[Presente absoluto] La tierra prometida.
#1
77 de Primavera. Año 11.
Mar abierto, Isla Toko, Corriente Daiya ~ 08:13 a.m.

Venimos de aquí


El astro rey bañaba todas la superficie a la que alcanzaba la vista con el poder de su cálida luz, mientras el apacible rugido de la seda azul sobren la que cabalgaba nuestro corcel de ébano, nos guiaba hacia un futuro desconocido en un mañana incierto.
Treinta y cinco grados a estribor, el viento en popa y la mayor desplegada al máximo, dándole a este navío la potencia para surcar cualquier desafío de estos lugares. Aunque bien era sabido por marineros, piratas y maleantes de todo tipo en cualquier taberna de cualquier lugar, que las aguas del Grand Line no eran precisamente moco de pavo, por el momento la tranquilidad nos acompañaba, y honestamente no sabría decir si esto fuera por mis habilidades al timón o por tener más suerte que naciendo hijo de ricos... que también.

— ¡Oe oe, Yokais! — dije en voz alta sujetando con firmeza el timón con ambas manos. Aun sentía un poco 'flojo' el hombro derecho, pero el Kappa había hecho relativamente bien su trabajo con lo que tenía a mano — Tierra a la vista — añadí, esta vez a un tono normal. Frente a nosotros en el horizonte nacía una árida tierra dorada, de roca bañada por la luz del sol y con un ambiente seco y duro. Un páramo completamente desconocido, ya que no tenía ni idea ni de qué dirección estábamos tomando, ni a donde íbamos, ni qué nos esperaba más allá, simplemente me dejé llevar por donde las olas me indicaban que debíamos movernos — Recoged las velas y preparad el ancla para cuando yo lo ordene — maticé, dando un volantazo de tres vueltas, muy serio, con el timón. El barco comenzó a girar doblándose prácticamente sobre su propio eje mientras los crujidos de las tablas de madera imperaban en cubierta. Los objetos peor ubicados o mal amarrados rodarían por la cubierta del barco de un lado al contrario, fruto de la inclinación del mismo.

Al levantar las velas perdíamos el impulso del viento, y girar el barco sirvió para que las propias olas terminasen de frenar el navío con la fricción, haciendo que el impulso y la velocidad que traíamos fuera disminuyendo lenta y progresivamente, acercándonos a una de las costas de la isla — ¡Ancla! — grité, girando el timón en el sentido contrario que anteriormente, esperando enderezar el navío el pivotar sobre la cadena del ancla clavada en el mar y abandonando el puesto de mando, caminando a paso ligero hacia donde estaba el cuerpo del gyojin pulpo atado, pasando junto al cadáver de aquel hombre enorme que no conseguía recordar, dándole una última mirada. Cuando estuve frente al pulpo lo agarré con la mano izquierda y lo cargué rápido sobre ese mismo hombro — Nos vamos a dar un paseo, Mesié Papagondi — dije girándome y dirigiéndome hacia uno de los botes de desembarco, dispuesto a montarme en él y salir de este condenado barco para ir a entregar a este idiota en el primer cuartel que encontrase. Miré a Glow tras su espeso bigote en el recorrido — No tengo ni idea de donde estamos ni si habrá aquí un cuartel o no, pero os tocará averiguarlo por vuestra propia cuenta — le dije, llegando frente al bote y tirando el cuerpo del gyojin a este — Poned a esa gente a salvo y esforzaos para que un cazador con un brazo inútil no pueda mangonearos — y subí al bote — A ver si conseguís que la Marina deje de dar vergüenza ajena — añadí, preparándome para soltar el cabo que aguantaba el bote, haciendo que pudiera descender al mar para marchar hacia la costa y adentrarme en la isla. Entonces alcé la mirada de nuevo hacia ellos, quizá una última vez.
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#D86700
#2
Peixe, ya pasó todo, despierta, eres fuerte. - dijo la voz de Yojimbo mientras su translúcido cuerpo se volvía transparente del todo, sumiendo la escena en una oscuridad completa que poco a poco se iluminaba hasta que al fin desperté.

