista que era no se había interesado en un arte marcial, así que golpeaba por instinto; ahora eso tenía que cambiar, necesitaba una técnica de combate depurada y poderosa y el arte marcial de su pueblo era la idónea para él. 

"No te preocupes Sasha, la próxima vez no tendrás que llorar, sonreirás" pensó mirando a la joven semioni. "Algún día nos enfretaremos Dr. Utakata, y me contarás lo que sabes de la historia oculta, de los abusos del Gobierno Mundial, tú debes saberlo."con ese pensamiento hacia el shichibukai Gronn se sentó al lado de Sasha a la espera de ver que haría el robot a continuación.

resumen del turno
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#39
Estaba ya cerca de Triana y el resto, parecía que efectivamente todo marchaba sin problemas. Lo que había dicho aquel doctor era cierto, si no me interponía en los objetivos de aquella unidad de destrucción masiva, no nos atacaría. No obstante, estaba mucho más equivocado de lo que imaginaba.

Precedido de tres sonidos muy sutiles y extraños, noté un dolor agudo en mi rodilla derecha, provocando como consecuencia una caída directa al suelo. Aunque en los primeros segundos había sido tan solo un dolor agudo, viendo la herida el dolor empezó a ir en aumento, provocando que quisiera gritar para desahogarme.
- Mente en frío, tranquilízate, observa a tu alrededor, averigua qué ha pasado antes de patalear como un niño. – Pensé para mí mientras trataba de ponerme sentado en la plataforma y llevaba mis manos a la herida.

Observé a mí alrededor como las miradas incrédulas se centraban en mí, en el capitán Yojimbo, y en otro chico de cabellos rosados. Sin embargo, todas se volvieron al ser que volaba de inmediato, aquella unidad de destrucción, pues había retomado la palabra.

Sus palabras lo habían dejado todo muy claro, había sido cosa suya, un castigo por no haberme quedado sentado y callado. No lo entiendo, muchos han actuado de la misma forma, fue precisamente por eso que me moví, de haberles advertido a ellos o atacado no se me hubiese ocurrido moverme. Además, las palabras del doctor eran muy claras, si no interrumpíamos su misión no estaba programado para atacarnos, sin embargo yo y los otros dos hemos sido los únicos atacados, ¿Por qué? No era capaz de comprenderlo. 

Traté de tapar la fea herida con mi mano derecha mientras buscaba en mis bolsillos algún pañuelo para vendarme. ¿Dónde hay un médico cuando se le necesita?

Poco después de ello pude ver como un cuerpo salía del mar, era una mujer, cargada en el aire por un puño que después descubriría que se trataba una vez más del dueño del show. La misma joven parecía llamarse Ginni, quien tras recobrar la consciencia fue matada a sangre fría.
- ¿Qué clase de monstruo eres? – Pensé observando la situación, pues obviamente no me convenía decir ni una sola palabra. Al igual que todos los presentes guardaba absoluto silencio.

Anunció una vez más sus reglas, que ahora sin duda nadie trataría de violar, y marchaba en búsqueda de Karak. Quién iba a decirme hace un rato que acabaría echándole de menos, era un rival mucho más tratable que este demonio blanco, frío y letal. No me importaba morir en combate contra Karak, podía morir combatiendo, pero este nuevo oponente era absurdamente poderoso, si se me pasaba por la cabeza tan solo rascarme la nariz estaba tentando a la suerte.
- Vaya, que mala pata. – Pensé riéndome internamente de mi propio chiste observando el destrozo que tenía en mi rodilla. Esto no sería sencillo de arreglar, pero algún día se la devolvería con creces a ese doctor. 


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#40
Sabía que nos encontrábamos en una situación crítica en la que cualquier paso en falso podía hacer que perdiésemos la vida en cuestión de segundos, pero no podía controlar la voluntad de Yamamura. Él siempre haría lo que le apeteciese en cada momento, aunque le pudiese costar la vida. Eso era algo que me ponía de los nervios, pero también era por lo que había decidido seguirle. Una persona con tan fuertes convicciones como para ser capaz de morir por ellas era la que debía convertirse en el próximo Rey de los Piratas. Sin embargo, también estas personas son las que suelen morir más pronto. Esta idea se reforzó en mi mente cuando el robot lanzó tres disparos como respuesta ante la insumisión.

Nadie pudo hacer nada, uno hirió a Legan en la pierna, otro al enmascarado, dejando su rostro al descubierto y otro a Yamamura, que tuvo que soltar al marine con Peixe. Apreté el puño para cerrarlo con fuerza sobre mi katana. Mi primer impulso era ir hacia Yamamura, pero eso acabaría con los dos muertos. Me hizo un gesto para que me mantuviese en mi posición, que era lo que nos había ordenado aquel robot. De nuevo, los marines aprovechándose de la situación, sabía que no tendría que haberles facilitado el trabajo, pero eso suponía abandonar a su suerte a muchos civiles. Ahora estaban ayudándoles, preocupándose por unos y dejándonos morir a otros. No necesitaba su ayuda para nada, pero nos habíamos enfrentado junto a ellos a los piratas y ahora no podían hacer nada más que pensar en salvar su culo y creer que eran muy valientes por salvar civiles, cuando el mérito había sido, en gran parte, de aquel robot.

Fruncí el ceño sin despegar la vista de Yamamura. La herida pintaba mal, igual que la de los otros dos, pero no se morirían. Por el momento no podíamos hacer más que permanecer quietos para sobrevivir, pero cuando tuviese oportunidad pensaba acabar con todos ellos. Con la serpiente barbuda, que ya se había olvidado de que estaba viva gracias a nuestro apoyo, con la pájara cornuda, que había sido la culpable de que hiriesen a Yamamura, además de llevarse a Peixe, y con todos los que se interpusiesen. Parecía que la marina se había dedicado a contratar a los bichos más raros que había sido capaz de encontrar.

Creía que tenía que ser fuerte para proteger a mis compañeros, pensaba que lo era, pero esto estaba a otro nivel, uno que tan solo podía imaginar. Este Shichibukai podía acabar con todos nosotros en un abrir y cerrar de ojos, había más que podían ser más poderosos, además de otras personas que se cruzarían en nuestro camino. Si no queríamos acabar muertos antes de poder comenzar con nuestro viaje tendríamos que esforzarnos mucho más. Mientras tanto, solo podía quedarme quieta, sintiendo impotencia.

Resumen de turno

Gasto
[Imagen: 8Rsjucn.png]

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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

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