Desperté atado y en el hombro de un tipo sospechoso, como todos los tipos con pintas, sentía un ligero y lejano dolor en uno de los hombros y el estómago, seguramente fuese el hambre, por lo menos lo del hombro, quizás las temperaturas, uno nunca sabe como puede afectarte el tiempo. Levanté la cabeza y vi, aún un poco borroso, un lugar que no me sonaba de nada, había agua, el agua me sonaba, había visto antes el mar.

No lo había pensado mucho pero lo último que recuerdo es estar con el hombre pato y la mujer toro, ahora mismo me encontraba sobre un hombre de verde, típica chaqueta que llevan los padres cuando empiezan a envejecer pero no quieren admitirlo.

¿Dónde vamos? ¿Qué hago atado? ¿Dónde está mi crestudo amigo? Ah por cierto, me llamo Peixe Camarondi Boquerone, hijo de Quenlla Camarondi y Chirli Boquerone, tengo 29 años y vengo de Ciudad Orange, soy cocinero y me gusta el agua salada y la mantequilla, mi signo del zodiaco es... - me quedaba sin aire, como si por haber estado inconsciente tuviese menos fuerza, lo cual, no tiene ningún sentido - bueno, el resto te lo cuento otro día, por cierto, aunque tenga tentáculos me sirven para caminar, por si no me quieres llevar a cuestas, que lo agradezco ¿vale? lo digo por ti. 

Estaba emocionado, una nueva aventura ¿a dónde me llevarán esta vez? Este tío es mi tercera tripulación este mes, me cambio más de chaqueta que de ropa interior... un momento, no llevo ropa interior, como sea, me gustaría volver a ver a mis amiguitos originales para contarles todo lo que me ha pasado, ojalá estén todos bien, sobre todo el bueno de Mura...
#3
El viento soplaba a favor nuestra. Sentía la brisa del mar en mi rostro y mi barba, era una sensación única. Sohem se puso al mando del barco y pudo sacar sus dotes de navegante. Estaba impresionado. No se le escapa ni una. Pudo divisar a la lejanía una tierra con lo que nos avisó con un fuerte grito para estar preparados. Yo también agudicé la vista para ver a donde estábamos llegando y pude verlo. Una tierra seca, de un color amarillo dorado, con mucho encanto. Desde luego, pintaba un sitio interesante y desafiante. A todo esto, Sohem empezó a darnos órdenes para poder llevar el barco a buen lugar de anclaje. Como bien le dije, iba a ayudarle en lo que pudiera para poder pisar tierra. Y así fue. Me preparé y me quité la camiseta esperando las órdenes.

Vulkan y Karl se pusieron a recoger las velas y yo me puse al lado del ancla esperando su orden para soltarlo. Y tal y como digo, así paso, me dio la orden y solté el ancla girando con toda mi fuerza posible, su respectivo mecanismo. Así fue como en una tremenda pirueta Sohem ancló el barco perfectamente a la isla. Por fin iba a poder tocar tierra. Estaba ansioso.

Fui a coger el cuerpo de Minato, el cual seguía tapado con mi chaqueta de Marine y la espada clavada - Karl, ¿podrías bajar el cuerpo del grandullón a tierra? Por favor y gracias - La pregunté sin mirarla directamente, con un tono serio. No sé si seguía enfadada conmigo o que, pero me daba igual. Era una orden. No iba a dejar a Taka abandonado a su suerte. A todo esto, Sohem se fue directo a coger el cuerpo del gyojin, el cual estaba despertando. No sé muy bien que fue lo que se puso a decir y el porqué. Lo que sí escuche fue claramente "Soy Peixe", así que el instinto de Vulkan tenía razón, era él. Lo que no se es porque ni siquiera pregunto por sus compañeros, o donde estaban, o algo. Simplemente, se puso a hablar por hablar. No pude evitar pensar en lo bien que se lo iba a pasar Sohem con él.

Tras todo esto, básicamente, nos dijo que nos buscásemos la vida, y que sí podíamos dejar de dar vergüenza ajena o algo así. Eso me cabreó bastante. Vale que el enmascarado fuera una persona fuerte y hábil, pero eso no le daba derecho a hablar así de nosotros.

Bajó en el bote con Peixe mientras decía todas estas tonterías, volvió a mirar hacia arriba una última vez y no dude en hablarle bien alto para que me escuchase - Estos que dan vergüenza ajena han salvado a todo lo que han podido. Os han dado de comer e incluso os han curado las heridas. Que no se te olvide, Sohem. Tú también cobraste en aquella batalla, igual que todos - Dije y me di la vuelta directamente para hablar con mis compañeros.

Para mi sorpresa Sephiroth ya había despertado, no me había dado ni cuenta - Buenos días, joven, me alegro ver que estás de vuelta con nosotros - Le dije - Respecto a esto - Miré el cuerpo de Minato que tenía en mis brazos - Sinceramente, no hay mucho más que añadir. Quédate con que has salido airoso de aquella masacre - Por un momento, la imagen de aquel gyojin orca se me pasó por la mente a una rapidez increíble, como si de un flash de una luz se tratase - Supongo que aún estás descansando. ¿Por qué no ayudamos a la gente del barco a bajar a tierra? ¿Se te ocurre alguna idea? - Le pregunté.
#4
Seguía cabreada por las acciones de ese cabezacubo y la pasividad de mi superior, pero mi deber como marine era claro, tenía que seguir las órdenes que me daban. Después de un tiempo interminable, por fin veíamos tierra, Joe sin mirarme a la cara me pidió muy serio que bajara el cuerpo del cadáver del semioni que estaba en el barco junto al cuerpo de nuestro compañero, emití algo así como un gruñido y le dije a Joe que necesitaba algo de tiempo para hacerlo mientras empezaba a transformarme en pollo, el cadáver ya olía tras un viaje algo largo y pensé en mi propia muerte, en la de mi compañero, en el poco valor de la vida en este mar y en la posibilidad de volver a sentirme sola una vez más, la furia dejo camino a la tristeza. Joe parecía un buen tipo, pero no había hecho nada por defender a sus subordinados ante los insultos de un, que yo supiera, civil. 

Escuché a ese imbécil insultarnos de nuevo, decir que a ver si no dábamos vergüenza ajena, mientras se llevaba al supuesto pirata consigo en un bote. Entonces Joe sí hablo, por fin, para increparle y decirle que él también había cobrado y que no nos insultara. También escuché de fondo al pulpo crestudo hablar tan tranquilo, pobrecillo, tal vez hubiera sido mejor dejarle en aquella plataforma, pobre, infeliz.  Vi como Joe se dirigía a otra persona, era Cheforon, que al parecer también se había recuperado por fin de sus heridas, Joe le dijo que se alegraba de que estuviera de vuelta. Yo también lo estaba, aunque no estaba de humor para meterme con el ahora mismo, aun así me dirigí brevemente a él. 
 
- Me alegro de que sigas vivo peli mierda - me limite a decir. 

Dicho esto, mientras mi cuerpo iba cambiando de forma, me acerque a Joe.

-Contrama... Joe, cuando terminemos de evacuar y enterremos a nuestros muertos, me gustaría hablar contigo y el resto de la división. Creo que nos debes una explicación a todos sobre lo que ha pasado aquí, si es que deseas dárnosla, claro. Ya después podremos averiguar donde nos ha traído tu amiguito. 

Lo dije muy seria e intentando no gritar, Joe me había decepcionado y yo ya había pasado por muchas cosas en la vida como para confiar mi vida una vez más en alguien que no lo mereciera. No paraba de quitarme de la cabeza su imagen sentado sin hacer nada mientras un tipo del cual ni recuerdo el nombre nos amenazaba, cuando terminara de transformarme acataría la orden de mi superior. Mire por la borda, ante nosotros se alzaba una isla desértica con inmensas rocas escarpadas y poco rastro de civilización. 

-No sé si aquí podremos encontrar ayuda para esta gente y para nosotros la verdad. Espero equivocarme.- pensé. 


aclaraciones


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#5
"- ¿A quién buscas? ¿Acaso buscas esto? Preguntó Finn mientras posaba su pie sobre la cabeza inmóvil de Vulkan ¡Vas a morir aquí! ¡Como el resto de las ratas que te acompañaban! ¡HYA HYA HYA HYA HYA HYA HYA HYA! Amenazó mientras señalaba a Kurowashi. En su dedo se formó una pequeña bola azabache, la cual salió despedida en dirección al pelirrojo y sin que Sephiroth pudiese hacer nada, sintió como la bola impactó en su ojo izquierdo atravesándolo por completo."

De repente Sephiroth despertó entre sudores, exhalando aire con gran agitación y con su mano izquierda tapando el ojo que solo hace unos segundos había sido perforado. -¡Solo ha sido una pesadilla! Exclamó mientras su respiración iba cogiendo un ritmo normal. -¿Dónde estoy? Se preguntó mientras con ayuda de su brazo derecho, no sin dificultad, levantó su tren superior y recostó su espalda en la cabecera de la cama. No reconocía esa estancia, miró a su alrededor intentando ver algo en la habitación que le resultase familiar, sin éxito alguno. "¿Cómo he llegado a este lugar? Lo último que recuerdo es..." Llevo su mano izquierda al esternón. "Aquel demente de Finn me impactó con una bola y no consigo recordar nada, estaba con Vulkan, dos revolucionarios y dos piratas. ¿Consiguieron vencer?" Mientras estaba absorto en sus pensamientos, notó como algo se caía desde dentro de su chaqueta a las sabanas blancas de la cama. Dirigió su mirada al periódico que había aparecido y lo agarró con su mano diestra y comenzó a leer la portada. Un Yonkou había sido asesinado por la alianza de la pirata Alice y el Shichibukai Maddohatta, y la pirata había sido nombrada como nueva emperatriz."Espero que el Gobierno Mundial le retiren sus privilegios, a él y a todos los Shichibukais, al fin y al cabo no dejan de ser piratas..." Pensó mientras leía la noticia que ocupaba el titular de la portada, pero fue la siguiente la que le dejo impactado. Flinn había sido el demente que les tendió la envoscada y con el cual apenas había podido mantenerse en pie cinco minutos, había sido eliminado por un Shichibukai."¿Qué de cierto hay en esto? Entonces fue cuando lo vio. Su cara aparecía en portada junto a Joe y Vulkan. Comenzó a leer la noticia, la cual no pudo sorprenderle más. No podía creer lo que estaba leyendo, tal era su asombro que agitó el periódico y de nuevo se dispuso a leerlo, por si había entendido mal la noticia. -¡QUÉ SARTA DE MENTIRAS SON ESTAS! Gritó mientras apretaba sus manos de rabia, arrugando los laterales del periódico. -¡¿ME HAN ASCENDIDO POR ALGO QUE NO OCURRIÓ?! Enfadado salió de la cama para buscar a Joe y Vulkan. "Seguro que ellos pueden explicarme que significa esto ¿Por qué no salían Minato o Karlglass también en portada? ¿Estarían bien?" Al levantarse para salir de la habitación, vio como se caían los carteles de se busca, acto que le hizo olvidar sus intenciones, se agachó para recogerlos, volvió a sentarse sobre la cama y continuo leyendo el periódico. Cuando acabo paso a mirar los Wanteds. Kovashi y Don Bambú, los revolucionarios que habían estado junto a él en la plataforma junto con otros revolucionarios y piratas como Yojimbo habían aumentado sus recompensas, mientras que otros obtenían una recompensa por primera vez, entre ellos alguien que recordaba. Garnet era uno de los dos piratas que estaban en la misma trampa con él y Vulkan, a este le acompañaba un pirata llamado Nekah el cual, recordó que fue el único que intento que colaborasen todos como pretendía Sephiroth, pero a este último no le habían dado recompensa.

Cuando terminó de mirar todo, se levantó de nuevo y salió por la puerta del camarote. No necesitaba mucho para saber que estaba en un barco, era carpintero naval y enseguida supo en donde estaban las escaleras que le llevarían a cubierta. Cuando por fin salió a cubierta los rayos de un Sol matutino, le hicieron cerrar un poco los ojos, cuando se acostumbró a la luz siguió andando para acercarse a aquellos que estaba buscando "menos mal que estaban bien" Pensó aliviado cuando vio que Joe mientras sostenía algo en sus brazos, hablaba con un enmascarado que se alejaba en un bote junto a un pulpo. Cuando Joe se dio cuenta de su presencia le saludó y le siguió hablando, cuando este acabo fue Karlglass la que se alegró por su recuperación y asaltó a Joe, pero Sephiroth ya hacía tiempo que les escuchaba de fondo, su mirada se clavaba en el cuerpo inerte que sostenia Joe, su cara pálida expresaba precisamente el sopor de lo que estaba contemplando. No podía creer lo que estaba viendo, lo que Joe sostenía en sus brazos era el cadáver de Minato. "¿Qué había ocurrido? ¿Cómo había ocurrido?" De sus ojos comenzaron a correr lágrimas que bajaban mojando sus mejillas. -¡¿QUÉ COÑO HA OCURRIDO?! ¡¿QUIÉN ESTABA CON ÉL?! ¡¿POR QUÉ COJONES HA INCUMPLIDO SU PALABRA Y ABANDONA ASÍ NUESTRA APUESTA?! ¡JOE DIME QUE ES UNA PUTA BROMA, Y QUE VA A LEVANTAR LA CABEZA Y VOY A VER SU ESTÚPIDA SONRISA! Comenzó a gritar desesperado mirando a Joe que era el cual cargaba el cuerpo.
|Hablo/"Pienso"/Narro|
#6
Pareciera que mientras transportaba al gyojin pulpo y lo dejaba en el bote, este estuvo hablando. Ni lo escuché ni le presté atención, pues en su lugar estuve hablando con otras personas, pero poco importaba la concordancia de los diálogos del presente, de aquel presente, que ya era pasado, pues cada individuo deformaba la realidad a su antojo pudiendo vulnerar al espacio tiempo concretando sus acciones en el lugar y momento que les apetecía independientemente de lo que fuera que estuviera haciendo el resto. ¡Dioses atemporales! Un prodigio de las dimensiones... o quizá simplemente ignorantes.

Con las palabras de Joe y el runrún del pulpo detrás de mi, no pude por menos que agarrar con la palma de la mano abierta al completo la boca del gyojin y empezar a elevar la temperatura de mi cuerpo, impidiéndole así hablar y produciéndole un malestar fruto del calor, emitiendo vapor por los agujeros del casco mirando en dirección al marine — ¡Es cierto! — dije con relativa alegría moviendo un poco el hombro, que aunque curado, seguía ligeramente resentido — Pero un brazo roto es mejor que haber visto morir a mi subordinado a cargo delante de mis propios ojos y no haber hecho nada para evitarlo — añadí con bastante sorna bajando levemente la cabeza para que él pudiera intuir que mi mirada se dirigía al niño grillo que llevaba en brazos, mientras apretaba el agarre en la boca del boquerón — ¡Wryyyhahahaha! — reí volviendo a colocar la cabeza directa hacia su posición, mientras continuaba emitiendo calor y vapor y clavaba mis ambarinos orbes en los suyos — En fin Contramaestre — añadí encogiéndome de hombros mientras él se giraba para ir a reunirse con alguien más que salía de los camarotes, o al menos eso parecía — Considere que sus servicios de cocina y atención médica han pagado mis servicios de navegación, sin los cuales, no sólo no tendría un barco en el que hacer arroces, materiales para curar heridas, ni transporte para toooodas esas personas que han salvado, si no que seguirían en los Cabos Gemelos esperando a que alguien fuera a sacarles las castañas del fuego. ¡Ya nos veremos, Yokais! — finalicé, y de una dura patada rompí el cabo que agarraba el bote para que este cayese al agua, flotando, mientras soltaba la boca de pulpo y me sentaba para remar hasta la orilla.
— Si vuelves a hablar te arranco un tentáculo — advertí al gyojin en tono calmado mientras remaba y el vapor dejaba de salir de los agujeros de mi casco, rumbo a aquella nueva isla, empezando un nuevo camino en un nuevo mundo.





Info

Fruta
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#D86700
#7
La mañana se planteaba curiosa. La noche anterior no había dormido lo suficientemente bien, ya fuera por la bebida, el calor o las pesadillas. Me desperté algo perdido, con el uniforme puesto y arrugado, y con una jaqueca terrible.
Me recompuse como pude, bajando un cubo al agua salada para acto seguido lavarme la cara con esta. Me saque el uniforme para intentar quitarle algo las arrugas, aunque sin mucho éxito, volviéndome a colocar este aún con dobleces notables. Y para acabar me tomé una pastilla para el dolor de cabeza que tenía en el botiquín, junto a las del dolor muscular.
Cuando me quise dar cuenta, todo ya estaba en marcha. Sohem al timón y todos de un lado a otro haciendo sus labores o lo que les diera la gana.

Las palabras del timonel resuenan en mi cabeza como si del descubrimiento del siglo se tratase.

-Tierra a la vista... Por fin...-

La alegría se suma a la actividad, y bajo las órdenes del cazador comenzamos a colaborar para, aparentemente, frenar el barco y desembarcar. Junto a Karl, nos encargamos de recoger las velas, mientras Joe esperaba una señal para lanzar el ancla.

-Vaaaamos...- Daba el primer tirón. -Ooootro más...- Daba un segundo tirón a la soga correspondiente, mientras veía que a Karl apenas se le hacía difícil por su fuerza y tamaño. -Se la ve muy sexy marcando músculo...-

Al acabar, la orden suena y el ancla cae, haciendo la maniobra suficiente para frenar el barco cerca de la isla. Sohem lo había logrado, estábamos en la Gran Line.

Procedía a retirarme a recoger el zurrón y las cosas cuando mi atención fue captada por Sohem. Lo perseguí en segundo plano, alejado de la escena. Este agarraba al tritón y se lo llevaba a uno de los botes. Parecía que hablaba consigo mismo o con el captivo, pero entre la distancia y la máscara, solo podía oír leves voces en la lejanía sin distinguir nada.
Quienes sí parecían protagonistas de la escena eran Joe y Karl, que parecían hablar entre sí mientras Sohem se bajaba del navío.
Yo decidí obviar esto y comencé a reunir a todos los presentes del barco, esclavos y secuestrados.

-Buenas a todos, buenos días. Parece que tenemos tierra a la vista. Reúnanse en cubierta todos, hagan pequeños equipos de personas con sus conocidos y esperen aquí. Todos de 6 personas máximo, 5 mínimo. Ahora, en un momento, encontraremos la manera de desembarcar por grupos a la isla. Todo se hará de forma organizada y segura. Estén tranquilos, están en buenas manos.-

Mi tono fue claro y directo, pero todo lo amable y correcto que la situación me estaba permitiendo ser. Sabiendo que el cazador se estaba llevando al pirata, la prioridad ahora era sacar a toda esta gente de aquí y llamar a los superiores para saber qué hacer con ellos.
El bullicio se empieza a formar en el barco, la gente estaba entre nerviosa y en éxtasis por salir de ahí y volver a sus vidas. Entre la multitud, a lo lejos, veo una cabellera roja ondeando.

-¿Puede ser él?- pienso ilusionado. Antes que cruzar los ríos de gente que pasaban en cubierta organizándose, me acerco a una escalera pegada a uno de los mástiles, para subir a la cofia. Subiendo unos escalones, por encima de las cabezas, lo veo. Sephiroth había despertado. Este se encontraba junto a Joe. Sin tener en cuenta su conversación, conmovido por la emoción, empiezo a llamarle.

-SEPHIROOOOTH, HERMANOOOOO- La felicidad me llena el pecho al saber que estaba de vuelta con nosotros.
#8
Hay veces que las palabras duelen más que los golpes.

Tras mi respuesta, Sohem dijo algo muy doloroso. Sé que era un completo idiota, pero le tenía respeto en cierto modo. Literalmente, se burló de la muerte de Minato y de que no pude hacer nada para evitarlo. La rabia se apoderó de mí. Solo quería saltarle al cuello y que sufriera. Pero, a estas alturas, qué más da. Eso demostraba la clase de persona que era. Una que no valora una vida perdida. Tras esto, simplemente le dije una última cosa -
Bueno, quizás tengas razón. Pero aún podría ser peor - me giré y miré el cuerpo de Taka - Peor es que un amigo muera y uno no sea capaz ni de acordarse de él. Buen viaje, Sohem - Decidí ignorarle. No sé si ni me escuchó o no, no sé si tendría buen oído o no. Me daba igual. Solo miré el cuerpo de Minato en mis brazos, calmado.


Volví con mis compañeros. Vulkan estaba estableciendo una buena acción con los civiles para bajarlos del barco y que pudieran tocar tierra. El ambiente era caluroso y seco. Estábamos en una zona árida. A su vez, Karl me comentó que quería hablar conmigo más adelante, diciendo que debía una explicación a todos. Razón no le faltaba. Se la notaba muy seria, incluso me llamó por mi nombre real, y no Moe. Se me hacía extraño - Por supuesto, primero hagamos todo el trabajo y una vez estemos más calmados, nos sentaremos a hablar - Dije para que todos me escuchasen. Cuando vi a Sephiroth me alegré de verle, pero parece ser que el no tanto.

Al ver el cuerpo de Minato, Sephiroth estalló en ira. No daba crédito a lo que estaba viendo. Me pidió explicaciones, incluso todavía tenía la esperanza de que levantase la cabeza. Le miré a los ojos y le hablé claro, sin mentiras - Yo estaba con él. Bueno, y más gente. Estábamos derrotando a nuestro enemigo, pero en un último movimiento kamikaze, se abalanzó sobre Minato y le clavó la katana que ves. Nos pilló a todos por sorpresa. No se pudo hacer nada. Fue al momento - Le dije. Acto seguido, bajé el cuerpo de Minato al suelo, agarré la katana que tenía incrustada en su cuerpo, y tiré de ella. No me gustó hacer tal cosa. No era agradable, pero sí necesario. Según la saqué, apreté fuerte mi chaqueta de marine que todavía la tenía puesta. Me levanté y volví a dirigirme a Sephiroth - Ten - Extendí mi brazo con la katana y la puse delante de el - El no pudo cumplir su parte del trato. Así que, hazlo tú por los dos - No dije nada más. No era el momento. Había civiles que evacuar - Ahora vuelvo -

Volví a coger el cuerpo de Minato y lo llevé al lado del de Taka. Busqué en unas cajas de madera dos mantas grandes marrones, las cuales utilicé para envolver los cuerpos de ambos. Yo me llevé a Minato conmigo, y me acerqué a Karl, la cual estaba reponiendo fuerzas para poder coger el de Taka - Así envuelto, creo que es más fácil de que lo bajes abajo. Muchas gracias Karl - La dije con una pequeña sonrisa.

Tras todo esto. Era hora de bajar y acabar de una vez por todas con este horrible capítulo. El plan: Ir al pueblo más cercano y ver que nos encontrábamos.

Aclaración importante
#9
Oye por cierto cómo dices que es tu nombre, es que creo que se te- HMMPFF - mi boca fue tapada por un apasionante calor que rápidamente se convertiría en sufrimiento, no era un beso no, como mucho un beso con la muerte, la mano del tipo con tipo me tapaba la boca.

Sin mi herramienta más preciada, la voz, no podía ser el rey de los amigos y desde luego no podía recibir respuesta porque nadie podía oír mis preguntas, a todo esto, la gente hablaba pero total, me da igual, mi voz está por encima de las suyas y es más importante, observé como pude a la gente que se encontraba allí, parecían piratas de los que dicen que van en contra de los piratas, el tipo con tipo me dijo que o me callaba o elegiría uno de mis 7 tentáculos y medio.

Amigo, me gustaría no cumplir tu orden pero, como podrás darte cuenta, estás obstruyendo mi órgano parlante -hubiese dicho si: uno, pudiese hablar, dos, quisiese ser un septagourmet.

Me dediqué a observar, no me quedaba otra.

Aclaraciones
#10
Tema cerrado.


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